viernes, 13 de diciembre de 2019

Escamoteo

Mucho me temo que el público adormecido por los opiáceos mediáticos al uso no se dé cuenta cabal de la doble recomendación que se está haciendo para afrontar el ya innegable cambio climático. Por arriba, se ofrecen nuevas "oportunidades de negocio" a las empresas. Por abajo, se advierte a la población de la inevitabilidad de hacer "sacrificios".

El capital ve más importante su propia (e irrealizable) supervivencia que la de la mayoría de la humanidad. Por eso suelo decir que las oligarquías económicas imperantes tienen preparadas "sus" soluciones, y que pasan por el sacrificio de la mayor parte de la población. Una parte de ésta cree que no le va a tocar, y acepta y aún aplaude la insolidaridad con las primeras víctimas que ya caen a nuestro alrededor.

Juegos de magia. Recordemos la definición de "escamotear": hacer desaparecer algo mediante un hábil juego de manos de manera que los presentes no se den cuenta. Se pone el énfasis en un cambio climático que ya es inocultable, y para él se proponen soluciones quiméricas, mientras se oculta la crisis energética causada por el capitalismo depredador (perdón por la redundancia), capaz de agotar todos los recursos, naturales y humanos. Para este escamoteo ni siquiera es necesaria la habilidad: basta con ensordecer las voces críticas con abundante ruido mediático.

El denigrante espectáculo que con todo descaro ha ofrecido la Cumbre del Clima es para dar vergüenza. Véase el resumen que Antonio Turiel hace de un acontecimiento al que ha asistido en primera línea:
















Queridos lectores:


Como muchos de Vds. sabrán, estos días he estado en la COP 25. Bueno, en realidad no he asistido propiamente a la presente edición de la Convención de Naciones Unidas sobre el Clima (que eso propiamente es la COP 25), sino a un evento paralelo que ha montado el Gobierno de España en el mismo recinto ferial donde estaba la cumbre real. Este evento paralelo (albergado en lo que han denominado "zona verde") es un espacio financiado y ocupado en su mayoría por empresas. Yo he pasado unos días en el stand del CSIC, ubicado en esa "zona verde" de libre acceso al público general, mientras la verdadera cumbre tenía lugar en la "zona azul", a la que no se podía acceder sin acreditación tramitada por la ONU. Mi trabajo estos días ha consistido en atender al público general y a medios de comunicación que se acercaba al stand, explicándoles que el CSIC es el mayor organismo de investigación de España, con más de 120 centros y 11.500 trabajadores (la mayoría de la gente desconoce esto, e inclusive que en el CSIC se realiza investigación de muy alto nivel), explicándoles también mi propio trabajo y contestando preguntas sobre el Cambio Global. Eso, en un stand pequeñito, compartido con otros Organismos Públicos de Investigación españoles (el stand era del Ministerio, no del CSIC) y en un lugar un tanto arrinconado de la zona verde (tanto que pasó Greta Thunberg con todo su revuelo por la zona verde y ni me enteré). La mayor parte de la zona verde estaba ocupado por grandes empresas, sobre todo españolas, en cuyos mostradores contaban a todo quien les quisiera escuchar cómo se están esforzando ya en disminuir sus emisiones y lo mucho más que las van a disminuir en los próximos años.





El camino desde el metro hasta el pabellón de la zona verde no es que fuera mucho mejor, en cuestión de hipocresía empresarial.







El resto del espacio estaba organizado en diversos auditorios más o menos separados, donde se efectuaban mesas redondas y charlas, algunas de las cuales eran ligeramente interesantes; por desgracia, dado que el pabellón era un espacio diáfano, sin tabiques, la acústica era horrorosa y en algunos momentos de mayor afluencia el simple rumor de los visitantes hacía difícil inclusive hablar de tú a tú en nuestro stand (no digamos ya seguir las ponencias de los auditorios). A las 6 de la tarde comenzaban los ensayos de los conciertos que se retransmitían por Radio Nacional desde el auditorio central, y a partir de esa hora ya no tenía sentido continuar allí, en parte porque ya no pasaba nadie y en parte por el estruendo.

En suma: una feria en la que las grandes empresas han intentado convencer al gran público de que están haciendo realmente algo para hacer frente a la crisis climática, y en la que los que realmente trabajamos en estos temas fuimos arrinconados y ninguneados. Teniendo en cuenta que para el público general ésta era la única parte accesible, no sé qué impresión se habrán llevado de lo que es una COP. Para mi, el mejor resumen de lo absurdo que era todo es la imagen que COTEC había puesto justo en frente de mi stand.



Para quien no conozca la historia de esa foto, se denomina "pálido punto azul", y es una imagen captada por la sonda espacial Voyager 1 a 6.000 millones de kilómetros de distancia de la Tierra. Se le dio la orden a la sonda de girarse y transmitirnos esa imagen justo cuando estaba a punto de abandonar el Sistema Solar. A esa distancia, la Tierra se ve como un punto de color azul pálido, casi imperceptible (la imagen se ha mejorado para resaltarlo). Esta imagen, una de las más emblemáticas de la exploración espacial, dio lugar a una famosa reflexión de Carl Sagan que si desconocen les recomiendo leer (en el enlace de la Wikipedia, por ejemplo). Todo el texto es imprescindible, pero quiero rescatar aquí las frases finales:

"Se ha dicho que la astronomía es una formadora de humildad y carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de los conceptos humanos que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos mejor los unos a los otros, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido".

Después de leer esto, relean el mensaje que el "creativo" ha puesto al lado de tan emblemática imagen. Sinceramente, no sé si reír o llorar. En todo caso, creo que la absoluta disfuncionalidad comunicativa de ese cartel ilustra perfectamente qué ha sido la zona verde de la COP.

¿Y qué pasa con la zona azul, la verdadera COP25? Pues de momento poca cosa, aunque las sesiones durarán aún hasta el viernes. La discusión está centrada en farragosas cuestiones "técnicas", entendidas como tales las componendas y chalaneos de las partes negociadoras sobre aspectos que se nos presentan como fundamentales cuando son en realidad accesorios y que no abordan el fondo de la cuestión: que si cuáles son los plazos para la comprobación de los objetivos, que cuáles son los mecanismos para la compra y venta de derechos de emisiones, etc. En esencia lo que se está haciendo es cerrar aspectos legales de cuestiones que quedaron en el aire en el Acuerdo de París (que ya tiene bemoles que estén aún abiertos, cuatro años después). En suma: no cabe esperar nada realmente útil de esta COP25.

