lunes, 29 de diciembre de 2025

El flamenco y la lucha antifranquista

El documental Se prohibe el cante alude a la frase que en otros tiempos expulsaba el flamenco de los bares, aunque no de famosos cafés cantantes. Se quería evitar que el borracho de turno se pusiera pesado cantando de mala manera...

De niños cantábamos las coplas de moda siguiendo unos cancioneros de a perra gorda que vendían en los quioscos. ¿Cantan así los niños de ahora? Entonces se cantaba más aunque no hubiera karaokes. Hoy en la calle solo cantan los que ponen la gorra para pedir.

No fue Franco el que prohibió el cante, aunque eso sí, intentó ponerlo de su parte fomentando un nacional-flamenquismo que hizo de lo andaluz la quintaesencia de lo español. Una Andalucía de coros y danzas y de sentimentales 'canciones para después de una guerra'. Mucho utilizó esto el cine, antes de la memorable revisión crítica de Basilio Martín Patino, con películas folclóricas, españoladas, que crearon la caricatura tan del gusto de los turistas aún ahora.

Lo recuerda Paco Vargas en Ático Izquierda:

Durante los primeros años del franquismo se miró con recelo al mundo del flamenco; los nuevos gobernantes no tenían muy claro si esa manifestación cultural podría derivar en una conciencia nacionalista, aspecto este que tanto significaba para las autoridades del nuevo régimen. Con el tiempo se adoptó una actitud conciliada por la cual a la copla andaluza, género muy emparentado con el cante flamenco surgido a partir de la adopción y desarrollo de determinados estilos, se la acabó denominando copla española, y terminó por imponerse como género musical dominante en todo el país. De ahí, la visión estereotipada del llamado “nacional-flamenquismo” franquista, que en el mejor de los casos durante la postguerra y la mayor parte de la dictadura significó la exclusión y la escasez, cuando no la muerte y el exilio, para no pocos artistas flamencos. La depuración y la represión por parte del franquismo determinaron asimismo el punto de partida de un notable rechazo hacia el flamenco profesionalizado, que agravaría la crisis del género en la época, pues si exceptuamos a las grandes figuras la gran mayoría malvivía de las fiestas de los señoritos en las que cantaban por lo que les quisieran dar, generalmente tarde y mal.

Andalucía se utilizaba como encarnación de España, pero rara vez las coplas exultaban ese ardor patriótico reflejado en las canciones falangistas. Era siempre una España abstracta la que cabía en la copla, sin concretar mucho ese idealizado sentimiento identitario.

Andando el tiempo afloraron otros cantes, que venían de lejos y que habían sido proscritos, como ocurría con el cante de las minas. Eran cantes más de denuncia que proclamas revolucionarias, pero reflejaban realidades que solo el terror había podido ocultar:

De la entraña de la mina
sube el rico mineral
para que tengan berlina
los hijos de don Pascual.

Minero, ¿pa’ qué trabajas
si pa’ ti no es el producto?
Pa’ el patrón son las alhajas,
para tu familia el luto
y para ti la mortaja.

En el tardofranquismo renace el flamenco como arma de lucha. Se recupera su carácter de clase, con una expresión más combativa como correspondía al momento histórico.

Un reciente libro de Tyler Barbour hace historia de este momento en el que la queja tan característica del cante de todos los tiempos se convertía en llamada a la acción.

Tyler Barbour explora las intersecciones entre la palabra escrita, el flamenco y la resistencia durante el tardofranquismo y la transición. En aquellos años, los colegios mayores madrileños, como el mítico San Juan Evangelista, «el Johnny», se convirtieron en el principal punto de encuentro entre literatos subversivos y cantaores rebeldes. En estos espacios se representaron obras de la compañía de teatro La Cuadra, dirigida por Salvador Távora. Del mismo modo, jóvenes cantaores como Enrique Morente, José Menese o Diego Clavel pusieron voz a las letras de poetas como Miguel Hernández, Alberti, Moreno Galván o Caballero Bonald. Eran tiempos convulsos, marcados por la represión y la censura, como lo demuestra el hecho de que varios de los escritores analizados acabaran en la cárcel de Carabanchel. Para la elaboración de este libro, el autor se ha nutrido tanto de fuentes orales como escritas. Ha realizado entrevistas a protagonistas directos de la época como José Luis Ortiz Nuevo, Manuel Gerena, Diego Clavel, Lola Hisado y Paco Moyano. Además, ha analizado textos teatrales y artículos periodísticos de la época, en especial de la revista Triunfo, donde publicaron destacados periodistas como Paco Almazán, Antonio Burgos, José Monleón o Ramón Chao. También se incluyen intercambios epistolares entre Caballero Bonald y Diego Clavel, y entre Andrés Raya y José Luis Ortiz Nuevo. Como complemento, el libro incorpora un anexo con documentos históricos y la transcripción de las entrevistas realizadas por el autor.

Sobre este libro versó la entrevista que desde el minuto 24 de su programa Nuestro Flamenco dedicaba hace unos días José María Velázquez Gaztelu a su autor, acompañado de algunas muestras significativas de aquellos cantes comprometidos.

Minuto a minuto:

Prólogo guitarrístico:

Paco Cepero

02:20, soleares 'Castillo de Alcalá'

07:48, bulería 'Sueños de Jerez'

11:20, taranta 'Castillete minero'

14:42, zapateado 'Caireles'

Cantes y entrevista:

18:29, Manuel Gerena, taranto

29:08, Enrique Morente, romance 'Sentado entre los muertos'

39:31, José Menese, martinete 'Romance de Juan García'

43:08, Manuel Moneo, seguiriyas

Manuel Gerena sigue en la brecha:

sábado, 27 de diciembre de 2025

Un ejemplo revelador, negro sobre blanco

Aunque algo antiguo, de un tiempo en que esto se camuflaba. Hoy el negocio no se oculta. A la vista está lo que mueve al  Emperador en Pelota en sus decisiones políticas, sean agresivas (Venezuela, Colombia, Groenlandia...) o "pacificadoras" (Gaza, Ucrania...). Por estas últimas aspiraba al Premio Nobel de la Guerra (¿o se dice "de la Paz"?). Otra Corina le ganó la apuesta.

El botón de muestra que traigo procede de la Primera Guerra Mundial. Lo encontré estos días leyendo El libro negro del capitalismo, en la página 49.

Más escuetamente, el valor de la vida humana en la contabilidad de pérdidas y ganancias de una empresa lo relata en un vídeo muy breve Néstor Kohan.







(...)

Ésta es sólo la parte visible de las operaciones, cuyas características han sido el apetito de conquista, la sed de beneficio, los objetivos de guerra secretos y los manejos entre bastidores. Pero bajo los arrebatos patrióticos se esconde una realidad más sórdida, la de la encarnizada defensa de los intereses particulares. Un solo ejemplo entre otros muchos permite ilustrar la sórdida realidad: las vicisitudes de la cuenca de Briey-Thionville.

Un santuario del capital internacional: la cuenca de Briey-Thionville

Los fabricantes de armas, entre los que destacaban Schneider en Francia y Krupp en Alemania, estaban estrechamente unidos en una especie de trust internacional cuyo secreto objetivo era acrecentar la inmensa fortuna de sus miembros, aumentando la producción de guerra, de una parte y otra de la frontera. Con estos fines, disponían de potentes medios para sembrar el pánico entre la población de los dos países, con el fin de persuadirlas de que la otra parte sólo tenía un objetivo, atacarles. Gran número de periodistas, de parlamentarios, eran generosamente retribuidos para desempeñar ese papel. Por otra parte, un importante proveedor francés, De Wendel, por añadidura diputado, tenía como primo a otro proveedor alemán, Von Wendel, que ocupaba un escaño en el Reichstag. Se encontraban en primera fila, cada cual en su país, para comprar las conciencias y hacer escuchar sus gritos de alarma patrióticos.

