jueves, 15 de octubre de 2026

¡No es una "huelga laboral"!

La patronal, escandalizada, se alborota y grita que, al no estar directamente motivada por reivindicaciones salariales o laborales, la huelga convocada "no es legal".

Pero los altos precios de las hipotecas y los alquileres ¿nada tienen que ver con el salario? ¿No son causantes de la merma de la capacidad del salario para satisfacer las demás necesidades, cuando suponen para millones de familias el gasto más importante, con mucha diferencia respecto a lo que dedican a satisfacer otras necesidades básicas?

El capital tiene dos formas complementarias de alimentarse. Del lado de la producción, la extracción de la máxima plusvalía posible. Del lado del consumo, que también necesita para dar salida a los productos, extraerle el máximo beneficio.

La vivienda tiene una particularidad que no poseen otros productos: no es dosificable, hay que venderla o alquilarla por unidades completas, aunque siempre se la pueda "trocear" por habitaciones o falsificarla con tugurios no aptos para una vida digna.

Esta rigidez facilita la especulación, que en estos tiempos del mercado instantáneo es la forma principal de succionar la riqueza, con rapidísimos tiempos entre compras y ventas, de cualquier lugar en que la localice la mirada del buitre.

Dado este desplazamiento del sector productivo al especulativo, los bancos ganan más dinero con la venta de hipotecas que los promotores inmobiliarios con la construcción de viviendas. 

Este juego infame está secando la sociedad, sustituyendo la actividad productiva (salvo la militar) por la especulativa que nada produce.

El desencadenante del estallido social ha sido un caso especialmente cruel, pero que se ha dado antes de forma masiva y se sigue dando igualmente ahora mismo.

Bendita huelga, la primera no estrictamente laboral en mucho tiempo. 


El PCE llama a una huelga general masiva por la vivienda, los salarios y los servicios públicos

08/10/2026






El Partido Comunista de España (PCE) hace un llamamiento a secundar una «huelga general masiva» el próximo 11 de noviembre en defensa de la vivienda, los salarios y los servicios públicos, una movilización que considera «sin precedente en la historia de España» por la confluencia del movimiento obrero y sindical organizado con el movimiento social por el derecho a la vivienda.

El PCE aplaude esta Huelga General “en defensa de la vivienda y de unos salarios dignos que garanticen unas condiciones dignas de vida para la clase trabajadora. Una movilización a la ofensiva y con una clara perspectiva de clase, al grito de ¡Viva la lucha de la clase obrera!”. Considera que el encarecimiento de la vivienda constituye “la principal causa de la degradación de las condiciones de vida de la clase trabajadora”, al reducir el efecto de las subidas del SMI, las pensiones y otras prestaciones, así como de los incrementos salariales “que hemos impulsado estos años”.

En su comunicado, el Partido atribuye la gravedad de la crisis habitacional a “la voraz lógica capitalista”, las políticas neoliberales y privatizadoras y la especulación inmobiliaria protagonizada por el capital financiero. Según denuncia, esta dinámica ha alcanzado también al parque público de vivienda, “hasta reducirlo a su mínima expresión”, mientras el coste de la vivienda está “hundiendo de forma dramática la economía de las familias trabajadoras”.

“La oligarquía y sus representantes más genuinos, la derecha y la ultraderecha del PP, VOX, UPN y Junts, son los principales responsables de la criminal escalada especulativa, por su permanente bloqueo parlamentario contra las leyes y decretos que velaban para que las familias vulnerables pudieran defenderse ante los desahucios” denuncia la organización comunista. También responsabiliza a las comunidades autónomas gobernadas por PP y Vox por no aplicar la limitación de los precios del alquiler mediante la declaración de zonas tensionadas.

El comunicado recuerda la lucha de Mari Carmen, a la que considera un símbolo de la lucha contra la especulación y el rentismo. “Y no, no es un fallecimiento, es otro asesinato propiciado por especuladores y rentistas, otra víctima más del capitalismo y sus secuaces, aquellos miserables que la han desahuciado y también quienes han tratado de desprestigiarla”.

De cara al 11 de noviembre, el PCE plantea una sucesión de movilizaciones previas y reclama “la máxima unidad y coordinación” en los centros de trabajo y estudio, barrios y pueblos. La organización considera prioritario que su militancia impulse este proceso junto al Sindicato de Inquilinas, el sindicalismo de clase y el conjunto de movimientos sociales, para situar “los problemas y reivindicaciones de la clase trabajadora en el centro del debate político”.

El Partido vincula esta movilización con la batalla institucional y electoral. “La lucha de clases no solo se da en la calle, también se da en las instituciones»”, afirma, y subraya la importancia de las elecciones generales del 29 de noviembre ante el riesgo de una entrada de la ultraderecha en el Gobierno y una involución de los derechos sociales y laborales.

El PCE destaca asimismo el protagonismo de una nueva generación de jóvenes militantes sociales y políticos de izquierdas que “han inundado las calles con la movilización” y reivindican la lucha de la clase obrera. Su incorporación es clave para ampliar la movilización y sostener reivindicaciones transformadoras.

domingo, 11 de octubre de 2026

¿Hay una inteligencia colectiva?