Y sin embargo es obvio que algo se mueve, y mucho. En la opinión pública, es cierto, gracias a figuras como Greta Thunberg entre otras; pero sobre todo entre los grandes agentes económicos y políticos. Al fin y al cabo, la opinión pública es fuertemente influenciable a través de los medios de comunicación de masas, y es muy destacable la campaña continua que están haciendo los medios para poner por fin de relieve la gravedad de la crisis climática. En sí, tal énfasis no me parece mal: hace años que digo que el problema del Cambio Climático (así como el del Peak Oil, pero eso es harina de otro costal) es tan grave que debería ser noticia de portada cada día en los noticieros. Y justamente eso está pasando ahora mismo: exacerbado estos días con la cumbre de Madrid "capital de Chile" (Pedro Sánchez dixit), por supuesto; pero que en realidad se ha venido fraguando desde hace ya unos cuantos meses, y presumiblemente va a continuar, aunque sea con menor intensidad, en el futuro. Lo que para mi es importante es que la opinión mayoritaria ahora en el mundo empresarial (principalmente el español, que es el que conozco de primera mano, aunque sé que pasa también internacionalmente) es que el cambio climático es cierto. Este cambio de posición es muy significativo, porque ese mundo empresarial ha mayoritariamente defendido hasta hace poco justo lo contrario, y ahí están los voceros de la intoxicación y desinformación climática, bien pagados por esas mismas empresas, aún gritando sus mentiras  (los más avispados ya han plegado velas, mientras que los más cerriles, por falta de agilidad mental o mera estulticia, perseveran contumazmente en lo que estaban, sin comprender que sus amos ya no ven con buenos ojos lo que hacen y que ya no les van a pagar el estipendio por unos servicios que ya no desean).

Lo que se ve claramente, en todo caso, es que hay un reposicionamiento del gran capital, que aspira a convertir el cambio climático en una nueva "oportunidad de negocio". No lo digo yo: esa misma expresión se ha podido encontrar en muchas de las "mesas de debate", tanto en la zona verde como en la azul de la COP25. Al mismo tiempo, veo en los medios un masivo bombardeo a la ciudadanía de ciertas consignas, y particularmente que va a hacer falta hacer "sacrificios", "hacer cambios importantes en nuestro estilo de vida", "priorizar la protección del planeta al bienestar" y otras ideas-fuerza del mismo jaez. Es decir, que los empresarios están pensando en la "oportunidad de negocio", mientras que a los ciudadanos se les pide "sacrificios". Y como guinda de este pastel, una idea que cada vez se repite con mayor fuerza: el Green New Deal.

El Green New Deal se ha convertido en poco tiempo en la bandera bajo la cual se quiere agrupar a todo el mundo, es la respuesta a nuestros problemas que todo el mundo parece aceptar. La última sesión de la COP25, este viernes, está dedicada al Green New Deal. No casualmente, el Parlamento Europeo, a instancias de la nueva Presidenta de la Comisión Europea, va a debatir hoy mismo un Green New Deal para Europa. El Green New Deal es el Plan A, es la tabla de salvación, es la gran solución a nuestros problemas, es el programa de futuro al cual todos debemos adherirnos.

Solo hay un problema.

El Green New Deal es un fiasco total. No tiene ningún sentido, no aborda en absoluto los problemas reales que tenemos. El documento original es de una vaciedad hiriente. La falta de contenido real, siquiera de comprensión de la situación general, hace que esas palabras, Green New Deal, realmente no signifiquen nada en absoluto. O en realidad sí. Porque el planteamiento que de una manera cada vez más o menos abierta se está haciendo del Green New Deal es una idea ya conocida y en su momento denostada porque no iba a la raíz del problema y en realidad lo agravaba: el Capitalismo Verde. El Green New Deal es, ciertamente, el Capitalismo Verde versión 2.0; pero incorpora algunas ideas nuevas que son muy preocupantes. Así, si en el Capitalismo Verde versión 1.0 el planteamiento era que podíamos mantener tal cual el capitalismo (a pesar de que la finitud del planeta contradice por completo un sistema económico basado en el crecimiento perpetuo), simplemente substituyendo las energías fósiles por energías renovables, el planteamiento del Green New Deal es que no basta con esa substitución, sino que además va a hacer falta algunos sacrificios, sobre todo a corto plazo. Sacrificios que se le están pidiendo a la ciudadanía, porque sobre todo lo que no se puede comprometer es el crecimiento económico.

Ese discurso del "sacrificio necesario" obviamente no es muy estimulante y por supuesto genera contestación social, que probablemente se irá haciendo más fuerte a medida que se vaya implementando este plan. Está claro que es algo que se ha intentado evitar tanto como se ha podido, pero ya estamos en una situación de emergencia y no va a quedar más remedio que tomar medidas drásticas, duras e impopulares. Pero la emergencia no es la climática (ésa es una urgencia, pero no es algo realmente inesperado). La verdadera emergencia es el peak oil.

Recordemos los hechos clave.

La Agencia Internacional de la Energía lo avisó claramente en el informe anual de 2018 (aunque este año lo hayan disimulado): de aquí a 2025 la producción de petróleo podría llegar a caer de tal manera que no cubriese hasta el 32% de la demanda en el peor de los casos. Según la propia AIE, se espera que se produzcan diversos picos de precios antes de 2025 y puede haber problemas de suministro en algunos países.




De hecho, si las petroleras continúan su desinversión creciente la situación de la producción de petróleo para 2040 podría ser catastrófica.




Conviene no olvidar que el petróleo representa un tercio de toda la energía primaria consumida en el mundo, que el carbón (segunda fuente en importancia, con casi el 30%) también está en retroceso, que exactamente lo mismo le pasa al uranio y que el gas natural llegará a su máximo probablemente la década que viene. Las fuentes de energía que nos proporcionan el 90% de toda la energía que se consume hoy en día están tocando su máximo producción, y en las próximas décadas irán dándonos cada vez menos energía, en una caída que a veces será más paulatina y otras veces será más rápida. Y a pesar de tantas exageraciones publicitadas en los medios, las energías renovables no están en disposición de producir tanta energía, y mucho menos en tan breve plazo.

