domingo, 4 de diciembre de 2022

Completar lo incompleto

Puzle-De-Puzles
Puzle de puzles

Comparando lo conocido con una esfera y lo desconocido con un "afuera", cuanto más sabemos, más sabemos que es mucho más lo que desconocemos. La superficie que separa estos ámbitos, el contacto con lo desconocido, crece con el conocimiento.

Pero además, nuestro conocimiento no es un continuo. Está lleno de espacios por rellenar, que forzosamente completamos con suposiciones inciertas, apoyadas en los recursos de que vamos disponiendo. 

Dejando a un lado las humoradas de Berkeley, sabemos que ese "todo" que hay fuera de cada uno de nosotros nos incluye inexorablemente. No conocemos sus límites, pero sabemos por lo menos que sabemos muy poco de él. Sócrates, otro humorista, sabía por lo menos eso (y algunas cosas más).

Gustavo Bueno definía la filosofía como "un saber sobre la totalidad de la realidad, demostrativo y racionalmente ordenado", notas que lo diferencian del saber vulgar, carente de ese rigor, y del saber científico, que estudia parcelas segregadas de la totalidad.

El carácter sistémico del conocimiento que la filosofía aspira a realizar, cerrado, totalitario, choca con el hecho de que ella misma está sujeta a las particularidades del tiempo y el lugar en que el filósofo la elabora. La filosofía que ignora esto puede convertirse en un sistema autorreferencial, de escasa influencia sobre la estructura real que está en su misma base. Atendiendo a esto, Marx, en la undécima de sus Tesis sobre Feuerbachapuntaba que los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.

El historiador Carlos Barros, autor de La base material de la nación, inicia este libro con la siguiente observación:

Marx no dejó escrita una teoría acabada de la nación desde el punto de vista materialista, desde la posición metodológica que le es propia, consustancial con el marxismo. Incluso en temas que precisaron más su atención, como las clases sociales y el Estado, tampoco encontramos en la obra de Marx un desarrollo explícito y sistemático de los respectivos conceptos materialistas. Engels, tan preocupado por las exposiciones didácticas y sintéticas, escribía en los borradores del Anti-Dühring: 

"El sistematismo, según Hegel, es imposible. Es claro que el mundo es un sistema unitario, es decir, un todo coherente; pero el conocimiento de ese sistema presupone el conocimiento de toda la naturaleza y la historia, conocimiento que los hombres no consiguen nunca. Por eso el que construye sistemas tiene que rellenar con sus propias invenciones las innumerables lagunas, es decir, tiene que fantasear irracionalmente, tiene que hacer ideología."

Pese a ello, Hegel quiso dejar un cuerpo teórico consistente, aunque ensimismado en un idealismo que, contradiciendo su propia idea de la dialéctica, se imponía por completo a lo material. Consciente de estas dificultades, Marx nunca se planteó elaborar una teoría acabada, no ya de la nación, sino de los propios conceptos de clase social y Estado. Es claro que le preocupaba más la influencia del pensamiento en la realidad que el cierre sistémico del mismo.

El riesgo de cierre autorreferencial es permanente, y no siempre se han librado de él los marxistas.

A esto se refería Louis Althusser en una conferencia que organizó la célula "Antonio Gramsci" del PCE de Granada, y que en un incierto y agitado marzo de 1976 congregó a miles de personas. Hallo la noticia en El Salto:

(...)

La conferencia de Granada se abre planteando una paradoja que atraviesa la tradición marxista. Tenemos noticia de la existencia de una filosofía marxista, de un pensamiento cuya apuesta materialista no ha dejado de generar efectos intelectuales y políticos revolucionarios desde su irrupción histórica. No obstante, esta filosofía nunca habría sido producida como tal en los textos de Marx. No la encontramos ni bajo la forma clásica del diálogo, ni bajo la del tratado o autocontenida en una serie de proposiciones sistemáticas. Tampoco poseería un objeto filosófico propio, ya se trate de la idea, la esencia, el ser o el sujeto trascendental –por poner algunos ejemplos–. Estaríamos, por tanto, ante un discurso cargado de consecuencias políticas y filosóficas que no se deja apresar fácilmente dentro del marco de la filosofía tradicional y sus figuras acostumbradas. Para descifrar esta enigmática paradoja, Althusser elabora un profundo análisis del discurso filosófico en sí mismo, explorando sus funciones teóricas y sociales en tanto que saber o disciplina históricamente instituida.

(...)

Lo que Althusser rescatará de las intervenciones de Marx, Engels, Lenin y Gramsci es cómo con ellas la práctica irrumpe en el campo de la filosofía, mostrándole que tiene un afuera. Pues la filosofía tradicional, en la medida que busca absorber el todo en su discurso y enunciar su verdad, pretende no tener un exterior. Y sin embargo lo tiene, aunque busque dominarlo y reprimirlo a través de sus diferentes problemáticas y conceptos. Así, la práctica es la otra cara de la moneda: el envés que vive agazapado en la retaguardia del pensamiento.

La incompletitud es una nota adherida permanentemente al conocimiento, y así como en las disciplinas científicas la práctica investigadora va completando y depurando contínuamente sus contenidos, la filosofía que pretenda acercarse (solo acercarse) al conocimiento de la totalidad de la realidad habrá de someterse siempre al criterio de la práctica.

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Libertad liberal

Lo denuncia un WhatsApp que me ha llegado. Desconozco la fuente pero comparto el contenido. Aunque sé que quien no quiera enterarse seguirá sin hacerlo, lo diré así de claro: está en marcha el plan neoliberal de exterminio de los sobrantes. No se suele decir tan crudamente, pero es un hecho innegable.

No creo exagerar: en un mundo que agota uno tras otro todos los recursos, si no se realiza una redistribución equitativa y radical de lo imprescindible se hará imposible la vida de quienes la clase capitalista considere innecesarios para su propia supervivencia. Claro está que el capital tiene otros proyectos.

El neoliberalismo es la última línea de defensa (por ahora) de la acumulación capitalista.

IDA y MAR













*Leer hasta el final y difundir a todos tus  contactos*

ATENTOS A LA MANIOBRA QUE NOS VIENE Y NOS QUIERE METER EL PP:

Milton Fredman, oráculo neoliberal, en su libro "La libertad de elegir", ya expresa que la dificultad de revertir el Estado del Bienestar para conseguir un modelo liberal altamente competitivo e individualista en un Sistema Democrático es enormemente difícil, ya que las sociedades no admitirían nunca que se les prive del colchón que suponen los servicios públicos. De ahí que su puesta en escena y sus ensayos se dieron en dictaduras como las de Pinochet y en varios países de regímenes totalitarios en Latinoamérica, donde los dirigentes no tenían que rendir cuentas en las urnas.

Aún así, en su libro plantea una especie de guía, hoja de ruta, para efectuar el cambio en Sistemas Democráticos, a saber:

Reducir poco a poco los Presupuestos en lo Público, con la intención de deteriorar el servicio, al tiempo que aparecen servicios privados a los cuales los ciudadanos podrán optar voluntariamente (si tienen recursos).

Paralelamente, concertar con empresas privadas la gestión de lo público. Todo ello se debe hacer con un gran aparato de propaganda que nos haga creer que todo lo público es ineficiente y que todo lo privado es eficiente.

El siguiente paso es mucho más atrevido: se trata de darle dinero al ciudadano (un cheque) para que con él pueda acudir al Centro Privado que considere mejor. Por supuesto deberá pagar un suplemento según el Centro que elija. A ésto le llamarán "Libertad de Elegir" (todo el proceso se debe hacer en nombre de la Libertad, una libertad que evidentemente estará condicionada por tu capacidad para pagar el suplemento que te exijan.

