viernes, 31 de julio de 2026

Cuba no se merece esto

Pocas naciones han mostrado una solidaridad internacionalista como la Cuba revolucionaria. En cambio la solidaridad con Cuba siempre ha tropezado con un límite: las amenazas de Estados Unidos cada vez que lo considera conveniente contra cualquiera que no se someta a sus dictados.

La "prioridad nacional" de la potencia del norte pasa por encima de todo. Antes la URSS, ahora Rusia, no son una excepción, y terminan acatando los límites que impone. En la crisis de los misiles de 1962 fueron prudentes ante la amenaza de una posible guerra nuclear. Estados Unidos, jugador fullero, apoya siempre sobre la mesa su pistola atómica amartillada.

Ahora, para evitar una peligrosa escalada, Rusia deja de enviar petróleo a Cuba. Podría proteger sus mercantes con barcos de guerra. ¿Se llegaría a un enfrentamiento naval directo? Y después, ¿qué más?

¿Dónde está el petróleo ruso?, se pregunta un cubano, y se responde:

Rusia dejó de enviar petróleo porque Estados Unidos se lo prohibió al mundo, y Moscú no está dispuesto a desafiar esa prohibición con hechos, solo con palabras.
¿Son aliados estratégicos? En los discursos, sí. En la práctica, cuando las sanciones aprietan, cada uno se rasca con sus propias uñas.
No escribo esto con rabia. Lo escribo con realismo. Porque la Revolución Cubana aprendió hace mucho tiempo que la solidaridad internacional es importante, pero la única garantía de nuestra supervivencia somos nosotros mismos.
Si el petróleo ruso no llega, nos las arreglaremos sin él. Como nos las arreglamos en los 90, cuando la Unión Soviética desapareció de la noche a la mañana y dijeron que Cuba caería en semanas. No caímos entonces. No caeremos ahora.
Porque nuestra fuerza no está en Moscú. Está en nosotros.
Patria o Muerte. Venceremos
28 de julio de 2026

Cita encontrada en arrezafe.

Cuba resistió el "periodo especial". ¿Aguantará ahora? Si los bandidos del norte secuestran a su presidente, ¿impondrán su ley? El ejemplo de Venezuela puede envalentonar al loco de la colina del (asalto al) Capitolio, aunque el de Irán no parece estarle saliendo muy bien. Pero Cuba tiene a sus posibles apoyos mucho más lejos...

La ejemplaridad de Fidel es puesta a prueba, ahora sin Fidel.

Honrémoslo en el centenario de su nacimiento, que conmemora el último número, 271, de Nuestra Bandera:

...una de las aportaciones más sólidas de Fidel es su concepción del antiimperialismo como principio básico de la política revolucionaria. Para él, la defensa de la soberanía de los pueblos era una condición material indispensable de cualquier proyecto socialista. La resistencia frente a la dominación externa, económica, militar y cultural se convirtió en un eje estratégico que trascendió las fronteras de Cuba y se proyectó hacia toda América Latina, África, y luego hacia el resto de lo que hoy se conoce como Sur Global.

 

Cuba contra el 'apartheid', una historia silenciada

22 jul 2026

22 de enero de 1976: El coronel Samuel Chiwale, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de la UNITA, se ríe con algunos de sus soldados cerca de la línea del frente. Gettyimages.ru









En 1948 se instauró oficialmente en Sudáfrica un sistema de segregación racial mediante el cual los habitantes africanos originarios fueron marginados por las leyes impuestas por una minoría blanca descendiente de colonos europeos.

Gracias a su enorme poder represivo, a sus conexiones más o menos disimuladas con países occidentales —que tardaron décadas en adoptar medidas serias contra aquel régimen racista— y a su estrecha alianza con otro 'apartheid', el israelí, las autoridades sudafricanas consiguieron mantenerse durante décadas en el poder pese a la resistencia de la población negra, que constituía la inmensa mayoría del país.

En la década de 1970, Sudáfrica era además una de las mayores potencias militares de la región. No solo imponía la segregación racial dentro de sus fronteras: ocupaba ilegalmente el territorio de la actual Namibia e intervenía contra los movimientos anticolonialistas y de liberación que surgían por toda África austral.

Los soldados de la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) vigilan atentamente a tres mercenarios capturados. 1/7/1976-Silva Porto, Angola Gettyimages.ru











"La verdadera contribución de Cuba contra el 'apartheid' fue mucho más allá de las fronteras de Sudáfrica", explica el periodista cubano Hedelberto López Blanch, profundo conocedor de aquellos acontecimientos. Pretoria, recuerda, ejercía entonces una enorme influencia militar y política sobre el conjunto de África del Sur y disponía de numerosos aliados y fuerzas subordinadas en toda la región.

Para comprender el papel cubano en esta historia hablamos con López Blanch, a quien agradecemos especialmente el esfuerzo realizado para enviarnos sus respuestas pese a los numerosos obstáculos técnicos y energéticos que afronta actualmente la isla.

Los primeros vínculos con las luchas africanas

La contribución cubana al derrumbe del 'apartheid' comenzó mucho antes de las grandes batallas libradas en Angola. Durante la década de 1960, en paralelo a los primeros años de la Revolución Cubana, numerosos movimientos de liberación tomaron las armas contra las potencias coloniales europeas. Pronto surgió una simpatía mutua que se tradujo en distintos grados de colaboración política, diplomática y militar.

Uno de esos vínculos fue el establecido entre La Habana y el Movimiento Popular para la Liberación de Angola, el MPLA, que luchaba por poner fin al colonialismo portugués.

López Blanch sitúa un momento decisivo en los contactos mantenidos por Ernesto Che Guevara con los movimientos revolucionarios africanos. Fue entonces cuando el Che conoció al dirigente angoleño Agostinho Neto, quien solicitó a Cuba instructores para formar a sus combatientes. "Cuba empezó a entrenar a algunos guerrilleros angoleños en el Congo", relata el periodista. A partir de aquella cooperación inicial fue desarrollándose una relación cada vez más estrecha entre la Revolución Cubana y el MPLA.

