jueves, 24 de noviembre de 2011

Crecer o decrecer: That Is The Question

Largo, documentado, razonado e ilustrado artículo de Pedro Prieto en Tlaxcala. Debe analizarse completo. Reproduzco parte del artículo. Tiene más razón que un santo.

Pero no creo que los economistas de izquierda aludidos en él desconozcan estas realidades. Más bien adoptan un discurso-puente hacia propuestas concretas y prácticas (como las que propone Izquierda Unida) que permitan saltar desde la economía actual hacia otra. Sin que esta nueva etapa sea estable y eterna.

Porque una escalera con peldaños de tres metros de altura desanima mucho. Lo deseable sería poder contar con una masa de gente dispuesta al gran salto. Preparémosla con saltos menores pero bien dirigidos contra el gran causante. Una democracia económica, aún lejana, se plantearía necesariamente el problema en otros términos. Pero el decrecimiento en manos de los que siguen creciendo porque "está en su naturaleza" sería un sarcasmo, que los pueblos no pueden aceptar.

Yo creo que este es el decrecimiento que ya está en marcha por parte de los poderosos: eliminar a los sobrantes "por abajo" para seguir en su opulencia "por arriba".

Sólo una lucha (de clases, naturalmente) del "99 %" será el motor de los cambios. En un sistema que no atienda al beneficio sino a las verdaderas necesidades, será mucho más sencillo definir racional y colectivamente cúales son estas.

Sigue mi selección de lo que plantea Pedro, bien crudamente, por cierto.



Es muy habitual que los economistas –y no sólo los denominados neoclásicos– asuman, supongan o crean que la economía mundial se mueve con dinero en vez de con energía, lo cual hace que algunos científicos consideren que han perdido el contacto con la realidad.
 
Si la energía de que dispongo es exclusivamente la que tenía el homo sapiens-sapiens, es decir, la que podía ingresar de la ingesta de alimentos, mi capacidad de transformación de la Naturaleza y de creación de bienes y prestación de servicios se reduce a la de mi aparato musculoesquelético, es decir, a la de una máquina de apenas unos 100 vatios de potencia.
 
Si además utilizo la energía exosomática del fuego, podré realizar transformaciones algo mayores y aumentar la actividad. Si sobre ella añado la domesticación de animales puestos a mi servicio y la obtención de alimentos de forma más fácil mediante el cultivo, alcanzaré mayor capacidad de transformación de la Naturaleza en lo tocante a la producción de bienes o prestación de servicios.
 
Hoy consumimos unas 20 veces más energía que a principios del siglo XX. La población humana se ha multiplicado desde entonces por un factor algo superior a 6, lo cual quiere decir que los 7.000 millones de seres humanos actuales consumimos, en promedio, unas 3 veces más energía per cápita que el ser humano de principios del siglo XX.
 
Esta ingente capacidad de movilización humana es posible porque el 82% de la energía se extrae de fuentes no renovables de la tercera dimensión, de la litosfera. No es por factores monetarios o financieros. Se trata de fuentes de energía que están sujetas al agotamiento. Incluso la parte correspondiente al 10% de la energía primaria mundial, que proviene de la biomasa y se supone renovable, tiene también un elevado porcentaje de agotamiento y no renovabilidad, porque se explota a mayor ritmo que el de reposición natural. Por ejemplo, si un bosque se poda a una velocidad inferior a la del crecimiento de sus ramas, el recurso es renovable; si en cambio se expolia a una velocidad superior, el bosque desaparece y deja de ser un recurso renovable. Podría decirse que es cosa de Perogrullo, pero algunos economistas no parecen entenderlo.
 
Por si fuera poco, las últimas mediciones indican que ese consumo de energía que propicia una transformación tan brutal de los recursos naturales para la obtención de bienes y para la prestación de servicios ya sobrepasa entre un 40 y un 50% lo que se ha dado en llamar la capacidad de carga del planeta; esto es, la capacidad que tiene la biosfera de regenerarse a su ritmo natural de reemplazo para seguir manteniendo la base de recursos vitales que dan vida a este mundo. Por su parte la litosfera, si es que se regenera, lo hace a ritmos geológicos, que quedan fuera de nuestra escala.

¿Qué hacemos con 134.000 millones de planetas Tierra de oro puro?

Algo más sobre deuda es el título de este artículo de Jorge Riechmann en su blog "Tratar de comprender, tratar de ayudar".

Es una nueva llamada de atención a la gente que no entiende las implicaciones de la acumulación indefinida, a pesar de que hace siglos, y tal vez milenios, que se desveló este problema. El relato sobre lo que pidió el inventor del ajedrez por su creación (un grano de trigo por la primera casilla, dos por la segunda, cuatro por la tercera...) es bien antiguo. En este mismo blog recogí una presentación en que se demostraba ampliamente que cualquier acumulación constante conducía a la duplicación, y la duplicación sucesiva a un desarrollo tumoral e insostenible, y que la insostenibilidad aparecería bruscamente y sin previo aviso.

Jorge Riechmann pone otro ejemplo realmente significativo. Y ahora que recuerdo, en un viejo libro de matemáticas del antiguo bachillerato, los ilustres matemáticos Rey Pastor y Puig Adam proponían un ejercicio parecido.

