domingo, 29 de agosto de 2021

Afganistán como nunca te lo han contado (y III)

Tercera y ultima parte del artículo El Afganistan Socialista (1978-1992). Afganistan como nunca te lo han contado, que continúa lo que he publicado y comentado en la primera y la segunda.

Después de conocer la triste historia de este desgraciado país, tan difícil de ocultar si no es con una llamada a la ignorancia, sobra cualquier hipócrita rasgado de vestiduras por parte de los gobiernos y los medios occidentales.

Porque además, ¿de dónde salieron las armas utilizadas por los talibanes en esta guerra? ¿quiénes han hecho suculentos negocios facilitándoselas? ¿estaban ciegos o al margen los gobiernos de los países en que se fabricaron, y a cuya prosperidad económica contribuyeron?

El negocio de las armas crea y alimenta los conflictos de forma inseparable de los intereses estratégicos de los gobiernos. Los nuestros no han sido precisamente modélicos en este sentido. 


El Afganistán Socialista (1978-1992). Afganistán como nunca te lo han contado

Baradar Akhund, en el centro de la imagen, durante el vídeo en el que declara el triunfo talibán. | Reuters













¿Qué pasó después?

La oposición, llamada en Occidente, incluso por la izquierda "de salón" RESISTENCIA, REBELDES, LUCHADORES POR LA LIBERTAD, que no es mas que un amasijo de 300 comandantes enfrentados entre sí y acostumbrados a llenarse los bolsillos con los dólares de la CIA, termina en 1992 por derribar al gobierno comunista. Las conquistas sociales son liquidadas y el país pasa a un nuevo tipo de guerra civil entre los diferentes jefes tribales.

La CIA, el régimen saudí y el general pakistaní Nasrullah Babar forman un grupo integrista aún más fanático y brutal que toma el poder en Kabul en 1996, los talibanes. Los USA pretenden que este régimen no dificulte la instalación de oleoductos que transporten el petróleo centro-asiático a manos de las petroleras yanquis. Otras vías alternativas por Irán y China no son posibles. Los talibanes hacen saber mediante dos gestos lo que va a ser su política: arrastran por las calles de Kabul y cuelgan al último presidente comunista, Najibullah, y ordenan a las mujeres a esconderse debajo de de una espantosa pieza de tela. El asesinato de Najibullah podía haberlo evitado él mismo: le ofrecieron salvarse si firmaba un documento favorable a Pakistán. Al no hacerlo, los lacayos de EEUU no tardaron tiempo en darle una muerte horrenda y terrible.

Los antiguos amos de la CIA pensaron seguramente que su operación había tenido éxito y que Kabul "ya era libre". Pocos imaginaban, y tampoco sus aliados de la OTAN, que los fanáticos integristas se iban a volver contra ellos colaborando, supuestamente, en los devastadoras atentados de EEUU y otros lugares.

El pueblo afgano tuvo una oportunidad de obtener un desarrollo pacífico y construir una sociedad más justa. La única ayuda que recibieron de Occidente fue las armas de los bandidos integristas, después las lágrimas de cocodrilo de algunas feministas pequeñoburguesas, los misiles de Clinton y un país sumido en la miseria en todas sus categorías clasificables.

Todavía, quienes tenemos memoria tenemos que aguantar noticias como «Una mujer conduce por primera vez en Afganistan» (Europapress, 2014), como si fuésemos IMBÉCILES y desconociésemos la historia. La Historia de un Afganistán libre, socialista, donde las mujeres podían ser y desarrollarse, donde los pobres y los humildes por fin tocasen con la punta de los dedos el poder y autogestionar sus destinos.

Por desgracia, execrables y repugnantes intereses sembraron de muerte y pobreza Afganistan en nombre de la libertad: Como en Irak, como en Libia y como hoy en Siria. Debemos recordarlo, debemos tener memoria, pues si no lo hacemos, conseguiremos que vuelvan a matar, de nuevo, a todos y todas las valientes que en 1978 lucharon por un Afganistán mejor que da mil patadas a la cloaca creada por EEUU en 2001.

Los afganos, a pesar de todo, no lo han olvidado. Cabe señalar que una encuesta de Radio Kabul en 2008 preguntaba qué gobierno preferían los afganos: Un 93% dijeron que la República Socialista, recordando el periodo de prosperidad vivido en aquellos años que, de momento, parece que no volverán.