Todo este mundo tan especial —fabricantes de armas, periodistas, parlamentarios— consiguió fácilmente lanzar a los dos pueblos a una loca carrera de armamentos que ya no debía frenarse hasta la guerra. Sus jefes de Estado respectivos, lejos de frenarles, los alentaban. Y especialmente el presidente de la República francesa, Raymond Poincaré, de Lorena, educado en la idea de revancha y dispuesto a cualquier falsedad, a cualquier fechoría, para reconquistar Alsacia y Lorena. Los soldados alemanes y franceses iban a degollarse entre sí por estos diferentes motivos. Se les había enseñado a odiarse, mientras los fabricantes de armas y los estados mayores, estrechamente unidos, seguían con satisfacción, en la retaguardia, el desarrollo del drama que habían desencadenado conjuntamente.

Para profundizar más en la causa de esta inmensa engañifa y en que esta defensa del territorio no fue más que palabras huecas que sólo sirvieron para encubrir los más abominables chanchullos, conviene contar la historia de la cuenca de Briey, pues resulta característica, sintomática.

Las minas de hierro de Briey-Thionville están a caballo entre las fronteras de Luxemburgo, Francia y Alemania. Sus propietarios eran la familia franco-alemana De Wendel. Esta cuenca era de una importancia capital en el desarrollo de la guerra. M. Engerand, en un discurso pronunciado en la Cámara de diputados después del conflicto, el 31 de enero de 1919, dirá: "En 1914, la región de Briey suministraba ella sola el 90% de toda nuestra producción de mineral de hierro".

El propio Poincaré escribió en otra ocasión: "La ocupación por los alemanes de la cuenca de Briey supuso un auténtico desastre, puesto que puso en sus manos incomparables riquezas metalúrgicas y mineras de una utilidad inmensa para el beligerante que las detentara". Ahora bien, ocurrió un hecho extraordinario: el 6 de agosto, la cuenca fue ocupada por los alemanes sin encontrar ninguna resistencia. Más extraordinario todavía. El general de división encargado de la defensa de esta región, el general Verraux, reveló posteriormente que su consigna (contenida en un sobre que debía abrirse en caso de movilización) le prescribía formalmente abandonar Briey sin combate.

La verdad, conocida mucho tiempo después, era la siguiente: se había alcanzado un acuerdo entre algunos miembros del estado mayor y fabricantes de armas franceses para dejar la cuenca en manos de los alemanes, con el fin de que la guerra se prolongase (los alemanes no habrían podido proseguirla sin el mineral de hierro) y que los beneficios de los fabricantes de armas se vieran acrecentados.

¡Que viva la legítima defensa en cuyo nombre se destripaba a lo largo y ancho de los campos de batalla! Pero esta historia —¡verdaderamente edificante!— no termina aquí. Durante todo el conflicto, ¡no hubo una sola ofensiva francesa contra Briey! No fue sin embargo por falta de advertencias.

En efecto, en plena guerra, el director de las minas envió el siguiente mensaje al senador Bérenger: "Si la región de Thionville (Briey) fuera ocupada por nuestras tropas, Alemania vería reducida (su producción) a los aproximadamente siete millones de toneladas de minerales pobres que extrae en Prusia oriental y en varios estados más. Todas sus producciones quedarían paralizadas. Nos parece entonces que es posible afirmar que la ocupación de la región de Thionville pondría fin de forma inmediata a la guerra, porque privaría a Alemania de la casi totalidad del metal que necesita para sus armamentos".

El estado mayor francés y el presidente de la República fueron ampliamente advertidos de estos hechos. Incluso le fueron suministrados a Poincaré dossiers completos sobre este asunto por el diputado Engerand. Poincaré se negó a intervenir. El estado mayor rechazó realizar ninguna ofensiva cerca de Briey. A falta de ofensiva, de reconquista del terreno, se hubiera podido bombardear Briey para inutilizar las instalaciones. Por el contrario, se aprobaron acuerdos secretos entre los estados mayores francés y alemán a fin de que los trenes repletos de mineral que se dirigían hacia Alemania no fuesen bombardeados en ninguna circunstancia. Digamos de pasada que, claro está, estos mismos estados mayores habían decidido igualmente no destruir sus respectivos cuarteles generales... Estas dos bandas de gángsteres eran "regulares". Algunos aviadores franceses, no obstante, desobedecieron las órdenes recibidas y lanzaron algunas bombas sobre las instalaciones de Briey. Fueron castigados severamente.

¿Por medio de quién fueron enviadas las prohibiciones de bombardear? Por medio de un cierto teniente Lejeune –muy poderoso, a pesar de ser un simple teniente– que en la vida civil era ingeniero agregado en las minas de Joeuf y empleado de M. De Wendel.

Galtier-Boissiére: "Para no lesionar intereses privados muy poderosos, y para evitar infringir los acuerdos secretos concluidos entre metalúrgicos franceses y alemanes, se han sacrificado, en ineficaces empresas militares, cientos de miles de vidas humanas, salvo en un lugar: Briey-Thionville, donde durante cuatro años Alemania ha extraído con toda tranquilidad los recursos para continuar la guerra". ¡Pero mientras tanto la familia franco-alemana De Wendel obtenía beneficios!

Éste no es más que un ejemplo, entre otros muchos, de los acuerdos de los proveedores y de los gobiernos de los países en guerra. El balance humano sin embargo fue muy duro.

A la vista de estas cifras sobran los comentarios. Esto representa más de 5.000 muertos diarios en todos los frentes durante toda la duración de la guerra.

(...)

El vídeo completo:

viernes, 26 de diciembre de 2025

Negro sobre negro

Tras la disolución de la URSS, el capitalismo se había convertido en el único sistema realmente existente, porque incluso los enclaves considerados aún como "comunistas" sobrevivían dentro de la universalizada globalización del capital. Cinco años después, en plena apoteosis de la ideología neoliberal tras la caída del "último muro", se publicaba El libro negro del comunismo.

Todos los males sufridos en casi un siglo de desastres se atribuían a este sistema totalitario y perverso. Haciendo abstracción de la diversidad de situaciones geopolíticas y de circunstancias históricas, se hacía una contabilidad macabra atribuida exclusivamente a uno de los bandos enfrentados en una lucha secular. No solo se inflaban cifras, sino que todas las muertes las causaban los mismos. Tiene algo de lógica, porque si te matan en un atraco la culpa es tuya por intentar defenderte: "más vale vivir de rodillas que morir de pie" (¿o se dice al revés?). Lógica "trumpista", diríamos hoy.

Un año después se publicaba El libro negro del capitalismo.

Tras un cuarto de siglo este libro resiste y nuevos datos lo hacen todavía más actual. Ya es innegable el mal sistémico. Es un análisis histórico riguroso y merece la pena leer esta Historia detallada de lo ocurrido en los últimos siglos.

Los que tratan de disculpar al capitalismo separan de él los sistemas esclavista y feudal, como si no fuera su evolución la que nos ha traído hasta aquí. Es más: en su seno se perfeccionaron la esclavitud y el feudalismo colonial. Y no solo eso, sino que sin estas prácticas no se habría producido la acumulación a que debe su espectacular despliegue.

