miércoles, 6 de marzo de 2013

España y Chávez: la historia no nos absolverá

Quien esto lea seguramente estará mejor informado que el español medio.

La mayoría de la población lee El País, El Mundo o ABC, tanto da, para el caso. Ve las televisiones habituales, públicas o privadas. Oye la radio, cadena SER o radios públicas.

Percibe, como lector, oyente o televidente, agrias polémicas entre los del cotarro, cada vez que chocan sus intereses. Tiene la sensación de asistir a una pluralidad informativa. No se da cuenta de la "rara" unanimidad en otros temas, y la interpreta como un consenso universal. Aquello en que "todos" están de acuerdo ha de ser realidad indiscutible.

Esa unanimidad no parece tan rara si se investiga un poco la propiedad de los medios privados, en manos de un conglomerado de capitalistas, competidores entre sí solamente hasta que algo toca a su interés común. En cuanto a los medios públicos, están bajo el mismo control, porque el mismo capital detenta los resortes del estado.

Eso lo desentraña Pascual Serrano en sus libros, particularmente en

Por eso en estos temas lo mejor es guiarse por el olfato, aplicar el "qui prodest", y sobre todo el "qui nocet", porque los perjudicados defienden sus intereses por encima de todo y no suelen pararse en barras para urdir lo que haga falta.

En todo caso, los medios hasta ahora han conseguido manipular bastante bien la opinión pública. 

Dos cuestiones para pensar:

Se nos dice que la sociedad venezolana "está dividida". ¿Quiénes son los que están a favor y en contra del "régimen"? Cuando el pueblo estaba resignado con su dura suerte no estaba dividida.

Datos comparativos entre dos sociedades para desmontar el montaje.




Eldiario.es

Los trece años de presidencia de Hugo Chávez en Venezuela y el desarrollo de la revolución bolivariana pasarán a la historia como el mayor fenómeno político mundial del que más cosas han contado los medios de comunicación para, paradójicamente, desinformar de la realidad. Comencemos por las odiosas comparaciones.

Mientras en España votábamos a gobiernos que han llevado a un 21,1% de la población por debajo del umbral de pobreza y disparaban un 45% la pobreza infantil, el Hugo Chávez estigmatizado en nuestros medios reducía la pobreza de Venezuela un 44%, según datos de la CEPAL, lo que suponía que cinco millones de venezolanos dejaron de ser pobres.

Venezuela ocupó, por cuarto año consecutivo, el primer puesto regional en apoyo a la democracia, con un 77% de respaldo popular que se demuestra con una participación electoral de más del 80 %, el 55% de la cuál votó a Chávez en las últimas elecciones presidenciales. En 1998 la participación era tan solo del 54%. En España, en cambio, un 86% asegura que la situación política es mala o muy mala y un 93% de españoles está a favor de modificar la Constitución. En las últimas elecciones generales la abstención, junto con el voto nulo y el blanco, sumaron el 30%, y Mariano Rajoy fue presidente del gobierno por el apoyo a su partido de tan solo el 22% de los españoles.

Mientras Hugo Chávez subió el gasto social al 60% de todos los ingresos nacionales percibidos, en España, en 2010, fue del 25,7% del PIB. Cuando España se ha convertido en el país con más desigualdad social de la eurozona, Venezuela, entre 1998 y 2008, vio una disminución del 17'9% de esta desigualdad social, según la CEPAL.

Mientras 14 millones de venezolanos acceden a alimentos subsidiados por el Estado y el 61% de la población venezolana compró este año alimentos en puntos de venta del Estado, en España aumenta el IVA de los alimentos del 8 al 10% y decenas de miles de ciudadanos dependen de la caridad de comedores sociales privados para subsistir.

Durante 2011 el gobierno venezolano ha repartido 146.022 viviendas entre los más empobrecidos. En España, según el Consejo General del Poder Judicial, se producen 526 desahucios diarios ( Público, 2-10-2012).