Por último, y para cerrar el círculo, se irá poco a poco reduciendo la cuantía del "Cheque", al tiempo que aumentando el complemento, hasta acabar definitivamente con 0 cheque y 100% de complemento. Y con ello ya se habrá acabado la privatización total y absoluta de los Servicios que antes eran Públicos y que ahora son Privados.

Todo ello se realizará con una gran campaña en favor de reducción de impuestos, con el argumento de que el dinero donde mejor está es en el bolsillo del ciudadano.

El resultado final será que los sectores más empobrecidos, que apenas pagaban impuestos, ahora tendrán que pagar por los Servicios que antes se les prestaban gratis, y por el contrario los más favorecidos, que antes eran los que pagaban los impuestos por el principio de que el que más tiene es el que más tiene que pagar, en esta nueva situación dejarán de pagarlos. El resultado final es que solo podrán acceder a los servicios aquellos que tengan dinero para pagarlos.

Bien ¿Que tiene que ver todo esto con la batalla electoral de Madrid? Pues muy sencillo, ésta es la hoja de ruta que nos quieren imponer el PP y Vox, con Ayuso y Monasterio al frente. Una hoja de ruta que después arrastrará al resto de España sea del color político que sea, de ahí la importancia de éstas elecciones.

Ayuso y sus antecesoras en el cargo ya han iniciado la primera fase del proceso: bajada de impuestos, reducción de los servicios y privatización de la gestión de los mismos. Los primeros efectos ya se han hecho notar en los resultados catastróficos de la gestión de la pandemia del Coronavirus, si bien es cierto que la ciudadanía no lo ha notado en exceso por la situación fiscal privilegiada que tiene Madrid por su condición de capitalidad del reino.

¿Por qué  el resto de Comunidades gobernadas por el PP y Vox no han seguido la estela de las políticas de Madrid? sencillamente porque su situación fiscal no se lo permite y en éstas Comunidades la bajada de impuestos significaría una reducción drástica de los servicios que haría peligrar la hegemonía política del partido; deben esperar a que Madrid haga de locomotora y los arrastre.

Sigamos. ¿Si Madrid sigue bajando los impuestos y por tanto los servicios, qué sucederá? Pues que las empresas cambiarán sus sedes sociales a Madrid e incluso puede que sus factorías, lo que supondrá la ruina del resto de Comunidades debido al dumping fiscal que Madrid les está haciendo. Ante ello, esas Comunidades, solo tendrán dos alternativas: o bien se convierten en desiertos económicos, con lo cual perderán el trabajo y los Servicios Públicos, o bien (y eso es lo que pretenden), se sigue la senda de Madrid, se bajan los impuestos y se privatizan los servicios.

Ese es el objetivo de la derecha política neoliberal española y en eso están; no nos jugamos el Estado del Bienestar solo en Madrid sino en toda España, de ahí que haya que poner toda la carne en el asador.

Detrás de la que pudiera ser la simple y torpe imagen de Ayuso hay toda una estrategia muy bien elaborada y de muy largo alcance a la que hay que hacerle frente con toda nuestra participación y toda nuestra fuerza.

martes, 29 de noviembre de 2022

Una guerra sin fin

Impagable es el artículo que dejo aquí. Suele emplearse esta expresión para calificar una cosa como excelente, algo que es tan valioso que no hay forma de pagarlo. El término ya nos dice mucho sobre el fondo mercantil que impregna las mentes de todos los hablantes, porque nadie está fuera de esta sociedad.

Cuando ya es inocultable la degeneración del sistema capitalista, incapaz de proseguir la reproducción ampliada sin la que no puede sobrevivir; cuando se hace patente que las fuerzas productivas tienen también un inseparable contrapunto como fuerzas destructivas, el capitalismo, encarnado hoy en el imperio americano, se resiste a morir. Y recurre a todo para retrasar su inevitable suerte.

Hallé la primera referencia en el blog Arrezafe, que lo toma del Observatorio de la crisis. Finalmente encontré en Rebelión el plan de la serie de artículos que aquí comienza.

Explicita el autor el riesgo de una posible etapa post-neoliberal de acumulación militarizada. A mi entender, ya ha comenzado.

Andrés Piqueras expone así su motivación y desarrollo:

Es mi intención exponer lo más clara, breve y sencillamente posible algunos de los porqués de la crisis sistémica y del cambio de fase histórica que atravesamos en el modo de producción capitalista, de cara a una posible etapa post-neoliberal de acumulación militarizada, con todas las terribles consecuencias sociales que ello entraña.

Me es de especial interés mostrar cómo este desarrollo bélico está protagonizado, como resulta lógico con la Historia, la Política, la Economía y Ecología, por la potencia en decadencia y, en general por el Occidente Colectivo, que resulta cada vez más subordinado a aquélla y relegado por ella, pero que ha configurado y comandado un Sistema Mundial capitalista hasta hoy. En ese objetivo es imprescindible señalar también el momento de enorme peligro de guerra nuclear que atraviesa el mundo. Así mismo, destacar el fin de la mayor parte del entramado institucional, de gestión política, regulación social y de formas convivenciales que conocíamos hasta ahora.

Lo intentaré mostrar a lo largo de 4 entregas, de dos apartados cada una, excepto la última, según el índice que se adjunta a continuación:

1ª entrega

1. Un capitalismo en la UCI 
2. Acumulación bélica de capital

2ª entrega

3. Algunos entresijos de la Guerra Total o Guerra sin fin
4. El asedio a Rusia dentro de la Guerra Total: ciertos pasos decisivos

3ª entrega

5. Por qué estas batallas de la Guerra Total no son una lucha entre imperios 
6. El fin del orden mundial del siglo XX

4ª entrega

7. El Gran Reinicio y las luchas de clase horizontales intercapitalistas y entre élites


       Razones y pasos para una guerra sin fin (o de la guerra del fin)

Andrés Piqueras

Un capitalismo en la UCI

Las condiciones de degeneración del modo de producción capitalista se agudizan. El menguante desarrollo de las fuerzas productivas va dando paso a cada vez más fuerzas destructivas, con el consiguiente declive del conjunto de la civilización a que dio paso. Ello radica en toda una cadena de razones, como la dilución del valor y mengua del plusvalor, la galopante reversión del capital a su forma simple de dinero, un endeudamiento público y privado insostenible, una economía crecientemente ficticia, un acuciante estrés climático, el manifiesto agotamiento de materiales y energía fósil, así como la imparable expansión de un “valor negativo”: plagas, epidemias, deterioro de recursos, saturación de sumideros, contaminación generalizada, pérdida de fertilidad, salinización, estrés climático, desaparición de nitratos y de fósforo, sobreexplotación, sobre-empobrecimiento y extenuación de las poblaciones…).

Todo ello da como resultado lo que algunos autores han señalado como una “tormenta perfecta”, pues la hipotética solución a uno de esos factores significaría el agravamiento inmediato de otros. La destrucción social y ambiental, el desmoronamiento de las sociedades, así nos lo testimonia (1).

La gran paradoja de un capitalismo extenuado es que es la exacerbación financiera la que le está insuflando vida artificial mediante la desmaterialización del dinero (que ha quedado desligado de cualquier anclaje material, como el oro) y la ingente creación de capital ficticio (2). Desmaterialización que, en el colmo de la irrealidad, fue seguida del dinero mágico o inventado (que ha recibido el elegante nombre de “flexibilización cuantitativa”, y que entraña la máxima expresión de la desmaterialización del dinero, porque lo desliga del valor producido) por no menos de 20 billones de dólares entre los Bancos centrales de las principales economías. Pues sólo convirtiendo el dinero en pura ficción, sin ninguna vinculación con el capital productivo, puede seguir aparentándose un satisfactorio funcionamiento económico de este Sistema.

La flexibilización cuantitativa (QE) y el ajuste cuantitativo (QT) han permitido hasta muy recientemente la emisión de enormes cantidades de dinero sin respaldo (a intereses nulos o incluso negativos) y sin afectar a la inflación, en contra de lo estipulado en cualquier manual de economía.