El hecho es que las compañías petroleras están retirándose del negocio del petróleo, pero no por conciencia ecológica, sino simplemente porque no hay negocio. Las fuentes de hidrocarburos líquidos que nos quedan son cada vez más caras y poco rentables (no solo económicamente, también energéticamente). Ya lo dijo Antonio Brufau, presidente de Repsol, en unas declaraciones al Financial Times el año pasado: Repsol ya no va a invertir en buscar nuevos yacimientos porque no son rentables. Y cuando hace unos días Jon Josu Imaz, Consejero Delegado de Repsol, anunció que van a provisionar casi 5.000 millones de euros este mismo año (lo que les mete en pérdidas) para cubrir la devaluación de sus activos (yacimientos de gas y petróleo) no es por su objetivo de ser "neutrales en carbono" para 2050, como anuncian, sino porque simplemente saben que en realidad la mayoría de ese gas y petróleo no es producible porque no es rentable ni energética ni económicamente.

La situación es, en realidad, muy apurada. Al inminente (si no se ha producido ya) peak oil del mundo le acompaña la situación aún más grave del diésel: la producción de diésel lleva ya cuatro años estancada y probablemente ha comenzado ya su declive, anticipándose por tanto al declive del petróleo.




Ese declive más temprano del diésel es debido a que los petróleos no convencionales, introducidos en los últimos años para compensar la caída del petróleo crudo convencional (recordemos que el petróleo crudo convencional ha caído desde su máximo de 70 millones de barriles diarios -Mb/d- en 2005 a menos de 67 Mb/d actualmente), no son tan buenos para producir diésel. Por eso la producción de diésel cae antes. Y recordemos las graves consecuencias económicas que tiene ya y va tener el retroceso del diésel.

Ésta es la situación, y ésta es la verdadera emergencia, el problema que pasa desapercibido al común de la ciudadanía: nos estamos quedando sin energía fósil y las renovables no pueden, ni de lejos, cubrir un vacío tan grande. Un problema que, si se entendiera de verdad, explica por qué el Green New Deal es solo una capa de maquillaje para evitar abordar el problema de fondo, a saber, que no se puede mantener el capitalismo tal y como lo hemos entendido en las últimas décadas. Porque si se aceptase que en realidad hemos empezado el inevitable declive energético, entonces se tendría que empezar a hablar sobre cómo afrontar el postcapitalismo, en qué vamos a hacer a partir de ahora. Y en ese caso seguramente el esfuerzo a hacer se tendría que repartir de otra manera, porque ya no valdría el argumento de que se tiene que proteger a las empresas para mantener el crecimiento económico, ya que solo con crecimiento económico se pueden resolver problemas como el paro o las desigualdades sociales. En un mundo en decrecimiento energético, el decrecimiento económico es inevitable: ésta es la realidad física inexorable. Por tanto, si el crecimiento económico ya no será posible (no de manera duradera), el debate cambia de raíz, y el foco se tendría que poner en el replanteamiento del sistema productivo, económico y social; en cómo garantizar el bienestar y los derechos a la mayoría de los ciudadanos. Porque mientras que el foco se ponga en favorecer la actividad económica y a las empresas para poder tener ese crecimiento económico ya imposible, lo que va a suceder es que se van a reducir ese bienestar e incluso esos derechos; encima, a pesar de ello y de todas maneras, sobrevendrá el decrecimiento económico.

Ése es el debate que se hurta de todas las miradas aunque sus signos sean evidentes, a plena luz del Sol. El decrecimiento es inevitable, pero se intenta disfrazar de otra cosa para no cambiar las estructuras de poder, para no tener que hablar de cómo distribuir esta carga de una manera más equitativa. Por eso se dicen las cosas que se dicen, para disfrazar los síntomas de nuestro inevitable declive. Por eso se anuncia el pico de la demanda de petróleo y en general de energía, porque "los consumidores, concienciados, pretenden disminuir las emisiones de sus coches", cuando en realidad el grueso de las emisiones lo produce el transporte y no el vehículo privado. Se pretende hacer creer que los ciudadanos se van a pasar a la quimera imposible del coche eléctrico, cuando en realidad lo que va a pasar es que no van a poder permitirse tener un coche propio (excepto los ricos, claro, que esos sí que van a tener coche que alimentarán con placas fotovoltaicas subvencionadas por todos nosotros). Se nos dice que la conciencia ciudadana va a hacer que en las grandes ciudades se utilice más el transporte público, sin explicar que ya está saturado y que es insuficiente para cubrir las necesidades de tanta gente que viven en ciudades dormitorio y urbanizaciones crecidas al calor de la pasada abundancia energética. En suma, se hace creer a la ciudadanía de que se van a poder hacer ajustes para mantener el sistema capitalista tal cual, cuando en realidad éste está tocado de muerte y si nos empeñamos en mantenerlo va a causar mucho más dolor y sufrimiento, y pondrá en peligro hasta el concepto mismo de democracia.

Como colofón de mi implicación en los actos que el CSIC ha organizado con motivo de la COP25, ayer participé en una mesa redonda celebrada en la Residencia de Estudiantes, en la que un grupo de científicos proponíamos a los políticos medidas concretas para luchar contra el Cambio Climático (en realidad, yo siempre voy más allá y hablo de Crisis de Sostenibilidad, que incluye todos los problemas ambientales -no solo el Cambio Climático- y también el problema de la escasez de recursos, de biodiversidad, de acceso al agua, de salud, de equidad, y así un largo etcétera).

Yo incidí en un dato que me parece preocupante: unos días antes de la COP25 la ONU anunció que para tener un 66% de no superar el peligroso umbral de 1,5ºC de calentamiento respecto a la temperatura de la época preindustrial se necesitaba que de 2020 a 2030 las emisiones de CO2 se redujeran un 7,6% anual. Eso quiere decir que de aquí a 2030 tendríamos que reducir las emisiones un 55%. Como comenté, con la tecnología que tenemos hoy en día y en tan breve lapso de tiempo, eso no es posible si no va acompañado de una disminución del consumo de energía de un tamaño semejante, quizá no del 55% pero desde luego no lejos del 40%. Piensen que la Gran Recesión supuso una caída (momentánea) del consumo de energía global del orden del 8%; aquí estamos hablando de 5 veces más y además con carácter permanente. Es difícil imaginar la magnitud de la contracción de la actividad económica que sería necesaria para conseguir tal objetivo, pero eso es a lo que deberíamos de aspirar. Eso solo tiene un nombre, por más que se quiera ocultar: Decrecimiento. Una periodista asistente quiso que cada uno de los miembros de la mesa (éramos 8) dijéramos qué, concretamente, propondríamos a los políticos para hacer frente a esta crisis de sostenibilidad. 6 de nosotros lo dijimos con toda claridad: Decrecimiento. Ésa es la realidad, no solo necesaria pero inevitable. Ésa es la verdad que se esconde cuando está a la vista de todos.