Asamblea del 15-M en la Puerta del Sol










Carlo Frabetti, en su libro ¿El huevo o la gallina?, se plantea esta pregunta partiendo de una frase de la bióloga Deborah Gordon: «Las hormigas no son inteligentes, pero el hormiguero sí».

Los insectos sociales, en efecto, tienen comportamientos colectivos que resuelven eficazmente problemas complicados, como hallar rutas óptimas a las fuentes de alimento u organizar la defensa contra enemigos. Cada uno de ellos aislado parece carecer de conciencia, pero en conjunto su comportamiento resulta maravillosamente inteligente.

También nuestra conciencia individual es un resultado en que colaboran innumerables células carentes de ella. Recientes investigaciones extienden este resultado incluso a células huéspedes, como las que componen la microbiota intestinal. Cientos de millones de neuronas interactúan con cientos de billones de microorganismos en lo que se ha llamado «segundo cerebro». El resultado de tanta interacción es la conciencia y nuestra inteligencia individualizada.

Si la colaboración de seres no inteligentes puede producir inteligencia, ¿podría la colaboración de seres inteligentes producir una superinteligencia? Así plantea Frabetti la cuestión:

Y si un montón de simples hormigas puede convertirse en un hormiguero inteligente capaz de resolver problemas de una cierta complejidad, qué no podría hacer un hormiguero de seres inteligentes, como los humanos, pensarán algunos. 
Pero, paradójicamente, la inteligencia individual puede ser un obstáculo para la obtención de ciertos resultados colectivos. Los militares lo saben bien: para que un ejército sea una eficiente máquina bélica, los soldados no tienen que pensar por sí mismos sino obedecer ciegamente las órdenes, y la propia instrucción militar, así como los uniformes y demás parafernalia castrense, tienden a homologar a los individuos y a volver mecánicos sus gestos y movimientos. No en vano se puede entrar en el ejército con un CI de 70, mientras una inteligencia muy despierta se vuelve fácilmente conflictiva; los borderline son mejores soldados que los genios.

La reflexión, sin embargo, deja abierta una vía a la esperanza:

Un equipo de fútbol podría ser un caso intermedio entre un batallón de infantería y un grupo de individuos actuando cada uno según su criterio. En un partido de fútbol se observan pautas de actuación colectivas diseñadas y ensayadas en los entrenamientos, pero cada jugador conserva un importante margen de iniciativa personal. ¿Se puede lograr algo parecido al abordar colectivamente tareas de mayor envergadura individual que marcar goles?

Lo que vale para un equipo de fútbol, una comunidad de vecinos bien avenida o cualquier sociedad cultural o recreativa, debería servir para sociedades más amplias, siempre que la identificación de sus miembros con el colectivo fuera sólida. Y ahí es donde empiezan los problemas.

Porque las identidades son múltiples y la elección correcta necesita establecer prioridades. Eso exige un conocimiento amplio y unos sentimientos de pertenencia, que pueden ir de lo más cercano a lo universal.

El racismo y la xenofobia limitan la pertenencia a un grupo cerrado. El nacionalismo (¡"prioridad nacional"!) te encierra en una patria más o menos consolidada históricamente y muchas veces mal definida. El género, la religión, la cultura, la ideología, marcan territorios conflictivos.

En medio de todo esto, enmascarada por esa multiplicidad de identidades, está la clase social. Y hay situaciones en las que caen muchas de las máscaras, arrancadas por la cruda realidad.

Con la crisis habitacional hemos convivido hasta ahora como un mal cotidiano, como si fuera una plaga bíblica inevitable. Hasta que la lucha de clases ha encontrado un cauce, a partir de un infame desahucio. Casos semejantes eran algo cotidiano, pero este ha sido la gota que desborda el vaso.

Dos formas de explotación conviven en el capitalismo. La primera es la extracción de plusvalía en el proceso productivo, pero junto a este capitalismo extractivo-productivo hay otro meramente especulativo, que sin producir nada, succiona en forma de renta o de interés del préstamo financiero todo lo que le es posible.

Los bancos ganan más dinero con la venta de hipotecas que los promotores inmobiliarios con la construcción de viviendas. He aquí otros ejemplos de la especulación improductiva que sin crear riqueza la succiona de todo cuanto toca:

La financiarización de la economía occidental va mucho más allá de Wall Street. Ahora, incluso las empresas industriales dependen de los ingresos relacionados con la financiación como fuente clave de beneficios.

General Motors suele ganar más dinero con su división financiera que con la venta de automóviles. Lo mismo sucede con GE y sus turbinas de aviones.

Minoristas como Home Depot y Best Buy ganan más dinero con los intereses que pagan los clientes por sus pagos a plazos que con la venta de madera o productos electrónicos. 

La expansión capitalista se está deteniendo. Repetimos hasta la saciedad que no puede haber crecimiento sin fin en un planeta finito aunque en la práctica cotidiana nos cuesta mucho admitir que los límites del crecimiento nos alcancen.