BIBLIOGRAFÍA:

http://www.marxist.com/destino-afganistan-socialismo-o-barbarie-es.htm

http://arqueohistoriacritica.blogspot.com.es/2013/10/afganistan-gloria-y-tragedia.html

http://www.theatlantic.com/photo/2014/08/the-soviet-war-in-afghanistan-1979-1989/100786/

Si el artículo te ha parecido interesante, compártelo, es importante que estos datos sean conocidos. La mayoría los desconoce, cuando son claves para entender el surgimiento del yihadismo.

¡Salud y comunismo!

Afganistán como nunca te lo han contado (II)

No es cierto que Afganistán haya sido siempre el país terriblemente atrasado, hundido en el medievo, que nos presentan las noticias de ahora mismo. Pero sí lo es que su situación estratégica, clave para el control de Asia Central, lo ha convertido en peón en el juego de las potencias por el dominio de Eurasia, por no decir del mundo.

El Gran Juego del siglo XIX entre los imperios británico y ruso, que se disputaban entonces el dominio continental, tuvo como pieza esencial el territorio afgano. En el siglo XX la disputa geoestratégica continúa, pero adquiere un cariz y unos protagonistas diferentes, porque la revolución soviética transforma a uno de los actores, y las implicaciones sociales se unen a las de la geopolítica.

Antes de los gobiernos comunistas, ya desde principios del siglo algunos de sus gobernantes quisieron sacar al país de su atraso secular. Los esfuerzos de Habib Allah (1901-1919) y de Aman Allah Khan (1919-1929) para salir del aislamiento fueron anulados por la voluntad británica de reforzarlo. Después, Mohammed Zahir Shah (1933-1973), de cultura francesa y adicto a ideas nuevas, hizo que su país entrara en la Sociedad de Naciones (1934) y se abriera progresivamente a la influencia exterior.

Zahir dio una nueva prueba de voluntad reformadora al hacer aprobar, en 1964, por la Asamblea constituyente, una nueva constitución y al estimular la escolarización de las mujeres, a las que en 1959 se había concedido el derecho de no llevar velo.

El 16 y 17 de julio de 1973, un golpe de estado militar, dirigido por Sardar Muhammad Daud, primo y cuñado del rey, y apoyado por los dos partidos de la oposición derrocó a Zahir Shah, quien salió hacia el exilio hacia Roma. Fue proclamada la república. Pero la reforma agraria que obtuvo poco apoyo y el autoritarismo del presidente condujeron al derrocamiento de este en abril de 1978.

Lo que vino después ya ha sido relatado en la entrega anterior.

Queda claro que el siglo XX fue para este país una etapa de esfuerzos por salir del atraso, inspirados tanto en ideas liberales como socialistas, y que el virus fundamentalista ha sido cultivado por quienes ahora dicen lamentar sus efectos.

Después de recordar los avances sociales, rápidamente frustrados, relatados en la primera parte de este artículo de hace seis años, continuaremos en esta segunda, denunciando la génesis del desastre actual, que sus autores quieren en vano disimular. A lo sumo hablan de "errores"...


El Afganistán Socialista (1978-1992). Afganistán como nunca te lo han contado


EEUU decide declarar la guerra a la Revolución de Saur, junto a sus aliados: Pakistan y Arabia Saudi

Estados Unidos vio la situación como una oportunidad única para debilitar a la URSS, y el movimiento esencialmente marcó el final de la era de la distensión iniciada por el ex Secretario de Estado Henry Kissinger. En 1978, los estadounidenses comenzaron a formar insurgentes y establecer emisiones de propaganda para Afganistán desde Pakistán. A principios de 1979, oficiales estadounidenses comenzaron a reunirse con los líderes insurgentes para determinar sus necesidades. De acuerdo con el entonces Consejero de Seguridad Nacional Zbigniew Brzezinski, la ayuda de la CIA a los insurgentes en Afganistán fue aprobada en julio de 1979.

Brzezinski dijo que la ayuda a los muyaidines, que se inició bajo la administración Carter con la intención de provocar la intervención soviética, fue impulsado de manera significativa en la administración Reagan.

Mohamed Taraki, primer presidente de la RPDA

¿Invasión de la URSS?

Cuando se habla de este hecho histórico en la bibliografía o en los medios de comunicación, se le califica de "invasión de Afganistán" o "invasión soviética", equiparándolo con episodios que protagoniza la URSS en Hungría (1956) o en Checoslovaquia (1968). Nada más lejos de la realidad. La URSS no invade Afganistán, sino que interviene tras recibir la petición por parte del Consejo Revolucionario. Esto explica que la intervención en Afganistán no despierte el mismo descontento que años atrás produjo la invasión del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia.

De hecho no hay que olvidar dos datos: La Revolución de Saur se produce en 1978 y la entrada de tropas soviéticas es el 7 de diciembre de 1979, habiendo ya EE.UU empezado a financiar a los «rebeldes».

Y otro dato: La República socialista afgana SOBREVIVIÓ a la caída de la URSS durante meses, sin ayuda y luchando sola contra sus enemigos. La URSS desaparece en diciembre de 1991 y Kabul no es tomada hasta un año después, lo que demuestra la existencia de un apoyo importante y notable por parte de la población, teniendo en cuenta que de 1988 a 1992, la RPDA luchó sin más ayuda que la de su propio Ejército y las milicias comunistas.


Apoyo abierto por parte de EEUU a los islamistas, de entre los cuales acabará naciendo Al-Qaeda

EEUU no dudó, con el apoyo de Arabia Saudi, en financiar y armar a los "freedom figthers" Como en Siria y Libia ha pasado en los últimos años, EEUU no tuvo problema en apoyar a gente que, sumidos en un feroz fanatismo islamista, obedecían y servían a los poderes que les financiaban.

Reagan se reunía con ellos cómodamente en la Casa Blanca en el año 82.


Reagan llegó a decir de ellos:

"Ver los valientes afganos luchadores por la libertad contra modernos arsenales con simples armas de mano es una inspiración para aquellos que aman la libertad."

La misma AlQaeda tiene el origen de su nacimiento en Afganistán, algo que ha sido reconocido por la misma Hillary Clinton.

Ciudadanos soviéticos capturados por los muyahidines. 1981. Fueron degollados y tiroteados.




En 1981 se producen secuestros de ciudadanos soviéticos como estos. Fueron ejecutados como hoy ejecuta ISIS a sus capturados. Entonces, los medios de prensa, a ese acto, igual que a los coches bomba, le llamaban «luchar por la libertad»

Bin Laden era retratado en medios occidentales en los años 90 como un héroe de la libertad












Con la complicidad de la prensa occidental, donde se vendía que eran "rebeldes" que luchaban contra un "régimen". De hecho, ya estaba allí "informando" la conocida periodista de EL PAIS, Pilar Bonet, denunciada por la intoxicación de sus artículos sobre Ucrania en 2014.

Seguramente os suene la  historia, calcada de Libia y Siria.




O en los años 80, cuando era una constante (curiosamente escrito por la misma tipa que hoy escribe crónicas desde Ucrania) que los muyahidines eran «oposición armada», y quienes les combatían, «régimen».

Y por si fuera poco, incluso películas como RAMBO se dedicaban en Hollywood a esos simpáticos islamistas que luchaban por «la libertad»








Tras el 11-S, tuvieron la "decencia" de cambiarlo, claro, una vez sembrado Afganistán de fanatismo y muerte, intolerancia y guerra.


Imágenes del Afganistán socialista y vida cotidiana, antes y después

Kabul, 1990

Imagen tomada en 1992, cuando los islamistas toman la ciudad de Kabul.

Mujeres por las calles de Afganistan en 1988

Foto de mujeres en Kabul tomada el año pasado. No es 1600, es 2013, tras la “liberación” del Afganistan de la Revolución Saur por los "freedom figthers" de EEUU y la "nueva liberación" de EEUU en 2001

Foto del asesinato del último presidente comunista de la RPDA por los «aliados» de EEUU.

El día de ese trágico suceso, EL PAIS publicaba un editorial llamado «Hijos de Occidente», alabando a los asesinos:

http://elpais.com/diario/1996/09/29/opinion/843948006_850215.html

El progreso de Afganistán fue tal que llegó a tener el primer astronauta de su historia. Lo tuvo 12 años antes de que ESPAÑA enviase a un astronauta al espacio por primera vez en su historia.

Abdul Ahad Mohmand, primer y único cosmonauta afgano

Cuando los «muyahidines» llegaron, además de cortar los dedos a las mujeres con uñas pintadas, y matar a muchas de ellas, después de violarlas con sadismo, junto a defensores del régimen socialista, quemaron todo el esfuerzo puesto años atrás en hacer avanzar al país.

Saqueo y quema de libros en Kabul, 1992


(concluye)


BIBLIOGRAFÍA:

http://www.marxist.com/destino-afganistan-socialismo-o-barbarie-es.htm

http://arqueohistoriacritica.blogspot.com.es/2013/10/afganistan-gloria-y-tragedia.html

http://www.theatlantic.com/photo/2014/08/the-soviet-war-in-afghanistan-1979-1989/100786/


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¡Salud y comunismo!

miércoles, 25 de agosto de 2021

Afganistán como nunca te lo han contado (I)

Para refrescar las memorias debilitadas por un uso incorrecto, ARREZAFE rescata ahora de EL BLOG DE JULIÁN un escrito de 2015, revelador de lo que ocultan sin pudor los medios de (des)información, la voz de su amo, siempre listos para esconder o tergiversar lo que "no conviene".

Afganistán no ha sido siempre el país tremendamente atrasado de los talibanes. Hubo un tiempo, corto e insuficiente, en que pudo salir de su atraso milenario. Pocos años duró, y no se pudo consolidar una sociedad diferente. Como Cuba, sufrió la desaparición del apoyo soviético, pero a diferencia de este país, la revolución afgana no había tenido tiempo de realizar la transformación social que permitió a la cubana sobrevivir durante el "periodo especial".

He dividido el escrito en tres partes, En esta primera se muestra el ambicioso programa de reformas emprendidas por un sistema político que solamente duró una década. La segunda cuenta la campaña emprendida por los Estados Unidos y sus reaccionarios aliados islamistas para poner en pie a estos "campeones de la libertad", dos veces triunfadores. La tercera relata lo que pasó después.

La cuarta... la estamos viviendo.

El Afganistán Socialista (1978-1992). Afganistán como nunca te lo han contado

Si te hablo de Afganistán, seguramente, la primera imagen que llegará a tu mente será: Burka, país atrasado, país cuasimedieval, pobre y lleno de miseria, ocupado militarmente por la OTAN. Recordarás a Al-Qaeda, el 11-S y a Bin Laden. Un país donde la vida tiene que ser un infierno, de hecho, parte de los refugiados que llegan en este momento a Europa son de allí: 14 años después el país ocupado por EE.UU es una cloaca de miseria, opresión y pobreza.

Sin embargo, con toda probabilidad, desconozcas que hubo un pasado donde Afganistán consiguió liberarse de las cadenas de la Edad Media y entrar en la Edad Contemporánea como una locomotora. Donde ese país, hoy atrasado, superaba en algunos aspectos, que luego veremos, a la España de aquella época: El Afganistan Socialista.

Esa explosión de avances llegó gracias a la Revolución de Saur, una revolución popular que estalla gracias a la acción de los comunistas afganos. Tras la represión desencadenada por el régimen anterior, la Revolución cuaja en abril de 1978 y triunfa. El nombre de la Revolución de Saur le viene del nombre persa del mes, por lo que también se le llama La Revolución Roja de Abril.

Estudiantes en 1986. Kabul













Bandera de la RPDA en 1978-1979










Bandera de la RPDA desde 1980










Un revolucionario y ambicioso programa de Reformas

Programa de alfabetización impartido por mujeres. 1979. Zona rural de Afganistán














El gobierno marxista de Taraki inició un programa de amplios cambios en la sociedad afgana. Para empezar, eliminó la usura (medida de la que se beneficiaron once millones de campesinos), inició una campaña de alfabetización (por primera vez en las escuelas se enseñó en las lenguas nativas de los alumnos y también asistían mujeres), implantó una muy radical reforma agraria, separación total de la Religión y el nuevo Estado (que, en virtud de la Ley, pasaba a ser constitucionalmente laico), eliminó el cultivo del opio, legalizó los sindicatos y estableció una ley de salario mínimo para subir sueldos a los trabajadores y trabajadoras afganas.

Trabajadora en una fábrica, 1983

Niños y niñas en clase, años 80, durante la RPDA










































Mujeres en clase. 1981. Kabul. RPDA























Mujeres milicianas para combatir a los muyahidines islamistas financiados por EEUU, 1980

El gobierno de Taraki también promovió la igualdad de derechos para las mujeres: permiso de no usar velo si así lo deseaban, permiso de transitar libremente y conducir automóviles, abolición de la compra de mujeres, integración de mujeres al trabajo y a estudios universitarios, así como a la vida política con cargos públicos.

Los comunistas afganos tomaron medidas para sacar al Pueblo del atraso y la miseria. En un primer momento distribuyeron tierra a 250 mil campesinos, abolieron todas las deudas contraídas por los campesinos con los terratenientes, liberaron 8 mil presos políticos, declararon la educación universal para ambos sexos.

La tasa de mortalidad infantil de menores de 5 años pasa de 380 en 1960 a 300 en 1988; el 80% de la población urbana accede a servicios de salud; el 63% de los niños y niñas realizan íntegramente el curso escolar en 1985-87; la esperanza de vida pasa de 33 años en 1960 a 42 en 1988. Centenares de miles de personas son alfabetizadas. Se aumenta en un 50% el número de médicos, se duplica el total de camas en los hospitales; se crean por primera vez jardines de infancia y casas de reposo para los trabajadores.

Manifestación del 1 de mayo, impensable hoy en Afganistan












El gobierno comunista se esfuerza en sacar a las mujeres del tremendo atraso y opresión que sufren: el analfabetismo femenino es reducido del 98 al 75 % y miles de mujeres afganas dejan de usar el chador. Se incorporan a la producción e integran los destacamentos populares de defensa de la revolución con las armas en la mano. Los afiliados del PDPA que practican la poligamia son expulsados del partido. Incluso se incorporan a la vida política: las mujeres son una décima parte de la militancia del PDPA, cifra insuficiente pero que es un gran avance en comparación con la exclusión absoluta que sufren hoy bajo el régimen de los talibanes. La vicepresidenta de la Unión de Mujeres Democráticas Safika Razmiha declaró en 1988: "Si no se logra la igualdad de la mujer en nuestra sociedad, es imposible avanzar por el camino del progreso social. Muchos miles de mujeres afganas aún están encerradas en los harenes, millones ocultan su rostro bajo el chador y el 75 % de ellas son analfabetas. La revolución afgana realiza un ingente trabajo para emancipar a la mujer. Pero la correlación de fuerzas es todavía favorable a los atrasos feudales".

Gracias a la Revolución de Saur, Afganistán permitió el divorcio en 1980, curiosamente, un año antes que España.

Estudiantes en la universidad de Kabul, 1981


























Joven investigadora afgana en la Universidad de Kabul, 1987


























Mujer en una protesta en Kabul tras atentado terrorista de EEUU, 1986



























(continúa)


BIBLIOGRAFÍA:

http://www.marxist.com/destino-afganistan-socialismo-o-barbarie-es.htm

http://arqueohistoriacritica.blogspot.com.es/2013/10/afganistan-gloria-y-tragedia.html

http://www.theatlantic.com/photo/2014/08/the-soviet-war-in-afghanistan-1979-1989/100786/

Si el artículo te ha parecido interesante, compártelo, es importante que estos datos sean conocidos. La mayoría los desconoce, cuando son claves para entender el surgimiento del yihadismo.

¡Salud y comunismo!

jueves, 19 de agosto de 2021

Un siglo de Historia: China (y III)

Tercera y última entrega de trece hombres determinaron la suerte del mundo, el artículo que empecé a comentar aquí.

Para el ideario liberal hegemónico en Occidente, la democracia pluripartidista es la única posible. Un concepto abstracto y direccional de "libertad", que a efectos prácticos no existe para muchos, considera crucial elegir, cada cuatro o cinco años, el rumbo de los países entre candidatos previamente elegidos por partidos dominantes, muchas veces oligárquicos. La disparidad de criterios e intereses frustran cualquier planificación a largo plazo, que se vuelve quimérica. Esto señala Rafael Poch:

Occidente lleva varias décadas contemplando el pujante ascenso de China pero tiene dificultades para explicarlo y diagnosticarlo. Por ejemplo, ante la pregunta ¿cuál es la diferencia fundamental entre el sistema chino y los sistemas occidentales?, la ortodoxia liberal occidental suele responder hablando de “dictadura”, “derechos humanos” y “democracia”. La verdadera diferencia es la superior capacidad de gobierno [...]. 
En todas partes los gobiernos gobiernan más o menos, en el sentido de que frecuentemente es la inercia, la corriente de las cosas y la fuerza de las circunstancias, la que los gobierna a ellos. En China, desde luego, también. Pero menos. Porque el sistema político tiene las riendas de la gobernanza mejor sujetas. El poder político controla los nombramientos de los principales banqueros del país y los multimillonarios están sometidos sea cual sea su fortuna. El país está plenamente inserto en la globalización pero la propiedad extranjera de los principales bancos comerciales tiene un tope establecido, pese a las décadas de presiones occidentales para que se liberalice todo el sector.

(...) 

Aquí son los banqueros, y con ellos el casino, quienes gobiernan a los políticos, por decirlo de una manera esquemática, mientras que en la tradición china mandan los políticos.

El sistema político chino es una mezcla flexible de meritocracia (en la cúspide), democracia (en la base) y experimentación entre ambos extremos, aprovechando su capacidad para limitar los ensayos políticos y económicos a un sector, ciudad o región, ensayando las innovaciones sociales, políticas o económicas, para evaluar luego meticulosamente los resultados antes de generalizarlos.

Se presta especial atención a los sondeos de opinión sobre las políticas (y los políticos). En función de ellos se aplican correcciones. Además, los dirigentes están acostumbrados a admitir y corregir errores, ejercicio autocrítico poco frecuente entre nosotros.

Nada de esto asegura el futuro, porque los problemas mundiales lo son para toda la humanidad. China afronta varios en los planos social, económico y político. Las migraciones interiores, el paso de ser país exportador a satisfacer el mercado interno y la convivencia entre distintas etnias son algunos. Ahora crece la preocupación por temas ecológicos: la contaminación, el cambio climático y la transición energética (y la escasez creciente de materiales y fuentes de energía no renovables).

El mayor problema lo plantea la confrontación con los Estados Unidos, que siguen empeñados en mantener una hegemonía mundial que declina poco a poco, y ven en China un enemigo al que combatir por todos los medios, sin excluir el militar.

Pero a mi modo de ver, hay una cuestión más difícil de manejar, y se plantea en la mente de las personas.

Mientras la prioridad es la lucha por la igualdad, la cohesión social es sentida por la mayoría como una necesidad, y la solidaridad es considerada un valor de primer orden. Cuando pasa a primer plano el desarrollo (y muchas veces es inevitable), para fomentar la productividad se elige la vía de la emulación económica. Entonces, para muchos, el prestigio social y la carrera por la riqueza sustituye a aquellos valores.

Ocurrió en Cuba, cuando en el "periodo especial" apareció el doble mercado y la doble moneda. El señuelo de una prosperidad personal y la libertad para enriquecerse creó un caldo de cultivo para el descontento. Es difícil en esta circunstancia que los "triunfadores" y los aspirantes a serlo se conformen con las ataduras que sujetan al capital. La ideología burguesa puede ganar la partida, si no se es capaz de explicar muy bien que el crecimiento ilimitado es un imposible.

Esto ocurre también, y a mucha mayor escala, en la China actual. Sentirse superior es fácil si logras el ascenso social, y también sentirse inferior si se fracasa en el empeño. Es fácil que la solidaridad sea un valor a la baja.

"Chino rico y poderoso" es el nombre de un bazar de mi ciudad.

Puente en Shanghái. Wallpaper




Centenario del Partido Comunista de China
Marc Vandepitte

Una gran legitimidad

Con todo, los inconvenientes no superan a las ventajas. El partido puede contar con un gran apoyo popular. Casi tres cuartas partes de la población china afirma apoyar el sistema de partido único. En los últimos años el apoyo al gobierno central se ha situado incluso entre el 80 % y el 90 %. Esta cifra supera con mucho la de los países occidentales. Según The Economist, que no es precisamente amigo de China, no es sorprendente: «El Partido Comunista Chino tiene una poderosa historia que contar. A pesar de sus muchos defectos, ha creado una prosperidad y una esperanza que una generación anterior habría considerado impensables». Esto también explica la gran estabilidad política de los últimos 30 años.

Esto resulta difícil de entender desde un punto de vista occidental porque a nuestros ojos la sociedad china no es democrática. Pero para la mayoría de la población china la democracia significa sobre todo gobernar velando por el interés general con una buena gobernanza (17). Damos mucha más importancia a cómo se toman las decisiones y por quién. Las y los chinos dan más importancia a la calidad de sus políticos que a los procedimientos de selección de sus dirigentes.

Según Daniel Bell, experto en China, el sistema político chino es una combinación de meritocracia en la cima, democracia en la base y de espacio para la experimentación en los niveles intermedios. Se selecciona a los líderes políticos en base a sus méritos y antes de llegar a la cima pasan por un proceso muy duro de formación, práctica y evaluación. Hay elecciones directas en el ámbito municipal y para los congresos provinciales del partido. Las innovaciones políticas, sociales o económicas se prueban primero a pequeña escala, en algunas ciudades o provincias, y después, tras una evaluación y ajuste exhaustivos, se introducen a mayor escala (18).