Así que el tema no es nuevo. ¿Por qué entonces esta voluntaria ceguera para no ver el problema? ¿Realmente los avestruces esconden la cabeza en la arena, o este es un invento de la imaginación humana, que sí lo hace?

laposta2007.blogspot.com

Salvar la Tierra, se titulaba dramáticamente el número de junio de 2010 de Investigación y ciencia (la versión española de Scientific American). Pero la cuestión es: o salvar la Tierra, o hacer buenos negocios. Se trata de una disyunción excluyente: ambas propuestas no son viables a la vez.

El desajuste último, el que condena de forma inapelable a este sistema económico –el capitalismo que precisa una expansión constante, aunque se encuentra dentro de una biosfera finita–, es una idea errónea: tratar de vivir dentro de un planeta esférico y limitado como si se tratase de una Tierra plana e ilimitada.

Como si los recursos naturales fuesen infinitos, como si la entropía no existiese, como si los seres humanos fuésemos omnipotentes e inmortales.

Blas de Otero –de quien por fin se han publicardo los poemas póstumos agrupados en Hojas de Madrid, con la galerna– quería escribir “la poesía en los siglos futuros con el pan en medio de la mesa y un avión a Marte todos los miércoles”. No llegó a intuir –como le pasa a la mayor parte de nuestra izquierda— que el esfuerzo por inaugurar la línea aérea a Marte (que no se inaugurará jamás, dicho sea de paso) es una de las causas que impiden que haya pan encima de cada mesa.

Basta hacer números durante diez minutos para saber que esta civilización está condenada. Incluso la devolución de la deuda, el prerrequisito del capitalismo, resulta matemáticamente posible sólo a corto plazo. En un cálculo al que me he referido otras veces (y que recuerda el buen George Monbiot), Heinrich Haussmann mostró que un simple pfennig –un céntimo de marco alemán– invertido al 5% de interés compuesto en el año cero de nuestra era habría sumado en 1990 ¡un volumen de oro equivalente a 134.000 millones de veces el peso del planeta! (Decía el físico Albert Bartlett que “la mayor carencia del ser humano es su incapacidad para entender las implicaciones de la función exponencial”. [1])

Y el capitalismo persigue un valor de producción conmensurable con el reembolso de la deuda… Puro wishful thinking: pero a semejantes disparates se subordinan las políticas y las vidas humanas (así como las no humanas, claro está) bajo la dominación del capital.
Endeudarse para crecer, y crecer para pagar las deudas: así se ligan capitalismo financiarizado y devastación ecológica.

No hay en el planeta Tierra recursos naturales suficientes para pagar la deuda emitida, acumulada, aceptada. Esa montaña de dinero virtual ha de ser denunciada (la banca privada es una de las instituciones que no podemos permitirnos en una sociedad sostenible).

Un sistema socioeconómico que sólo sabe abordar la realidad –las realidades— en términos de rentabilidad y beneficio está condenado. Esto es una obviedad: pero una obviedad sobre la que no podemos insistir demasiado, ya que las mayorías sociales, en nuestros países, siguen sin verla.

Seguir pensando hoy en términos de business as usual más crecimiento del consumo para que tire de la producción; más aumento de la producción para incrementar el consumo; más endeudamiento para crecer más; más crecimiento para pagar la deuda— resulta equivalente a ser niños de 35 años que patalean en el suelo: ¡no es verdad, no puede ser, los Reyes Magos existen, no son los padres!

Pero ya vamos siendo mayorcitos, ¿verdad? ¿Ya se nos puede decir que los Reyes Magos son los padres? ¿Y que el “desarrollo sostenible” basado en un supuesto desacoplamiento (decoupling) entre crecimiento económico e impacto ambiental es, o bien engaño de los poderosos, o bien autoengaño?
_________________________
[1] Se hallarán algunos textos de este profesor de Física de la Universidad de Colorado (Boulder) en su web http://www.jclahr.com/bartlett/. Debo esta cita a Pedro Prieto.

21N: Adorando a un Dios oscuro

El capital financiero castiga a sus devotos partidarios 

Agudas y oportunas observaciones de John Brown.

He destacado ideas a mi entender muy certeras.

Ahora Saturno comerá también PP

Hace falta sufrir de una considerable miopía o de una grave obcecación ideológica para no reconocer que el PP ganó clarísimamente las elecciones del 20 de noviembre de 2011. Sin embargo, no faltó quien afirmase en una lamentable velada -afortunadamente ultraminoritaria- de vudú electoral celebrada en la puerta del Sol que "ganó la abstención". Examinando los datos de participación y los votos recibidos por el PP esa afirmación es matemáticamente inexacta y políticamente insignificante. Ganó el PP. Ganó el PP porque se hundió el PSOE y el PP quedó como el único pilar -aún incólume- del régimen bipartidista surgido de la transición. El PP ha cosechado relativamente pocos votos nuevos (630.000) y sólo ha superado al PSOE porque este ha perdido un poco más de cuatro millones de votos. Todos esto da al PP una holgada mayoría, tan holgada que, incluso si no se hubiese aplicado la ley d'Hondt, el PP habría podido gobernar fácilmente con el apoyo de CiU o de UPyD. Lo importante, sin embargo, es que, de todas formas, el PP podrá contar con el voto del PSOE en todos aquellos aspectos que se consideren "de Estado" o relacionados con la "gobernabilidad", esto es con el mantenimiento del sistema neoliberal y de la unidad de los "hombres y tierras de España". El PP ha ganado un amplísimo espacio en el ámbito de la representación, pero el consenso en torno al neoliberalismo en el arco parlamentario es aún mayor. Cabe destacar dos excepciones: el ascenso de IU y la irrupción de Amaiur como primera fuerza política en Euskadi y tercera fuerza política en Navarra. IU y Amaiur son los dos únicos herederos de las fuerzas políticas que lucharon por una ruptura de la continuidad política del régimen. Son organizaciones capaces de un cierto antagonismo (un desafío social y constitucional) que supera el marco político de la constitución de 1978. Hoy, más aún que ayer se ve confirmado el "no nos representan" del 15M. La disociación entre un régimen enrocado y una sociedad que genera cada vez mayores espacios de disidencia recuerda otros fines de imperio.

