miércoles, 25 de marzo de 2026

La noche de los muertos vivientes

El general Miguel Ángel Ballesteros, ex-director del Departamento de Seguridad Nacional y reconocido experto en geopolítica, fue entrevistado el pasado lunes en el programa de TVE La Noche en 24 horas sobre el posible final de la guerra de Oriente Medio. En su opinión Trump necesita terminar pronto esta guerra a la que imprudentemente ha sido arrastrado por Israel. Su intervención comienza en el momento 1:15:10 del programa y termina en 1:38:50.

Calificó de gran error estratégico el ataque a Irán. En su opinión, durante su anterior mandato Trump "aprendió" a rodearse, no de asesores expertos, sino de personas leales a su persona. Su egolatría la satisfacen consejeros que prefieren darle la razón a decirle la verdad. Como tales, familiares y amigos, sin experiencia en los temas pero fervorosos sionistas, lo han llevado a una guerra en que es el único que no tiene una meta clara (las tienen en cambio tanto Israel como Irán), aunque este comportamiento choque de lleno con sus promesas electorales.

Las devastadoras consecuencias para el mundo entero, más terribles aún si el conflicto se prolonga, lo obligan a la difícil decisión de abortar la guerra sin saber realmente cómo hacerlo.

Sobre esas consecuencias, en parte ya irreparables, había publicado el mismo día Antonio Turiel un artículo en su blog. Coinciden plenamente las conclusiones de ambos expertos: sería funesto que esta situación se prolongara.

Charles Dickens, en su novela Oliver Twist, cuenta que los responsables del asilo de indigentes, para ahorrar dinero, mataban de hambre a los internos, que podían elegir "entre morir rápidamente si abandonaban el asilo o lentamente si permanecían en él".

"El muerto que anda" (o "el muerto sin saberlo", o "que no lo quiere saber) se titula significativamente el texto que sigue. Sistema zombi este, muerto ambulante:

...el cierre de Ormuz deletrea todas las letras del fin del capitalismo necroterminal, sistema destructivo y voraz al que no echaremos de menos. El problema no es tanto el fin del capitalismo, sino el cómo se va a producir este fin.

 

Antonio Turiel
23 de marzo de 2026

Queridos lectores:

La guerra de Irán entra en su cuarta semana. Una vez más, para evitar un pánico y hundimiento generalizado de las bolsas al abrir la sesión del lunes, se ha tenido que inventar una noticia para apaciguar al mercado. En este caso, Donald Trump ha decretado una tregua de 5 días (solo de la parte americana, Israel va a la suya), según él, gracias a fructíferas conversaciones con Irán durante este fin de semana (conversaciones ya desmentidas por las autoridades iraníes).

Estamos en tiempo de descuento. En las próximas semanas llegarán los últimos buques que salieron de Ormuz antes del cierre, y cuando esto suceda, la escasez de manifestará con toda su crudeza e intensidad. De hecho, las cosas ya están yendo horriblemente mal. La lista de países que están sufriendo problemas de suministro de combustible o incluso han impuesto medidas de racionamiento (JapónAustraliaNueva ZelandaIndiaTailandia...) va creciendo a medida que pasan los días. China ha restringido la exportación de fertilizantes, y en los EE.UU. se estima que en esta campaña faltarán entre el 25 y el 35% de los fertilizantes que habitualmente se usan. La escasez de helio va a causar una fuerte caída de la producción de chips en unas semanas, y por no hablar de la desastrosa situación del aluminio o del cobre, por citar un par de materias primas. Pero en realidad todo está afectado. De manera para nada sorprendente para los lectores tradicionales de este blog, en este momento una de las cosas que más escasea es el diésel, y eso afecta a absolutamente todo, a la cadena de suministros de todo tipo de materias primas.

No parece haber una solución sencilla. Irán no va a cejar si no hay un compromiso de no agresión creíble por parte de EE.UU. y de Israel, garantizado por grandes potencias como Rusia y China, y una reparación de guerra a la altura del daño que se ha causado. No puede hacerlo por menos, pues sabe que si cede ahora, dentro de unos meses volverán a atacarle, tras rearmarse. Pero esas condiciones son completamente inaceptables para EE.UU. e Israel. Realmente, no hay ningún tipo de salida sencilla para este atolladero. Todo apunta a que se va causar un daño estructural inmenso en el edificio de la economía mundial.

Poniéndome ahora en el contexto de España y de Europa, siendo honestos, salvo que suceda algo ahora mismo inimaginable (literalmente un milagro) nos vamos a estrellar. No es imaginable ningún otro desenlace. Vamos a sufrir una pérdida muy duradera, quizá incluso permanente, de un 25% o más de nuestro consumo energético, y va a suceder durante los próximos meses. Vamos a ver como una buena parte de nuestras industrias se hunden para nunca jamás recuperarse. Vamos a ver como el paro de dispara. Y en fases avanzadas de esta debacle, vamos a ver escasez de combustibles y hasta de alimentos.

Quizá los amos del mundo tienen resortes que no somos capaces de imaginar, quizá tienen manera de detener en seco en este guerra y con ella este desastre. No lo sé. Yo ni sé ni puedo saber estas cosas. Sí que sé que, sin un cambio radical de rumbo, nos vamos a hundir, y muy hondo. E incluso si se produjera ese milagro, solamente por el destrozo que ya se ha causado, las consecuencias ya serían bastante duras en los próximos años. Aunque, claro, nada por comparación con el hundimiento actual.

Ahora mismo estamos perdiendo alrededor de 20 millones de barriles diarios de petróleo y productos petrolíferos, que es como el 20% del consumo mundial y, lo que más nos importa a nosotros, eso representa un 40% del petróleo disponible para la exportación. Falta también como el 20% del gas natural licuado, el 30% de los fertilizantes nitrogenados, el 30% del helio, el 30% del aluminio, el 30% del azufre (se necesita para hacer ácido sulfúrico para procesos industriales, incluyendo la obtención de cobre)... Hay un atasco de contenedores increíble en la zona. La falta de petróleo crudo medio de la zona del Golfo Pérsico afecta especialmente a la producción de diésel. Y también a la de queroseno. De hecho, algunas compañías aéreas comienzan a cancelar vuelos. Lo que le pase después al turismo, Dios dirá.

Esto no va a ser una crisis más. Esto va a ser una catástrofe económica. Combinada con el estallido de las burbujas financieras desmesuradas que se han inflado durante los últimos años, resulta difícil alcanzar a comprender la magnitud de lo que va a pasar.

Esto es pura aritmética. No hay ninguna buena salida si Ormuz sigue cerrado. Que el mundo no se precipite en un abismo depende solamente de que se reabra esa vía crítica.

Ciertamente, el cierre de Ormuz deletrea todas las letras del fin del capitalismo necroterminal, sistema destructivo y voraz al que no echaremos de menos. El problema no es tanto el fin del capitalismo, sino el cómo se va a producir este fin. Porque en vez de pasar a un sistema de redes de resiliencia preparadas para acoger a la Humanidad, en la mayor parte de este planeta caeremos literalmente sin red.

Probablemente esto es lo mejor que podía pasar. Con un Cambio Climático desbocado y multitud de otros problemas ambientales, no podíamos hacernos ilusiones de que se produjera un descenso ordenado y controlado. Probablemente tenía que pasar algo así, drástico, una detención violenta, si tenía que haber algún margen de poder construir algo en el futuro. Aún así, la mayor preocupación es cómo garantizar que el hundimiento del capitalismo no se convierta en una hecatombe con millones de muertos.

Dadas las circunstancias, las medidas que se tendrían que estar promulgando a diestro y siniestro tendrían que ir de soberanía alimentaria, de garantizar mínimos vitales, de definir sectores estratégicos, de supeditar todos los bienes al objetivo común de garantizar la supervivencia de todo el mundo, de adaptarnos lo más rápido posible a estos tiempos de tribulación y zozobra que se nos van a echar encima.

Pero no. Nada eso está en la hoja de ruta.