“Sólo era necesario que los Bancos Centrales manejaran las palancas de política monetaria de los tipos de interés”, la QE y el QT “de forma adecuada para mantener la magia de los déficits interminables, financiados a través de la impresión de dinero (avalada por la Teoría Monetaria Moderna), que alimentaba el gasto” [Alastair Crooke, La desesperación imperial: Insistir en la dominación mientras se irradia debilidad | Diario Octubre (diario-octubre.com)]

Pero ese misterio puede entenderse si tenemos en cuenta la parálisis productiva y la creciente escasez de demanda solvente, por un lado, más la inundación de mercancías baratas del Oriente Global y especialmente de China, así como la afluencia de la también barata energía rusa para el caso de Europa, o la del Golfo Arábigo para EEUU y el Occidente Colectivo en general (3). Sin embargo, en estos momentos EEUU ha decidido cortar ambos suministros, imponiendo aranceles a las exportaciones chinas y boicoteando la energía rusa, con especial daño para Europa, como veremos en los apartados siguientes, mientras que se complica también para sí mismo la baratura de la energía petrolífera más superficial y fácil de obtener del planeta, la de la península arábiga, en razón de la desconfianza que inspiran los repetidos bloqueos y sanciones que administra por doquier y de los intentos de imponer precios máximos a la principal fuente de riqueza de los productores energéticos (4).

Con todo ello ahora sí la inflación comienza a hincharse como un gran monstruo, y las políticas de los centros de mando del capital priorizan el ataque a ese ogro (que deshilacha las acreencias y pone en jaque a un sistema cada vez más basado en deudas), a costa de la población trabajadora, de los medianos y pequeños capitales y de la sociedad toda. De hecho, el mortífero «juego global» al que está apostando la Reserva Federal de EEUU, y que es seguido por los Bancos Centrales del Occidente Colectivo, es a subir las tasas de interés para, entre otras razones, proteger el «privilegio del dólar» de poder intercambiar el dinero que imprime de la nada por mano de obra, riqueza social, energía y materias primas bien reales en todo el mundo (algo que también hacen las otras monedas centrales pero sin la repercusión hegemónica que mantiene el dólar y que las termina perjudicando frente a él), con un ingente trasvase de riqueza de la población trabajadora hacia los detentadores del capital.

En términos generales podemos decir que la clase capitalista transnacional ha utilizado diversos mecanismos que se intensifican desde 2008 para intentar sostener el crecimiento, aun a costa a menudo de la acumulación global. Entre los más destacados:

a. El pillaje y saqueo de las finanzas públicas: se da una transferencia de riqueza sin precedentes del ámbito público a las arcas del capital transnacional. Se socializan las pérdidas en un momento en que las grandes empresas transnacionales registran niveles récord de ganancias. Los Estados extraen también cada vez más excedente de las sociedades para entregárselo a las finanzas globales, mientras se mercantiliza el conjunto de actividades de la vida social y natural. Todo vinculado también a una montaña de deuda que ya supera el 365% del PIB mundial. 
b. La especulación financiera (ya en 2008 los mercados de derivados alcanzaron un valor de 2.3 billones de dólares al día) y la masiva emisión de dinero sin valor, primero a tasas de interés cero o incluso negativas y después alzadas bruscamente en el camino de arruinar a buena parte de los actores económicos (incluida la mayor parte de la población) y quedarse aún más deprisa con sus activos, propiedades y patrimonio. 
c. Frente a la crisis de sobreacumulación (5), la economía de guerra se vuelve también eje central de crecimiento en la economía global, lo que se conoce como acumulación militarizada o exacerbación bélica de la Desposesión, con la consiguiente reordenación de todo el entramado sistémico del capitalismo, que da pie, entre otras muchas consecuencias, a que vaya calando estructuralmente de nuevo una cultura fascista.

Esto es lo que intento explicar a continuación.

Acumulación bélica de capital

EEUU como hegemón mundial ha venido encargándose desde el fin de la 2ª Gran Guerra de crear o recrear, organizar y dirigir el conjunto de instituciones mundiales necesarias para la gestión y regulación global del Sistema Mundial capitalista. Esa formación social imperial, como veladora última del funcionamiento del capitalismo global, ha asumido también la función de establecer el entramado jurídico-institucional valedor de su acumulación de capital a escala planetaria (ONU, FMI, BM, OMC, cumbres o entidades de coordinación con el resto de las principales potencias subordinadas, tribunales de arbitraje internacional, etc.). Su ambicioso proyecto de construcción del capitalismo global a imagen propia no hacía sino trasladar la jurisprudencia USA al resto del planeta, y con ella después su conjunto de dispositivos y medidas tendentes a garantizar la reproducción ampliada del capital a escala propia pero también global. La Cooperación y el Desarrollo servirían, en cuanto que paradigmas mundiales, como tejedores de un entramado global de intervenciones e injerencias (por lo general forzadamente) consentidas.

Esos dispositivos y medidas irían mayoritariamente destinados más tarde, ante la creciente obstrucción de la acumulación capitalista, a la procura de crecimiento por Desposesión, la cual pasaría a blindarse, especialmente tras la caída de la URSS, mediante toda clase de Acuerdos y Tratados de comercio e inversiones (llamados “libres”). “Tratados de Libre Comercio e Inversiones” (TLC) que se potenciarían como una de las vías privilegiadas de “cosechar” dinero, y que han venido creando una especie de “derecho internacional” informal que en realidad está basado en las leyes y la jurisprudencia de EEUU (porque ningún Tratado o Acuerdo con este país puede contradecir las leyes o el Congreso de EEUU, ni EEUU acepta ninguna decisión de organismo multinacional que le contravenga). Es decir, que todos los Tratados firmados por este país institucionalizan de iure la aplicación extraterritorial de las leyes de EEUU (al igual que ocurre con las disposiciones internacionales y las “sanciones” contra países que decide la potencia hegemónica). De hecho, los países signatarios de acuerdos de liberalización comercial ceden su soberanía nacional y popular, y dejan indefensas a sus sociedades frente al multiplicado poderío de los mercados reguladores (que no regulados). A este festín se sumarían en una u otra medida el resto de potencias capitalistas.

En conjunto, y una vez eliminado el enemigo sistémico soviético, en los años 90 del pasado siglo se terminaría de crear un entramado legal supranacional que consagraba un creciente peso o dominio del capital globalizado sobre las dinámicas de territorialidad política de los Estados (exceptuando al propio hegemón, claro). De hecho, quedaría abolido de facto el sistema internacional basado en el principio de soberanía de los “Estados nacionales” heredado de Westfalia, que se sacrificaba al objetivo de proteger todas las formas de acaparamiento y propiedad del gran capital, especialmente las rentistas (6) (obviamente, cualquier atisbo de “soberanía popular” resultaba asimismo desterrado). Muy especialmente, ese proceso se cebó con el Sur y el Oriente Globales, desbaratando el impulso unitario y las posibilidades de su erección en un sujeto colectivo internacional asociado a los esfuerzos históricos de la Internacional Comunista, de la Conferencia de Bandung y de la Tricontinental, entre otros.

Con ello se produjo el espejismo de la ahistoricidad del Sistema: el capitalismo pasaba a contemplarse como imperecedero; de lo que se trataría en adelante, en el mejor de los casos, era de regular en algo su funcionamiento o de pasar lo más desapercibido posible bajo su manto.

Sin embargo, como sabemos, se trata en el fondo de un Sistema gangrenado al que le falta con creciente angustia “la sangre” del valor-plusvalor.