Además, el gobierno central hace muy regularmente sondeos dopinión para evaluar la gestión del gobierno en los ámbitos de la seguridad social, la sanidad pública, el empleo y el medio ambiente; también se sondea la popularidad de los líderes locales. Las políticas se ajustan o corrigen en función de estos sondeos.

Sin duda este sistema político se puede mejorar. Los propios dirigentes chinos lo reconocen explícitamente. No tienen miedo de admitir abiertamente sus errores (19). Está lejos de haber terminado la búsqueda de un sistema mejor de toma de decisión, pero el sistema actual ha dado muestras de eficacia. Según Francis Fukuyama, «la principal fuerza del sistema político chino es su capacidad para tomar rápidamente decisiones importantes y complejas, y tomarlas relativamente bien, al menos en materia económica. China se adapta rápidamente, toma decisiones difíciles y las aplica eficazmente».

Los retos

La lista de los retos a los que se enfrenta el país y el PCCh es larga. Nos limitaremos a los principales. En el plano social está la redistribución de la riqueza y la cuestión de los «migrantes internos». En el plano económico está la cuestión del envejecimiento de la población, la transición a un mercado interior y la reducción de la deuda. En el plano político, la coexistencia armoniosa de las diferentes etnias, el control de los resentimientos nacionalistas, la lucha contra la corrupción, el desarrollo del Estado de derecho, continuar con la democratización del proceso de toma de decisiones, el control de la clase superior capitalista, la restauración de la moral socialista y llenar del vacío ideológico. En el plano ecológico está, por supuesto, la cuestión del cambio climático y, sobre todo, la reducción del carbón, pero también la eliminación de la contaminación ambiental.

El enfrentamiento del siglo

Sin embargo, el mayor reto es la amenaza cada vez mayor que supone Estados Unidos. Tras la caída del Muro de Berlín y el desmantelamiento de la Unión Soviética Estados Unidos se ha impuesto como el líder indiscutible de la política mundial. En 1992 el Pentágono afirmaba: «Nuestro primer objetivo es impedir la aparición de un nuevo rival en la escena mundial. Debemos conservar los mecanismos de disuasión de los rivales potenciales, tanto si están tentados de desempeñar un papel regional más importante como un papel global» (Wolfovitz). Treinta años después China se ha convertido en el principal «rival» que hay que controlar. Como dice Domenico Losurdo, «China sigue siendo el último gran territorio fuera de la influencia política estadounidense; es la última frontera por conquistar» (20).

Esa es a razón de que Estados Unidos considere a la República Popular China su principal enemigo. En el marco de los debates sobre el presupuesto de 2019 el Congreso estadounidense declaró que «la competencia estratégica a largo plazo con China es una prioridad esencial para Estados Unidos». Se trata de una estrategia global que se debe establecer en varios frentes. Estados Unidos trata de contrarrestar el auge económico y tecnológico de China o, como dice, de «embotarlo» (21).

En caso de que sea necesario, se hará por medios extraeconómicos. La estrategia militar respecto a China sigue dos vías: la carrera armamentística y la presión sobre el país (22). Estados Unidos utiliza cuatro puntos estratégicos para avivar el fuego: Taiwán, los uigures, Hong Kong y el Tíbet (23). Por una parte sirven para debilitar a China en el plano interno y, por otra, para volver a la opinión pública mundial contra China (24) con el fin de justificar futuras agresiones.

Estados Unidos tiene el belicismo en su ADN. Los yankees se han peleado 227 de sus 244 años de historia. A lo largo de los veinte últimos años han lanzado una media de 46 bombas al día. Obama, el presidente que obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 2009, bombardeó siete países simultáneamente en 2016. China, por su parte, libró su última guerra en 1979, contra Vietnam. Aparte del incidente fronterizo de 2020 con India, el auge de China ha estado notablemente libre de conflictos en Asia Oriental (25).

Mientras tanto, Joe Biden ha convertido las fanfarronadas bufonescas de Trump acerca de China en una doctrina hábilmente preparada, lo cual es muy inquietante. «Las declaraciones y acciones cada vez más agresivas del gobierno estadounidense respecto a China […] amenazan la paz mundial e impiden a la humanidad abordar con éxito los gravísimos problemas comunes a los que se enfrenta, como el cambio climático, la lucha contra las pandemias, la discriminación racial y el desarrollo económico», afirma la declaración «No Cold War» [No a la Guerra Fría].