Las dos primeras entradas de este blog, hace ya quince años, fueron los vídeos El dinero es deuda y Aritmética, población y energía. El primero explicaba la deriva capitalista hacia el parasitismo financiero, el segundo exponía claramente la imposibilidad del crecimiento indefinido. 

En estas circunstancias, cuando todas las partes ven reducirse su cuota de participación en la riqueza, se exacerba la lucha de todos por ampliar la propia. El capital se traslada al sector especulativo, mientras en el sector productivo reduce todo lo que puede los salarios. El trabajador se ve atrapado entre ingresos estancados y gastos crecientes. Entre estos la vivienda es uno de los más importantes. Hipotecas y alquileres tienden a reducir a cero la capacidad de gasto hasta amenazar la supervivencia. Con todo esto merma su capacidad de consumo, y la producción se desplaza hacia lo superfluo que pueden pagarse los más ricos.

O al gasto militar...

Es interesante la estrategia patronal de considerar ilegal la huelga general convocada por los sindicatos porque no se basa en buscar mejoras salariales. Pero el trabajador consciente sabe muy bien que está atrapado entre dos paredes móviles que se acercan más y más: la del capital productivo que estanca o reduce su salario real y la del especulativo y rentista que anula progresivamente su capacidad de pago y de subsistencia.

Los que tienen más medios para influir en el conjunto de la población utilizan todos los argumentos posibles para desviar la atención de lo realmente acuciante hacia casos puntuales, como el de la viejecita sin pensión que vive de alquilar una segunda vivienda. Pero habría que explicar también por qué esta pobre señora no tiene una pensión digna. Sin contar con que la legislación puede también considerar estos casos para compensar su indigencia. 

También la inseguridad pasa a ser consideración prioritaria, fomentada por la propaganda de los que defienden sus prioridades personales que disfrazan de nacionales. Por eso la derecha prefiere hablar de Ceuta. Por eso las izquierdas se interesan más por la tragedia de Maricarmen.

Los enemigos de la democracia están utilizando el miedo como una de sus armas porque "en un contexto de miedo, la amígdala cerebral anula a la corteza prefrontal y mengua la capacidad de reflexión", como explica Guido Girardi.

¿Durará el "efecto Maricarmen" hasta las próximas elecciones, o volverá el tema securitario al primer plano? Difícil saberlo.

En cualquier caso, la derecha que defiende al capital tiene mucho más fácil reagrupar sus inteligencias colectivas que una izquierda fragmentada en la que la inteligencia de clase social se entremezcla muchas veces con inteligencias particularistas. Izquierdas nacionalistas buscan defender sus feudos. Otras izquierdas se debaten entre maximalismo y posibilismo.

Algunos partidos, como Podemos, anteponen exigencias previas porque renunciar a ellas se consideraría una derrota. Pero otras fuerzas políticas han renunciado a puestos de salida en muchas ocasiones para preservar la unidad. Recuérdese el caso de Izquierda Unida en las elecciones europeas, que dejó fuera a una persona muy valiosa.

Y para terminar, consideremos esa incuestionable cuestión de las primarias abiertas.

No es mal mecanismo el de las primarias cuando se realizan dentro de un grupo cohesionado, en que todos los participantes han dispuesto de la información suficiente y de las mismas facilidades para participar. ¿Es este el caso? ¿Todo el mundo está preparado informáticamente para una consulta necesariamente telemática? ¿Serían todos los candidatos igualmente populares mediáticamente? Si Belén Esteban fuera de izquierdas tendría todas las papeletas para salir elegida.

Prioricemos la inteligencia cooperativa que nos une ante la competitiva que nos aísla.

https://unasolapapeleta.vercel.app/ 

miércoles, 7 de octubre de 2026

Comunismo cervantino y el problema de la vivienda

Vaya por delante que en modo alguno pretendo con estas reflexiones enfriar un movimiento absolutamente imprescindible, cuyo fracaso nos conduciría al precipicio por la vía más rápida.

Lo que quiero dejar claro es que la construcción de nuevas viviendas es un falsa solución que no nos sacará del callejón sin salida que reconduce el problema a la espiral crecentista e inalcanzable oferta-demanda, cuando la única solución es redistributiva.

Miles de personas se manifiestan en Madrid para pedir una solución a la crisis de la vivienda. Chema Moya / Efe











Vuelvo a Cervantes:

Entre las actividades de hace una década del Instituto Castelao de Vigo hubo un trabajo sobre este texto cervantino:

«Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío. Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes...»

Ignoro si la elección del texto tuvo alguna malsana intención comunistoide, pero sospecho de la intención de Cervantes. ¿Por qué puso en voz de un loco cosas muy peligrosas si las decía un cuerdo? ¿Qué quería decir "con la Iglesia hemos topado"?

¿Miente Cide Hamete cuando jura "como católico cristiano"? La contradicción pone en duda su fe, tanto si miente como si dice verdad. Su justificación de como "debería jurar" un creyente implica que muchos juran en falso.

¿Era tal vez Cervantes comunista? En todo caso, el comunismo que describe es presentado como algo deseable.

