domingo, 9 de agosto de 2026

Ceuta y el paso del Estrecho (ahora el de Gibraltar)

No está de más un repaso histórico a la ciudad de Ceuta. Desde 1415, en que fue conquistada por los portugueses, es una ciudad históricamente, ya que no en lo geográfico, europea. Digamos, más exactamente, "ibérica". Fue incorporada con Portugal a la monarquía hispánica en 1580, tras la muerte del rey Don Sebastián, y en 1640 dejó de pertenecer al Portugal de nuevo independiente, que reconoce la soberanía española en el Tratado de Lisboa de 1668. Primero portuguesa desde hace 611 años, luego oficialmente española desde hace 358.

La ciudad de Melilla fue ocupada por los reyes católicos en 1497, hace 529 años.

El Marruecos actual era territorio no consolidado, disputado por diversos sultanatos, y siempre oscilando entre el predominio árabe y el bereber. La monarquía actual, alauita, se remonta al año 1666, sus 360 años coinciden casi con los de la hasta hoy casi definitiva (con permiso del Trío del Eje) soberanía española de Ceuta.

Defender la soberanía del Marruecos actual sobre estas ciudades por razones históricas resulta al menos curioso. El Gran Marruecos, como el Gran Israel, es un señuelo patriótico que reune voluntades. Reciente está la expansión hacia el Sur tras la Marcha Verde, y en su afán imperial, la susodicha monarquía y sus eventuales aliados pueden reivindicar Canarias. Aunque las islas, con la costa atlántica africana garantizada para el emperador de Washington como tapón, pierden importancia estratégica, siempre pueden ser objeto de chantaje "si nos portamos mal".

Otra cosa es Ceuta. Con Gibraltar, son las Columnas de Hércules que guardan el paso hacia Oriente Medio, y en concreto hacia la niña de los ojos sionistas, cuando Ormuz ("Dios del Bien") y Bab el-Mandeb ("Puerta de las Lamentaciones") se convierten en pasos problemáticos. ¡Caray, qué nombres simbólicos!

Esto de los Tríos y los Ejes tiene su miga. Otrora fue el "Eje Roma-Berlín-Tokio", luego el "Trío de las Azores", contrapunto del "Eje del Mal"... El "Trío-Eje" de ahora es "Trump-Mohamed VI-Netanyahu", con el tirano marroquí como eslabón imprescindible. Poco le importa a él la imagen de miseria que pone en evidencia a su corrupta satrapía. Estamos en un momento en que mostrar las vergüenzas es casi un honor.

Esta Europa que se va nazificando ve su enemigo al este, pero lo tiene al oeste y al sur.

Claro que si somos "buenos vasallos" como Rutte y Paco el Bajo no nos harán mucha pupa.

Un proceder claramente mafioso: Si no me pagas por "protegerte", atente a las consecuencias.

Tomado de Arrezafe, Segunda Cita y Resumen Latinoamericano

Véase también ¿Crisis en el flanco sur de la OTAN?


La guerra híbrida llega a Ceuta 

Xavier Villar
03/08/2026



La suspensión de Schengen por parte de Italia y el discurso de la extrema derecha se suman a las sospechas de una guerra híbrida con la vista puesta en el castigo a España.

Lo sucedido en Ceuta, uno de los territorios españoles en el África continental, ha desatado un doble debate. En el plano interno, la derecha y la extrema derecha han acusado al Gobierno de Pedro Sánchez de "dejadez frente a la invasión". El presidente, por su parte, calificó los hechos como una "violación de la integridad territorial de España", sentenciando: "Ceuta es una ciudad española y lo ocurrido ayer merece toda nuestra condena y nuestro rechazo". Sin embargo, el debate más sugerente desde la perspectiva geopolítica, y eje central de este artículo, es el posible papel de Israel en los supuestos esfuerzos por castigar a Madrid por su apoyo a Palestina.

La crisis se desencadenó el pasado jueves 30 de julio, cuando cerca de 50.000 personas procedentes de Marruecos lograron franquear la frontera de Ceuta. Las autoridades confirmaron el fallecimiento de al menos 72 personas ahogadas en el intento. No obstante, este viernes fuentes del Ministerio del Interior apuntaban que más de 48.000 de estos migrantes ya habían regresado a territorio marroquí.

Las especulaciones sobre un presunto respaldo israelí a lo que diversos medios ya definen como una "guerra híbrida" contra España cobraron fuerza tras la viralización en redes sociales de artículos publicados a principios de año por analistas próximos a Israel. Estos sostenían que Washington y Tel Aviv deberían respaldar las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla como mecanismo de presión sobre Madrid.

En marzo, Michael Rubin, investigador principal del American Enterprise Institute, instó a Rabat a organizar una nueva "Marcha Verde" hacia los enclaves españoles. En un texto publicado por el Middle East Forum, Rubin propuso que ciudadanos marroquíes se dirigieran a Ceuta y Melilla con excavadoras, cruzaran la frontera desarmados e izaran la bandera de Marruecos. Presentó esta iniciativa como una respuesta a lo que él mismo describió como la «hipocresía anticolonial» de España.

No es la primera vez que Marruecos instrumentaliza a su propia población. Ya lo hizo en abril de 2021, cuando utilizó a unos 12.000 migrantes, incluidos miles de menores, como ariete en la frontera de Ceuta. ¿Qué ha cambiado desde entonces? Principalmente, la posición de España y su proyección internacional: desde su rechazo a participar en una eventual guerra contra Irán hasta su crítica feroz al genocidio en Gaza.

En esta línea, el politólogo portugués Bruno Maçaes recordaba recientemente un artículo de abril en el que analistas proisraelíes instaban a Tel Aviv a ayudar a Marruecos a tomar el control de Ceuta para escarmentar a España. Conviene recordar que Madrid reconoció al Estado de Palestina en mayo de 2024 y, posteriormente, decretó un embargo de armas, prohibió el atraque en puertos españoles a buques con combustible para el ejército israelí y vetó el tránsito de aeronaves con armamento destinado a Israel a través de su espacio aéreo. Tel Aviv denunció estas medidas como antisemitas, lo que motivó la llamada a consultas de la embajadora española.