Para ubicarnos estratégicamente en un mundo acelerado, con patente inclinación hacia el caos, es preciso tener claro que estamos más allá de un capitalismo estancado, pues es nítidamente degenerativo, en el cual no se vislumbran sendas estables de incremento de la tasa media de ganancia, de la productividad, de la formación de capital ni del empleo. A ello se añade la particular decadencia de su potencia hegemónica, directora del funcionamiento sistémico capitalista.

La acumulación militarizada busca paliar ese estancamiento en EEUU (y en una medida más cuestionable y en todo caso subordinada, en el resto de los centros del Sistema Mundial u Occidente Colectivo) a través de, entre otros mecanismos, la acentuación del expolio de recursos del Sur y el Oriente Globales, la destrucción masiva de medios de producción y de capital fijado al territorio (infraestructuras), así como la exacerbación de la explotación de las poblaciones, la extracción de un tributo económico a través de una deuda dolarizada (que se paga imponiendo depresión y austeridad en cada país) y el reciclaje de dólares del resto del planeta a través de mecanismos bancario-financieros y monetarios posibles por la condición de moneda internacional que ostenta el dólar y su dominio sobre el sistema internacional de compensación de pagos (SWIFT). Tal proceso está vinculado también al propio “reseteo” del capitalismo para desatar formas despóticas de ingeniería social.

Contra esa degenerativa economía-mundo que construyó el Occidente Colectivo, e intentando escapar de ella, ha ido perfilándose un mundo emergente, que para algunos autores, siguiendo más o menos la formulación teórica de Mészáros (7), podría ser también una última salida del capital a través de su compenetración con el Estado (en forma de “capitalismo de Estado” plenamente desarrollado, con una cada vez mayor centralización del capital), la cual da como resultado hoy en China una economía crecientemente planificada y unos recursos clave y servicios básicos (entre los que se cuenta el dinero y el crédito) bajo control estatal y en favor del conjunto de la población. En tal camino, China se debate entre esa “última salida capitalista” y el emprendimiento decidido de una transición socialista. Esta formación socio-estatal traza la única contra-dinámica con posibilidades de universalidad altersistémica en la recuperación de una territorialidad político-estatal soberana frente al desenvolvimiento mundial del capital degenerativo (8). Así, China está intentando construir una forma de internacionalización que comienza a despegarse de la actual globalización del capital, por lo que en vez de estar basada en el desenfreno financiero, la especulación, la rapiña de recursos mundiales, la multiplicación de recortes sociales y planes de ajuste, la corrupción como vía privilegiada de beneficios, “paraísos fiscales” y capital ficticio, busca proporcionar un entramado energético-productivo y comercial sustentado en diferentes polos de autodesarrollo (lo cual no quiere decir que algunos de aquellos rasgos no estén presentes también en su expansión económica, lo que pasa es que no alcanzan ni de lejos el papel preponderante que tienen en el capitalismo degenerativo actual). Toda un área transcontinental integrada económicamente mediante la que se ha designado como nueva “Ruta de la Seda”. En ella se intenta incluir a la Unión Económica Euroasiática, con India y su zona de influencia, pero también América del Sur, Sudáfrica y la Unión Africana. Una red con moneda internacional centrada en el yuan, que pretende complementarse con una canasta de monedas (de los llamados BRICS, que ven cómo poco a poco pero sin parar se suman las solicitudes para ampliar su membrecía), y que cuenta con un Banco de Infraestructura y Desarrollo, un Fondo de Fomento, un sistema propio de compensación de intercambio, una Bolsa Internacional de Energía, un plan de infraestructura y desarrollo que enlaza continentes, además del RCEP o mayor tratado comercial de la historia.

La Ruta de la Seda o “Un Cinturón una Ruta” en la terminología china, cubriría, de completarse, al 65% de la población mundial, mediante conexiones con más de un centenar de países de los cinco continentes. Involucraría un tercio del PIB global. Movilizaría una cuarta parte de los bienes planetarios, suponiendo algo así como un tipo de “New Deal” a escala global capaz de insuflar algo más de vida al capital productivo, pero también de constituirse en una de las últimas posibilidades de hacer una “reconversión suave” del capitalismo a otro modo de producción.

En todo ese proceso ha surgido una Rusia re-soberanizada, que está poniendo su poderío diplomático-militar al servicio de tal proyecto, al que parece comenzar a entender como su vía de futuro, con el fin de crear una Zona de Estabilidad fuera del caos del capital degenerativo y de los coletazos destructivos de la territorialidad política imperial estadounidense en decadencia. Hay que tener en cuenta que esa alianza entra dentro de la estrategia de Moscú para adherir económicamente Europa y Asia en el súper-continente que realmente es: Eurasia. Proyecto que por fin le permite a Rusia desconectar de su larga historia de intentos de insertarse de forma periférica en Europa, para pasar a ser el fulcro euroasiático.

No solamente esto debilita aún más la globalización neoliberal, sino que fortalece las economías estatales implicadas, así como el proceso multilateral y regional, lo que explica que la comunión de ambas formaciones sociales (Chinusia) (9) haya ido creando semejante Zona de Estabilidad y de previsibilidad en materia de relaciones internacionales, de relaciones comerciales, económicas y monetarias, fortaleciendo la opción de un sistema multipolar basado, hoy por hoy, en el respeto y beneficio mutuo entre Estados. Ese proyecto en curso contrasta vivamente con la imprevisibilidad y arbitrariedad de las decisiones político-estratégicas estadounidenses y los terribles abusos de su unipolaridad.

Tal proyecto no es sino parte de históricas luchas, de un proceso de descolonización y soberanía de ya larga data, recuperando el espíritu de la Conferencia de Bandung para “desengancharse” del Occidente Colectivo o potencias centrales confeccionadoras del Sistema Mundial capitalista, con sus imposiciones colonizadoras, su división internacional del trabajo, su deterioro de las relaciones de intercambio, su succión del trabajo y de los recursos ajenos. Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Irán, Zimbabue, Corea, Rusia, China, Vietnam, son ejemplos de realidades enormemente diferentes, mas con un denominador común: la persecución de soberanía frente al orden neocolonial occidental, frente a su imperialismo inveterado.

Pero ante la mera posibilidad de un nuevo entramado mundial productivo-energético, que paradójicamente, como se ha dicho, podría prolongar la propia vida del capital, la territorialidad política del hegemón en declive opone una tenaz resistencia.

EEUU no va a dejarse relevar sin destruir. Sin guerra.

Su peligrosidad es mayor si tenemos en cuenta que su zona de seguridad y reserva energética está precisamente en Asia Occidental, el nudo gordiano entre sus intereses y los del “cinturón” de conexión mundial chino. En el conjunto de Asia (y en lo que desde los centros de poder de Washington se diseñó como Medio Oriente Ampliado, desde el Magreb hasta Paquistán, pasando por el Cuerno de África), la “geo-ecología” o pugna por la energía, recursos, materias primas y “tierras raras” de minerales estratégicos (fundamentalmente localizados en el corazón asiático y especialmente en Siberia –y también en China-), se erige en motivo primordial de la geo-estrategia global.

EEUU ha decido por tanto emprender una suerte de golpe de Estado mundial contra el posible mundo pluriversal, multipolar. Y lo ha hecho ya, antes de que tal posibilidad pueda terminar de consolidarse y antes de que su propia decadencia le impida enfrentarla más adelante. Es una jugada a todo o nada, en la que arrastra a sus subordinados europeos, a todo el Occidente Colectivo, pero también en sus consecuencias al conjunto de la humanidad, dado que Estados Unidos y su brazo armado global, la OTAN, están metiendo al mundo entero en una Guerra Total, definitiva, sin fin. Una guerra que como tal entraña un espectro completo (que el término “híbrido” apenas alcanza a definir): es militar (aunque no necesariamente convencional), paramilitar, terrorista (con interposición de yihadistas, mercenarios, ejércitos privados y bandas criminales de distinto pelaje), biológica y bacteriológica; es económico-financiera y judicial, pero también mediática, cognitiva, ideológica e incluso cibernética y librada igualmente en la estratosfera.