Con todo, los resultados del PP han quedado relativizados desde el primer día por los mercados, o mejor dicho, por los distintos agentes del capital financiero. Apenas despertados de la resaca electoral, los dirigentes y los votantes del PP se han visto enfrentados a un aumento de la prima de riesgo acompañado de una importante bajada de la bolsa. A propósito de la prima de riesgo, el País afirma que: "Al cierre, el diferencial entre la rentabilidad exigida a los bonos españoles frente a los alemanes ha aumentado en 22 puntos básicos frente al viernes hasta los 463 con los títulos que vencen en 2021 cotizando por encima del 6,5%". En cuanto a la bolsa, el Ibex cerró la primera jornada tras la victoria de la derecha con una bajada del 3,48%, una de las más importantes del año. Este es tal vez el dato más importante para un balance de estas elecciones: aunque haya ganado ampliamente Mariano Rajoy, el capital financiero parece reaccionar como si hubiesen ganado las izquierdas...

No es de extrañar esta reacción de la bolsa y de los mercados. Ciertamente no es la que esperaban ni la dirección del PP ni sus votantes. La dirección del PP venía suplicando a los mercados una tregua, pensando que los mercados son los aliados naturales de la derecha. No la han obtenido y esto ha sido así porque el mecanismo de la deuda no es un cálculo político táctico o estratégico, sino muy precisamente un sistema automático, un automaton, ciego. Lo que importa dentro de este sistema es que la deuda de un país llegue a pagarse y lo haga al máximo tipo de interés posible. La creación de miedo e incertidumbre determina en modo decisivo los resultados. Importa muy poco que un gobierno sea de derechas o de izquierdas, lo decisivo es que pague y haga pagar a su población. Para ello, los mercados financieros tienen un arma infalible: el monopolio de la calificación de la deuda. Basta con que, a partir de la evolución de cualquier indicador, reduzcan la solvencia de un país deudor para que la prima de riesgo se dispare y la solvencia real de ese país disminuya como resultado del aumento automático de los tipos de interés sobre su deuda. Las profecías de los mercados se autorrealizan, no porque tengan una base científica, sino porque la economía financiera y la economía de la deuda son sistemas donde el cálculo de expectativas y la anticipación de la actuación de los demás actores priman sobre cualquier consideración de otro tipo y los actores más potentes tienen los medios de provocar las reacciones en cadena necesarias. En la economía financiera hoy hegemónica, un fuerte subjetivismo en las apreciaciones se une a un enorme automatismo en las reacciones.

El capitalismo financiero extrae renta a partir de la actividad productiva de la población. De manera tan parasitaria como lo hiciera un señor feudal. El trabajador cognitivo, precario, afectivo, social, que el programa del PP ve como autoempresario conforme al dogma neoliberal, está inmerso en un sistema de producción basado en la cooperación en red y en el acceso a unos comunes productivos que en parte se confunden con las capacidades lingüísticas, intelectuales, sociales y afectivas de la especie. El individuo aislado es un individuo situado en una trama de relaciones sociales de cooperación rica y compleja que el capital no puede controlar desde dentro. El capital no puede ya organizar la cooperación como lo hacía en el marco de la fábrica: es imposible someter al trabajador cognitivo en red a un régimen disciplinario. Su instrumento fundamental de explotación es la deuda. Hoy, el beneficio que obtenía el capital industrial mediante la producción de mercancías se ve sustituido por la renta del capital financiero convertido en títulos de deuda libremente negociables. La sumisión a la deuda financiera es además un instrumento eficacísimo de sumisión tanto de los particulares como de los gobiernos, al constituir, como señala Maurizio Lazzarato un auténtico dispositivo de control del futuro de personas y países. Si a esto se añade la particular situación de indefensión frente a la especulación financiera y sus profecías autorrealizadas de los países más débiles de la zona euro, el comienzo de la nueva legislatura con mayoría del PP no va a resultar menos difícil que el calvario de los últimos meses del gobierno de Zapatero o del políticamente también difunto Georgos Papandreu...