Ayer pasé una parte de la tarde revisando las líneas principales del decreto de medidas urgentes que el gobierno de España ha propuesto para hacerle frente a esta nueva crisis trumpiana. Lo cierto es que no me esperaba encontrarme ninguna sorpresa, y así la mayoría de las medidas iban por los derroteros esperables. Por un lado, rebaja a la fiscalidad de la energía, una medida poco útil y de efecto limitado en el tiempo, ya que al bajar el precio aumenta la demanda y el precio vuelve a subir hasta ajustarse a la oferta posible, con lo que se vuelve al mismo precio de partida al cabo de un par de semanas, con la diferencia de que las empresas se quedan con un margen mayor y el Estado con uno menor. Por el otro, medidas para acelerar la transición energética, siempre dentro del modelo de la Renovable Eléctrica Industrial (REI), aunque ya hay alguna mención a los gases renovables -de burbuja en burbuja. Algunas sorpresas agradables es que se recupera la distancia de 5 km para definir las comunidades energéticas, que se había intentando introducir en el decreto antiapagón del año pasado; y otras que no lo son tanto, como es la creación de Zonas de Aceleración Renovable, donde se pretende aplicar el rodillo para que de desplieguen rápidamente las macroplantas eólicas y fotovoltaicas.

Leía las medidas y pensaba: ¿y para qué? ¿y qué más da? Estos días, mientras me entrevistaban para diversos medios, volvía a salir el tema de la transición energética y cómo la mayor penetración renovable de España le ha garantizado de momento menores precios de la electricidad que Europa. Menores precios ahora que aún no ha empezado la escasez: ya veremos qué pasa cuando los socios europeos se empiecen a dar bofetadas por el gas. En la mayoría de las entrevistas, se daba por hecho de que el cierre del Estrecho de Ormuz va a favorecer la transición energética, sin entender que todo el sistema depende de una megamáquina industrial que produce todo lo que se necesita para el REI, desde el cemento hasta el metacrilato, los marcos de aluminio o la fibra de vidrio de las aspas, usando cantidades ingentes de combustibles fósiles. Y es esa misma megamáquina industrial la que se va a detener ahora, y no vamos a tener opción ni de fabricar un tornillo.

En medio de la situación que tenemos, plantearse que la respuesta es la transición renovable es como si se declarase un incendio en casa y piensas que es un buen momento para llamar a un albañil para que te instale puertas cortafuegos. Eso podría haber sido útil en otro momento, pero ahora ya no. Ya no hay tiempo para eso. Ahora tenemos que prepararnos de verdad para el impacto. El sistema aún está en pié y sigue dando pasos, pero está muerto, y en cualquier momento va a desplomarse. Deberíamos estar preparándonos para eso.

Y si Vd., querido lector, está pensando que ojalá se produzca el milagro y se reactive el flujo energético y material a través de Ormuz, piense que eso garantizaría un caída peor más tarde. En realidad, lo que ya no puede esperar es organizar el futuro más allá del capitalismo extractivista.

Salu2:

AMT

lunes, 23 de marzo de 2026

Culpables por si acaso

Es común a las religiones, en particular "las del libro", servir para un roto y para un descosido. Lo mismo recurren a exterminar infieles que a fabricar la teología de la liberación. Un dios tan misericordioso como implacable puede ser manipulado contra quien interese a quien lo maneja.

Israel, fruto de una ocupación de tierras ajenas, basa cada vez más su supervivencia en el terror. Todo su empeño es reducir la población no judía. Si no se marcha voluntariamente recurre a cualquier medio para expulsarla, incluido el exterminio. La cobertura bíblica de su dios caprichoso y feroz, enamorado de su pueblo favorito, le sirve de taparrabos teológico para cualquier atrocidad.

El exterminio como argumento lo ha demostrado sobradamente en Gaza. Bombardear de noche las zonas residenciales y de día las comerciales es un modo calculado de optimizar la matanza de población civil. Si son niños, mejor, porque no llegarán a ser un peligro. Si son madres, pues mucho mejor.

Ahora mismo su nefasto jefe habla de "diezmar" a la población iraní. Indiscriminadamente. Por si acaso.

La argumentación encadena términos muy lógicos. Como les hago daño, quieren hacérmelo a mí. Sin duda querrán atacarme, luego debo atacarlos yo primero. Presumo que quieren destruirme por completo, luego antes de que ocurra debo destruirlos yo.

Con esta lógica, como siempre hay una probabilidad entre 0 y 1 de que me odien (y motivos les doy), debo aniquilarlos cuanto antes, incluso antes de que sepan que tienen alguna razón para atacarme. Incluso antes de nacer. Ya no espero a que cometan un acto subversivo si el sistema pronostica que pueden hacerlo.

Israel y Estados Unidos generan continuamente nuevos objetivos. La IA que vigila, analiza y cuantifica la probabilidad de las conductas les sirve para justificar guerras, que se aceleran porque predice culpables sin que hayan cometido delito alguno.

Del blog de Jorge Riechmann:

Predicción de culpables sin que se haya cometido delito

"Irán está siendo diezmado"










Israel se ha convertido en un régimen criminal (todavía más que la antigua Sudáfrica, pues a su política de despiadado apartheid contra los palestinos suma su colonial militarismo agresor contra casi todos sus vecinos). Y la UE sostiene, sin apenas matices, a ese régimen criminal: con todo lo que ello significa para la catadura moral de la UE.

Uno de los asuntos más terribles sobre los que hemos sabido en los últimos años se refiere a cómo el ejército y los servicios secretos israelíes emplean tecnologías informáticas avanzadas, e inteligencia artificial, para planear y ejecutar sus asesinatos. Júlia Nueno es una investigadora barcelonesa en el equipo de Forensic Architecture (University of London).[1] En una entrevista explica que las zonas residenciales de Gaza se bombardeaban más de noche –cuando más presencia civil había en las casas descansando–, y las comerciales durante el día –cuando más aglomeración civil se da en los mercados–: “Eso prueba que Israel bombardea siempre donde hay más presencia civil, maximizando el mayor daño posible”. Y prosigue:

“La IA ayuda a criminalizar a la ciudadanía porque siempre, en algún grado, será culpable. Una de las tecnologías que usa Israel, el sistema Lavender, otorga a la población una puntuación entre 1 y 100 de cuán posible es que forme parte de la resistencia armada. Si no hay valor 0, no hay posibilidad de inocencia”. En Cisjordania, “el ejército israelí empezó a usar las redes sociales para vigilar a la población y generar objetivos de posibles atacantes. Un ingeniero de la Shin Bet [también conocida como Shabak, la agencia de seguridad interna y contrainteligencia de Israel] reveló que habían desarrollado una herramienta que les permite llegar a casa de un adolescente una semana antes de que él incluso sepa que es un terrorista. El ejército ya no actúa como reacción a un acto violento, sino escudándose en la prevención” (¡como en la desasosegadora película Minority Report!). Vemos que se adopta la postura de la denominada sociedad de objetivos: “Las redes sociales son un sistema de objetivos. Cuando las usamos, recibimos una publicidad concreta porque hay patrones de uso que generan un perfil para ser objetivo de cierta publicidad. El sistema de ICE, la policía migratoria de Estados Unidos, también está analizando esos análisis de patrones para ver quién podría ser un migrante ilegal. Existen similitudes en cómo las Big Tech, la policía y los militares usan los sistemas de cálculo de probabilidad y generación de perfiles. El poder ya no espera que cometas un acto subversivo, se apoya en que el sistema pronostica que puedes hacerlo. (…) Es un sistema recursivo que se autojustifica. Te dice: tengo datos que justifican que maté a este individuo porque era un enemigo identificado. Esta creación constante de objetivos es una forma de justificar la guerra del futuro. Israel y Estados Unidos están generando nuevos objetivos sin descanso y la IA es su herramienta discursiva para justificar la guerra del futuro. Las guerras se aceleran porque predicen culpables sin que se cometa el delito.”[2]

[1] Forensic Architecture es una entidad multidisciplinar que aplica la minuciosidad forense sobre las violaciones de los derechos humanos, actuaciones extrajudiciales o crímenes de Estado.