La desmenuzamos brevemente en la próxima entrega.

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NOTAS

 
(1) No puedo desarrollar aquí, ni es el lugar, estos puntos, por lo que tengo que remitir para su desarrollo, así como en general para lo expresado en estas entregas, a mis trabajos y conferencias al respecto, destacando aquí dos de mis últimos textos: a) La tragedia de nuestro tiempo. La destrucción de la sociedad y la naturaleza por el capital. Análisis de la fase actual del capitalismo. Anthropos. Barcelona, 2017. b) De la decadencia de la política en el capitalismo terminal. El Viejo Topo. Barcelona, 2022.

(2) El capital a interés deviene ficticio cuando el derecho a la remuneración o rendimiento del interés o deuda contraída viene representado por un título comercializable, con posibilidad de ser vendido a terceros (y esta es sólo una de las maneras de que el capital se haga “ficticio”). Es decir, cuando comienza a comercializarse un capital que es deuda y que en realidad no existe (esta es la base de su ficción, que después las finanzas complejizarán sobremanera). Esa venta y su posterior reventa, genera todo el ciclo de ficción del capital a interés. Una deuda puede ser así revendida muchas veces. Con ello se realiza en apariencia el máximo sueño (“ilusorio”) de la clase capitalista: que el capital se auto-reproduzca más allá del trabajo humano, más allá de la riqueza material y más allá de las bases naturales-energéticas que posibilitan esta última.

(3) El Eje Anglosajón impuso y ha venido sosteniendo a las oligarquías feudales del Golfo, donde la subida al poder y alianza político-militar con la estirpe de los Saud en Arabia Saudita, a cambio de suministro energético barato garantizado y apoyo al islamismo yihadista contra el panarabismo nacionalista y marxista, ha sido una de las más destacadas. La simbiosis con el engendro artificial de Qatar, “creado” por Gran Bretaña, también está entre las que merecen ser resaltadas, especialmente en estos momentos en los que el país arábigo lleva a cabo un descomunal intento de lavado de imagen a través de una gran transfusión de fondos al ya de por sí corrupto mundo del fútbol, y en donde al menos 6.500 trabajadores han fallecido en la construcción de las instalaciones propias del mundial futbolístico, según cifras admitidas, tras trabajar en condiciones aberrantes, como lo hace la mayor parte de la inmigración en los reinos medievales del Golfo.

(4) Tener la moneda de reserva mundial le supone a EEUU un enorme beneficio y es uno de los puntales de su hegemonía mundial, para lo que precisa que “el mayor número posible de Estados esté en el «canal del dólar» y comercie en dólares. Y que coloquen sus ahorros en bonos del Tesoro estadounidense. La Reserva Federal está haciendo todo lo posible para derrumbar la cuota de mercado del euro y así trasladar los euros y eurodólares al sindicato del dólar. Estados Unidos amenazará a Arabia Saudí, a los Estados del Golfo y a Turquía para evitar que salgan del canal. Se trata de la «guerra» contra Rusia y China, que están sacando a una gran parte del mundo del sindicato del dólar y llevándola a una esfera no dolarizada. El incumplimiento de la pertenencia al sindicato del dólar se responde con diversas herramientas, desde sanciones, congelación de activos y aranceles, hasta el cambio de régimen”. [Alastair Crooke.

(5) Muy brevemente, la sobreacumulación deviene del aumento del peso relativo del capital fijo (maquinaria) sobre el variable (seres humanos) en la composición orgánica del capital. Además, al reducirse relativamente la fuerza de trabajo en un determinado proceso productivo, se reduce también la masa de valor representada por ella (que a la postre se traduce en plusvalor, y que sólo se extrae de los seres humanos), con lo que cada vez queda menos margen para que los aumentos de la productividad repercutan en la elevación de la tasa de plusvalía, y ésta en beneficio.

(6) La propia Unión Europea se concibe como una vía para puentear los parlamentos y las instituciones estatales, sustrayendo las decisiones e intereses del Gran Capital a las luchas de clase a escala estatal que forjaron las distintas expresiones nacionales de la correlación de fuerzas entre el Capital y el Trabajo. Se trata de una construcción supraestatal destinada a mantener relaciones de desequilibrio entre sus partes, un sistema deficitario-superavitario diseñado para trasvasar riqueza colectiva de unos Estados (la mayoría) a unos pocos (sobre todo Alemania y su “hinterland” centroeuropeo), especialmente mediante el mecanismo de la moneda única. Constituye el mayor ejemplo mundial de institucionalización del neoliberalismo a escala de un continente entero. Una institucionalidad concebida y conformada para ser irreformable (pues requiere de unanimidades casi imposibles para que no sea así). Si la “Europa socialdemócrata” fue la mayor manifestación del reformismo capitalista cuando éste todavía impulsaba con vigor el desarrollo de las fuerzas productivas, hoy la Unión Europea es el primer experimento de ingeniería social a escala regional o supraestatal en favor de la institucionalidad de las estructuras financieras de dominación. Supone en sí un cuidadoso plan de desregulación social de los mercados de trabajo (lo que significa la paulatina destrucción de los derechos y conquistas laborales) y de las condiciones de ciudadanía. Es, por supuesto, mucho más un “mercado” que una entidad social aglutinadora de pueblos, como lo demuestra la falta de sentimiento identitario colectivo, la carencia de sistemas públicos y servicios propiamente “europeos”, y ni siquiera partidos ni instituciones de soberanía popular dignos de tal nombre. Desafortunadamente, las izquierdas integradas integradas en toda Europa no ponen en cuestión esta estructura política del Gran Capital, mirando como mucho de mejorar o paliar algunas de sus disposiciones más duras.

(7) Ver especialmente Mészáros, István. Beyond Capital. Toward a Theory of Transition. Monthly Review Press. New York, 2010.

