miércoles, 21 de octubre de 2026

Cuando la fuente se seca

"Dos son las fuentes de toda la riqueza, la naturaleza y el trabajo humano". Frase irrefutable si incluimos también el trabajo forzado de las bestias como naturaleza manipulada por el hombre.

El capitalismo bebe insaciable de ambas fuentes, extrayéndoles todo lo que puede, pero ambas tienen límites. El del trabajo es la duración de la jornada, ocho horas, doce, dieciséis... No más. Los de la naturaleza son los del planeta. Llega el momento en que no es posible extraer más agua de esas fuentes. Y ese momento ha llegado. Y no puede haber capitalismo sin crecimiento.

Se agotan todos los recursos, materiales y energéticos, se degrada y contamina el medio ambiente, se empobrece la biodiversidad, se altera el clima, y sin embargo prospera la acumulación de la riqueza, cada vez más para cada vez menos poseedores.

Es una gran contradicción, cuando las necesidades humanas también tienen límites: los tiene el tiempo disponible para satisfacerlas. ¿Quién puede disfrutar de cien mansiones? ¿Quién maneja una colección de cuarenta coches de lujo? ¿Cuánto tiempo dedica Amancio Ortega a mover sus enormes barcos? Yo os digo, porque lo veo, que apenas algunos fines de semana pasea el que reposa en Sanxenxo hasta la vecina ría de Aldán.

La capacidad de comer y beber es aún más limitada. La exquisitez de un vino nunca es proporcional al precio. ¿Cuánto asciende Tío Pepe para alcanzar a Vega Sicilia?

Y así todo.

Pese a todo esto, la acumulación no cesa, porque la alternativa dentro del capitalismo es la parálisis. Por eso su única alternativa es exprimir las fuentes hasta la sequía. Mientras le sea posible.

Pero tienen una alternativa decrecentista: decrecer por abajo. Ir eliminando todo lo sobrante, empezando por la población excedente. Ahí es donde se pone en marcha la motosierra de Miley.

Antonio Turiel llega a esta misma conclusión anticapitalista desde el estudio de la crisis energética. Y en este artículo afirma rotundamente que todas las crisis actuales son causadas por el mismo agente: un sistema socioeconómico insostenible que nos lleva directamente al precipicio.

La situación actual supone un salto cualitativo respecto a anterior. A las protestas de entonces, de propietarios arruinados por la hipoteca, se añade ahora con más fuerza si cabe la de proletarios expulsados de casas que no son suyas:

La crisis de 2008 fue una crisis hipotecaria, es decir, de compradores. En 2026 estamos en una crisis de alquiler. Ya no es poseer: es tener un lugar donde dormir, aunque no sea tuyo. Estamos llegando a las últimas posibilidades de exprimir el mercado de la vivienda. O más bien, de exprimir a las rentas del trabajo.

Os dejo aquí el artículo. 

Lo Perentorio

 lunes, 19 de octubre de 2026

 

Queridos lectores:

De Portugal a España, de Francia a Bélgica, de Alemania a Grecia... Protestan por el coste de la vivienda, por los recortes educativos, por la congelación de las pensiones, por el disparado coste de la vida, por la creciente militarización y el gasto militar mientras se recortan partidas sociales. Un fantasma recorre Europa, como aquél al que se refería Karl Marx en 1848.

Porque el edificio social no se aguanta. Llevamos demasiado tiempo huyendo hacia adelante, acumulando contradicciones y ahondando en la insostenibilidad general de nuestro sistema, sin dar soluciones reales a nuestros problemas, sin atrevernos a plantear lo que tenemos que plantear.

Suelo comentar en las charlas que la consolidación de la socialdemocracia en Europa tras la Segunda Guerra Mundial es consecuencia de un pacto en el que los partidos de izquierda renuncian a hacer la revolución pendiente hacia el socialismo o el comunismo, en tanto que el capital se compromete a ofrecer una cara más humana, apostándose por un refuerzo del Estado del Bienestar. Eso ha permitido que, durante décadas, no haya habido un cuestionamiento abierto del capitalismo por parte de los partidos dichos "de izquierda". En el largo plazo, eso ha hecho que la frontera ideológica entre la izquierda y la derecha haya quedado un tanto diluida, hasta el punto de que, antes de la crisis de 2008, parecía que lo único importante era su posicionamiento en materia de libertades individuales y una visión más tradicionalista o más innovadora de la sociedad. La política económica era prácticamente la misma entre los partidos con posibilidades de gobierno, y las políticas sociales (donde había más diferencias de criterio) no podían en ningún caso contradecirla, por lo que, cuando llegó la crisis del 2008, hasta los gobiernos de izquierda aplicaron recortes sociales.

Pero ahora estamos en un momento histórico. La fase expansiva del capital ha llegado a su fin. El mundo se le ha quedado pequeño. Los recursos empiezan a escasear (es un sarcasmo decir esto, si se tiene en cuenta su obscena abundancia: más que escasear, su disponibilidad ya no crece sino que mengua, pero sigue siendo gigantesca). Los problemas ambientales crecen y se multiplican. Y la estructura social se tambalea. En su búsqueda incesante del crecimiento, el capital está extrayendo renta de los últimos nichos que le quedan. Por un lado, ha apostado con fuerza por la última locura tecnológica, la Inteligencia Artificial, hinchando una enorme burbuja que inevitablemente tendrá que reventar. Por el otro, ha acaparado un bien de primera necesidad, al que todo el mundo se ve obligado a recurrir, la vivienda, de forma parecida a como ya lo hizo hasta 2008 y que llevó a la gran crisis de aquel entonces. Pero la crisis de 2008 fue una crisis hipotecaria, es decir, de compradores. En 2026 estamos en una crisis de alquiler. Ya no es poseer: es tener un lugar donde dormir, aunque no sea tuyo. Estamos llegando a las últimas posibilidades de exprimir el mercado de la vivienda. O más bien, de exprimir a las rentas del trabajo.