Salu2.
AMT 


Los 14 síntomas del fascismo eterno

Cuando se acusa de fascistas o parafascistas a algunos individuos o a algunos partidos, siempre hay alguien que puntualiza que se exagera, que el término fascismo hay que referirlo exclusivamente a las características muy concretas del fundado por Mussolini, fruto de circunstancias históricas precisas que nunca van a repetirse del mismo modo.

Sin embargo, aunque la historia no se repita nunca del mismo modo, cada vez que las situaciones se parecen pueden volver a darse reacciones parecidas. El eterno retorno tiene dos versiones posibles: repetición exacta de un ciclo en que cada acto vuelve a darse idéntica y eternamente sin final posible, o posibilidad de perfeccionamiento en cada ciclo, que es la tesis de la película El día se la marmota. Pero aquí, no lo olvidemos, la memoria de lo ocurrido en ciclos anteriores juega un papel trascendental. Hagamos, pues, memoria histórica.

Para Umberto Eco "el término «fascismo» se adapta a todo, porque es posible eliminar de un régimen fascista uno o más aspectos, y siempre podremos reconocerlo como fascista". Y señala una lista de características típicas del «fascismo eterno». Basta con que una de ellas esté presente para hacer coagular una nebulosa fascista.

Irónico que el artículo venga acompañado por este grandilocuente Hercules, representado como un "héroe con el culo al aire".

Estatua en el Foro Itálico. Roma (1932)




El Ur-Fascismo puede volver con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el índice sobre cada una de sus formas nuevas, cada día, en cada parte del mundo. Libertad y liberación son una tarea que no acaba nunca