El término "comunista", muy anterior a lo que se etiqueta habitualmente en nuestros días como tal, es polisémico. Aplicable tanto a un futuro hipotético como a un proceso intencional. A sistemas puestos en práctica como a utopías nunca exploradas.

Marx y Engels, en La Ideología Alemana, llaman comunismo al movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual, no a un modelo ideal de sociedad que deba inventarse ni a una utopía futura a la que se quiera llegar. Pero debe quedar claro que este "movimiento real" necesita en cada momento un "modelo ideal" que dirija sus pasos. Y también que este modelo no es un objetivo embalsamado sino que la propia realidad de cada momento lo modifica, como no podía ser de otro modo.

Es la incesante lucha de clases la que va modelando el proceso histórico. Lucha real que ahora mismo moviliza la vivienda, enfrentando a los dueños de capital inmobiliario rentista con sus inquilinos, trabajadores para los que es insostenible el alquiler e inalcanzable la propiedad.

Precisamente aquí aparece la falacia patronal de que la huelga general que se propone no es legal porque no es una lucha por el salario. ¿No tendrá el salario algo que ver?

Cervantes califica como "inútil razonamiento" el discurso de Don Quijote ante los ignorantes cabreros. Algo de eso ocurre hoy con muchos receptores de parecidos discursos actuales.

Ignorantes son de que el capitalismo es la forma más rápida de ir a tomar viento, porque se opone a realidades fáciles de entender si sabemos un mínimo de Matemáticas o de Física.

No hay capitalismo sin crecimiento, pero no hay crecimiento sin límites.

La Matemática impone el límite del crecimiento exponencial, la Física añade las leyes de la termodinámica. Por eso aquel ideal comunista de prosperidad ilimitada que dibujaba Don Quijote ha cambiado. El modelo ahora tiene más bien que dirigirse hacia la sobriedad compartida.

Pero eso choca con otro modelo que puebla las mentes: el de la abundancia inalcanzable.

Dejarse engañar por quienes mienten como los católicos cristianos que dicen ser sustituye a otro opio del pueblo, en esta época de falsos incrédulos.

Negar la realidad es más cómodo. Ofrecer mentiras tranquilizadoras. Y si los fascistas niegan descaradamente, los socialdemócratas ponen la sordina de sus soluciones sostenibles.

Por eso no es popular ni movilizadora la cruda verdad.

Y por eso Jorge Riechmann escribe en su blog:

intramuros, extramuros y las elecciones generales del 29 de noviembre 

Con la impresionante movilización en torno a la vivienda de estos días (incluida la acampada en Sol desde el 26 de septiembre), catalizada por el Sindicato de Inquilinas, se muestra otra vez algo decisivo que no deberíamos olvidar nunca: en lo que se refiere a la política intramuros (que es, para la mayoría, la única política que hay y tiende a resolverse en mera cratología), la acción decidida de un número muy pequeño de personas, llevada a cabo en el momento decisivo (kairós), logra grandes cosas. Según lo que se ha leído estos días en prensa, en Madrid el Sindicato de Inquilinas lo componen entre cien y doscientas personas, aunque el núcleo activo (quienes militan de forma regular, días tras día) son entre sesenta y setenta. 

Habrá elecciones generales el 29 de noviembre. “Son, seguramente, los comicios más decisivos desde las elecciones de 1977. Lo que aquel año España dejó atrás fue la extrema derecha. Medio siglo después, la historia ha girado y lo que tenemos delante no parece una alternancia democrática al uso, sino la posibilidad real de que la extrema derecha vuelva al poder”.[1] 

Y antes de esas elecciones habrá huelga general (convocada por el Sindicato de Inquilinas, CGT, CCOO, UGT y otras organizaciones). Salarios, vivienda, coste de la vida son lo que está llevando ahora a cientos de miles de personas (¡jóvenes sobre todo!) a las calles. Pero, ay, intramuros y extramuros: en lo macro y en lo que se desarrolla más allá de los muros de la ciudad, los precios baratos se logran (sin desmerecer los efectos de la desigualdad social, tan importantes) con la externalización masiva de daños y costes –comenzando por el uso de la atmósfera como cubo de basura de los GEI (Gases de Efecto Invernadero) y la tragedia climática. 

Se puede ver estos días con la pugna política en Brasil, donde Lula ha perdido (por dos puntos) la primera ronda de las elecciones presidenciales frente a Flavio Bolsonaro. De lo que me duelo, como cualquier persona con dos dedos de frente que no pertenezca a la clase dominante. Pero la opción es entre destruir la selva amazónica y el clima de la Tierra con socialdemocracia (algo más lentamente, y con ciertos elementos de justicia social) o destruir la selva amazónica y el clima de la Tierra con fascismo (a ritmo acelerado y con furiosa, criminal exasperación nihilista).

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[1] Toño Fraguas en la newsletter para suscriptores de eldiario.es, 6 de octubre de 2026.

martes, 29 de septiembre de 2026

El exilio de los marinos republicanos

Victoria Fernández Díaz es Licenciada en filología románica por la Universidad de Valencia. Catedrática de francés en la Escuela Oficial de Idiomas de Valencia. Máster en Historia Contemporánea en 2015 en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Valencia. Tesis doctoral presentada el 04/06/2021 en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Valencia, titulada Aproximación al exilio republicano a través del exilio de los marinos de la Armada tras la guerra de España. Ha publicado el libro El exilio de los marinos republicanos (2009, Valencia: Publicaciones Universidad Valencia) y diferentes artículos en torno al tema del exilio.

En los últimos años está trabajando sobre mujer y exilio, y el pasado 1 de julio publicó en su blog un artículo sobre la hostilidad y marginación que sufrieron en aquel tiempo oscuro las mujeres de los marinos exiliados que permanecieron en España.

Mi sobrino Antonio Alonso Guirado, interesado por lo que se ha ocultado sobre este tema y deseoso de rescatar la memoria de su abuelo, ha establecido contacto con ella. Mi padre Olegario Guirado Gutiérrez era uno de aquellos marinos, mi madre Adelina Fernández García, una de aquellas mujeres.

Vuelto él del exilio, tras pasar algún tiempo en cárceles franquistas, tuvieron que "sacramentar" su matrimonio civil. Sus hijos nacimos ya de santo matrimonio y fuimos luego debidamente bautizados, confirmados, confesados y comulgados como Dios manda. Nunca fuimos, como otros niños un poco mayores, considerados "hijos del pecado".

Una de las enseñanzas de los artículos que dejo a continuación es el caracter pro fascista que mostraron tener los "democráticos" gobiernos franceses. El trato sufrido por los marinos españoles en Túnez, como el de los exiliados en Francia, demuestra la falsedad del cuento de que "la guerra enfrento democracias contra regímenes autoritarios". Tal vez, sin los errores de cálculo de los nazis, la guerra habría sido otra, entre "demo-fascistas" y "comunistas".


He aquí otro libro para mejor entender lo sucedido, porque se remonta al principio de la guerra:


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EL EXILIO DE LOS MARINOS REPUBLICANOS

Al terminar la guerra de España en 1939, toda una generación de hombres y mujeres comprometidos con la democracia, defensores de valores de igualdad, de justicia social, de dignidad, de cultura se vieron abocados a un exilio que les arrancó para siempre de sus raíces y del porvenir que tenían trazado.

El campo de concentración de Meheri Zebbeus (1)











El 7 de marzo de 1939, hacia las 8h de la mañana, 4.093 marinos, civiles, guardias de asalto y algunos carabineros llegaron a bordo de la flota republicana ante el puerto de Bizerta.

A partir del 12 de marzo, desembarcaron por tandas a los refugiados. Desde los muelles hasta el tren que debía llevarlos hasta Maknassy, un cordón de soldados senegaleses, gendarmes y pelotones de la Garde Republicaine Mobile los controlaban. En la estación de Ferryville fueron encerrados en vagones para el transporte de animales. Así pasaban un día con su noche, sin agua, sin mantas, teniendo que hacer sus necesidades en los mismos vagones ya que no había paradas. Los mandaron a 400 kms de Bizerta, al pueblo de Maknassy desde donde tuvieron que recorrer a pie los ocho últimos kilómetros hasta su destino final: Meheri Zebbeus.

El campo de concentración de Meheri Zebbeus era un conjunto de construcciones de mampostería rodeado de alambradas, vigilado por policía rural tunecina y unos 120 guardias móviles. Había sido una especie de poblado construido en torno a una antigua mina de fosfato de cal a orillas del desierto. A un lado había casas rodeadas por unos cuantos eucaliptos pequeños y polvorientos. En medio de una explanada, una iglesia que hará las funciones de enfermería. Una vaguada cruzaba el campamento y, al otro lado, sobre un repecho, hileras de casitas, más modestas, que habían sido el alojamiento de los mineros. Las salidas y entradas por la única puerta abierta en la alambrada estaban muy controladas, aunque en realidad no había a dónde ir en medio de un erial. Fuera del campo montaban guardia armada los spahis y los guardias móviles día y noche.

Meheri Zebbeus actualmente.(https://www.facebook.com/Mahari-Jabbas-530960197033308/)












Según las autoridades francesas las instalaciones gozaban de agua y electricidad. En realidad, las instalaciones de agua estaban cerradas e inutilizadas. No había luz eléctrica, no había y letrinas para 4000 personas. Fueron “alojados en casas que están a punto de caerse, sin puertas ni ventanas”. Dentro, no había nada, ni un solo mueble. Para dormir, unas pacas de paja que cambiaban una vez al mes. Se amontonaban de 12 a 20 hombres por cuarto.

Los propios marinos tuvieron que arreglar la instalación eléctrica, cavar zanjas para las letrinas, reparar los motores y bombas de un pozo que había a unos cuantos kilómetros del campo para obtener un poco de agua para beber. Para lavarse, de momento, nada. Según les dijeron las autoridades francesas, cada marino tenía derecho a la ración de un militar francés, pero no era cierto. Sabemos, por los archivos, que les fueron asignados 4 francos por hombre y día, lo cual era insuficiente para hombres que estaban haciendo trabajos pesados de reparación, acondicionamiento, carpintería, etc. En realidad, según los recuerdos de los marinos, la comida era escasísima y mala: fundamentalmente agua caliente con habichuelas o garbanzos negros, incomestibles, y algún hueso de camello. El pan tenía yeso y plomo para que pesara más. Esto ocasionaba problemas de salud y los médicos españoles denunciaron formalmente esta situación. Se pasaba hambre.