Lo de Ormuz no va mal. Va fatal. A Irán se le ha acabado la paciencia, y después de que los EE.UU. le hundiera 5 petroleros en septiembre se ha quedado casi sin capacidad de exportar. Después de varios intentos y avisos de que solo permitiría pasar barcos que bordearan la costa iraní, con pago de peaje incluido, la persistencia en burlar el bloqueo por el método de pasar por el lado de la costa de Omán, apagando el AIS de los buques y contar con escolta americana ha hecho que Irán dé un puñetazo en la mesa. En los últimos días ha hundido dos superpetroleros y dos buques portacontenedores, y en seguida el petróleo Brent ha llegado casi a los 110 dólares por barril. En las últimas semanas, Irán ha reiterado su disposición a abrir el estrecho con un "plan de 7 días", pero está claro que sus términos no son aceptables para los EE.UU. Así que la cosa solo puede ir a peor.

El precio del combustible está disparado en Europa, con valores por encima de los 2€ el litro en la mayoría del continente. Y la cosa puede ir a peor: el reciente desplome de los márgenes de refino hasta valores negativos hace que algunas refinerías en Europa se planteen reducir e incluso parar la producción. Puede parecer paradójico que justo cuando los combustibles son más caros las refinerías puedan perder dinero, pero en eso influye mucho la volatilidad del precio del petróleo físico y los compromisos de suministro a plazo. El precio del petróleo físico es aquel con el que llega a la refinería, e incluye tanto el precio de la materia prima en sí (que es el que se suele dar en las noticias) como el precio del transporte y de los seguros, ambos actualmente disparados por la mayor longitud de las rutas y por los riesgos enormes de transitar alrededor del Golfo Pérsico. Hace ya meses que el precio del petróleo físico supera habitualmente los 150$, pero con la reciente subida de precio del petróleo en sí y de los seguros (no ayuda mucho que se estén hundiendo barcos), ahora mismo supera frecuentemente los 170$, comiéndose los márgenes que hace unas pocas semanas habían llegado hasta los 100$ para el diésel. Así que el incremento del precio del petróleo puede, paradójicamente, llevar a cerrar refinerías, haciendo la escasez aún mayor.

Y recordemos que no solo el petróleo está varado en Ormuz. Falta gas natural, lo que es preocupante en Europa de cara al invierno, tanto por las necesidades de calefacción como para la estabilidad de la red eléctrica (ya se habla de reducir el consumo de gas un 7%). Faltan fertilizantes, justo cuando en unas semanas debería empezar la siembra del cereal de invierno. Falta ácido sulfúrico que afecta a la extracción de todo tipo de metales y minerales. Falta y faltará de todo.

Como consecuencia de todo ello, la vida es cada vez más cara. La inflación en España llegó al 4,9% este mes de septiembre, y hasta el 3,8% en el conjunto de la Unión Europea. ¿Y qué creen que pasará en los próximos meses? Que irá a peor. E, inevitable, en lontananza (o no tan lejos, nadie lo sabe con certeza), una gran crisis económica. Por tanto, en el horizonte tenemos más recortes, mayor coste de la vida, salarios congelados o a la baja y mayor precariedad laboral. En suma, más leña para el fuego social.

La gente que ha salido a la calle no sabe de Tasas de Retorno Energético, de ritmos de declive o de la inviabilidad material de la Renovable Eléctrica Industrial. Lo que saben es que su vida es cada vez más dura, más difícil, más estrecha. Estamos inmersos en un intenso proceso de empobrecimiento, el cual además será cada vez peor, porque el capital necesita a toda costa garantizar sus tasas históricas de ganancia, pero realmente no hay manera de mantenerlas en un mundo de recursos cada vez más escasos.

La verdad incómoda que nadie quiere asumir es que es necesario y urgente superar el capitalismo. Es necesario y urgente transitar hacia otro modelo económico que no necesite el crecimiento. Y cuánto más tardemos en hacer ese cambio, más degradación social habrá. Por sintetizarlo con un término (y dado que soy de la vieja escuela y me gusta usar palabras que condensan muchos conceptos pero que ya nadie utiliza), lo denominaré el Cambio Perentorio (perentorio: que es concluyente, definitivo, urgente o que no admite prórroga ni discusión). O, simplemente, lo Perentorio.

Algunos intentan esconder lo Perentorio detrás de banderas y cubrirlo con soflamas patrióticas. Que lo importante es la unidad de la Patria, y que la Patria está en peligro. Que, en cuanto "salvemos la Patria", todo estará arreglado. Sin embargo, lo Perentorio es internacional, no distingue de patrias ni fronteras: nuestra lucha aquí es en realidad la misma lucha de los franceses y los portugueses y, aunque en nuestro snobismo no nos demos cuenta, la misma de los latinoamericanos, los africanos y los asiáticos.

Otros intentan convencernos de que lo Perentorio es la inmigración, que todos los problemas nacen de una inmigración descontrolada, que si echamos a todos los inmigrantes nos irá bien. Pero en realidad el empobrecimiento creciente nace de la imposibilidad de mantener un capitalismo siempre creciente en un planeta finito, y con o sin inmigrantes esa situación se va a mantener. De hecho, la obsesión por criminalizar y marginar a los emigrantes, que son quienes hoy en día sostienen una parte fundamental del sistema productivo español y sobre todo la natalidad, resulta muy útil a un capital que usará su inseguridad social para continuar explotándolos y pagándoles salarios de miseria. La xenofobia y el racismo está al servicio de la explotación laboral, y de ninguna manera resolverán lo Perentorio.

