jueves, 29 de junio de 2023

Carta a Pedro Sánchez

En una coyuntura tan peligrosa como la que afrontamos, ante las elecciones que podrían reinstalar en el gobierno a franquistas sin máscara y convertir en papel mojado los mejores  avances del gobierno de coalición, se plantea una disyuntiva: ¿Es preferible destacar lo logrado o debemos denunciar lo que no se ha querido o no se ha podido hacer?

A mi entender, y al de la periodista que escribe esta carta abierta al Presidente, hay que hacer las dos cosas, porque si dices media verdad dirán que mientes dos veces si dices la otra mitad.

A Zapatero lo frenó en seco la Troika (¿lo recuerdan?), pero también el freno interno de su formación política, que contiene desde su origen elementos que no se diferencian demasiado de los componentes de la derecha. Personajes que han ido estableciendo sólidos lazos con las mayores empresas del país. Es una mochila, más bien una cadena con su correspondiente bola, mucho más pesada que aquella a la que aludía Pablo Iglesias.

Los intereses políticos y económicos de los dirigentes forman una enredada maraña difícil de desenredar, porque operan dentro de los partidos y a través de las relaciones externas de sus miembros. Ayer mismo, en TVE, Guillermo Zapata presentó su historia novelada del Tamayazo. No excluía la confluencia de luchas internas en el PSOE con la descarada operación macroinmobiliaria que allí se consolidaba, alimentando luego la impunidad urbanística de los gobiernos del PP. Y es que se colaba en el gobierno de Madrid la gente peligrosa que luego Sánchez se vería obligado a admitir en su segundo gobierno.

No fue posible probar la corrupción monetaria de los dos tránsfugas que colocaron por décadas a los gobiernos del PP, pero el hecho es que actualmente el tal Tamayo es un gran admirador de Teodoro Obiang y se dedica a negocios inmobiliarios en Guinea Ecuatorial. La red de intereses del capital tiene largas prolongaciones.

(Curioso que ocurriera algo semejante en la convalidación del decreto de Reforma Laboral).

Ahora lo importante es que la mayoría de los votantes se den cuenta de estas cosas, y no permitan que se instale este pulpo insaciable y peligroso en la Moncloa, por lo menos sin el contrapeso de una izquierda que obtenga una buena representación.

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez











Carta a Pedro Sánchez

Ha mostrado sobrado arrojo en varias ocasiones señaladas. Hay que ser valiente y con alma, en favor también de quienes no pueden serlo. Millones de ciudadanos de este país no pueden esperar a que pase un ciclo ultra. Habrá que echarse otra vez a la carretera, y no solo a la de los medios hostiles

 27 de junio de 2023, 22:54h
Actualizado el 28/06/2023, 08:49

Estimado Pedro, 

veo que a la derecha le ha molestado su decisión de meterse en la boca del lobo y acudir a entrevistas hasta de programas basura de gran audiencia manifiestamente hostiles a su persona. Creo que es una idea imaginativa y útil a la vista de cómo huye de los debates reales el candidato Núñez Feijóo. Usted se va a enfrentar a sus valedores y su sembrado de trampas. Leo diversas interpretaciones a lo que llaman su “lavado de imagen” con estas entrevistas. Curiosa metáfora -en varios casos- ir a limpiar nada en estercoleros mediáticos.

No debimos llegar a este escenario. Y es tarde para remediar los enormes fallos estructurales que nos han traído hasta aquí, algunos frenos a lo que debió hacerse. Como periodista genuina, necesito hacer preguntas y buscar respuestas. Y también situarlas en el contexto preciso. Es verdaderamente alarmante que precise “lavar su imagen” el presidente de un gobierno que ha apechugado con nota alta problemas de enorme envergadura como una pandemia, con confinamiento y paralización mundial de la economía, una guerra, un mundo que cruje en convulsiones, el ascenso de la peor ultraderecha podrida de franquismo en España y con una brutal oposición política y mediática (no periodística, defendemos la dignidad de la palabra).

Como mucha otra gente, imagino esa situación con un gobierno del PP. No hace falta imaginarlo, en Madrid estuvo en manos de Ayuso, convirtiendo la Comunidad en la de mayor aumento de la mortalidad en Europa, con datos reales. Extrapolándolos, podríamos estar hablando de miles de muertos y, sin asomo de duda, de falta de ERE y medidas compensatorias a semejante tragedia. No hubieran sido descartables más abandonos a la muerte sin asistencia médica, más aprovecharse hasta de las mascarillas necesarias para beneficios particulares, más inversiones de dinero público en almacenes de ladrillos, y muchas más terrazas y descaro. No ha necesitado lavar su imagen, ya ve. Se la lavan a conciencia sin conciencia sus cómplices mediáticos. Varios de ellos le van a recibir en sus platós. 

No se puede reutilizar la leche derramada, hay que afrontar los hechos como vienen en el momento preciso: crucial este. A través del tiempo usted fue limando defectos como aquel abusivo uso del “yo” de los comienzos, el que Ayuso precisamente le copió con éxito. Era esa su batalla, la del PP. Confrontar con España desde el MadridPP.S.A., de tú a tú. No deja de ser curioso vista la evolución de sus eslóganes.

Lo diré ahora en tercera persona: Es asombroso el hecho cierto del prestigio internacional de Pedro Sánchez con tener que “lavar la imagen que le han enmierdado sus enemigos aquí”. Europa teme otro gobierno de ultraderecha en su seno y no hay comparación posible entre Sánchez y el Feijóo de los chascarrillos imposibles en castellano o gallego y pare de contar. Temen la cantidad de problemas que iba a provocar “derrocar el sanchismo el de un gobierno de coalición progresista o ¿se creen que no conocen al PP y las maniobras turbias en Bruselas de Dolors Monserrat? Ha habido errores o dejaciones, sin duda, pero nada similar a los de sus rivales políticos, los enemigos de toda una ciudadanía en muchos casos que se cuelan por las rendijas los enormes boquetes para hablar con precisión de la manipulación mediática.

¿Por qué ante este panorama de desinformación ha permitido que un medio público como RTVE haya quedado bajo control de la peor facción del PP que es el lobby en ese medio? Hacía falta un contrapeso y todo fue un sinsentido. Se podía haber hecho y se obstaculizó al máximo. Y ni siquiera teniendo allí a sus acreditados manipuladores, admite Feijóo un debate en TVE. Solo quiere Antena 3. ¿Solo confía en que le salvará Vicente Vallés? Creo que en este caso, Sánchez debe declinar ese debate si no hay otros. La apuesta por la privada únicamente es terrible como mensaje.

Mucho más grave, ¿por qué, presidente, ha cedido ante el secuestro del Poder Judicial perpetrado por el PP? Si ganan el 23J se consolidará por años el control antinatura de este instrumento fundamental de la democracia.

¿Qué pintan en un gobierno progresista, y en las candidaturas, figuras como Margarita Robles o Grande Marlaska? ¿Tan poderoso es el sector conservador del partido?

Es evidente que el antiguo PSOE ha envejecido mal en democracia, ¿tanto pesan sus mochilas para no haberlas vaciado y aireado?