Tropas cubanas y angoleñas, miembros del MPLA, se reúnen para una sesión de prácticas con armas en un centro de entrenamiento de San Vicente, cerca de Cabinda (Angola), en 1976. AP












Una década después, los grupos independentistas angoleños de orientación revolucionaria y antiimperialista se encontraban cerca de hacerse con el poder. Aquella posibilidad encendió las alarmas en el Occidente colectivo, que, cuando no podía impedir la desaparición formal de sus colonias, procuraba sustituirlas por independencias tuteladas y gobiernos subordinados a sus intereses.

La Sudáfrica del 'apartheid', por su parte, temía que el ejemplo anticolonial se extendiera por la región y pusiera en peligro su dominio sobre Namibia y su propia estructura segregacionista. Pretoria decidió entonces intervenir directamente en Angola.

Según explica López Blanch, en 1974 el MPLA era ya la fuerza dominante en buena parte del país y controlaba doce provincias. Para impedir que declarara la independencia y asumiera el Gobierno el 11 de noviembre de 1975, las tropas sudafricanas penetraron desde el sur, mientras desde el norte avanzaban fuerzas procedentes de Zaire bajo el mando de Holden Roberto, dirigente del Frente Nacional de Liberación de Angola y aliado de la CIA y de Pretoria.

La Operación Carlota

Fue en ese contexto, con una Angola recién independizada y varias fuerzas disputándose el poder —unas de orientación antiimperialista y otras respaldadas por Estados Unidos, Sudáfrica o ambos—, cuando Cuba puso en marcha la Operación Carlota.

El nombre homenajeaba a una esclava africana que, en el siglo XIX, había encabezado en Cuba una rebelión contra la esclavitud. La denominación resumía el significado político e histórico que La Habana atribuía a su intervención en África.

Durante los años siguientes, y a petición del Gobierno angoleño, decenas de miles de cubanos viajaron al país. Entre ellos hubo militares, pero también médicos, maestros, ingenieros, técnicos y numerosos cooperantes civiles. Ni Pretoria ni Washington estaban dispuestos a aceptar lo que interpretaban como una "cubanización" de África austral. El triunfo y la consolidación del MPLA amenazaban tanto la posición regional del régimen racista sudafricano como los intereses geopolíticos estadounidenses.

1976: Un puente de carretera destruido sobre el río Luchis, volado por la UNITA (Unión Nacional para la Independencia Total de Angola) para frenar el avance de las fuerzas del MPLA, lideradas por Cuba, durante la guerra civil de Angola. Gettyimages.ru













El conflicto fue escalando. Estados Unidos y Sudáfrica respaldaron a grupos armados como la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola, UNITA, que operaba en territorio angoleño. Al mismo tiempo, las fuerzas regulares sudafricanas realizaron constantes incursiones militares dentro del país.

A mediados de la década de 1980, una gran ofensiva de UNITA y del Ejército sudafricano puso a las tropas gubernamentales angoleñas en una situación crítica. Los combates habían destruido o debilitado seriamente varios de sus batallones y amenazaban con provocar una derrota capaz de hacer tambalear al propio Gobierno.

Ante esa situación, recuerda López Blanch, el presidente José Eduardo dos Santos volvió a solicitar ayuda militar a Cuba. La Habana accedió después de estudiar las circunstancias, pero puso una condición: la dirección de las operaciones debía quedar bajo mando cubano.

Cuito Cuanavale, el punto de inflexión

Aquellos acontecimientos culminaron en la batalla de Cuito Cuanavale, considerada el gran punto de inflexión de la guerra de Angola y, de rebote, del dominio regional ejercido por la Sudáfrica del 'apartheid' y sus fuerzas aliadas.

Durante meses se sucedieron los enfrentamientos entre las tropas cubanas y angoleñas, por un lado, y las fuerzas sudafricanas y de UNITA, por otro. Cuba reforzó considerablemente su presencia militar, desplegó aviación y combinó la defensa de Cuito Cuanavale con una ofensiva hacia el suroeste, en dirección a la frontera de Namibia.

"Se realizaron constantes combates entre tropas cubanas, angoleñas y sudafricanas", explica López Blanch. La entrada en acción de los MiG-23 cubanos resultó especialmente importante: "La aviación comenzó a golpear muy fuerte a los sudafricanos", mientras las fuerzas terrestres avanzaban hacia el sur y amenazaban posiciones estratégicas de Pretoria.

1977: Un soldado angoleño se arrastra por debajo de las trincheras de alambre de púas durante un ejercicio de entrenamiento. Gettyimages.ru











Sudáfrica terminó retirándose y dejó a UNITA debilitada y sin capacidad para alcanzar sus objetivos militares. Aquella derrota no significó únicamente el fracaso de una ofensiva en Angola. Supuso también un golpe decisivo para el prestigio, la capacidad de intimidación y la hegemonía regional del régimen del 'apartheid'.

El precio humano fue enorme. Los cerca de quince años de participación cubana en el conflicto dejaron miles de muertos, entre ellos más de 2.000 cubanos y cubanas fallecidos durante la misión internacionalista.

Sus nombres están inscritos en el memorial de Freedom Park, en Pretoria, donde se reconoce y conmemora la aportación de Cuba a la lucha contra el régimen racista que oprimió durante décadas al país más austral del continente africano.

La independencia de Namibia y el debilitamiento del 'apartheid'

Tras los combates en Angola, Sudáfrica quedó militar y diplomáticamente debilitada. Su política de segregación racial y sus intervenciones en los países vecinos habían generado un creciente aislamiento internacional, pero fueron las derrotas sobre el terreno las que alteraron de manera definitiva la correlación de fuerzas regional.

