lunes, 6 de julio de 2026

Archivo del Cante Flamenco

Este año habría cumplido cien el escritor José Manuel Caballero Bonald, fallecido hace cinco. A una importante obra literaria, y también dentro de ella, se une su labor por la conservación y dignificación del arte flamenco, no solo en su obra escrita, sino también en la tarea discográfica.

En esta faceta fue clave la edición de su Archivo del Cante Flamenco, publicado en 1968. Es una importantísima antología, una selección de lo que su buen juicio consideró joyas dignas de pasar a la posteridad. Magníficamente clasificados, los diversos cantes, en versiones antológicas, forman un cánon muy difícil de mejorar.

Seleccionando entre lo selecto, Nuestro Flamenco dedicó la pasada semana un programa a este completo archivo. Por su calidad indiscutible, y por pertenecer estas versiones a la que a mi juicio es una época dorada del cante, dejo aquí el enlace a estos cantes, con un minutado para aficionados perezosos o inquietos, aunque recomiendo encarecidamente los comentarios de José María Velázquez-Gaztelu:

04:18, Tomás Torre, seguiriyas de su tío abuelo Manuel Torre

13:38, Manolito de María, soleares de Joaquín el de la Paula

21:12, Fernanda de Utrera, soleares

30:56, Joselero de Morón, tangos

37:22, Manolito de María, bulerías

41:29, Antonio Mairena, seguiriyas

TVE incluyó al escritor jerezano entre sus Imprescindibles.

viernes, 3 de julio de 2026

Los partidos que frenan la acción climática en España

Este verano está siendo el más cálido de los últimos años, pero puede ser el más fresco de los que vendrán. Ante este incómodo presagio preferimos no plantearnos soluciones drásticas, austeras y necesariamente decrecentistas. Son inaceptables para los dueños del capital, pero malamente aceptables para los que no queremos renunciar a un modo de vida insostenible... y crecientemente sofocante.

«Los partidos políticos, conductores ideológicos de la opinión pública que obstaculizan y retrasan la acción climática en España». El título resume las conclusiones de un estudio publicado en la Revista de Estudios y Ciencias Medioambientales.

Hay una correlación interesante entre la adscripción política e ideológica y el negacionismo en cualquiera de sus facetas. Cuanto más a la derecha se sitúa alguien políticamente más fácilmente practica el negacionismo absoluto, que va descendiendo al movernos hacia la izquierda. Pero incluso entre la izquierda radical abundan los que defienden paños calientes (en este caso paños refrescantes) de carácter más o menos "verde" (green washing) para no renunciar a sus comodidades presentes, que no futuras.

Calentamiento global

El comentario que sigue, del experto en ecologismo y cambio climático Fernando Valladares, lo recoge Jorge Riechman en su blog:

Sobre las raíces ideológicas que frenan la acción climática en España

Fernando Valladares:

«Existe cierto pudor a entrar en temas políticos desde el ámbito científico. Sin embargo, corren tiempos urgentes con un cambio climático que en tan sólo cinco días de la última ola de calor ha matado a más de 300 españoles y a más de 1200 franceses.

Un equipo de investigadores [de GHECO] liderado por Carolina Yacamán Ochoa, de la Universidad Autónoma de Madrid, ha puesto al descubierto las raíces ideológicas que frenan la acción climática en España en un trabajo publicado en la revista científica Journal of Environmental Studies and Sciences. Combinó una encuesta nacional a 1003 ciudadanos residentes con derecho a voto con un análisis cualitativo de los programas electorales de 2023.

El diagnóstico es contundente porque demuestra que la polarización política ha convertido la emergencia climática en un campo de batalla donde la ideología pesa más que el consenso científico de más del 99%. Mientras que casi la totalidad de los votantes de Sumar y el PSOE reconocen la gravedad de la crisis, sólo el 31% de los simpatizantes de Vox la considera una emergencia real frente al 58% que cree que el problema ha sido exagerado.

El estudio disecciona cómo Vox despliega una estrategia de obstrucción primaria al rechazar tratados internacionales y presentar la regulación ambiental como una amenaza a la soberanía nacional y al orden social tradicional. Por su parte el Partido Popular opta por un modelo de retardo basado en la gestión administrativa y la innovación tecnológica sin establecer metas de reducción de emisiones vinculantes.

Incluso en el espectro de la izquierda, el PSOE y Sumar se mantienen anclados en un paradigma de crecimiento verde y soluciones tecnocráticas que evitan abordar la necesidad de reducir el consumo de energía y materiales. Los datos revelan una contradicción social explosiva puesto que el 70,5% de los españoles reconoce que será difícil abandonar su actual nivel de vida para proteger el entorno.

Los autores concluyen que el retraso climático no es una simple cuestión de ignorancia sino una característica estructural de la democracia capitalista que prioriza el beneficio individual y el crecimiento perpetuo. Este entramado de intereses se apoya en un optimismo tecnológico ciego que sirve para posponer reformas radicales bajo la promesa de innovaciones futuras que nunca llegan a compensar el impacto ecológico.