Por eso recomiendo encarecidamente la lectura de este riguroso libro. De cómoda lectura en la página archive, podéis también descargarlo en PDF de abertzalekomunista, de donde copio el índice y la paginación para que podáis centraros en aspectos concretos que ayudan a entender el conjunto.

¡No os lo perdáis, que hay mucho por aprender!

INDICE

1. Por qué un libro sobre el capitalismo - Gilles Perrault (pág. 3)

2. El liberalismo totalitario - Maurice Cury (pág. 5)

3. Los orígenes del capitalismo: siglos XV-XIX - Jean Suret-Canale (pág. 11)

-El mercado y las formas "antediluvianas" del capital
-La "liberación" de la mano de obra: pauperización y explotación del campesinado
-La colonización esclavista y mercantil
-La trata de negros
-La sangría humana de la trata y el trato a los esclavos
-La trata y la esclavitud en el siglo XIX
-La ruta de las Indias y la colonización asiática
-¿Qué consecuencias para los pueblos?
-Europa del Este y la "segunda servidumbre"
-Capital comercial y capital financiero (usurario). Del mercantilismo al liberalismo

4. Economía servil y capitalismo: un balance cuantificable - Philippe Paraire (pág. 30)

-El desmoronamiento de África
-La cuota de la economía servil en la "acumulación primitiva"

5. Primera Guerra Mundial: 11.500 muertos y 13.000 heridos diarios durante tres años y medio - Jean-Pierre Fléchard (pág. 39)

-La influencia del lobby militar-industrial, el cártel internacional de la pólvora
-El litigio de Marruecos provoca un violento conflicto franco-alemán (1905- 1906)
-El antagonismo austro-ruso se encona en los Balcanes (1908-1909)
-Para establecerse en Marruecos, Francia debe ceder una parte del Congo (1911)
-La crisis se extiende de Marruecos a Tripolitania, y después a los Balcanes (1911- 1913)
-Tras el atentado de Sarajevo, la guerra austro-serbia provoca la intervención rusa y la guerra general
-La gran carnicería
-Alemania intenta aplastar a Francia y está a punto de conseguirlo
-El plan alemán fracasa en el Marne, y más tarde en el Isar
-A la guerra de movimiento le sucede la guerra de trincheras
-La guerra se prolonga en 1915 y 1916 sin resultados decisivos
-En 1917, la guerra submarina y la Revolución rusa ponen en peligro la causa de los aliados
-En 1918, la gran batalla de Francia finaliza con la derrota de Alemania
-Un santuario del capital internacional: la cuenca de Briey-Thionville
-La derrotada Alemania firma el Tratado de Versalles
-Austria-Hungría y el imperio turco son desmembrados

6. Contrarrevolución e intervenciones extranjeras en Rusia (1917-1921) - Pierre Durand (pág. 54)

-¿Quién es el culpable, sino el capitalismo?
-1918
-1919
-1920

7. Un inmenso Gernika - Iñaki Egaña (pág. 58)

La punta del iceberg
La base del iceberg

8. La Segunda Guerra Mundial - François Delpla (pág. 68)

-1919-1929: el rechazo de una seguridad colectiva
-1929-1933: "Cada uno para sí" frente a la crisis
-1933-1939: el espejismo de la debilidad hitleriana
-¿Quién es responsable del pacto germano-soviético?
-La llamada Guerra Boba
-La caída de Francia y el derrotismo general
-El viraje nazi contra la URSS
-El juego americano
-Pearl Harbour: ¿cómo y por qué?
-Conclusión

9. Sobre el origen de las guerras y de una forma paroxística de capitalismo - Pierre Durand (pág. 89)

10. Imperialismo, sionismo y Palestina - Maurice Buttin (pág. 93)

-El fin del Imperio otomano
-Las promesas hechas a los árabes
-El reparto imperialista anglo-francés
-La alianza del imperialismo británico y del sionismo
-¡Qué premonición!
-Violación de las promesas hechas a los árabes
-Reacciones árabes. Nueva política británica
-Dos nuevos imperialismos entran en escena

11. Guerra y represión: la hecatombe vietnamita - François Derivery (pág. 99)

-Las operaciones sobre el terreno
-La represión interna
-Los instrumentos
-El marco legal
-La prisión en espera de juicio
-La justicia
-Los centros de interrogatorio
-Las prisiones
-Las jaulas de tigre

12. Anexión fascista de Timor oriental - Jacques Jurquet (pág. 111)

13. El África negra bajo colonización francesa - Jean Suret-Canale (pág. 125)

-La conquista colonial
-Métodos de guerra
-El sistema colonial
-Existen otras formas de trabajo forzoso
-El ejercicio de la "autoridad francesa"
-De la leyenda colonial a la realidad
-¿Qué ocurría en realidad?
-Datos demográficos

14. El África de las independencias y el "comunismo" (1960-1998) - Francis Arzalier (pág. 140)

-El capitalismo y África desde los años sesenta

15. Intervenciones norteamericanas en América Latina - Paco Peña (pág. 149)

-La desmembración de México
-El Anschluss de Nuevo México y California
-La expedición a Paraguay
-Los filibusteros
-Cuba bajo la bota norteamericana
-La Doctrina Drago y los Corolarios Roosevelt de la Doctrina Monroe
-La secesión de Panamá
-Intervencionismo en el Caribe
-Las intervenciones en Veracruz y Tampico
-La intervención en Haití
-La tercera intervención en Nicaragua
-La Guerra del Chaco: expresión de las rivalidades imperialistas
-Los Estados Unidos y Perón
-El guatemalazo
-Bahía de Cochinos
-Golpe de estado en Brasil
-La intervención en Santo Domingo
-Los mil días de la Unidad Popular
-La intervención en Nicaragua
-La invasión de Granada
-La operación Causa Justa
-La intervención humanitaria en Haití

16. Estados Unidos: el sueño inacabado, la larga marcha de los afroamericanos - Robert Pac (pág. 182)

-Una victoria puesta nuevamente en tela de juicio
-Una política de genocidio
-Los guetos: un apartheid a la americana
-La droga
-Los bebés-cocaína
-El genocidio
-Brutalidades policiales
-La justicia y las prisiones
-El Crimen Bill Béisbol y justicia
-Condiciones carcelarias
-La pena de muerte
-Ejecución de menores
-Ejecución de personas que sufren trastornos mentales y retraso mental
-Las unidades de control
-Los presos políticos
-Elmer Gerónimo Pratt
-Leonard Peltier
-Mumia Abu Jamal

17. Centenario de un genocidio en Cuba. La reconcentración de Weyler - Jean Laille (pág.209)

-Una colonia con las horas contadas
-El último episodio
-Un verdadero genocidio
-Y los Estados Unidos ganan la apuesta

18. El genocidio indio - Robert Pac (pág. 221)

-Brasil
-México y Guatemala
-Estados Unidos

19. El capitalismo al asalto de Asia - Yves Grenet (pág. 226)

-Asia colonizada por el capitalismo occidental
-Nacimiento y desarrollo de un capitalismo asiático
-Rivalidades entre capitalismos en Asia
-Imperialismo japonés, movimientos de liberación y fin de la colonización en Asia
-Las economías capitalistas del Asia de posguerra
-¿Cuál es el porvenir del capitalismo en Asia?