"Aquellos golpes cambiaron el curso de la historia", sostiene López Blanch. La nueva situación permitió avanzar en la aplicación de la Resolución 435 de Naciones Unidas, que establecía el proceso para la independencia de Namibia, territorio ocupado ilegalmente por Sudáfrica desde hacía décadas.

Los acuerdos posteriores condujeron a la retirada de las tropas cubanas de Angola, pero también a la salida sudafricana de Namibia y a la independencia del país en 1990. Poco después, el propio régimen del 'apartheid' comenzó a desmantelarse dentro de Sudáfrica.

Por supuesto, el sacrificio cubano ha sido sistemáticamente ninguneado, minimizado o borrado del relato difundido por la prensa hegemónica y las jerarquías políticas del Norte Global.

En esas versiones edulcoradas de la historia, el régimen racista parece haberse derrumbado casi mágicamente gracias a la resistencia pacífica, los conciertos benéficos y las declaraciones indignadas de dirigentes occidentales. Cuando se menciona la presencia cubana, suele reducirse a La Habana al papel de simple peón soviético dentro de la Guerra Fría.

López Blanch rechaza esa interpretación. A su juicio, la idea de que la intervención cubana en Angola obedeció a una orden de Moscú se desmorona al estudiar la propia historia de Cuba y su profundo vínculo con África. Durante el periodo colonial, recuerda, más de un millón de africanos fueron trasladados por la fuerza a la isla como esclavos. Muchos de ellos y de sus descendientes combatieron posteriormente junto a los independentistas cubanos contra el dominio español. "Ese es un legado que dejaron los africanos que llegaron a Cuba, lucharon junto a los mambises y contribuyeron a forjar la cultura cubana", señala.

Una deuda histórica con África

La intervención cubana no se presentó, por tanto, como una conquista ni como una operación destinada a obtener territorios, recursos naturales o privilegios económicos. Fue concebida oficialmente como un deber internacionalista y como la devolución de una deuda histórica.

López Blanch recuerda una reflexión realizada por Fidel Castro durante una visita a Panamá en 1998. Cuba, explicó entonces el dirigente revolucionario, estaba pagando la deuda contraída con África: los hijos de aquel continente habían sido llevados por la fuerza a la isla y habían contribuido decisivamente a construir su cultura y conquistar su independencia.

Nelson Mandela nunca olvidó quiénes habían estado junto al pueblo sudafricano cuando las grandes potencias occidentales todavía colaboraban con el 'apartheid'

Por eso, sostiene el periodista, no puede comprenderse la presencia cubana en Angola sin atender a ese vínculo histórico. "Eso explica por qué Cuba fue a África, por qué Cuba fue a Angola y por qué viajaron allí decenas de miles de soldados, además de muchos otros colaboradores de la medicina, la ingeniería y diferentes sectores civiles", afirma.

Fue una historia de solidaridad y sacrificio que, pese a los intentos de distorsionarla o reescribirla, siempre tuvo perfectamente clara el protagonista más reconocido de la lucha contra el 'apartheid'.

Nelson Mandela nunca olvidó quiénes habían estado junto al pueblo sudafricano cuando las grandes potencias occidentales todavía comerciaban, colaboraban o contemporizaban con el régimen racista. Por eso, cuando recuperó la libertad, Cuba fue el primer país que visitó fuera de África. Una historia que no puede ni debe olvidarse jamás.

lunes, 27 de julio de 2026

Glorias balompédicas

El patrioterismo habitual aquí, allá y acullá bautizó una plaza de Barcelona como  "Plaça de les Glòries Catalanes". El gran urbanista Ildefons Cerdà, en su Plan de Ensanche de 1859, la concibió como el gran centro de la ciudad en que confluyen sus tres principales avenidas: la Diagonal, la Gran Vía y la Meridiana. Fue Víctor Balaguer, impulsor de la Renaixença, quien sugirió el nombre, aunque hoy se prefiere llamarla simplemente "Las Glorias".

Las tales Glorias eran las campañas militares de los mercenarios conocidos como almogávares, que en los siglos XIII y XIV sembraron muerte y destrucción por el Mediterráneo.

En los tebeos que me encantaban de niño, editados casi todos en Barcelona, se mencionaba una "Avenida de las Glorias Balompédicas". Mucho después entendí la irónica burla ante el encuentro de tres orgullos, en boga entonces y ahora: el españolismo franquista, el catalanismo visceral y el fanatismo futbolero.

Ahora, ya sin ironía, vuelven las glorias balompédicas y sus interpretaciones políticas.

La corrupción imperante en el fútbol tiene notables implicaciones políticas. Su importancia económica atrae a grandes empresarios que mezclan sus negocios con las hazañas deportivas, aprovechando la pasión deportiva con que el pueblo sustituye simbólicamente sus frustraciones.

Corrupción que ha demostrado sin pudor la FIFA en el pasado campeonato mundial, con vergonzosas sumisiones y peloteo (sin balón) al absurdo presidente de Estados Unidos. Pero no es cosa de ahora.

¿Por qué lucen las camisetas anuncios de países petroleros del Golfo? ¿Por qué se eligió Qatar para celebrar el campeonato anterior? ¿Y qué hay de aquella supercopa en Arabia Saudí?

Sobre esto ha escrito André Abeledo al menos dos artículos.

No sabía de su trayectoria periodística, aunque sí de su militancia política. Miembro del Partido Comunista de Galicia (PCG), ha ejercido como concejal por Esquerda Unida (IU) en el Ayuntamiento de Narón. Desarrolla también actividad sindical en la Confederación Intersindical Galega (CIG).

Como articulista colabora en medios de comunicación de izquierda y alternativos, como Diario Octubre, Rebelión, Kaos en la red, Galicia Press o Mundo Obrero, escribiendo análisis políticos y artículos de opinión sobre derechos laborales y crítica social.