No se les proporcionó nada, ni mantas, ni platos, ni cubiertos, ni jabón, ni cuchillas de afeitar. Nada. Como no todos habían traído cuchara y plato del barco, al principio, tenían que esperar a que unos comieran para que les pasasen los artilugios. Desde la primera noche aparecieron los piojos que ya no los abandonaron hasta la liberación. Las moscas eran una plaga. Jamás habían visto tantas, ni tan tenaces. Con el tiempo, los marinos aprendieron a cazar camaleones y a tenerlos de animales de compañía y cazamoscas. Además, el campo estaba infestado de tarántulas, escorpiones y culebras. Más de uno fue llevado a la enfermería para inyectarle un antídoto contra el veneno. También tuvieron que convivir «con una compañía de ratas» que, al parecer, alguno consiguió amaestrar.

El marinero mallorquín Antonio Pont Cladera tenía 20 años y escribió a sus tíos en Argentina contándoles lo que vivía: «todo para mí se ha vuelto un mar de tormentos y agudos martirios, es tal el hambre que paso, calor, mal dormir, preocupaciones, que hay momentos que no sé lo que me digo. Tío, (…) nunca creí llegar al extremo este, estoy convencido que ya no existe humanidad, nosotros que hemos luchado por una causa justa y noble y después de millones de traiciones por las naciones que dicen llamarse demócratas nos llevaron al caos de perder la guerra, y no conformes con esto (…) nos mandan a un campo de concentración a que terminemos de morirnos de asco y desprecio». 

Fuentes:

Centre des Archives diplomatiques de Nantes (CADN). Fonds de la résidence française en Tunisie. 1º versement. Articles 2186-2187.

Testimonios: 

marinos Daniel Díaz Roldán, Alfredo Martí Vallès, Felipe Noguerol Otero, Manuel Pedreiro Pita, Antonio Pont Cladera.

Bibliografía:

ALEYA SGHAIER, Amira, “Les réfugiés espagnols républicains en Tunisie en 1939” in Le mouvement social n°181, 4/1997, p. 31-52 ;

FERNÁNDEZ DÍAZ Victoria, El Exilio de los marinos republicanos, Valencia: Universitat de València, 2009;

GAFSI, Abdelhakîm, “La situación de los refugiados españoles en Túnez entre el 4 de febrero de 1939 y el 18 de julio de 1940, según unos documentos de archivos del Gobierno tunecino” in Almenara, vol. 10, Madrid 1976-1977, p. 94 y ss;

GAFSI, Abdelhakîm, «De Cartagena a Bizerta. Prolongaciones tunecinas de la Guerra Civil española (1936-1939)» in Anales de Historia Contemporánea nº 2, Murcia, 1983, pp. 251-261; 

SANTIAGO Lucio y otros, Internamiento y resistencia de los Republicanos españoles en África del Norte durante la segunda guerra Mundial, Sant Cugat del Vallès (Barcelona): autoedición, 1981;

YAZIDI, Bechir, El exilio republicano en Túnez, Ferrol: Editorial Embora, 2008.

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El campo de concentración de Meheri Zebbeus (2)

Meheri Zebbeus. Foto hecha por José González López, maestro zapatero del Libertad.











En el campo de concentración de Meheri Zebbeus los marinos se organizaron en 19 compañías. El jefe francés del campo se llamaba Girard.

Hubo intentos de fugas pero los fugitivos eran rápidamente alcanzados: eran los únicos europeos en varios kilómetros a la redonda y ofrecían una recompensa para quienes los señalasen a las autoridades. Al ser devueltos al campo, eran encerrados en los calabozos –una casa habilitada al efecto– atados con cadenas, condenados a pan y agua, sin paja ni manta durante 30 días o más.

A finales de marzo, el almirante franquista Salvador Moreno llegó a Bizerta al frente de varios barcos para recoger los buques de la Escuadra que las autoridades francesas se apresuraron a devolver a la España franquista tras las gestiones del mariscal Pétain, embajador de Francia en Madrid. Con este motivo, en el campo de Meheri Zebbeus, anunciaron la llegada de un telegrama concediendo una amplia amnistía. Se dio lectura pública en todas las compañías del llamamiento para que volvieran a España, donde no tenían nada que temer los que no tuvieran “las manos manchadas de sangre”. Esto revolucionó el campo. Igual que muchos quedaron en Cartagena porque no consideraban haber cometido ningún delito, en el campo de concentración muchos pensaron lo mismo. Hay discusiones y se hacen cábalas. Dos mil dos cientos ochenta y cinco marinos decidieron regresar. La cifra parece importante pero, en realidad, si se compara con las cifras de repatriaciones del Ejército de Tierra que pasa a Francia en febrero de 1939, proporcionalmente los marinos que vuelven es incluso un poco inferior. Cierto es que su situación en Túnez estaba llena de incertidumbres y probablemente tenían ganas de creer en esa clemencia que les prometían. El auxiliar alumno de electricidad, Francisco Díaz Bueno describió la situación en que se encontraban : “Éramos una especie de prisioneros de Francia, perdidos en un páramo, mal comidos, mal dormidos, sin brújula ni nadie que nos hablase ni poco ni mucho de nuestro porvenir en su aspecto más humano”.

La mayoría de los que volvieron tuvieron que sufrir el engaño, ensañamiento y revanchismo propios de la postguerra del régimen franquista (ver, por ejemplo, el caso de Guillermo Campoy Zapata).

En el campo quedaron 1850 hombres. El jefe francés del campo, Girard, es sustituido por un capitán de la Guardia Republicana, François Loison. Mandó quitar las ametralladoras e instalar duchas. Una mejora, sin duda. El 5 de abril distribuyeron jabón por primera vez. Un día, repartieron medio kilo de pan blanco a cada uno. Una fiesta. Era, al parecer, un regalo de los ex combatientes franceses de Sfax. Mientras que las autoridades coloniales francesas mantuvieron una actitud desconfiada ante la llegada de los marinos republicanos, éstos fueron recibidos, en cambio, con entusiasmo por una parte de la población que se solidarizó con ellos y con la causa republicana. Se constituyó un Comité de Tunisie du Rassemblement Populaire que les recibió con entusiasmo en Ferryville y a lo largo de la ruta hacia Meheri Zebbeus. Los marinos recordaban “el magnífico y cariñoso comportamiento de la población civil, que a nuestro paso (…) nos lanzaban comida, bebidas, ropas y otros objetos de utilidad por las ventanillas, y echándonos besos con las manos gritaban “Viva los marinos de la República española”. Varias organizaciones como el Comité International de Coordination et d’Information pour l’Aide à l’Espagne Républicaine, el Secours Populaire de Tunisie, el sindicato comunista CGT, la SFIO (Partido Socialista Unificado), el Parti Communiste Tunisien mandaron víveres y medicamentos para aliviar en lo posible la situación de los refugiados percibida como denigrante. La CGT lamentaba en un comunicado que los poderes públicos persistieran en considerar a los “camaradas republicanos como condenados de derecho común”. Una declaración de organizaciones democráticas tunecinas en las que participaron, entre otros, la Liga de los Derechos del Hombre y del Ciudadano o la Federación de los Combatientes Republicanos, denunciaba haber constatado “con estupor y tristeza el régimen inhumano al que son sometidos los refugiados españoles (…) que con 40º grados de temperatura media viven (…) en condiciones lamentables. Desprovistos de zapatos, van con los pies desnudos por la arena abrasadora y (…) el agua les es distribuida parcamente sólo cuatro horas al día”.

Fuentes:

Centre des Archives diplomatiques de Nantes (CADN). Fonds de la Résidence française en Tunisie. 1º versement. Articles 2186-2187.

Testimonios:

marinos Daniel Díaz Roldán, Manuel Pedreiro Pita, José Fernández Navarro, Francisco Díaz Bueno.

Bibliografía:

ALEYA SGHAIER, Amira, “Les réfugiés espagnols républicains en Tunisie en 1939” in Le mouvement social n°181, 4/1997, p. 31-52 ;

FERNÁNDEZ DÍAZ Victoria, El Exilio de los marinos republicanos, Valencia: Universitat de València, 2009;

GAFSI, Abdelhakîm, “La situación de los refugiados españoles en Túnez entre el 4 de febrero de 1939 y el 18 de julio de 1940, según unos documentos de archivos del Gobierno tunecino” in Almenara, vol. 10, Madrid 1976-1977, p. 94 y ss;

SANTIAGO Lucio y otros, Internamiento y resistencia de los Republicanos españoles en África del Norte durante la segunda guerra Mundial, Sant Cugat del Vallès (Barcelona): autoedición, 1981;

YAZIDI, Bechir, El exilio republicano en Túnez, Ferrol: Editorial Embora, 2008.

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Cierran el campo de concentración de Meheri Zebbeus (y 3)

Guardianes en Meheri Zebbeus. (Foto: Archivo familiar Ramón Casas Guitart, marinero de 2ª en el Jaime I.

El mes de abril de 1939 se estira en el campo de Meheri Zebbeus, sin perspectivas ni salidas a la situación de los marinos. Tratan de pasar el tiempo: dan clases de francés, de electricidad y de mecánica; organizan batallas de escorpiones; hacen un llamamiento en el campamento para reunir todos los libros traídos de los buques y montar una biblioteca.

Poco a poco reciben noticias de España desde Oran o Gibraltar. Hablan de fusilamientos y represalias. Empiezan también a recibir carta de las familias. La mujer de uno de ellos le dice: “No mandes más muñecas para las nenas porque todas han llegado rotas”. No tienen hijas, ni su marido ha mandado muñecas, por supuesto. Es un aviso: las muñecas rotas son los marinos ejecutados. Efectivamente, en Cartagena se desató una represión brutal y sistemática en la Marina.

En mayo se abre una posibilidad de salir del campo de concentración de Meheri Zebbeus, haciendo de hortelanos. Se trata de montar una granja agrícola en terreno baldío, cerca de la ciudad de Kasserine, a unos 300 km de Túnez capital, hacia el interior del país. Deberán trabajar sin contrato ni sueldo hasta “ver lo que cada uno da de sí”. Allí marcharán en torno a 200 marinos.

En septiembre Francia entra en guerra y necesita mano de obra urgente. Como en Francia, en el Protectorado de Túnez formaron Compañías de Trabajadores con los españoles. En el campo de concentración de Meheri Zebbeus todos son enrolados, a la fuerza y bajo escolta, al servicio del Estado francés. Unos 50 especialistas son mandados al arsenal de Ferryville. Otros deben marchar al monte Chambi, cerca de Kasserine, para hacer de leñadores, durante un invierno frio y nevado. Otro grupo de 120 aproximadamente es mandado a Ghardimaou para ensanchar y arreglar una carretera, la “route nº6”, a pico y pala durante 10 horas de trabajo diario. Unos cuantos son mandados a trabajar como mineros en las minas de lignito en Cap Bon, al extremo este del país. Son enviados a cualquier sitio donde necesiten mano de obra gratuita: para limpiar cuadras llenas de chinches, para desenterrar una antigua presa a pico y pala, de peones para construir casas, de braceros en casas de colonos franceses.

Todos trabajan en condiciones muy duras: están alojados en tiendas de campaña del Ejército francés de África, los marabouts, por grupos de 10 ó 12 cuando estaban pensadas para seis soldados. Por colchones tienen el suelo que cubren con ramas, haga frio o calor. Trabajan “por un plato de sopa con grasa y algunos huesos de camellos”. Muchos van descalzos.

Pero, con todo, los que peor lo pasaron fueron los del “grupo de Gabès”. En septiembre de 1939, en el campo de Meheri Zebbeus las autoridades seleccionaron unos 270 ó 290 marinos. Son los “indeseables” o sea los rebeldes, los protestones, los indomables, los comunistas, los anarquistas. Este grupo forma la 7.ª Compañía de Trabajadores Extranjeros, anexionada al 1er Batallón de Infantería Ligera, conocido por ser un batallón disciplinario compuesto por personas que han cometido delitos o faltas graves en la vida civil o en el Ejército. Son los temidos batallones africanos de castigo.

“[Nos llevaron] al sur de Túnez, al desierto de Gabès en tren como borregos, custodiados por senegaleses que no nos dejaban ni asomarnos al exterior, hasta la ciudad de Gabès, y de allí, como no había más vías de ferrocarril, nos embarcaron en camiones hasta el desierto de Gabès […] lo pasamos muy mal. Aquello era un verdadero infierno”.

Prácticamente en diciembre de 1939 no queda nadie en Meheri Zebbeus y el campo cierra. Ya todos los marinos están “colocados”. Para coordinar y servir de enlace entre los “obreros” y las autoridades francesas en Túnez se abre en la capital un “Service Central des Travailleurs Espagnols”, que los españoles llaman la Casa de España. Al frente se encuentra el capitán de fragata Julián Sánchez de Erostarbe, ex-jefe del Estado Mayor Central de la Armada, que ha venido desde Francia donde había marchado al exilio.

El capitán de corbeta, Julián Sánchez Erostarbe

En junio de 1940, la firma del armisticio entre Francia y Alemania constituye un nuevo giro en la situación de los refugiados españoles. Otros campos, otros avatares esperan aún a los marinos republicanos.

Fuentes:

Centre des Archives diplomatiques de Nantes (CADN). Fonds de la résidence française en Tunisie. 1º versement. Articles 2186-2187.

Testimonios:

marinos Manuel Pedreiro Pita, Juan Ponte Paseiro, Rafael Dasí Navarro, Felipe Noguerol Otero, José Fernández Navarro.

Bibliografía:

ALEYA SGHAIER, Amira, “Les réfugiés espagnols républicains en Tunisie en 1939” in Le mouvement social n°181, 4/1997, p. 31-52 ; Alpert, Michael, La guerra civil española en el mar, Madrid, Siglo XXI, 1987;

EGEA BRUNO, Pedro María, La represión franquista en Cartagena (1939-1945), Cartagena: P.M. Egea, Novograf, 1987;

FERNÁNDEZ DÍAZ Victoria, El Exilio de los marinos republicanos, Valencia: Universitat de València, 2009;

GAFSI, Abdelhakîm, “La situación de los refugiados españoles en Túnez entre el 4 de febrero de 1939 y el 18 de julio de 1940, según unos documentos de archivos del Gobierno tunecino” in Almenara, vol. 10, Madrid 1976-1977, p. 94;

SANTIAGO Lucio y otros, Internamiento y resistencia de los Republicanos españoles en África del Norte durante la segunda guerra Mundial, Sant Cugat del Vallès (Barcelona): autoedición, 1981;

YAZIDI, Bechir, El exilio republicano en Túnez, Ferrol: Editorial Embora, 2008