Más allá de la perspectiva occidental

Huntington escribió en su influyente libro El choque de las civilizaciones: «La emergencia de nuevas grandes potencias siempre es muy desestabilizadora y si se produce la emergencia de China como gran potencia empequeñecerá cualquier fenómeno comparable durante la última mitad del segundo milenio» (26). No podía ser de otra manera. El ascenso de Estados Unidos como superpotencia desde 1870 ya ha modificado profundamente las relaciones mundiales. Pero la China de 1978 tenía una población 24 veces superior a la de Estados Unidos entonces en aquel momento y una tasa de crecimiento de más del doble (27). Tras un siglo de guerras, ocupaciones y humillaciones imperialistas, este país de civilización milenaria recupera su lugar en la escena mundial.

Hasta hace poco Occidente tenía el monopolio absoluto de la tecnología, las armas de destrucción masiva, los sistemas monetarios y financieros, del acceso a los recursos naturales y de la comunicación de masas. Gracias a ese monopolio podía controlar o someter a los países del Sur (28). Actualmente Occidente, con Estados Unidos a la cabeza, corre peligro de perder este monopolio. Un mundo unipolar da paso a un mundo multipolar. China, y tras ella la India y otros países emergentes, revolucionan rápidamente las relaciones internacionales y transforman el mundo como nunca antes.

Por primera vez en la historia reciente, un país pobre y subdesarrollado ha ascendido en muy poco tiempo a la categoría de superpotencia económica. China ha demostrado al mundo que el modelo occidental no es la única forma de modernizarse (29). La crisis financiera de 2008 y la desastrosa gestión de la crisis del COVID por parte de Occidente han puesto aún más en tela de juicio nuestro modelo capitalista.

Nos parece una idea provocativa, por lo que nos resulta difícil mirar a China con un espíritu abierto. Martin Jacques se expresa así: «Cualquier discusión casi siempre está teñida de un juicio de valor según el cual, como China tiene un gobierno comunista, ya conocemos las respuestas a todas las preguntas importantes. Se trata de una mentalidad de guerra fría, que no nos permite comprender la naturaleza de la política china ni del régimen actual (30)».

En cualquier caso, el proyecto chino está lejos de haber terminado. Está lejos de haberse alcanzado el ideal comunista, todavía comporta demasiados desequilibrios graves. Es un proceso largo, que está en su punto álgido de su evolución. Se han obtenido resultados extraordinarios, pero el camino todavía es largo y difícil, y está lleno de contradicciones, de riesgos y de desafíos. El resultado es totalmente imprevisible. Después de muchos errores, experimentos y guerras sangrientas, la Revolución francesa tardó más de 80 años en formar una república parlamentaria estable. En cualquier caso, los dirigentes chinos consideran que su proyecto es un proyecto de larga duración. Nuestra evaluación también tiene en cuenta esta perspectiva a largo plazo.


Fuente original: De Wereld Morgen

Traducido del neerlandés al francés por Anne Meert para Investig’Action, una iniciativa editorial de Michel Collon.

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Notas:

(17) Shambaugh D., China’s Communist Party. Atrophy and Adaptation, Washington D.C. 2009, p. 37.

(18) Bell D., The China Model. Political Meritocracy and the Limits of Democracy, Princeton 2015, p. 179-188. (la «meritocracia vertical democrática»).

(19) Así, por ejemplo, se establece una lista de los principales problemas del país, se discuten y se traducen en puntos de acción antes y durante el XVIII Congreso.

(20) Losurdo D., op. cit., p. 18.

(21) Rush Doshi, nuevo director para China en el Consejo de Seguridad Nacional del presidente Biden, compara esta estrategia de zapa con un «asymmetric blunting» (embotamiento asimétrico).

(22) Para un análisis detallado, véase Vandepitte M., Trump y China: ¿Guerra caliente o fría?

(23) Losurdo D., op. cit., p. 219.

(24) Este objetivo ya ha tenido bastante éxito. Según un reciente estudio del Pew Research Center, en 14 países las opiniones desfavorables sobre China han aumentado considerablemente en el último año. Los cuatro puntos estratégicos mencionados y los informes sobre ellos tienen mucha importancia al respecto.

(25) Jacques M., op. cit., p. 315.

(26) Huntington, The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order, New York 1996, p. 216.

(27) Maddison A., op. cit.; Herrera R. & Long Z., op. cit., p. 53.

(28) Amin S., Obsolescent Capitalism, Londres 2003, p. 63-4.

(29) McGregor R., op. cit., p. 272

(30) Jacques M., op. cit., p. 206.