Gracias a estas políticas, Hugo Chávez ha sido el líder político que más apoyo ha ido logrando en la urnas y en la calle de su país durante más de una década pero, curiosamente, es el que ha sufrido en España más editoriales críticos, más insultos, más acusaciones de dictador, más mentiras y más conspiraciones mediáticas para derrocarle. Al final los medios lograron su objetivo: que Hugo Chávez tuviera una mala imagen en España. Según el Barómetro del Real Instituto Elcano de diciembre de 2010, Chávez era con diferencia el líder peor valorado por los españoles: recibe un 1,7 en una escala de 10. Pero no son los españoles quienes deben elegir al presidente venezolano, son los venezolanos, y éstos no eran rehenes de los medios españoles porque podían apreciar cada día sus políticas. No es la primera vez que la valoración de un líder político es muy diferente fuera que dentro de su país. Mientras los ciudadanos soviéticos maldecían a Mijaíl Gorbachov, al que responsabilizaban del derrumbe de su confederación y el fin de las ayudas estatales, la opinión pública internacional, gracias a la campaña mediática mundial, veía en el último presidente soviético el hombre que llevaba la democracia a la Unión Soviética.

Sin duda la opinión pública que posee más rigor y conocimiento del líder es la que vive bajo sus políticas y no la que las conoce a través de medios de comunicación. Por tanto podemos afirmar que las víctimas del crimen mediático no han sido ni Hugo Chávez ni los venezolanos. Han sido los ciudadanos españoles, a los que se les ha negado la posibilidad de conocer y comprender lo que sucedía en Venezuela.

En la historia de Venezuela, de toda América Latina, y en el recuerdo de todos los hombres y mujeres del mundo que hayan buscado la verdad entre las tinieblas desinformativas de los grandes medios, Hugo Chávez quedará como el líder que mejoró como nadie las condiciones de vida de los venezolanos más desfavorecidos, que impulsó de un modo ya irreversible la unidad latinoamericana y que dio ánimos y esperanzas a la humanidad de que un mundo más justo, fuera del capitalismo, es posible. Por eso los venezolanos le seguían votando y su revolución seguirá adelante. Muchos españoles se habrán quedado sin saber todo eso. Ese es el crimen mediático del que la historia no nos absolverá.

martes, 5 de marzo de 2013

¿Para cuándo un salario máximo?

Además de un salario mínimo, establezcamos un salario máximo. Y no solamente en la empresa pública.

Naturalmente, no es  una panacea. Mientras existan la renta y el beneficio capitalista en la empresa privada, el salario será sólo una parte de la riqueza reapropiada por la comunidad. Pero es algo importante, vista la disparatada extensión (brecha) que va alcanzando el "abanico salarial" en el conjunto de la sociedad. No ya en las pequeñas y medianas empresas, sino sobre todo por los sueldos de los altos ejecutivos en las grandes corporaciones y bancos, sea como salario propiamente dicho, bonus y primas por objetivos o blindajes frente al despido. ¿A cuánto ascendería la posible indemnización del presunto Bárcenas? Pues parece que a cerca de un millón de euros. Con las leyes protectoras del trabajador, acompañadas de un buen par de... comisiones.

El artículo de Francisco Umpiérrez que transcribo se apoya en una cita de Hegel sobre la alienación y su superación, en que distingue muy bien entre la aniquilación total de los instintos que propone la religión y su depuración, conforme a la voluntad ética.

La voluntad ética debe negar los instintos y la voluntad capitalista, no como anhelo y plegaria, a la manera religiosa, sino como objetivo práctico.

Y puesto que aquí está Rodas, salta aquí:

Salario mínimo para la inserción social de los excluidos, salario máximo para la reinserción social de los privilegiados.



La alienación y su negación

El hombre debe hacerse libre, es decir, un hombre de talante justo y ético, y ciertamente a través del camino de la educación. En aquella representación la educación ha sido definida como la superación del mal, y con ello ha sido colocada en el terreno de la conciencia, mientras que la educación tiene lugar de un modo inconsciente. En esta forma del culto se produce la superación  de la oposición del bien y del mal; el hombre natural es concebido como malo, pero el mal es el elemento de la separación y de la alienación, y esta alienación ha de ser negada.
 