Umberto Eco 


El término «fascismo» se adapta a todo porque es posible eliminar de un régimen fascista uno o más aspectos, y siempre podremos reconocerlo como fascista. Quítenle al fascismo el imperialismo y obtendrán a Franco o Salazar; quítenle el colonialismo y obtendrán el fascismo balcánico. Añádanle al fascismo italiano un anticapitalismo radical (que nunca fascinó a Mussolini) y obtendrán a Ezra Pound. Añádanle el culto la mitología celta y el misticismo del Grial (completamente ajeno al fascismo oficial) y obtendrán uno de los gurús fascistas más respetados, Julius Evola. A pesar de esta confusión, considero que es posible indicar una lista de características típicas de lo que me gustaría denominar «Ur-Fascismo», o «fascismo eterno». Tales características no pueden quedar encuadradas en un sistema; muchas se contradicen mutuamente, y son típicas de otras formas de despotismo o fanatismo, pero basta con que una de ellas esté presente para hacer coagular una nebulosa fascista.
1. La primera característica de un Ur-Fascismo es el culto de la tradición. El tradicionalismo es más antiguo que el fascismo. No fue típico sólo del pensamiento contrarrevolucionario católico posterior a la Revolución Francesa, sino que nació en la edad helenística tardía como reacción al racionalismo griego clásico. En la cuenca del Mediterráneo, los pueblos de religiones diferentes (aceptadas todas con indulgencia por el Olimpo romano) empezaron a soñar con una revelación recibida en el alba de la historia humana. Esta revelación había permanecido durante mucho tiempo bajo el velo de lenguas ya olvidadas. Estaba encomendada a los jeroglíficos egipcios, a las runas de los celtas, a los textos sagrados, aún desconocidos, de algunas religiones asiáticas. Esta nueva cultura había de ser sincrética. «Sincretismo» no es sólo, como indican los diccionarios, la combinación de formas diferentes de creencias o prácticas. Una combinación de ese tipo debe tolerar las contradicciones. Todos los mensajes originales condenen un germen de sabiduría y, cuando parecen decir cosas diferentes o incompatibles, lo hacen sólo porque todos aluden, alegóricamente, a alguna verdad primitiva. Como consecuencia, ya no puede haber avance del saber. La verdad ya ha sido anunciada de una vez por todas, y lo único que podemos hacer nosotros es seguir interpretando su oscuro mensaje. Es suficiente mirar la cartilla de cualquier movimiento fascista para encontrar a los principales pensadores tradicionalistas. La gnosis nazi se alimentaba de elementos tradicionalistas, sincretistas, ocultos. La fuente teórica más importante de la nueva derecha italiana, Julius Evola, mezclaba el Grial con los Protocolos de los Ancianos de Sión, la alquimia con el Sacro Imperio Romano. El hecho mismo de que, para demostrar su apertura mental, una parte de la derecha italiana haya ampliado recientemente su cartilla juntando a De Maistre, Guénon y Gramsci es una prueba fehaciente de sincretismo. Si curiosean ustedes en los estantes que en las librerías americanas llevan la indicación New Age, encontrarán incluso a San Agustín, el cual, por lo que me parece, no era fascista. Pero el hecho mismo de juntar a San Agustín con Stonehenge, esto es un síntoma de Ur-Fascismo. 
2. El tradicionalismo implica el rechazo del modernismo. Tanto los fascistas como los nazis adoraban la tecnología, mientras que los pensadores tradicionalistas suelen rechazar la tecnología como negación de los valores espirituales tradicionales. Sin embargo, a pesar de que el nazismo estuviera orgulloso de sus logros industriales, su aplauso a la modernidad era sólo el aspecto superficial de una ideología basada en la «sangre» y la «tierra» (Blut und Boden). El rechazo del mundo moderno se camuflaba como condena de la forma de vida capitalista, pero concernía principalmente a la repulsa del espíritu del 1789 (o del 1776, obviamente). La Ilustración, la edad de la Razón, se ven como el principio de la depravación moderna. En este sentido, el Ur-Fascismo puede definirse como «irracionalismo». 
3. El irracionalismo depende también del culto de la acción por la acción. La acción es bella de por sí, y, por lo tanto, debe actuarse antes de y sin reflexión alguna. Pensar es una forma de castración. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes críticas. Desde la declaración atribuida a Goebbels («cuando oigo la palabra cultura, echo la mano a la pistola») hasta el uso frecuente expresiones como «cerdos intelectuales», «estudiante cabrón, trabaja de peón», «muera la inteligencia», «universidad, guarida de comunistas», la sospecha hacia el mundo intelectual ha sido siempre un síntoma de Ur-Fascismo. El mayor empeño de los intelectuales fascistas oficiales consistía en acusar a la cultura moderna y a la intelligentsia liberal de haber abandonado los valores tradicionales. 
4. Ninguna forma de sincretismo puede aceptar el pensamiento crítico. El espíritu crítico opera distinciones, y distinguir es señal de modernidad. En la cultura moderna, la comunidad científica entiende el desacuerdo como instrumento de progreso de los conocimientos. Para el Ur-Fascismo, el desacuerdo es traición. 
5. El desacuerdo es, además, un signo de diversidad. El Ur-Fascismo crece y busca el consenso explotando y exacerbando el natural miedo de la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos. El Ur-Fascismo es, pues, racista por definición. 
6. El Ur-Fascismo surge de la frustración individual o social. Lo cual explica por qué una de las características típicas de los fascismos históricos ha sido el llamamiento a las clases medias frustradas, desazonadas, por alguna crisis económica o humillación política, asustadas por la presión de los grupos sociales subalternos. En nuestra época, en la que los antiguos «proletarios» se están convirtiendo en pequeña burguesía (y los lumpen se autoexcluyen de la escena política), el fascismo encontrará su público en esta nueva mayoría. 
7. A los que carecen de una identidad social cualquiera, el Ur-Fascismo les dice que su único privilegio es el más vulgar de todos, haber nacido en el mismo país. Es éste el origen del «nacionalismo». Además, los únicos que pueden ofrecer una identidad a la nación son los enemigos. De esta forma, en la raíz de la psicología Ur-Fascista está la obsesión por el complot, posiblemente internacional. Los secuaces deben sentirse asediados. La manera más fácil para hacer que asome un complot es apelar a la xenofobia. Ahora bien, el complot debe surgir también del interior: los judíos suelen ser el objetivo mejor, puesto que presentan la ventaja de estar al mismo tiempo dentro y fuera. En América, el último ejemplo de la obsesión del complot está representado por el libro The New World Order de Pat Robertson. 
8. Los secuaces deben sentirse humillados por la riqueza ostentada y por la fuerza de los enemigos. Cuando era niño, me enseñaban que los ingleses eran el «pueblo de las cinco comidas»: comían más a menudo que los italianos, pobres pero sobrios. Los judíos son ricos y se ayudan mutuamente gracias a una red secreta de recíproca asistencia. Los secuaces, con todo, deben estar convencidos de que pueden derrotar a los enemigos. De este modo, gracias a un continuo salto de registro retórico, los enemigos son simultáneamente demasiado fuertes y demasiado débiles. Los fascismos están condenados a perder sus guerras, porque son incapaces constitucionalmente de valorar con objetividad la fuerza del enemigo. 
9. Para el Ur-Fascismo no hay lucha por la vida, sino más bien, «vida para la lucha». El pacifismo es entonces colusión con el enemigo; el pacifismo es malo porque la vida es una guerra permanente. Esto, sin embargo, lleva consigo un complejo de Armagedón: puesto que los enemigos deben y pueden ser derrotados, tendrá que haber una batalla final, de resultas de la cual el movimiento obtendrá el control del mundo. Una solución final de ese tipo implica una sucesiva era de paz, una Edad de Oro que contradice el principio de la guerra permanente. Ningún líder fascista ha conseguido resolver jamás esta contradicción. 
10. El elitismo es un aspecto típico de toda ideología reaccionaria, en cuanto fundamentalmente aristocrático. En el curso de la historia, todos los elitismos aristocráticos y militaristas han implicado el desprecio por los débiles. El Ur-Fascismo no puede evitar predicar un «elitismo popular». Cada ciudadano pertenece al mejor pueblo del mundo, los miembros del partido son los ciudadanos mejores, cada ciudadano puede (o debería) convertirse en miembro del partido pero no puede haber patricios sin plebeyos. El líder, que sabe perfectamente que su poder no lo ha obtenido por mandato, sino que lo ha conquistado con la fuerza, sabe también que su fuerza se basa en la debilidad de las masas, tan débiles que necesitan y se merecen un «dominador». Puesto que el grupo está organizado jerárquicamente (según un modelo militar), todo líder subordinado desprecia a sus subalternos, y cada uno de ellos desprecia a sus inferiores. Todo ello refuerza el sentido de un elitismo de masa. 
11. En esta perspectiva, cada uno está educado para convertirse en un héroe. En todas las mitologías, el «héroe» es un ser excepcional, pero en la ideología Ur-Fascista el heroísmo es la norma. Este culto al heroísmo está vinculado estrechamente con el culto a la muerte: no es una coincidencia que el lema de los falangistas fuera «¡Viva la muerte!». A la gente normal se le dice que la muerte es enojosa, pero que hay que encararla con dignidad; a los creyentes se les dice que es una forma dolorosa de alcanzar una felicidad sobrenatural. El héroe Ur-Fascista, en cambio, aspira a la muerte, anunciada como la mejor recompensa de una vida heroica. El héroe Ur-Fascista está impaciente por morir, y en su impaciencia, todo hay que decirlo, más a menudo consigue hacer que mueran los demás. 
12. Puesto que tanto la guerra permanente como el heroísmo son juegos difíciles de jugar, el Ur-Fascista transfiere su voluntad de poder a cuestiones sexuales. Éste es el origen del machismo (que implica desdén hacia las mujeres y una condena intolerante de costumbres sexuales no conformistas, desde la castidad hasta la homosexualidad). Y puesto que también el sexo es un juego difícil de jugar, el héroe Ur-Fascista juega con las armas, que son su Ersatz fálico: sus juegos de guerra se deben a una invidia penis permanente. 
13. El Ur-Fascismo se basa en un «populismo cualitativo». En una democracia los ciudadanos gozan de derechos individuales, pero el conjunto de los ciudadanos sólo está dotado de un impacto político desde el punto de vista cuantitativo (se siguen las decisiones de la mayoría). Para el Ur-Fascismo los individuos en cuanto individuos no tienen derechos, y el «pueblo» se concibe como una cualidad, una entidad monolítica que expresa la «voluntad común». Puesto que ninguna cantidad de seres humanos puede poseer una voluntad común, el líder pretende ser su intérprete. Habiendo perdido su poder de mandato, los ciudadanos no actúan, son llamados sólo pars pro toto a desempeñar el papel de pueblo. El pueblo, de esta manera, es sólo una ficción teatral. Para poner un buen ejemplo de populismo cualitativo, ya no necesitamos Piazza Venezia o el estadio de Nuremberg. En nuestro futuro se perfila un populismo cualitativo Televisión o Internet, en el que la respuesta emotiva de un grupo seleccionado de ciudadanos puede ser presentada o aceptada como la «voz del pueblo». En razón de su populismo cualitativo, el Ur-Fascismo debe oponerse a los «podridos» gobiernos parlamentarios. Una de las primeras frases pronunciadas por Mussolini en el parlamento italiano fue: «Hubiera podido transformar esta aula sorda y gris en un vivac para mis manípulos». De hecho, encontró inmediatamente un alojamiento mejor para sus manípulos, pero poco después liquidó el parlamento. Cada vez que un político arroja dudas sobre la legitimidad del parlamento porque no representa ya la «voz del pueblo», podemos percibir olor de Ur-Fascismo. 
14. El Ur-Fascismo habla la «neolengua». La «neolengua» fue inventada por Orwell en 1984, como lengua oficial del Ingsoc, el socialismo inglés, pero elementos de Ur-Fascismo son comunes a formas diversas de dictadura. Todos los textos escolares nazis o fascistas se basaban en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con la finalidad de limitar los instrumentos para el razonamiento complejo y crítico. Pero debemos estar preparados para identificar otras formas de neolengua, incluso cuando adoptan la forma inocente de un popular reality-show.
Después de haber indicado los posibles arquetipos del Ur-Fascismo, concédanme que concluya. La mañana del 27 de julio de 1943 me dijeron que, según los partes leídos por radio, el fascismo había caído y Mussolini había sido arrestado. Mi madre me mandó a comprar el periódico. Fui al quiosco más cercano y vi que los periódicos estaban, pero los nombres eran diferentes. Además, después de una breve ojeada a los títulos, me di cuenta de que cada periódico decía cosas diferentes y compré uno al azar, y leí un mensaje impreso en la primera página firmado por cinco o seis partidos políticos, como Democracia Cristiana, Partido Comunista, Partido Socialista, Partido de Acción, Partido Liberal. Hasta aquel momento yo creía que había un solo partido por cada país, y que en Italia sólo existía el Partido Nacional Fascista. Estaba descubriendo que en mi país podía haber diferentes partidos al mismo tiempo. No sólo esto: puesto que era un chico listo, me di cuenta enseguida de que era imposible que tantos partidos hubieran surgido de un día para otro. Comprendí, así, que ya existían como organizaciones clandestinas. El mensaje celebraba el final de la dictadura y el regreso de la libertad: libertad de palabra, de prensa, de asociación política. Estas palabras, «libertad», «dictadura» —Dios mío— era la primera vez en mi vida que las leía. En virtud de estas nuevas palabras yo había renacido hombre libre occidental. Debemos prestar atención a que el sentido de estas palabras no se vuelva a olvidar. El Ur-Fascismo está aún a nuestro alrededor, a veces con trajes de civil. Sería muy cómodo, para nosotros, que alguien se asomara a la escena del mundo y dijera: «¡Quiero volver a abrir Auschwitz, quiero que las camisas negras vuelvan a desfilar solemnemente por las plazas italianas!». Por desgracia, la vida no es tan fácil. El Ur-Fascismo puede volver todavía con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el índice sobre cada una de sus formas nuevas, cada día, en cada parte del mundo. Vuelvo a darle la palabra a Roosevelt: «Me atrevo a afirmar que si la democracia americana deja de progresar como una fuerza viva, intentando mejorar día y noche con medios pacíficos las condiciones de nuestros ciudadanos, la fuerza del fascismo crecerá en nuestro país» (4 de noviembre de 1938).