Otros, desde posiciones pretendidamente progresistas, insistirán una vez más en el fracasado modelo de la Renovable Eléctrica Industrial, como si no estuviese hundiéndose, como si fuese capaz de resolver el problema de electrificar ese 70 y muchos por ciento del consumo de energía final que no es eléctrico. Se enfrascarán en soluciones de carácter tecnológico por temor a abordar el problema de fondo, y es que lo Perentorio es social, donde se tiene que operar el cambio más profundo es en el modelo social. Nadie quiere denunciar el capitalismo como lo que es, un modelo inviable.

Nadie se atreve a proponer un abandono del capitalismo. Nadie tiene el valor de intentar cambiar el capitalismo y superarlo.

Las protestas y manifestaciones que han surgido en toda Europa nacen de la constatación de que los ciudadanos de a pié están huérfanos políticamente: nadie les representa, nadie defiende sus derechos, nadie se atreve a cuestionar a quienes los están machacando y desposeyendo. Por eso, solo pueden ir a más. Quizá la oleada de protestas de hoy se apague con promesas reformistas tras las elecciones, por cansancio de los manifestantes o por medio de la represión más feroz. Pero lo Perentorio seguirá estando ahí. Y lo Perentorio no puede ser ignorado: necesita una respuesta, que tarde o temprano tendremos que darle.

También forma parte de lo Perentorio la situación ambiental y particularmente climática, y como, de nuevo, la única respuesta sensible al Cambio Climático es la superación del capitalismo, nadie se atreve a hacer nada efectivo sobre el tema, y algunos hasta se permiten dudar de que haya un Cambio Climático con argumentos cada vez más huecos y más estúpidos: "siempre hizo calor en verano", "siempre hubo incendios", "siempre hubo gotas frías", "siempre hubo inundaciones". Mientras esto escribo hay 850.000 personas confinadas en las provincias de Valencia y Alicante por culpa de unas precipitaciones monstruosas que en las últimas 24 horas han dejado 300 litros o más por metro cuadrado, en los puntos más extremos superando incluso lo 700 litros por metro cuadrado. El Mediterráneo está más de 3 grados por encima de la media de temperatura de los años 80, y por culpa de eso solo podemos esperar que las lluvias torrenciales continúen durante las próximas semanas. Pero no sabemos si nuestras infraestructuras aguantarán eso. A todo el estrés social que supone lo Perentorio, hay que añadir una capa adicional de estrés causado por el Caos Climático.

Mañana por la mañana se ofrecerán sendas ruedas de prensa, en Barcelona y Valencia, enmarcadas en la iniciativa "Alerta el Niño". En ellas se exigirá a las administraciones locales (catalanas en el primer caso, valencianas en el segundo) que tomen medidas de preparación para lo que viene. Porque estas lluvias son solo el aperitivo de lo que va a venir el año que viene. Este Niño, de unas dimensiones nunca antes vistas, va a golpearnos con dureza inusitada, y debemos prepararnos ahora, cuando hay tiempo. Porque la emergencia no empieza cuando se desbordan los torrentes, se queman los bosques o la gente muere de golpes de calor. La emergencia empieza cuando conocemos el riesgo y decidimos no prepararnos.

Salu2.

AMT

domingo, 18 de octubre de 2026

"In dubio pro guardia"

Así dice una legislación que el actual gobierno no ha querido, o no ha podido, derogar. Pero esa ley mordaza, ¿adónde nos lleva?

Cuando los testimonios apuntan abrumadoramente a una versión distinta de la policial, el juez no debe seguir a ciegas la versión policial, porque eso convierte a la policía en propietaria de la verdad, en sentido orwelliano. Peligrosísimo poder que conduce a la arbitrariedad más absoluta.

Otro tanto podríamos decir de los propios jueces, árbitros supremos. Y el Tribunal Supremo como Supremo Hacedor. Hágase su voluntad, porque puede hacer, y sabemos que "el que pueda hacer, que haga".

De las discrepantes sentencias de los jueces hay sobradas pruebas, como las sentencias divergentes en casos similares, porque lo que caracteriza al juez es su poder interpretativo.

La distinta administración de los tiempos, la suavidad o dureza para unos u otros, son comportamientos judiciales similares a los de las fuerzas del orden; estas últimas tan duras con las espigas, tan blandas con las espuelas; los otros humildes con los soberbios, arrogantes con los humildes.

Pero hay un asunto mucho más importante, y perdernos en "estas minucias" puede hacernos perder el sentido de la proporción. ¿Qué es más importante, preservar la vida en el planeta o mantener la fluidez del tráfico?

A favor de la fluidez está la nunca bien ponderada Esperanza Aguirre, que quiere ahora que las manifestaciones se hagan por las aceras. Ella, que animaba a cortar el tráfico en Ferraz...

Pero sin duda eran otros tiempos, como los que la auparon al poder en Madrid a manos de dos corruptos bien recompensados.

Pecadillos de juventud de la pobre mujer.

(Observación final: que las Thatcher lleguen al poder no es feminismo).


una sentencia condenatoria

16 de octubre de 2026
 
Accion climatica en el puente del Paseo de la Castellana - 1
Un momento del corte de la calle Raimundo Fernández Villaverde, durante la acción de desobediencia civil del 7 de octubre de 2019. Álvaro Minguito

El 16 de octubre nos ha llegado la sentencia nº 317/ 2026 dictada en la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Madrid (plaza nº 8) por la jueza María Teresa Rubio Cabrero, y es condenatoria: se nos impone la pena de “un mes y quince días de multa a razón de seis euros cuota diaria, con responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas diarias no satisfechas para cada uno de los acusados” (pena que recurriremos ante la Audiencia Provincial de Madrid).