[2] Júlia Nueno: “La IA acelera las guerras porque predice culpables sin que se cometa delito” (entrevista), El País, 20 de marzo de 2026; 
https://elpais.com/internacional/2026-03-20/julia-nueno-investigadora-del-genocidio-en-gaza-la-ia-acelera-las-guerras-porque-predice-culpables-sin-que-se-cometa-delito.html

lunes, 16 de marzo de 2026

Desafío a un presidente imprudente

No está muy clara la clarividencia de Donald Trump. Un vistazo al mapa le habría enseñado que el Estrecho de Ormuz es bastante estrecho, que bloquearlo no es tan difícil, y que el obstáculo para arriesgarse a atravesarlo está tanto en minas y drones como en la inhibición de las aseguradoras ante el riesgo de perder barco y carga.

Encima, parece que no tiene capacidad para escoltar los barcos, y pide ayuda a una Unión Europea, que se escuda en que no es área de la OTAN y que solo lo hará a petición de la ONU.

Irán, por su parte, se enroca y no quiere negociar con alguien que es muy poco de fiar, como demuestra la historia anterior, y mucho más la reciente.

El desplante iraní lo explicaba el analista brasileño Pepe Escobar en Observatorio de la crisis el pasado 11 de marzo. Lo tomo del blog arrezafe.

Irán ha entregado a EEUU una orden de desalojo

12/03/2026





La Casa Blanca ha pedido a Turquía, Qatar y Omán que transmitan las propuestas estadounidenses de alto el fuego a Teherán. La respuesta iraní es: “Las negociaciones con Estados Unidos ya no están en la agenda”.

El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, de 57 años, elegido por la Asamblea de Expertos, hasta ahora no ha dicho una sola palabra en público.

El CGRI habla por él. Desde el principio, Mojtaba fue el candidato predilecto para suceder al ayatolá Jamenei, el hombre que planeó con meticuloso detalle cómo doblegar al Imperio.

Ahora el CGRI está mostrando a todo el planeta, especialmente al Sur Global, lo que se esconde detrás de la “moderación” aconsejada por Jamenei durante años.

En cuestión de días, el CGRI cegó los radares estadounidenses en todo el espectro de Asia occidental; armó el estrecho de Ormuz, enviando a la economía mundial a una espiral descendente; y entregó a Washington lo que, a todos los efectos prácticos, equivale a una intimación de rendición.

Éstas son sólo algunas de las condiciones más destacadas para un posible cese del fuego, suponiendo que Teherán alguna vez confíe en que Estados Unidos lo cumplirá:

1. Eliminación de todas las sanciones contra Irán y liberación de todos los activos congelados de Irán.

2. Reconocimiento del derecho de Irán a enriquecer uranio en su propio suelo.

3. Reparación integral de los daños causados por la guerra impuesta.

4. Extradición de quinta columnistas iraníes al extranjero y fin de las campañas mediáticas orquestadas contra Teherán.

5. No habrá ataques contra Hezbolá en el Líbano ni contra Ansarallah en el Yemen.

6. El desmantelamiento de todas las bases militares estadounidenses en Asia occidental.

Dejemos que esto se asimile lentamente. Aquí tenemos a Irán diciéndole al autodenominado e hiperbólico ejército más poderoso de la historia del mundo que esencialmente se rinda. Ahora combínalo con el Comandante de la Fuerza Aeroespacial del CGRI.

Majid Mousavi anunció que, tras neutralizar las defensas aéreas estadounidenses en la región, Irán está en transición hacia una nueva doctrina de misiles. A partir de ahora, no se utilizarán misiles con ojivas de menos de una tonelada. Las oleadas de ataques con misiles serán más frecuentes y generalizadas.

Eso ya se está traduciendo, en la práctica, en el lanzamiento por parte del CGRI de más misiles balísticos de mediano alcance con combustible sólido Kheibar Shekan, como ocurrió a principios de esta semana en Tel Aviv y en la Quinta Flota de Estados Unidos en Bahréin.

El código de esta primera operación, significativamente, fue «Labbayk ya Khamenei». Esto significa «A tu servicio, oh Khamenei». Léase como la primera operación iraní dedicada explícitamente al nuevo Líder Supremo.

El Kheibar Shekan, con un alcance de 1.450 kilómetros, es móvil en carretera; está listo para ser lanzado desde un camión en menos de 30 minutos; vuela guiado por satélite con un vehículo de reentrada maniobrable que ejecuta una evasión terminal en zigzag a velocidades que, según el CGRI, alcanzan hasta Mach 10.

Y sí: a partir de ahora lleva ojivas de una tonelada. Esto duplica el radio de explosión y la potencia destructiva de cada misil, tanto como duplica, triplica o cuadruplica el Infierno de Interceptores estadounidense-israelí.

Un interceptor Patriot PAC-3 cuesta 4 millones de dólares. Un interceptor THAAD cuesta 12,7 millones de dólares. Un Arrow-3 cuesta 3,5 millones de dólares. Todos han sido destruidos metódica y consecutivamente por el CGRI.

En la práctica, a partir de ahora el Sindicato Epstein necesita utilizar más interceptores (que no tiene) por cada misil entrante para quizás lograr la misma probabilidad de éxito.

Y luego están los misiles Khorramshahr-4: de combustible líquido, con un alcance de 2.000 a 3.000 kilómetros y que llevan ojivas aún más pesadas de entre 1.500 y 1.800 kilogramos, con vehículos de reentrada maniobrables propulsados.

Estamos hablando de las ojivas convencionales más pesadas del arsenal de Irán, lanzadas en paralelo con los Kheibar Shekan modernizados.

Todo en nombre de “Labbayk ya Khamenei”. La simbología lo dice todo.

Humillación, no negociación

Éstos son los últimos hechos innegables en el campo de batalla.

Suponiendo que alguien en Washington con un coeficiente intelectual superior al de la temperatura ambiente se molestara en explicárselo a la Casa Blanca, no es de extrañar que Trump ahora presuma de que la guerra está «muy completa».

Dicho sea de paso, eso ocurrió después (la cursiva es mía) de su llamada telefónica de una hora al presidente Putin, solicitada por la Casa Blanca.

El comunicado de Moscú, pronunciado por el imperturbable asesor presidencial Yuri Ushakov, contiene esta perla de jade:

“El presidente ruso expresó una serie de ideas encaminadas a lograr una pronta solución política y diplomática del conflicto iraní, teniendo en cuenta los contactos que mantuvo con los líderes de los países del Golfo, con el presidente de Irán y con líderes de varios otros países”. 

Eso es lenguaje diplomático para Putin, quien le cuenta a los estadounidenses algunos hechos duros de la vida y se ofrece como voluntario para encontrar esa salida tan esquiva. Suponiendo que Teherán quiera cooperar.

Según la incesante propaganda de Washington, los proverbiales aduladores de Washington instan a Trump a «formular un plan para la retirada estadounidense de la guerra», anunciando que «los militares han logrado en gran medida sus objetivos» (aunque ellos no lo hayan hecho).

El hecho es que la Casa Blanca ya ha pedido a Turquía, Qatar y Omán que transmitan las propuestas estadounidenses de alto el fuego a Teherán.

La respuesta iraní se resume así:

«Las negociaciones con Estados Unidos ya no están en la agenda.»

Presidente del Parlamento, Mohammad Ghalibaf: «No buscamos en absoluto un alto el fuego. Creemos que hay que golpear al agresor para que aprenda la lección y nunca más piense en atacar a nuestro querido Irán».

Lo que nos lleva una vez más a por qué Trump se jacta sin cesar de que «estamos ganando», llama al presidente Putin mientras la guerra se desata, y sólo unas horas después de que Putin proclamara rotundamente su «apoyo inquebrantable» a Irán y al nuevo Rahbar («Líder»), Mojtaba Khamenei.

La respuesta, inevitablemente, es que Trump busca una salida. La gran mayoría del planeta, así como un buen número de actores en territorios vasallos, ya culpan a Estados Unidos del colapso de la economía global.

Esto se debe a que toda la continuidad del gobierno, puesta en marcha por el asesinado Ayatolá Jamenei, está sumamente confiada en que puede hacer caer al Sindicato Epstein hasta sus rodillas empapadas en sangre.

El ayatolá Jamenei logró lo que podría pasar a la historia como la mayor sorpresa en la geopolítica del siglo XXI. Todo gracias a su claridad de visión, perseverancia, abnegación y la asombrosa y meticulosa planificación de la estrategia de defensa en mosaico, ya en vigor.