El artículo de ahora mismo rememora algo histórico: la vergonzosa victoria, sancionada por la FILFA sin equipo contrario, en el Chile de 1973, ante la digna incomparecencia del equipo soviético a un campo recién manchado de sangre.

El otro artículo, de 2022, denunciaba el vil mercadeo con se que organizaron el mundial en Qatar y la Supercopa de Arabia Saudí. No olvidemos que la construcción de sus estadios costó muchas vidas de trabajadores.

***

El gol contra nadie: la vergüenza de Pinochet y la complicidad de la FIFA

André Abeledo
19/07/2026




















Hay partidos que se recuerdan por una remontada imposible, por un gol en el último minuto o por la grandeza de sus protagonistas. Y luego está el 21 de noviembre de 1973, el día en que el fútbol dejó de ser deporte para convertirse en propaganda de una dictadura.

Aquella tarde no se disputó un partido.

Se representó una farsa.

Una de las mayores vergüenzas de la historia del fútbol.

Dos meses antes, el 11 de septiembre de 1973, el golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet había derrocado al Gobierno democrático de Salvador Allende. Desde ese momento, el Estadio Nacional de Santiago dejó de ser un recinto deportivo para convertirse en uno de los mayores centros de detención, tortura y represión del régimen.

Miles de hombres y mujeres fueron encerrados entre aquellas gradas. Muchos fueron torturados. Otros nunca regresaron a sus casas.

Ese era el escenario elegido para disputar el partido de vuelta de la repesca entre Chile y la Unión Soviética para clasificarse para el Mundial de 1974.

La Unión Soviética tomó una decisión que honra la historia del deporte.

Se negó a jugar en un estadio convertido en un centro de tortura.

No rechazó enfrentarse a Chile. No renunció a competir. Lo único que pidió fue disputar el encuentro en un campo neutral, lejos de un lugar que se había transformado en símbolo del terror.

Era una petición de puro sentido común.

Porque el fútbol no podía jugarse sobre el sufrimiento de miles de personas.

Porque ningún gol podía celebrarse en un estadio donde todavía resonaban los gritos de los torturados.

Porque hay momentos en los que la dignidad debe estar por encima del resultado deportivo.

Sin embargo, la Junta Militar de Pinochet se negó rotundamente. Necesitaba convertir aquel partido en una demostración de falsa normalidad, como si el mundo pudiera olvidar lo que estaba ocurriendo en Chile simplemente porque rodara un balón sobre el césped.

Y entonces apareció la FIFA.

En lugar de defender los valores que dice representar, eligió ponerse del lado del poder.

Envió una comisión para inspeccionar el estadio. Antes de su llegada, las instalaciones fueron maquilladas, se ocultaron pruebas y se trasladó a numerosos detenidos para ofrecer una imagen de aparente normalidad.

La FIFA aceptó aquella representación.

Prefirió no ver.

Prefirió no preguntar.

Prefirió no incomodar a una dictadura.

Con su decisión, legitimó uno de los episodios más vergonzosos de la historia del deporte.

El 21 de noviembre de 1973, más de diecisiete mil espectadores acudieron al Estadio Nacional.

Solo había un equipo.

El árbitro señaló el inicio.

Chile sacó de centro.

Los jugadores avanzaron sin oposición.

Francisco «Chamaco» Valdés empujó el balón a una portería vacía.

Gol.

Un gol sin rival.

Un gol sin partido.

Un gol contra nadie.

La FIFA registró oficialmente una victoria chilena por 2-0 por incomparecencia de la Unión Soviética.

Pero la verdadera derrota fue la del propio fútbol.

Porque aquel día no venció Chile.

Venció la propaganda de la dictadura.

Y la FIFA colaboró para hacerla posible.

La negativa de la Unión Soviética permanece como uno de esos escasos momentos en los que el deporte fue capaz de anteponer la dignidad a la competición.

Se puede discrepar de muchas decisiones políticas de cualquier Estado. La historia de todos los países está llena de luces y sombras. Pero en aquel episodio concreto, la postura soviética fue la única compatible con el respeto a las víctimas.

No se podía jugar donde se torturaba.

No se podía convertir un centro de detención en el escenario de una fiesta deportiva.

No se podía fingir que no pasaba nada.

La FIFA, sin embargo, decidió hacerlo.

Décadas después sigue hablando de derechos humanos, de respeto y de los valores universales del deporte. Pero cuando la historia la juzga, el Estadio Nacional de Santiago permanece como una prueba irrefutable de que, demasiado a menudo, ha preferido proteger intereses políticos y económicos antes que defender la dignidad humana.

Diego Armando Maradona dijo una vez que «la pelota no se mancha».

Era una hermosa declaración de principios.

Pero el 21 de noviembre de 1973 fueron quienes dirigían el fútbol mundial quienes intentaron mancharla.

No con barro.

Ni con césped.

Sino utilizándola para blanquear una dictadura que seguía encarcelando y torturando a su propio pueblo.

Aquel gol nunca debió existir.

Porque no fue un gol contra una portería vacía.

Fue un gol marcado sobre la memoria de miles de víctimas.

Y esa es una vergüenza que ni el tiempo ni los libros de estadísticas podrán borrar jamás.

***

Fútbol profesional, fútbol podrido

Se han cargado el fútbol, convirtiendo un juego, un deporte, en un simple, vulgar y sucio negocio.

André Abeledo
18/01/2022



El fútbol es el juego de la clase trabajadora y también era el juego de todos, desde el barrio más humilde hasta los pueblos, pasando por los cerros y las favelas, el fútbol es para muchos casi una religión, una forma de vivir y hasta de sentir.

Con la supercopa en Arabia Saudí y el mundial en Qatar, el fútbol profesional da un paso más hacia la vergüenza, deja de ser definitivamente un deporte y también se intenta robar el juego al pueblo para ponerlo al servicio de sátrapas y multimillonarios sin escrúpulos.