¿Cree que es justo el trato que depara al Podemos que fue indispensable para formar el gobierno progresista que ha logrado meritorios avances sociales? Nunca los quiso, le costó un motín interno y una expulsión sumarísima. Pero fue su valentía en remontar lo que le redimió. Habrá que echarse otra vez a la carretera, y no solo a la de los medios hostiles, a la que soluciona problemas hondos para hacer de este país lo que debe ser. 

El feminismo no se puede parar y, en efecto, el PP entregado a Vox nos ha devuelto a las cavernas. Sea justo y convincente. Tendrá así muchas mujeres y hombres a su lado. Ceder siempre es la antesala de ceder más, lo he comprobado.

Insista en decir a los desfavorecidos que se inoculan bulos cada día desde prensa, radios y televisiones que su vida se compone de muchos más valores, y que los descompone el odio. Es patético el uso y abuso de ETA, Bildu, el independentismo catalán. Le apoyamos en la razón y la valentía. Muéstreles que se han arbitrado leyes y medidas para protegerlos y que con seguridad se las va a cargar también un gobierno de ultraderecha en la Moncloa, dado que se han opuesto a todo. Lo han dicho, ya. Las pensiones, y el resto va detrás. Hay que usar el cerebro para ver y deducir.

Vuelvo a la justicia. No se pueden dejar abandonadas a las familias de los ancianos muertos en los geriátricos sin asistencia médica. ¿Qué ha hecho la Fiscalía que es del Estado para defendernos a todos?

Ciertamente, si me pongo a cuestionar algunas de sus actuaciones, entraría en otro tono, pero no nos lo podemos permitir, es momento de realismo y de ser prácticos. Le plantearía muchas más cuestiones, y no hay tiempo ahora mismo ni de ponerlas en marcha. Puede que sí para garantizarlas en un futuro. Vea qué puede hacer y prometer con verdad para librar de tanta indefensión como sienten muchos ciudadanos ante este descalabro democrático al que estamos asistiendo con los pactos institucionales del PP, ávido de hacerse con la llave de la caja fuerte de nuestros impuestos.

Esto no es una entrevista, son preguntas. Mientras escribía, he visto que, además, quería hablar de asuntos más personales porque trascienden a toda la ciudadanía. Hay muchas más, y se las haría si pudiera la gente sana, gente normal que no cobra por mentir. No caiga en la trampa de la frialdad que le atribuyen. Esta gente critica tanto o más las lágrimas y la eclosión de los sentimientos en aquellos que considera sus enemigos.

Me he pasado a la segunda persona. Del singular. Por serlo. Pedro, has mostrado sobrado arrojo en varias ocasiones señaladas. Hay que ser valiente y con alma, en favor también de quienes no pueden serlo. No imaginas lo difícil que resultó remontar el franquismo y más siendo mujer. Para encima encontrarnos otra vez en la boca de este infierno. Hubo que hacer justicia y no se hizo. Cuando toca, no puede eludirse.

Lo peor fue dejar impune el franquismo, y de aquella dejación, este barrizal. De eso saben mucho los jarrones chinos de tu partido. Así que más Zapatero, menos González y ni una gota de Alfonso Guerra. Y es que hasta duro fuego amigo has padecido. Por cierto, esto ya lo previó Leonard Cohen cuando dijo: “A veces uno sabe de qué lado estar simplemente viendo quiénes están del otro lado”. Y funciona.

Millones de personas en este país no pueden esperar, no podemos esperar que pase un ciclo ultra. Yo me aplico muchas veces el dicho “de perdidos al río” y me lanzo al agua. De nuevo la valentía y la libertad de soltar ataduras si se puede. Cuando el dolor o la incertidumbre aprietan, escribo. Por si te sirve. En esa tesitura, lo que ha de hacer un gobernante es gobernar.

miércoles, 28 de junio de 2023

Crítica a las recetas punitivas contra la crisis y el machismo

Rescato un artículo de 2020, precisamente ahora, cuando el punitivismo ha causado un grave quebranto en el gobierno de coalición, ahora en funciones, luego de que la pacatería timorata de su socio mayoritario no haya enfrentado con razones de peso el ataque de la derecha. A la derecha le encanta proponer para todo soluciones del tipo "leña al mono". Con ello instala en la sociedad, incluidos sectores muy vulnerables, el aplauso a la "justicia del escarmiento", que luego le puede ser aplicada a los incautos forofos, esos que nutren tan a menudo la clase de tropa del fascismo.

Sin duda, esta política claudicante ha tenido algo que ver en los brillantes resultados de las derechas en las pasadas elecciones. Cuando procedía hablar claro de muchas otras cosas (también de estas, con argumentos de peso), meterse en este jardín ha falseado lo importante de la ley y opacado otros temas. El gobierno se ha aplicado a sí mismo la táctica del calamar.

Hace muy pocos días he tocado el tema del punitivismo en la entrada Políticas penales. El artículo que sigue fue escrito cuando apenas terminaba el primer y dificilísimo primer año de aquel gobierno. Sus autoras, Mar García Puig, diputada d'En Comú Podem y Laura Pérez Castaño, teniente de alcalde de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Barcelona, alertaban entonces de un doble riesgo. Por una parte, el de soslayar las causas sociales de la violencia machista, centrándolo todo en el castigo y no en la prevención. Por otra, el de aplaudir políticas autoritarias y represivas que serán usadas cuando convenga no ya en este ámbito sino en cualquiera que ponga en cuestión la opresión que sufren los más débiles.

Ya se sabe: si tu solución es un martillo, los problemas toman forma de clavo.

Manifestación del 8 de marzo de 2018


Crítica a las recetas punitivas contra la crisis y el machismo

La cárcel tal y como está concebida no transforma, sino que agudiza las violencias, también las de género. Las políticas de vivienda, de garantía de rentas, de ocupación de calidad son también políticas contra la violencia machista

Mar García Puig / Laura Pérez Castaño 
29/11/2020

La estratégica alianza entre neoliberalismo y patriarcado lo es aún con más fuerza en momentos de crisis. La actual es una crisis en todos los sentidos: sanitario, económico, social, de cuidados, de seguridad, etc. Una crisis global que no afecta a todas las personas de la misma manera. Tampoco a todas las mujeres por igual.

Las cargas de trabajo desigual en el ámbito productivo y reproductivo o la precariedad en los sectores esenciales como los cuidados tienen que ser banderas del feminismo para hacer frente al momento complicado que atravesamos. De no ser así, los efectos inmediatos de la intensificación de los trabajos de las mujeres (remunerados y no remunerados) y su precarización van a impactar en las vidas más frágiles.

Otro de los efectos de momentos de crisis como el actual es un incremento de propuestas punitivas para abordar problemas sociales complejos. Un mayor control social o la ampliación y endurecimiento de las normas penales afectan especialmente a los grupos sociales más estigmatizados y empobrecidos. Algunas voces desde el feminismo se han sumado a esta deriva punitiva y desde esta columna queremos poner la necesaria distancia para seguir en el camino transformador del feminismo como propuesta política de construcción de una sociedad más justa para todos.

“¿Cuánto de transformador hay en mandar a alguien que ha cometido violencia de género a la cárcel?”. Esta es una reflexión muy conveniente que ha lanzado la activista antirracista Angela Davis. En un sentido parecido, la socióloga Elisabeth Bernstein acuñó el término feminismo carcelario para referirse a la priorización por parte del feminismo del encarcelamiento por encima de la redistribución social como respuesta a la violencia machista.

En la semana del Día Internacional contra la Violencia contra las Mujeres es importante recordar que las políticas de vivienda, de garantía de rentas, de ocupación de calidad son también políticas contra la violencia machista; que las políticas de justicia social amplían los marcos de decisión de las mujeres, tan necesarios en los procesos de recuperación de la violencia machista; que la prevención de la violencia machista desde el ámbito educativo, sanitario o cultural y la construcción de referentes positivos de masculinidad son esenciales en la lucha contra el machismo. En este marco, las propuestas punitivas son del todo incompatibles. 

"El punitivismo trata la violencia como si fuera inevitable, como si solo se pudiera abordar a posteriori, en lugar de pensar en lo que hace posible que se reproduzca"

Primero, porque el punitivismo supone abrazar una noción excluyente del feminismo. El derecho penal ampara a un sujeto mujer hegemónico y supuestamente universal, dejando de lado la perspectiva interseccional. Por ejemplo, cuando desde las instituciones se define la violencia de género como algo que sucede por el hecho de ser mujer, es importante que se atienda a la diversidad para evitar caer en un esencialismo que deje fuera a muchas mujeres. Una ley de violencias sexuales que no aborde las necesidades específicas de las mujeres en situación irregular o que penalice a las trabajadoras sexuales no es una ley que recoja el potencial transformador del feminismo. Al contrario, con su exclusión profundiza aún más en las desigualdades estructurales que soportan.

La segunda razón para rechazar el punitivismo es que la pena individualiza la responsabilidad, creando la ficción de que estamos hablando de problemas individuales y no sociales (una perspectiva muy cómoda, por otro lado, ya que ofrece una supuesta reparación de manera inmediata). Las violencias machistas forman parte de un complejo sistema de opresión de raíz histórica. El punitivismo trata la violencia como si fuera inevitable, como si solo se pudiera abordar a posteriori, en lugar de pensar en lo que hace posible que se reproduzcan las violencias.

En tercer lugar, asumir el castigo como principal respuesta a las violencias es reforzar un sistema judicial que está muy lejos de representar los valores del feminismo. La cárcel tal y como está concebida no transforma, sino que agudiza las violencias, también las de género. En palabras de la investigadora Moira Pérez, “si adoptamos al castigo como estrategia de intervención, estamos alimentando una cultura del castigo que nos excede y nos oprime a todas, entre otras cosas a través de los dispositivos de constitución y normalización del género”.

Un feminismo transformador no puede ser punitivo. Las feministas que defendemos un proceso de transformación radical de la sociedad apostamos por una justicia restaurativa que huya del castigo y el aislamiento del agresor como sistema de reparación. Eso no significa que la justicia no intervenga contra la violencia. Pero debemos decidir si queremos que sea el lenguaje penal el que defina los problemas sociales.

Como dice la experta en violencias machistas Laura Macaya, “conformarse con la solución punitiva a las violencias de género significa renunciar a transformar las condiciones que favorecen y generan esa violencia”. Y es precisamente en este contexto, en el que conformarse no puede ser una opción.

domingo, 25 de junio de 2023

Guerra preventiva: causas, excusas, riesgos

Immanuel Kant, en su obra sobre la paz perpetua, analizó con gran perspicacia las causas que en su tiempo solían conducir a las guerras y que a día de hoy no han dejado de estar presentes. Según él la guerra preventiva tenía su origen en la existencia de ejércitos permanentes cuyo mantenimiento llegaba a ser insoportable para las economías. Se trataba ya entonces de una carrera de armamentos que encendía la espoleta de la conflagración. La potencia agresora buscaba resolver la situación mediante una guerra que calculaba breve:

Los ejércitos permanentes son una incesante amenaza de guerra para los demás Estados, puesto que están siempre dispuestos y preparados para combatir. Los diferentes Estados se empeñan en superarse unos a otros en armamentos, que aumentan sin cesar. Y como, finalmente, los gastos ocasionados por el ejército permanente llegan a hacer la paz aún más intolerable que una guerra corta, acaban por ser ellos mismos la causa de agresiones, cuyo fin no es otro que librar al país de la pesadumbre de los gastos militares. Añádase a esto que tener gentes a sueldo para que mueran o maten parece que implica un uso del hombre como mera máquina en manos de otro -el Estado-; lo cual no se compadece bien con los derechos de la Humanidad en nuestra propia persona.

Muy otra consideración merecen, en cambio, los ejercicios militares que periódicamente realizan los ciudadanos por su propia voluntad, para prepararse a defender a su patria contra los ataques del enemigo exterior. Lo mismo ocurriría tratándose de la formación de un tesoro o reserva financiera; pues los demás Estados lo considerarían como una amenaza y se verían obligados a prevenirla, adelantándose a la agresión. Efectivamente; de las tres formas del Poder "ejército", "alianzas" y "dinero", sería, sin duda, la última el más seguro instrumento de guerra si no fuera por la dificultad de apreciar bien su magnitud.

Dos enseñanzas se desprenden de este texto. Por una parte, el rechazo a los ejércitos permanentes, aunque no a las milicias populares de carácter defensivo, aunque la línea que separa ambas concepciones sea demasiado delgada. Por otra, las causas  económicas, y especialmente financieras, desencadenantes de las guerras.

Pero estas proyectadas "guerras relámpago" han sido muchas veces causa de la ruina del agresor, casi siempre una potencia con un grado de hegemonía que la hacía considerarse invencible. 

Un análisis geopolítico de Enrique Vega, licenciado en Psicología, doctor en Paz y Seguridad internacionales y buen conocedor del tema militar, porque además ha sido coronel de Infantería, aplica las enseñanzas de Tucídides a la situación actual, con el enfrentamiento a que nos aboca la discutida hegemonía norteamericana frente a la emergente China.







 

Se suele entender como “la trampa de Tucídides”, la trampa en la que cayó la democrática e imperialista Atenas, que, ante la cada vez mayor capacidad de la oligárquica Esparta de proteger a las ciudades que de alguna forma se enfrentaban con el imperio ateniense, creyó que haciéndole la guerra y venciéndola antes de que la potencia espartana superase a la suya, solucionaría el problema y mantendría la hegemonía. Pero perdió la guerra y, en consecuencia, la hegemonía y el imperio.

La cuestión, desde entonces, es si lo que nos narra Tucídides en su Historia de la Guerra del Peloponeso es un simple hecho histórico de mal cálculo estratégico, la trampa en la que cayó Atenas, o también una tesis, “la tesis de Tucídides”: que la tensión que se crea entre una potencia hegemónica y otra emergente induce a la hegemónica a intentar resolverla mediante la guerra, o la amenaza de ella, y acabe perdiéndola junto con su hegemonía.

Después de todo, es lo que le paso a Atenas frente a Esparta en el siglo v a.c. (431-404 a.c. Guerra del Peloponeso), a Cartago frente a Roma en los siglos iii/iv a.c. (264-146 a.c. Guerras Púnicas) o la propia España frente a Francia en el siglo xvii (1635-1659 Campaña de Francia de la Guerra de los Treinta Años).

¿Son aplicables al mundo de hoy día los dos enunciados de la tesis de Tucídides?: ¿Que la potencia hegemónica actual, Estados Unidos y su Liga de Delos, ese conjunto de OTAN, G7, AUKUS, etc. que podemos identificar como una OTAN+, ha decidido entrar en guerra (estilo siglo XXI) con la actual potencia emergente, China y su, en posible formación, Liga del Peloponeso: ¿Rusia?, ¿BRICS? Etc.? ¿Y que acabará perdiéndola?

La tensión entre una potencia hegemónica y otra emergente induce a la hegemónica a intentar resolverla mediante la guerra y acabar perdiéndola junto con su hegemonía

Podemos considerar que la ascensión de Estados Unidos a la categoría de potencia hegemónica mundial tiene su primer hito en el año 1872, cuando su economía supera a la de la hasta entonces primera potencia económica mundial, el Reino Unido. Para entonces, y en nombre de la doctrina Monroe de 1823 (“América para los americanos”) y del conocido como Destino Manifiesto, enunciado por el periodista O’Sullivan en 1845, los Estados Unidos ya han arrebatado a México, California, Nevada, Utah, Nuevo México y otros territorios (1848) y han alcanzado el Pacífico, culminando la “conquista del oeste” (1859). El corolario de la doctrina Monroe declarado por el presidente Roosevelt en 1904, según el cual: “Estados Unidos tiene la obligación de intervenir en los asuntos internos de cualquier Estado americano, si en él se ponen en peligro las propiedades o derechos de ciudadanos o empresas estadounidenses, para restaurar el orden y los derechos y patrimonio de sus ciudadanos y empresas” terminará de dejar asentada su hegemonía, y el uso que piensa hacer de ella, en el continente americano.

Su tardía pero decisiva intervención en Europa en la Primera Guerra Mundial sitúa a Estados Unidos en el corazón de la sociedad internacional, más allá de su feudo americano. Pero esta reconfiguración del mundo que trae la Primera Guerra Mundial, no solamente sitúa a Estados Unidos en el centro de la sociedad internacional, sino que, asimismo, ve la transformación de una de las históricas grandes potencias europeas, la Rusia zarista, en un nuevo país, la Unión Soviética, que reclama la abolición de las imperantes estructuras capitalistas impuestas en el mundo por la revolución industrial y liberal –“liberal” en sentido económico, perfectamente compatible con el colonialismo y el clasismo social– a lo largo del siglo XIX, uno de cuyos principales epicentros, sino el principal, es precisamente Estados Unidos.


Estados Unidos se convierte en el gran prestamista e inversor del periodo de prosperidad y crecimiento económico que supone la reconstrucción europea tras la guerra (los “felices años veinte”), mientras que para Europa, interrumpida su recuperación por la crisis económica del “crack de 1929”, supone un agitado tiempo de revoluciones populares tratando de imitar el proceso soviético, la emergencia de regímenes de carácter fascista y el revisionismo de los perdedores de la anterior contienda, mientras la recién nacida Unión Soviética se repliega sobre sí misma, en nombre de la doctrina del “socialismo en un solo país”, priorizando su industrialización a marchas forzadas.

Un conjunto de factores que harán estallar la Segunda Guerra Mundial, de la que saldrán dos “superpotencias” enfrentadas por la hegemonía ideológica, económica y geopolítica en un orden mundial establecido por los Acuerdos de Bretton Woods, donde se crean el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), que se complementarán con la constitución de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1995, y se acuerda sustituir el patrón oro, que hasta entonces regía las transacciones comerciales internacionales, por el dólar (estadounidense) como divisa internacional, siempre que éste estuviera respaldado por las correspondientes reservas de oro en su Reserva Federal (Banco Central). Condición que se suprimirá unilateralmente por Estados Unidos en 1971 (Administración Nixon), como consecuencia del déficit comercial estadounidense, en parte debido a sus enormes gastos por la guerra de Vietnam. La Reserva Federal estadounidense se convierte, así, en el árbitro incontestable del comercio internacional (dolarización de la economía mundial).

Enfrentamiento entre “superpotencias” que inducirá, asimismo, a la creación (1949) de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), constituida por las democracias liberales europeas y americanas ribereñas del Atlántico Norte, gestionada por Estados Unidos, a estas alturas la primera potencia económica y comercial del mundo con diferencia, y con la finalidad de la “defensa colectiva de sus miembros en caso de ataque armado a cualquiera de ellos”. Sin embargo, en última instancia, no sería necesaria la OTAN como “instrumento militar” para suprimir la amenaza que representaba la Unión Soviética a este orden mundial inaugurado en Bretton Woods teledirigido por Estados Unidos. La propia dinámica competitiva Bretton Woods/OTAN inducirá el colapso económico, que arrastrará al político (1990-91), del mundo comunista. La rivalidad ideológica, geopolítica y militar con la Unión Soviética desaparece y Estados Unidos queda como el gran y único hegemón de todo el orbe.

La OTAN ya no es necesaria, pero sigue siendo útil. En vez de disolverla, una vez desaparecida la amenaza por la que fue creada, Estados Unidos la utilizará (en solitario, como OTAN o con la colaboración de la Unión Europea) como ariete para el mantenimiento de su hegemonía: Irak (1990-91 y desde 2003), Yugoslavia (1995-2001), Afganistán (2001-2021), Golfo de Adén (desde 2008), Libia (2011), Siria (desde 2011), etc. Al tiempo que amplía su membresía en Europa para cercar a la Rusia, ya no soviética, pero que sigue siendo la segunda potencia nuclear y con gran ascendencia todavía en importantes áreas del mundo.

Una Rusia que se someterá dócilmente a la “colonización” económica occidental a través del FMI y el BM durante los periodos presidenciales de Yeltsin (1991-2000), pero que reaccionará tras la llegada de Putin al poder en el año 2000, enfrentándose progresivamente en diferentes formas y áreas a la hegemonía estadounidense, hasta llegar a la actual triple guerra en Ucrania: la geopolítica entre Rusia y Estados Unidos/OTAN, la bélica entre Rusia y Ucrania y la comercial entre Rusia y la Unión Europea.


Pero mientras la historia discurría aproximadamente de esta forma en el hemisferio euroamericano, en el asiático (para nosotros “el lejano oriente”) también pasaban cosas. Tras el “siglo de humillación” (1839-1912) que sufre la China de la dinastía Qing a manos de las potencias europeas y del Japón europeizado, en 1912 la Revolución Xinhai del partido político Kuomintang, encabezado por Sun Yat-sen, instaura la República, que pronto se ve dividida por el enfrentamiento/colaboración del Kuomintang de Chiang Kai-shek y el Partido Comunista, que dirigido por Mao Tse-Tung, se hace con el poder en 1949, instaurando la República Popular China en todo el territorio, excepto en la isla de Taiwán, en la que el derrotado Kuomintang se refugia declarando la República de China, y los enclaves británico de Hong-Kong y portugués de Macao, últimos vestigios de la “colonización” europea.

La rivalidad ideológica, geopolítica y militar con la Unión Soviética desaparece y Estados Unidos queda como el gran y único hegemón de todo el orbe

Tras la muerte de Mao (1976), Deng Xiaoping se convierte en el hombre fuerte del régimen (1978-1989), instaurando un comunismo que sin dejar el sistema de partido (comunista) único y autoritario, abre el país al exterior y pone en marcha un intenso proceso de crecimiento económico (“socialismo con características chinas” o “economía de mercado socialista”) y transformación interna ("centralismo democrático" o "liderazgo colectivo descentralizado”), que continuarán sus sucesores. Para 2011, las organizaciones económicas internacionales y el mundo financiero posicionan a China como la segunda potencia económica del mundo, tras haber superado a Japón, y como primer exportador mundial. China se había convertido en la “fábrica del mundo”. Es el momento en el que Estados Unidos (Administración Obama) designa el área Asia-Pacífico como el principal teatro de interés político, económico-comercial y de seguridad de su política exterior (el célebre “giro” o “pivote” hacia el Pacífico). La guerra “híbrida” estilo siglo XXI estadounidense de propaganda anti-china y cerco estratégico en el Pacífico ha comenzado.

China –desde 2012-13, bajo la égida del nuevo dirigente Xi Jinping (tercer gran periodo de la China contemporánea o del “socialismo en una nueva era”)– que aspira a que se le reconozca el estatus geopolítico que cree que le corresponde como potencia comercial, económica y tecnológica de primer orden, empieza a responder.

Ya en Asia, China y Rusia habían creado en 2001 la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) junto a los países exsoviéticos de Asia Central como respuesta al proselitismo estadounidense en el área a través de las conocidas como “las revoluciones de colores”. Una Organización que a día de hoy cuenta con nueve países signatarios, tras la incorporación de India, Paquistán y recientemente Arabia Saudí, y 12 observadores, con el objetivo estatuario de fortalecer la cooperación económica, comercial, cultural y de seguridad. La OCS es la organización internacional de mayor extensión territorial y de mayor población del mundo tras la ONU.


Y en 2008, China y Rusia habían constituido junto a Brasil e India el grupo conocido como BRIC, al que en 2011 se incorporará Sudáfrica (BRICS), como instrumento para la cooperación económica entre los países de los llamados “mercados emergentes”, a modo de alianza “sur-sur” frente al condicionamiento impuesto por el sistema económico de Bretton Woods y la dolarización de la economía mundial. Entre los países posibles aspirantes a incorporarse a los BRICS se encuentran países de la entidad de Indonesia, México o Argentina (BRICS+).   

En 2013, China lanza la llamada “nueva ruta de la seda”, la construcción progresiva de todo tipo de infraestructuras, que, partiendo de China y a través de Asia Central y de las costas índicas asiáticas, facilitará el comercio y las inversiones chinas en el resto del mundo, para lo que se crea (2015) el Banco Asiático de Inversiones e Infraestructuras (¿para eludir la “hegemonía” del FMI y del BM?), mientras continua fomentando sus relaciones económicas y comerciales, no sólo con Asia, África y Latinoamérica, sino con la propia Unión Europea y Estados Unidos. Al mismo tiempo que inicia un primer intento de “desdolarización” de las relaciones comerciales internacionales, que se está viendo fuertemente impulsado con ocasión de la actual guerra en Ucrania (2022-23). China deja de ser la líder de la fabricación y exportación de bienes de baja tecnología. Ha pasado a ser exportadora de bienes y capital en muchos sectores de alta tecnología y ecológicos.

China se había convertido en la “fábrica del mundo”. Es el momento en el que EEUU designa el área Asia-Pacífico como el principal teatro de interés político y de seguridad

Todo ello, mientras inicia un importante fortalecimiento de sus capacidades militares y de su progresiva “presencia” en todos los escenarios de litigio territorial de su entorno marítimo (mares de la China y de la China Meridional). Un proceso que inducirá a Estados Unidos, encabezando a sus aliados de la OTAN+, a intensificar su “guerra híbrida” estilo siglo XXI: sanciones y restricciones comerciales, acusación permanente de beligerancia respecto a Taiwán, visitas-provocación de altos dirigentes estadounidenses a Taiwán, reforzamiento de su presencia militar en el área, etc. Una tensión que no ha hecho sino aumentar tras la citada y todavía inacabada guerra en Ucrania (2022-23), cuya más trascendental consecuencia está siendo el fortalecimiento de todo tipo de lazos entre ambas grandes potencias, China y Rusia, a las que cada vez parecen unírseles más adeptos, como los BRICS, un buen número de países africanos, que relevan la ayuda militar occidental por la rusa, o el giro que parece estar iniciando el mundo árabe-musulmán, viejo terreno colonial, y en consecuencia reivindicativo, europeo.


En definitiva, parece que es posible encontrar ciertos parámetros que nos permiten vislumbrar respuestas para el primer enunciado de la tesis de Tucídides: que la potencia hegemónica actual, Estados Unidos y su Liga de Delos (OTAN+), han decidido declarar la guerra (híbrida, estilo siglo XXI) a la actual potencia emergente, China y su posible Liga del Peloponeso (BRICS+).

No es el caso del futurible planteado por el segundo enunciado: que acabará perdiéndola. Sólo la historia futura más o menos inmediata y cercana nos dará la respuesta a quien carecemos de bola de cristal adivinatoria. Entre otras cosas, porque las respuestas que realmente tienen sentido no son sólo el mero sí o no, sino fundamentalmente el cómo, el a costa de qué, el adónde nos lleva, etc

sábado, 24 de junio de 2023

Políticas penales

En un lugar poco conocido de internet, Doc Extraño. El iurisrenegado, encuentro esta entrada que bien puede servir para entender el contraproducente lío que se ha montado en torno a la ley del Solo Sí es  y su discutida reforma.

Una ley que, aprobada por una gran mayoría (205 votos a favor, 141 en contra, los de PP y Vox, y 3 abstenciones), fue casi inmediatamente reformada por una mayoría aún mayor: 233 votos a favor, 59 votos en contra y 4 abstenciones. Si antes hubo una sola ausencia, después faltaron 54 diputados, tal vez fuera porque consideraron que su presencia no cambiaría nada, o quizá como una forma menos comprometida de abstenerse.

Cabe suponer que quienes cambiaron tan rápidamente el voto eran unos estúpidos que de pronto vieron la luz. Podemos dar por seguro que los 141 que antes estuvieron en contra estarían a favor ahora. Quiere esto decir que el resto, más de 60, reconocieron alegremente que no tenían ni puñetera idea de lo que habían votado antes.

Aunque esto pueda poner en cuestión la inteligencia o la decencia de una parte considerable de los diputados, es quizá más grave observar la facilidad conque las excarcelaciones dictadas por algunos jueces escandalizaron a tanta gente, dejando claro el concepto de la justicia que todavía impera en una parte de la sociedad.