Pero esta apropiación de la reconciliación tiene lugar por medio de la negación de la alienación, mediante la renuncia; por tanto, cabe preguntarse ahora: ¿qué es, más en concreto, aquello a lo que debe renunciar el hombre? Es preciso renunciar a su voluntad particular, a su apetito y a sus instintos naturales. Puede entenderse esto como si los instintos debieran ser aniquilados y no meramente purificados, como si debiera ser destruida la vitalidad de la voluntad. Esto es totalmente inadecuado: lo verdadero consiste en que sólo el contenido impuro debe ser depurado, es decir, en que su contenido debe hacerse conforme a la voluntad ética”. 
G.W.F.  Hegel. El concepto de religión. F.C.E. Pág. 313.

La crisis económica desatada en 2008 no sólo ha puesto de manifiesto los límites del capitalismo y las imperfecciones de la globalización, también ha puesto de relieve unas prácticas económicas vacías de valores éticos. El caso Bárcenas, como paradigma de la corrupción, y el caso de las preferentes y subordinadas, como paradigma del engaño y del robo, pone de manifiesto que la decadencia de los valores no debe buscarse, como hace la iglesia y la derecha recalcitrante, en la familia y en la educación pública, sino en las prácticas del capital financiero y en el dominio absoluto de la forma mercantil en la producción de la riqueza, de la cultura y del deporte. El mal está en el dinero, pero no en el dinero en sí, sino en la posibilidad continuamente alimentada de que cualquier persona se pueda enriquecer sin límites. Esta es la fuente de nuestra corrupción y de la pérdida de los valores éticos y morales

El mal, y ahí tiene plena razón Hegel, hay que encontrarlo en el hombre natural y en él se haya la causa fundamental de la alienación. El hombre natural es el hombre dominado hasta las cejas por el poder del dinero, por su cegador brillo, por su absoluta presencia. Y ha generado y genera continuamente males: produce paro, pobreza y suicidios. Socava la dignidad del hombre y lo destruye. Produce un hombre alienado: un hombre que no tiene trabajo, que pierde su vivienda, y que ve como de forma inexorable muere su dignidad. El hombre alienado es el hombre que se ha perdido a sí mismo, siendo el suicidio la manifestación extrema de esa pérdida

Hay que negar la alienación. Y no hay otro modo de hacerlo que negando los instintos y la voluntad capitalistas, que sólo sabe producir un mundo dominado por el dinero y por el afán ciego de multiplicarlo de modo infinito, un mundo contrario a la justicia y a la eticidad. No sólo hay que ponerle un límite a los ingresos de los empleados públicos, sino a los provenientes de cualquier clase de trabajo u ocupación. Depuremos los instintos naturales del hombre. Pongámosle un tope superior a los ingresos personales. Limitemos el predominio absoluto las formas mercantiles, no permitamos que abarquen todas las esferas de la vida, liberemos de su presencia a la educación, a la sanidad, a la cultura y al deporte

Acabemos con el hombre alienado. Produzcamos un hombre libre, un hombre liberado del peso aplastante del capital productor de interés, del dinero que genera dinero sin la mediación del trabajo, del dinero que hace del hombre un puro medio. Produzcamos un mundo ético, un mundo donde el hombre sea el verdadero fin, pero no como plegaria y anhelo, como hace la iglesia cristiana, sino como objetivo práctico. No es un paraíso lo que pretendemos, sino acabar con un mundo donde el hombre es continuamente separado del propio hombre y sometido a las más crueles de las alienaciones, situándole por debajo del animal: no poseyendo ni tan siquiera los medios para reproducirse como simple ser natural.

¡Es la lucha de clases, estúpidos!

Ramón Molina, profesor de Historia Económica en la Universitat de les Illes Balears (UIB), escribe en Diario de Mallorca un breve artículo. Con este agresivo título, que rememora la frase, "¡Es la economía, estúpido!", lanzada por Clinton contra Bush, tantas veces repetida.

Siguiendo mi costumbre de machacar el hierro frío hasta que se caliente, aunque sólo sea por el efecto Joule, lo reproduzco y subrayo:

Primero nos hicieron creer que la economía era lo más importante. La frase "The economy, stupid" se hizo muy popular en la campaña de Clinton contra Bush, y después nuestros políticos y nuestros opinadores la repitieron hasta la náusea. Muchos se creyeron el "mantra"; unos lo aceptaron por indigencia intelectual y otros lo usaron por puro cinismo, pero cuando estalló la crisis, se cayó en la cuenta de que detrás de la economía se tomaban decisiones políticas que hacían que la economía nos afectara en un sentido o en otro según quien decidiera. Cuando la derecha triunfante en las urnas se decidió a destruir las conquistas sociales de más de treinta años y quedó claro que la política económica era sobre todo política, fue la misma política la que entró en el remolino de la desafección y la hostilidad por parte de la mayoría de la población.

Hemos llegado a un punto en que hay que pasar a una nueva fase de desmitificación del lenguaje políticamente correcto que nos atenaza. Nadie en sus cabales cree hoy que la economía es más importante que la política, pero por la misma razón, tampoco es creíble una política que no ponga en cuestión abiertamente a la economía. Una economía que nos ha recordado de forma brutal que la lucha de clases sigue estando vigente y que, al menos la derecha no lo olvida. El "que se jodan" gritado desde los bancos del PP en el Parlamento es mucho más explícito y clarificador que cualquier discurso. Si los ricos pueden pagar su sanidad, su educación y su protección policial, ¿por qué razón deberían detraer parte de sus rentas para seguir atendiendo a una masa de proletarios cuya principal misión en la vida debe ser producir plusvalía para asegurar la reproducción del sistema?

La devastación que se cierne sobre los no privilegiados es similar a la que produce una guerra. La burguesía está ganando de nuevo una guerra civil sin necesidad de declararla abiertamente, y reforzando su conciencia de clase a base de reducir al contrario a la impotencia: modifica leyes a su antojo, suprime derechos, incumple promesas. La izquierda, por el contrario, al aceptar reglas de juego comunes, deviene la imagen misma de la alienación y agiganta la distancia que la separa de las verdaderas aspiraciones populares. Los que sufren el paro, los desahuciados de sus casas, los que son mal y tarde atendidos en la sanidad, los que ven que sus hijos sin formación jamás pasarán de ser carne de cañón y mano de obra barata para el sistema, son más de cada día. Ya no se trata de un reducto de "lumpenproletariado" en los márgenes de la sociedad; ahora ya afecta a miles de familias que antes se sentían a salvo. El lumpen no vota ni actúa en política, pero los afectados de hoy y de mañana sí. Empieza a extenderse una desesperación creciente y la convicción de que mientras los políticos no sufran al mismo nivel que la mayor parte de la población la situación no comenzará a enmendarse. Los que ven acercarse la miseria, los que sangran, querrían ver sangrar a los responsables.

La vigencia de la lucha de clases ha golpeado sin miramientos a todos los que creían que ésta ya estaba superada por la historia y, aunque los ricos llevan muchos años de ventaja porque ellos jamás dudaron de ella, el resto de la población se verá en el imperativo, quiera o no, de buscar una salida. Que la izquierda sea capaz de ofrecerla antes que aparezca cualquier aventurero neofascista depende ante todo de un cambio de mentalidad, de lenguaje, de método y sobre todo de volver a situarse en el terreno que por tradición le corresponde en la vieja y nueva lucha de clases.



lunes, 4 de marzo de 2013

La crisisenergética, vista en 2006

La curva de producción del petróleo sugerida originalmente por M. King Hubbert en 1956.


Este documental no es de ahora mismo. En 2006 sólo era conocida la situación entre gentes bien informadas. La mayoría, alegre y confiada, no esperaba todo lo que vino después. Sin embargo era de esperar. En 1956 Marion King Hubbert ya había previsto el cenit petrolero, que tardaría medio siglo en llegar, dando una fecha casi exactamente profética.