Lo que Irán, bajo el liderazgo de Mojtaba Jamenei desea ahora —y eso es un consenso nacional— es una victoria inconfundible. El Imperio del Caos, el Saqueo y los Ataques Permanentes, con su lema de «Si no me caes bien, te mato», debe ser humillado por completo.

El precio de la arrogancia


sábado, 14 de marzo de 2026

Con la marcha atrás bloqueada

En esta guerra no parece haber marcha atrás.

Irán sabe que si no la gana su fin está asegurado. Sabe que si ahora hay un acuerdo de paz, en el plazo de pocos años volverá a ser atacado con más fuerza y más experiencia. El cumplimiento de los acuerdos con EE.UU. es siempre más que dudoso. Recordemos la promesa de no avanzar la OTAN hacia Rusia, pero ahora tenemos mucho más cerca el asesinato de los que negociaban con ellos "a buen ritmo" en nombre de Irán. No pueden fiarse de tratados, y mucho menos de buenas palabras. Como dijo el Che, no hay que fiarse "ni un tantico así". De modo que su única baza es intentar que se materialice lo que exige ahora.

Una exigencia que acabaría de un plumazo con el dominio norteamericano del negocio petrolero. Con eso todo su entramado de poder sobre los países que supuestamente "protege" se vendría abajo. Por eso se ha dicho que una salida de este tipo es "impensable".

Cada uno espera agotar al otro. En medio de esto, la previsible prolongación de la guerra nos hunde a todos en una crisis mucho más profunda que todas las anteriores, precipitando algo que llegará sin duda de todos modos, pero de una forma menos traumática: la crisis de la energía.

Mentiras aparte sobre "armas de destrucción masiva", esto es lo que hay de verdad.

No recuerdo qué dirigente norteamericano ha dicho recientemente que "teníamos que adelantarnos en el ataque, porque sabíamos que si les atacábamos responderían atacándonos".

Con esta lógica tan del Far West, una vez desenfundadas las pistolas quien no dispare es hombre muerto.

Las exigencias de Irán, que no se muestra interesado en negociar la paz (¿para qué?), las desmenuza Michael Hudson en este artículo de  Counterpunch.


El desafío de Irán: reconfigurar la región

11 marzo, 2026








Reflexionando sobre lo impensable: el gran plan de Irán para poner fin a la presencia estadounidense en Oriente Medio

Irán y Donald Trump han explicado por qué no librar la actual guerra hasta el final simplemente conduciría a una nueva serie de ataques mutuos. Trump anunció el 6 de marzo que "no habrá acuerdo con Irán, salvo la rendición incondicional", y manifestó que debe tener voz en el nombramiento o al menos en la aprobación del nuevo líder de Irán, como acaba de hacer en Venezuela. "El ejército estadounidense debe derrotarlo [a Irán] por completo y lograr un cambio de régimen, si no, en cinco años te das cuenta de que pusiste a alguien que no es mejor". Estados Unidos tardará al menos ese tiempo en reemplazar el armamento agotado, reconstruir su radares e instalaciones y lanzar una nueva guerra.

Por su parte, los iraníes también manifiestan que los ataques estadounidenses se repetirán hasta que Estados Unidos sea expulsado de Oriente Medio. Tras acordar un alto el fuego en junio pasado, en lugar de aprovechar su ventaja cuando las defensas antimisiles israelíes y regionales estadounidenses se agotaron, Irán comprendió que la guerra se reanudará en cuanto Estados Unidos pueda rearmar a sus aliados y bases militares para reiniciar lo que ambas partes reconocen como una lucha por una solución definitiva.

La guerra que comenzó el 28 de febrero puede considerarse, de forma realista, el inicio formal de la Tercera Guerra Mundial, ya que lo que está en juego son las condiciones en las que todo el mundo podrá comprar petróleo y gas. ¿Pueden comprar esta energía a exportadores encabezados por Rusia e Irán (y, hasta hace poco, Venezuela) en divisas distintas del dólar? ¿La actual exigencia estadounidense de controlar el comercio internacional de petróleo exigirá a los países exportadores que fijen sus ventas en dólares y que reciclen sus ingresos en inversiones en valores, bonos y acciones del gobierno estadounidense?

Ese reciclaje de petrodólares ha sido la base de la financiarización y militarización del comercio petrolero mundial por parte de Estados Unidos, y de su estrategia imperial de aislar a los países que se resisten a adherirse al orden dominante establecido por el gobierno estadounidense (sin reglas reales, sino simplemente exigencias ad hoc de Estados Unidos). Por lo tanto, lo que está en juego no es sólo la presencia militar estadounidense en Oriente Medio, junto con sus dos ejércitos aliados, Israel y los yihadistas de ISIS/Al Qaeda. Y la pretensión estadounidense e israelí de que Irán posee armas atómicas de destrucción masiva es una acusación tan ficticia como la lanzada contra Irak en 2003. Lo que está en juego es el fin de las alianzas económicas de Oriente Medio con Estados Unidos y si sus ingresos por exportaciones petroleras seguirán acumulándose en dólares como sostén de la balanza de pagos estadounidense para financiar sus bases militares en todo el mundo.

Irán ha anunciado que luchará hasta lograr tres objetivos para prevenir guerras futuras. El primero y más importante es que Estados Unidos debe retirarse de todas sus bases militares en Oriente Medio. Irán ya ha destruido las bases de sus sistemas de alerta de radar y de defensa antiaérea y antimisiles en Jordania, Catar, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Baréin, impidiéndoles guiar ataques con misiles estadounidenses o israelíes para atacar a Irán. Los países árabes que tienen bases o instalaciones estadounidenses serán bombardeadas si no se abandonan.

Las dos siguientes exigencias iraníes parecen tan trascendentales que Occidente las considera impensables. Los países árabes de la OPEP deben poner fin a sus estrechos vínculos económicos con Estados Unidos, empezando por los centros de datos estadounidenses operados por Amazon, Microsoft y Google. Y no sólo deben dejar de fijar los precios de su petróleo y gas en dólares estadounidenses, sino también desinvertir sus fondos de petrodólares invertidos en EEUU y que han estado subsidiando la balanza de pagos estadounidense desde los acuerdos de 1974 que permitieron a Estados Unidos cuadruplicar los precios de sus exportaciones de petróleo.

Estas tres exigencias acabarían con el poder económico de Estados Unidos sobre los países de la OPEP y, por ende, con el control del comercio petrolero mundial. El resultado sería desdolarizar dicho comercio y reorientarlo hacia Asia y los países de la Mayoría Global. El plan de Irán implica no sólo una derrota militar y económica para Estados Unidos, sino también el fin del carácter político de las monarquías clientelares de Oriente Próximo y de sus relaciones con sus ciudadanos chiítas.

Paso 1: Expulsar a Estados Unidos de sus bases militares en Oriente Medio

El parlamento iraquí continua exigiendo que las fuerzas estadounidenses abandonen el país y dejen de robarle petróleo (enviado en su mayor parte a Israel). Acaba de aprobar una nueva legislación que ordena a las fuerzas estadounidenses abandonar el país. En una reunión en Teherán, el pasado lunes (2 de marzo), con el asesor principal del ministro del Interior iraquí y la delegación militar que lo acompañaba, el general de brigada iraní Ali Abdollahi reiteró la exigencia que Irán ha venido haciendo durante los últimos cinco años, desde que Donald Trump, al término de su mandato, el 3 de enero de 2020, ordenó el asesinato traicionero de los dos principales negociadores antiterroristas iraníes e iraquíes, Qassem Soleimani y Abu Mahdi al-Muhandis, quienes trabajaban por evitar una guerra total. Ante la continuidad de Trump con la misma política, el comandante iraní declaró: «La expulsión de Estados Unidos es el paso más importante hacia el restablecimiento de la seguridad y la estabilidad en la región».

Pero, dado que todos los reinos árabes albergan bases militares estadounidenses, Irán ha anunciado que cualquier país que permita el uso de estas bases por parte de aeronaves u otras fuerzas militares estadounidenses se arriesgará a un ataque inmediato para destruirlas. Kuwait, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos ya han sido atacados, lo que llevó a Arabia Saudita a prometer a Irán que no permitiría que el ejército estadounidense utilice su territorio como parte de su guerra.