La consecuencia directa de esta parálisis política es una degradación institucional que incrementa la vulnerabilidad ante desastres tal como quedó demostrado con la falta de prevención en las inundaciones mortales de la DANA 2024 y como ahora lo muestra la extraordinaria ola de calor. En definitiva, la transición ecológica solo será posible si se neutralizan las acciones políticas obstructivistas o retardistas y se transforman radicalmente las estructuras de poder que hoy sostienen el extractivismo y la dependencia de los combustibles fósiles.»

jueves, 2 de julio de 2026

Viento del Pueblo. Desde el pueblo y para el pueblo

Leo en la revista literaria Zenda tres poemas de Miguel Hernández. Un acierto la elección, así como el orden en que se presentan, porque del dolor personal e individualizado por un crimen alevoso asciende al más general causado por la injusta guerra, transformando ambos luego en un llamamiento a la rebeldía.

La corta vida de nuestro poeta también fue una evolución hacia la toma de conciencia proletaria. Gran lector desde la niñez, fascinado por la mística barroca, entra luego en contacto, en los convulsos tiempos de la República, con otros poetas y otras líneas de pensamiento. Y se hace la luz. Se le hace evidente la explotación del trabajo que él mismo ha vivido. La guerra lo pone en marcha como poeta y como combatiente. Y escribe lo mejor de su poesía.

Me vienen a la memoria unas canciones de Ana Belén y Víctor Manuel que el PCE divulgó en tiempos de la Junta Democrática, porque una de ellas estaba dedicada a nuestro poeta combatiente. Busco las grabaciones en la red y no encuentro rastro de ellas, pero sí una referencia en un recital poético que tuvo lugar en dos institutos de enseñanza secundaria de Ribadeo.

Entre sus actividades literarias, el recital dedicado al poeta en él se incluía esta canción, que se atribuye a Rosa León. A falta de más datos dejo aquí la letra.





El último de sus libros escritos durante la guerra, El hombre acecha, más trágico y ya consciente de la derrota, fue destruido por la inquisición fascista. De sus 50.000 ejemplares pudieron salvarse dos, y por ello podemos leerlo aquí y ahora.

Oprobio eterno a los iconoclastas dispuestos a destruir la belleza por razones políticas, y que luego, a veces, se escudan para ocultarse en su "Derecho al Honor".


3 poemas de Viento del Pueblo

05 jul 2026


Este fue un libro escrito desde el corazón, un libro casi profético, lleno de entusiasmo por la Victoria popular y, en cierto sentido, más positivo que el posterior El hombre acecha. En ambos, sin embargo, late una misma temática: el patriotismo y el tema de España, lo popular y la sangre, la muerte y el sufrimiento.

*** 

ELEGÍA PRIMERA

A Federico García Lorca, poeta

Atraviesa la muerte con herrumbrosas lanzas,
y en traje de cañón, las parameras
donde cultiva el hombre raíces y esperanzas,
y llueve sal, y esparce calaveras.

Verdura de las eras,
¿qué tiempo prevalece la alegría?
El sol pudre la sangre, la cubre de asechanzas
y hace brotar la sombra más sombría.

El dolor y su manto
vienen una vez más a nuestro encuentro.
Y una vez más al callejón del llanto
lluviosamente entro.

Siempre me veo dentro
de esta sombra de acíbar revocada,
amasada con ojos y bordones,
que un candil de agonía tiene puesto a la entrada
y un rabioso collar de corazones.

Llorar dentro de un pozo,
en la misma raíz desconsolada
del agua, del sollozo,
del corazón quisiera:
donde nadie me viera la voz ni la mirada,
ni restos de mis lágrimas me viera.

Entro despacio, se me cae la frente
despacio, el corazón se me desgarra
despacio, y despaciosa y negramente
vuelvo a llorar al pie de una guitarra.

Entre todos los muertos de elegía,
sin olvidar el eco de ninguno,
por haber resonado más en el alma mía,
la mano de mi llanto escoge uno.

Federico García
hasta ayer se llamó: polvo se llama.
Ayer tuvo un espacio bajo el día
que hoy el hoyo le da bajo la grama. 

¡Tanto fue! ¡Tanto fuiste y ya no eres!
Tu agitada alegría,
que agitaba columnas y alfileres,
de tus dientes arrancas y sacudes,
y ya te pones triste, y solo quieres
ya el paraíso de los ataúdes.

Vestido de esqueleto,
durmiéndote de plomo,
de indiferencia armado y de respeto,
te veo entre tus cejas si me asomo.

Se ha llevado tu vida de palomo,
que ceñía de espuma
y de arrullos el cielo y las ventanas,
como un raudal de pluma
el viento que se lleva las semanas.

Primo de las manzanas,
no podrá con tu savia la carcoma,
no podrá con tu muerte la lengua del gusano,
y para dar salud fiera a su poma
elegirá tus huesos el manzano.

Cegado el manantial de tu saliva,
hijo de la paloma,
nieto del ruiseñor y de la oliva:
serás, mientras la tierra vaya y vuelva,
esposo siempre de la siempreviva,
estiércol padre de la madreselva. 

Qué sencilla es la muerte: qué sencilla,
pero qué injustamente arrebatada!
No sabe andar despacio, y acuchilla
cuando menos se espera su turbia cuchillada.

Tú, el más firme edificio, destruido,
tú, el gavilán más alto, desplomado,
tú, el más grande rugido,
callado, y más callado, y más callado.

Caiga tu alegre sangre de granado,
como un derrumbamiento de martillos feroces,
sobre quien te detuvo mortalmente.
Salivazos y hoces
caigan sobre la mancha de su frente.

Muere un poeta y la creación se siente
herida y moribunda en las entrañas.
Un cósmico temblor de escalofríos
mueve temiblemente las montañas,
un resplandor de muerte la matriz de los ríos.

Oigo pueblos de ayes y valles de lamentos,
veo un bosque de ojos nunca enjutos,
avenidas de lágrimas y mantos:
y en torbellinos de hojas y de vientos,
lutos tras otros lutos y otros lutos,
llantos tras otros llantos y otros llantos.

No aventarán, no arrastrarán tus huesos,
volcán de arrope, trueno de panales,
poeta entretejido, dulce, amargo,
que el calor de los besos
sentiste, entre dos largas hileras de puñales,
largo amor, muerte larga, fuego largo.

Por hacer a tu muerte compañía,
vienen poblando todos los rincones
del cielo y de la tierra bandadas de armonía,
relámpagos de azules vibraciones.
Crótalos granizados a montones,
batallones de flautas, panderos y gitanos,
ráfagas de abejorros y violines,
tormentas de guitarras y pianos,
irrupciones de trompas y clarines.

Pero el silencio puede más que tanto instrumento.

Silencioso, desierto, polvoriento
en la muerte desierta,
parece que tu lengua, que tu aliento,
los ha cerrado el golpe de una puerta.

Como si paseara con tu sombra,
paseo con la mía
por una tierra que el silencio alfombra,
que el ciprés apetece más sombría.

Rodea mi garganta tu agonía
como un hierro de horca
y pruebo una bebida funeraria.
Tú sabes, Federico García Lorca,
que soy de los que gozan una muerte diaria.

*** 

SENTADO SOBRE LOS MUERTOS

Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo mantiene.

Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.

Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles.

Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.

Ayer amaneció el pueblo
desnudo y sin qué ponerse,
hambriento y sin qué comer,
y el día de hoy amanece
justamente aborrascado
y sangriento justamente.
En su mano los fusiles
leones quieren volverse
para acabar con las fieras
que lo han sido tantas veces.

Aunque te falten las armas,
pueblo de cien mil poderes,
no desfallezcan tus huesos,
castiga a quien te malhiere
mientras que te queden puños,
uñas, saliva, y te queden
corazón, entrañas, tripas,
cosas de varón y dientes.
Bravo como el viento bravo,
leve como el aire leve,
asesina al que asesina,
aborrece al que aborrece
la paz de tu corazón
y el vientre de tus mujeres.
No te hieran por la espalda,
vive cara a cara y muere
con el pecho ante las balas,
ancho como las paredes.

Canto con la voz de luto,
pueblo de mí, por tus héroes:
tus ansias como las mías,
tus desventuras que tienen
del mismo metal el llanto,
las penas del mismo temple,
y de la misma madera
tu pensamiento y mi frente,
tu corazón y mi sangre,
tu dolor y mis laureles.
Antemuro de la nada
esta vida me parece.

Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.

***

VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.

La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

miércoles, 1 de julio de 2026

El espanto, de Venezuela a Gaza

Muchas veces despierto en mitad de la noche de sueños que intento en vano retener. Ese hilo que se ha roto no me inquieta, en seguida vuelvo a dormir.

Pero desde hace varias noches una escena me desvela. Un grito desesperado llega de abajo. Pide ayuda, separado de mí por toneladas de hormigón. De no llegar será lenta la muerte, espantosa la agonía. Si calla agotado puede que la ayuda pase de largo.

Este tiempo de insomnio se me antoja una eternidad, pero en algún momento volveré a dormirme y tardaré en despertar. Lo que luego sueñe tampoco dejará rastro.

Mis horas de obsesión nocturna no son comparables a las horas de espera que supondrán una muerte segura si la ayuda no llega. La voz desesperada ya solo pide agua. Buscar supervivientes contra reloj requiere maquinaria pesada y equipos muy preparados, y como no llega a todos surge la rabia, la protesta, culpar de la imprevisión al gobierno, pese a tratarse de un fenómeno natural, difícilmente previsible, que no se había producido en cien años. A pesar, también de que muchas deficiencias son debidas a la precariedad económica provocada desde fuera, porque el sufrimiento de los pueblos siempre ha sido eficaz arma de guerra.