Es comprensible que mucha gente siga apoyando al PP y que, incluso haya visto aumentar su apoyo en las últimas elecciones. Ante una situación de crisis de un sistema social, es frecuente que quienes viven en él regresen a sus principios básicos como si fueran los artículos de un credo religioso y culpen de la crisis a quienes no fueron suficientemente ortodoxos. Como nos explicaba Walter Benjamin, el capitalismo es una religión basada en la deuda hacia un Dios implacable: el capital financiero. Intentamos por todos los medios serle gratos, pero siempre descubrimos que nuestro sacrificio es insuficiente. Ante el pánico que produce la intensificación de la deuda y la culpabilidad que la acompaña sólo vemos una perspectiva de salvación en una cada vez más estricta ortodoxia. Hoy los votantes del PP han buscado la salvación en el fervor religioso y en el vituperio hacia los supuestamente menos ortodoxos. Esto no ha saciado a su Dios: serán necesarios mayores sacrificios. La evidencia de la zozobra del capitalismo financiero -y del capitalismo en general- produce reacciones defensivas desesperadas: los viajeros del Titánic, viendo que el buque se hundía, se agarraban a sus estructuras más sólidas, cuando lo racional hubiera sido buscar botes salvavidas o incluso echarse al agua en busca de una tabla de salvación. Hoy, una mayoría importante de los votantes españoles ha hecho lo mismo.

lunes, 21 de noviembre de 2011

La banda de los ocho

Del artículo de Pepe Escobar "Vuelve la era de los politburós", traducido en Rebelión, extraigo un listado de quienes, según él, constituyen el estado mayor de la Eurozona.

Robert García

En realidad la Eurozona está dirigida por un politburó de ocho miembros.

¡Qué excelente trabajo! Esta Banda de los Ocho no es responsable ante nadie, excepto ante el mítico Zeus y sus relámpagos de marca registrada. En la era de la modernidad líquida, Zeus se hace llamar Dios del Mercado. Lo único que importa a la Banda de los Ocho es lo que quieren los mercados financieros –dirigidos por Dios–; los simples mortales, como los votantes europeos, en el mejor de los casos solo son una molestia. 

Por lo tanto, los gobiernos nacionales de la Eurozona carecen totalmente de significado. Las decisiones son tomadas por una troika formada por el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea (CE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI, ninguno de ellos elegido. 

El politburó de Europa lleva el inocente acrónimo GdF, en francés Groupe de Francfort (Grupo de Frankfurt), establecido el mes pasado. Se reunió al menos cuatro veces durante el reciente festival de la deuda del Grupo de 20 en Cannes, espectacularmente fracasado. Y esta es la lista tecnocrática completa,  incluidos algunos políticos: 
1 y 2: “Merkozy”, esa híbrida polinización cruzada de la canciller alemana Angela “Cruz de Hierro” Merkel y el neonapoleónico presidente francés Nicolas Sarkozy. El robusto Sarkozy puede posar como rey bajo el disfraz, entre otros, de Gran Liberador de Libia; y aunque se refiere a ‘La Merkel’ como ‘La Boche’ (de una forma despectiva francesa, a la manera de la Segunda Guerra Mundial) la parte “Merk” en “Merkozy” es la que muestra los auténticos cojones en la Unión Europea (UE). 

3: La hábil fusión entre Chanel y Wall Street, Christine Lagarde, directora gerente del FMI, quien heredó su puesto del antiguo salvador del capitalismo convertido en autoimplosionado candidato presidencial francés, notorio amante transatlántico de las mujeres, Dominique Strauss-Kahn (DSK). La propia Madame Lagarde es una acreditada experta financiera, como ex presidente de la firma legal internacional Baker and McKenzie. 

4: El ex vicepresidente de Goldman Sachs International, Mario Draghi, ahora presidente del todopoderoso Banco Central Europeo (BCE). El tecnócrata que empujó a Italia al euro, ahora vitoreado por los periodistas financieros como “salvador de Europa”. 

5: El presidente (desde 2004) de la Comisión Europea (CE), Jose Manuel Barroso, esencialmente un burócrata inenarrablemente austero ansioso de poder. 

6: El presidente del Consejo Europeo (desde 2009) Herman van Rompuy, anónimo ex senador belga y primer ministro que se opone vehementemente al ingreso de Turquía en la UE. 

7: El comisionado para Asuntos Económicos y Monetarios europeos (desde 2010), Olli Rehn, de Finlandia, un retraído ex alto burócrata a cargo de la ampliación de la UE. 

8: El presidente del grupo de Ministros de Finanzas Europeos (desde 2005), Jean-Claude Juncker, ex primer ministro de Luxemburgo, descrito por The Economist como “fanático federalista”. 

Prosigue el autor del artículo:

Las elecciones son para debiluchos 

Mucho más allá de la versión de un reality show rabelesiano de baja calidad de los últimos días del Imperio Romano, personificado por el ex primer ministro italiano Silvio "bunga bunga" Berlusconi, y los afanes de formar un gobierno de unidad nacional encabezado por el supertecnócrata, ex comisionado europeo, Mario Monti, a quien los italianos llaman “Super Mario”, existe solo una hoja de ruta en lo que respecta a la UE: implacable “austeridad”, debidamente supervisada por Madame Lagarde y sus acólitos del FMI. 

Super Mario, a propósito, es un hombre ideal para la Banda de los Ocho: ex comisionado de la UE, asesor internacional de Goldman Sachs, presidente europeo de la Comisión Trilateral de David Rockefeller y miembro clave del Grupo Bilderberg. 

Incluso un neoliberal populista como Il Cavaliere –ex niño mimado de la plutocracia global– no pudo encontrar un camino para implementar en Italia la hoja de ruta de austeridad dura impuesta por el BCE, el FMI y los bancos acreedores. Cuando habla el Dios del Mercado –el único oráculo genuino de la modernidad líquida– la realidad se inclina. No sorprende que Van Rompuy haya expresado la semana pasada en Roma estas palabras oraculares: “El país necesita reformas, no elecciones”. 

Nadie tiene que abrir a la fuerza los pasillos de Bruselas o sentarse con algún funcionario a comer bife con papas fritas y tomar vino de Burdeos para saber cuánto odia la UE a la democracia. Por ejemplo, nadie sabe cómo vota el consejo gobernante (no elegido) del todopoderoso BCE, porque todo lo que hace es secreto. 

El neoliberalismo de la línea dura, como lo impone la Banda de los Ocho, es como un tratamiento de la Mafia: primero te dan en las rodillas, amputando los derechos sociales. Después le toca a tu garganta, amputando los derechos políticos. Al “ganado” que cargará el lastre de la austeridad interminable –los votantes europeos– no les queda mucho excepto alguna huelga general o gritar a pleno pulmón por las calles. 

No importa mucho que los “fundamentos” de Italia sean excelentes, incluidos los altos niveles de ahorros privados, baja deuda privada, sistema bancario estable y un superávit comercial en manufactura. 

Del griego al latín, el problema con Grecia e Italia no tiene nada que ver con la supuesta periferia disfuncional de la UE. Lo que pasa tiene que ver con los excesos del capitalismo de casino, el capital financiero operando en una desregulación total. De ahí la preeminencia de ese personaje brillante/sombrío –el tecnócrata de la modernidad líquida– reacio a la democracia pero suficientemente legítimo para exigir represión popular, todo en nombre de satisfacer al Todopoderoso Dios financiero. 

No existe ninguna diferencia (política) entre la realización de cambio de régimen con bombardeos “humanitarios” o mediante los relámpagos del Dios del Mercado. 

En cuanto al cortafuegos necesario que “salvaría” a Italia de su deuda –más de 1,9 billones (millones de millones) de euros– es un enorme billón de euros. No se hará, sobre todo porque el Todopoderoso Emperador Hu (Jintao) ha desairado esta última invención de los bárbaros occidentales. El Emperador Hu ciertamente sabía antes de los hechos que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) se revelaría como un timo monumental, mientras el FEEF compraba cientos de millones de euros de sus propios bonos. No necesita ser Nouriel Roubini para apostar a que el euro puede estar en camino a descomponerse. 

"Merkozy" –responsable de un 48% del producto interno bruto de la Eurozona– y la Banda de los Ocho son ahora practicantes de primera clase del poder neocolonial. Lo que busca realmente la Banda de los Ocho es esencialmente una UE del hombre rico, como revela una historia casi apocalíptica de Reuters. Hay que prepararse porque desde ahora el euro no unificará Europa; encabezará su balcanización. 


lunes, 3 de octubre de 2011

Contra la reforma constitucional ¡referéndum ya!

Por el Estado social y la democracia. Fiesta PCE 2011. 

Contra la reforma constitucional ¡referéndum ya! 

Presenta:

  • Isabel Salud (Comisión Permanente del PCE)

Intervienen:

  • Agustín Moreno (Prof. IES, Lic. en Historia)

  • Julio Anguita (Ex Secretario General del PCE, Ex Coordinador de IU)

  • Cayo Lara (Coordinador General de IU), José Luis Centella (Secretario General del PCE)




Ponte cómodo. Dura hora y cuarto. Pero se oyen palabras viejas...
Aguzad las orejas.

El melanoma del modelo inmobiliario español

Reseña del libro "El modelo inmobiliario español y su culminación en el caso valenciano" 

Salvador López Arnal. El Viejo Topo


lasprovincias.es












¿Cómo es posible que el urbanismo salvaje, por decirlo corto y de forma suave, que recorrió nuestra geografía, especialmente en los alrededores de nuestras grandes metrópolis, durante el franquismo volviera a actuar impunemente y con fuerzas renovadas, de viejas y nuevas familias, durante lo que llamamos generosamente democracia demediada? ¿Cómo es que este modelo ha imperado casi por toda la geografía hispánica saltándose barreas autonómicas, nacionales y culturales y la descentralización de competencias en materia urbanística? ¿Cuál es la naturaleza esencial, el kernel, del modelo inmobiliario español? ¿Existe alguna relación entre el modelo y la burbuja especulativa inconmensurable en la que estuvimos y seguimos inmersos? ¿Cómo es que la adhesión a la UE, los avances democráticos conseguidos, no han podido culminar un modelo alternativo al levantado con clara intencionalidad de sumisión ciudadana por el franquismo? ¿Por qué tantos y tantos ciudadanos, nacionales y no nacionales, se ha precipitado por el abismo del gasto, la hipoteca y la dependencia por décadas, como ya diseñara en 1957 el arquitecto falangista José Luis de Arrese, el primer ministro franquista de la Vivienda? ¿Cómo ha sido posible que megaproyectos urbanos y operaciones inmobiliarias de dudoso origen que levantaron razonables protestas ciudadanas durante el franquismo colaran durante la democracia demediada monárquica revestidos de impunidad legal y de “buen hacer político y empresarial” y sin excesiva respuesta popular? ¿Cómo es posible que durante esta democracia fruto de la Inmaculada transición se produjeran cambios fuertemente consensuados en el marco institucional que permitieran “ordenar el territorio y el medio urbano a golpe de recalificaciones o reclasificaciones de suelo y “operaciones” acordadas por un neocaciquismo local y regional emergente” (p. 14), totalmente al margen, claro está, del planeamiento general y los intereses de la ciudadanía? ¿Por qué España en el país de la UE con menor porcentaje de viviendas de alquiler? ¿De dónde ha surgido el inmenso poder del lobby inmobiliario-constructivo de nuestro país? ¿Por qué España vivió el último boom inmobiliario con mucho mayor intensidad que los otros países europeos? ¿Por qué este boom alcanzó en España una intensidad y duración casi sin precedentes inflando una burbuja especulativa de proporciones inconmensurables cuyo pinchazo ha originado una de las crisis más abisales de la historia del capitalismo? ¿Era inevitable esta patología del crecimiento que ha forzado la expansión de los procesos de urbanización y sus servidumbres territoriales a ritmos muy superiores a los del crecimiento de la población y a sus rentas disponibles? ¿Qué hizo que España fuera líder europeo en construcción de viviendas y en consumo de cemento, superando ampliamente a países que, como Francia o Alemania, contaba con mayores poblaciones y territorios más amplios? ¿Cómo fue posible que entre 2003 y 2005, los años centrales del boom inmobiliario, el número de viviendas construidas en España superase la suma de las realizadas, durante el mismo periodo, en Reino Unido, Alemania y Francia? ¿Cómo es posible que España sea actualmente el país con más viviendas por habitante de la UE? ¿Qué cultura, qué valores, qué sentido de la vida arraigó fuertemente entre la ciudadanía española, y especialmente y aunque no sólo entre sus clases dirigentes, para que un boom inflado y artificial de estas características desolara nuestra geografía con esa enorme fuerza y esa supuesta “naturalidad”? ¿De dónde la extendida autocomplacencia que se extendió por el páramo hispánico? ¿No hay alternativas, no existen otros modelos de orden territorial, urbano y constructivo? ¿Cabe pensar algo alternativo en estos momentos de resaca? ¿Volverá todo, tras años de sosiego, a ser como siempre ha sido: todo por la pasta y el último, que es el tonto y confiado, que apague la luz? ¿Qué significado y daño ecológico tiene que España llegase a ser el quinto país del mundo en consumo de cemento? ¿Es exagerado afirmar que España ha sufrido un tsunami inmobiliario nunca anunciado ni corregido? ¿Qué pensar de casos como el de David Taguas, que pasó de ser jefe del gabinete económico de Rodríguez Zapatero a presidir, por elección empresarial, la patronal de las grandes constructoras, la Seopan, cuya conexión con los poderes económicos imperantes durante el franquismo no ofrece ningún atisbo de duda? ¿Cómo se podrán reconvertir y reutilizar los excesivos stocks de suelo, infraestructuras y viviendas y paliar la carga de la excesiva deuda acumulada? ¿Quiénes tomarán nota de que sufrimos las graves y enormes consecuencias de un modelo inmobiliario agotado que en absoluto permite resolver estos problemas y exige a gritos su reconversación? ¿Por qué, políticamente, las consecuencias de este crecimiento económico, con los inimaginables beneficios empresariales anexos, que no ha supuesto realmente mejoras en la calidad de vida de la población, tendrán que pagarlas la ciudadanía en su conjunto? ¿España ha sido una Marbella extendida todo el territorio? ¿Se ha salvado alguien de este aquelarre inmobiliario y financiero?

Estos son algunos de los interrogantes a los que José Manuel Naredo y Antonio Montiel Márquez responden en su ensayo sobre el modelo inmobiliario español. Con sus propias palabras, “en el texto que sigue se matiza la evolución del modelo inmobiliario español, se indican sus implicaciones económicas, sociales y ecológicas, sus consecuencias sobre el territorio, el urbanismo y la construcción” (p. 15) y se reflexiona sobre las posibles alternativas, “antes de recaer en el análisis más pormenorizado del marco social-institucional que facilitó el desarrollo ejemplar de este modelo en el caso valenciano, al que se dedica la segunda parte del libro”. Esta segunda –“El modelo inmobiliario valenciano. Marco institucional, actores, resultados y perspectivas”- es la parte que ha sido escrita por Antonio Montiel Márquez. La primera –“El modelo inmobiliario español y sus consecuencias”- lleva la firma de José Manuel Naredo. Ambas secciones se complementan consistentemente y lo único que aquí cabe apuntar es que su lectura no decepcionará al lector, ni siquiera al lector más informado. Leamos, tomemos nota y aprendamos, y, si podemos, coligamos las conclusiones políticas de esta abismal desolación nacional cuyos contornos no están aún del todo delimitados. Ha habido miseria pero no ha habido ninguna grandeza en esta apuesta infame que ha corrompido hasta el tuétano a sectores en absoluto minoritarios del cuerpo social español.

La analogía que establece Naredo, tomando pie en W.M. Hern, entre un melanoma y la conurbación difusa dice más que mil capítulos con imágenes sustantivas: 
  1. Crecimiento rápido e incontrolado. Desarrollo urbano movido por afán de lucro ilimitado.
  2. Metástasis en diferentes lugares. La conurbación difusa envía trozos de ciudad a puntos alejados.  
  3. Indiferenciación de las células malignas. El estilo universal unifica las tipologías constructivas.  
  4. Destruye los tejidos adyacentes. El estilo universal y la conurbación difusa destruyen el entorno territorial y urbano.
Los cuatro años transcurridos desde que, a partir de abril de 2007, empezaron a caer los precios en los anuncios de venta de viviendas, ha escrito uno de los autores del ensayo (JMN), inducen a reflexionar sobre la duración y las consecuencias de un ajuste que no termina de producirse. En este primer trimestre de 2011, los precios de la vivienda (de anuncios y tasaciones) han acelerado su caída, a la vez que sigue disminuyendo el empleo en la construcción. El ajuste, en buena lógica, tendría que dar salida al enorme stock actual de viviendas en busca de comprador: si a las viviendas nuevas y usadas en venta se añaden, observa JMN, “aquellas otras en construcción y en proyecto, este stock supera largamente los dos millones”. La desmesurada oferta se topa hoy con una escuálida demanda: el componente especulativo y turístico se ha desinflado con la crisis junto a las extendidas expectativas de revalorización. La demanda efectiva de vivienda de los hogares españoles, los más endeudados de la UE como es sabido, acusa tanto el declive de la población inmigrante como el de los nuevos demandantes, castigados por el paro, los bajos salarios, la precariedad, y los recortes sociales y salariales. En este contexto, comenta finalmente JMN, observamos la insólita actuación de un ministro de Fomento que dice ser socialista y que, en vez de aprovechar la ocasión para reconstruir el casi desaparecido stock de vivienda social, viajará por el mundo como un comercial a sueldo ofreciendo viviendas a “inversores” de lejanos países. ¿Cómo cabe interpretar así en alguien que es, además, vicesecretario general o afín del PSOE? Esta es otra de las preguntas que cabe añadir a la batería de interrogantes con los que hemos abierto.

Me olvidaba: si en 1950 el 50% del stock de viviendas estaba en régimen de alquiler, en 2001 la cifra se redujo a un 11%. No es improbable a fecha de hoy la cifra sea aún menor. Este decrecimiento dice mucho también de la historia de nuestro insostenible país. 

Lo público

Clamorosa la ceguera de los que ven caer con satisfacción los derechos de otros, en lugar de reclamarlos para sí y para todos.

Piensa, honrado pueblo, piensa. Con tu propia cabeza. ¿Para qué demonios quieren esos cuervos más productividad en un momento de crisis de sobreproducción y además tomando medidas que necesariamente reducen el consumo? Mayor jornada laboral y retraso en la jubilación, ¿disminuirán las cifras del paro? Dicen que sí, porque con esos incentivos "se crearán nuevas empresas". ¿Para producir qué? ¿consoladores de oro para sus orgías? (Me callo: más vale no darles ideas).

Exijamos para todos esos derechos elementales que, todavía, disfrutan los funcionarios. No son privilegios.

Pedro Pascual Paredes Rivas, aquí y en rebelión.org



















El reproche, cuando no crítica feroz, hacia lo trabajadores públicos proviene de dos lados – aunque mas bien es uno solo que desarrolla su camino de arriba a abajo-; por una parte están la banca y la patronal – Emilio Botín, Francisco Gonzalez, Rodrigo Rato, Fernández Ordóñez, Juan Rosell – que una y otra vez, día a día, sin descanso, proclaman los parabienes de lo privado, de la iniciativa privada, de su beneficiosa competitividad, de la libertad que genera. Y por otro lado los asalariados que no son trabajadores públicos – desempleados, becarios, personal temporal o indefinido (según la RAE su significado es: Que no tiene término señalado o conocido).
 
Son los primeros los que a través de sus medios de comunicación – los cuales tienen voz y boca por medio de periodistas que aun careciendo de carnet de militancia son fieles y leales al amo que les da de comer, importándoles poco el significado o las consecuencias de las proclamas vertidas en la radio, televisión, periódico o internet- generan una conciencia de reproche, cuando no enfado e ira, hacia los funcionarios, pregonando por doquier la perdida de dinero de lo público y su incapacidad de gestionarlo de manera adecuada – que siempre es la realizada en lo privado-, así como la vagancia de los trabajadores públicos, y todo ello, “¡Con mi dinero!”

Veamos cuales son estas críticas hacia lo público, porque molesta tanto al empresario como al desempleado, empezando primero por las razones que puede esgrimir este último – y también el primero-:

El funcionario tiene un trabajo estable, “para todo la vida” – y yo soy un desempleado o un mísero becario con un exiguo sueldo y muchas horas de trabajo, al igual que el temporal, pero en este caso, una semana en un sitio, un mes en otro, dos meses en el paro, tres días en otro trabajo y así gran parte de la juventud y de la vida-, realiza un numero fijo de horas, que pueden ir desde las 35 horas semanales a las 38 – mientras yo trabajo 40 o 44 además de las horas extras que son voluntarias, entendiendo por este termino si uno tiene voluntad de seguir trabajando al día siguiente, sin olvidar que sin ese dinero extra, gracias a trabajar mas de 48 horas semanales, no podría sobrevivir-, no dependen de la producción – no les despiden si un enfermo se muere, sin en una clase la mayoría de alumnos suspenden, si un incendio tarda en apagarse, mientras que a mí, si no consigo hacer mi trabajo en el tiempo estimado me despiden, si no consigo colocar los tornillos que llegan de la cadena en sus cajas en el tiempo calculado me despiden-, si están enfermos no tiene problema en coger la baja – y yo si lo hago me despiden, lo cual hace que vaya al tajo con 39º de temperatura y si me rompo la pierna o me corto un brazo haré como los deportistas de élite, lograr una recuperación “milagrosa”, sin olvidar que nunca gano el 100%, no como los funcionarios, que sin trabajar, por estar enfermos o incluso por estar embarazas o tener un hijo, ¡ganan lo mismo desde el primer día!-, tienen unas vacaciones de 30 o 60 días- mientras el indefinido solo puede disfrutar de 15 días y los otros 15 son pagados y el temporal no las disfruta pues apenas consigue trabajar nunca un año en una misma empresa-. Incluso los feroces reproches se dirigen a aspectos mas mundanos – hecho por el cual la empresa privada las prohíbe y les parece inadmisible-, el trabajador público puede fumar varias veces a lo largo de su jornada o tomar café tranquilamente un par de veces o charlar tranquilamente unos minutos con sus compañeros o ir al baño siempre que tenga necesidad o llamar a su casa o la guardería varias veces porque su hijo o marido está enfermo o incluso llamar a este para decir, “Te quiero.”

¿Pero por qué estas críticas de unos- y también de los otros? Pues sencillamente porque jode el no disponer de… y en la palabra a usar viene el problema y la equivocación. Todo aquello por lo que el trabajador de la entidad privada se queja al no poder disfrutar y sí el trabajador de lo público no son Privilegios sino Derechos, derechos obtenidos por la lucha obrera – y sindical. El grave problema es que esos derechos que debían de ser para todos los trabajadores solo recaen en los que trabajan para el Estado. ¿Pero entonces no será que la gran gestión de lo privado es debido a no cumplir los derechos que debían ser básicos para los trabajadores? ¿Qué responderá un trabajador al que se le pregunte “¿Usted que prefiere: trabajar para lo público o lo privado?” Y responderá que en lo publico y la razón es porque en lo publico es donde aún se mantiene la obligación de cumplir los derechos laborales, donde aún se ve al trabajador como persona y no como mercancía, donde no todo es producir cuanto mas rápido y en menos tiempo, donde el sueldo no depende de la productividad y da para vivir.

Por su parte, la banca y la patronal critican al sector público – además de por las anteriores razones- por ser poco competitivas y eficientes, así como ser demasiadas rígidas y derrochadoras. Para ellos el sector público es poco competitivo a causa de que los trabajadores mantienen unos derechos del siglo pasado que no tienen cabida en el nuevo siglo, pues ellos ocasionan que se pierda dinero y tiempo en producir, lo cual influye en el crecimiento económico- ¿En el crecimiento económico de quién, del Estado o de las multinacionales?- Y es qué – según su opinión- el sector público no sabe producir ni ahorrar – debemos de ser conscientes de que la patronal ha realizado un nuevo descubrimiento: sacar dinero de la educación y de la sanidad, el libre comercio ha empezado a instalarse en los colegios y universidades públicas y en los hospitales públicos. Si la salud y la enseñanza puede proporcionar beneficios económicos, los otros beneficios poco importan ya. Es claro y meridiano que si el sector público trabajase igual que el sector privado la rentabilidad económica sería mejor pero todo ello gracias a perder los derechos obtenidos y en este caso ya no hablo solo de los laborales, sino del derecho a la educación y sanidad gratuita, universal y equitativa.

Es por todo ello por lo que debemos preguntarnos a quién beneficia que lo público se privatice. ¿A caso los beneficios económicos de una mejor gestión regresarán al Estado? ¿Acaso eso ha ocurrido con los millonarios beneficios de las empresas antes públicas y ahora – compradas a precio de coste, como ahora ocurre con las cajas- privadas? El beneficio obtenido de lo privado solo recaé en lo privado, en las pocas manos que poseen la tela de araña de lo privado, en fin, en : Emilio Botín, Francisco Gonzalez, Rodrigo Rato, Fernández Ordóñez, Juan Rosell y sus secuaces -incluyendo los políticos jubilados de lo público que los acompañan y piden su recompensa. El beneficio de la Economía privada esta reñida con la Economía pública.

En la década pasada el gobierno de Bush en EE.UU desmontó los servicios públicos en manos privadas bajo el siguiente concepto: “El gobierno no está obligado a dar servicios, sino a garantizar que los servicios se den.”, y este pensamiento ya se ha empezado a escuchar en distintas voces en Europa y en el reino de españa y es el camino que preparan la patronal y la banca, pue la externalización de los servicios dará confianza a los mercados y la famosa deuda bajará, lo cual como se ha proclamado con la reforma constitucional es lo primero, lo mas importante. Pero con ello, con la desaparición de lo publico, a la vez que baja la deuda – y aumenta la Economía de lo privado- también bajá el bienestar de lo público, del ciudadano, pues los ejemplos donde la educación y la sanidad son privados lo demuestran – mayores de tasas de analfabetismo y de mortalidad de enfermedades prevenibles. Además con la desaparición de lo público desaparecerán los derechos laborales que ahora solo retiene el sector público. Es vital que la educación y la sanidad sean públicas – con trabajadores públicos- pero también la recuperación para lo público de otros sectores pues solo el trabajador público dispone de derechos y no es tratado como una mercancía.

Los reproches no son gratuitos, pues unos – la banca y la patronal- lo hacen para aumentar su campo de acción y con ello sus beneficios y los otros – los trabajadores- por confundir privilegios con derechos, puesto que así han de ser si ellos no los poseen. Por todo ello se ha de impedir que se comercialice lo público así como recuperar aquellos sectores que nunca debieron de ser privados, los cuales han logrado grandes beneficios económicos a costa de merma en el servicio hacia el ciudadano como en los derechos de los trabajadores. Y por otro lado, todos los trabajadores han de tener los mismos derechos, incluso el de la pereza.