España ha prohibido a Estados Unidos el uso de sus bases en la guerra contra Irán. Pero cuando su primer ministro, Pedro Sánchez, prohibió a Estados Unidos usarlas a tal fin, el presidente Trump señaló en una conferencia de prensa en el Despacho Oval que España no podía hacer nada para impedir que la fuerza aérea estadounidense utilizara las instalaciones de Rota y Morón, en el sur de España, que comparten Estados Unidos y España, pero que siguen bajo mando español. «Y ahora España ha dicho que no podemos usar sus bases. Y no pasa nada, no queremos hacerlo. Podríamos usar la base si quisiéramos. Podríamos simplemente volar y usarlas, nadie nos va a decir que no la usemos». Después de todo, ¿qué podría hacer España para evitarlo? ¿Derribar los aviones estadounidenses?

Este es el problema que enfrentan las monarquías árabes si intentan negarle a Estados Unidos el acceso a sus bases y espacio aéreo para combatir a Irán. ¿Qué pueden hacer?

O, más concretamente, ¿qué estarían dispuestos a hacer? Irán insiste en que Qatar, las Repúblicas Árabes Unidas, Baréin, Kuwait, Arabia Saudí, Jordania y otras monarquías de Oriente Próximo, cierren todas las bases militares estadounidenses en sus reinos y bloqueen el uso de su espacio aéreo y aeropuertos por parte de Estados Unidos como condición para no bombardearlos y extender la guerra a los propios regímenes monárquicos.

La negativa —o la incapacidad de impedir que Estados Unidos utilice bases en sus países— llevará a Irán a forzar un cambio de régimen en ellos. Esto sería más fácil en países donde los palestinos representan una gran proporción de la fuerza laboral, como Jordania. Irán ha instado a las poblaciones chiítas de Jordania y otros países del Cercano Oriente a derrocar sus monarquías para liberarse del control estadounidense. Se rumorea que el rey de Bahréin ha abandonado el país.

Paso n.° 2: Poner fin a los vínculos comerciales y financieros de Oriente Medio con Estados Unidos

Las monarquías árabes se ven sometidas a una mayor presión para cumplir con la exigencia fundamental de Irán de desvincular sus economías –vinculadas desde 1974– de la estadounidense. Recientemente, Baréin, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita han buscado utilizar sus recursos energéticos para atraer centros de datos informáticos, incluyendo Starlink y otros sistemas asociados al intento de cambio de régimen y los ataques militares de EEUU contra Irán.

En oposición a los planes estadounidenses de integrar estrechamente sus sectores no petroleros con los países árabes de la OPEP en Oriente Medio, Irán ha anunciado que estas instalaciones son "objetivos legítimos" en su intento de expulsar a Estados Unidos de la región. Un gerente de computación en la nube sugirió que el ataque iraní a AWS, centro de datos de Amazon, fue dirigido porque cubría operaciones militares, de forma similar a cómo Starlink (cuya financiación interesa a los Emiratos Árabes Unidos) se utilizó en febrero en el intento estadounidense de movilizar manifestaciones contra el gobierno iraní.

Paso n.° 3: Poner fin al reciclaje de las exportaciones de petróleo de la OPEP en dólares estadounidenses

La exigencia iraní más radical ha sido que sus vecinos árabes desdolaricen sus economías. Esto es clave para evitar que las empresas estadounidenses dominen sus economías y, por ende, sus gobiernos. Un funcionario iraní declaró a CNN que Irán ha acusado a las empresas que compran deuda pública estadounidense e invierten en bonos del Tesoro de ser cómplices de la guerra contra sí mismos, ya que las considera financiadoras de dicha guerra. «Teherán considera a estas empresas y a sus directivos en la región como objetivos legítimos. Se les advierte a estos individuos que declaren la retirada de su capital lo antes posible».

Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar están considerando retirarse de las inversiones estadounidenses y de otros países, ya que el bloqueo iraní de Ormuz los ha obligado a suspender la producción de petróleo y GNL ahora que su capacidad de almacenamiento está al máximo. Sus ingresos provenientes de la energía, el transporte marítimo y el turismo se han paralizado. Los Estados del Golfo se reunirán el domingo 8 de marzo para debatir la retirada de sus inversiones de 2 billones de dólares estadounidenses (principalmente de Arabia Saudita). La amenaza radica en que este es un primer paso para diversificar la inversión de la OPEP más allá del dólar estadounidense.

Junto con la rendición de Estados Unidos de sus bases militares en Medio Oriente, esa disociación del dólar reduciría en gran medida el control estadounidense sobre el petróleo de Medio Oriente y, de ahí, la estrategia de utilizar su comercio petrolero como un importante punto de estrangulamiento con el que obligar a otros países a adherirse al orden de Trump basado en el "Estados Unidos Primero" (a sus propios caprichos, sin reglas claras).

Para las propias monarquías, los cambios exigidos por Irán para poner fin a la guerra estadounidense contra Oriente Medio tendrían un efecto similar al de las secuelas de la Primera Guerra Mundial: el fin de los regímenes monárquicos en muchos países árabes cuyas economías y alianzas políticas se han basado en una alianza con Estados Unidos. Y, para empezar, la presión recae ahora sobre Arabia Saudí, Catar, Egipto, Jordania, Baréin, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, que han aceptado unirse a la denominada Junta de la Paz de Trump.

Indonesia, con la mayor población islámica del mundo, acaba de retirar su oferta anterior de proporcionar 8000 soldados al "plan de paz" de Trump en Gaza, e Irán está presionando a las monarquías árabes para que sigan el ejemplo y se retiren en protesta contra la política estadounidense.

¿Lo harán? ¿Y llegarán al extremo de impedir el acceso de Estados Unidos a las bases en su territorio? Si intentan evitar ofender a Estados Unidos, se expondrán a acusaciones iraníes de que en realidad no se oponen a la guerra. Pero si acceden a la solicitud de Irán, corren el riesgo de que Estados Unidos simplemente confisque o al menos congele sus reservas de dólares para obligarlos a cambiar de opinión.

Varias otras políticas podrían intensificar el desafío iraní a la renuncia de Estados Unidos a las normas de derecho internacional de la Carta de las Naciones Unidas y a las civilizadas leyes de la guerra. ¿Podrían los países presentar cargos contra Trump ante la CPI por cometer crímenes de guerra al iniciar una guerra no declarada contra Irán, atacar y asesinar a sus líderes y bombardear centros civiles como la escuela de niñas, que fue uno de los primeros objetivos?

Efectos colaterales del objetivo de Irán de expulsar a Estados Unidos de Oriente Medio

Irán intensificará sus ataques a medida que Israel y el ejército estadounidense agoten sus reservas de defensa antiaérea y antimisiles, lo que le permitirá lanzar un ataque de gran envergadura, a una escala que no alcanzó en junio pasado cuando acordó un alto el fuego. Comenzará a utilizar sus misiles más sofisticados para atacar a Israel y a otros aliados de Estados Unidos.

No hay dónde colocar la producción petrolera árabe adicional ahora que Irán ha cerrado el Estrecho de Ormuz a todos los barcos, salvo a los suyos, la mayoría de los cuales transportan petróleo con destino a China. Los tanques de almacenamiento están llenos, sin lugar para almacenar nueva producción, que se ha visto obligada a detenerse. En cuanto al gas natural licuado (GNL), exportado principalmente por Qatar, sus plantas de GNL han sido bombardeadas. Tendrán que ser reconstruidas, lo que tardará dos semanas más un tiempo equivalente para volver a ponerlas en funcionamiento mediante la refrigeración adecuada del gas.

En cualquier caso, ningún barco intenta siquiera acercarse a Ormuz porque Lloyd's de Londres no proporciona pólizas de seguro. El ejército estadounidense ha hundido o incautado recientemente buques rusos que transportaban petróleo, pero el alza de los precios del petróleo lo ha llevado a permitir dichas transferencias para frenar la inflación global. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha declarado que el Departamento del Tesoro está examinando si se podrían liberar al mercado más cargamentos de crudo ruso sancionado. "Podríamos autorizar envíos de petróleo ruso", declaró. "Hay cientos de millones de barriles de crudo sancionado en el mar... retirando las sanciones, el Tesoro puede facilitar su suministro". Sus declaraciones se producen tras la decisión de Estados Unidos de emitir una exención temporal de 30 días que permite a las refinerías indias comprar petróleo ruso en un esfuerzo por mantener el suministro global.