(8) China es la única formación estatal que ha reunido las condiciones para romper su periferización, precisamente por seguir un modelo propio de desarrollo con características socialistas. “China, que había ocupado durante siglos o milenios una posición destacada en el desarrollo de la civilización humana, todavía en 1820 tenía un PIB que constituía el 32,4% del producto interior bruto mundial; en 1949, en el momento de su fundación, la República popular china es el país más pobre, o uno de los más pobres del mundo” (Losurdo, Domenico. Stalin. Historia y crítica de una leyenda negra. El Viejo Topo. Barcelona, 2011, pg. 328). Entre esos dos momentos históricos tenemos las guerras imperialistas contra China, conocidas como “guerras del opio” (1839-1842 y 1856-1860, como consecuencia de que China se negara a dejar circular “libremente” el opio por su país, siendo esta una de las principales mercancías del primer narco-imperio mundial: Inglaterra). En ellas todas las potencias militares del momento sumaron parcialmente sus fuerzas para reducir al milenario gigante asiático. Después, la revuelta de los Taiping (1851-1864) contra el comercio del opio, se convierte en la guerra civil más sangrienta de la historia mundial, con veinte a treinta millones de muertos (Losurdo, Domenico. Contrahistoria del liberalismo. El Viejo Topo. Barcelona, 2005). Las potencias “occidentales”, más la Rusia zarista y Japón, se repartirían el control de un territorio indefenso y maniatado. La gran hambruna de China del norte (1877-1878) mata a más de 9 millones de personas. Esas hambrunas, como las de India y tantos otros países, fueron la consecuencia directa de la colonización europea, especialmente la británica (aquí es imprescindible leer a Davis, Mike. Los holocaustos de la era victoriana tardía. Universitat de València. València, 2006). El siglo XX despierta con el “levantamiento de los bóxer” (1899-1901) contra el control extranjero de la economía china. Su represión deja al país sumido en la impotencia. A principios del siglo XX el Estado está prácticamente destruido. Entre 1911 y 1928 se desarrollan 130 conflictos entre unos 1.300 señores de la guerra; el bandidaje se extiende por todo el país y la disolución de los vínculos sociales se hace galopante. Las potencias tenían planeado repartirse el control del territorio en pequeños y manejables pedazos. Al llegar el año 1949 probablemente sólo Bangladesh era más pobre que China. Tras la revolución socialista, el país es asediado y bloqueado: alimentos, medicamentos, recambios de la maquinaria agrícola, etc., son impedidos. El Gran Salto adelante es un intento desesperado y bastante catastrófico de afrontar el embargo; embargo del que se jactarían miembros de la administración Kennedy, como Walt Rostow, diciendo que había retrasado el desarrollo de China en decenas de años. Con la obligada apertura al capitalismo que tuvo que realizar en los años 70, a China no le quedó más remedio que emplearse a fondo para lograr salir de la destrucción económica que heredaba, en un proceso de muy duras condiciones laborales y de deterioro ambiental. Sin embargo, la singularidad de tener un Estado volcado en la soberanía nacional, en el que el interés privado no logra ponerse por encima del colectivo, conseguiría finalmente hacer remontar todos los indicadores económicos y sociales de China, cuyo único parangón se encuentra en las proezas realizadas por la Unión Soviética (y luego, en otra escala, por Cuba o Vietnam). Hoy, de la mano de una economía planificada, y a pesar de haberse visto forzado a dar participación al capital extranjero, el Partido Comunista ha logrado conservar el poder de decisión final en cada renglón de la economía, con el objetivo de asegurar un mínimo de equilibrio social, pilar fundamental de la revolución, para enfrentar el enorme desafío de elevar los niveles de vida de más de 1.400 millones de personas. En la actualidad ha logrado erradicar la pobreza extrema y ha sacado de la pobreza en la última década a unos 800 millones de seres humanos (justo cuando en el resto del mundo aquélla aumenta a pasos agigantados), mientras que el nivel de vida del medio rural casi se ha duplicado en los últimos diez años, proeza combinada con decididas políticas de recuperación ambiental y de transición a energías limpias a medio plazo. A contracorriente también de lo que sucede en casi todo el resto del mundo, las condiciones salariales y laborales mejoran permanentemente (los salarios reales, de hecho, se han disparado). Demás está decir que estos procesos y políticas reflejan culturas, experiencias políticas y maneras de ser y de organizarse muy antiguas, y a pesar de todas sus deformaciones, problemas y peligros, China vuelve a ser (partiendo de la caída a la nada) la principal potencia económica mundial en términos de paridad de poder adquisitivo (sus importaciones energéticas, las mayores del mundo, atestiguan también esa primacía). Sin embargo, lo que no ha cambiado es que hoy EEUU siga con las mismas pretensiones de empobrecer a China y hacerle la guerra económica, violando cualquier principio elemental de eso que tanto predican como “libre mercado[Restricciones tecnológicas de EE.UU. contra China ¿A quién pueden perjudicar más a largo plazo? – RT (actualidad-rt.com)]

(9) Esta alianza parece hoy a prueba de cualquier intento de desestabilización occidental. En los 38 encuentros que han mantenido Putin y Jinping, las declaraciones que han emitido no pueden ser más significativas. Así, por ejemplo, una del líder chino: “China y Rusia constituyen un pilar fiable para unir al mundo a la hora de superar la crisis y defender la igualdad, haciendo realidad conjuntamente el auténtico multilateralismo, con un espíritu democrático”. En su encuentro del 7 de febrero de 2022, ambos mandatarios declararon que la de Rusia y China es “una amistad sin límites ni áreas prohibidas de cooperación”, y se reconocen como “grandes potencias para liderar un mundo cambiante hacia una trayectoria de desarrollo estable y positivo”.

jueves, 24 de noviembre de 2022

Antígona

La recientemente aprobada Ley de Memoria Democrática insta a reparar el trato desigual dado a las víctimas y los verdugos de la represión fascista. La obligación de devolver a las primeras la dignidad arrebatada y de eliminar los inicuos honores concedidos a los segundos tiene consecuencias en los lugares donde yacen sepultados unos y otros.

El culto a los muertos fue una de las señales tempranas de la hominización. Por eso, respetar, exaltar o denigrar a los difuntos han sido prácticas constantes entre los vivos. Desde la prehistoria se han levantado fastuosos mausoleos a reyes y héroes, pero no hace tanto que era normal el escarnio público hacia los ajusticiados, cuyos cuerpos se dejaban pudrir en la picota, cuando no eran descuartizados, untados de pez y abandonados por los caminos. Ambas conductas eran un recordatorio del poder real y de las consecuencias de oponerse a sus leyes.

Aún hoy, en algunos países, las ejecuciones públicas y la exposición de los cadáveres de los condenados son habituales. Las guerras coloniales llevaron a cabo estas prácticas para desmoralizar a los díscolos. Los nazis, pero no solo ellos, utilizaron estos métodos, como se cuenta en Suavemente Anastasia pasaba. Esta película rumana de otros tiempos fue proyectada hace unos días, dentro del XVIII Brumario Poético, una actividad anual de la Fundación Cuña-Casasbellas. Ya la he mencionado en la entrada Tres poemas de este blog.

Por todas estas razones sigue vigente el personaje de Antígona, y de ahí la oportunidad con que la Fundación nos presenta este mito universal.

Entre la exaltación y el oprobio hay sustanciales diferencias. No debemos oponernos a los homenajes merecidos, aunque sí a los de quienes son ensalzados a pesar de sus crímenes, o precisamente por ellos. Pero ensañarse con los muertos es algo repugnante.

Polinices podría ser considerado traidor, por ir contra su ciudad con un ejército extranjero; o podemos razonar que fue Eteocles quien anteriormente había traicionado el pacto entre ambos. El caso del guerrillero serbio cuyo cadáver es abandonado para escarmiento público en la película y la valiente conducta de Anastasia que le cuesta la vida ofrece menos dudas.

Las verdaderas heroínas son Antígona y Anastasia, porque son símbolos de la dignidad que supera el miedo a sufrir las consecuencias de un acto justo.

La fundación que preside Miguel Cuña ha elegido bien el tema.

Esta fue la presentación del mismo en este Brumario:

Antígona y Polinices





















ANTÍGONA
Rapsodia poético-musical en torno al mito de Antígona

La obra teatral "Antígona" de Sófocles ─principal fuente del mito─ se estrenó el año 442 a.JC en las gradas al aire libre del Teatro de Atenas. Desde aquella milenaria fecha hasta hoy, cientos de versiones, y miles de traducciones y representaciones de la obra en teatros de todo el mundo, ofrecen el testimonio indiscutible de su permanente actualidad.

La obra comienza después de que los hermanos de Antígona (Polinices y Eteocles), enfrentados por el trono de Tebas, se hubiesen dado mutua muerte.  Hereda el reino su tío Creonte, que da orden de que a Eteocles se lo honre con los ritos fúnebres, mientras que a Polinices, considerado traidor, se abandone su cuerpo y exponga como carroña a las alimañas y aves de rapiña. Quien desobedezca será condenado a muerte.

Antígona le pide a su hermana Ismena que le ayude a sepultar a Polinices. Al negarse Ismena, Antígona decide hacerlo sola. Pronto se descubre que fue Antígona quien cubrió con tierra el cuerpo de Polinices. Llevada ante Creonte, tras un dramático enfrentamiento en el que ambos personajes exponen sus razones, el rey la condena a morir encerrada en una cueva.

Hemón, novio de Antígona e hijo de Creonte, intercede inútilmente ante su padre para que no condene a la muchacha, quien es llevada a la cueva y encerrada a la espera de su muerte; sola y frustrada decide suicidarse. Cuando llegaHemón, al verla muerta, también él se mata maldiciendo a su padre.