La jueza da como hechos probados la versión (mentirosa) de la policía acerca de la detención en el curso de nuestra protesta climática: “Ha resultado probado y así se declara que el día 7 de octubre de 2019, hacia las nueve de la mañana, en el Puente de la calle Raimundo Fernández Villaverde con Joaquín Costa de Madrid, los acusados, Jorge Riechmann Fernández, Francisco Alejandro del Pozo Campos y Marina Magdalena Martínez participaban en una manifestación, sentada, en el citado puente, en compañía de unas doscientas personas más aproximadamente, cortando la circulación del referido puente en ambos sentidos de la circulación, encadenados entre sí, habiendo incluso colocado un barco con un remolque obstaculizando el tráfico y el tránsito. Ante esta situación, los acusados junto con las demás personas que allí se encontraban en la misma aptitud, fueron requeridos por los agentes de la Policía Nacional pertenecientes a la UPM y PUMA, a fin que depusieran su aptitud [sic], abandonaran la protesta de forma pacífica y se marcharan el lugar, a lo que accedieron la inmensa mayoría de las personas allí concentradas, si bien los acusados se negaron a ello, de forma contumaz y obstinada con un claro desprecio al principio de autoridad que aquellos representaban, tras los múltiples requerimientos de los agentes que allí se hallaban, teniendo que ser desalojados por los agentes, y así a Jorge Riechmann Fernández, ante la negativa a abandonar el lugar, fue conducido a la fuerza por los agentes número 86.987 y 85.157 de tal suerte que al ser sujetado comenzó a lanzar patadas, manotazos y forcejeando con los agentes; Francisco Alejandro del Pozo Campos, tuvo que ser agarrado por los agentes con número de identificación 93.492 y 127.504 con la finalidad de soltarlo del mástil del barco al que se había enganchado con los brazos, forcejando con los agentes de forma muy pertinaz, mientras que Marina Magdalena Martínez, al ser desalojada por los agentes 77.443 y 85.157 comenzó a lanzar a los mismos patadas, sin que ocasionara lesión alguna”.

Según la jueza, que asume el relato de la policía y devalúa los testimonios aportados por la defensa, los acusados mostramos “una resistencia pasiva contumaz y contundente no sólo a la orden de desalojo del puente sino también al ser desalojados por los agentes de la policía nacional, revolviéndose y propinando patadas y manotazos en el caso de Jorge Riechman y Marina Magdalena, y forcejeando en el supuesto de Francisco Alejandro del Pozo, mostrando con ello una oposición física al mandato emitido por los agentes de la autoridad, del que todos ellos tuvieron conocimiento, comenzando con una resistencia pasiva que se fue transformando en violencia moderada defensiva al tiempo de ser desalojados por la fuerza”. Pero no hubo ni patadas, ni manotazos, ni “violencia moderada defensiva” aquella mañana de hace siete años: sólo el intento de no sufrir demasiado daño ante la violencia (ésta, sí, real) con que aquellos agentes estaban moviéndonos de un lugar a otro.

Ecologistas en Acción y Greenpeace han emitido el siguiente comunicado:

“Diversas organizaciones ecologistas, sociales y de defensa de los derechos humanos han manifestado su rotunda disconformidad con la Sentencia 317/ 2026 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Madrid (Plaza nº 8), que condena a los activistas Jorge Riechmann Fernández (Anticapitalistas y Ecologistas en Acción), Marina Magdalena Martínez (Extinction Rebellion) y Francisco Alejandro del Pozo Campos (Greenpeace) por la acción realizada el 7 de octubre de 2019 en el puente de la calle Joaquín Costa con Raimundo Fernández Villaverde de Madrid. Las entidades reiteran la absoluta inocencia de los tres encausados y advierten de que la instrumentalización del Código Penal para penalizar la desobediencia civil pacífica vulnera derechos democráticos esenciales.

Los hechos juzgados se remontan a 2019 cuando trescientos activistas –convocados por la plataforma 2020 Rebelión por el Clima y Extinction Rebellion (XR)– ocuparon de forma pacífica el puente madrileño, acompañados por un velero simbólico, para exigir medidas urgentes frente a la emergencia ecológica. A pesar de que se retiraron pacíficamente tras los requerimientos policiales, tres activistas fueron detenidos de manera aleatoria.

El tribunal les ha impuesto una pena de un mes y quince días de multa por un delito de resistencia grave a la autoridad (artículo 556.1 del Código Penal), aplicando la circunstancia atenuante cualificada de dilaciones indebidas tras siete años de demora procesal. Las defensas y los colectivos recuerdan que toda la «resistencia» ejercida consistió en intentar no sufrir lesiones durante el desalojo por la fuerza ejercida por los agentes.

Inés Díez, responsable del área jurídica de Greenpeace, ha declarado:

«En absoluto podemos estar de acuerdo con una sentencia que condena por un delito de resistencia a la autoridad cuando los hechos han acreditado que fue una protesta completamente pacífica. El delito de resistencia precisa de un dolo específico que no concurre en el presente caso. Esperamos que la Audiencia Provincial restaure la legalidad y que absuelva a las tres personas condenadas».

Jaime Doreste, abogado portavoz de Ecologistas en Acción, ha añadido:

«La criminalización de la protesta ecologista resulta inaceptable en un Estado que se pretende de Derecho, porque el derecho penal no permite una aplicación e interpretación extensiva e imaginativa. Este derecho surge de la necesidad de perseguir las más graves conductas que atentan contra la convivencia ciudadana y democrática, por lo que perseguir las acciones directas no violentas resulta un exceso intolerable».

Esta condena contrasta frontalmente con el criterio fijado por la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Valencia, que el pasado 6 de octubre de 2026 dictó la absolución histórica de once activistas de Greenpeace juzgados por la protesta pacífica en el puerto de Sagunto de 2021 contra un buque metanero. Aquella sentencia confirmó de forma inequívoca que la acción no violenta no altera la paz pública y que el derecho fundamental a la protesta no puede ceder ante las meras molestias o incomodidades que pueda generar su ejercicio legítimo.

Francisco del Pozo Campos, activista de Greenpeace condenado por la acción de 2019, ha declarado:

«Hace unas semanas la justicia en Valencia confirmó que la dignidad no se criminaliza y que la protesta pacífica es una herramienta indispensable para proteger la democracia. Pero ahora un tribunal en Madrid pretende criminalizarnos por transmitir una realidad incómoda, pero cierta. La acción climática que lucha por la ineludible eliminación de los combustibles fósiles de nuestra dieta energética es el único salvavidas posible para la humanidad. Por mucho que nos criminalicen, no nos queda otra que ser inmunes al desaliento, nos jugamos demasiado».

Jorge Riechmann, activista de Ecologistas en Acción y también condenado en esta acción, ha añadido:

«En estos tiempos tan difíciles, cuando se aceleran los procesos ecológicos, sociales y políticos que conducen a la inhabitabilidad de la Tierra, defender el derecho a la protesta pacífica va mucho más allá de nuestros deberes democráticos elementales: se trata de salvaguardar las condiciones que permitan activar la reacción ciudadana que necesitamos para evitar los escenarios peores».

Las organizaciones ecologistas, sociales y de defensa de los derechos humanos confirman que respaldarán los recursos de apelación ante la Audiencia Provincial de Madrid para lograr la libre absolución de Jorge Riechmann, Marina Martínez y Francisco del Pozo. Asimismo, reafirman su compromiso con la desobediencia civil pacífica como una obligación ética y un derecho constitucional frente a la inacción institucional ante el colapso ecológico”.[1]

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[1] “Castigo a la protesta pacífica y condena a los activistas climáticos por una acción en 2019”, 16 de octubre de 2026; https://www.ecologistasenaccion.org/378950/

https://es.greenpeace.org/es/sala-de-prensa/comunicados/castigo-a-la-protesta-pacifica-y-condena-a-los-activistas-climaticos-por-una-accion-en-2019/

https://tratarde.org/una-sentencia-condenatoria/

jueves, 15 de octubre de 2026

¡No es una "huelga laboral"!

La patronal, escandalizada, se alborota y grita que, al no estar directamente motivada por reivindicaciones salariales o laborales, la huelga convocada "no es legal".

Pero los altos precios de las hipotecas y los alquileres ¿nada tienen que ver con el salario? ¿No son causantes de la merma de la capacidad del salario para satisfacer las demás necesidades, cuando suponen para millones de familias el gasto más importante, con mucha diferencia respecto a lo que dedican a satisfacer otras necesidades básicas?

El capital tiene dos formas complementarias de alimentarse. Del lado de la producción, la extracción de la máxima plusvalía posible. Del lado del consumo, que también necesita para dar salida a los productos, extraerle el máximo beneficio.

La vivienda tiene una particularidad que no poseen otros productos: no es dosificable, hay que venderla o alquilarla por unidades completas, aunque siempre se la pueda "trocear" por habitaciones o falsificarla con tugurios no aptos para una vida digna.

Esta rigidez facilita la especulación, que en estos tiempos del mercado instantáneo es la forma principal de succionar la riqueza, con rapidísimos tiempos entre compras y ventas, de cualquier lugar en que la localice la mirada del buitre.

Dado este desplazamiento del sector productivo al especulativo, los bancos ganan más dinero con la venta de hipotecas que los promotores inmobiliarios con la construcción de viviendas. 

Este juego infame está secando la sociedad, sustituyendo la actividad productiva (salvo la militar) por la especulativa que nada produce.

El desencadenante del estallido social ha sido un caso especialmente cruel, pero que se ha dado antes de forma masiva y se sigue dando igualmente ahora mismo.

Bendita huelga, la primera no estrictamente laboral en mucho tiempo. 


El PCE llama a una huelga general masiva por la vivienda, los salarios y los servicios públicos

08/10/2026






El Partido Comunista de España (PCE) hace un llamamiento a secundar una «huelga general masiva» el próximo 11 de noviembre en defensa de la vivienda, los salarios y los servicios públicos, una movilización que considera «sin precedente en la historia de España» por la confluencia del movimiento obrero y sindical organizado con el movimiento social por el derecho a la vivienda.

El PCE aplaude esta Huelga General “en defensa de la vivienda y de unos salarios dignos que garanticen unas condiciones dignas de vida para la clase trabajadora. Una movilización a la ofensiva y con una clara perspectiva de clase, al grito de ¡Viva la lucha de la clase obrera!”. Considera que el encarecimiento de la vivienda constituye “la principal causa de la degradación de las condiciones de vida de la clase trabajadora”, al reducir el efecto de las subidas del SMI, las pensiones y otras prestaciones, así como de los incrementos salariales “que hemos impulsado estos años”.

En su comunicado, el Partido atribuye la gravedad de la crisis habitacional a “la voraz lógica capitalista”, las políticas neoliberales y privatizadoras y la especulación inmobiliaria protagonizada por el capital financiero. Según denuncia, esta dinámica ha alcanzado también al parque público de vivienda, “hasta reducirlo a su mínima expresión”, mientras el coste de la vivienda está “hundiendo de forma dramática la economía de las familias trabajadoras”.

“La oligarquía y sus representantes más genuinos, la derecha y la ultraderecha del PP, VOX, UPN y Junts, son los principales responsables de la criminal escalada especulativa, por su permanente bloqueo parlamentario contra las leyes y decretos que velaban para que las familias vulnerables pudieran defenderse ante los desahucios” denuncia la organización comunista. También responsabiliza a las comunidades autónomas gobernadas por PP y Vox por no aplicar la limitación de los precios del alquiler mediante la declaración de zonas tensionadas.

El comunicado recuerda la lucha de Mari Carmen, a la que considera un símbolo de la lucha contra la especulación y el rentismo. “Y no, no es un fallecimiento, es otro asesinato propiciado por especuladores y rentistas, otra víctima más del capitalismo y sus secuaces, aquellos miserables que la han desahuciado y también quienes han tratado de desprestigiarla”.

De cara al 11 de noviembre, el PCE plantea una sucesión de movilizaciones previas y reclama “la máxima unidad y coordinación” en los centros de trabajo y estudio, barrios y pueblos. La organización considera prioritario que su militancia impulse este proceso junto al Sindicato de Inquilinas, el sindicalismo de clase y el conjunto de movimientos sociales, para situar “los problemas y reivindicaciones de la clase trabajadora en el centro del debate político”.

El Partido vincula esta movilización con la batalla institucional y electoral. “La lucha de clases no solo se da en la calle, también se da en las instituciones»”, afirma, y subraya la importancia de las elecciones generales del 29 de noviembre ante el riesgo de una entrada de la ultraderecha en el Gobierno y una involución de los derechos sociales y laborales.

El PCE destaca asimismo el protagonismo de una nueva generación de jóvenes militantes sociales y políticos de izquierdas que “han inundado las calles con la movilización” y reivindican la lucha de la clase obrera. Su incorporación es clave para ampliar la movilización y sostener reivindicaciones transformadoras.

domingo, 11 de octubre de 2026

¿Hay una inteligencia colectiva?

Asamblea del 15-M en la Puerta del Sol










Carlo Frabetti, en su libro ¿El huevo o la gallina?, se plantea esta pregunta partiendo de una frase de la bióloga Deborah Gordon: «Las hormigas no son inteligentes, pero el hormiguero sí».

Los insectos sociales, en efecto, tienen comportamientos colectivos que resuelven eficazmente problemas complicados, como hallar rutas óptimas a las fuentes de alimento u organizar la defensa contra enemigos. Cada uno de ellos aislado parece carecer de conciencia, pero en conjunto su comportamiento resulta maravillosamente inteligente.

También nuestra conciencia individual es un resultado en que colaboran innumerables células carentes de ella. Recientes investigaciones extienden este resultado incluso a células huéspedes, como las que componen la microbiota intestinal. Cientos de millones de neuronas interactúan con cientos de billones de microorganismos en lo que se ha llamado «segundo cerebro». El resultado de tanta interacción es la conciencia y nuestra inteligencia individualizada.

Si la colaboración de seres no inteligentes puede producir inteligencia, ¿podría la colaboración de seres inteligentes producir una superinteligencia? Así plantea Frabetti la cuestión:

Y si un montón de simples hormigas puede convertirse en un hormiguero inteligente capaz de resolver problemas de una cierta complejidad, qué no podría hacer un hormiguero de seres inteligentes, como los humanos, pensarán algunos. 
Pero, paradójicamente, la inteligencia individual puede ser un obstáculo para la obtención de ciertos resultados colectivos. Los militares lo saben bien: para que un ejército sea una eficiente máquina bélica, los soldados no tienen que pensar por sí mismos sino obedecer ciegamente las órdenes, y la propia instrucción militar, así como los uniformes y demás parafernalia castrense, tienden a homologar a los individuos y a volver mecánicos sus gestos y movimientos. No en vano se puede entrar en el ejército con un CI de 70, mientras una inteligencia muy despierta se vuelve fácilmente conflictiva; los borderline son mejores soldados que los genios.

La reflexión, sin embargo, deja abierta una vía a la esperanza:

Un equipo de fútbol podría ser un caso intermedio entre un batallón de infantería y un grupo de individuos actuando cada uno según su criterio. En un partido de fútbol se observan pautas de actuación colectivas diseñadas y ensayadas en los entrenamientos, pero cada jugador conserva un importante margen de iniciativa personal. ¿Se puede lograr algo parecido al abordar colectivamente tareas de mayor envergadura individual que marcar goles?

Lo que vale para un equipo de fútbol, una comunidad de vecinos bien avenida o cualquier sociedad cultural o recreativa, debería servir para sociedades más amplias, siempre que la identificación de sus miembros con el colectivo fuera sólida. Y ahí es donde empiezan los problemas.

Porque las identidades son múltiples y la elección correcta necesita establecer prioridades. Eso exige un conocimiento amplio y unos sentimientos de pertenencia, que pueden ir de lo más cercano a lo universal.

El racismo y la xenofobia limitan la pertenencia a un grupo cerrado. El nacionalismo (¡"prioridad nacional"!) te encierra en una patria más o menos consolidada históricamente y muchas veces mal definida. El género, la religión, la cultura, la ideología, marcan territorios conflictivos.

En medio de todo esto, enmascarada por esa multiplicidad de identidades, está la clase social. Y hay situaciones en las que caen muchas de las máscaras, arrancadas por la cruda realidad.

Con la crisis habitacional hemos convivido hasta ahora como un mal cotidiano, como si fuera una plaga bíblica inevitable. Hasta que la lucha de clases ha encontrado un cauce, a partir de un infame desahucio. Casos semejantes eran algo cotidiano, pero este ha sido la gota que desborda el vaso.

Dos formas de explotación conviven en el capitalismo. La primera es la extracción de plusvalía en el proceso productivo, pero junto a este capitalismo extractivo-productivo hay otro meramente especulativo, que sin producir nada, succiona en forma de renta o de interés del préstamo financiero todo lo que le es posible.

Los bancos ganan más dinero con la venta de hipotecas que los promotores inmobiliarios con la construcción de viviendas. He aquí otros ejemplos de la especulación improductiva que sin crear riqueza la succiona de todo cuanto toca:

La financiarización de la economía occidental va mucho más allá de Wall Street. Ahora, incluso las empresas industriales dependen de los ingresos relacionados con la financiación como fuente clave de beneficios.

General Motors suele ganar más dinero con su división financiera que con la venta de automóviles. Lo mismo sucede con GE y sus turbinas de aviones.

Minoristas como Home Depot y Best Buy ganan más dinero con los intereses que pagan los clientes por sus pagos a plazos que con la venta de madera o productos electrónicos. 

La expansión capitalista se está deteniendo. Repetimos hasta la saciedad que no puede haber crecimiento sin fin en un planeta finito aunque en la práctica cotidiana nos cuesta mucho admitir que los límites del crecimiento nos alcancen.

Las dos primeras entradas de este blog, hace ya quince años, fueron los vídeos El dinero es deuda y Aritmética, población y energía. El primero explicaba la deriva capitalista hacia el parasitismo financiero, el segundo exponía claramente la imposibilidad del crecimiento indefinido. 

En estas circunstancias, cuando todas las partes ven reducirse su cuota de participación en la riqueza, se exacerba la lucha de todos por ampliar la propia. El capital se traslada al sector especulativo, mientras en el sector productivo reduce todo lo que puede los salarios. El trabajador se ve atrapado entre ingresos estancados y gastos crecientes. Entre estos la vivienda es uno de los más importantes. Hipotecas y alquileres tienden a reducir a cero la capacidad de gasto hasta amenazar la supervivencia. Con todo esto merma su capacidad de consumo, y la producción se desplaza hacia lo superfluo que pueden pagarse los más ricos.

O al gasto militar...

Es interesante la estrategia patronal de considerar ilegal la huelga general convocada por los sindicatos porque no se basa en buscar mejoras salariales. Pero el trabajador consciente sabe muy bien que está atrapado entre dos paredes móviles que se acercan más y más: la del capital productivo que estanca o reduce su salario real y la del especulativo y rentista que anula progresivamente su capacidad de pago y de subsistencia.

Los que tienen más medios para influir en el conjunto de la población utilizan todos los argumentos posibles para desviar la atención de lo realmente acuciante hacia casos puntuales, como el de la viejecita sin pensión que vive de alquilar una segunda vivienda. Pero habría que explicar también por qué esta pobre señora no tiene una pensión digna. Sin contar con que la legislación puede también considerar estos casos para compensar su indigencia. 

También la inseguridad pasa a ser consideración prioritaria, fomentada por la propaganda de los que defienden sus prioridades personales que disfrazan de nacionales. Por eso la derecha prefiere hablar de Ceuta. Por eso las izquierdas se interesan más por la tragedia de Maricarmen.

Los enemigos de la democracia están utilizando el miedo como una de sus armas porque "en un contexto de miedo, la amígdala cerebral anula a la corteza prefrontal y mengua la capacidad de reflexión", como explica Guido Girardi.

¿Durará el "efecto Maricarmen" hasta las próximas elecciones, o volverá el tema securitario al primer plano? Difícil saberlo.

En cualquier caso, la derecha que defiende al capital tiene mucho más fácil reagrupar sus inteligencias colectivas que una izquierda fragmentada en la que la inteligencia de clase social se entremezcla muchas veces con inteligencias particularistas. Izquierdas nacionalistas buscan defender sus feudos. Otras izquierdas se debaten entre maximalismo y posibilismo.

Algunos partidos, como Podemos, anteponen exigencias previas porque renunciar a ellas se consideraría una derrota. Pero otras fuerzas políticas han renunciado a puestos de salida en muchas ocasiones para preservar la unidad. Recuérdese el caso de Izquierda Unida en las elecciones europeas, que dejó fuera a una persona muy valiosa.

Y para terminar, consideremos esa incuestionable cuestión de las primarias abiertas.

No es mal mecanismo el de las primarias cuando se realizan dentro de un grupo cohesionado, en que todos los participantes han dispuesto de la información suficiente y de las mismas facilidades para participar. ¿Es este el caso? ¿Todo el mundo está preparado informáticamente para una consulta necesariamente telemática? ¿Serían todos los candidatos igualmente populares mediáticamente? Si Belén Esteban fuera de izquierdas tendría todas las papeletas para salir elegida.

Prioricemos la inteligencia cooperativa que nos une ante la competitiva que nos aísla.

https://unasolapapeleta.vercel.app/ 

miércoles, 7 de octubre de 2026

Comunismo cervantino y el problema de la vivienda

Vaya por delante que en modo alguno pretendo con estas reflexiones enfriar un movimiento absolutamente imprescindible, cuyo fracaso nos conduciría al precipicio por la vía más rápida.

Lo que quiero dejar claro es que la construcción de nuevas viviendas es un falsa solución que no nos sacará del callejón sin salida que reconduce el problema a la espiral crecentista e inalcanzable oferta-demanda, cuando la única solución es redistributiva.