En todo el mundo, el aumento de los precios del petróleo y el gas obligará a las economías a elegir entre recortar el gasto social interno para pagar sus deudas en dólares. Esta guerra está separando a Occidente, a Estados Unidos y a la OTAN, de la mayoría global, al crear tensiones que Japón, Corea e incluso Europa ya no pueden permitirse. El efecto caótico del ataque estadounidense ha destruido la narrativa que ha permitido a los diplomáticos estadounidenses exigir subsidios y un "reparto de la carga" para su gasto militar global. La ficción predicada es que el mundo necesita el apoyo militar de Estados Unidos para protegerse de Rusia y China, y ahora de Irán, como si estos países representaran una amenaza real para Europa y Asia.

Pero en lugar de proteger al resto del mundo librando la actual Guerra Fría, el caos en los mercados mundiales de petróleo y gas, resultante de su ataque a Irán, demuestra que Estados Unidos es, en realidad, la mayor amenaza para la seguridad, la estabilidad y la prosperidad de sus aliados. Su ataque ha recaído principalmente sobre sus aliados más cercanos: Japón, Corea del Sur y Europa. Los precios del gas se han disparado un 20% y hoy siguen subiendo. La bolsa de valores de Corea se ha desplomado un 18% en los últimos dos días. Todo esto está cambiando, del apoyo a la eliminación del control estadounidense sobre el petróleo de Oriente Próximo y a su reorientación hacia un mercado libre de las exigencias estadounidenses del control dolarizado del comercio energético mundial.

viernes, 13 de marzo de 2026

El peligro de aliarse según con quién.

(¡Que se lo cuenten ahora a las petromonarquías!)

El menosprecio que tienen los Estados Unidos con sus vasallos aliados ha sido a veces respetuoso con las formas, pero con manifestaciones más o menos sutiles. Acabo de enterarme de que en tiempos enviaron como embajador al diseñador de los interiores de la casa de Michelle Obama, primera dama norteamericana. Para tratar con súbditos no hacían falta grandes dotes diplomáticas.

Corregido y aumentado, ahora Trump manda a su primera dama a las Naciones Unidas. Casi doscientos países despreciados de una tacada.

No tuvieron reparos para deshacerse de Sadam Hussein o Gadafi, y ahora de Maduro, en cuanto les tocaron... los petrodólares. En cambio respetan a Corea del Norte, porque tiene... armas nucleares.

Las armas nucleares son una salvaguarda poderosa. Por eso Francia se las procuró pronto. No hablo ya de Inglaterra, que es su alma gemela. Parece que Carrero Blanco soñó con poseerlas, y el ya retirado De Gaulle le insinuó que no le parecía mal. ¡Cómo se sinceran algunos exmandatarios cuando dejan sus cargos!

Pero llegó la noticia a oídos de Kissinger y se personó en España para disuadir a Carrero. Se cree que la discusión fue acalorada. Al día siguiente, coincidiendo con el Proceso 1001, el alto representante volaba a un largo safari africano, y casi simultáneamente Carrero volaba a la eternidad. Curiosamente a unos metros de la embajada norteamericana, que no se había enterado de nada.

Desde luego, fue ETA. Imposible saber con qué apoyos contó y si EE.UU. colaboró, siquiera por omisión... ¿Podemos pensar que si el vicepresidente hubiera satisfecho los deseos del país amigo la Operación Ogro habría sido abortada?

Ahora un presidente bocachancla no necesita usar un lenguaje diplomático para disimular nada, pero incluso sin la incontinencia trumpiana todos sabemos, como nos recuerda este artículo aparecido en Mundo Obrero, que:

LAS INJERENCIAS EN LA POLÍTICA INTERIOR Y EXTERIOR ESPAÑOLAS FUERON Y SON EVIDENTES

USA impone a España relaciones tóxicas

Washington impone a Madrid una hostilidad obligada en sus relaciones con China y con la Federación Rusa que choca con los intereses mayoritarios del pueblo español.

03/01/2026

Franco recibe al presidente Dwight D. Eisenhower | US National Archives / Dominio público

Las alianzas de la oligarquía americano-anglosajona con las sumisas élites españolas determinaron la penetración del capitalismo estadounidense en España en el primer tercio del siglo XX, inicialmente desde las telecomunicaciones, entonces en auge. Cuando España se propone en 1931, mediante una república democrática, acabar con el atraso secular impuesto históricamente por las derechas y el clero, y emprender una modernización para nivelarse con los Estados de su entorno europeo, las fuerzas reaccionarias locales se plantean descabalgar militarmente la Segunda República desatando la guerra civil.

Durante su atribulado curso, no le faltan en ningún momento a las fuerzas franquistas el petróleo estadounidense, ni la aviación fascista italiana ni la Legión Cóndor de la Luftwaffe nazi, ni los bastimentos y alimentos portugueses, mientras Inglaterra y Francia se lavan las manos y se atienen a una cómoda no Intervención. Solo México y la Unión Soviética ayudarán a la República Española. También, la memoria de los españoles no olvida a los combatientes estadounidenses que participaron heroicamente en las Brigadas Internacionales contra el fascismo, muestra de la sintonía entre sendos pueblos, tan contravenida por las élites de aquel país.

Estados Unidos codicia a toda costa la posición geoestratégica de España. El abrazo de Eisenhower a Franco en 1959, a cambio de bases militares, prorrogaría el régimen fascista 16 años más.

Una apetitosa posición geoestratégica

Inglaterra, a partir entonces, no puede mantener su influencia ni su hegemonía sobre sectores de la economía y la política interior y exterior española. Su designio pasará a ser aplicado por Estados Unidos, que, pese a las sintonías militares e ideológicas probadas de Franco con Adolf Hitler y Benito Mussolini, codicia a toda costa la posición geoestratégica de España en el extremo occidental de Europa; reclama pues a Franco y obtiene de él importantes bases militares estadounidenses en territorio español —Rota, Torrejón de Ardoz y Zaragoza entonces, hoy Morón de la Frontera y Rota— y el presidente estadounidense Dwight Ike Eisenhower no tiene reparo en abrazar al dictador Francisco Franco en la madrileña plaza de Callao en diciembre de 1959. Aquel abrazo prorrogaría su régimen fascista 16 años más.

Se establece un Tratado bilateral considerado ominoso para los intereses de España, con decenas de cláusulas secretas: España se abre a la penetración del capitalismo estadounidense en todos los registros de su política, su economía y su cultura, influjo que no cesará hasta nuestros días. La Casa Blanca consigue integrar al franquismo en la llamada Coalición de la Guerra Fría (1), ideada por Washington como herramienta estratégica anticomunista para enfrentarse en Europa al creciente ascendiente de la Unión Soviética, vencedora en el Viejo Continente de la Segunda Guerra Mundial contra el nazifascismo, señaladamente en su área oriental, con importante influjo ideológico en el área occidental, España incluida.

Para atajar tal influencia, manifiesta en el antifranquismo rampante del movimiento obrero y estudiantil en España, el nivel de injerencia estadounidense en la política española no dejará de incrementarse tóxicamente. El número de individuos en nómina de la CIA en España escalará a partir de entonces hasta cotas de varias decenas de miles de agentes, confidentes e informadores (2). El nexo entre los tecnócratas del Opus Dei, en el poder en Madrid, y las autoridades de Washington será muy estrecho. En el plano castrense, comienzan los programas de adiestramiento de oficiales españoles en Estados Unidos, mientras los servicios de información y cargos del Alto Estado Mayor del régimen franquista reciben sobresueldos por informar a Washington de la situación interior en España. En el reparto de tareas de la Coalición de la Guerra Fría a escala militar, a España solo le corresponderá la cosecha de componentes secundarios para los submarinos nucleares estadounidenses.

Así pues, nada de armas atómicas aquí, si bien Inglaterra y Francia ya cuentan con ellas. Empero, un choque en vuelo durante el aprovisionamiento de un bombardero B-52 norteamericano, por un avión cisterna o nodriza, K-135, también norteamericano, en enero de 1966, arroja cuatro bombas termonucleares B28 sobre la costa mediterránea de la provincia andaluza de Almería.

Luis Carrero Blanco, almirante, vicepresidente del Gobierno y mano derecha de Franco, idea un proyecto, denominado Islero (3), para proporcionar a Franco un arma atómica: utiliza como pantalla para la experimentación una Oficina de Óptica regida por la Marina y cuenta con un polígono de pruebas en un área desértica de la provincia de Soria. En 1969, recibirá de Charles De Gaulle, ex presidente de la República francesa, de visita privada a España, la aquiescencia francesa para que España se dote del arma atómica. “Si la tiene Inglaterra, ¿por qué no podéis tenerla vosotros?” sugiere a Franco en presencia de Carrero.

Pero, al enterarse Henry Kissinger de los planes de Carrero Blanco, ya entonces presidente del Gobierno, el todopoderosos factor de la política exterior de los Estados Unidos de América se presenta en Madrid y mantiene con él una discusión al respecto —al parecer acalorada—: es el 19 de diciembre de 1973. Al día siguiente, 20 de diciembre, juzgarán en el Tribunal de Orden Público de Madrid a Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius, Eduardo Saborido, Juan Muñoz Zapico, Paco García Salve, Fernando Soto, Francisco Acosta, Miguel Ángel Zamora, Luis Fernández Costilla y Pedro Santiesteban,… dirigentes sindicales comunistas de las clandestinas Comisiones Obreras, detenidos en 1972 y ya presos, sobre los que pesaban condenas que sumaban 160 años de prisión, hasta los 20 años para Camacho y 19 para Sartorius, entre otras condenas, por su actividad a favor de la libertad sindical y los derechos laborales y de huelga.

Hipótesis fundada sobre el asesinato de Carrero

El régimen franquista percibe su propia consunción. Poco después de iniciarse el juicio aquella mañana, Carrero Blanco sale de misa de 9, en un Dodge Dart negro de 1.800 kilos, en la iglesia de los Jesuitas de Serrano, para dirigirse a ver cómo ha quedado una estatua ecuestre de Francisco Franco que ha encargado al escultor Juan de Ávalos para instalarla en el Palacio Real de Madrid. Al atravesar la calle de Claudio Coello, a la altura de su número 104, recibe el impacto de una potente carga explosiva ubicada en un túnel perforado por un comando de ETA en el subsuelo por donde cruzaban metódicamente el almirante y su escolta cada día. El túnel se hallaba situado a unos 130 pasos en línea recta de la sede de la Embajada estadounidense en Madrid: el vehículo del presidente del Gobierno vuela más de 25 metros con Carrero y sus acompañantes dentro, cae estruendosamente sobre un patio interior del edificio jesuítico y mueren también, aplastados por la explosión y la caída, un policía y su chófer. Henry Kissinger había abandonado España apenas unas horas antes, en dirección hacia un safari en África central, donde permanecerá un mes largo…

¿Qué hipótesis política o geopolítica cabe formular ante este magnicidio? Varias. Una de las más consistentes se expone aquí. Su ejecución material, está fuera de duda, fue obra de un comando de la organización armada vasca ETA, que inicialmente había ideado un secuestro de Carrero y su canje por decenas de presos de ETA. Sin embargo, al conocer la muerte del dirigente independentista vasco Eustaquio Mendizábal, alias Txikia, la organización vasca decide el asesinato magnicida.

Para los poderes fácticos mundiales, lo que está en cuestión, entonces, es el trasunto político y geopolítico del posfranquismo, habida cuenta de la ya muy quebradiza salud de Franco, y su muerte ya en ciernes, pues cuenta entonces con 81 años. Carrero Blanco, franquista fundamentalista, con fuertes vínculos con los tecnócratas del Opus Dei, señaladamente Laureano López Rodó y Gregorio López Bravo, y pretendidamente mentor de Juan Carlos de Borbón, aún Príncipe de Asturias, se configura como titular del futuro franquismo sin Franco. Él va a ser el heredero continuista del franquismo. Pero carece del ascendiente del dictador en las Fuerzas Armadas y de su inexplicable pero cierto carisma.

Ergo, los intereses de la élite y del capital estadounidense y sus terminales europeas perciben el peligro: si Carrero se hace con el Gobierno a la muerte de Franco, su endeblez de imagen y su desprestigio entre la fuerte pulsión democrática que se vive en las calles españolas, escorará la hegemonía política de la futura transición hacia la izquierda comunista, que protagoniza la sed social de cambios y la demuestra con un gran ascendiente movilizador de masas entre trabajadores, estudiantes, ciudadanos, mujeres y sectores de la burguesía nacional hartos, también, de la ausencia de libertades democráticas por las cuales el PCE y otros partidos de izquierda pugnan en primera línea de la lucha antifranquista. Tal lucha ha deslegitimado, ya plenamente, la legitimación manu militari del régimen de Franco durante la sangrienta posguerra.

Un peligro a conjurar

Para los analistas de Washington, la continuidad de Carrero como presidente del Gobierno y potencial hombre fuerte del cambio en ciernes escondía un hipotético peligro que no querían correr, habida cuenta de lo sucedido en Portugal con la entonces reciente Revolución de los Claveles, había derrocado el continuismo de la dictadura salazarista de Marcelo Caetano y había aupado a la dirección política del país vecino a una fracción comunista y progresista de las Fuerzas Armadas lusitanas. Ante el riesgo de que en España se reprodujera una solución portuguesa o semejante, los servicios secretos estadounidenses, presumiblemente al tanto de la preparación del atentado de ETA contra Carrero, miraron presumiblemente para otro lado cuando la organización terrorista lo perpetraba a tan corta distancia de la sede de Embajada de Estados Unidos en Madrid.

Apartado Carrero de la escena, el riesgo de una hegemonía de la izquierda comunista descendía abruptamente, abriendo así una alternativa política teledirigida desde Washington 

Según esta hipótesis, los planes de Washington para España eran, desde luego, muy otros. Apartado Carrero de la escena previa a la transición en ciernes, el riesgo de una hegemonía de la izquierda comunista descendía abruptamente, erosionando sus expectativas, para dar entrada a una opción política distinta; sobre todo, a una alternativa política teledirigida desde Washington, conforme a sus intereses y controlable vía Berlín, entonces en manos socialdemócratas; una nueva situación se abría paso en España sin Carrero al frente.

Y tal fue lo que sucedió. El dinero a través de fundaciones, asesores, agentes de acción encubierta, analistas, medios de comunicación, comenzaron a fluir unos, a bullir los otros y las posibilidades de un cambio antidictatorial profundo en las instituciones y una ruptura completa con el pasado franquista se desvanecieron. La dicotomía ruptura-reforma se decantará por la vía reformista. El pensador marxista Nikos Poulantzas, en conversación con quien esto escribe (4), se preguntaba qué tipo de transición a la democracia se materializaría en España cuando más de un centenar de altos oficiales militares griegos del régimen de la dictadura de los coroneles fueron depurados, mientras aquí no se emprendió depuración alguna entre el generalato, a la sazón alineado estrechamente con el franquismo y en posiciones extendidas de extrema derecha.

En la transición, el dinero invertido a través de fundaciones, asesores, agentes de acción encubierta, analistas y medios de comunicación, logró imponer la vía reformista frente a la rupturista.

Desde el punto de vista geopolítico, la transición democrática en España se produce en un momento en la correlación mundial de fuerzas en el que Estados Unidos no se puede permitir que España, donde el neutralismo de Adolfo Suárez frente al bipartidismo capitalismo-socialismo era una opción sobre la escena, se desalineara de los Estados Unidos de América; y ello, toda vez que Irán, en los albores de la revolución iraní, había abandonado su inserción bajo el paraguas militar y político norteamericano con el derrocamiento de su fiel aliado, el sha Reza Pahlevi. El neutralismo de Suárez provocó, con pocas dudas, su caída en desgracia ante el Rey.

Visita del Secretario de Estado Henry Kissinger a España, en compañía del príncipe D. Juan Carlos y de Laureano López Rodó, 1973 | Universidad de Alcalá de Henares / CC BY-NC-ND 4.0

Comoquiera que tanto entonces como ahora, tiene aún vigencia en España la Ley de Secretos Oficiales, ley que carece de plazos de desclasificación, promulgada por el franquismo en 1968 ante la inminencia de cambios políticos exigidos a pie de calle por el movimiento de masas pilotado por el PCE, esta hipótesis sobre las motivaciones reales del asesinato de Carrero Blanco, con el trasunto geopolítico exterior y el político interior descritos, no deja de ser una teoría; fundada, pero teoría, mientras los archivos policiales y de los servicios secretos no se abran de par en par al acceso público para su estudio, tras su desclasificación como secreto de Estado.

Estados Unidos no se podía permitir que, con el neutralismo de Adolfo Suárez, España se desalineara de Whashington, y el presidente cayó en desgracia.

Un golpe aún oscuro

Algo similar corresponde al intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Pese al voluminoso caudal de informaciones más o menos veraces y contrastadas, pero más bien superficiales, vertido al respecto, muy pocas aciertan a la hora de situar en términos geopolíticos lo que en verdad estaba en juego tras aquel asalto a mano armada y secuestro del Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional. La mecánica del golpe es más o menos conocida, pero nadie o casi nadie ha insertado el análisis de aquellos hechos en una perspectiva geopolítica ínsita en la última fase de la Guerra Fría vigente aún en la Europa Occidental entonces.

La integración de España en la Coalición de la Guerra Fría exigía su integración en la OTAN. Esa fue la condición impuesta para entrar en la Comunidad Europea.

Sobre la arena, la culminación de la integración de España en la Coalición de la Guerra Fría exigía, a su vez, la integración de España en la OTAN. Pero las prioridades españolas estaban entonces solo en torno a la integración en la Comunidad Europea. “No”, se le dijo a España desde Washington, “si queréis entrar en Europa”, anhelo muy extendido a la sazón entre la población española, “debéis antes entrar en la Alianza Atlántica” (fue el mismo dictado impuesto a Ucrania, 45 años después, cuando Kiev manifestó su deseo de ingresar en la Unión Europea y le fue condicionado a su ingreso previo en la OTAN. De ahí surgiría la guerra con Rusia, que percibió preventivamente la amenaza que ello implicaba). Por consiguiente, la meta socio-económica hacia la integración europea sería inaccesible mientras España no entrara en el redil militar dirigido desde Washington.

Intramuros del país, la inepcia de sector mayoritario de la oposición socialista, que tenía conciencia de la incesante injerencia política del Ejército en la política española —asonadas cuartelazos, golpes de Estado, dos dictaduras militares…— como un flagelo que España arrastraba desde mediados del siglo XIX, vio en la entrada del país en la OTAN el antídoto para atajar aquel intervencionismo.

Craso error: dos Estados pioneros de la Alianza Atlántica, Grecia y Turquía, ya en el seno de la OTAN, sufrieron sendos golpes de Estado militares de extrema derecha en sus países. La OTAN no aseguraba nada. Pero en España, esta coincidencia de propósitos entre lo que deseaba Estados Unidos y lo que anhelaba el PSOE chocaba con un impedimento presuntamente insuperable. Ni la derecha española, todavía recelosa con Estados Unidos por el expolio imperial de Cuba, Puerto Rico y Filipinas de 1898, ni la izquierda, enfrentada a Washington por su abrazo al dictador en Madrid en 1959, estaban por la labor de aceptar la entrada de España en la OTAN.

El golpe de Estado del 23-F consiguió su objetivo: un clima de miedo suficiente para presionar a muchos españoles a aceptar la OTAN, tan rechazada por la izquierda y la derecha española.

El gran miedo

Por consiguiente, había que revertir ese rechazo común antiamericano tan extendido. ¿Cómo hacerlo?: creando un gran miedo, que torciera la voluntad mayoritaria y obligara a los españoles y españolas, de derechas y de izquierdas a votar en referéndum a favor de la entrada de España en la Alianza Atlántica. ¿Cuál fue la ocasión?: la teledirección política del malestar militar, muy enraizado por el terrorismo de ETA y ampliado más aún por el temor de la España más reaccionaria ante la extensión de los derechos democráticos a partir de la Constitución de 1978. Generar una situación de crispación máxima, que mostrara la posibilidad del regreso de una dictadura militar a España; el regreso sería escenificado mediante el secuestro a mano armada del Congreso de los Diputados y resultaría suficiente para amedrentar al pueblo español y lograr el fin previsto. España, tras el supuesto fracaso instrumental del golpe, que no el éxito de su fin último, la entrada en la OTAN, lo haría por la puerta de atrás en 1981, para confirmar su ingreso —vía referéndum— en 1986; eso sí, siempre antes de adentrarse de pleno derecho en la Comunidad Europea.

El referéndum sobre la OTAN, alentado por Felipe González, entonces presidente del Gobierno que dijo que no se haría cargo de las riendas políticas del país de no votarse a favor, registró, por cierto, un apagón informático de hora y media durante el conteo de los votos emitidos, según sociómetras destacados en los nodos electorales centrales. El propósito estadounidense, con tales artes, estaba conseguido.

Como cabe ver, también hoy mismo, la histórica injerencia de la clase dominante estadounidense en la política española, cuando no su indiferencia, ya que registra evidencias que convierten las relaciones mutuas en altamente tóxicas y, en todo caso, dañinas para los intereses mayoritarios de la población española: prueba de ello es el rearme a marchas forzadas de Marruecos, vecino meridional y conflictivo de España, sobre el que Washington se vuelca hoy para allanar los denominados pactos de Abraham acometidos por Israel con determinados Estados árabes.

La OTAN exige a España renunciar a la descolonización del Sahara mediante un referéndum y a duplicar el gasto español en defensa comprando armas a Estados Unidos.

Por otra parte, la OTAN no defendería a España en caso de agresión norafricana. Exige sin embargo a España renunciar al compromiso de Naciones Unidas para culminar la descolonización del Sahara mediante un referéndum entre el pueblo saharaui y obliga, en un gesto de impostura inadmisible, por falaz y antisoberana, a duplicar el gasto español en defensa comprando armas a Estados Unidos, a costa de reducir los presupuestos sociales en pensiones, vivienda, salud y educación.

El apoyo irrestricto de la Casa Blanca a Israel en su operación de exterminio genocida del pueblo palestino, que ha indignado a millones de españoles y españolas por su crueldad infanticida, es un paso más hacia el rechazo generalizado del designio imperial y colonial preconizado por Washington. Rechazo que, sin duda, crece exponencialmente estos días aquí al conocerse las amenazas militares estadounidenses contra el pueblo hermano venezolano, protagonista de una revolución anticapitalista, cívica y solidaria, que tiene derecho a mantener la propiedad de sus recursos energéticos y naturales, así como su autonomía como Estado soberano.

Por otra parte, Washington impone a Madrid una hostilidad obligada en sus relaciones con China y con la Federación Rusa, hostilidad que los españoles detestan, porque choca con los intereses mayoritarios del pueblo español, amante de la paz, de la neutralidad y de los lazos culturales y comerciales con nuestros vecinos de Eurasia.

El desdén estadounidense hacia España encontró expresión en el envío a Madrid, como embajador de los Estados Unidos de América, al diseñador de los interiores de la casa de Michelle Obama, primera dama norteamericana. Dicho sea esto con todo el respeto por la profesión de los decoradores, a los que no se supone provistos profesionalmente de conocimientos sobre la diplomacia a aplicar en un viejo país europeo como el nuestro, que ayudó sobremanera a Estados Unidos a independizarse de Inglaterra, dato oficialmente desconocido en la cultura y las escuelas del gran país transatlántico.

Notas:

1. El término lo emplea Joan Garcés en su libro Soberanos e intervenidos. Siglo XXI. 5ª Edición.

2. Según testimonio de Antonio Romero, dirigente comunista andaluz miembro de la Comisión Parlamentaria de Gastos Reservados, fueron hasta 30.000 las personas en nómina de la CIA durante toda la Transición.

3. Islero fue el nombre del toro que corneó y dio muerte a Manolete en la plaza de toros de Linares.

4. Entrevista con Nikos Poulantzas del autor. El País. 1977.