El adivino Tiresias le pronostica a Creonte malos augurios a su reino si no perdona a Antígona. El rey, temeroso, desiste del castigo y pide que liberen a Antígona. Sin embargo, su arrepentimiento llega tarde, pues cuando se dirige al a cueva ve muertos a Antígona y a su hijo. Creonte, abrumado por la desdicha, lamenta su destino.

lunes, 21 de noviembre de 2022

Tres poemas

El día 3 de este mes de noviembre, el general genocida, máximo responsable de las matanzas que en pocos meses exterminaron en Andalucía a más personas que las dictaduras de Argentina, Chile y Uruguay a lo largo de años, Gonzalo Queipo de Llano, ha dejado de ocupar un lugar de honor en la Basílica de la Macarena.

Noticia que ya no lo es, eclipsada por el vértigo de las que continuamente se suceden y hacen de la actualidad una sucesión de instantes efímeros. Pero por eso precisamente conviene fijar algunas cosas en la memoria, antes de que acabemos aceptando pasivamente que "cerrar heridas" equivale a desconocer el atroz pasado.

Una de ellas es la imborrable complicidad de la Iglesia Católica, que muchos años después glorificaba aún a personajes de esta calaña, y que nunca ha condenado de verdad sus responsabilidades en la guerra y la dictadura, en la que se encontró muy cómoda, aunque luego en su seno surgieran movimientos mucho más dignos, al calor de unas reformas ya ineludibles que culminaron en la teología de la liberación.

Tampoco la derecha actual reniega de un pasado fascista con el que nunca ha roto. La resistencia que opone a la dignificación de las víctimas del golpe de Estado, mientras al mismo tiempo se opone a la retirada de honores a los victimarios, es la prueba de esta continuidad.

Las alocuciones de este personaje por los micrófonos de Radio Sevilla, destinadas a sembrar el terror y el desánimo en el campo republicano, responden al puro estilo nazi. Sin el menor reparo utilizaba el machismo más repugnante.

Sobre el diferente trato dado a los muertos de uno y otro lado, el Brumario Poético que cada noviembre celebra en Pontevedra la Fundación Cuña-Casasbellas dedica este mes varias sesiones al personaje de Antígona. Tema muy oportuno, en plena polémica sobre la memoria democrática.

Dedicaré otro espacio a este ciclo, en cuya última sesión se ha proyectado la película rumana Suavemente Anastasia pasaba, que podréis ver aquí. Gloria para unos y escarnio para otros.

Tres poemas se evocan en el texto que sigue: Jornaleros, de Miguel Hernández, Radio Sevilla, de Rafael Alberti, respuesta indignada a los bestiales discursos de este militar, y el muy posterior Poema de la discordia, también de Alberti, recitado por él en el primer congreso del Partido Comunista de Andalucía, en 1978, denunciando el escarnio que suponía el lugar de honor que ya entonces, y hasta mucho después (¡han sido más de 70 años!), ha ocupado el general en la Basílica de la Macarena.

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Queipo fuera: la profecía de Miguel Hernández se ha cumplido hoy

Con la salida de los restos del general franquista responsable de la muerte de 45.000 víctimas durante la guerra civil se cumplen algunas de las más bellas profecías poéticas de la Generación del 27

ÁLVARO ROMERO

El destino quiso que el general franquista Gonzalo Queipo de Llano naciera en Tordesillas (Valladolid) el mismo año que el maestro don Antonio Machado nacía en aquella Sevilla donde maduraba el limonero de 1875. El militar franquista, sin embargo, luego tan destinado a Sevilla, duró algunos años más que el autor de Campos de Castilla, y desde luego no murió como un perro expulsado de España, en las postrimerías de la guerra civil, evocando aquellos días azules y aquel sol de su infancia, sino en 1951, el año en que también murió Pedro Salinas tan lejos de aquí... Pero a Queipo, que había mandado matar a más de 45.000 inocentes y que usó la radio de esta ciudad para sembrar el terror entre los más débiles, lo enterraron con todos los honores en la basílica más popular de la ciudad hispalense, la de la Esperanza Macarena. Hasta el 18 de julio de 2008, de hecho, no se le retiró desde el Ayuntamiento, y con la abstención del PP, la medalla de oro de la ciudad y el título de Hijo Adoptivo. Pero sus restos han seguido en la basílica hasta esta pasada madrugada, cuando han sido exhumados gracias a la Ley de Memoria Democrática.

Mientras el coche fúnebre salía, se estaba cumpliendo una profecía del gran poeta Miguel Hernández, el autor de un libro tan comprometido como Viento del pueblo, escrito en el fragor de la guerra civil y en cuyo poema “Jornaleros” puede leerse, en referencia fascistas como Hitler o Mussolini:

“Ellos, ellos nos traen una cadena
de cárceles, miserias y atropellos.
¿Quién España destruye y desordena?
¡Ellos! ¡Ellos!
 
Fuera, fuera, ladrones de naciones,
guardianes de la cúpula banquera,
cluecas del capital y sus doblones:
¡fuera, fuera!”.

Aquel poema continuaba, tan vaticinador como se ha demostrado esta noche:

“Arrojados seréis como basura
de todas partes y de todos lados.
No habrá para vosotros sepultura,
arrojados.
 
La saliva será vuestra mortaja,
vuestro final la bota vengativa,
y solo os dará sombra, paz y caja
la saliva”.
 
La profecía de Hernández ha tardado 71 años en cumplirse, pero el mundo gira sobre un eje herrumbroso que jamás tiene prisa...
 
 
Mucho café para Lorca

El general que dio el visto bueno al asesinato del poeta Federico García Lorca con aquella consigna de que le dieran “mucho café” en su Granada fue ridiculizado por uno de los grandes de la Generación del 27, el poeta gaditano Rafael Alberti.

“¡Atención! Radio Sevilla.
Queipo de Llano es quien ladra,
quien muge, quien gargajea,
quien rebuzna a cuatro patas”,

escribió el poeta de El Puerto de Santa María camino del exilio. Después de una parodia sarcástica en la que pintaba al general como un cuadrúpedo, aquel poema de Alberti terminaba así:

“Estaré por Madrid mañana,
que los colegios se cierren,
que las tabernas se abran.
Nada de Universidades,
de institutos, nada, nada.
Que el vino corra al encuentro
de un libertador de España.
 
-¡Atención! Radio Sevilla.
El general de esta plaza,
tonto berrendo en idiota,
Queipo de Llano, se calla”.

Muchos años después, durante el I Congreso Regional de Andalucía del Partido Comunista, en marzo de 1978, coincidiendo con la Semana Santa, Alberti leyó su conocido como “poema de la discordia”, que no tiene desperdicio y que protagoniza la Virgen de la Macarena, que ya lucía el famoso fajín del general.

“Déjame esta madrugada
llevar tu llanto en mi pena,
Virgen de la Macarena,
llamándote camarada”,

comenzaban aquellos versos.

“Flor del vergel sevillano,
sangre de tu santa tierra,
de la paz, no de la guerra,
jamás de Queipo de Llano.
 
Que tú no eres generala,
abogada del terror,
sino madre del amor,
lumbre que todo lo iguala.
 
Camarada, compañera,
de obreros y campesinos,
nunca de los asesinos
del pueblo que te venera.
 
Tú la representación
pura de la luz serena,
Virgen de la Macarena,
no de la provocación.
 
Muchacha de Andalucía,
la más clamorosa alhaja
de la sola cofradía,
de la gente que trabaja”.