Decenas de miles de personas pueden sufrir la muerte, lenta y horrible, sepultadas bajo toneladas de hormigón. La ayuda, siempre insuficiente, va llegando de todas partes. Se cuentan por miles los muertos constatados, pero hay posiblemente decenas de miles de los que no se sabe nada.

Una mujer observa un edificio afectado 

En Venezuela el seísmo ha derribado cientos de edificios, algunos de forma inevitable, por estar en pleno epicentro; otros porque la norma antisísmica, siempre basada en la experiencia anterior, no pudo prever el riesgo; otros, por defectos constructivos debidos al afán de lucro, que en el negocio de la construcción llegar a ser criminal...

Entonces me acuerdo de Gaza.

Gaza es hoy uno de los lugares más devastados del planeta: más del 80 % de sus edificios han sido dañados o destruidos.












Aquí no se trata de un fenómeno natural, aquí, donde los muertos registrados son decenas de miles, ¿a cuánto ascenderá la cifra de los no registrados? La ayuda internacional no llega, no hay excavadoras para retirar los escombros. ¿Se volverá también la rabia contra los gobernantes, para regocijo de los perpetradores?

Por acción u omisión, por consentimiento o por "mirar para otro lado", una mayoría del pueblo israelí es culpable en distinta medida de este crimen. Pero por encima de todos ellos hay poderes mucho más culpables.

A la sombra del imperio americano están los perpetradores de esta y otras muchas atrocidades impunes. Así evalúa la revista médica The Lancet las muertes provocadas en cincuenta años (y ya van cinco años más...) bajo el paraguas de esa oligarquía plutocrática.

Lo recoge en este vídeo el profesor de relaciones internacionales John Mearsheimer:

Estados Unidos: 38 millones de muertos y todavía hablan de “defender la democracia”.

El profesor de relaciones internacionales John Mearsheimer criticó duramente la política exterior de Estados Unidos y citó un informe de la revista médica The Lancet que señala que las sanciones y guerras impulsadas por Washington provocaron la muerte de alrededor de 38 millones de personas entre 1971 y 2021.

Mientras en los medios occidentales se habla de “derechos humanos” y “orden internacional”, las cifras muestran otra cosa: intervenciones, bloqueos económicos, guerras por recursos y millones de víctimas en todo el mundo.

Después pretenden dar lecciones de democracia, paz y libertad.

jueves, 25 de junio de 2026

El primer billonario (en dólares)

Los anglosajones lo llamarán trillonario, pero aquí decimos billonario. Para que no haya duda, eso quiere decir que su fortuna ha alcanzado 12000.0001000.000 de dólares. Una docenica de ceros. El tren sería aún más largo si lo traducimos a las pesetucas con las que algunos mayores todavía contamos el dinero (seguramente para sentirnos menos pobres).

La magia especulativa y el capital imaginario con que juega ha hecho que de la noche a la mañana ascienda a las nubes, al espacio exterior, como una etapa necesaria en su camino hacia Marte.

Ahora resulta que tiene tanta riqueza como la mitad más pobre de la humanidad. Con la diferencia decisiva del enorme poder concentrado en 1 individuo frente al extremadamente diluido de 4.0001000.000 de personas (millón más, millón menos).

Diferenciaba José Luis Sampedro dos clases de economistas: los que trabajan para enriquecer aún más a los ricos, y los que pretenden que los pobres sean menos pobres. Como los primeros son empleados a tiempo completo por el capital, este concreto hipercapitalista ni siquiera tiene que hacer nada para que engorde su inabarcable patrimonio.

El artículo que sigue comienza recomendando el refranero como transmisor de conocimiento, y recoge el refrán que dice "la comida reposada y la cena paseada". Este Harpagón se pasea sin reposo alguno por comidas y cenas a docenas, esperando con sus congéneres La Grande Bouffe en que todos revienten.


El niño que se lleva la pelota

Elon Musk en una imagen de archivo.Manuel Orbegozo / REUTERS










Si hay un síntoma que delata que ya voy dejando de ser joven, al menos en sentido estricto, es que cada vez valoro más la sabiduría del refranero español. El otro día estaba compartiendo con un amigo mis últimos descubrimientos sobre consejos de alimentación; pues aquello que yo había tenido que elaborar leyendo e informándome durante unos días lo resumía perfectamente un dicho que yo desconocía: la comida reposada y la cena paseada. Vamos, que cenar pronto y moverse después mejora la digestión y el sueño, algo que nuestros antepasados ya averiguaron y se encargaron de hacérnoslo saber a través de esa rima.

Es imposible dilucidar quién armó la frase por primera vez y cuándo lo hizo, o incluso si sucedió en varios lugares a la vez y versiones distintas se fueron mezclando y mejorando hasta el resultado final –que es lo que intuyo que pasa con la mayoría de refranes–. Lo que resulta evidente es que el esfuerzo colectivo de encapsular esa pizca de conocimiento y lanzarla en una botella al mar de la lengua es algo que debemos agradecer, y que deja constancia de algo en lo que hasta ahora toda la humanidad ha estado de acuerdo: que nuestros hallazgos sirvan para quienes vienen después de nosotros, que el mundo les resulte un poco más sencillo de habitar.

Y digo hasta ahora porque desde que el capitalismo se ha devorado a sí mismo, más o menos como le pasa a la protagonista de La sustancia en el final de la película, la cadena se ha roto: ninguna generación volverá a vivir mejor que la precedente. La última y más palmaria de las señales que nos lo muestran es el hecho de que Elon Musk se haya convertido en la persona más rica de la historia, acumulando un capital equivalente al de la mitad pobre de la humanidad. Creo que ningún dicho nos avisaba de semejante barbaridad, de semejante estupidez.

Si no viviéramos instalados en la pura doctrina del shock desde hace un par de décadas, nos costaría creer que el ser humano ha generado un sistema económico cuyo eje central es la desigualdad, y que esta es capaz de alcanzar estos límites mitológicos. Es antinatural pensar que la misma especie capaz de ponerse de acuerdo para transmitir sabiduría a través de algo tan inmaterial, comunitario y poderoso como un refrán ha acabado asomada a este abismo: al paso previo a que el planeta entero sea una propiedad privada que alguien puede comprar. Y todavía le sobraría para otros caprichos, como la dichosa colonia en Marte.

Al leer las noticias en torno al nuevo estatus monetario de Musk –el que hemos tenido que inventar para él–, uno no puede evitar preguntarse qué cantidad de dinero es aquella que marca el tope de lo cómoda que puede ser una vida. ¿Realmente hay alguna diferencia entre tener mil millones de dólares o un millón? ¿Qué se puede comprar con la segunda cantidad que no se pueda con la primera? Supongo que hay quien colecciona ceros en el banco como si fueran cromos, por la satisfacción de tenerlos todos. Pero cuando se completa el álbum, ¿qué pasa?

Mucho más que el bienestar del magnate (que, por otro lado, es visiblemente inexistente a pesar de su fortuna), me preocupa el de la infancia que se está criando en un mundo que persigue y celebra la desigualdad más salvaje. De hecho, escribiendo estas líneas me ha venido a la mente la imagen de ese típico niño insoportable que, cuando va perdiendo en el juego, se lleva la pelota. El que solo consiente ser el campeón, y como esa tarde resulta que es él quien ha aportado el juguete, los demás tienen que dejarse ganar o renunciar a la diversión. Hemos dado por natural que todo tenga dueño, incluso aquello que solo tiene sentido si lo disfrutamos todos.

No hace falta más que pensar en la poderosa alianza entre Elon Musk y Donald Trump (por más efímera que resultara, como cualquier convivencia de dos gallos en el mismo gallinero) para terminar de completar la metáfora. Cuando se juntan una personalidad megalómana que no admite ser el segundo en nada y un poder adquisitivo solo comparable a un villano de cómic, los resultados podrán resultar sorprendentes, pero no imprevisibles. Porque, ¿qué pasaría si ese niño repelente fuera el dueño no solo del balón, sino del colegio entero?

Ánimo a quienes os encontráis en procesos de crianza, porque me parece muy complicado formar a una criatura en los valores de la solidaridad, la empatía y la responsabilidad sobre los actos personales en una sociedad que premia exactamente lo contrario. Ya podemos ponernos a idear qué refranes inventaremos para que la humanidad del futuro navegue el planeta que económica, social y climáticamente les va a quedar en herencia. Que nos inspire la boca que mejor ha usado los dichos populares en la literatura española, la del manchego Sancho Panza: muchos pocos hacen un mucho. La historia nos reta a enfrentarnos al mucho más enorme de la historia con una hermandad de infinitos pocos.

miércoles, 24 de junio de 2026

Frente a la desesperanza irracional, sentido común comunitario

«Siempre que afloran los prejuicios étnicos o nacionales, en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional, cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico, o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento familiares de épocas antiguas toman el control.

"La llama de la vela parpadea; tiembla su pequeña fuente de luz, aumenta la oscuridad.

"Y los demonios comienzan a agitarse...»

Carl Sagan

Cita oportuna que acabo de hallar en una revista de pasatiempos. Estamos, en efecto, en tiempos de paradójica escasez en que prolifera el fanatismo a nuestro alrededor. Hace más de un siglo, en el mismo sentido y en parecidas circunstancias, reflexionaba así un escéptico escritor italiano, el un tanto olvidado Mario Mariani:

«En los períodos de cansancio, cuando no se tiene potencia para hacer nada nuevo, revuelven los escombros de las demoliciones para extraer los viejos ídolos. Y los desempolvan. E insultan a quien, luego de haberlos derribado, no quiere adorarlos de nuevo y arrodillarse ante ellos».