Maradona es para mí y para muchos el futbolista más grande de la historia, el mago del balón, la mano de Dios. Dijo que «la pelota no se mancha» y tenía razón: la pelota seguirá siendo de todas y todos.

Maradona era el hijo de un barrio pobre con pocos estudios y a pesar de todo el fútbol lo convirtió en leyenda.

“Un villero con mucha guita pero con conciencia de clase. Un Dios errante, sucio y pecador. El más humano de los dioses.” Así lo describe Eduardo Galeano.

Maradona o Garrincha, dioses caídos, ídolos del pueblo, hijos de barrios pobres, a pesar de los errores que pudieran haber cometido en su vida personal eran fútbol y magia en estado puro.

Maradona ya dijo aquello: «Me arrepiento del 99% de las cosas que hice en la vida. Sin embargo, el otro 1% (que es el fútbol) compensa todo lo demás».

Pero el fútbol profesional se está hundiendo en la mierda con las vergonzosas decisiones de sus impresentables dirigentes.

Jugar la supercopa en una dictadura brutal y genocida como la de Arabia Saudí o el mundial en Qatar, sobre los cadáveres de las trabajadoras y los trabajadores mientras construían los estadios de fútbol en condiciones infrahumanas, es la demostración de la degradación del fútbol profesional y de la degeneración de sus dirigentes.

sábado, 25 de julio de 2026

Esto es lo que les importa

Olas y mareas hacen que una franja de costa permanezca alternativamente sumergida o en seco. Es lo que se conoce como zona marítimo terrestre. La delimita el alcance de la máxima pleamar en las mareas vivas equinocciales, pero también lo alcanzado por las olas en los mayores temporales. Naturalmente, carece de sentido que en ella pueda establecerse cualquier tipo de propiedad privada. Por eso importa mucho deslindar su frontera superior.

A partir de ella el terreno permanentemente seco puede albergar propiedades con usos diversos, entre ellos, el urbanístico. Desde aquí se establece una franja de seis metros, que aunque pueda ser privada está sometida a servidumbre, destinada a salvamento y vigilancia del litoral. Se debe garantizar el acceso público para tales fines.

En la práctica la propiedad deja de ser privada en la superficie de este suelo, pero la jurisprudencia ha determinado, con cierta lógica, que a partir de cierta altura sobre ella la existencia de volúmenes construidos no dificulta los usos que justifican la servidumbre.

Conozco bien el tema, porque en dos edificios de la primera línea costera en cuyo diseño y construcción participé se planteó la cuestión. En el primero de ellos se discutía si unos pilares situados en la zona dificultaban los usos salvíficos que justifican la servidumbre. Aunque se estableció que no estorbaban, en el segundo, donde precisamente vivo ahora mismo, no situamos pilares en ella, sino un vuelo considerable, desde dos plantas más arriba; vuelo que era prohibitivo que llegara a los seis metros ganados en el caso anterior, pero preferimos no meternos en posibles conflictos judiciales...

Valgan estos ejemplos para ver que cada metro cúbico construido es un beneficio cuantificable para la industria de la construcción. Por eso importa la correcta delimitación de la zona, que también afecta a usos industriales diversos.

La evidente alteración del clima, que algunos recalcitrantes se niegan a reconocer, ha producido dramáticas inundaciones fluviales, pero también un paulatino retroceso de la línea de costa y un recrudecimiento de los temporales. Hay edificios costeros muy amenazados, y algunos destruidos, por el socavamiento de sus cimentaciones. Por eso es prudente revisar cómo definir "el alcance de las olas en los mayores temporales". Y es lo que propone ahora el Ministerio de Transición Ecológica.

La Xunta de Galicia, no sé muy bien si para defender el derecho de los propietarios o para atacar al Gobierno, toca a rebato contra la modificación propuesta, agitando a los ayuntamientos e industrias a que pudiera afectar:

Según la Xunta, esta modificación generaría una situación de "inseguridad permanente", ya que futuras actualizaciones de los modelos o de las series de datos podrían justificar revisiones continuas de los deslindes.

¿A qué inseguridad se refiere el gobierno gallego? La inseguridad que obliga a actualizar modelos y bases de datos es una inseguridad física real, a la que habrá que hacer frente. Pues bien, para este gobierno es prioritaria la seguridad administrativa. Se prioriza el derecho privado a la propiedad cuando se enfrenta al derecho universal a la vida.

Construir en zonas peligrosas lleva a desastres como el ya no tan reciente y cada vez más olvidado vivido en Valencia. ¿Qué es entonces lo que más importa?

Este conflicto de intereses no es algo nuevo. Recordemos lo que algunos consideran prioritario, ahora que se antepone la "prioridad nacional" a los derechos humanos. Mucho pesan poderosas prioridades particulares, como la del lema de la monarquía británica:

Dieu et Mon Droit


La Xunta moviliza a concellos y al sector del mar contra el nuevo deslinde de Costas

Oskar Viéitez
23 de julio 2026

Autovía de Marín inundada / EFE/ Sxenick











La Xunta denuncia un nuevo intento del Gobierno de ampliar los deslindes de Costas y alerta del impacto en el litoral gallego

La Xunta de Galicia ha cargado contra la propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de modificar los criterios para fijar la línea de deslinde del dominio público marítimo-terrestre (DPMT), al considerar que supondría un cambio encubierto de la legislación de Costas y podría afectar a numerosos núcleos costeros de la comunidad.

El Ejecutivo autonómico sostiene que la reforma, incluida en el proyecto de real decreto sobre la gestión de los riesgos de inundación, introduciría un nuevo sistema para determinar el alcance del mar. 