Libertad y liberación son una tarea que no acaba nunca. Que éste sea nuestro lema: «No olvidemos». Y permítanme que acabe con una poesía de Franco Forfini:

En el pretil del puente
las cabezas de los ahorcados.
En el agua de la fuente
las babas de los ahorcados.
En el enlosado del mercado
las uñas de los fusilados.
En la hierba seca del prado
los dientes de los fusilados.
Morder el aire morder las piedras
nuestra carne no es ya de hombres.
Morder el aire morder las piedras
nuestro corazón no es ya de hombres.
Pero nosotros lo leímos en los ojos de los muertos
y en la tierra haremos libertad
pero apretaron los puños de los muertos
la justicia que se hará.


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Discurso pronunciado por Umberto Eco el 24 de abril de 1995 en la Universidad de Columbia, Nueva York, recogido después en Cinco escritos morales (Penguin Random House, 2010) y en Contra el fascismo (Lumen, 2018).
Traducción: Helena Lozano Miralles.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Manual de autoayuda para inocentes

Exhaustivo análisis de los trágalas a que el imperialismo somete a los países que domina. 

Que en alguna medida son todos, porque para imponer sus leyes, que no se aplican a ellos mismos, disponen de otra herramienta que aquí no se menciona: la obligación universal de que las más importantes mercancías de valor estratégico sean pagadas en una moneda que no tiene más respaldo que cierta imprenta.

Bueno, y también su enorme complejo militar-industrial.

Y su control de los principales medios de imposición ideológica.

Y la succión de los mejores talentos del mundo, una vez que otros han corrido con los gastos de su formación.

Y... no sigo.







Con fraude y traición dominan los Imperios, que no tendrían soldados suficientes para reducir a todos los pueblos de la tierra

Manual de Autoayuda para Inocentes

Decía Bolívar que un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción. Añadía que por el engaño nos habían dominado, más que por la fuerza.

Con fraude y traición dominan los Imperios, que no tendrían soldados suficientes para reducir a todos los pueblos de la tierra.

Van algunos ejemplos de sus procedimientos delictivos:

Tratados de Libre Comercio

Todo Imperio comienza siendo proteccionista. Defiende implacablemente sus propias industrias y empresas con regímenes favorables, impuestos bajos o inexistentes, férreos sistemas de patentes y propiedad intelectual, salvaguardas jurídicas para sus empresarios y pesados aranceles o vetos infranqueables para productos extranjeros. Los tratados de "Libre" comercio tienen por finalidad impedir que los países en vías de desarrollo adopten esas mismas medidas para proteger sus industrias, empresas, recursos y ambientes. Al suscribir Tratados de Libre Comercio, las naciones del Tercer Mundo no pueden proteger nada. Ni instaurar aranceles proteccionistas, ni subir impuestos para productos o negocios foráneos, ni vetar la destrucción del medio ambiente o proteger a sus trabajadores o a la propiedad intelectual vernácula. Por su parte el Imperio no se compromete a nada, otorga libertad en las áreas en las cuales ejerce supremacía invencible, o promete lo que sea y nunca cumple. En esta pelea en la cual los países en vías de desarrollo están maniatados y los Imperios no, siempre triunfan éstos.

Ejemplo: El funesto NAFTA, que arruinó a México, y que en cuanto resultó inconveniente para EEUU, éste lo denunció.

Acuerdos Multilaterales de Inversión

Cuantas más víctimas domina, más poderoso el Imperio. Los Tratados de Libre Comercio, como las familias numerosas, son más baratos por docena al imponer idénticas cláusulas humillantes a numerosos países al mismo tiempo.