Otro texto publicado en abril por el medio israelí Ynet sugería que Israel podría utilizar su influencia en Washington para facilitar a Marruecos la "recuperación" de Ceuta y Melilla. Su autor, Amine Ayoub, también miembro del Middle East Forum, planteó el respaldo a las reivindicaciones territoriales de Rabat como un castigo a España por cuestionar las políticas estadounidenses e israelíes. Ayoub esbozó tres vías de presión: señales diplomáticas directas de apoyo a Marruecos, cabildeo en Washington y campañas acusando a España de hipocresía por reconocer Palestina. Su conclusión era clara: ayudar a Rabat a "recuperar" los enclaves serviría para "escarmentar" a un aliado de la OTAN que había osado desafiar a Washington y Tel Aviv.

El propio Maçaes sentenciaba en la red social X que todos los indicios apuntaban a un "ataque híbrido más que a una mera cuestión migratoria".

Las relaciones entre Marruecos, Israel y Estados Unidos añaden otra capa de complejidad al análisis. En 2020, Rabat firmó los Acuerdos de Abraham con Israel, impulsados por la Casa Blanca, a cambio de que Washington reconociera su soberanía sobre el Sáhara Occidental. Aquel pacto incluyó el respaldo explícito al plan de autonomía marroquí, abandonando décadas de ambigüedad diplomática en favor de una posición nítida. Israel completó este triángulo estratégico en julio de 2023, cuando el primer ministro Benjamín Netanyahu reconoció formalmente la "marroquinidad" del Sáhara.

Como muestra de esta nueva política, Marruecos bautizó recientemente una autopista de 1.055 kilómetros que conecta Tiznit con Dajla como "Autopista Presidente Donald J. Trump". Esta infraestructura busca erigirse en un instrumento deliberado de poder estatal y una expresión física de su soberanía sobre el Sáhara Occidental, territorio clasificado por la ONU como no autónomo y pendiente de descolonización. Mientras Rabat reclama la soberanía total, el Frente Polisario, que representa al pueblo saharaui, defiende su independencia y mantiene en el exilio la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), pese a su escaso reconocimiento internacional.

A la luz de estos antecedentes, resulta evidente que lo acaecido en Ceuta trasciende la mera inmigración, aunque esta se utilice como herramienta decisiva para condicionar la política doméstica española y, por extensión, la europea. De hecho, la crisis ha servido para visibilizar no solo las fracturas de la UE, sino una auténtica ofensiva política contra España orquestada por varios de sus socios. Todo comenzó con la inesperada y, para muchos analistas, desproporcionada reacción del Gobierno italiano de Giorgia Meloni, exigiendo "el endurecimiento de la política migratoria de España". Roma anunció este viernes la suspensión de los acuerdos Schengen con Madrid, activando los controles fronterizos para los ciudadanos extracomunitarios que viajen en avión o barco entre ambos países. A la postura italiana se sumaron rápidamente Polonia, Finlandia, Austria, la República Checa y Dinamarca.

La pregunta es, por tanto, obvia: ¿a quién beneficia esta crisis? En primer lugar, a Marruecos, que siempre ha defendido la "marroquinidad de Ceuta y Melilla". En segundo, a Israel, que observa con satisfacción al Gobierno de Pedro Sánchez en un momento de profunda vulnerabilidad, de cara a influir en las próximas elecciones generales de 2027. Valga como ejemplo la actitud del embajador israelí en la ONU, Danny Danon, quien publicó en X: "España, que nunca pierde la oportunidad de dar lecciones a Israel, ha declarado el estado de emergencia en Ceuta tras la crisis por su política de inmigración". Poco importaba que Madrid no hubiera declarado tal estado de emergencia; el objetivo de Danon era mediatizar el caos y colocar al Ejecutivo español en el banquillo de la opinión internacional.

En la misma línea se ha manifestado la administración Trump, otro de los grandes beneficiados. La cuenta oficial del Departamento de Estado publicó un mensaje mostrando su "solidaridad con el pueblo de España y con todos los europeos frente a esta flagrante violación de su soberanía y de sus derechos humanos", para acto seguido añadir: "Este incidente inaceptable es consecuencia directa de los esfuerzos deliberados del Gobierno español por permitir y facilitar la inmigración ilegal masiva hacia Europa".

El vicepresidente estadounidense, JD Vance, recalcó por su parte que la situación en España es "un lamentable recordatorio de las consecuencias de la migración masiva y de las políticas globalistas de la izquierda radical".




Por último, a nivel doméstico, el gran beneficiario es Vox. La formación de extrema derecha, alineada con Trump e Israel, encuentra en la inmigración, especialmente la musulmana, el eje central de su discurso. Un relato que no solo busca criminalizar al otro, sino difundir la teoría del reemplazo poblacional y la pérdida de la homogeneidad nacional; es decir, la defensa de una supuesta "blanquitud" entendida no en términos fenotípicos, sino culturales.

Todo parece indicar que este episodio de guerra híbrida contra España ha funcionado como un severo recordatorio de que las acciones políticas no son gratis, y de que alejarse de Estados Unidos e Israel tiene un precio.

domingo, 2 de agosto de 2026

Contra el miedo

El actor Alberto San Juan es, como muchos de su gremio, persona comprometida con causas justas como la palestina o la saharaui, y lo viene demostrando en actos públicos como las entregas de los Premios Goya. 

Es hijo de Máximo, el viñetista, dibujante y escritor cuyos lacónicos manifiestos gráficos eran los mejores editoriales del diario El País cuando este periódico aún podía considerarse, hasta cierto punto, "de izquierdas".

El escritor y periodista Aníbal Malvar lo entrevista para Público, interrogándolo a través de aquellas viñetas. La guerra, la emigración, la religión, la pobreza, el individualismo... Preguntas que se hacía el padre y que confirma el hijo.

Hace mucho que no frecuento El País. Del papel pasé a la nube, de la que recogía aquellas viñetas diariamente, hasta que la nube se me nubló. Dejé de recibir los dibujos de Máximo y ni siquiera supe cómo fue miserablemente despedido. Poco debe quedar ahí de la pátina progresista que prestigiaban plumas como las de Vázquez Montalbán o Sánchez Ferlosio.

La propiedad privada de los medios de comunicación manda en ellos y la deriva del grupo Prisa va yendo de malas a peores manos.

La última pregunta, la que ya no puede hacerle su padre, es la única que hace el entrevistador: ¿Cuál fue el gran error de tu vida? Y el entrevistado contesta: Mi gran error ha sido elegir el miedo frente al deseo.

Y sin miedo, al final, luego de explicar la mezquindad de la empresa al despedir a su padre, termina on esta moraleja:

No pongas nunca nada importante de ti al servicio de una empresa capitalista.


 EL GRAN ERROR DE MI VIDA

29/07/2026

Alberto San Juan en la alfombra roja de los Premios Goya 2026. Pedro J Pacheco / Wikipedia

Alberto San Juan (Madrid, 1968) es actor y dramaturgo. Seguro que no se ofende si se le califica más como actor de teatro que de cine o televisión. Cuestión de amores: es más seductora la mirada de un solo espectador de sala que el ojo vítreo de una cámara. Aunque ha actuado en una cincuentena de largometrajes, más de 20 montajes escénicos, otras tantas series de TV y tiene dos Goya, se le recordará más (con otros socios) por haber creado el Teatro del Barrio en el entorno madrileño de Lavapiés, un espacio escénico libertario y popular que sobrevive a la gentrificación y a los especuladores por razones ignotas. Quizá es que Talía, más que una simple musa, es una santa apóstata capaz de obrar milagros.

Como esta sección consiste en poner en apuros a los entrevistados, vamos a dejar que sea el padre de Alberto San Juan quien lo interrogue. Máximo (1932-2014) fue uno de los más grandes viñetistas españoles desde la Transición hasta su muerte. Sus dibujos, cargados de incertidumbres, ternuras y denuncia, se hicieron tan populares que durante 30 años muchos los elevamos a la categoría de editoriales periodísticos. Os dejamos con padre e hijo.

Viñeta de Máximo San Juan. Cedida por Alberto San Juan.


R Mi padre era un pacifista radical. Según me contaron, Herman Tertsch siendo aún periodista de El País quiso agredirle en el vestíbulo del teatro María Guerrero tras publicar mi padre un dibujo en el que elogiaba la deserción como acto heroico. También, su defensa constante del diálogo con ETA le valió más de una carta indignada y aderezada con insultos por parte de Fernando Savater, publicadas en el diario donde en esos años trabajaban ambos. No imaginaban entonces, supongo, que los dos acabarían siendo despedidos. ¿Qué decir? Poco. Es una de las herencias paternas que me enorgullece: el asco por las armas. El día de la fiesta nacional no debería desfilar ninguna persona armada. Nadie. Si acaso, reunirnos en plazas y avenidas para homenajear a maestros, sanitarios y algún que otro oficio.

Viñeta de Máximo San Juan. Cedida por Alberto San Juan.






R Contribuir a visibilizarlos como lo que son: niños robados al paraíso. O al menos, menores expulsados de sus hogares, barrios, pandillas por la violencia extrema que rige la sociedad humana. Una violencia perfectamente planificada y al servicio de la lógica capitalista (todo lo existente es susceptible de convertirse en mercancía de la cual se puede extraer beneficio) para sus beneficiarios (los propietarios de las mayores concentraciones de capital y sus sicarios: gobiernos, consejos editoriales, etc, etc). Y aún mejor: sumarse a algún colectivo de apoyo a estos menores. Existen en todas las localidades en las que hay centros de internamiento para ellos. El apoyo se concreta en acompañar a los chavales para resolver gestiones burocráticas o simplemente para ir al cine o hacer vida en la ciudad donde estén. Para romper, en definitiva, la certeza de no ser queridos en ningún lugar.

Viñeta de Máximo San Juan. Cedida por Alberto San Juan.




R Coincido: el Jesucristo de los Evangelios se sitúa decididamente junto a los oprimidos frente a los opresores. Esa es la buena nueva: el dominio de unos sobre otros no es natural, es una construcción política y, como tal, puede ser demolida para recuperar el edén: una sociedad levantada sobre la idea de la igualdad universal, la idea de una sola alma común a todas las almas individuales. La iglesia (el colectivo que se ha apropiado de la palabra de Jesucristo) es una institución histórica y cómo tal debe ser analizada. Parece claro que su papel ha sido contrario a los evangelios: siempre junto al poder opresor. Me refiero a la cúpula de la jerarquía eclesiástica. Por supuesto, siempre ha habido sacerdotes outsiders que, fieles a la buena nueva, han luchado y luchan contra la opresión. El papel histórico de la Iglesia española es singularmente cruel. Consolida su inmenso poder sobre un proceso de limpieza étnica, la ordenada por Isabel La Católica contra aquellas comunidades hispánicas calificadas como judías, moriscas o gitanas. Y se reafirma en un segundo clímax genocida durante la agresión militar contra la democracia del 36 y la posterior, interminable dictadura.

Viñeta de Máximo San Juan. Cedida por Alberto San Juan.




R Creo que la especie humana no ha experimentado aún lo que pueda ser vivir en democracia. Es decir: un gobierno de todos. Es decir: el autogobierno que supondría una sociedad de iguales, libres y fraternos (es decir: de hermanos en lo político. No de papás e infantes seres sin voz propia). Una sociedad en la que el solo hecho de nacer conlleve garantías de acceso suficiente a los recursos básicos para la vida (comida, techo, salud, cultura, etc). ¿Cómo? Estableciendo, democráticamente, mecanismos directos de control colectivo sobre los recursos generados en un determinado territorio por parte de los habitantes de ese territorio. Eso supone decir no, tanto al totalitarismo de estado como al totalitarismo de mercado. Las pistas para aproximarse al edén parecen encontrarse en lo que se denomina economía social y solidaria (cuyo objetivo primero es el beneficio colectivo, no el privado) y en las formas posibles de propiedad cooperativa en red. Hay experiencias históricas (siempre extinguidas a fuerza de cañones): la revolución española del 36, por ejemplo (El corto verano de la anarquía, según Hans Magnus Enzensberger). ​ ​

Mientras el acceso a la vivienda, la salud y educación, la energía, el transporte, la comunicación, la información, etc, estén en manos privadas motivadas por intereses privados (en España se asocian en esa cosa llamada Ibex 35) la democracia no es posible. Lo dijo hasta la jefa de gabinete de Adolfo Suárez, Carmen Díaz de Rivera, durante la Transición: "Mientras el capital no cambie de manos, todo seguirá igual". En resumen: creo que la democracia sigue siendo una aventura aún por emprender.

Viñeta de Máximo San Juan. Cedida por Alberto San Juan.



R La vida solo es posible con el otro. Si dos no follan, nada puede nacer. En sentido literal y simbólico. Cualquier acto creativo, aunque se realice físicamente en soledad, es con los otros. No existe el monólogo puro. Sólo del diálogo puede nacer algo.

P La pregunta final no la puede ya hacer tu padre, aunque sospecho que le gustaría. ¿Cuál fue el gran error de tu vida?

R El gran error de mi vida (repetido una y otra vez, una y otra vez...) es elegir el miedo frente al deseo. Soy extremadamente miedoso y he dejado de vivir cosas muy importantes para mí por no ser capaz de actuar, aún con miedo. Me identifico mucho con los personajes burgueses descritos por Simenon, aquellos que, no atreviéndose a abandonar sus cárceles vitales, acababan cometiendo un asesinato para que todo reventara. No he llegado a tal acción. De momento. ​ ​

El personaje de Anthony Hopkins en Lo que queda del día (The Remains of the Day, James Ivory, 1993), el mayordomo sometido a la estricta jerarquía clasista inglesa que no se atrevía a amar (vivir tendiendo a la plenitud), es para mí un espejo. Mis madrugadas están pobladas de fantasmas y sigo escondiéndome bajo las sábanas. ​ ​

Una última cosa para acabar: gracias. Gracias por traer estos dibujos de mi padre. Todos ellos publicados por el diario El País, empresa a la que dedicó la parte mayor de las horas de su vida. Empresa que, a través de un director de nombre Javier Moreno (dudo que por sí mismo, sin apoyo de algún Cebrián, incluso de algún González) le despidió con crueldad después de 30 años de trabajo continuado, desde los números cero previos a la salida del periódico en el 76, hasta aquel 2006 de euforia neoliberal previa al reventón del 2008. La crueldad: no le explicaron por qué lo echaban y, además, le hicieron salir por la puerta de atrás, sin explicar nada tampoco a los lectores del diario. Moraleja: no pongas nunca nada importante de ti al servicio de una empresa capitalista.

viernes, 31 de julio de 2026

Cuba no se merece esto

Pocas naciones han mostrado una solidaridad internacionalista como la Cuba revolucionaria. En cambio la solidaridad con Cuba siempre ha tropezado con un límite: las amenazas de Estados Unidos cada vez que lo considera conveniente contra cualquiera que no se someta a sus dictados.

La "prioridad nacional" de la potencia del norte pasa por encima de todo. Antes la URSS, ahora Rusia, no son una excepción, y terminan acatando los límites que impone. En la crisis de los misiles de 1962 fueron prudentes ante la amenaza de una posible guerra nuclear. Estados Unidos, jugador fullero, apoya siempre sobre la mesa su pistola atómica amartillada.

Ahora, para evitar una peligrosa escalada, Rusia deja de enviar petróleo a Cuba. Podría proteger sus mercantes con barcos de guerra. ¿Se llegaría a un enfrentamiento naval directo? Y después, ¿qué más?

¿Dónde está el petróleo ruso?, se pregunta un cubano, y se responde:

Rusia dejó de enviar petróleo porque Estados Unidos se lo prohibió al mundo, y Moscú no está dispuesto a desafiar esa prohibición con hechos, solo con palabras.
¿Son aliados estratégicos? En los discursos, sí. En la práctica, cuando las sanciones aprietan, cada uno se rasca con sus propias uñas.
No escribo esto con rabia. Lo escribo con realismo. Porque la Revolución Cubana aprendió hace mucho tiempo que la solidaridad internacional es importante, pero la única garantía de nuestra supervivencia somos nosotros mismos.
Si el petróleo ruso no llega, nos las arreglaremos sin él. Como nos las arreglamos en los 90, cuando la Unión Soviética desapareció de la noche a la mañana y dijeron que Cuba caería en semanas. No caímos entonces. No caeremos ahora.
Porque nuestra fuerza no está en Moscú. Está en nosotros.
Patria o Muerte. Venceremos
28 de julio de 2026

Cita encontrada en arrezafe.

Cuba resistió el "periodo especial". ¿Aguantará ahora? Si los bandidos del norte secuestran a su presidente, ¿impondrán su ley? El ejemplo de Venezuela puede envalentonar al loco de la colina del (asalto al) Capitolio, aunque el de Irán no parece estarle saliendo muy bien. Pero Cuba tiene a sus posibles apoyos mucho más lejos...

La ejemplaridad de Fidel es puesta a prueba, ahora sin Fidel.

Honrémoslo en el centenario de su nacimiento, que conmemora el último número, 271, de Nuestra Bandera:

...una de las aportaciones más sólidas de Fidel es su concepción del antiimperialismo como principio básico de la política revolucionaria. Para él, la defensa de la soberanía de los pueblos era una condición material indispensable de cualquier proyecto socialista. La resistencia frente a la dominación externa, económica, militar y cultural se convirtió en un eje estratégico que trascendió las fronteras de Cuba y se proyectó hacia toda América Latina, África, y luego hacia el resto de lo que hoy se conoce como Sur Global.

 

Cuba contra el 'apartheid', una historia silenciada

22 jul 2026

22 de enero de 1976: El coronel Samuel Chiwale, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de la UNITA, se ríe con algunos de sus soldados cerca de la línea del frente. Gettyimages.ru









En 1948 se instauró oficialmente en Sudáfrica un sistema de segregación racial mediante el cual los habitantes africanos originarios fueron marginados por las leyes impuestas por una minoría blanca descendiente de colonos europeos.

Gracias a su enorme poder represivo, a sus conexiones más o menos disimuladas con países occidentales —que tardaron décadas en adoptar medidas serias contra aquel régimen racista— y a su estrecha alianza con otro 'apartheid', el israelí, las autoridades sudafricanas consiguieron mantenerse durante décadas en el poder pese a la resistencia de la población negra, que constituía la inmensa mayoría del país.

En la década de 1970, Sudáfrica era además una de las mayores potencias militares de la región. No solo imponía la segregación racial dentro de sus fronteras: ocupaba ilegalmente el territorio de la actual Namibia e intervenía contra los movimientos anticolonialistas y de liberación que surgían por toda África austral.

Los soldados de la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) vigilan atentamente a tres mercenarios capturados. 1/7/1976-Silva Porto, Angola Gettyimages.ru











"La verdadera contribución de Cuba contra el 'apartheid' fue mucho más allá de las fronteras de Sudáfrica", explica el periodista cubano Hedelberto López Blanch, profundo conocedor de aquellos acontecimientos. Pretoria, recuerda, ejercía entonces una enorme influencia militar y política sobre el conjunto de África del Sur y disponía de numerosos aliados y fuerzas subordinadas en toda la región.

Para comprender el papel cubano en esta historia hablamos con López Blanch, a quien agradecemos especialmente el esfuerzo realizado para enviarnos sus respuestas pese a los numerosos obstáculos técnicos y energéticos que afronta actualmente la isla.

Los primeros vínculos con las luchas africanas

La contribución cubana al derrumbe del 'apartheid' comenzó mucho antes de las grandes batallas libradas en Angola. Durante la década de 1960, en paralelo a los primeros años de la Revolución Cubana, numerosos movimientos de liberación tomaron las armas contra las potencias coloniales europeas. Pronto surgió una simpatía mutua que se tradujo en distintos grados de colaboración política, diplomática y militar.

Uno de esos vínculos fue el establecido entre La Habana y el Movimiento Popular para la Liberación de Angola, el MPLA, que luchaba por poner fin al colonialismo portugués.

López Blanch sitúa un momento decisivo en los contactos mantenidos por Ernesto Che Guevara con los movimientos revolucionarios africanos. Fue entonces cuando el Che conoció al dirigente angoleño Agostinho Neto, quien solicitó a Cuba instructores para formar a sus combatientes. "Cuba empezó a entrenar a algunos guerrilleros angoleños en el Congo", relata el periodista. A partir de aquella cooperación inicial fue desarrollándose una relación cada vez más estrecha entre la Revolución Cubana y el MPLA.

Tropas cubanas y angoleñas, miembros del MPLA, se reúnen para una sesión de prácticas con armas en un centro de entrenamiento de San Vicente, cerca de Cabinda (Angola), en 1976. AP












Una década después, los grupos independentistas angoleños de orientación revolucionaria y antiimperialista se encontraban cerca de hacerse con el poder. Aquella posibilidad encendió las alarmas en el Occidente colectivo, que, cuando no podía impedir la desaparición formal de sus colonias, procuraba sustituirlas por independencias tuteladas y gobiernos subordinados a sus intereses.

La Sudáfrica del 'apartheid', por su parte, temía que el ejemplo anticolonial se extendiera por la región y pusiera en peligro su dominio sobre Namibia y su propia estructura segregacionista. Pretoria decidió entonces intervenir directamente en Angola.

Según explica López Blanch, en 1974 el MPLA era ya la fuerza dominante en buena parte del país y controlaba doce provincias. Para impedir que declarara la independencia y asumiera el Gobierno el 11 de noviembre de 1975, las tropas sudafricanas penetraron desde el sur, mientras desde el norte avanzaban fuerzas procedentes de Zaire bajo el mando de Holden Roberto, dirigente del Frente Nacional de Liberación de Angola y aliado de la CIA y de Pretoria.

La Operación Carlota

Fue en ese contexto, con una Angola recién independizada y varias fuerzas disputándose el poder —unas de orientación antiimperialista y otras respaldadas por Estados Unidos, Sudáfrica o ambos—, cuando Cuba puso en marcha la Operación Carlota.

El nombre homenajeaba a una esclava africana que, en el siglo XIX, había encabezado en Cuba una rebelión contra la esclavitud. La denominación resumía el significado político e histórico que La Habana atribuía a su intervención en África.

Durante los años siguientes, y a petición del Gobierno angoleño, decenas de miles de cubanos viajaron al país. Entre ellos hubo militares, pero también médicos, maestros, ingenieros, técnicos y numerosos cooperantes civiles. Ni Pretoria ni Washington estaban dispuestos a aceptar lo que interpretaban como una "cubanización" de África austral. El triunfo y la consolidación del MPLA amenazaban tanto la posición regional del régimen racista sudafricano como los intereses geopolíticos estadounidenses.

1976: Un puente de carretera destruido sobre el río Luchis, volado por la UNITA (Unión Nacional para la Independencia Total de Angola) para frenar el avance de las fuerzas del MPLA, lideradas por Cuba, durante la guerra civil de Angola. Gettyimages.ru













El conflicto fue escalando. Estados Unidos y Sudáfrica respaldaron a grupos armados como la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola, UNITA, que operaba en territorio angoleño. Al mismo tiempo, las fuerzas regulares sudafricanas realizaron constantes incursiones militares dentro del país.

A mediados de la década de 1980, una gran ofensiva de UNITA y del Ejército sudafricano puso a las tropas gubernamentales angoleñas en una situación crítica. Los combates habían destruido o debilitado seriamente varios de sus batallones y amenazaban con provocar una derrota capaz de hacer tambalear al propio Gobierno.

Ante esa situación, recuerda López Blanch, el presidente José Eduardo dos Santos volvió a solicitar ayuda militar a Cuba. La Habana accedió después de estudiar las circunstancias, pero puso una condición: la dirección de las operaciones debía quedar bajo mando cubano.

Cuito Cuanavale, el punto de inflexión

Aquellos acontecimientos culminaron en la batalla de Cuito Cuanavale, considerada el gran punto de inflexión de la guerra de Angola y, de rebote, del dominio regional ejercido por la Sudáfrica del 'apartheid' y sus fuerzas aliadas.

Durante meses se sucedieron los enfrentamientos entre las tropas cubanas y angoleñas, por un lado, y las fuerzas sudafricanas y de UNITA, por otro. Cuba reforzó considerablemente su presencia militar, desplegó aviación y combinó la defensa de Cuito Cuanavale con una ofensiva hacia el suroeste, en dirección a la frontera de Namibia.

"Se realizaron constantes combates entre tropas cubanas, angoleñas y sudafricanas", explica López Blanch. La entrada en acción de los MiG-23 cubanos resultó especialmente importante: "La aviación comenzó a golpear muy fuerte a los sudafricanos", mientras las fuerzas terrestres avanzaban hacia el sur y amenazaban posiciones estratégicas de Pretoria.

1977: Un soldado angoleño se arrastra por debajo de las trincheras de alambre de púas durante un ejercicio de entrenamiento. Gettyimages.ru











Sudáfrica terminó retirándose y dejó a UNITA debilitada y sin capacidad para alcanzar sus objetivos militares. Aquella derrota no significó únicamente el fracaso de una ofensiva en Angola. Supuso también un golpe decisivo para el prestigio, la capacidad de intimidación y la hegemonía regional del régimen del 'apartheid'.

El precio humano fue enorme. Los cerca de quince años de participación cubana en el conflicto dejaron miles de muertos, entre ellos más de 2.000 cubanos y cubanas fallecidos durante la misión internacionalista.

Sus nombres están inscritos en el memorial de Freedom Park, en Pretoria, donde se reconoce y conmemora la aportación de Cuba a la lucha contra el régimen racista que oprimió durante décadas al país más austral del continente africano.

La independencia de Namibia y el debilitamiento del 'apartheid'

Tras los combates en Angola, Sudáfrica quedó militar y diplomáticamente debilitada. Su política de segregación racial y sus intervenciones en los países vecinos habían generado un creciente aislamiento internacional, pero fueron las derrotas sobre el terreno las que alteraron de manera definitiva la correlación de fuerzas regional.

"Aquellos golpes cambiaron el curso de la historia", sostiene López Blanch. La nueva situación permitió avanzar en la aplicación de la Resolución 435 de Naciones Unidas, que establecía el proceso para la independencia de Namibia, territorio ocupado ilegalmente por Sudáfrica desde hacía décadas.

Los acuerdos posteriores condujeron a la retirada de las tropas cubanas de Angola, pero también a la salida sudafricana de Namibia y a la independencia del país en 1990. Poco después, el propio régimen del 'apartheid' comenzó a desmantelarse dentro de Sudáfrica.

Por supuesto, el sacrificio cubano ha sido sistemáticamente ninguneado, minimizado o borrado del relato difundido por la prensa hegemónica y las jerarquías políticas del Norte Global.

En esas versiones edulcoradas de la historia, el régimen racista parece haberse derrumbado casi mágicamente gracias a la resistencia pacífica, los conciertos benéficos y las declaraciones indignadas de dirigentes occidentales. Cuando se menciona la presencia cubana, suele reducirse a La Habana al papel de simple peón soviético dentro de la Guerra Fría.

López Blanch rechaza esa interpretación. A su juicio, la idea de que la intervención cubana en Angola obedeció a una orden de Moscú se desmorona al estudiar la propia historia de Cuba y su profundo vínculo con África. Durante el periodo colonial, recuerda, más de un millón de africanos fueron trasladados por la fuerza a la isla como esclavos. Muchos de ellos y de sus descendientes combatieron posteriormente junto a los independentistas cubanos contra el dominio español. "Ese es un legado que dejaron los africanos que llegaron a Cuba, lucharon junto a los mambises y contribuyeron a forjar la cultura cubana", señala.

Una deuda histórica con África

La intervención cubana no se presentó, por tanto, como una conquista ni como una operación destinada a obtener territorios, recursos naturales o privilegios económicos. Fue concebida oficialmente como un deber internacionalista y como la devolución de una deuda histórica.

López Blanch recuerda una reflexión realizada por Fidel Castro durante una visita a Panamá en 1998. Cuba, explicó entonces el dirigente revolucionario, estaba pagando la deuda contraída con África: los hijos de aquel continente habían sido llevados por la fuerza a la isla y habían contribuido decisivamente a construir su cultura y conquistar su independencia.

Nelson Mandela nunca olvidó quiénes habían estado junto al pueblo sudafricano cuando las grandes potencias occidentales todavía colaboraban con el 'apartheid'

Por eso, sostiene el periodista, no puede comprenderse la presencia cubana en Angola sin atender a ese vínculo histórico. "Eso explica por qué Cuba fue a África, por qué Cuba fue a Angola y por qué viajaron allí decenas de miles de soldados, además de muchos otros colaboradores de la medicina, la ingeniería y diferentes sectores civiles", afirma.

Fue una historia de solidaridad y sacrificio que, pese a los intentos de distorsionarla o reescribirla, siempre tuvo perfectamente clara el protagonista más reconocido de la lucha contra el 'apartheid'.

Nelson Mandela nunca olvidó quiénes habían estado junto al pueblo sudafricano cuando las grandes potencias occidentales todavía comerciaban, colaboraban o contemporizaban con el régimen racista. Por eso, cuando recuperó la libertad, Cuba fue el primer país que visitó fuera de África. Una historia que no puede ni debe olvidarse jamás.

lunes, 27 de julio de 2026

Glorias balompédicas

El patrioterismo habitual aquí, allá y acullá bautizó una plaza de Barcelona como  "Plaça de les Glòries Catalanes". El gran urbanista Ildefons Cerdà, en su Plan de Ensanche de 1859, la concibió como el gran centro de la ciudad en que confluyen sus tres principales avenidas: la Diagonal, la Gran Vía y la Meridiana. Fue Víctor Balaguer, impulsor de la Renaixença, quien sugirió el nombre, aunque hoy se prefiere llamarla simplemente "Las Glorias".

Las tales Glorias eran las campañas militares de los mercenarios conocidos como almogávares, que en los siglos XIII y XIV sembraron muerte y destrucción por el Mediterráneo.

En los tebeos que me encantaban de niño, editados casi todos en Barcelona, se mencionaba una "Avenida de las Glorias Balompédicas". Mucho después entendí la irónica burla ante el encuentro de tres orgullos, en boga entonces y ahora: el españolismo franquista, el catalanismo visceral y el fanatismo futbolero.

Ahora, ya sin ironía, vuelven las glorias balompédicas y sus interpretaciones políticas.

La corrupción imperante en el fútbol tiene notables implicaciones políticas. Su importancia económica atrae a grandes empresarios que mezclan sus negocios con las hazañas deportivas, aprovechando la pasión deportiva con que el pueblo sustituye simbólicamente sus frustraciones.

Corrupción que ha demostrado sin pudor la FIFA en el pasado campeonato mundial, con vergonzosas sumisiones y peloteo (sin balón) al absurdo presidente de Estados Unidos. Pero no es cosa de ahora.

¿Por qué lucen las camisetas anuncios de países petroleros del Golfo? ¿Por qué se eligió Qatar para celebrar el campeonato anterior? ¿Y qué hay de aquella supercopa en Arabia Saudí?

Sobre esto ha escrito André Abeledo al menos dos artículos.

No sabía de su trayectoria periodística, aunque sí de su militancia política. Miembro del Partido Comunista de Galicia (PCG), ha ejercido como concejal por Esquerda Unida (IU) en el Ayuntamiento de Narón. Desarrolla también actividad sindical en la Confederación Intersindical Galega (CIG).

Como articulista colabora en medios de comunicación de izquierda y alternativos, como Diario Octubre, Rebelión, Kaos en la red, Galicia Press o Mundo Obrero, escribiendo análisis políticos y artículos de opinión sobre derechos laborales y crítica social.

El artículo de ahora mismo rememora algo histórico: la vergonzosa victoria, sancionada por la FILFA sin equipo contrario, en el Chile de 1973, ante la digna incomparecencia del equipo soviético a un campo recién manchado de sangre.

El otro artículo, de 2022, denunciaba el vil mercadeo con se que organizaron el mundial en Qatar y la Supercopa de Arabia Saudí. No olvidemos que la construcción de sus estadios costó muchas vidas de trabajadores.

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El gol contra nadie: la vergüenza de Pinochet y la complicidad de la FIFA

André Abeledo
19/07/2026




















Hay partidos que se recuerdan por una remontada imposible, por un gol en el último minuto o por la grandeza de sus protagonistas. Y luego está el 21 de noviembre de 1973, el día en que el fútbol dejó de ser deporte para convertirse en propaganda de una dictadura.

Aquella tarde no se disputó un partido.

Se representó una farsa.

Una de las mayores vergüenzas de la historia del fútbol.

Dos meses antes, el 11 de septiembre de 1973, el golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet había derrocado al Gobierno democrático de Salvador Allende. Desde ese momento, el Estadio Nacional de Santiago dejó de ser un recinto deportivo para convertirse en uno de los mayores centros de detención, tortura y represión del régimen.

Miles de hombres y mujeres fueron encerrados entre aquellas gradas. Muchos fueron torturados. Otros nunca regresaron a sus casas.

Ese era el escenario elegido para disputar el partido de vuelta de la repesca entre Chile y la Unión Soviética para clasificarse para el Mundial de 1974.

La Unión Soviética tomó una decisión que honra la historia del deporte.

Se negó a jugar en un estadio convertido en un centro de tortura.

No rechazó enfrentarse a Chile. No renunció a competir. Lo único que pidió fue disputar el encuentro en un campo neutral, lejos de un lugar que se había transformado en símbolo del terror.

Era una petición de puro sentido común.

Porque el fútbol no podía jugarse sobre el sufrimiento de miles de personas.

Porque ningún gol podía celebrarse en un estadio donde todavía resonaban los gritos de los torturados.

Porque hay momentos en los que la dignidad debe estar por encima del resultado deportivo.

Sin embargo, la Junta Militar de Pinochet se negó rotundamente. Necesitaba convertir aquel partido en una demostración de falsa normalidad, como si el mundo pudiera olvidar lo que estaba ocurriendo en Chile simplemente porque rodara un balón sobre el césped.

Y entonces apareció la FIFA.

En lugar de defender los valores que dice representar, eligió ponerse del lado del poder.

Envió una comisión para inspeccionar el estadio. Antes de su llegada, las instalaciones fueron maquilladas, se ocultaron pruebas y se trasladó a numerosos detenidos para ofrecer una imagen de aparente normalidad.

La FIFA aceptó aquella representación.

Prefirió no ver.

Prefirió no preguntar.

Prefirió no incomodar a una dictadura.

Con su decisión, legitimó uno de los episodios más vergonzosos de la historia del deporte.

El 21 de noviembre de 1973, más de diecisiete mil espectadores acudieron al Estadio Nacional.

Solo había un equipo.

El árbitro señaló el inicio.

Chile sacó de centro.

Los jugadores avanzaron sin oposición.

Francisco «Chamaco» Valdés empujó el balón a una portería vacía.

Gol.

Un gol sin rival.

Un gol sin partido.

Un gol contra nadie.

La FIFA registró oficialmente una victoria chilena por 2-0 por incomparecencia de la Unión Soviética.

Pero la verdadera derrota fue la del propio fútbol.

Porque aquel día no venció Chile.

Venció la propaganda de la dictadura.

Y la FIFA colaboró para hacerla posible.

La negativa de la Unión Soviética permanece como uno de esos escasos momentos en los que el deporte fue capaz de anteponer la dignidad a la competición.

Se puede discrepar de muchas decisiones políticas de cualquier Estado. La historia de todos los países está llena de luces y sombras. Pero en aquel episodio concreto, la postura soviética fue la única compatible con el respeto a las víctimas.

No se podía jugar donde se torturaba.

No se podía convertir un centro de detención en el escenario de una fiesta deportiva.

No se podía fingir que no pasaba nada.

La FIFA, sin embargo, decidió hacerlo.

Décadas después sigue hablando de derechos humanos, de respeto y de los valores universales del deporte. Pero cuando la historia la juzga, el Estadio Nacional de Santiago permanece como una prueba irrefutable de que, demasiado a menudo, ha preferido proteger intereses políticos y económicos antes que defender la dignidad humana.

Diego Armando Maradona dijo una vez que «la pelota no se mancha».

Era una hermosa declaración de principios.

Pero el 21 de noviembre de 1973 fueron quienes dirigían el fútbol mundial quienes intentaron mancharla.

No con barro.

Ni con césped.

Sino utilizándola para blanquear una dictadura que seguía encarcelando y torturando a su propio pueblo.

Aquel gol nunca debió existir.

Porque no fue un gol contra una portería vacía.

Fue un gol marcado sobre la memoria de miles de víctimas.

Y esa es una vergüenza que ni el tiempo ni los libros de estadísticas podrán borrar jamás.

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Fútbol profesional, fútbol podrido

Se han cargado el fútbol, convirtiendo un juego, un deporte, en un simple, vulgar y sucio negocio.

André Abeledo
18/01/2022



El fútbol es el juego de la clase trabajadora y también era el juego de todos, desde el barrio más humilde hasta los pueblos, pasando por los cerros y las favelas, el fútbol es para muchos casi una religión, una forma de vivir y hasta de sentir.

Con la supercopa en Arabia Saudí y el mundial en Qatar, el fútbol profesional da un paso más hacia la vergüenza, deja de ser definitivamente un deporte y también se intenta robar el juego al pueblo para ponerlo al servicio de sátrapas y multimillonarios sin escrúpulos.

Maradona es para mí y para muchos el futbolista más grande de la historia, el mago del balón, la mano de Dios. Dijo que «la pelota no se mancha» y tenía razón: la pelota seguirá siendo de todas y todos.

Maradona era el hijo de un barrio pobre con pocos estudios y a pesar de todo el fútbol lo convirtió en leyenda.

“Un villero con mucha guita pero con conciencia de clase. Un Dios errante, sucio y pecador. El más humano de los dioses.” Así lo describe Eduardo Galeano.

Maradona o Garrincha, dioses caídos, ídolos del pueblo, hijos de barrios pobres, a pesar de los errores que pudieran haber cometido en su vida personal eran fútbol y magia en estado puro.

Maradona ya dijo aquello: «Me arrepiento del 99% de las cosas que hice en la vida. Sin embargo, el otro 1% (que es el fútbol) compensa todo lo demás».

Pero el fútbol profesional se está hundiendo en la mierda con las vergonzosas decisiones de sus impresentables dirigentes.

Jugar la supercopa en una dictadura brutal y genocida como la de Arabia Saudí o el mundial en Qatar, sobre los cadáveres de las trabajadoras y los trabajadores mientras construían los estadios de fútbol en condiciones infrahumanas, es la demostración de la degradación del fútbol profesional y de la degeneración de sus dirigentes.

sábado, 25 de julio de 2026

Esto es lo que les importa

Olas y mareas hacen que una franja de costa permanezca alternativamente sumergida o en seco. Es lo que se conoce como zona marítimo terrestre. La delimita el alcance de la máxima pleamar en las mareas vivas equinocciales, pero también lo alcanzado por las olas en los mayores temporales. Naturalmente, carece de sentido que en ella pueda establecerse cualquier tipo de propiedad privada. Por eso importa mucho deslindar su frontera superior.

A partir de ella el terreno permanentemente seco puede albergar propiedades con usos diversos, entre ellos, el urbanístico. Desde aquí se establece una franja de seis metros, que aunque pueda ser privada está sometida a servidumbre, destinada a salvamento y vigilancia del litoral. Se debe garantizar el acceso público para tales fines.

En la práctica la propiedad deja de ser privada en la superficie de este suelo, pero la jurisprudencia ha determinado, con cierta lógica, que a partir de cierta altura sobre ella la existencia de volúmenes construidos no dificulta los usos que justifican la servidumbre.

Conozco bien el tema, porque en dos edificios de la primera línea costera en cuyo diseño y construcción participé se planteó la cuestión. En el primero de ellos se discutía si unos pilares situados en la zona dificultaban los usos salvíficos que justifican la servidumbre. Aunque se estableció que no estorbaban, en el segundo, donde precisamente vivo ahora mismo, no situamos pilares en ella, sino un vuelo considerable, desde dos plantas más arriba; vuelo que era prohibitivo que llegara a los seis metros ganados en el caso anterior, pero preferimos no meternos en posibles conflictos judiciales...

Valgan estos ejemplos para ver que cada metro cúbico construido es un beneficio cuantificable para la industria de la construcción. Por eso importa la correcta delimitación de la zona, que también afecta a usos industriales diversos.

La evidente alteración del clima, que algunos recalcitrantes se niegan a reconocer, ha producido dramáticas inundaciones fluviales, pero también un paulatino retroceso de la línea de costa y un recrudecimiento de los temporales. Hay edificios costeros muy amenazados, y algunos destruidos, por el socavamiento de sus cimentaciones. Por eso es prudente revisar cómo definir "el alcance de las olas en los mayores temporales". Y es lo que propone ahora el Ministerio de Transición Ecológica.

La Xunta de Galicia, no sé muy bien si para defender el derecho de los propietarios o para atacar al Gobierno, toca a rebato contra la modificación propuesta, agitando a los ayuntamientos e industrias a que pudiera afectar:

Según la Xunta, esta modificación generaría una situación de "inseguridad permanente", ya que futuras actualizaciones de los modelos o de las series de datos podrían justificar revisiones continuas de los deslindes.

¿A qué inseguridad se refiere el gobierno gallego? La inseguridad que obliga a actualizar modelos y bases de datos es una inseguridad física real, a la que habrá que hacer frente. Pues bien, para este gobierno es prioritaria la seguridad administrativa. Se prioriza el derecho privado a la propiedad cuando se enfrenta al derecho universal a la vida.

Construir en zonas peligrosas lleva a desastres como el ya no tan reciente y cada vez más olvidado vivido en Valencia. ¿Qué es entonces lo que más importa?

Este conflicto de intereses no es algo nuevo. Recordemos lo que algunos consideran prioritario, ahora que se antepone la "prioridad nacional" a los derechos humanos. Mucho pesan poderosas prioridades particulares, como la del lema de la monarquía británica:

Dieu et Mon Droit


La Xunta moviliza a concellos y al sector del mar contra el nuevo deslinde de Costas

Oskar Viéitez
23 de julio 2026

Autovía de Marín inundada / EFE/ Sxenick











La Xunta denuncia un nuevo intento del Gobierno de ampliar los deslindes de Costas y alerta del impacto en el litoral gallego

La Xunta de Galicia ha cargado contra la propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de modificar los criterios para fijar la línea de deslinde del dominio público marítimo-terrestre (DPMT), al considerar que supondría un cambio encubierto de la legislación de Costas y podría afectar a numerosos núcleos costeros de la comunidad.

El Ejecutivo autonómico sostiene que la reforma, incluida en el proyecto de real decreto sobre la gestión de los riesgos de inundación, introduciría un nuevo sistema para determinar el alcance del mar. 

Frente al criterio actual, que exige que el agua alcance una determinada cota al menos cinco veces en un período de cinco años, el Ministerio plantea tomar como referencia el registro de una única máxima ola en un momento concreto.

Según la Xunta, esta modificación generaría una situación de "inseguridad permanente", ya que futuras actualizaciones de los modelos o de las series de datos podrían justificar revisiones continuas de los deslindes.

En la práctica, advierte de que más terrenos podrían pasar a formar parte del dominio público marítimo-terrestre, con las restricciones que ello implica para usos residenciales, turísticos e industriales.

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