Ahora es "sentido común". La carretera de la historia se ve mejor por el espejo retrovisor.














sábado, 2 de marzo de 2013

La burbuja inmobiliaria en España

Se trata de una entrada de Wikipedia, unánimemente bien valorada por los lectores, Burbuja inmobiliaria en España, en la que se puede seguir paso a paso, con gran profusión de datos y enlaces, el dramático proceso de sobrevaloración especulativa de este bien de primera necesidad que es la vivienda, uno de los "derechos fundamentales" recogidos en la constitución... y el catastrófico desenlace del proceso.

Recojo aquí algunos de los gráficos que ilustran este artículo:

 

Evolución del precio de la vivienda nueva en España, según la Sociedad de Tasación. Siguiendo el esquema planteado por el gráfico, la burbuja comenzó a principios de la década de los ochenta, le siguió la Bear Trap (1992-1997), tras la que se produjo la Fase manía en la que aumentaron los precios de manera espectacular (1998-2008), hasta que el crecimiento de los precios se frenó y entró en negativo a finales de 2008. A comienzos de 2010 se registraron leves subidas, indicando la entrada en la fase de Bull Trap, la última etapa de subida que precede al gran desplome.


Añadir leyenda


Ciclo de una burbuja especulativa.



La burbuja inmobiliaria se alimentó del crédito al sector privado (particulares y promotores), lo que conllevó un incremento significativo de la deuda privada (azul) que se detuvo con la crisis financiera internacional, dando fin al proceso especulativo.



El incremento internacional de precios de la vivienda: el caso de Francia, para los precios de compra en relación con la renta disponible.



El incremento internacional de precios de la vivienda: el caso de Gran Bretaña, para los precios de compra.

viernes, 1 de marzo de 2013

¿Quiénes están detrás del acaparamiento de tierras?

Una mirada a algunas de las personas que buscan llevar a cabo o apoyan los grandes acaparamientos de tierras agrícolas a nivel mundial.

Todos los días hay noticias sobre empresas que están comprando tierras agrícolas. Los gigantes del aceite de palma de Malasia comprando plantaciones en África Occidental. Los banqueros de Wall Street apoderándose de ranchos ganaderos en Brasil. Hombres de negocios sauditas firmando acuerdos sobre tierras en Filipinas. La última recopilación de datos sobre acaparamiento de tierras señala que, desde el año 2007, un promedio anual de 10 millones de hectáreas de tierra han sido acaparadas por compañías extranjeras.

El asunto es que un pequeño número de personas están apoderándose, cada vez más, de las tierras agrícolas del mundo y del agua asociada a ellas, dejando poco o nada a los demás. En la medida que el mundo se hunde cada vez más en una crisis alimentaria, estos nuevos terratenientes serán quienes tendrán el dominio sobre quiénes comen y quiénes no y sobre quiénes se beneficien y quiénes perezcan en el sistema alimentario.

El acaparamiento mundial de tierras de cultivo está ocurriendo sólo porque existen personas dedicadas a ello. El número de acaparadores de tierras es pequeño, en contraste con el gran número de personas desplazadas como consecuencia de su accionar. En su mayoría son hombres, casi todos con experiencia en empresas de agro negocios o bancos. Algunos de ellos se ubican en altos niveles de gobiernos y agencias intergubernamentales y, a veces, en los más altos niveles. Operan desde los grandes centros financieros del mundo y frecuentemente se encuentran en reuniones de inversionistas en tierras de cultivo, ya sea en Singapur, Zanzíbar o la ciudad de Nueva York.

Pensamos que levantar un poco el velo del secreto sobre quiénes son estas personas, podría aportar al debate sobre acaparamiento de tierras. Por eso, hemos organizado una presentación de diapositivas que informa sobre algunos de aquellos que han estado realizando o apoyando el acaparamiento de tierras de cultivo. Se trata de un grupo emblemático de acaparadores de tierras, no de una nómina exhaustiva, Saber quiénes están involucrados puede también ayudarnos a presionar a los acaparadores de tierras para que se detengan. El perfil de cada acaparador de tierras indica quiénes son sus amigos y también propone fuentes de información para quienes quieran tener mayor información o llevar a cabo algunas acciones.