Hoy conviene recitar este poema en voz alta, para consignar que la palabra, a la postre, es más fuerte que las balas.

sábado, 19 de noviembre de 2022

No veré este mundial

En la anterior entrada, la prueba del algodón, se mostraba, a partir del ejemplo del trabajo esclavo en las plantaciones de algodón, el proceso productivo como aplicación de trabajo humano a la naturaleza. El delicado equilibrio entre recursos disponibles y trabajo aplicado podía romperse por dos lados. Si se plantaba una extensión que no podía cosecharse luego, se estaban desperdiciando recursos naturales, pero si se plantaba una extensión reducida habría mano de obra ociosa. Recursos humanos, en el lenguaje de los economistas. Había que aprovechar a tope todos los recursos para optimizar la producción e incrementar el capital.

En términos contables, los únicos que "cuentan" en los balances, no hay diferencia entre recursos materiales y humanos, y todos deben aprovecharse al máximo. La optimización requiere utilizar los primeros en la mayor medida posible y disciplinar los segundos. Dos son las formas de hacerlo: la aplicación de incentivos y la coacción.

La primera se utiliza en aquellos casos en que el beneficio será mayor que el gasto que supone, y siempre que el trabajador esté en condiciones de negociarlo. En general se alternan, en proporción coyunturalmente variable, incentivo y coacción. Como suele decirse, el palo y la zanahoria.

La coacción puede ejercerse directamente por medio de castigos, en el caso del trabajo esclavo, o indirectamente, por medio de las necesidades insatisfechas. Históricamente se han utilizado ambas formas.

Una diferencia importante: el esclavo es una propiedad del amo, un recurso a conservar, mientras prescindir del asalariado no supone al empleador una pérdida de capital fijo, siempre que pueda sustituirlo sin problema. Las pérdidas por accidente, enfermedad profesional o condiciones laborales inhumanas son exteriores a la empresa y "no cuentan", sobre todo en ausencia de legislaciones que penalicen las causas.

El capital, por consiguiente, utilizó la esclavitud cuando le era rentable, pero acabó sustituyéndola por otro trabajo forzado, el forzado por la necesidad. En esta moderna esclavitud, trabajadores "libres" arriesgan su vida más que los esclavos de plantación.

Por eso no pienso ver este sangriento campeonato mundial de fútbol.

 

Los muertos del Mundial de Qatar 2022

Temperaturas de hasta 50º. Jornadas interminables. Escasas medidas de seguridad. Apenas días de descanso. Amenazas de expulsión del país si no se aceptan las condiciones. Imposibilidad real de cambiar de empresa. Avances en la legislación que no se cumplen. Condiciones insalubres en las viviendas. Ese es el caldo de cultivo que explica algo que puede parecer increíble: miles de trabajadores migrantes han perdido la vida en las diferentes construcciones de Qatar desde que en 2010 la FIFA le designara como sede del Mundial de fútbol de 2022.


Razones para el boicot al Mundial de Qatar: la kafala y 101 muertos por partido

Marga Ferré

En febrero del año pasado el periódico The Guardian publicó una investigación que concluía que 6500 trabajadores habían muerto en Qatar desde que comenzaran las obras para el mundial de fútbol. No era el primer estudio ni la primera denuncia sobre esta atrocidad, pero sí la que cuantificaba de forma incuestionable (con datos de los gobiernos de los países de origen de los trabajadores fallecidos) que 6500 personas han perdido la vida en la construcción de infraestructuras en el desierto qatarí.

El mismo día en que se anunció que Qatar albergaría el mundial, la Confederación Internacional Sindical le pidió a la FIFA que repitiera la votación y que no le cediera la organización del evento a un país sin derechos laborales. Ni caso. Igual es que estaban entretenidos con el Qatargate, el pago de sobornos a la FIFA para conseguir el mundial y que ha hecho que 16 de los 22 miembros electores de la FIFA que adjudicaron el mundial a Qatar, tengan asuntos pendientes con la justicia. Una gente ejemplar.

Ya en 2015, Amnistía Internacional publicó un demoledor estudio que bajo el título Qatar, el mundial de futbol de la vergüenza demostraba que "los trabajadores migrantes que construyen los estadios sufren abusos y explotación mientras la FIFA obtiene enormes beneficios". La evidencia de que algo iba mal, muy mal, en Qatar, se vio claramente en el gráfico que el Washington Post publicó comparando los trabajadores muertos en la construcción de infraestructuras de los últimos grandes eventos deportivos, y eso que el gráfico es de 2015 cuando se pensaba que "solo" habían muerto 1500 trabajadores:

¿Por qué ha ocurrido esto?

Han sido muchas las organizaciones y sindicatos que han denunciado esta situación ante la sordera culpable de la FIFA, a la que parece importarle poco las condiciones laborales y los derechos humanos en Qatar, mientras los jeques paguen. Dinero que ha servido para blanquear no solo la falta de derechos bajo esa monarquía absoluta, sino la forma de esclavitud moderna que ha regido la construcción de estadios durante estos años: la kafala.

Kafala significa "garantizar" en árabe y es el sistema de "patrocinio" legal que se basa en dos principios que, en la práctica, se traducen en esclavitud moderna. Según la kafala todo trabajador extranjero debe tener un patrocinador (una empresa o una persona) para trabajar en el país. Este patrocinador tiene todos los derechos sobre el trabajador, ya que puede retener su pasaporte y el trabajador no puede ni cambiar de trabajo, ni salir del país, sin el permiso del patrón. Las condiciones laborales son las que el patrocinador impone porque en Qatar los sindicatos están prohibidos para los trabajadores migrantes, que son el 95% de la mano de obra.

Por la presión internacional y lo feo que queda que la esclavitud moderna sea legal en la sede del mundial, Qatar eliminó la kafala de su cuerpo legislativo en agosto de 2020. Un poco tarde.

Muchas empresas se subcontrataron para la construcción de infraestructuras en el desierto. A ellas se dirigió el prestigioso Bussines and Human Resource Centre pidiéndoles que mejoraran las condiciones laborales, petición a la que la mayoría de las empresas no respondió. Vean ustedes el listado porque entre ellas está la española FCC.

Boicot y que paguen

De la situación de las mujeres, la criminalización de la homosexualidad, la censura a la libertad de prensa, la prohibición de partidos políticos y derechos humanos en el país sede del mundial, hablaré en el siguiente artículo, no porque me parezcan menos importantes, sino porque la cifra de 6500 muertos es demasiado dolorosa, como doloroso es lo poco que se habla de ella a un mes del evento.

Son muchas, diversas y cada vez más, las llamadas al boicot de este mundial, desde la negativa a emitir los partidos en público en Barcelona, Paris y varias ciudades francesas por "el desastre humano y medioambiental" a los brazaletes arcoíris u otras formas de protesta de las selecciones de Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Reino Unido. Francia, Alemania, Suecia, Noruega y Suiza o el boicot de algunas empresas. Veremos en qué quedan, que hay mucho dinero en juego, de ese que lava conciencias.

El mundial de futbol se celebrará, pan y circo mandan, pero al menos que no lo hagan con impunidad. Eso es lo que pide la campaña #PayUpFIFA para que se repare económicamente a los trabajadores que sufrieron abusos, lanzada por Human Rights Watch, Amnistía Internacional, FairSquare y sindicatos y aficionados al fútbol que quieren ver su deporte favorito sin sentir vergüenza.

La FIFA nos ha quitado la alegría

A mí me encantaría disfrutar del mundial de futbol con alegría, apoyando a la selección, como siempre, celebrando sus victorias y enfadándome con sus derrotas... pero no voy a poder. La FIFA pretende blanquear al régimen qatarí y hacer como si no hubiese pasado nada, pero muchos y muchas somos los que no queremos legitimar los abusos en Qatar disfrutando de la fiesta del futbol como si no hubiesen ocurrido; porque una sencilla regla de tres demuestra que cada partido que se celebre le ha costado la vida a 101 trabajadores.

Este mundial tiene más de un problema...