La razón, aquella llama débil y parpadeante, era para él un clavo no muy firme del que colgamos nuestra seguridad; hasta que el clavo se cansa. Entonces buscamos soluciones en viejos cultos abandonados, desempolvando los viejos ídolos.

La nostalgia del pasado Imperio Británico impulsó el brexit. Ahora es la UE lo que muchos añoran, pero curiosamente quienes más influyeron en la nefasta salida pueden convertirse ahora en gobernantes. Los demonios fascistas nuevamente desempolvados hacen bien su trabajo.

Al agotamiento de la cobarde socialdemocracia y la caída del "socialismo real" se añade el acomodaticio comportamiento de los otrora pujantes movimientos de liberación. Todo ello hace cundir el desánimo y la inacción. Del interés por lo comunitario se pasa a un individualismo suicida. Cada uno intenta su propia salvación, como la cebra o la gacela que ve con alivio que el león se lleva por delante a otro congénere.

Pero como soy inseparable de mi difícil circunstancia, no me salvaré sin salvarla a ella, (¿verdad, Ortega?) Urge reactivar el sentimiento de solidaridad, porque literalmente nos va la vida. No la de este o aquel, sino la de todos. El fatalismo es lo único que con toda certeza no nos salvará.

Así lo dice un mensaje desde Sudáfrica que en un comentario reciente me envió mi amigo Gerardo. Estas son las ideas relevantes:

  • Cuando luchamos, ganamos. Si tenemos demasiado miedo al fracaso, no haremos nada.
  • Porque incluso cuando no logramos nuestros objetivos de inmediato, ganamos confianza y experiencia para la próxima lucha.
  • Por eso mismo un debate sobre la izquierda no tiene por qué comenzar con desesperanza.
  • Pero el debilitamiento del poder imperialista no produce automáticamente la liberación.
  • La cuestión decisiva ante la que se encuentra la humanidad es la organización.
  • Esto requiere paciencia, claridad ideológica y confianza en la política socialista, no como nostalgia, sino como necesidad.
  • Cuando la izquierda está fragmentada, las fuerzas reaccionarias explotan la desesperación.
  • Reconstruir el poder de la clase trabajadora es la tarea estratégica que tenemos ante nosotros.
  • La izquierda debe recuperar las tradiciones de formación política, organización democrática de masas, disciplina colectiva e internacionalismo.
  • El socialismo ya no es solo una aspiración. Es una condición para la supervivencia.
  • Pero el socialismo no llegará por sí solo. Debe construirse a través de la lucha, mediante instituciones de poder popular y a través de movimientos organizados arraigados en la vida cotidiana de la gente.


El mundo necesita una izquierda viva

Mientras un sistema imperialista en declive arremete para preservar su orden moribundo, la organización de la clase trabajadora no solo se vuelve necesaria para las personas oprimidas del mundo, sino indispensable para la supervivencia humana.

Boletín 24 (2026)
11 DE JUNIO DE 2026

Dumile Feni (Sudáfrica), African Guernica [Guernica africana], 1967.

















Queridas amigas y amigos,

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Del 29 al 31 de mayo, las fuerzas de la izquierda sudafricana se reunieron en Johannesburgo, Sudáfrica, en la Conferencia de la Izquierda. Es importante entender el contexto de esta reunión. Más de 30 años después del fin formal del apartheid, la población de Sudáfrica sigue luchando por satisfacer sus necesidades básicas, con una tasa de desempleo oficial del 32,7 % que llega al 43,7 % si se incluyen lxs trabajadorxs desalentados, personas disponibles para trabajar pero que ya no buscan empleo. Mientras tanto, las riquezas del país son extraídas por las corporaciones multinacionales. La incapacidad de abordar estos desequilibrios en la creación y distribución de la riqueza ha llevado a la fragmentación del partido Congreso Nacional Africano (CNA), que alguna vez fue el principal vehículo de la lucha de liberación nacional, y a su deterioro hasta convertirse en un partido de los ricos. Al mismo tiempo, las fuerzas de la izquierda están desmoralizadas, mientras que la derecha, incluida la vieja oligarquía del apartheid, campa a sus anchas.

Fue entonces cuando el Partido Comunista Sudafricano (SACP por su sigla en inglés) y el comité directivo de la conferencia reunieron a una variedad de fuerzas políticas, muchas de ellas formaciones que se separaron del CNA, para debatir cuestiones urgentes de estrategia para Sudáfrica y otros países que enfrentan crisis similares.

Durante una sesión plenaria sobre la coyuntura actual, hablé en nombre de nuestro instituto. Las reflexiones que siguen se han extraído de esa presentación.

Louis Maqhubela (Sudáfrica), St. George and the Dragon [San Jorge y el dragón], 1965.










Cuando luchamos, ganamos. Si tenemos demasiado miedo al fracaso, no haremos nada.