Ejemplo: El malogrado ALCA, que intentaba prohibir la protección de industrias, trabajadores y medio ambiente a los países en vías de desarrollo en todo un hemisferio. En este caso el burlado fue el Imperio, ante el rechazo unánime de los latinoamericanos. La Alianza del Pacífico, segundo intento de afianzar la hegemonía estadounidense sobre el flanco occidental del continente, en cuanto empezó a ser desfavorable para EEUU, fue desintegrada por éste.

Convenios bilaterales

El Imperio llega a serlo aplicando unidad de propósito y tesón en la prosecución de metas. Fracasados los intentos de imponer el mismo régimen desigual mediante Acuerdos Multilaterales de Inversión, se fuerzan país por país, mediante convenios especiales, a veces referidos a ramas determinadas de la actividad económica.

Ejemplo: El Acuerdo de Cartagena nos liga a un virtual Tratado de Libre Comercio con Colombia, la cual está a su vez atada por otro Tratado de Libre Comercio con EEUU. Por tanto, estamos obligados al "Libre" comercio con nuestros principales agresores.

Deuda pública

Los países en vías de desarrollo enfrentan críticas faltas de fondos. Las oligarquías locales o los tratados les vetan subir los impuestos a quienes pueden pagarlos: los grandes empresarios e inversionistas. Los gobiernos acuden entonces a la solución mágica de solicitar créditos a organismos internacionales. Éstos los otorgan insertando cláusulas que les permiten subir a voluntad las tasas de interés.

Ejemplo: El siglo pasado, los acreedores triplican o cuadruplican repentinamente las tasas de interés a los países de América Latina, imposibilitándoles el pago de sus débitos, disparando la llamada Crisis de la Deuda y colocándolos a la merced de los organismos financieros.

Cartas de intención

Los fondos de la Deuda así incrementada a veces se disipan en inversiones inútiles, transferencias a las oligarquías locales o corrupción. Para obtener más créditos los gobiernos deben entregar la soberanía sin disparar un tiro: ceden al Fondo Monetario Internacional la competencia legislativa para liberar precios, tasas de interés y tarifas de servicios públicos, privatizar empresas del Estado y eliminar dependencias de éste y programas sociales, sin otro resultado que desencadenar rebeliones populares.

Ejemplo: el Caracazo de 1989, el Santiagazo de Chile en 2019, el Quitazo de 2019.

Cláusula de nación más favorecida

Los imperios actúan con unidad de criterio; cuando ganan una victoria se aseguran de que sea total. En su trato con los países en desarrollo exigen que se les aplique la "cláusula de Nación más favorecida", vale decir, que se les otorguen automáticamente las mejores condiciones que haya obtenido cualquier país en cualquier tratado internacional con el país huésped. Conceder una ventaja a uno es entregarla a todos: la más segura manera de perder.

Ejemplo: Dicha cláusula se ha infiltrado en gran parte de los tratados internacionales de Venezuela.

Infames tratados contra la doble tributación

Expoliación que legaliza la evasión tributaria, estos tratados disponen que las empresas transnacionales no pagarán impuestos en el país donde obtienen sus beneficios, sino en aquél donde tienen su casa matriz. Los contribuyentes nacionales deben así asumir los costos de educación, salud y pensiones de los trabajadores, vías de comunicación, servicios públicos, seguridad jurídica, aporte de recursos naturales y otros factores para la producción de las empresas extranjeras, a los cuales los avispados inversionistas no contribuyen con un centavo. Por lo regular éstos tampoco pagan impuestos en su país de origen, pues llevan sus saneados dividendos a los Paraísos Fiscales.

Ejemplo: Venezuela ha suscrito cerca de tres decenas de Tratados contra la Doble Tributación, gracias a los cuales deja de percibir unos 17.800 millones de dólares por año.

Acuerdos de estabilidad tributaria

La materia de impuestos es de reserva legal, vale decir: regida totalmente por la ley, que debe aplicarse a todos por igual. Mediante "acuerdos de estabilidad tributaria" las privilegiadas transnacionales inconstitucionalmente intentan establecer por contrato que las reformas tributarias se aplicarán a todos menos a ellos.

Ejemplo: en Venezuela la Ley de Promoción y Protección de Inversiones Extranjeras pretende inmunizar a los fuereños por contrato contra las alzas de impuestos.

Tribunales y árbitros supranacionales

El Imperio sólo se somete a tribunales que controla. Quien nombra al juez escribe la sentencia. No hay tratado, convenio o contrato con transnacionales que no pretenda someter a los Estados no hegemónicos a tribunales o árbitros extranjeros. El Imperio no se somete a ninguno.

Ejemplo: el Centro Internacional de Arreglo de las Diferencias sobre las Inversiones, que depende del Banco Mundial y que en 335 litigios ha decidió 330 a favor de las trasnacionales.

Zonas especiales

Tras continuas luchas los trabajadores han conquistado derechos como la jornada de ocho horas, la estabilidad, las prestaciones sociales por antigüedad y cesantía, la jubilación. Mediante el subterfugio de declarar una zona "especial", en beneficio de las trasnacionales se pretende suspender en ella Constitución y leyes laborales y conservacionistas. Esta mano de obra esclava es tan conveniente que convierte todo el país en "Zona Especial".

Ejemplo: México, Centroamérica, República Dominicana, minados de maquilas, territorios fabriles donde no valen las leyes del país.

Promoción y protección de inversiones

Los imperios, opuestos a todo proteccionismo, exigen que sus empresas e intereses sean protegidos dondequiera que van, incluso con mejores condiciones que las que rigen para las nacionales. Con tratados o leyes internas fuerzan al país huésped a privilegiar a los capitalistas extranjeros otorgándoles: 
1. Desgravámenes de impuestos. 
2. Amortización acelerada de sus activos 
3. Compra de la producción por parte de los entes del sector público. 
4. Bonificación en impuestos. 
5. Exenciones arancelarias. 
6. Exenciones tributarias. 
7. Préstamos de capitales en condiciones crediticias privilegiadas. 
8. Tarifas rebajadas en servicios públicos. 
9. Acceso preferencial a insumos y/o materias primas y recursos naturales administrados por el Estado. 
10. Contratos de estabilidad tributaria, para inmunizar a las trasnacionales contra las alzas de impuestos. 
11. Creación de órganos gestores públicos que les resuelvan y ejecuten sus trámites.  
12. Derecho a hacer anular sentencias de tribunales nacionales por tribunales o árbitros extranjeros. 