Frente al criterio actual, que exige que el agua alcance una determinada cota al menos cinco veces en un período de cinco años, el Ministerio plantea tomar como referencia el registro de una única máxima ola en un momento concreto.

Según la Xunta, esta modificación generaría una situación de "inseguridad permanente", ya que futuras actualizaciones de los modelos o de las series de datos podrían justificar revisiones continuas de los deslindes.

En la práctica, advierte de que más terrenos podrían pasar a formar parte del dominio público marítimo-terrestre, con las restricciones que ello implica para usos residenciales, turísticos e industriales.

(...)

viernes, 17 de julio de 2026

Cartas marcadas: los Cuatro Reyes de la Baraja

Si tu padre quiere un Rey
la baraja tiene cuatro:
Rey de Oros, Rey de Copas
Rey de Espadas, Rey de Bastos

La actual Constitución Española establece la muy discutible y discutida inviolabilidad del monarca. De la idea original de que, puesto que no gobierna, no debe ser responsable de actos carentes de validez si no los refrenda el Presidente del Gobierno, se ha pasado a la absoluta impunidad.

Pero no fue solo la institución monárquica la que quedó atada y bien atada.

La alabada Transición dejó intactos los poderes heredados del franquismo, empezando por el económico que medró con Franco, fruto con frecuencia de su corrupta dictadura.

La Ley de Amnistía, pregonada como la reconciliación definitiva entre los españoles, tenía por coartada la libertad de los presos políticos, aunque nunca sirvió para anular sus juicios. Sirvió ante todo para impedir cualquier investigación sobre aquel régimen criminal. Nunca se depuraron los cuerpos de seguridad del Estado, ni las fuerzas armadas, ni la judicatura.

Todas estas instituciones siguieron  en las mismas manos. Su paulatina renovación no supuso cambios de calado, porque los hijos y nietos de franquistas siguieron siendo mayoría. Poco atractivas resultaban para otros que no compartieran la ideología predominante en ellas. Y así hasta hoy.

El bipartidismo consolidó esta situación, con un Partido Socialista convertido en una de las dos hercúleas columnas que flanquean la monarquía. Llegados a este punto, quienes han controlado el país durante mas de ochenta años lo consideran de su propiedad. No ha lugar para advenedizos.

Los que patrimonializan el poder hablan de "okupas" para referirse a la izquierda que administra varios ministerios con mejor o peor fortuna, siempre sometidos a las limitaciones que impone la correlación de fuerzas parlamentarias.

Pero hay cuatro ministerios que, en la situación difícilmente reversible en que nos hallamos, nunca podrán estar en manos de la izquierda.

Son estos los Cuatro Reyes de la Baraja a que me refiero.

El Rey de Oros es el Ministerio del Interior. Policía, Guardia Civli y Servicios de Información mantienen un control férreo para que nadie se mueva más allá de lo conveniente, con los sesgos que proporciona la ideología, llamémosla "conservadora" de sus miembros.

Voy a adjudicar el Rey de Copas al Ministerio de Asuntos Exteriores. Me lo sugiere la facilidad para el copeo que da la diplomacia, con sus saraos y reuniones galantes. Lo someten las instituciones internacionales que nos embridan, como la OTAN y la Unión Europea, y la sombra omnipresente del "amigo americano", hoy más amenazadora que nunca.

El Rey de Espadas es, naturalmente, el Ministerio de Defensa. En última instancia es la Fuerza en estado puro, sometida aquí a la fuerza mayor que impone la inmersión total en la Alianza Atlántica.

¿Y cuál puede ser entonces el Rey  de Bastos?

Entiendo que tal es el Ministerio de Justicia. El mazo inapelable de los jueces es el garrote que reparte leña según y cómo, según a quién, y no hace falta decir nombres ni casos.

No todos los miembros incrustados en estas realezas están cortados por el mismo patrón. Pero en los puestos clave se sitúan los más eficaces para esta estructura de poder, sobre la que flota el Poder Económico, local y global, y su capacidad corruptora.

El juego de la política se juega en este país, como también en otros, con cartas marcadas.

lunes, 6 de julio de 2026

Archivo del Cante Flamenco

Este año habría cumplido cien el escritor José Manuel Caballero Bonald, fallecido hace cinco. A una importante obra literaria, y también dentro de ella, se une su labor por la conservación y dignificación del arte flamenco, no solo en su obra escrita, sino también en la tarea discográfica.

En esta faceta fue clave la edición de su Archivo del Cante Flamenco, publicado en 1968. Es una importantísima antología, una selección de lo que su buen juicio consideró joyas dignas de pasar a la posteridad. Magníficamente clasificados, los diversos cantes, en versiones antológicas, forman un cánon muy difícil de mejorar.

Seleccionando entre lo selecto, Nuestro Flamenco dedicó la pasada semana un programa a este completo archivo. Por su calidad indiscutible, y por pertenecer estas versiones a la que a mi juicio es una época dorada del cante, dejo aquí el enlace a estos cantes, con un minutado para aficionados perezosos o inquietos, aunque recomiendo encarecidamente los comentarios de José María Velázquez-Gaztelu:

04:18, Tomás Torre, seguiriyas de su tío abuelo Manuel Torre

13:38, Manolito de María, soleares de Joaquín el de la Paula

21:12, Fernanda de Utrera, soleares

30:56, Joselero de Morón, tangos

37:22, Manolito de María, bulerías

41:29, Antonio Mairena, seguiriyas

TVE incluyó al escritor jerezano entre sus Imprescindibles.

viernes, 3 de julio de 2026

Los partidos que frenan la acción climática en España

Este verano está siendo el más cálido de los últimos años, pero puede ser el más fresco de los que vendrán. Ante este incómodo presagio preferimos no plantearnos soluciones drásticas, austeras y necesariamente decrecentistas. Son inaceptables para los dueños del capital, pero malamente aceptables para los que no queremos renunciar a un modo de vida insostenible... y crecientemente sofocante.

