viernes, 28 de agosto de 2026

¿Por qué estoy "hasta aquí"? Inventario (no exhaustivo)

Si no he contado mal, son treinta y siete los motivos para radicalizarse que enumera este inventario. Seguro que al número se le podrían añadir algunos ceros.

Pero mientras algunos se radicalizan, otros se evaden y los hay que se despistan y se sitúan en el lado equivocado.

La atroz imagen del monje budista vietnamita meditando tras prenderse fuego me ha traído a la memoria la brechtiana parábola de Buda y la casa en llamas, que hace quince años recordaba yo junto a dos películas igualmente memorables. Los motivos no son pues de ahora, e incluso entonces venían de mucho antes. Lo nuevo es la enorme capacidad narcotizadora de las totalitarias herramientas actuales para condicionar la opinión.

"Mirar para otro lado" es una de las expresiones más al uso en nuestros días. "No pienses, no razones: diviértete", decía Adolfo Marsillach en Fernández, punto y coma. Por cierto: de esta serie televisiva, emitida entre 1963 y 1964, TVE no conserva al parecer ningún registro gráfico ni grabación. ¿Será cierto? ¿Por qué será?

Total, por cuatro días locos que vamos a vivir... 

De siempre la borrachera ha sido una forma de eludir las cuestiones más desagradables. «Edamus et bibamus, cras enim moriemur». Pero cuando los problemas ya están aquí la fórmula no te salvará. Creer que "un punto de contricción da a un alma la salvación" no deja de ser licencia poética del Tenorio.

Así que radicalízate ya, pero no te equivoques de bando.

¿Qué te ha radicalizado?



Pues hombre, no sé...

¿Tal vez fueron todas esas guerras basadas en mentiras, o el ecocidio corporativo, o el genocidio transmitido en vivo, o la gente durmiendo en las aceras mientras los multimillonarios se hacen trillonarios, o el saqueo del sur global, o la vigilancia masiva, o los drones policiales, o las prisiones de tortura israelíes. o los perros violadores de las Fuerzas de Ocupación Israelíes, o el castigo mediante la hambruna, o las guerras por delegación, o la política al borde de la guerra nuclear, o el cerco de nuestro planeta con cientos de bases militares estadounidenses, o los sitios negros de la CIA, o los archivos de Epstein, o el secreto gubernamental, o la creciente persecución de periodistas y denunciantes, o el hecho de que Estados Unidos simplemente asesina y secuestra abiertamente a los líderes de naciones soberanas, o la censura de internet, o la forma en que todos los medios occidentales y todas las plataformas tecnológicas de Silicon Valley operan sirviendo de propaganda para el imperio estadounidense, o la agresiva dinámica para ilegalizar las manifestaciones pro-palestinas, o la corrupción legalizada de los gobiernos occidentales, o la forma en que la IA se nos está metiendo por la garganta mientras los centros de datos asfixian nuestro ecosistema, o la prisa apenas disimulada por desarrollar robots militarizados para uso doméstico o los evidentes fallos argumentales en la versión oficial del 11-S, o los evidentes fallos argumentales en la versión oficial del 7 de octubre, o la completa impotencia de la política electoral ante una oligarquía donde los ricos obtienen todo cuanto quieren, o la desaparición de los casquetes polares, o la desaparición de las selvas tropicales, o la desaparición de la vida silvestre, o la drástica disminución de la población de insectos, o la desertificación de los océanos, o el gigantesco continente de plástico en el Atlántico Norte, o los microplásticos en nuestros cerebros y en nuestra sangre, o el hecho de que vivimos bajo un imperio que abarca todo el mundo y que no puede existir sin violencia y explotación a gran escala, o el hecho de que las generaciones más jóvenes están económicamente mucho peor que sus padres y abuelos, o el hecho de que la gente común tiene que trabajar cada vez más duro a medida que todo se vuelve cada vez más caro mientras la clase capitalista obtiene ganancias récord?

En este punto, la pregunta "¿Qué te ha radicalizado?" es mucho menos interesante que esta otra: "¿Cómo es posible qué no te hayas radicalizado aún? En serio, ¡cómo es posible! ¿Cómo has logrado evitarlo a pesar de todo lo que estás contemplando con tus propios ojos?"

Porque para el resto de nosotros, ese conformismo de mierda parece un maldito truco de magia. Parece una hazaña sobrehumana de fuerza de voluntad seguir creyendo que todo está bien y que nuestros líderes lo arreglarán todo si votamos por el plutocrático títere adecuado en las próximas elecciones. Tú ahí, tan tranquilo mientras todo arde, cual monje budista sentado meditando tras prenderse fuego. ¿Cómo lo haces?

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