Miles de personas se manifiestan en Madrid para pedir una solución a la crisis de la vivienda. Chema Moya / Efe











Vuelvo a Cervantes:

Entre las actividades de hace una década del Instituto Castelao de Vigo hubo un trabajo sobre este texto cervantino:

«Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío. Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes...»

Ignoro si la elección del texto tuvo alguna malsana intención comunistoide, pero sospecho de la intención de Cervantes. ¿Por qué puso en voz de un loco cosas muy peligrosas si las decía un cuerdo? ¿Qué quería decir "con la Iglesia hemos topado"?

¿Miente Cide Hamete cuando jura "como católico cristiano"? La contradicción pone en duda su fe, tanto si miente como si dice verdad. Su justificación de como "debería jurar" un creyente implica que muchos juran en falso.

¿Era tal vez Cervantes comunista? En todo caso, el comunismo que describe es presentado como algo deseable.

El término "comunista", muy anterior a lo que se etiqueta habitualmente en nuestros días como tal, es polisémico. Aplicable tanto a un futuro hipotético como a un proceso intencional. A sistemas puestos en práctica como a utopías nunca exploradas.

Marx y Engels, en La Ideología Alemana, llaman comunismo al movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual, no a un modelo ideal de sociedad que deba inventarse ni a una utopía futura a la que se quiera llegar. Pero debe quedar claro que este "movimiento real" necesita en cada momento un "modelo ideal" que dirija sus pasos. Y también que este modelo no es un objetivo embalsamado sino que la propia realidad de cada momento lo modifica, como no podía ser de otro modo.

Es la incesante lucha de clases la que va modelando el proceso histórico. Lucha real que ahora mismo moviliza la vivienda, enfrentando a los dueños de capital inmobiliario rentista con sus inquilinos, trabajadores para los que es insostenible el alquiler e inalcanzable la propiedad.

Precisamente aquí aparece la falacia patronal de que la huelga general que se propone no es legal porque no es una lucha por el salario. ¿No tendrá el salario algo que ver?

Cervantes califica como "inútil razonamiento" el discurso de Don Quijote ante los ignorantes cabreros. Algo de eso ocurre hoy con muchos receptores de parecidos discursos actuales.

Ignorantes son de que el capitalismo es la forma más rápida de ir a tomar viento, porque se opone a realidades fáciles de entender si sabemos un mínimo de Matemáticas o de Física.

No hay capitalismo sin crecimiento, pero no hay crecimiento sin límites.

La Matemática impone el límite del crecimiento exponencial, la Física añade las leyes de la termodinámica. Por eso aquel ideal comunista de prosperidad ilimitada que dibujaba Don Quijote ha cambiado. El modelo ahora tiene más bien que dirigirse hacia la sobriedad compartida.

Pero eso choca con otro modelo que puebla las mentes: el de la abundancia inalcanzable.

Dejarse engañar por quienes mienten como los católicos cristianos que dicen ser sustituye a otro opio del pueblo, en esta época de falsos incrédulos.

Negar la realidad es más cómodo. Ofrecer mentiras tranquilizadoras. Y si los fascistas niegan descaradamente, los socialdemócratas ponen la sordina de sus soluciones sostenibles.

Por eso no es popular ni movilizadora la cruda verdad.

Y por eso Jorge Riechmann escribe en su blog:

intramuros, extramuros y las elecciones generales del 29 de noviembre 

Con la impresionante movilización en torno a la vivienda de estos días (incluida la acampada en Sol desde el 26 de septiembre), catalizada por el Sindicato de Inquilinas, se muestra otra vez algo decisivo que no deberíamos olvidar nunca: en lo que se refiere a la política intramuros (que es, para la mayoría, la única política que hay y tiende a resolverse en mera cratología), la acción decidida de un número muy pequeño de personas, llevada a cabo en el momento decisivo (kairós), logra grandes cosas. Según lo que se ha leído estos días en prensa, en Madrid el Sindicato de Inquilinas lo componen entre cien y doscientas personas, aunque el núcleo activo (quienes militan de forma regular, días tras día) son entre sesenta y setenta. 

Habrá elecciones generales el 29 de noviembre. “Son, seguramente, los comicios más decisivos desde las elecciones de 1977. Lo que aquel año España dejó atrás fue la extrema derecha. Medio siglo después, la historia ha girado y lo que tenemos delante no parece una alternancia democrática al uso, sino la posibilidad real de que la extrema derecha vuelva al poder”.[1] 

Y antes de esas elecciones habrá huelga general (convocada por el Sindicato de Inquilinas, CGT, CCOO, UGT y otras organizaciones). Salarios, vivienda, coste de la vida son lo que está llevando ahora a cientos de miles de personas (¡jóvenes sobre todo!) a las calles. Pero, ay, intramuros y extramuros: en lo macro y en lo que se desarrolla más allá de los muros de la ciudad, los precios baratos se logran (sin desmerecer los efectos de la desigualdad social, tan importantes) con la externalización masiva de daños y costes –comenzando por el uso de la atmósfera como cubo de basura de los GEI (Gases de Efecto Invernadero) y la tragedia climática. 

Se puede ver estos días con la pugna política en Brasil, donde Lula ha perdido (por dos puntos) la primera ronda de las elecciones presidenciales frente a Flavio Bolsonaro. De lo que me duelo, como cualquier persona con dos dedos de frente que no pertenezca a la clase dominante. Pero la opción es entre destruir la selva amazónica y el clima de la Tierra con socialdemocracia (algo más lentamente, y con ciertos elementos de justicia social) o destruir la selva amazónica y el clima de la Tierra con fascismo (a ritmo acelerado y con furiosa, criminal exasperación nihilista).

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[1] Toño Fraguas en la newsletter para suscriptores de eldiario.es, 6 de octubre de 2026.