«Los partidos políticos, conductores ideológicos de la opinión pública que obstaculizan y retrasan la acción climática en España». El título resume las conclusiones de un estudio publicado en la Revista de Estudios y Ciencias Medioambientales.

Hay una correlación interesante entre la adscripción política e ideológica y el negacionismo en cualquiera de sus facetas. Cuanto más a la derecha se sitúa alguien políticamente más fácilmente practica el negacionismo absoluto, que va descendiendo al movernos hacia la izquierda. Pero incluso entre la izquierda radical abundan los que defienden paños calientes (en este caso paños refrescantes) de carácter más o menos "verde" (green washing) para no renunciar a sus comodidades presentes, que no futuras.

Calentamiento global

El comentario que sigue, del experto en ecologismo y cambio climático Fernando Valladares, lo recoge Jorge Riechman en su blog:

Sobre las raíces ideológicas que frenan la acción climática en España

Fernando Valladares:

«Existe cierto pudor a entrar en temas políticos desde el ámbito científico. Sin embargo, corren tiempos urgentes con un cambio climático que en tan sólo cinco días de la última ola de calor ha matado a más de 300 españoles y a más de 1200 franceses.

Un equipo de investigadores [de GHECO] liderado por Carolina Yacamán Ochoa, de la Universidad Autónoma de Madrid, ha puesto al descubierto las raíces ideológicas que frenan la acción climática en España en un trabajo publicado en la revista científica Journal of Environmental Studies and Sciences. Combinó una encuesta nacional a 1003 ciudadanos residentes con derecho a voto con un análisis cualitativo de los programas electorales de 2023.

El diagnóstico es contundente porque demuestra que la polarización política ha convertido la emergencia climática en un campo de batalla donde la ideología pesa más que el consenso científico de más del 99%. Mientras que casi la totalidad de los votantes de Sumar y el PSOE reconocen la gravedad de la crisis, sólo el 31% de los simpatizantes de Vox la considera una emergencia real frente al 58% que cree que el problema ha sido exagerado.

El estudio disecciona cómo Vox despliega una estrategia de obstrucción primaria al rechazar tratados internacionales y presentar la regulación ambiental como una amenaza a la soberanía nacional y al orden social tradicional. Por su parte el Partido Popular opta por un modelo de retardo basado en la gestión administrativa y la innovación tecnológica sin establecer metas de reducción de emisiones vinculantes.

Incluso en el espectro de la izquierda, el PSOE y Sumar se mantienen anclados en un paradigma de crecimiento verde y soluciones tecnocráticas que evitan abordar la necesidad de reducir el consumo de energía y materiales. Los datos revelan una contradicción social explosiva puesto que el 70,5% de los españoles reconoce que será difícil abandonar su actual nivel de vida para proteger el entorno.

Los autores concluyen que el retraso climático no es una simple cuestión de ignorancia sino una característica estructural de la democracia capitalista que prioriza el beneficio individual y el crecimiento perpetuo. Este entramado de intereses se apoya en un optimismo tecnológico ciego que sirve para posponer reformas radicales bajo la promesa de innovaciones futuras que nunca llegan a compensar el impacto ecológico.

La consecuencia directa de esta parálisis política es una degradación institucional que incrementa la vulnerabilidad ante desastres tal como quedó demostrado con la falta de prevención en las inundaciones mortales de la DANA 2024 y como ahora lo muestra la extraordinaria ola de calor. En definitiva, la transición ecológica solo será posible si se neutralizan las acciones políticas obstructivistas o retardistas y se transforman radicalmente las estructuras de poder que hoy sostienen el extractivismo y la dependencia de los combustibles fósiles.»

jueves, 2 de julio de 2026

Viento del Pueblo. Desde el pueblo y para el pueblo

Leo en la revista literaria Zenda tres poemas de Miguel Hernández. Un acierto la elección, así como el orden en que se presentan, porque del dolor personal e individualizado por un crimen alevoso asciende al más general causado por la injusta guerra, transformando ambos luego en un llamamiento a la rebeldía.

La corta vida de nuestro poeta también fue una evolución hacia la toma de conciencia proletaria. Gran lector desde la niñez, fascinado por la mística barroca, entra luego en contacto, en los convulsos tiempos de la República, con otros poetas y otras líneas de pensamiento. Y se hace la luz. Se le hace evidente la explotación del trabajo que él mismo ha vivido. La guerra lo pone en marcha como poeta y como combatiente. Y escribe lo mejor de su poesía.

Me vienen a la memoria unas canciones de Ana Belén y Víctor Manuel que el PCE divulgó en tiempos de la Junta Democrática, porque una de ellas estaba dedicada a nuestro poeta combatiente. Busco las grabaciones en la red y no encuentro rastro de ellas, pero sí una referencia en un recital poético que tuvo lugar en dos institutos de enseñanza secundaria de Ribadeo.

Entre sus actividades literarias, el recital dedicado al poeta en él se incluía esta canción, que se atribuye a Rosa León. A falta de más datos dejo aquí la letra.





El último de sus libros escritos durante la guerra, El hombre acecha, más trágico y ya consciente de la derrota, fue destruido por la inquisición fascista. De sus 50.000 ejemplares pudieron salvarse dos, y por ello podemos leerlo aquí y ahora.

Oprobio eterno a los iconoclastas dispuestos a destruir la belleza por razones políticas, y que luego, a veces, se escudan para ocultarse en su "Derecho al Honor".


3 poemas de Viento del Pueblo

05 jul 2026


Este fue un libro escrito desde el corazón, un libro casi profético, lleno de entusiasmo por la Victoria popular y, en cierto sentido, más positivo que el posterior El hombre acecha. En ambos, sin embargo, late una misma temática: el patriotismo y el tema de España, lo popular y la sangre, la muerte y el sufrimiento.