Por eso viene al pelo el análisis histórico que este "extraño letrado" hace de los tres tipos básicos de políticas penales:

-Retribucionismo: se resume en la frase "el que la hace la paga". Es el primitivo ojo por ojo y diente por diente.

-Prevención general: lo expresado por la frase "escarmentar en cabeza ajena". Aplicar penas ejemplarizantes para prevenir el delito por miedo al castigo.

-Prevención especialasumiendo que el delito tiene causas que varían en función del tipo y del delincuente, pretende buscar y atacar las causas del delito y rehabilitar al delincuente. 

Esta concepción de la justicia, la que al menos en teoría alimenta las modernas constituciones, arranca de la obra de Cesare Beccaria, que la desarrolló en su obra De los delitos y las penas. Todavía hoy, mas allá de consideraciones declarativas, sigue instalada en la práctica una mezcla, atemperada por alguna consideración de tipo sociológico, de los dos primeros tipos de penalización: retribución y escarmiento.

Vindicta pública suprema lex: esta vieja sentencia proclamaba sin tapujos la consideración de la pena como "venganza pública". Pero si algo tienen las venganzas es que son personales; en realidad no se hacen por la víctima sino para satisfacer un deseo o una frustración personal, por eso no deberían ser nunca sociales. Que tal ocurra es una realidad preocupante, y hemos visto como aplicada visceralmente a llevado al genocidio en demasiadas ocasiones.

Este "jurista renegado" considera dos motivos para evitar este tipo de justicia. Porque expulsa de la sociedad a una persona o a un grupo y porque si conceptúas al delincuente como algo ajeno y diferente a tu sociedad, estarás siempre obviando qué lo ha convertido en delincuente y si estamos nosotros mismos produciéndolos en alguna medida, con lo que nunca solucionarás o siquiera tratarás el problema.

Entiéndaseme: no quiero decir que los violadores constituyan un grupo social a defender, sino que el predominio de criterios punitivos sobre otras consideraciones destapa una inquietante enfermedad colectiva que hábilmente manejada puede derivar en toda clase de populismos de corte fascista.

Es lamentable que con tanta facilidad se haya cedido a criterios punitivos de menor cuantía en la reforma de la susodicha ley, y que el ruido provocado haya cedido a consideraciones más objetivas y trascendentes. Y también desviado la atención, en tiempos convulsamente electorales, de otras cuestiones de un calado mucho mayor.

El arrastre se ha producido desde la extrema derecha hasta la derecha más o menos extrema, incluyendo a sectores de cierta izquierda. El respeto humano, según lo llamaba aquel catecismo que me hicieron estudiar, rige el comportamiento de quienes hacen o dejan de hacer algo no por razones objetivas, sino principalmente por la opinión de los demás, por lo que familiarmente se llama el qué dirán. La opinión pública coincide cada vez más con la opinión publicada, y así nos luce el pelo.

Así termina su disertación este raro letrado:

Por cierto, a much@s no se os escapará que esto que estoy contando es lo que tendría que haber dicho Irene Montero para defender la ley del solo sí es sí (esta era la óptica de esa ley), en lugar de huir hacia adelante.

Tan sencillo como "estamos instaurando una política penal moderna y avalada por las ciencias jurídicas y sociales, no estamos para populismo barato".

Con el corolario de "si tanto os preocupa la impunidad, preguntaos por qué los requisitos de perseguibilidad y las penas de los delitos de cuello blanco son 1.000 veces más restringidas que las del resto de delitos". Y ya de paso pones a todos esos jurisconsultos indignados a explicar por qué nuestro CP está pensado para que los poderosos escapen fácilmente del mismo.

Sigue el texto completo:

Justicia















Mirad, si hay algo que me toca los cojones es el populismo punitivista y los intentos de crear sociedades de control. Así que por quedarme más tranquilo os voy a explicar (en realidad una vez más) por qué es absolutamente inútil además de socialmente corrosivo. A ver, históricamente existen 3 tipos de políticas penales, tienen variantes pero al final la dominante es una de estas 3:

-Retribucionismo: se resume en la frase "el que la hace la paga", se caracteriza por ser un sistema muy rígido, impermeable a los condicionantes psicológicos, sociales, económicos. etc. Es el mas antiguo de todos y pese a tener sus manifestaciones aún hoy en día, fue abandonado como política dominante por ser ineficaz además de ontológicamente injusto (baste decir que era el tipo de justicia de la época de Dickens).

Para más info tengo por ahí una historia sobre la rebelión de los jueces ingleses de 1802 (estaban un poco hartos de colgar niños, no, no es una exageración).

-Prevención general: se resume en la frase "escarmentar en cabeza ajena". Se ha usado mucho a lo largo de la historia pero es a partir de la ilustración donde obtiene verdadero empuje a nivel teórico, también se le llama penalismo de Voltaire.

Su funcionamiento es sencillo, son las penas ejemplarizantes con objeto de prevenir el delito por el miedo a la pena. Como en el caso anterior, obvia todo condicionante social, psicológico o económico, es el favorito de los regímenes populistas y totalitarios. Es el famoso populismo punitivo que tan en boga vuelve a estar. En la doctrina dominante fue abandonado por ser no solamente inhumano, sino también ser notablemente ineficaz y hasta contraproducente, toda vez que degeneraba siempre en una carrera armamentística de bestialidad social, basta decir una sigla: EEUU.

-Finalmente llegamos a la tercera opción, se le llama prevención especial. Es más compleja de lo que se cree y es a la que está abonado tanto nuestro código penal (o esa era la intención) y por supuesto la constitución.

Por resumirlo mucho consiste en asumir que el delito tiene sus causas y que varían en función del tipo y del delincuente. Su finalidad es buscar y atacar las causas del delito y la rehabilitación del delincuente. Tiene un enfoque multidisciplinar, toda vez que se combina con políticas sociales y económicas, así como psicoeducativas. En este sentido pretende adelantarse al delito, reducir su gravedad y reinsertar al delincuente en lo posible.

Es el sistema penal típico de las sociedades modernas y el que más eficacia ha demostrado a lo largo de los años. También es el más atacado por los elementos reaccionarios por "buenista".

Tenemos ejemplos por todo el CP, pero el que más me gusta citar es el de los delitos contra la propiedad simples (robo y hurto), que también son los más comunes. Ya hice un hilo en su día sobre cómo la regulación de esos delitos buscaba (y además eficazmente) proteger los bienes jurídicos vida e integridad física frente a la propiedad, de modo que si bien la sustracción de la propiedad en si, no era penada muy severamente, la pena aumentaba en gran medida cuando lo sustraído era de primera necesidad o dejaba a la víctima en muy mala situación, pegando un subidón espectacular cuando se ponía directa o indirectamente la vida o integridad de las víctimas en riesgo (el robo). Es la famosa historia del ratero con un registro de antecedentes kilométrico que "entra por una puerta y sale por la otra", que en realidad no es cierto, los cargos y las penas se acumulan, por leves que sean y acabas pringando.

Lo que no suelen contar esas indignantes historias es que en realidad es un éxito de política penal, los rateros no son tontos y saben muy bien donde están los límites, aunque a veces los fuercen. El cachondeíto policial y hasta judicial con Paco "el ñapas" o "Susi dedoslargos" se acaba muy rápido si hacen daño a gente o la ponen en peligro. Por eso corren y cuando los acorralan los guripas no oponen la menor resistencia. ¿Violencia? Rara vez es buena para el negocio, eso solo ocurre con 4 bandas de tarados (que por supuesto salen muchísimo en la tele) y en las películas de Charles Bronson.

Es también en estos delitos donde entra el enfoque multidisciplinar, puesto que los delitos contra el patrimonio como forma de vida, tienen causa socioeconómica la mayoría de las veces. Pensad que, aunque haya gente que la haya escogido, no es un modo de vida fácil, tanto que nos gusta quejarnos a los autónomos, imaginad serlo y además perseguido por la ley.

Algo que os dirá cualquier delincuente habitual: al final todo el mundo pringa. Mucho o poco pero la ley de probabilidades es una bicha muy mala.

No existen las historias de delincuentes que acaben bien para ellos, ni en la ficción. Las únicas que hay son las de los que se salieron a tiempo y es un caso de cada 10.000.

Os gustó Narcos o Fariña? Que chulos, eh? Mirad como acaban tarde o temprano. 

Seguro que estáis pensando en delitos más graves, contra la vida, indemnidad sexual, etc., que son los que más miedo dan.

Bueno, pues os cuento que en realidad es en ese tipo de delitos (con menor condicionante socioeconómico) donde la prevención especial es mas eficaz.

Lo primero que tenéis que quitaros de la mente es lo de que "estos delincuentes no se rehabilitan", es una cuñadez sin ninguna base, pero ninguna.

Por solo daros dos ejemplos: los homicidas se rehabilitan en más de un 90%, muy pocas veces reinciden.

Y (la piedra de toque en el populismo moderno), los delincuentes sexuales tienen una tasa de reinserción del 75-80% en todos los estudios publicados. Los depredadores sexuales, como los asesinos en serie, son en realidad muy raros, aunque, claro está, sean los que copen las portadas una y otra vez dando la impresión de ser una avalancha. 

En realidad tiene total coherencia con la génesis de este tipo de delitos, los violadores o abusadores sexuales son delincuentes de oportunidad, motivados por causas psicológicas y/o socioculturales, que además suelen tener una "carrera" en el sentido de que cuando investigas, descubres que rara vez han empezado por la modalidad más bestia de ese tipo de delitos.

Ese es uno de los puntos de ataque de la prevención especial, la seguridad de la pena (que te pillen y condenen seguro) es mucho más eficaz y preventivo que poner penas brutales a las modalidades mas graves. Esto en política penal es casi un axioma.

De modo que, y como reflexión final, cabe preguntarse de qué sirve en términos de seguridad subir estratosféricamente las penas a los violadores si solo vas a actuar cuando ya han alcanzado la modalidad más grave y tu concepto de violación es tan restringido que solo contempla los menos de los casos (el violador en serie inmigrante que acecha en un portal, que es lo que venden los medios).

Por cierto, sentíos libres de comentar lo que queráis pero antes recordad que las tripas son para digerir la comida y lo de pensar se hace mucho más arriba.

Por no hablar de que las políticas penales se hacen para toda la población, no para un caso.

Mirad, si algo tienen las venganzas es que son personales, en realidad no se hacen por la víctima sino para satisfacer un deseo o una frustración personal, por eso no pueden ser sociales.

Lo contrario es de lo más perjudicial para cualquier sociedad por dos motivos:

El primero y más evidente es que ello supone sacar conceptualmente a una persona o un grupo de personas de esa sociedad, un camino peligroso de cojones que SIEMPRE acaba como no querías.

El segundo deriva de la primera circunstancia y es que si conceptúas al delincuente como algo ajeno y diferente a tu sociedad, estarás siempre obviando qué lo ha convertido en delincuente y si estamos nosotros mismos produciéndolos en alguna medida, con lo que nunca solucionarás o siquiera tratarás el problema.

Por cierto, a much@s no se os escapará que esto que estoy contando es lo que tendría que haber dicho Irene Montero para defender la ley del solo sí es sí (esta era la óptica de esa ley), en lugar de huir hacia adelante.

Tan sencillo como "estamos instaurando una política penal moderna y avalada por las ciencias jurídicas y sociales, no estamos para populismo barato".

Con el corolario de "si tanto os preocupa la impunidad, preguntaos por qué los requisitos de perseguibilidad y las penas de los delitos de cuello blanco son 1.000 veces más restringidas que las del resto de delitos". Y ya de paso pones a todos esos jurisconsultos indignados a explicar por qué nuestro CP está pensado para que los poderosos escapen fácilmente del mismo.

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jueves, 22 de junio de 2023

Bailar encadenados

En su último libro «Bailar encadenados» Jorge Riechmann reflexiona sobre la posibilidad de ser libres en un mundo de múltiples determinaciones. Determinaciones sociales, pero también biológicas, y ambas pueden ser objeto de manipulación, si se dispone de los conocimientos y herramientas para hacerlo.

Ahora mismo vemos como las elecciones pueden ser manipuladas eficazmente a través de herramientas informáticas. Recordemos las incesantes manipulaciones sobre datos a partir del escándalo Facebook-Cambridge Analytica, y la facilidad que ofrece la "inteligencia artificial" para crear falsas realidades, cada vez más difíciles de detectar.

En cuanto a las determinaciones biológicas, tan manipulables como las primeras, los avances en las neurociencias y la psicología cognitiva llevan a algunos investigadores a negar de plano la libertad. ¿Está el ser humano fatalmente determinado por su propia biología o hay todavía un espacio de libertad en su vida biológica?

Así se lo cuestiona el autor en una entrevista. Antes de responder nos presenta un sorprendente experimento que ha demostrado cómo los jueces son más benevolentes cuando acaban de comer. Según esto, si queremos una justicia dura y ejemplarizante deben estar hambrientos al dictar sus sentencias. Si en cambio la queremos compasiva deberán tener el estómago contento.

Se me ocurre que tal vez sea también posible manipular el comportamiento de los policías antidisturbios con otro experimento pavloviano. ¿Serán más eficaces y contundentes si antes de intervenir pasan tensas horas encerrados en un furgón pasando calor, o será mejor que vayan relajados y recién duchados? Chi lo sa?

Para contestar esta pregunta habrá que recordar otra vez a Spinoza. No hay libertad sin reconocimiento de la necesidad. La libertad, o la mera posibilidad de ser parcialmente libres, ha de basarse en el conocimiento. Cuanto mejor conozcamos esas determinaciones externas, y desde luego las crasamente manipuladoras, mejor podremos defendernos de ellas. Jamás dejaremos de estar determinados, pero desde luego nos libraremos mejor de las técnicas de construcción de voluntades.

También deberían saber esto jueces y policías.


(...)

Un ejemplo llamativo del tipo de cuestiones que se suscitan con ese cuerpo de conocimiento nuevo es un estudio emprendido hace unos años en Estados Unidos que analizaba las decisiones judiciales de más de mil procesos de libertad condicional. Se descubrió de forma quizás sorprendente que el mejor predictor de si un juez le concedería la libertad condicional a un preso o lo enviaría de vuelta a la cárcel era cuántas horas habían pasado desde su última comida: los jueces son más benévolos justo después de comer.

Seguramente ninguno de esos jueces consideraría como un factor relevante en su decisión el efecto del azúcar en sangre; hay influencias biológicas subterráneas que nos afectan todo el tiempo, pero normalmente no tenemos ni idea de su existencia. La psicología social y la cognitiva nos hacen tener más en cuenta algunas determinaciones que antes ni siquiera teníamos en cuenta.

¿Tener conciencia de esas restricciones empeora nuestra situación como seres libres? No. Es justo al revés. Solamente si nos hacemos conscientes de esas determinaciones que son reales tenemos opciones de ponerlas fuera de juego (poniendo, por ejemplo, una bandeja de minicruasanes a la entrada del tribunal). 

(...)

LegalToday

Protestas en Chile

lunes, 19 de junio de 2023

No pudimos ser amables

Con este título se acaba de publicar la antología que recoge, en una cuidada edición bilingüe, la obra poética que a lo largo de cuarenta dramáticos años produjo Bertolt Brecht. Desde su juventud hasta su muerte recorre con su poesía los tiempos trágicos que él mismo padeció.

Fue el gran renovador del teatro del siglo XX, al insuflarle el aliento épico que lo convertía en un arma cargada de futuro, esa que construyó también Gabriel Celaya en sus poemas.

La poesía del autor alemán refleja los duros años de persecución y exilio que le tocó vivir, un tiempo que le dejó el poso de amargura que contagian sus versos. Poeta de los vencidos, de los injustamente derrotados, nos hace amar y admirar a los que fracasan. Ciertamente eso nos hace mejores. Aunque no seamos héroes, admirar a los que lo han sido mantiene viva la esperanza, viendo como luego de cada derrota ha resurgido una y otra vez la llama de la rebelión.

La contradicción que opone las pequeñas y las grandes luchas contra la injusticia la exponía muy bien aquella poesía circular que comenté en otro momento. Así como el pequeño remedio inmediato, el parche caritativo, no debe adormecer la conciencia para dejar de lado la búsqueda incansable de las soluciones radicales, tampoco la derrota y el fracaso deben hacernos abandonar el combate al que nos invita el primer poema de esta selección. Abandonad vuestros sueños quiméricos, ¡pero eso no debe desanimaros!



5 poemas de No pudimos ser amables, de Bertolt Brecht

La poesía contemporánea debe mucho a Bertolt Brecht, figura clave de la literatura alemana que escribió lírica desde su juventud hasta su muerte. Galaxia Gutenberg publica ahora una edición bilingüe a cargo de José Luis Gómez Toré que no sólo compila sus poemas ya publicados, sino también otros sueltos, así como las letras de canciones para sus obras teatrales. 

En Zenda ofrecemos cinco poemas de No pudimos ser amables. Antología poética (1916-1956) (Galaxia Gutenberg).


***

[Dejad que se esfumen vuestros sueños…]

Dejad que se esfumen vuestros sueños
De que con vosotros se hará una excepción.
Lo que os dijeron vuestras madres
No era vinculante.

Dejad vuestro contrato en la cartera
Hoy aquí no tendrá efecto.

Dejad que se esfumen vuestras esperanzas
De poder ser elegidos presidentes.
Pero mataos a trabajar como es debido
Tenéis que esforzaros como nunca habéis hecho
Para que se os admita en la cocina.

Tenéis que aprender todavía el abecé.
El abecé quiere decir:
Van a poder con vosotros.

No os paréis a pensar qué tenéis que decir:
No se os va a preguntar.
Comensales hay de sobra
Lo que hace falta es carne picada.

¡Pero eso no debe
Desanimaros!

***

Tercetos sobre el amor

¡Mira esas grullas volando en un gran arco!
Las nubes que se han sumado a ellas
Con ellas ya emigraban al huir

De una vida a otra vida.
A igual altura y con urgencia igual
Parece, en ambas, pura coincidencia

Que una no se demore más que otra
Que así la grulla comparta con la nube
El bello cielo que surcan hace poco

Y nada vea si no es el balanceo
De la otra en el viento, que ambas sienten
Ahora volando una junto a otra.

Ya puede el viento arrastrarlas a la nada:
Mientras ellas no mueran y resistan
Seguirán siendo ambas intocables

Mientras se pueda mantenerlas lejos
De lluvia que amenace o atronar de disparos.
Bajo los discos casi iguales de la luna y el sol

Así allá se dirigen, una en la otra absortas.
¿A dónde vais?
A ningún sitio.
¿De quién huis?
De todos.
Os preguntáis: ¿cuánto llevan juntas?
No mucho.
¿Y cuándo se van a separar?
En breve.
Así el amor les parece a los que aman una pausa.

***

De todas las obras

De todas las obras humanas, mis preferidas
Son las usadas.
Las vasijas de cobre con abolladuras y los bordes aplastados
Los cuchillos y tenedores, cuyo mango de madera
Ha sido manoseado por muchas manos: tales formas
Me parecen las más nobles. Así también las baldosas de piedra
En torno a casas viejas, que han sido pisadas por muchos pies, pulidas
Y entre las cuales crecen matojos de hierba, son
Obras dichosas.

Introducidas en el uso de muchos
A menudo cambiadas, mejoran su forma y se vuelven exquisitas
Porque se probaron con frecuencia.
Incluso los pedazos de las estatuas
Con sus manos arrancadas me encantan. También ellas
Vivieron para mí. Aunque abandonadas, se las usó, no obstante.
Aunque derribadas, no se irguieron, con todo, demasiado alto.
Los edificios a medio derrumbar
Tienen de nuevo el aspecto de lo todavía no acabado
De lo planeado a lo grande: sus hermosas proporciones
Ya pueden presentirse; pero ellas precisan
Aún de nuestra comprensión. Por otro lado
Ya han prestado servicio, ya han pasado de moda. Todo esto
Me complace.

***

La quema de libros

Cuando el régimen ordenó quemar públicamente
Libros con saber perjudicial y por todas partes
Hubo bueyes forzados a arrastrar hasta las hogueras
Carros con libros, un poeta expulsado
Uno de los mejores, estudiando con indignación
La lista de los que ardieron, descubrió que sus libros
Habían sido olvidados. Se apresuró hasta el escritorio
Lleno de ira, y escribió una carta a los poderosos.
¡Quemadme!, escribió con pluma voladora, ¡quemadme!
¡No me hagáis esto! ¡No me dejéis de lado! ¿No he informado
Siempre de la verdad en mis libros? Y ahora
¡Me tratáis como a un mentiroso! Os ordeno:
¡Quemadme!

***

El regreso

Mi ciudad natal, ¿cómo la encontraré?
Siguiendo los enjambres de bombarderos
Volveré a casa.
¿Dónde se encuentra? Donde haya
Enormes montañas de humo.
Ahí en el fuego
Está.

La ciudad natal, ¿cómo me recibirá?
Delante de mí van los bombarderos. Anuncian
Letales enjambres mi regreso. Los incendios
Preceden al hijo.