viernes, 20 de febrero de 2026

Niños del mundo, si cae España...

César Vallejo fue uno de los grandes poetas del siglo XX en nuestra lengua. Como otro gigante, Pablo Neruda, estuvo en España en los trágicos años de la guerra que perdimos los españoles (¡no todos!) frente al fascismo. Perdida, aún hoy, hasta por los que nacimos después.

Poetas hispanos que con su presencia y su pluma combatieron a la bestia, como muchos otros intelectuales del mundo; entre los nuestros, Machado, Alberti, Miguel Hernández...

Las guerras las sufren más quienes no las causan, en especial los niños. Nos indigna su indefensión frente a la brutalidad, criaturas inocentes ante cuyo sufrimiento no se puede permanecer indiferente.

Vallejo escribió entonces el poemario España, aparta de mí este cáliz, que su viuda Georgette publicó póstumamente, como un mensaje dirigido a los niños del mundo. Niños a los que debemos enseñar algo más que números y letras.

Consta el poemario de 15 poemas:

  • I.-"Himno a los voluntarios de la República"
  • II.-“Batallas”
  • III.-[“Solía escribir con su dedo grande…”]
  • IV.-[“Los mendigos pelean por España”]
  • V.-"Imagen española de la muerte"
  • VI.-“Cortejo tras la toma de Bilbao”
  • VII.-[“Varios días al aire, compañeros”]
  • VIII.-[“Aquí”]
  • IX.-“Pequeño responso a un héroe de la República"
  • X.-"Invierno en la batalla de Teruel”
  • XI.-[“Miré el cadáver, su raudo orden visible"]
  • XII.-“Masa”
  • XIII.-“Redoble fúnebre a los escombros de Durango"
  • XIV.-“¡Cuídate, España, de tu propia España!”
  • XV.-“España, aparta de mí este cáliz".

España, aparta de mi este cáliz

Niños del mundo,
si cae España -digo, es un decir-
si cae
del cielo abajo su antebrazo que asen,
en cabestro, dos láminas terrestres;
niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!
¡qué temprano en el sol lo que os decía!
¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano!
¡qué viejo vuestro 2 en el cuaderno!

¡Niños del mundo, está
la madre España con su vientre a cuestas;
está nuestra maestra con sus férulas,
está madre y maestra,
cruz y madera, porque os dio la altura,
vértigo y división y suma, niños;
está con ella, padres procesales!

Si cae -digo, es un decir- si cae
España, de la tierra para abajo,
niños, ¡cómo vais a cesar de crecer!
¡cómo va a castigar el año al mes!
¡cómo van a quedarse en diez los dientes,
en palote el diptongo, la medalla en llanto!
¡Cómo va el corderillo a continuar
atado por la pata al gran tintero!
¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto
hasta la letra en que nació la pena!

Niños,
hijos de los guerreros, entre tanto,
bajad la voz, que España está ahora mismo repartiendo
la energía entre el reino animal,
las florecillas, los cometas y los hombres.
¡Bajad la voz, que esta
con su rigor, que es grande, sin saber
qué hacer, y está en su mano
la calavera hablando y habla y habla,
la calavera, aquélla de la trenza,
la calavera, aquélla de la vida!

¡Bajad la voz, os digo;
bajad la voz, el canto de las sílabas, el llanto
de la materia y el rumor menor de las pirámides, y aún
el de las sienes que andan con dos piedras!
¡Bajad el aliento, y si
el antebrazo baja,
si las férulas suenan, si es la noche,
si el cielo cabe en dos limbos terrestres,
si hay ruido en el sonido de las puertas,
si tardo,
si no veis a nadie, si os asustan
los lápices sin punta, si la madre
España cae -digo, es un decir-
salid, niños del mundo; id a buscarla!…

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