*** 

ELEGÍA PRIMERA

A Federico García Lorca, poeta

Atraviesa la muerte con herrumbrosas lanzas,
y en traje de cañón, las parameras
donde cultiva el hombre raíces y esperanzas,
y llueve sal, y esparce calaveras.

Verdura de las eras,
¿qué tiempo prevalece la alegría?
El sol pudre la sangre, la cubre de asechanzas
y hace brotar la sombra más sombría.

El dolor y su manto
vienen una vez más a nuestro encuentro.
Y una vez más al callejón del llanto
lluviosamente entro.

Siempre me veo dentro
de esta sombra de acíbar revocada,
amasada con ojos y bordones,
que un candil de agonía tiene puesto a la entrada
y un rabioso collar de corazones.

Llorar dentro de un pozo,
en la misma raíz desconsolada
del agua, del sollozo,
del corazón quisiera:
donde nadie me viera la voz ni la mirada,
ni restos de mis lágrimas me viera.

Entro despacio, se me cae la frente
despacio, el corazón se me desgarra
despacio, y despaciosa y negramente
vuelvo a llorar al pie de una guitarra.

Entre todos los muertos de elegía,
sin olvidar el eco de ninguno,
por haber resonado más en el alma mía,
la mano de mi llanto escoge uno.

Federico García
hasta ayer se llamó: polvo se llama.
Ayer tuvo un espacio bajo el día
que hoy el hoyo le da bajo la grama. 

¡Tanto fue! ¡Tanto fuiste y ya no eres!
Tu agitada alegría,
que agitaba columnas y alfileres,
de tus dientes arrancas y sacudes,
y ya te pones triste, y solo quieres
ya el paraíso de los ataúdes.

Vestido de esqueleto,
durmiéndote de plomo,
de indiferencia armado y de respeto,
te veo entre tus cejas si me asomo.

Se ha llevado tu vida de palomo,
que ceñía de espuma
y de arrullos el cielo y las ventanas,
como un raudal de pluma
el viento que se lleva las semanas.

Primo de las manzanas,
no podrá con tu savia la carcoma,
no podrá con tu muerte la lengua del gusano,
y para dar salud fiera a su poma
elegirá tus huesos el manzano.

Cegado el manantial de tu saliva,
hijo de la paloma,
nieto del ruiseñor y de la oliva:
serás, mientras la tierra vaya y vuelva,
esposo siempre de la siempreviva,
estiércol padre de la madreselva. 

Qué sencilla es la muerte: qué sencilla,
pero qué injustamente arrebatada!
No sabe andar despacio, y acuchilla
cuando menos se espera su turbia cuchillada.

Tú, el más firme edificio, destruido,
tú, el gavilán más alto, desplomado,
tú, el más grande rugido,
callado, y más callado, y más callado.

Caiga tu alegre sangre de granado,
como un derrumbamiento de martillos feroces,
sobre quien te detuvo mortalmente.
Salivazos y hoces
caigan sobre la mancha de su frente.

Muere un poeta y la creación se siente
herida y moribunda en las entrañas.
Un cósmico temblor de escalofríos
mueve temiblemente las montañas,
un resplandor de muerte la matriz de los ríos.

Oigo pueblos de ayes y valles de lamentos,
veo un bosque de ojos nunca enjutos,
avenidas de lágrimas y mantos:
y en torbellinos de hojas y de vientos,
lutos tras otros lutos y otros lutos,
llantos tras otros llantos y otros llantos.

No aventarán, no arrastrarán tus huesos,
volcán de arrope, trueno de panales,
poeta entretejido, dulce, amargo,
que el calor de los besos
sentiste, entre dos largas hileras de puñales,
largo amor, muerte larga, fuego largo.

Por hacer a tu muerte compañía,
vienen poblando todos los rincones
del cielo y de la tierra bandadas de armonía,
relámpagos de azules vibraciones.
Crótalos granizados a montones,
batallones de flautas, panderos y gitanos,
ráfagas de abejorros y violines,
tormentas de guitarras y pianos,
irrupciones de trompas y clarines.

Pero el silencio puede más que tanto instrumento.

Silencioso, desierto, polvoriento
en la muerte desierta,
parece que tu lengua, que tu aliento,
los ha cerrado el golpe de una puerta.

Como si paseara con tu sombra,
paseo con la mía
por una tierra que el silencio alfombra,
que el ciprés apetece más sombría.

Rodea mi garganta tu agonía
como un hierro de horca
y pruebo una bebida funeraria.
Tú sabes, Federico García Lorca,
que soy de los que gozan una muerte diaria.

*** 

SENTADO SOBRE LOS MUERTOS

Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo mantiene.

Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.

Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles.

Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.

Ayer amaneció el pueblo
desnudo y sin qué ponerse,
hambriento y sin qué comer,
y el día de hoy amanece
justamente aborrascado
y sangriento justamente.
En su mano los fusiles
leones quieren volverse
para acabar con las fieras
que lo han sido tantas veces.

Aunque te falten las armas,
pueblo de cien mil poderes,
no desfallezcan tus huesos,
castiga a quien te malhiere
mientras que te queden puños,
uñas, saliva, y te queden
corazón, entrañas, tripas,
cosas de varón y dientes.
Bravo como el viento bravo,
leve como el aire leve,
asesina al que asesina,
aborrece al que aborrece
la paz de tu corazón
y el vientre de tus mujeres.
No te hieran por la espalda,
vive cara a cara y muere
con el pecho ante las balas,
ancho como las paredes.

Canto con la voz de luto,
pueblo de mí, por tus héroes:
tus ansias como las mías,
tus desventuras que tienen
del mismo metal el llanto,
las penas del mismo temple,
y de la misma madera
tu pensamiento y mi frente,
tu corazón y mi sangre,
tu dolor y mis laureles.
Antemuro de la nada
esta vida me parece.

Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.

***

VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.

La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.