20. Las migraciones en los siglos XIX y XX: contribución a la historia del capitalismo - Caroline Andréani (pág. 244)

-Migraciones de carácter colonial
-Migraciones de carácter económico
-Migraciones de carácter político
-Situación actual

21. Capitalismo, carrera de armamentos y comercio de armas - Ives Grenet (pág. 255)

-Ascenso del capitalismo y primera carrera armamentista
-Desarrollo del capitalismo y de los armamentos durante el siglo XIX
-Imperialismo, carrera armamentista y Primera Guerra Mundial
-Nueva carrera armamentista y Segunda Guerra Mundial
-La carrera armamentista de la Guerra Fría
-Final de la Guerra Fría y mantenimiento de los complejos militares industriales
-Capitalismo y comercio de armas

22. Los muertos-vivientes de la mundialización - Philippe Paraire (pág. 280)

-1945-1990: la recolonización, preludio de la globalización
-Crisis ecológica, beneficio privado y éxodo rural forzoso
-El ajuste estructural hace la guerra a los pobres

23. Los banqueros suizos matan sin metralletas - Jean Ziegler (pág. 295)

-Los filipinos
-Los haitianos
-Los zaireños, ahora congoleses
-Conclusión

24. Un anuncio vale mil bombas... los crímenes publicitarios en la guerra moderna - Yves Frémion (pág. 308)

-La enseñanza
-La cultura y los medios de comunicación
-El deporte
-El medio ambiente y la solidaridad
-La política
-La ideología
-Cifras
-Crimen contra los espíritus

25. Cuando la abolición del capitalismo no sea suficiente - Monique y Roland Weyl (pág. 318)

26. Capitalismo y barbarie: cuadro negro de las masacres y guerras del siglo XX (pág. 323)

27. Biografías de los autores (pág. 328)

sábado, 6 de diciembre de 2025

La cara invisible del capital

Un modo muy eficaz de crear un enemigo al que odiar y ponerlo en el punto de mira para destruirlo más fácilmente es ponerle cara. Así proceden ahora en este país los que hablan continuamente del "sanchismo". También desde posiciones de izquierda hablamos de "franquismo", aunque el régimen fue mucho más que el dictador y en buena parte le sobrevive.

Pero ¿qué cara podemos poner al capitalismo?

Cualquiera de los figurantes, incluso los peores que hoy lo representan, es apenas un servidor de ese mecanismo anónimo para el que trabajan millones de agentes y en cuya fiesta participamos todos. Ese carácter de fenómeno cósmico, como si fuera una fuerza de la naturaleza, hace a Gilles Perrault plantearse al comienzo del Libro negro del capitalismo la necesidad de descubrir su velado rostro y sus crímenes disfrazados de catástrofes naturales:

Bienaventurado capitalismo. Nunca anuncia ni promete nada. Ningún manifiesto ni declaración en veinte puntos que programe la felicidad llave en mano. Aplasta, destripa, humilla, martiriza, sí; pero, ¿decepciona? Usted tiene el derecho a sentirse desdichado, pero no decepcionado, pues la decepción presupone un compromiso traicionado. Los que anuncian un futuro más justo se exponen a ser acusados de mentirosos cuando su intento resulte un rotundo fracaso. Y el capitalismo se conjuga sabiamente en presente. Existe. ¿Y el futuro? Es abandonado voluntariamente a los soñadores, a los ideólogos y a los ecologistas. Además, sus crímenes son casi perfectos. Ningún rastro escrito que demuestre premeditación. Es fácil para los enemigos de las revoluciones señalar los responsables del Terror de 1793: los ilustrados y la irracional voluntad de ordenar la sociedad según la razón racionalista. Las bibliotecas se hunden bajo el peso de los libros que incriminan al comunismo. Nada parecido ocurre con el capitalismo. No se le puede reprochar que provoque infelicidad al pretender aportar la felicidad. Únicamente acepta ser juzgado sobre aquello que ha sido desde siempre su motivación: la búsqueda del máximo beneficio en el mínimo tiempo. Los demás se interesan por el hombre, él se ocupa de la mercancía. ¿Alguien ha visto alguna vez mercancías felices o desdichadas? Los únicos balances válidos son los contables.

Sigue luego el texto que tomo del blog arrezafe y que dejo a continuación. Podéis descargar el libro completo en PDF en este enlace.


¿A quién dirigir las citaciones para comparecer ante un eventual tribunal de Nuremberg?




«No es pertinente hablar de sus crímenes. Hablemos mejor de catástrofes naturales. Se lo repiten machaconamente: el capitalismo es el estado natural de la humanidad. Pero la humanidad se encuentra en el capitalismo como un pez fuera del agua. Es necesaria la arrogancia fútil de los ideólogos para querer cambiar el orden establecido, con las descorazonadoras consecuencias cíclicas ya conocidas: revolución, represión, decepción, arrepentimiento. Ese es el verdadero pecado original del hombre: esa perpetua inquietud que le empuja a sacudirse el yugo, la ilusión lírica de un futuro libre de explotación, la pretensión de cambiar el orden natural. No se mueva, el capitalismo lo hace por usted. Claro, la naturaleza conoce sus catástrofes, y el capitalismo también. ¿Buscaría usted los responsables de un terremoto, de un maremoto? El crimen implica la existencia de criminales. En el caso del comunismo, las fichas antropométricas son fáciles de establecer: dos barbudos, un bigotudo, aquel que atraviesa a nado el Yang-Tseu-Kiang, un fumador de puros, etc. Esos rostros se pueden odiar, son de carne y hueso. Tratándose del capitalismo, sólo existen índices: Dow Jones, CAC 40, Nikkei, etc. Pruebe, por ver, a odiar un índice. El "Imperio del Mal" tiene siempre un marco geográfico, tiene sus capitales. Se puede localizar. El capitalismo está en todos lados y en ninguna parte. ¿A quién dirigir las citaciones para comparecer ante un eventual tribunal de Nuremberg?»

Gilles Perrault, El libro negro del capitalismo (1998)

jueves, 4 de diciembre de 2025

Moreno Galván y José Menese contra la dictadura

El pasado 3 de septiembre, Nuestro Flamenco estuvo dedicado a la figura del pintor, poeta y letrista flamenco Francisco Moreno Galván, conmemorando los cien años de su nacimiento, con cantes de José Menese, Rocío Márquez, Diego Clavel y Miguel Vargas. Como prólogo, la guitarra de Enrique de Melchor, que tantas veces acompañó al cantaor de La Puebla de Cazalla.

Acompañado por una interesante entrevista con Miguel Ángel Rivero, hoy profesor de Filosofía, Estética y Teoría de las Artes en la universidad de Sevilla y anteriormente concejal de cultura en el ayuntamiento de La Puebla de Cazalla, este fue el contenido musical del programa:

Enrique de Melchor:

02:42, soleares "A Melchor de Marchena"

07:50, taranta "Vivencia"

13:41, bulerías "Jacaranda"

Moreno Galván:

19:30, Diego Clavel, malagueñas

30:12, Rocío Márquez, mariana

39:36, José Menese, seguiriyas y cabales

50:44, Miguel Vargas, soleá, polo y soleá apolá

Hagamos un poco de historia vivida. Francisco, ya artista reconocido, había facilitado a su hermano José María un trabajo en la Bienal de Arte Iberoamericano celebrada en Madrid en 1952. Allí se integró en los círculos artísticos y observó así «desde fuera» la vida universitaria de la capital. Recuerdo y aún conservo algunos de sus escritos para la revista Triunfo.

El 25 de octubre de 1971 protagonizó una acción de protesta contra la Dictadura, cuando en la Universidad Complutense de Madrid, con motivo de un homenaje a Pablo Picasso en su centenario, pronunció una conferencia que fue desalojada por las fuerzas del orden, produciéndose posteriormente graves disturbios. Estuve presente y asistí a su brutal interrupción por la policía armada. Llovieron palos a mansalva (milagrosamente ninguno me alcanzó). Allí mismo lo detuvieron y fue condenado por el Tribunal de Orden Público a dos años de prisión, considerando como hecho probado que incitó a las protestas violentas. Otra mentirijilla judicial (de las de entonces), porque recuerdo perfectamente que pidió a los asistentes que salieran pacíficamente.

Cada uno en su campo, ambos hermanos lucharon denodadamente contra la dictadura. Los hermanos Moreno Galván: letras de compromiso político y estético en el flamenco se titula una ponencia de María Regina Pérez Castillo, que presenta así:

Los hermanos Moreno Galván suponen uno de los ejemplos más sólidos de compromiso político y estético durante el franquismo. Mientras Francisco Moreno Galván componía letras flamencas que criticaban, de un modo metafórico y soterrado, la falta de libertades e injusticias sociales que se vivían en España, su hermano José María elaboraba una teoría del arte en la que sostenía que el flamenco es una construcción popular, vinculada al concepto unamuniano de “intrahistoria”, y que, al igual que otras manifestaciones plásticas, experimenta una renovación estética. Las Reuniones de Cante Jondo de La Puebla de Cazalla (Sevilla), de las que Francisco es padre, acabarían convirtiéndose en mítines políticos “cantados” o interpretados que encontrarían eco en la teoría estética y el periodismo de su hermano José María.

Recoge la ponencia algunas letras del poeta de La Puebla (y como otro Machado, del pueblo): 

En 1967, cuando toda España vivía la represión de una dictadura militar, Menese se atrevía a cantar, acompañado por la guitarra maestra de Melchor de Marchena, esta letra de seguiriya escrita por Francisco, metáfora de la situación que vivía el país:
Cuando llamaron a Audiencia, 
me dio escalofrío
 como de un golpe, llenita la sala 
y el mundo vacío.

Francisco Moreno Galván recoge una tradición de letras y situaciones donde se ve reflejada, en efecto, una presencia de la protesta o la queja, en las que late una conciencia política ligada a la opresión o a la persecución. Pongamos como ejemplo esta tradicional letra:

A ciento cincuenta hombres
los sacan de la carraca
y le ponen por castigo
de llevar piedras al agua.

Los gitanitos del puerto
fueron los más esgraciaos
que a las minas del azogue
se los llevan sentenciaos.

Partiendo de patrones clásicos como este, Francisco Moreno Galván pone en boca de Menese acontecimientos de su vida con un contenido poético y listas para ser cantadas. El autor no está haciendo otra cosa que continuar con la tradición en la que se ha basado el cante desde sus comienzos. En este sentido, traemos a colación algunos ejemplos que pueden resultar ilustrativos; como esta letra de mirabrás:

Qué bien jumea
de Diego Vázquez
la chimenea.
De otro es la leña
que quien quema lo suyo
a nadie empeña

En ella se alude a una de las terribles prácticas del señorito Benjumea (bien jumea/ Benjumea), Diego Vázquez, quien quemó las chozas de los colonos para echarlos de sus tierras. Y en relación con las ejecuciones y fusilamientos de la guerra no podemos olvidar uno de los cantes más representativos de la obra discográfica de José Menese y en la poética de Moreno Galván, el “Romance de Juan García”:

Fue sentenciao Juan García
a golpes de mosquetón,
primera noche de agosto
sin jueces ni defensó.

No era por mieo su llanto,
porque llorando salió,
lloraba porque dejaba
lo que en su casa dejó.

Lo sacaron amarrao
y amarraíto queó,
a dos pasos del camino,
en el camino a Morón.

Así murió Juan García,
testamento no escribió;
pero lo que Juan dejaba
el pueblo lo arrecogió.

Dije verdá,
como lo que yo dije era verdá,
y como la verdá dolía,
me mandaron a callá.

Nos planteamos hasta dónde puede llegar ese impulso “primigenio”, esa huella de compromiso político que cultivaron ambos hermanos. Si Francisco abrió el camino de un cante valiente y crítico con su realidad social, y este movimiento fue continuado y consolidado por cantaores más jóvenes como Morente, Gerena o Menese, son estos últimos quienes ahora pasan el testigo del cante comprometido a una nueva generación encabezada por figuras como Juan Pinilla o Manuel Céspedes. Tal y como indica Henrique Mariño (2019), «antes cantaban a la República, hoy para sofocar el capitalismo». Vemos reflejada en las palabras del periodista la filosofía que Francisco Moreno Galván nos legaba en el programa Rito y geografía del cante: cada generación debe enfrentarse y cantarle a sus problemas, así lo hará «con más ahínco, con más coraje».              

Ya en 2018 su figura protagonizaba ‘Flamencos contra Franco. Homenaje a Francisco Moreno Galván’En el enlace hallaréis referencias a cantaores de otro tiempo:

Antonio Mairena, Juanito Valderrama, Manuel Vallejo, Guerrita o La Niña de los Peines fueron algunos de los cantaores rebeldes que lucharon con su voz para defender sus ideales, algunos incluso con las armas como Corruco de Algeciras, que perdió su vida durante la contienda. Cantaores de la libertad, de la República, de la bandera tricolor, que no corrieron la misma suerte. Obligados a adaptarse y a subsistir a duras penas como José Cepero y Ramón Perelló; otros no tuvieron más opción que exiliarse como Miguel de Molina, que marchó a Argentina, o en el peor de los casos, morir encarcelados o asesinados ante un pelotón de fusilamiento como el Chato de las Ventas.

O de un tiempo más cercano, cuando en los últimos tiempos de la dictadura:

La sociedad experimentaba una transformación que se tradujo en nuevas corrientes de renovación artística y el flamenco, lejos de permanecer expectante, se vio influido por tales cambios como la literatura, la pintura, la arquitectura o el teatro. En este periodo son muchos los artistas flamencos que cantan a la libertad y la justicia, a la democracia y al autonomismo andaluz, muchas las “voces que no callaron”, parafraseando el título del libro-disco del cantaor granadino, investigador y escritor Juan Pinilla: Enrique Morente, José Menese, Juan Peña ‘El Lebrijano’, El Cabrero o Manuel Gerena, considerado de entre todos los flamencos que decidieron prestar sus voces a la lucha contra el franquismo como el estandarte del “flamenco-protesta”. Gerena, el “cantaor de la Transición”, visitó los calabozos más de trescientas veces. “Mientras tenga que cantar soy un cantaor que no me callo… Si la voz me corta un rayo, me sobra voluntad para seguir siendo un gallo”.

Sobre aquellos Benjumea (conocí a otro bien distinto) se extiende esta presentación del vídeo que dejo para el final:

MENESE, LA PUEBLA DE CAZALLA Y LAS LETRAS DE MORENO GALVÁN

Las gentes de La Puebla tienen también una explicación para justificar las letras contestatarias, como ellos las llaman, que pueblan la discografía de José Menese, desde su primera grabación. Letras que, dentro del realismo de las coplas flamencas tradicionales, dieron al cante jondo un impulso renovador, nunca antes conocido. El afán de superación de José es por el desquite social, que se da en mucha gente de La Puebla. Por eso, con sus letras de denuncia, Pepe siempre tuvo el apoyo del pueblo casi en pleno. Porque los grandes terratenientes, como los Oriol, vascos, que tienen 5.000 hectáreas y una finca modelo, La Coronela, no viven aquí, no han pisado esto. Luego estaban los Benjumea, que venían de vez en cuando, pero su vida era Sevilla. En los años de la posguerra hubo miseria, y gente que pedía por las calles, pero la mayoría era clase media trabajadora y era fácil el ascenso, el pasar de unas familias más pobres a otras menos. Y el odio social a los grandes terratenientes ha quedado un poco lejano, abstracto, pero seguido por todo el pueblo. Por eso, a todo el mundo le gustaban las letras de Pepe que iban contra esos terratenientes. Desde el primer disco, el del 63, muchas letras aludían a gentes de La Puebla y sólo allí las entendieron, porque eran tiempos de censura y las cosas se decían como se podía. Y además, en la Reunión de Cante Jondo de La Puebla, que empezó en 1967, José Menese lo estrenaba todo. Por ejemplo, por hablar de lo más sonado, el Romance de Juan García, por martinetes, y el Romance a la Libertad, bulerías por soleá... A Menese y a las letras de Francisco hablando de los terratenientes, todo el pueblo las seguía, en masa. Porque Francisco puso el dedo en la llaga cuando cantó la historia de los Benjumea en el primer Mirabrás que grabó, en el 63, “Qué bien jumea”, y en la guajira Una familia honorable, de 1976, que volvía a los Benjumea y fue un golpe total en el pueblo.

La historia de los Benjumea, historia que dio origen al famosísimo Mirabrás en el que Menese cantaba, en su primera grabación: ¡Qué bien jumea, de Diego Vázquez la chimenea! es la siguiente: Diego Vázquez Benjumea tenía un monte tremendo, tierra buena y fértil pero que no podía ararse sin desmontarla. Y llamó a hombres de La Puebla y Villanueva para que la desmontaran, a cambio del cisco y el carbón que hacían con la leña y que cambiaban por comida para la semana... Ellos mismos sembraban las tierras, después de limpias, y se iban haciendo sus chocitas de rama, con sus gallinas, sus cochinitos, y, poco a poco, iban saliendo del hambre las criaturitas, trabajando todos, acarreando la leña a las cisqueras... Y cuando ya desmontaron todo el monte, llegó el amo Benjumea y los echó de allí: les quemó las chozas y envenenó los pozos, porque si no, no se hubieran ido, hubieran seguido como los hurones, escondidos debajo de las piedras. Benjumea ganó el pleito porque lo protegían las leyes, pero ya libres las tierras, nadie quiso ir a labrarlas y las sembró de olivos y luego metió toros bravos y ahí están ahora las tierras, infértiles. Y esa fue la primera emigración masiva de colonos a Barcelona, con la maletita aquella de cartón o de madera, amarrá con una guita.

La historia de la famosa Guajira “Una familia honorable” es la siguiente: Francisco Moreno nunca olvidó que su padre, maestro de obras que trabajaba para Diego Benjumea, pidió a éste un adelanto de dinero para mandarlo a estudiar a Sevilla, porque era muy bueno Francisco con el dibujo, desde la escuela, y su madre quería que perfeccionan esas cualidades.. Benjumea le dijo que qué se pensaba, que estaba equivocado, que sus hijos tenían que aprender el mismo oficio del padre. Ser albañiles... "Tú estás equivocado —le decía—. Luego tus hijos no te servirán ni para una cosa ni para otra. Y hubo que buscar otros medios. Eso no se le ha quitado nunca a Francisco de la cabeza y por eso volvió al tema de los Benjumea años más tarde, ya de forma más explícita, porque se podían decir las cosas más claras. Y fue cuando hizo aquella guajira de “Una familia honorable” que Menese grabó en el disco La palabra, en 1976.

Francisco Moreno, hizo como diez guajiras antes de llegar a ésa, a cada cual más buena. Cuando dice "el leer puede ser pecao", no se le ha quitado a Francisco de la cabeza, nunca en la vida. Conforme fueron muriendo, y desapareciendo... los retrata perfectamente porque siendo los más ricos del pueblo eran también los más miserables, no tenían ni cuarto de baño, no han gastado nunca en nada para vivir... Es una Guajira es universal porque esa clase de familias se han dado en todo el mundo. Y las letras eran más flamencas cuando la protesta estaba disimulada. El rebusco estaba muy castigado. El Chato de la Patricia fue a rebuscar oliva y la guardia le pegó y le hizo comerse las aceitunas, se las metían por la boca... y murió.

¿Por qué se castigaba la rebusca después de la cosecha? Pues porque después echaban a los cerdos a la montanera. Sirviendo a los intereses del señorito de turno la guardia civil perseguía a las espigadoras en mi pueblo.

Extensa e instructiva esta conversación sobre la Historia que por su extensión dejo al arbitrio de vuestra curiosidad:

Flamencos contra la dictadura franquista

Y ya, el vídeo:

 

lunes, 1 de diciembre de 2025

"No Hay Derecho"

Con esta frase comenzaba José Saramago una memorable conferencia que pronunció en Pontevedra hace bastantes años. La refería a la protesta por alguna gran injusticia de la que no recuerdo los detalles, ocurrida siglos atrás. La frase, razonaba el maestro, además de queja dolorida contra una injusticia en aquel caso particular, dejaba ver otra lectura más general y preocupante: el Derecho no existe más allá de la capacidad para ejercerlo, sin que tenga nada que ver con el concepto de Justicia. Se trata del Derecho a Ejercer el Poder, y es muy preocupante que sirva para convencernos de que es justo y necesario acatar el Derecho al Uso de la Fuerza en cualquier circunstancia.

Frente al Derecho a la Insumisión se alza poderoso el Derecho a la Represión.

Lo peor de esto es que la costumbre puede normalizar cualquier cosa horrible, tal como era normal el tormento y las ejecuciones en la plaza pública hace apenas dos o tres siglos. Y nada podemos dar por superado para siempre.

Con una enorme diferencia cuantitativa, los ejemplos de Trump y Netanyahu y las tropelías del "equipo Marchena" ponen de relieve la famosa recomendación de aquel hombre justo que dijo "el que pueda hacer, que haga".

Dejo aquí tres artículos para que "el que pueda pensar, que piense".

El primero es un aviso a navegantes: en frase que Pepe Iglesias "El Zorro" ponía en boca de un su historiador, "las cosas no se veían venir: ¡venían!". Así que, ¡periodistas, habrá que protegerse!


20N en el Supremo: todo estaba en un libro de Marchena

El fiscal general, Álvaro García Ortiz, a su salida del Tribunal Supremo. EFE










Todo estaba escrito en la introducción del último libro de Manuel Marchena (La justicia amenazada, Espasa), magistrado del Tribunal Supremo, expresidente de la Sala Segunda y candidato fallido a presidir el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y el propio Supremo si no fuera por la indiscreción de un portavoz en el Senado del PP, Ignacio Cosidó, que en un chat (146 parlamentarios) filtrado a la prensa, se felicitó en 2018 por que el PSOE aceptase a Marchena en la cabeza del órgano de gobierno de los jueces y el Partido Popular pudiera así "controlar la Sala Segunda desde detrás", sala de lo Penal que presidía Marchena y que se encargaba de los muchos casos de corrupción de aforados del PP. "Obtenemos lo mismo numéricamente, pero ponemos un Presidente excepcional, (...) un gran jurista con una capacidad de liderazgo y auctoritas para que las votaciones no sean 11-10 sino próximas al 21-0. Y además controlando la sala segunda desde detrás y presidiendo la sala 61", fue el mensaje íntegro de Cosidó que llegó a la prensa y frustró para siempre el más alto nombramiento de Marchena, aunque no su influencia y predicamento, según constatan en el Alto Tribunal jueces y fiscales de todo pelaje.

Volviendo a la Introducción del citado libro de Marchena, y aunque sea a toro pasado, es difícil no aventurar la condena que le esperaba al fiscal general del Estado: "Es indispensable que el Gobierno, al que constitucionalmente corresponde el nombramiento del fiscal general, no vea en el designado un instrumento para ejercer presión sobre los jueces. La concepción del fiscal general del Estado como un delegado del Gobierno llamado a perseguir implacablemente los delitos cometidos por el partido político en la oposición y, al propio tiempo, condescendiente con los delitos atribuidos al equipo gubernamental que lo ha nombrado, pone en peligro la estabilidad de esa institución y, lo que es más grave, afecta a los presupuestos que legitiman el trabajo cotidiano de jueces y fiscales". Con lo de la condescendencia del fiscal "con los delitos atribuidos al equipo gubernamental", se refiere Marchena a los casos Ábalos, Cerdán y/o Koldo, como todo el mundo puede intuir y esta plumilla con especial lucidez, si me permiten el desahogo.

¿Ha sido condenado el fiscal general del Estado porque ha sido incapaz de probar su inocencia frente a una culpabilidad que se daba por hecha? Efectivamente, la instrucción de esta causa salvaje ha demostrado día a día que la denuncia del defraudador confeso contra García Ortiz por revelación de secretos partía con condena de culpa para éste y, ante semejante aberración pergeñada por quienes ya desnudaron su condición de salvapatrias durante el juicio al procés y su oposición a la ley de amnistía, poco podían hacer el fiscal general, su defensa o los testigos de ésta para que el instructor Hurtado y los cinco justipolíticos del Supremo –Marchena entre ellos– virasen hacia la absolución que clamaba a gritos el in dubio pro reo, inapelable en una democracia.

Con el fallo del Supremo sobre el fiscal general y su condena por revelar "datos reservados" (sic) –cuando ni se ha demostrado que tales "datos" fueran "reservados" ni se ha probado ningún delito–, la justipolítica de la España más oscura lo ha vuelto a hacer: después de las conclusiones del juicio al procés, del robo (sic) del escaño a un diputado electo (Alberto Rodríguez, de Unidas Podemos) o de la protección escabrosa al rey emérito, el Alto Tribunal ha matado a un fiscal general por ser nombrado por un presidente del Gobierno que amnistió a sus condenados, ha matado al periodismo que constató con pruebas que la fuente de la filtración no era García Ortiz y va matando la democracia, por cierto, con la misma saña propia de los tiempos que vivimos. Ya pueden protegerse.

*******

Caen las escamas de los ojos de una ex-ingenua. Todos lo somos casi todo el tiempo porque nos hace desgraciados vivir permanentemente en la zozobra, y con mucha frecuencia apartamos la vista.

Pero también hay momentos decisivos en que la mayoría reacciona. Habrá que recordar continuamente lo que hay, pensando en que lo que hace tan peligroso y aplastante al poder es que conoce nuestra potencial fuerza mejor que nosotros.


Este 20N no fue solo recuerdo

22/11/2025

Imagen de archivo del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. EFE/Fernando Villar 











Estoy ante el folio más blanco al que me he tenido que enfrentar en más de treinta años de periodismo. Intento salir del shock en el que quedé el jueves pasado, 20 de noviembre, después de otros cincuenta 20N desde que nací y murió Franco –que no el franquismo–. En 1975 empezó todo –en mi caso hasta yo misma–.

Me crié en la España ilusionada que nació y creció conmigo. De verdad creí que los franquistas eran pocos y que nunca saldrían de sus guaridas porque estaban tan a contracorriente del país democrático, moderno y libre en el que nos habíamos convertido que si salieran la corriente de la democracia los diluiría, serían disueltos como un azucarillo en un bidón de agua limpia –y por eso no salían–.

Sabía que, como las meigas, haberlos haylos, pero solo me había tocado discutir con ellos a escondidas en sus sombras.

Di por superadas las dos Españas. El guerracivilismo había sido enterrado a costa "del Borbón y cuent@ nuev@", como escribió Martín Caparrós. Nosotros admitíamos la monarquía, perdonábamos hasta lo imperdonable y ellos la vuelta de la democracia y gobiernos socialistas.

Con la madurez me di cuenta de eso que hasta Felipe VI por fin declaró esta semana, en el 50 aniversario de la Corona, que "la transición no fue perfecta". Pensé que el franquismo se había encargado de resarcir a sus víctimas de la Guerra Civil durante cuarenta años y la democracia ni sacaba de las cunetas a las suyas, ni recuperaba lo expoliado, ni anulaba las sentencias injustas, ni retiraba las medallas y las prebendas a los torturadores, ni homenajeaba a sus héroes ni sus hitos, ni resignificaba los símbolos de los que arrebataron el país a la otra mitad.

Y todo este preámbulo para concluir, tras la condena sin pruebas del fiscal general del Estado por el Tribunal Supremo en dicha efeméride, que no puedo creerme que la Justicia haya llegado tan lejos en el los–unos–contra–los–otros y que, aun siendo consciente de que habíamos vivido y denunciado otros casos de instituciones haciendo política a sabiendas, saltando por encima de la ley y de la separación de poderes policía patriótica, informes policiales falsos, procedimientos judiciales de difícil explicación– jamás imaginé que la cerrazón pudiera llegar tan lejos, que las dos Españas siguieran tan enfrentadas como para llegar a esto: se acaban de cargar a la sexta autoridad del país más allá de toda duda razonable cuando las dudas son lo único demostrado.

Que el tribunal haya sentenciado fracturado ideológicamente (los cinco magistrados conservadores a favor, las dos progresistas en contra) confirma lo peor. No han valorado las pruebas y los testimonios sin sesgos ideológicos. No han decidido sobre si se puede o no demostrar “más allá de toda duda”, como dice la jurisprudencia que tienen que hacerlo, que el acusado filtró información secreta. Lo único que ha quedado acreditado es que cuando el fiscal la solicitó y la publicó en una nota de prensa, ya no era secreta, que el primero en filtrarla manipulada calumniando a la Fiscalía, a la Agencia Tributaria y al Gobierno, fue el entorno del novio de Ayuso con su autorización, y que el condenado solo lo hizo para desmentir la manipulación pública que se estaba produciendo, admitida en sede judicial por Miguel Ángel Rodríguez, el jefe de gabinete de la presidenta de la Comunidad –ya sabemos cuál–.

El entorno de Podemos y del independentismo podría llamarnos ingenuos con razón. Confieso que no creí que sus señorías fueran capaces de sostener otro caso incomprensible contra el mismísimo fiscal general del Estado y que llegaran a condenarlo echándolo del cargo y de la carrera.

Creí que la España que defiende la verdad por encima de los bandos y, por lo tanto, la democracia y el Estado de Derecho ganaría este pulso que nunca debió empezar, que nadie se atrevería a contrariar al sentido común en un caso de esta trascendencia.

Y ya sé que la verdad judicial puede ser –y muchas veces es– distinta de la verdad ciudadana y de la verdad a secas. Tengo un profundo respeto por los juristas y por los expertos en cualquier cosa, como buena periodista inexperta en general. Pero creo que la verdad judicial tiene que ser comprensible. La calle tiene que entender lo que sentencian los juzgados, tiene que saber qué se puede hacer y qué no, qué se castiga, por qué y cómo.

Tengo fuentes que llevaban tiempo advirtiéndome de lo que se nos venía encima. No me lo podía creer; este artículo es la prueba de que sigo sin poder creerlo.

Sé que no conozco la sentencia, que todavía no está escrita, que solo puedo hablar del fallo que se dio a conocer en una efeméride maldita, enmarcando aún más su sesgo ideológico, haciéndolo público sin argumentación.

¿Dónde queda la imparcialidad y la ecuanimidad y la pedagogía y el sentido de la historia? ¿Cómo queda la imagen de nuestra justicia y del periodismo, que también ha sido condenado –seis periodistas han desmentido el fallo en su declaración y por lo tanto, según el tribunal, han cometido perjurio–? ¿Qué daño hace esta condena a la conciencia social sobre lo que puede y no pasar en un tribunal, sobre lo que puede y no puede hacer un acusado o un periodista? Después de esto, ¿iremos a los tribunales igual? ¿Contrastaremos las informaciones igual? ¿Podemos confiar igual en la justicia los progresistas y en el periodismo los ciudadanos? ¿De verdad los conservadores demócratas pueden defender una condena sin pruebas? ¿Alguien ecuánime puede creer que lanzar bulos o defraudar a Hacienda es defendible o de derechas y que, por lo tanto, hay que justificarlo?

Voy de un no–puede–ser a otro...

¡Madre mía! Y soy consciente de que la España de en medio, la centrada, es hoy una entelequia ideológica, un espejismo que se rompió. No apelo a ella. Las terceras vías suelen ser de derechas. Apelo a la dignidad y a la honradez intelectual, a no defender a los de uno contra los de los otros por encima de las posibilidades de los hechos, por encima de las normas compartidas.

Y también sé que la fractura más grande de España, como en la mayoría de las democracias occidentales de estos tiempos, es la que separa a los que votamos de los que pasan, a los que nos informamos de los que no tanto y que por eso es probable que lo ocurrido no tenga el alcance social que estoy suponiendo.

Sin embargo, creo que la onda expansiva de lo ocurrido no llegará solo a los que vivimos en las tripas de la actualidad política. Será ingenuidad, pero creo que los momentos cruciales corren de boca en boca, se expanden por el aire y llegan a muchos muchos, de momento una mayoría, como ocurrió en las últimas elecciones generales.

*******

El tercer artículo termina con esta recomendación:

(...) La crueldad produce crueldad. La hegemonía de los cínicos produce cinismo. Para ganar debemos jugar en el terreno contrario.

Generosidad, encuentro, salir de las posiciones bunkerizadas, romper las inercias de los ciclos heredados, ceder, ceder y ceder en lo interno y avanzar, avanzar y avanzar en lo externo conquistando derechos. Abrir, en vez de cerrar (...)

Entiendo que no se trata de "ofrecer la otra mejilla", sino de que nuestro contraataque no sea una reacción mimética que reproduzca sus miserias, sino una lucha racional, y sobre todo, UNITARIA.


El fiscal general del Estado y la política de la crueldad

El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. Gustavo de la Paz / Europa Press











El Partido Popular ha colgado en su cuenta oficial de la red social X una imagen del fiscal general del Estado utilizando Linkedin para indicar que está buscando trabajo.

Esta semana tuve la suerte de ser invitado por CIAIS, Colectivo de Inteligencia Artificial e inteligencia social de la Universidad de la Rioja, a hablar del papel que la inteligencia artificial había cumplido en la campaña de propaganda que ha acompañado al genocidio en Palestina. Comentaba durante mi charla que lo primero que me llamó la atención cuando me puse a investigar el asunto es que no se había utilizado la IA cumpliendo ninguna de las premisas que debe cumplir una mentira. La mentira, para funcionar, tiene que tener vocación de plausibilidad. Debe hacer algún esfuerzo por mimetizarse con la representación que tenemos de lo real. En vez de eso, teníamos un vídeo difundido por el propio Donald Trump en el que Gaza se convertía en una suerte de Marina D’or y llovían dinero y globos dorados con la cara del propio Donald Trump del cielo. Un vídeo en el que Trump y Netanyahu se tomaban refrescos en las playas de Gaza mientras iban en bañador sonrientes bajo el sol. La vocación de esas imágenes no era parecerse a la realidad y falsearla. Era otra cosa.

Meses después del vídeo de Gaza, hace apenas unas semanas, Trump movió un nuevo vídeo que si la charla no hubiera ido explícitamente sobre Palestina no habría dudado en usar. Fue su respuesta a las movilizaciones que recorrieron EEUU con el lema “No Kings”, que tuvieron un éxito enorme. El vídeo, hecho con IA, muestra a Trump volando sobre las manifestaciones y descargando sobre ellas toneladas de mierda. Es literalmente cómo si Trump les cagara encima.

Al ver esa imagen entendí que el objetivo era precisamente su dimensión artificial. No pretendía evocar nada realista, sino representar una idea. Esa idea tiene valor en la medida en que es cruel y está fuera de medida. Busca que nos sintamos tan pequeños cómo cuando vemos un edificio brutalista o una catedral gótica. Se trata de construir la imagen digital de una relación de fuerzas completamente desigual. Una humana, contingente, mesurable y vulnerable y otra omnipotente y cruel. El objetivo es que nos sintamos mucho más sobrepasados que furiosos. Más en shock, que en reacción.

La imagen del Partido Popular del fiscal general es exactamente igual. No hace el más mínimo esfuerzo en fingir que el juicio iba a restituir una supuesta ilegalidad cometida o de recomponer una institucionalidad quebrada. Nada de eso. El objetivo es hacer explícito que esto nunca fue de la justicia y la separación de poderes. Fue de que el fiscal general del Estado se quedara sin trabajo. De echarle. Y expresarlo con esa claridad tiene el objetivo sencillo y directo de demostrar quién manda. Es la expresión de una impunidad. Por eso, aunque sea una imagen falsa, es más real que las declaraciones de Feijóo o Ayuso. Uno fingiendo responsabilidad institucional y la otra performando victimismo mientras su novio se forra evadiendo impuestos.

Esto quiere decir también que el plan no tiene tanto que ver con el fiscal general o con el ataque al gobierno progresista, sino la producción de un estado de ánimo social de depresión, incapacidad de reaccionar y sentimiento de derrota. Ese es el estado de ánimo contra el que hay que trabajar. No se trata sólo de denunciar la falsedad de los hechos, la impunidad de los esparcidores de bulos o los evasores fiscales o el control permanente de la derechas de las instituciones judiciales y el poder duro del Estado o el control de la derecha por parte de esos mismos poderes, que ambas cosas son verdad– sino de construir un estado de ánimo a la ofensiva.

Para construir un estado de ánimo a la ofensiva debemos empezar a mirar la realidad de lo que está pasando como un despliegue brutal para paralizar un poder ciudadano gigantesco. En concreto, el poder ciudadano que ha logrado componer una mayoría alternativa a la del PP y Vox teniendo ellos de su lado a absolutamente todo el poder duro del país y prácticamente todo el poder institucional que no es el gobierno central.

Ese estado de ánimo vendrá derivado de un cambio general en los espacios políticos progresistas, tanto a nivel estratégico como táctico. Una de las características de estas políticas de la crueldad o la impunidad es que no favorecen por sí mismas ningún tipo de solidaridad o afecto compartido. La crueldad produce crueldad. La hegemonía de los cínicos produce cinismo. Para ganar debemos jugar en el terreno contrario.

Generosidad, encuentro, salir de las posiciones bunkerizadas, romper las inercias de los ciclos heredados, ceder, ceder y ceder en lo interno y avanzar, avanzar y avanzar en lo externo conquistando derechos. Abrir, en vez de cerrar. Seguir hasta construir un territorio político de cooperación entre las fuerzas que hoy componen y sostienen el gobierno para, acto seguido, convocar a la sociedad a construir un movimiento que expanda nuestra democracia y deje de estar a la defensiva.

De esto va la segunda parte de la legislatura.