Hoy, 30 de mayo, se cumple el 56º aniversario de la fundación de la Central de Sindicatos Indios (CITU por su sigla en inglés), una federación que representa a más de siete millones de trabajadores. El 12 de febrero de 2026, la CITU se unió a otras centrales sindicales y organizaciones de agricultorxs en una huelga general contra los nuevos códigos laborales, que debilitan los derechos de lxs trabajadorxs a la negociación colectiva, promueven la contractualización y abren la puerta a jornadas laborales más largas. Se estima que 300 millones de trabajadorxs, agricultorxs y otros sectores de la clase trabajadora participaron en acciones de huelga y movilizaciones masivas en todo el país. Lxs trabajadorxs de la India siguen luchando en condiciones difíciles, siguiendo los pasos de la histórica revuelta campesina de 2020-2021, cuando cientos de miles de agricultorxs mantuvieron un movimiento de protesta de un año de duración que contó con el apoyo de cientos de millones de trabajadorxs y campesinado de todo el país y obligó al gobierno a retirar sus leyes contra lxs agricultorxs.

Cuando luchamos, ganamos, e incluso cuando no logramos nuestros objetivos de inmediato, ganamos confianza y experiencia para la próxima lucha.

Nos apoyamos en más de un siglo de luchas organizadas de la clase trabajadora, el campesinado y por la liberación nacional. Estas luchas encontraron su expresión en la Comuna de París (1871), la Revolución Rusa (1917), la Revolución Vietnamita (1945), la Revolución China (1949), la Revolución Cubana (1959) y una serie de victorias anticoloniales, incluidos los notables y poco comprendidos acontecimientos que están teniendo lugar en el Sahel. Un debate sobre la izquierda no tiene por qué comenzar con desesperanza. La clase trabajadora y el campesinado deben estar orgullosos de su papel clave en estas luchas y en el intento de ir más allá del capitalismo y forjar una sociedad socialista.

Sam Nhlengethwa (Sudáfrica), Very Ugly [Muy feo], 1992.












Desde la crisis financiera de 2008, la economía mundial ha experimentado crecimiento lento, deuda elevada, disminución de la inversión productiva y una profunda desigualdad social. Los descensos más dramáticos se han producido en las economías del Atlántico Norte, que siguen sufriendo lo que llamamos la Tercera Gran Depresión. Estados Unidos y sus aliados no han logrado resolver estos problemas económicos ni ofrecer un proyecto social creíble. A medida que se ha debilitado su control sobre las finanzas, la tecnología y los recursos naturales, las élites decadentes y peligrosas han intensificado su control sobre la información y han escalado la guerra para mantener su orden global. Esta es la fase del hiperimperialismo. Las pruebas de estos ataques hiperimperialistas son claras: China, Cuba, Irán, Líbano, Palestina, Venezuela y Yemen son todos objetivos. Estas dinámicas se ven intensificadas por la Nueva Guerra Fría, en la que Estados Unidos busca contener el ascenso de China en particular y el desplazamiento del centro de gravedad hacia Asia en general.

Estos acontecimientos dejan claro que la contradicción central de nuestra era se encuentra entre un sistema imperialista en declive que intenta preservar su dominio y las aspiraciones de los pueblos y las naciones que buscan soberanía, desarrollo y justicia social.

George Pemba (Sudáfrica), Homeless [Sin techo], 1973.












Sin embargo, el debilitamiento del poder imperialista no produce automáticamente la liberación. La historia no ofrece transiciones ni victorias automáticas. La fragmentación del viejo orden crea oportunidades, pero también peligros: rivalidad intercapitalista, guerras regionales, ideologías políticas tóxicas y una intensificación de la extracción de riqueza del Sur Global hacia el Norte Global. Por eso, la cuestión decisiva ante la que se encuentra la humanidad es la organización. ¿Pueden las clases trabajadoras y los pueblos oprimidos construir un poder organizado suficiente para intervenir de manera independiente en esta crisis? Este es el desafío central de nuestra era. Aquí debemos hablar con honestidad sobre la crisis de la propia izquierda. En muchos países, los movimientos comunistas y de trabajadorxs sufrieron derrotas históricas durante la ofensiva neoliberal de finales del siglo XX. Los sindicatos se debilitaron, la formación política decayó, el electoralismo reemplazó a la movilización de masas y las ONG desplazaron a las estructuras populares.

En los últimos 40 años, los partidos históricos de liberación nacional (como el Congreso Nacional Indio y el CNA) y los partidos socialdemócratas han agotado sus misiones: ya no se aferran a los requisitos básicos del bienestar social. Estos partidos ya no tienen fe en la redistribución y han adoptado como propio el marco de austeridad del Fondo Monetario Internacional. Este tipo de captura intelectual ha devastado el panorama político, permitiendo a los gobiernos ignorar las necesidades inmediatas de su pueblo mientras apoyan las necesidades de los ricos, incluidos los tenedores de bonos. El colapso de la socialdemocracia ha significado que la izquierda ha tenido que ampliar su misión histórica de luchar por la transformación revolucionaria para incluir la lucha por las necesidades inmediatas de la gente. A pesar de sus recursos limitados, es la izquierda la que ha estado al frente de la lucha para asegurar el bienestar social, los alimentos, el agua y la atención de salud para poblaciones cada vez más desesperadas.

Irma Stern (Sudáfrica), Watussi Chief’s Wife in Yellow, [La esposa del jefe watussi vestida de amarillo], 1946.







El futuro no lo decidirán los cálculos de las élites ni la benevolencia de las instituciones. Lo decidirá la organización. Las clases dominantes están organizadas a nivel global a través de corporaciones, bancos, sistemas mediáticos y alianzas militares. Los pueblos del mundo deben organizarse con la misma seriedad. Esto requiere paciencia, claridad ideológica y confianza en la política socialista, no como nostalgia, sino como necesidad. La unidad es esencial. Una izquierda viva siempre contendrá diferentes tradiciones y debates, pero debemos reconocer la contradicción principal entre el trabajo y el capital, entre la gran mayoría que produce la riqueza social y la pequeña minoría que se la apropia. Como dijo el secretario general del SACP, Solly Mapaila: “No somos enemigos a pesar de nuestras diferencias”. Cuando la izquierda está fragmentada, las fuerzas reaccionarias explotan la desesperación. Pero cuando los movimientos progresistas actúan juntos a través de la formación política, la movilización de masas y la lucha concreta, lxs trabajadorxs comienzan a reconocer su propio poder colectivo.

Por eso, reconstruir el poder de la clase trabajadora es la tarea estratégica que tenemos ante nosotros. Esto implica no solo alianzas electorales o negociaciones a puerta cerrada entre las élites, sino una organización arraigada entre los trabajadores, las personas desempleadas, las mujeres, los estudiantes, quienes trabajan en el sector informal, el campesinado y las comunidades. La izquierda debe recuperar las tradiciones de formación política, organización democrática de masas, disciplina colectiva e internacionalismo. Este último no es caridad entre naciones, sino el reconocimiento de que las clases trabajadoras del mundo se enfrentan a un enemigo común en el sistema de acumulación de capital y dominación imperial.

Gerard Sekoto (Sudáfrica), Township Street [Calle de un barrio marginal], 1958.











El socialismo ya no es solo una aspiración. Es una condición para la supervivencia humana. Pero el socialismo no llegará por sí solo. Debe construirse a través de la lucha, mediante instituciones de poder popular y a través de movimientos organizados arraigados en la vida cotidiana de la gente. Tenemos ejemplos de esa construcción en las cooperativas creadas por la izquierda en Kerala, los asentamientos del Movimiento de Trabajadores Sin Tierra en Brasil y las Caravanas Rojas del SACP. Estos proyectos son el todavía no”: fragmentos de un futuro que aún no ha llegado por completo, pero que ya se está construyendo en el presente. Estos experimentos son lo que Karl Marx llamó “comunismo posible”.

Por eso son importantes encuentros como este. No pueden resolver todas las cuestiones estratégicas de inmediato, pero representan esfuerzos por reconstruir la capacidad política colectiva tras décadas de fragmentación. El camino por delante será difícil. Pero la historia sigue abierta. El imperialismo es poderoso, pero no es invencible. El capitalismo es violento, pero no es eterno. Las clases trabajadoras y los pueblos oprimidos siguen siendo los hacedores de la historia. Nuestra tarea es ayudar a organizar esa fuerza histórica de manera consciente, internacionalmente y con paciencia revolucionaria.

Dumile Feni (Sudáfrica), Hector Pieterson, 1987.

Nuestra reunión tuvo lugar no muy lejos de Soweto, donde hace 50 años, en la mañana del 16 de junio de 1976, estudiantes negrxs comenzaron una protesta contra la indignidad de que se les negara el derecho a aprender en sus propios idiomas y se les obligara a estudiar en afrikáans. Mientras miles de jóvenes estudiantes marchaban, la policía abrió fuego, matando al menos a 176 e hiriendo a más de 1.000. Hector Pieterson, de 12 años, fue uno de los primeros estudiantes en recibir un disparo. El fotógrafo Sam Nzima capturó la imagen del estudiante Mbuyisa Makhubo cargando a un Hector moribundo, con la hermana de Hector, Antoinette, corriendo a su lado. La fotografía, ahora icónica, inspiró la pintura de Dumile Feni de 1987, que se muestra arriba.

Los disparos no cesaron.

Solo una pequeña atrocidad, en lo profundo de la ciudad
Soweto blues
Soweto blues

Estas fueron las palabras que Miriam Makeba, la cantante sudafricana y activista contra el apartheid, cantó en Soweto Blues, la poderosa canción escrita por Hugh Masekela tras la masacre. Cincuenta años después de Soweto, lxs niñxs de Sudáfrica aún necesitan una izquierda viva, y nosotros también.

Cordialmente,

Vijay