Ejemplo: La Ley de Promoción y Protección de Inversiones Extranjeras de 28 de diciembre de 2017 otorga todas esas ventajas a los capitalistas foráneos.

Normas industriales

Al suscribir ingenuamente tratados sobre Normas Industriales o acogerlas en su legislación, pueden los Estados atar su futuro desarrollo a equipos, maquinarias o patentes suministradas por un solo proveedor, sin opción de elegir alternativas menos costosas o más convenientes.

Ejemplo: nuestro sistema de normas industriales Covenin.

Organizaciones no Gubernamentales

Se llama Organizaciones No Gubernamentales a las que sí dependen de gobiernos extranjeros. Financiándolas, los Imperios ejecutan a la luz pública y barato lo que antes perpetraban con costosos aparatos clandestinos de espionaje y sabotaje.

Ejemplo: En Venezuela casi todas las ONG´S están financiadas por la Usaid y el National Endowment for Democracy.

Judicialización

Si un gobernante es demasiado popular para derrotarlo en elecciones y demasiado precavido como para asesinarlo, se lo somete a juicio ante un tribunal amañado. Quien nombra al juez escribe la sentencia.

Ejemplo: Enjuiciamientos contra Fernando Lugo en Paraguay, Rafael Correa en Ecuador, Dilma Rousseff en Brasil.

Reservas internacionales

Lógico y necesario es que un país disponga de reservas monetarias para cumplir compromisos presentes o futuros; ilógico e innecesario que las tenga en monedas sin respaldo como el dólar y depositadas en bancos extranjeros acostumbrados a confiscarlas cuando se les antoja.

Ejemplo: Los 200.000 millones de dólares robados a Libia después del asesinato de Muammar Khadafi. La rebatiña con las reservas de Venezuela del Bank of London y el Bank of Portugal.

Derechos humanos

Pocas causas más nobles que la de los Derechos Humanos, pocos usos más innobles que los que le dan los Imperios. En cuanto un país suscribe un Tratado sobre Derechos Humanos, se somete al juicio de organismos usualmente financiados por los Imperios para encontrar violaciones donde no las hay y declarar que no las hay cuando existen.

Ejemplo: Auto de detención dictado en media hora y sin pruebas por la Corte Penal de la Haya contra Khadafi para legitimar 20.000 bombardeos contra Libia y el descuartizamiento del país. Todas las condenas contra Venezuela por la Corte Interamericana de los Derechos Humanos de la OEA. Esta Corte puede condenar y condena a todos los Estados latinoamericanos y caribeños, pero no a EEUU, que se abstuvo de suscribir el tratado correspondiente, el cual éste hizo firmar a todos los demás.

Traidores

Materia prima de los Imperios. Lubricante de la máquina de los dividendos. Proveedores de los campos del exterminio. Barato ejército de ocupación que alimenta la propia víctima. Ninguna estrategia de agresión tendría éxito sin desleales que la ejecuten. Qué sería del Imperio sin ellos. En el fondo de todas sus victorias se consigue alguno.

Ejemplo: Gorbachov, presidente de la Unión Soviética, ejecuta la desintegración de ésta. Boris Yeltsin, comunista nombrado Presidente por el Soviet Supremo, lo hace cañonear y adopta medidas neoliberales que arruinan todas las conquistas de la Revolución. Lenin Moreno, incondicional seguidor de Rafael Correa, tras ganar las elecciones con apoyo de éste se entrega al Fondo Monetario Internacional. Complete usted la lista, tan larga como la de las desdichas de la humanidad.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Cinco razones

Parloteando en medio del desastre...



De COP en COP, se acerca el cataclismo

Los gobiernos se han esforzado en buscar la forma de no reducir sus emisiones, de que sean otros quienes las reduzcan, de hacer el paripé de que las reducen deslocalizándolas

(…)


La incapacidad de los gobernantes frente a la crisis ecológica, en particular la climática, no es el resultado de una misteriosa fatalidad o de la perversidad de la naturaleza humana, sino el resultado de cinco factores estructurales: 
  • el productivismo congénito al capitalismo impide producir menos; 
  • el régimen neoliberal de acumulación impide concebir un plan público; 
  • la contradicción entre la internacionalización del capital y el carácter nacional de los Estados impide hacerse cargo del desafío globalmente; 
  • la crisis de liderazgo imperialista impide incluso garantizar el mínimo orden en el desorden capitalista (un factor, sin duda, agravado por el clima-negacionismo de Donald Trump); 
  • por último, la crisis de la democracia burguesa basada en la demagogia electoralista impide ver más allá de los tres años. 
Todo ello es el producto de un sistema capitalista en fase terminal que, como decía Marx, "agota las dos únicas fuentes de toda riqueza: la Tierra y los trabajadores".

(…)

martes, 3 de diciembre de 2019

Autodestrucción sistémica global

Jorge Beinstein pronunció esta importantísima conferencia en octubre de 2012, dentro del ciclo “Los retos de la humanidad: la construcción social alternativa”, en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Si hace siete años estábamos en pleno proceso, ahora ya nadie mínimamente informado lo niega. Lo que ocurre es que no se suele mencionar la causa, o se disfraza desviando la atención. O se pinta de verde.

Me lleva hasta ella el blog arrezafe. Y por su importancia merece ser, no leída, sino estudiada hasta aprendérsela de memoria. Para eso recomiendo bajarla desde esta dirección de internet.

Dejo aquí una pincelada:
Las revoluciones tecnológicas del capitalismo han sido en apariencia sus tablas de salvación, así fue durante mucho tiempo incrementando la productividad industrial y agraria, mejorando las comunicaciones y los transportes, pero en el largo plazo histórico, en el balance de varios siglos constituyen su trampa mortal, han terminado por degradar el desarrollo que han impulsado al estar estructuralmente basadas en la depredación ambiental, al generar un crecimiento exponencial de masas humanas súper explotadas y marginadas. 
El progreso técnico integra así el proceso de autodestrucción general del capitalismo (es su columna vertebral) en la ruta hacia un horizonte de barbarie. No se trata de la incapacidad del actual sistema tecnológico para seguir desarrollando fuerzas productivas sino de su alta capacidad en tanto instrumento de destrucción neta de fuerzas productivas. Se confirma así el sombrío pronóstico formulado por Marx y Engels en pleno auge juvenil del capitalismo: “Dado un cierto nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, aparecen fuerzas de producción y de medios de comunicación tales que, en las condiciones existentes solo provocan catástrofes, ya no son más fuerzas de producción sino de destrucción”.
Y este elocuente gráfico: