sábado, 8 de junio de 2024

La vida emocional del populismo (II)


Eva Illouz










En la entrada inmediatamente anterior de este blog he reseñado un interesante libro con este título, escrito por la profesora Eva Illouz. Su pertenencia a una universidad israelí que se autodenomina Hebrea y los condicionantes de su nacionalidad voluntariamente adoptada dificultan que ponga en cuestión el origen colonialista de su país. Pero salvo en este punto su agudo análisis ofrece una valiosísima información sobre los complejos factores que hacen de este territorio de imprecisas fronteras un hervidero de tensiones y contradicciones, que son las que lo están llevando a consolidarse como Estado autoritario, con una democracia aparente en sus formas (por ahora) pero que prácticamente adopta ya una estructura fascista.

La autora es especialista en historia de la vida emocional, teoría crítica aplicada al arte y a la cultura popular, significado moral de la Modernidad e impacto del capitalismo sobre la esfera cultural. Como buena conocedora del país lo pone como ejemplo de una plaga (¿bíblica?) que se extiende peligrosamente por el mundo, el populismo.

En la contraportada del libro se expone la paradoja fundamental del populismo:

...la democracia sufre hoy los embates de regímenes populistas que debilitan las instituciones y agravan las dificultades de la sociedad. Pero ¿cómo es que aquellas figuras políticas que socavan las condiciones de la vida obtiene, y en muchos casos conservan por largo tiempo, el apoyo de quienes más perjudicados resultan?

Se explica esta paradoja por la carga emocional que es capaz de transmitir, fomentando en el imaginario popular explicaciones simplistas basadas en sentimientos, con una mezcla deliberada de elementos reales con burdas falsificaciones.

Miedo, asco, resentimiento y amor son las emociones que explican el soporte de gran parte de la población de Israel a políticas éticamente inaceptables, creadoras de conflictos externos, pero también dentro de su sociedad. La pretensión inicial de crear una democracia judía chocó con la realidad: difícil coexistencia con otras poblaciones, judeidad multiétnica y unidad religiosa más que discutible.

La seguridad es la primera preocupación de la población judía. Los judíos de Israel tienen motivos de alarma y su preocupación obedece a causas reales. En primer lugar están rodeados de países árabes, potencialmente hostiles. Además, dentro de sus fronteras la población es muy heterogénea y una parte de ella es vista por otra como un peligro para su identidad judía. Porque la población judía, que tampoco es homogénea, comparte la nacionalidad israelí con una cuarta parte no judía. Y si esto es así en su territorio "legal", la ocupación de nuevos territorios crea más problemas y acentúa el carácter militar y policial en este último capítulo del colonialismo.

De una población total de 7,15 millones son judíos 5,43 millones, árabes israelíes 1,43 y se clasifican como "otros" 0,29 millones. La ocupación de Cisjordania incorpora otros 3.01 millones de árabes palestinos más, y la invasión de Gaza añadiría otros 2,05 millones (seguramente menos, dadas las matanzas que perpetran en estos momentos. Sumando al territorio que ocupa el que pretende ocupar, Israel concentra una población palestina de 6,49 millones de habitantes, superando en más de medio millón a la población judía. Números cantan.

Traducir esta preocupación en "miedo", cuando la superioridad militar de Israel, incluida su pertenencia al club atómico, debería hacerlos "seguros", es un logro propagandístico de sus gobiernos y de la derecha judía. La paranoia se instala en la mente: cada vecino puede ser un peligro, gran parte de la población es sospechosa, la que parece ser una mujer embarazada puede ocultar explosivos...

En estas condiciones, el miedo real es el que sufren los palestinos. La menor sospecha puede costarles la vida si alguien de gatillo fácil cree ver una actitud agresiva. Ni la vivienda es un lugar seguro. Un urbanismo arbitrario puede impedir la nueva construcción u ordenar la demolición de las existentes. El castigo a un acto considerado terrorista alcanza a la familia entera. El "ojo por ojo" no basta, y se puede multiplicar por diez o por mucho más.

Al miedo imaginario, cultivado por los gobiernos parafascistas que apoya una parte mayoritaria de la población judía, se une en algunos lugares cercanos a las fronteras un peligro real, cierto que mucho menor que el que ellos crean, ante posibles ataques guerrilleros. Comenta Eva:

Algunas personas consiguen trascender el propio miedo y los mecanismos automáticos de pensar y sentir que el miedo produce.  Curiosamente, parece que las personas son más capaces de afrontarlo cuando el miedo se deriva de un objeto real que cuando se apoya en una narrativa imaginaria... (...) quienes viven muy cerca de la frontera con Gaza, ofrecen un ejemplo notable de las formas en que el miedo a un objeto real puede modularse desde un punto de vista racional.

Esto es así: ante un peligro real se ponen en marcha mecanismos de autoprotección, mientras en los menos expuestos a él se agiganta el fantasma del miedo imaginario y los arroja en los brazos de quien les ofrezca protección.

El asco nos defiende de sustancias o animales nocivos. A veces basta la vista, y mucho más frecuentemente el olfato, para alejarnos de ellos. Si nos fallan, el tacto es suficiente para evitar algo de textura viscosa o desagradable. Como último recurso disponemos del gusto, que nos hace arrojar lo que podría dañar nuestro organismo.

La experiencia personal, pero también la ajena aprendida culturalmente, modulan la repugnancia que sentimos hacia lo que consideramos dañino. Esta se resume en el concepto de suciedad, y lo opuesto a ella es la higiene, la limpieza, la "pureza". Y lo que es aplicable a los individuos ocurre también con los grupos humanos.

En condiciones de extrema pobreza es difícil permanecer limpio. Por eso es fácil caer en la aporofobia. Pero la higiene social abarca mucho más que eso, y los grupos humanos tienden a rechazar a quienes contaminan la pureza de su sociedad. Son muchas las costumbres dirigidas a esto. Descalzarse para entrar en casa, la ducha diaria o la repulsión hacia algunos alimentos no acostumbrados son rasgos culturales diferenciadores. A veces la cosa no pasa de ahí, y se resuelve con el consejo de "donde fueres haz lo que vieres".

Los tabúes, las prohibiciones, suelen tener origen práctico, racional y adaptativo, como explica el antropólogo Marvin Harris en su libro Vacas, cerdos, guerras y brujas. Las religiones establecen prohibiciones, a veces muy estrictas, para mantener la pureza y con ella la supervivencia del grupo.

Mucho más importantes que las creencias son las observancias. La religión ata sobre todo por las costumbres, porque lo que uno cree nadie lo sabe, pero lo que practica lo ven todos.

Esta es precisamente la razón de la persistencia del pueblo judío, siempre rodeado de gentiles. Más que la creencia lo une la práctica. El libro de Eva Illouz explica así el asco como miedo a la mezcla:

Todos los sistemas culturales establecen algún tipo de separación entre las cosas definidas como sucias (el cerdo en el judaísmo y el islam, por ejemplo) y las cosas definidas como limpias. La suciedad (...) no es solo ni principalmente suciedad real, es ante todo simbólica. (...) Las religiones no solo tratan de un sentido de lo sagrado y lo profano, sino también de la producción de un orden simbólico que convierte ciertas cosas en sucias e impuras y designa a otras como puras. (...) En la ley judía, la impureza tiene que ver con el derramamiento de ciertos fluidos corporales fuera del cuerpo. Si una mujer está menstruando se la considera "impura" (nidá), por lo que su marido no puede tocarla. Si un hombre tiene una emisión nocturna también se lo considera impuro. Tanto la mujer menstruante como el hombre con la emisión nocturna vuelven a estar limpios tras la inmersión en un baño ritual (mikve). Estos casos de polución tienen sentido para el creyente en el contexto de todo el sistema cultural y las leyes relativas a la pureza de la familia (teharat hamishpajá). Del mismo modo, solo las leyes dietéticas generales (kashrut) permiten comprender por qué está permitido el consumo de carne de vaca mientras que la carne de camello, el marisco o el cerdo están contaminados. Los judíos piadosos desprecian estos alimentos no solo porque están prohibidos, sino porque han interiorizado estas prohibiciones hasta tal punto que estos alimentos les producen repulsión. Tan profundo es este tipo de aprendizaje que a los judíos no religiosos que crecieron en hogares religiosos a menudo les siguen resultando repulsivos la carne de cerdo o los mariscos.  

(...)

Podemos afirmar entonces que las religiones no solo tratan del culto a deidades o fundadores de creencias, sino también de imponer categorías de pureza e impureza. Estas categorías pueden parecer puramente teológicas a primera vista, pero en realidad también tiene funciones sociales muy importantes, ya que producen y mantienen una distancia infranqueable entre grupos sociales.

(...) 

Al hacer cosas definidas como impuras o contaminantes, una persona se sitúa como inferior al grupo puro, que a la vez se define así como socialmente superior: los sacerdotes judíos –la clase de los cohanim–tienen prohibido tocar un cadáver o incluso estar cerca de él, precisamente para conservar su estatus de pureza. La religión judía contiene todo un sistema social basado en la pureza. Por ejemplo, los sacerdotes están por encima de los levitas, que están por encima de los israelitas, que están por encima de los conversos, que a su vez están por encima de los no judíos. La lógica interna de esta jerarquía es la de la pureza familiar que se combina con la proximidad al templo y la casta sacerdotal. No solo las personas, sino también las formas de suciedad tienen una jerarquía interna: la impureza de un cadáver es mayor que la de un leproso, que es mayor que la de una mujer menstruante, que a su vez es mayor que la de un hombre que ha derramado su semen. 

El sistema de diferenciación social es también un sistema de diferenciación de género. Si no se puede tocar a una mujer que está menstruando, esto a su vez impone y refuerza una diferencia radical entre hombres y mujeres y una jerarquía entre ellos (a diferencia de las mujeres, los hombres no son per se biológicamente impuros; solo ciertos actos pueden hacerlos impuros). La ley de la nidá está escrita evidentemente desde el punto de vista de los hombres (ya que a los hombres probablemente les diera asco la sangre menstrual, lo que tal vez siga siendo el caso) y refleja el punto de vista masculino a la hora de decidir qué es impuro. 

El asco configura así las jerarquías sociales y las hace parecer naturales. También es un poderoso ingrediente para mantener dichas jerarquías. Esta es la razón por la que el matrimonio se vigiló de cerca. Tenía como objetivo reproducir la pureza de las líneas familiares (casarse con un bnei Israel –judío de nacimiento– es superior a casarse con un converso, que es mejor que casarse con un esclavo liberado). El matrimonio de los conahim (sacerdotes) era el más cerrado. No pueden casarse con mujeres divorciadas (presumiblemente porque esto ha comprometido la línea de sangre) y deben casarse dentro de la casta. Así pues, la dicotomía entre puros e impuros cumple un poderoso papel social: la identidad social se fundamenta en la capacidad de permanecer separado y de saber hacer respetar los límites. Esta estrategia, cabe señalar, ha sido fundamental para mantener al pueblo judío a lo largo de la historia a pesar de los interminables intentos de conversiones forzosas. 

(...) 

Si hubiera que elegir un momento decisivo en que el asco empezó a desempeñar un papel en la vida pública israelí, la creación del partido de derechas Kach sería un buen candidato. Kach era un partido religioso e extrema derecha fundado en 1971 por un judío estadounidense, el rabino Meir Kahane. (...) El partido de Kahane desplazó el foco de atención de la tierra a las personas: ya no se trataba de compromisos territoriales, sino de leyes que impidieran de facto la entrada de los árabes, y ni hablar de su asimilación a la sociedad israelí. Por ejemplo, Kahane propuso una ley "para impedir la asimilación entre judíos y no judíos y para preservar la santidad del pueblo de Israel", cuyo objetivo era separar por completo a judíos y no judíos en el espacio público, de acuerdo con la lógica de la contaminación y la pureza. (...) Kahane nació en Brooklyn en 1932 y vivió en los Estados Unidos hasta 1971. Era tan estadounidense como judío observante. No podía ser ajeno a la profunda segregación de los negros en los Estados Unidos, justificada por la ideología de la supremacía blanca arraigada en tantas instituciones estadounidenses (no olvidemos que los nazis consideraron demasiado estricta la "regla de una gota", que en los Estados Unidos definía como negra a toda persona con cualquier grado de ascendencia negra, y en su lugar limitaron su definición de judío a las personas con un abuelo judío). Así, la ideología de Kahane se caracterizaba por el deseo de llevar a la esfera pública las leyes judías de pureza y por una visión profundamente racializada de la supremacía étnica y racial que estuvo enquistada en los Estados Unidos hasta mucho después del fin de la segregación en los años sesenta (...)

(...) 

Los judíos ultraortodoxos aplican las leyes de pureza e impureza solo a sus propias comunidades cerradas. Pero los nacionalistas religiosos de extrema derecha (muchos de los cuales son colonos) son distintos: son mucho más militantes en sus intentos de dividir a las comunidades adyacentes difundiendo por toda la sociedad un sentido contundente de separación (que, se podría decir, es producto de un asco inventado). La religión y el ejército son dos poderosos sistemas institucionales que imponen una estricta separación. De hecho, la diferencia principal entre los ultraortodoxos y los nacionalistas religiosos de extrema derecha es que estos últimos intentan activamente fabricar asco en la esfera pública hacia diversos grupos a través de sus rabinos. Los grupos supuestamente asquerosos son los laicos, la gente de izquierdas, los judíos reformistas, las feministas, los homosexuales y, por supuesto, en primer lugar, los árabes. Estas ideas son transmitidas por algunos miembros de las elites de los colonos, muchos de los cuales son rabinos que enseñan a los alumnos en las escuelas premilitares o rabinos en el ejército. Dichos rabinos representan la conjunción y convergencia perfectas del ethos religioso y la implicación activa de los militares en la separación física entre los dos grupos.(...)

Si los nazis catalogaban a los judíos como "subhumanos", ahora son estos judíos los que califican a los palestinos de "no humanos", refiriéndose a ellos como "animales". La deshumanización del enemigo es básica para despojarlo (y despojarse) de sentimientos. Esto, unido a la segregación entre grupos, evita problemas de conciencia. Mantenerse lejos del apestado es la mejor forma de no ponerse en su lugar. En palabras de un colono:

El pueblo de Israel tiene un papel que desempeñar: conquistar la tierra. Legarla. Expulsar a los gentiles que viven en ella [...]. No veo un lugar para los árabes en nuestro país. 

Soy racista. Digo todas las mañanas en la oración: "Bendito tú eres, D-s, por no haberme hecho gentil". Soy racista. Llevaré a un judío que hace autostop y no a un árabe porque soy racista. Y también emplearé solo a judíos y no a árabes porque soy racista. Tampoco daré caridad a una mujer árabe que pida dinero porque soy racista. Esa mujer debería acudir a sus organizaciones, ir a Hamás, Tal vez allí le darán unas pocas monedas.

El resentimiento es una emoción compleja. Es una reacción airada tanto a la desigualdad como al liderazgo e incluso a la excelencia. Por ello puede expresar tanto una exigencia de justicia como la envidia más mezquina. Emoción pasiva, reclama igualdad sin actuar, mientras recrea y aviva el daño que nos hacen. Comenta Eva:

Es una pieza clave del vocabulario emocional de las democracias capitalistas, porque está provocado por la pérdida de poder, real o imaginaria; una pérdida de poder más inaceptable en cuanto coexiste con normas de igualdad. Así pues, las sociedades con un grado alto de igualdad normativa pero que también incluyen mecanismos de movilidad descendente (o de estancamiento social) serán propensas al ressentiment. Es probable que el ressentiment sea fuerte cuando la competencia y las comparaciones con los demás sean características dominantes de las relaciones sociales. Adopta la forma de una rumiación incesante sobre la falta o la pérdida de privilegios y contiene el deseo, implícito o explícito, de vengarse de lo que se considera la causa del estatus inferior y de la falta de privilegios.

Este es un punto importante: el resentido no busca la igualdad o la justicia, sino que ante todo reclama su derecho a formar parte de la casta de los privilegiados. Continúa la autora:

Siguiendo una premisa central de la sociología de las emociones, sugiero que, como emoción política, el ressentiment tiene un sentido y un efecto que depende de los grupos sociales que lo utilizan y de los objetivos que persiguen. Dichos grupos y objetivos varían, y son los grupos que promueven el resentimiento y los objetivos que persiguen los que constituyen el objeto sociológico propio de un análisis del ressentiment. Israel ofrece un ejemplo destacado de los usos políticos populistas del resentimiento. 

Los mizrajíes son judíos que emigraron a Israel desde África y Asia (Marruecos, Irak, Yemen y muchos otros países, sobre todo en as décadas de 1940 y 1950), Hoy está fuera de discusión que estos judíos sufrieron una importante discriminación por parte de lo que entonces era una clase dirigente socialista de izquierdas compuesta casi exclusivamente por asquenazíes (judíos de Europa Oriental y Occidente) que, como muchos europeos no judíos, tenían una visión profundamente orientalista de los árabes, y, por asociación, también de los mizrajíes. Los consideraban primitivos y contrarios al proyecto occidental que Israel pretendía implantar en Oriente Medio. La discriminación contra los mizrajíes adoptó muchas formas. Tras la fundación del Estado en 1948, el gobierno israelí creó campos de tránsito para alojar a la marea de inmigrantes. En muchos casos, los campos incluían tiendas de campaña y chozas destartaladas, sin electricidad ni agua corriente. Los inmigrantes asquenazíes solían salir de los campos con bastante rapidez para instalarse en lo que serían los centros urbanos y barrios propiamente dichos, mientras que en general los inmigrantes mizrajíes debían permanecer en los campos mucho más tiempo, a veces varios años, por lo que incluso organizaban una nueva identidad en torno al campo. En 1952, más del 80% de las personas que vivían en estos campos de tránsito. o maabarot, eran mizrajíes, lo que generó una brecha importante en las condiciones de integración y movilidad de los dos grupos étnicos. El sistema educativo de Israel también favorecía a los asquenazíes. Los mizrajíes estaban claramente en desventaja: En la década de 1970, solo el 27% de los chicos mizrajíes asistían a la escuela secundaria. y, lo que es más flagrante, los alumnos mizrajíes tenían más posibilidades de que se les orientara hacia escuelas de formación profesional y se les impidiera obtener un diploma de secundaria. Muchas de las ciudades dominadas por mizrajíes carecían de escuelas secundarias regulares, lo que, por supuesto, les impedía de facto acceder a las universidades, que después de los años setenta se convirtieron en todo el mundo en el camino más seguro hacia la movilidad social. La discriminación, el orientalismo y el desprecio sin reservas que los asquenazíes mostraron por los mizrajíes están fuera de toda duda, a pesar de que hayan sido rebatidos con vehemencia. Los asquenazíes discriminaban a los mizrajíes como los blancos discriminaban a los negros, o los cristianos a los judíos, con la diferencia de que pertenecían al mismo pueblo y se suponía que formaban parte de la misma entidad política colectiva. Por eso nos ofrece un caso especialmente provechoso par reflexionar sobre las formas en que las víctimas reaccionan ante las injusticias que les infligen miembros de un mismo grupo nacional. La reacción es tanto más interesante cuanto que se suponía que los mizrajíes eran iguales a los asquenazíes que les habían precedido y que tenían presumiblemente ideas socialistas. La pérdida de privilegios es un factor que contribuye al desarrollo del ressentiment y el giro a ideas populistas. En el caso de los mizrajíes, fue la evidente y continua discrepancia entre el estatus de los dos grupos étnicos lo que contribuyó al sentimiento de injusticia. Como judíos en un Estado judío, los mizrajíes deberían haber sido "ciudadanos de primera clase". En cambio, fueron discriminados en todos los ámbitos de la vida política, económica, religiosa y cultural. 

Por tanto, no es de extrañar que el ressentiment se convirtiera en la palanca que usó el partido derechista Herut (que más tarde se convirtió en el Likud) contra su rival de izquierdas (Mapai), para desbancar a la izquierda de su poder sostenido en las instituciones políticas. El logro de Menájem Beguín, que dirigía el Herut, fue precisamente transformar la experiencia social real de los mizrajíes en un resentimiento duradero contra los asquenazíes como grupo étnico. Esto, a su vez, transformó profundamente la política israelí: creó un poderoso electorado para la derecha y le permitió ganar poder casi continuamente desde 1977. 

(...) 

El ressentiment proporciona un poderoso pegamento para crear fronteras cohesivas dentro del grupo y está en la base de una política de identidad. La afiliación política llega a parecerse a formas de lealtad propias de un clan. Más aún: el propio partido, en este caso el Likud, se convierte en parte de la identidad personal de muchos votantes mizrajíes. Traicionar al partido es traicionar a la propia tribu.

El sentimiento tribal consolida al grupo y pone la solidaridad interna por encima de cualquier otra consideración. Los Estados fomentan la emoción patriótica encaminada a la Formación del Espíritu Nacional, pero a otros niveles también se usa la irracionalidad como medio. El triunfo del propio equipo es prioridad absoluta para los ultras del fútbol, cuyas mentalidades primitivas se deslizan fácilmente hacia los populismos de corte fascista. Pocas veces se ha expresado esta irracionalidad defensora del grupo como en el Credo Legionario. En él, aunque la finalidad sea idealmente patriótica, es la solidez del grupo lo que realmente importa:

A la voz de ¡A mí La Legión!, sea donde sea, acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio. 

"Con razón o sin ella", la derecha israelí ha atraído hacia su ideario ultra a los judíos más descontentos, reunidos contra una élite más cultivada y supuestamente más progresista. El caso es un calco del populismo derechista en Estados Unidos, que dirige sus dardos contra las formas educadas de una élite a la que no pueden acceder los granjeros del Medio Oeste ni los blancos pobres del Sur.

Pese a todos los conflictos internos de este "Estado judío", algo común, de raíces religiosas basadas en las costumbres compartidas tanto o más que en las creencias; un apego, un amor a lo propio un tanto irracional que reaviva la derecha y que se traduce en odio compartido hacia el otro, el extraño, el diferente, muchas veces construido como arquetipo.

Incluso la izquierda israelí mayoritaria, hasta cuando pretende ser laica, no puede separarse de su raíz religiosa, sin la que fallan sus propios fundamentos:

Uno de los muchos efectos de la religión en la sociedad es conducir las creencias a través de símbolos y objetos sagrados. Una vez que la tierra se convierte en sagrada, la exigencia de lealtad a la nación se hace total. Este nacionalismo puede convertirse fácilmente en una forma de "identidad depredadora" [...] basada en reivindicaciones acerca y en nombre de una mayoría amenazada. Dicha identidad es reivindicada por grupos que se ven a sí mismos como mayorías cuya identidad está atada a la de la nación. En casos así, el nacionalismo se vuelve el marco organizativo general de un grupo par hacer valer sus privilegios sobre otro grupo. Ese nacionalismo es una forma de ideología viciada, que rearticula las desigualdades de clase en torno a cuestiones de lealtad a la nación.

Esta es la razón de que un "socialismo nacionalista" como el que pretendidamente se quiso implantar en Israel (al igual que el que se autodenominó "nacional-socialismo", si admitimos su más que dudosa sinceridad) está abocado a la inoperancia y el fracaso. Porque, incapaz de cumplir sus promesas, obligado a priorizar la estructura existente para evitar su hundimiento, conduce a una airada frustración que es el mejor caldo de cultivo de los más toscos populismos.

Al final del libro Eva observa que:

Sobre la base del caso israelí, hay una dimensión del populismo que me parece de lo más distintiva, a saber: el hecho de que los líderes de extrema derecha hayan logrado romper la relación tradicional de la izquierda con la clase trabajadora y la hayan retratado como representante de las élites.

(Aclaremos que la izquierda socialdemócrata tiene su parte de culpa, al haber demostrado sobradamente un miedo reverencial hacia el sistema económico capitalista, desde los fabianos y los primeros revisionistas renunciaron a la radicalidad original).

Es importante una distinción final entre los significados de solidaridad y fraternidad:

Una observación común es que cuanto más unida esté la comunidad, mayor será la solidaridad. La solidaridad se basa aquí en la capacidad de identificarse con los demás y verlos como "familia", en lugar de reconocerlos por principios universales. (...) La fraternidad no debe confundirse con la solidaridad. A primera vista, tanto la solidaridad como la fraternidad implican obligaciones y apoyo mutuo entre las personas. Ambas "comparten un compromiso de ayuda mutua y responsabilidad social". Pero hay una diferencia importante: la solidaridad se basa en el mutuo acuerdo y "siempre se expresa a través de visiones particulares de los fines humanos y las preocupaciones morales". Por el contrario, la fraternidad no se basa en el acuerdo ni en un apego sentimental al otro, sino en una concepción moral y legal de la justicia dentro de la comunidad política. Además, ambas deberían mantenerse separadas, porque por más que la solidaridad esté presente en una sociedad, esa misma sociedad puede ser muy deficiente en fraternidad. Israel tiene un nivel alto de solidaridad y un nivel bajo de fraternidad. Los altos niveles de solidaridad son evidentes dentro de los diferentes grupos sociales, como los sentimientos de solidaridad entre los israelíes judíos hacia los soldados desaparecidos y su familias. Por otro lado, los bajos niveles de fraternidad quedan indicados por el hecho de que el 42% de los ciudadanos israelíes judíos apoyan la idea de que los ciudadanos judíos deberían tener más derechos que los ciudadanos no judíos, lo que demuestra un bajo nivel de compromiso con la idea de justicia dentro de la sociedad.

Y mirando hacia nuestro país y hacia la mayoría de las "democracias occidentales", ¿cuánta gente considera normal privar de derechos básicos a los refugiados, a los inmigrantes, a los extranjeros, especialmente si son pobres? ¿O expulsarlos, con la misma naturalidad con que lo expresan los fundamentalistas judíos de Israel?

Solo me resta recomendar algunas lecturas relacionadas con el tema, como el espeluznante ideario que reveló Ariel Sharon en una entrevista privada, digno de la mayor crueldad nazi, o una fábula de Samaniego aplicable a quienes sólo ven las injusticias cuando miran hacia arriba.

jueves, 23 de mayo de 2024

La vida emocional del populismo

Este es el título de un reciente libro de la profesora de sociología y antropología Eva Illouz, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en el que su autora analiza "cómo el miedo, el asco, el resentimiento y el amor por la patria socavan la democracia". Tales son las emociones que fomentan los populismos que la hacen peligrar.

El libro me lo ha proporcionado mi amigo Domingos García, director del Curso de Filosofía de la biblioteca pública de Pontevedra, a raíz de la sesión dedicada a los populismos. Siendo muy interesante el análisis, igualmente lo es la autora, su marco ideológico y sus condicionantes. Lo que soslaya y oculta, o admite de pasada, debe pasar también el filtro de lo que enseña. No está libre, nadie lo está, del marco social en que vive, el país en que reside y el lugar que ocupa en esa sociedad; un lugar profesionalmente privilegiado, pero relativamente discriminado, dada su procedencia y cultura.

El origen del sionismo está en las persecuciones a que estuvieron sometidos los judíos a lo largo de su historia. Los Estados modernos, no siempre coincidentes con las naciones reales, trataron de uniformizar a sus poblaciones, imponiendo una cultura nacional sobre las demás. Para cohesionarlas había también que señalar enemigos, exteriores unos, pero otros internos. Los judíos eran un blanco fácil y se fomentó el odio hacia ellos.

Entre los judíos hubo igualmente factores de unidad y de diferenciación. La religión los había mantenido unidos, pero el tiempo y las sociedades en que estuvieron instalados los había transformado culturalmente. Incluso étnicamente no eran los mismos en todas partes.

Judíos kurdos en Rawandiz, en el norte de Irak (1905)

El sionismo reunió a estas gentes, diversas incluso por sus lenguas, y la sensación de sentirse rodeados de gente hostil logró el hecho asombroso, y difícilmente repetible, de resucitar para uso común una lengua de uso esencialmente religioso. ¿Tendría esa fuerza un renaciente espíritu latino que nos hiciera volver al latín como lengua habitual? Más aún que la religión, son el miedo, la repulsa y el resentimiento los que galvanizan un patriotismo artificialmente creado.

Pero este melting pot, como el norteamericano, no es capaz de eliminar las tensiones que una unidad tan artificial contiene inevitablemente. Sin llegar, ni mucho menos, a una separación en castas como las de la India, podemos distinguir varios grupos que el patriotismo sionista une sin que obtengan el mismo éxito en la estructura social.

En la cumbre del poder político y económico están los asquenazíes, que procedentes de la cultura europea fueron esenciales para la fundación del estado judío. Un paso más atrás, los sefardíes no llegan a tener tanta influencia. Más discriminados están los mizrajíes, judíos arabizados que convivieron con los musulmanes durante siglos y que raramente fueron perseguidos en sus países de origen. Muchos eran tan palestinos como sus antiguos vecinos musulmanes o cristianos, lo que quizá contribuya a su peor consideración.

Muy minoritarios, y poco influyentes, son los falashas, judíos etíopes.

Mujeres etíopes en el Muro de las Lamentaciones













También hay muchos palestinos que son ciudadanos de Israel, siempre sospechosos y discriminados; y luego están los palestinos de los territorios ocupados, que son los parias de esta explosiva amalgama.

Un patriotismo defensivo-ofensivo aglutina a esta inestable sociedad. Al impulso sionista inicial y el fanatismo religioso de una parte de la población se unen el miedo y la repulsión hacia unos "diferentes" que los rodean y que, además, están entre ellos. Pero entre los grupos menos favorecidos anida el resentimiento de quienes se ven despreciados desde arriba, aunque también ignoren y desprecien a los de más abajo.

Esta mezcla de miedo, asco y resentimiento que contrapesa el patriotismo "socavan la democracia israelí y abren la puerta al populismo". Mucho hemos oído llamar a este país "la única democracia de Oriente Medio". Conviene poner en cuarentena esta interesada definición.

Los conceptos de "democracia" y "populismo" son polisémicos y su interpretación está sujeta a las emociones que dirigen la ideología del que los usa. En rigor, ¿debemos llamar democracias a las formas de organización liberales en que viven personas tan desiguales en riqueza, conocimiento y poder de influencia? No hace mucho se discutía si nuestra democracia era "perfecta", ¿podemos de veras creer que lo es?

La vieja lucha de clases que en Atenas opuso el "demos" al "aristos", repetida después en otras situaciones, pretendió que la mayoría se autogobernara, pero siempre llevó a compromisos que no igualaban realmente a los ciudadanos salvo en aspectos formales. ¿Cómo puede ser que, en medio de desigualdades tan patentes, los partidos de derechas de nuestro país se digan defensores de "la igualdad entre todos los españoles"?

La simplificación populista opone a "los de arriba" y "los de abajo", sin cuantificar quiénes son unos y otros (¿el 1% frente al 99? ¿el 10% contra el 90?) y sin cualificar las complejas clases sociales de nuestras complejas sociedades. Esta vaguedad caracteriza a los populismos.

Comparemos, como metáfora, las imágenes que podemos tener de las realidades sociales con distintas imágenes fotográficas. Frente a la fotografía en color que reflejaría más fielmente la realidad, la fotografía en blanco y negro obtiene una gama de grises, con la única variable de la luminosidad. En el análisis socioeconómico la riqueza, con el dinero como equivalente universal, sería comparable a la luz. La simplificación populista prescinde de la gama de grises y carteliza la imagen en blanco y negro puros. El blanco (o el negro) se reservan arbitrariamente para el 1, el 10, el 50, el 90 o el 99 por ciento de la "luminosidad social".

Los populismos, como tosca simplificación, son fáciles de manipular y asimilar. Un sustrato real está en su base, pero los mecanismos del sentimiento son fácilmente manejados por quienes tienen capacidad y habilidad para hacerlo y obtienen ventaja de ello. Refiriéndose a la carga emocional que moviliza a los grupos humanos dice la autora:

Raymond Williams, el gran teórico literario británico, acuñó la expresión "estructuras de sentimiento" para designar las formas de pensamiento que pugnaban por surgir entre la hegemonía de las instituciones, las respuestas populares a las normativas oficiales y los textos literarios que daban cuenta de estas respuestas. Una estructura de sentimiento apunta a la experiencia incipiente, lo que hoy podríamos llamar un afecto, algo que está por debajo del significado coherente. Es una forma compartida de pensar y sentir que influye y se deja influir por la cultura y la forma de vida de un grupo concreto. Y la noción de estructura también sugiere que este nivel de experiencia tiene un patrón subyacente, lo que significa que es algo sistemático. Estas estructuras pueden jugar un rol importante en la conformación de las identidades individuales y grupales. La política da forma y está formada por dichas estructuras de sentimientos, ya sea que se presenten en forma de miedo, de resentimiento, de asco o de orgullo nacional, como se estudia en este libro. Los actores políticos son especialmente poderosos a la hora de dar forma a narrativas que otorgan significados emocionales a experiencias sociales. Se dirigen directamente a los votantes con las narrativas que han forjado con ayuda de asesores, expertos y publicistas. Estas narrativas, moldeadas por las élites políticas y mediáticas, pueden resonar con habitus emocionales formados durante la propia socialización (por ejemplo, la indignación ante una injusticia percibida o el desdén por los grupos sociales "inferiores" suelen formarse en la familia), o pueden dar significado a experiencias sociales en proceso (como a una movilidad social descendente). A veces las emociones respaldan intereses socioeconómicos materiales, y a veces pueden desbordarlos e incluso contradecirlos, como cuando la clase trabajadora vota a líderes que bajan los impuestos a los ricos, debilitan los sindicatos, desregulan las leyes laborales y reducen las prestaciones sociales. Las emociones desempeñan un papel crucial a la hora de configurar e influir en los patrones de voto y otras opciones políticas de los ciudadanos.

Unas páginas más adelante, nos recuerda el sello fascista del partido Herut que dirigía Menágem Beguín, un precedente del actual Likud. Como testimonio de las tempranas disonancias que en el interior del judaísmo causaba su actividad terrorista cita una carta de denuncia que en 1948 hizo pública un grupo de estadounidenses, entre ellos personalidades de la talla de Albert Einstein y Hannah Arendt:

Entre los fenómenos políticos más inquietantes de nuestro tiempo se encuentra la aparición del "Partido de la Libertad" (Tnuat Hajeirut) en el recién creado Estado de Israel, un partido político estrechamente afín, por su organización, métodos, filosofía política y atractivo social, a los partidos nazi y fascista. Se formó a partir de los miembros y seguidores del antiguo Irgun Zvai Leumi [IZL], una organización terrorista, de derechas y chovinista de Palestina. [...] el incidente de Deir Yassin ejemplifica el carácter y las acciones del Partido de la Libertad. 
Dentro de la comunidad judía han predicado una mezcla de ultranacionalismo, misticismo religioso y superioridad racial. Al igual que otros partidos fascistas, se los ha utilizado para romper huelgas, y ellos mismos han presionado por la destrucción de los. sindicatos libres. En su lugar han propuesto sindicatos corporativos según el modelo fascista italiano. 
Durante los últimos años de esporádica violencia antibritánica, los grupos IZL y Stern instauraron un reino de terror en la comunidad judía de Palestina. Golpeaban a profesores por hablar contra ellos, fusilaban a adultos por no dejar que sus hijos se les unieran. Mediante métodos mafiosos, palizas, destrozos de ventanas y robos generalizados, los terroristas intimidaron a la población y exigieron un pesado tributo. 
La gente del Partido de la Libertad no ha participado en los logros constructivos de Palestina. No han reclamado tierras, no han construido asentamientos y solo han perjudicado a la actividad de defensa judía.

Estos "logros constructivos" dejan entrever, pese a la protesta antifascista de estos biempensantes, una conformidad con el expolio colonial, porque los asentamientos se instalaban en esas tierras que anteriormente ¿no eran de nadie?

Por otro lado esa denostada actividad terrorista explica por qué cientos de miles de sus habitantes huyeron y dejaron libres esas tierras "reclamables". Como diría Don Quijote, "no anda todo limpio". Se repite una vez más el hecho de que los fascistas hacen el trabajo sucio que otros aprovechan mientras se tapan la nariz.

A continuación Eva Illouz expone la paradoja fundamental en la enferma, como tantas otras, sociedad israelí:

Netanyahu aplicó políticas neoliberales y, sin embargo, no ha dejado de gozar del apoyo de diversos grupos sociales oprimidos y, en esta medida, es un ejemplo del mismo enigma que caracteriza a la política populista en general: se trata de una política que no tiene reparos en bajar impuestos a los ricos, reducir el sector público y aumentar las desigualdades y que, sin embargo, goza del apoyo de los más perjudicados por estas medidas. Por ejemplo, los precios de la vivienda en Israel subieron un 345,7% entre 2011 y 2021, el mayor incremento del mundo. Durante este periodo, los salarios israelíes solo aumentaron un 17,5%. Evidentemente, este tipo de cambio solo beneficiaría a las capas más altas de la sociedad y perjudica a las personas de estatus socioeconómico más bajo, al hacer que les resulte prácticamente imposible encontrar una vivienda asequible. A pesar de ello, el Likud recluta a sus seguidores sobre todo entre los sectores menos acomodados de la sociedad. Este hecho indica claramente que, como han advertido a menudo una gran variedad de comentaristas y especialistas, el populismo puede resultar inmensamente atractivo a pesar de los modos en que daña los intereses económicos de sus partidarios. También sugiere que el populismo es sobre todo una política de identidad: apunta a reforzar la identidad del grupo mayoritario, reparar heridas simbólicas (reales o imaginadas) y enfrentar varias identidades entre sí.

Estas identidades falsificadas las utilizaron los poderosos de todos los tiempos para desviar el malestar social hacia minorías culpabilizadas. En la época moderna el procedimiento lleva más de un siglo de triunfos.

Vemos ahora mismo cómo una rabia irracional arrastra a muchos a propiciar posiciones políticas que objetivamente les son lesivas. El bárbaro León de la Motosierra ha llegado al poder con los votos de los mismos que se dispone a machacar. ¡Y sin ocultar siquiera sus propósitos!

Menos aún ocultan estos manipuladores sus sentimientos; es más, los invocan para inducir los de sus electores y lograr así su apoyo. Desvían así, como los prestidigitadores, la atención del público hacia áreas que ocultan las esencias para que nos identifiquemos atendiendo a las apariencias. Nuestra autora cita al respecto a Walter Lipmann, que en su obra de 1927 El público fantasma dice:

Dado que es casi seguro que las opiniones generales de un gran número de personas constituyen un popurrí vago y confuso, no se puede actuar hasta que estas opiniones hayan sido procesadas, canalizadas, comprimidas y uniformizadas. Crear una voluntad general a partir de la multitud de deseos generales no es un misterio hegeliano, sino un arte bien conocido entre los líderes, políticos y comités directivos. Consiste esencialmente en el uso de símbolos que ensamblan emociones después de haberlas desprendido de sus ideas.

Es interesante observar que algunas de las lúcidas observaciones de la autora pueden convertirse en la horma de su zapato cuando las aplica a su país de adopción:

El populismo es una forma (a menudo exitosa) de recodificar el malestar social. Este libro sostiene que, en el contexto israelí, la política populista recodificó tres poderosas experiencias sociales: una se encuentra en los diversos traumas colectivos que vivieron los judíos a lo largo de su historia, incluido el nacimiento del Estado de Israel, que supuso una guerra contra el poder colonial británico y los países árabes circundantes. Estos traumas se han traducido en un miedo generalizado al enemigo. La segunda experiencia social poderosa es la conquista de la tierra, algo que, desde 1967, se ha convertido cada vez más en objeto de intensas luchas ideológicas sobre la naturaleza del nacionalismo israelí, al tiempo que la tierra se ha convertido en un recurso económico. La Ocupación genera prácticas emocionales de separación e incluso de asco entre diversos grupos de la sociedad israelí. La tercera experiencia social, de la que se alimenta la poderosa emoción del resentimiento, es la discriminación y exclusión prolongadas de los mizrajíes, judíos nacidos en países árabes. Este resentimiento operó a su vez una transformación radical del mapa político, inclinándolo hacia la extrema derecha. Por lo general llamadas negativas, estas tres emociones (miedo, asco y resentimiento) se trascienden en el amor a la nación y/o al pueblo judío. Estas emociones son generadas por marcos narrativos anclados en experiencias sociales concretas. En otras palabras, las experiencias sociales se traducen en emociones y motivaciones, creando narrativas que operan en la esfera política. Los actores políticos convocan y movilizan estas narrativas en sus luchas por el poder y la autoridad. Una vez movilizadas en la esfera pública, estas emociones se impregnan de lo que yo llamaría un excedente de afectos imaginarios: las emociones se alimentan tanto de experiencias sociales como de la invocación de guiones narrativos imaginados –por ejemplo, del enemigo o del pueblo verdadero y auténtico– que a su vez generan fuertes orientaciones afectivas. El despliegue de emociones en la esfera pública invita así a analizar las formas en que las experiencias sociales concretas se enmarcan y recodifican en narrativas públicas que producen un excedente de afectos imaginarios. Las emociones son tanto una respuesta a la realidad como a los objetos imaginados.

Es evidente que pasa de largo sobre los orígenes y fundamentos del Estado de Israel.

Porque esa guerra fundacional no fue sobre todo contra el poder colonial británico y los países árabes circundantes, sino especialmente contra los habitantes de aquella "tierra sin gente" de que se apoderó aquella "gente sin tierra". Una tierra, gran recurso económico, que tenía otros dueños que ya no lo son, en un proceso que no está ni mucho menos completado.

En cuanto al genérico "asco", ya he comentado antes la pirámide de ascos que va de arriba abajo en esta fragmentada sociedad.

Hay sin duda en Israel judíos con muy diferentes grados de identificación con su propio Estado. Muchos son los que detestan algunas políticas de sus gobiernos. Pero es difícil, sin un gran sentido crítico y mucho valor cívico, manifestar ideas que choquen frontalmente con el medio en que vives y trabajas. Y sobrevives.

La acomodación a las ideas dominantes tiene varios grados, desde la adhesión sincera hasta la ocultación o el falseamiento del sentir propio. Todos estamos condicionados por lo que nos rodea. En tiempos de terror oponerse frontalmente es heroico, pero hasta en los sistemas menos despóticos salirse de lo oficial tiene sus riesgos. No digamos en situaciones claramente bélicas.

La incomodidad moral que causa ocultar o contradecir las propias ideas produce con frecuencia el efecto psicológico tranquilizador de autojustificarse aceptando de mejor o peor grado las que se perciben como mayoritarias. Hasta puede ocurrir que lo parezcan por esta misma razón y que la mayoría acabe por aceptar lo que cree que piensan, o fingen pensar, los que se manifiestan, o callan y otorgan, en su entorno.

Los grados de adhesión a las políticas nacionales se pueden graduar de menos a más, y muchos siguen este proceso:

  • oposición frontal
  • ocultación
  • sometimiento
  • consentimiento
  • aceptación
  • adhesión
  • adhesión "inquebrantable"

¡Cuántos represaliados por el franquismo callaron ante sus hijos durante toda su vida! El silencio de aquellos padres y lo que oyeron siempre fuera de casa crearon muchos simpatizantes sinceros de aquel régimen dictatorial.

Los que han nacido en Israel han asimilado con toda naturalidad su situación. Fácilmente se perciben superiores, y tienen mil formas de justificar la situación colonial y el desprecio a los otros. Los que llegaron de fuera pudieron hacerlo como huida o por un verdadero sentimiento sionista.

Eva Illouz llegó al país voluntariamente, se labró una carrera universitaria y soslaya como puede las cuestiones espinosas derivadas de su propia forma doble de pensar. Si puede protestar con los mizrajíes, no es tan fácil que se manifieste por los palestinos. Pero en su fuero interno reside sin duda una contradicción profunda. ¿Podrá no ser consciente de esto?

Cito de memoria a André Gorz, que en su libro Historia y enajenación cuestiona, a partir del caso de un empleado sinceramente enamorado de la hija de su jefe, si puede separar ese amor de las ventajas que le proporcionaría casarse con ella. Concluye que "no podemos separar nuestra realidad de las potencialidades objetivas que mueven nuestros pensamientos, sentimientos y actos".

viernes, 17 de mayo de 2024

Repasemos juntos

Pese a las contradicciones producidas por las alineaciones (y las alienaciones) inevitables en los conflictos que nos azotan, al final hay que tomar partido, quieras o no quieras, con todas las salvedades que haya que salvar.

Esta selección de textos se centra en los dos "conflictos" (vamos, "peleíllas" más o menos...) que centran la atención (y la propaganda) mediática, esas guerras que se juzgan confusamente invertidas en las informaciones que nos llegan. De una de ellas los medios dominantes informan desde un solo lado; de la otra, como es es imposible ocultar la totalidad de la realidad, mucho más diáfana en este caso, aunque una de las partes entorpece la información con todas sus fuerzas (armadas), la tremenda desigualdad hace más difícil la manipulación.

Pero hay un nexo común entre ambas guerras que los medios justifican como "defensa de Occidente", o más retórica y emocionalmente como defensa de "las libertades" o de "la democracia". Poco importa que los sátrapas del Golfo estén en tal defensa. Claro que en el otro lado encontramos a los ayatolás, tan feministas ellos, y en este al simpático gobierno de Israel.

Para un análisis más global no podemos prescindir de la geopolítica.

No se pueden ocultar las enormes contradicciones que esta disciplina engloba y mezcla, contribuyendo a que la puesta en primer plano de algunas de ellas ofusque a muchas mentes y las paralice, o incluso las haga simpatizar con quienes objetivamente son sus enemigos.

Pero la realidad es insoslayable: el imperialismo, cuya victoria cerraría las esperanzas de la humanidad en un futuro siquiera soportable, es hoy por hoy nuestro mayor problema: en estos tiempos no es un truculento y amenazador "peligro amarillo" el gran enemigo, sino el Imperio del Dólar y el capitalismo financiero que lo sustenta.

¿Os suena esto que digo muy dogmático, sesgado hacia uno de los dos grandes bandos que dividen el mundo de hoy?

Solamente voy a dejar aquí un par de ideas a mi modo de ver inocultables:

El economista Julen Bollain escribe hoy mismo en Publico el artículo Meritocracia, Un cuento para dormir a los idiotas, del que tomo estos datos:

En Estados Unidos, desde la década de los 80, los ingresos del 0,1% más rico han crecido un 320%, mientras que los de la clase trabajadora apenas un 0,1% anual. Según el razonamiento meritocrático, quizá deberíamos suponer que hay gente para la que el 0,1% más rico se ha esforzado 3.200 veces más que el 50% más pobre de la población, ¿verdad? Realmente suena absurdo.

La meritocracia como motor del ascensor social, ese mito de que con esfuerzo se consigue todo, logra que el hámster proletario siga moviendo la rueda de la acumulación del capital.

Si cuando todavía hay crecimiento este se traduce en un terrible aumento de las desigualdades sociales, ahora que el imposible crecimiento ilimitado se está frenando, ¿de qué se alimentará, a quienes devorará, el voraz sistema capitalista?

Se podrá objetar que en el bloque que se opone al imperio americano el funcionamiento de la economía es también capitalista. Porque el capitalismo, hoy por hoy nuestro mayor enemigo, impone sus reglas a todo el planeta.

Pero el bloque que se opone al imperio está liderado por China. Allí también se está dando el enriquecimiento de los más ricos, pero el capital, todavía, está bajo el control de un partido comunista que aún puede someterlo a una planificación a largo plazo. Y ahí está la clave: para el imperio americano no existe otra planificación que la impuesta por el poder financiero, siempre a cortísimo plazo.

Hoy el planeta está dividido en dos grandes campos, con límites imprecisos, claro está. De un lado el Imperio, que como ocurría en el romano, cuenta con: dominios de  soberanía directa, países claramente sometidos, y también otros países, aliados a la fuerza o por momentánea conveniencia. De otro, los que se oponen a él. En medio, los indecisos de todo tipo.

Ahí radica la diferencia: en la imposibilidad de que el Imperio del Dólar, depositario y a la vez rehén del poder financiero, encuentre otra solución final ante el decrecimiento que no pase por el progresivo exterminio de los que le van sobrando.


 

"Hasta el más lerdo puede imaginar las, aún más, 'esclavizantes' consecuencias..."

08/05/2024

Leo:

Daniel Ortega, presidente de la soberana Nicaragua:

«…la ONU "es buena para nada" ante el bloqueo a Cuba y el "genocidio" en Gaza.»

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Leo:

ME OPONGO AL GENOCIDIO EN GAZA PORQUE NO SOY UN MALDITO PSICÓPATA

No me opongo a la carnicería en Gaza porque amo a Hamás ni porque odio a los judíos, ni porque amo el Islam, ni porque odio a Estados Unidos.

No me opongo a la carnicería en Gaza porque sea de izquierda, comunista, anarquista o antiimperialista.

Me opongo a la carnicería en Gaza porque no soy un maldito psicópata.

Oponerse a la carnicería de Israel en Gaza es tan obvio, tan sensato, una posición tan mínima y de nivel fundamental, que si no te resulta inmediatamente evidente después de conocer los hechos básicos, tu problema es mucho, mucho más profundo que cualquier ideología, sesgo o prejuicio que puedas tener. Hay algo mal contigo como persona.

Si apoyas la carnicería de Israel en Gaza, tienes problemas mucho mayores que simplemente no tener el sistema de creencias ista o ismo correcto. Estás jodido por dentro. Tu condicionamiento te ha convertido en un ser humano generalmente de mierda. Tienes defectos profundos e inmensamente trascendentales en tu carácter, y no madurarás como persona hasta que los sanes y los trasciendas.

Oponerse a las atrocidades de Israel en Gaza no te convierte en una buena persona, sólo te convierte en una persona normal, y apoyar las atrocidades de Israel en Gaza te convierte en una mala persona. Nadie obtiene puntos por oponerse a un genocidio activo; ese es sólo el requisito básico y mínimo para un ser humano normal con un centro de empatía en funcionamiento en su cerebro. Si no puede cumplir con ese estándar básico y mínimo, merece ser visto con sospecha y desdén, y cualquier persona en su vida personal que se preocupe por la verdad, la moralidad y la humanidad debería reevaluar seriamente su relación con usted.

(CAITLIN JOHNSTONE)

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SI POR LAS BUENAS NO LE OBEDECE LA “CORTE PENAL INTERNACIONAL”, EL HEGEMÓN SE VE OBLIGADO A DEFENDERSE POR LAS MALAS

Leo:

«La Corte Penal Internacional (CPI) insta a “cesar inmediatamente todos los intentos de impedir, intimidar o influir indebidamente a sus funcionarios” en el caso de genocidio de Israel. Los funcionarios han sido “intimidados" y "amenazados" después de que Netanyahu presionó a Biden sobre posibles órdenes de arresto, dijo la CPI.»

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Leo:

BORRELL PROHIBE LA ENTRADA AL JARDÍN EUROPEO A LOS TESTIGOS “lenguaraces” DEL GENOCIDIO SIONISTA EN GAZA

Se prohíbe la entrada a la UE a testigos del "genocidio colonial" de Israel. Según se informa, Berlín impuso una prohibición en toda la UE al Dr. Ghassan Abu Sitta, quien iba a prestar testimonio ante los legisladores franceses sobre las atrocidades que Israel ha cometido en Gaza.

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¿DÓNDE ESTÁ EL ESTATUS? MATARILE, RILE, RON, CHIMPÓN…

Borrell nos cuenta, tarde y mal, lo que ya sabemos pero la Ley Mordaza nos aconseja soslayar...

"Estados Unidos ha perdido su estatus hegemónico". Durante una conferencia este viernes en la Universidad de Oxford (Reino Unido), el jefe de la diplomacia europea aseguró que el sistema internacional, "al que estábamos acostumbrados" después de la Guerra Fría, "ya no existe": "Estados Unidos ha perdido su estatus hegemónico. Y el orden multilateral [mundial] posterior a 1945 está perdiendo terreno". En los últimos 30 años, la cuota de China en el PIB mundial, en cuanto a paridad de poder adquisitivo, ha pasado del 6% a casi el 20%, mientras que nosotros, los europeos, pasamos del 21% al 14% y Estados Unidos del 20% al 15%. Se trata de un cambio drástico del panorama económico". El mundo "es mucho más multipolar".

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Leo:

MÁS AUTODEFENSA YANQUI-SIONISTA

Kim Dotcom explica por qué EE.UU. quiere impedir el comercio de semiconductores chinos a Rusia

"El Gobierno de Estados Unidos dice que China no puede proporcionar tecnología de doble uso a Rusia, mientras envía bombas a Israel para un genocidio"… en opinión de Dotcom, las sanciones de Washington contra China "no tienen que ver con Ucrania sino con el objetivo de impedir que el nuevo sistema financiero anti-dólar ponga fin a la impresión de dinero estadounidense a costa de otras naciones".

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Leo:

AL “PETIT MACRON” LE CRECEN LOS EXGENERALES PRO-RUSOS

«Ex general del ejército francés Dominique Delavard: Si se calcula el PIB en paridad de poder adquisitivo, y esto es muy importante, Rusia es la primera potencia en Europa, por delante de Alemania. No soy yo quien dice esto, es el Banco Mundial, es el FMI. En Francia se necesitan grandes salarios en euros porque allí todo es caro. Por ejemplo, si vas a una gasolinera y compras un litro de combustible, pagas casi 2 euros por algunos productos. El petróleo no cuesta 2 euros en Rusia. El mismo producto cuesta 50 rublos o 50 céntimos de euro. En otras palabras, necesitas un salario mucho menor para vivir cómodamente. Las facturas de luz se dividen entre 4. Es decir, se paga de forma diferente por los mismos servicios o bienes. A esto se le llama paridad de poder adquisitivo. Así pues, Rusia está en una posición mucho mejor en términos de paridad de poder adquisitivo de lo que la gente en Occidente cree.

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Leo:

LOS MEMORIOSOS CHINOS SON PACIENTES HASTA QUE DEJAN DE SER PACIENTES QUE NO MEMORIOSOS

La visita de Xi Jinping a Serbia está programada para coincidir con el 25º aniversario de la destrucción de la embajada china en Belgrado: el 7 de mayo de 1999, las fuerzas de la OTAN mataron a varios empleados de la embajada y de la agencia de noticias Xinhua con un misil.

El momento de la visita de Xi a Belgrado no podría ser más simbólico: China está enviando un mensaje claro a los belicistas transatlánticos. Nunca olvidaremos los crímenes que cometen y los crímenes que toleran, sus continuas violaciones del derecho internacional. No pueden intimidarnos para que nos sometamos porque estamos firmes del lado de la justicia, del lado de la mayoría global que está harta y cansada de su agresión, explotación, coerción, hipocresía y dobles raseros. Y por supuesto, afirmamos nuestro derecho a elegir a nuestros amigos y socios. La asociación China-Serbia es un paradigma de excelencia dentro del marco de cooperación de China y los países de Europa Central y Oriental y la BRI. La amistad con Serbia se remonta al compromiso con la ex Yugoslavia.

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Leo:

MINISTERIO CHINO DE ASUNTOS EXTERIORES:

–EEUU es el belicista número 1 del mundo.

–Las acciones destructivas de EEUU son alarmantes.

–En sus 240 años de historia, EEUU sólo no ha estado en guerra con nadie durante 16 años.

–Estados Unidos ha iniciado el 80% de las guerras desde la Segunda Guerra Mundial.

–EEUU es el número uno en interferir en los asuntos de países soberanos.

–Desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha participado en más de 50 golpes de Estado, ha interferido 30 veces en las elecciones de otros países y ha intentado asesinar a más de 50 jefes de potencias extranjeras.

–La OTAN y Estados Unidos son responsables de las guerras en Afganistán, Irak y Siria, que han causado más de 900.000 muertes de civiles y 37 millones de refugiados.

–Estados Unidos está desestabilizando Eurasia.

–Mientras continúe la hegemonía estadounidense, el mundo no descansará.

Blinken viajó a China para nada, por lo que parece... pues sí que lo parece, porque ese “cuento que le han recordado los chinos” se lo debe de callar de memoria…

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MASACRE NAZI EN ODESSA

Leo:

Se cumple una década. Cuando el régimen ucraniano masacraba a su pueblo nadie dijo nada. En cuanto Rusia respondió atacando a los nazis, todos pusieron el grito en el cielo. El 2 de mayo de 2014 neonazis armados asediaron y atacaron la ‘Casa de los Sindicatos’ de Odesa, en Ucrania. Los neonazis lanzaron cócteles molotov contra el edificio, en ese momento estaba repleto de gente, con centenares de personas en su interior.

46 personas murieron quemadas vivas o a tiros intentando huir. Cerca de dos centenares resultaron heridas. La prensa internacional calló. Compraron el relato de enfrentamiento entre pro-ucranianos y pro-rusos, silenciando lo que realmente fue: una auténtica masacre protagonizada por neonazis con el beneplácito de la comunidad internacional. Ni olvido ni perdón.

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Leo:

EL HEGEMÓN, VA CON LA “CIA” POR DELANTE A LO QUE VA: AHORA LLEGA EL TURNO DE… ¡GEORGIA!

¿No les suena? ¡Esta historia ya la vimos! Y sí, ya la olvidamos, pero… ¡Hagan un poquitín de memoria!...y escuchen ahora los civilizados compases del himno del Jardín Europeo y miren como ondean las imperiales banderas yanquis enarboladas en las protestas orquestadas en… ¡Georgia!...(si por un casual tienen un ratín, miren el mapita y ya comprenderán que su vecindad con Rusia, Turquía, Armenia… y su primera línea de playa al Mar Negro no pueden ser, geopolíticamente razonando, más “sugerentes”… ) y, no se lo pierdan, ¡toda la escenificación con el mismo capítulo del mismo manual de la CIA!, ¡Para qué cambiar lo que tan fenomenalmente ha funcionado y funciona!... habría que buscar entre la multitud, por ahí debe de estar, además del simpático Wally, la jodida-yanqui-terrorista Victoria Nuland repartiendo inofensivas armas y municiones a los “matones-infiltrados” que ocupan sus puestos entre los "desinformados" manifestantes del nuevo Euromaidán…

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EL PASADO NO ACABA DE PASAR, PERO EL FUTURO DISTÓPICO YA ESTÁ AQUÍ

Leo:

En Ucrania, los hombres que no hayan actualizado sus datos en el Centro Territorial de Reclutamiento (TCC) tienen prohibido retirar de los cajeros automáticos más de 100 jrivnia (3$). Se puede retirar una cantidad mayor de dinero sólo después de actualizar los datos en la oficina de registro y alistamiento militar.

Un terrible y actualísimo ejemplo del control social, económico, político y militar al que nos puede llevar (¡al que nos ha llevado!) la (fascistoide) digitalización de todos los aspectos de la vida. Si a eso le añadimos la futura desaparición del dinero en efectivo que ya tienen en el horno las élites oligarcas, hasta el más lerdo (porque tú, la pela es la pela) puede imaginar las, aún más, “esclavizantes” consecuencias...

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El ascensor social

lunes, 6 de mayo de 2024

Nuestro flamenco: Machado y Pessoa

El pasado 25 de Abril, a la hora justa en se celebraba el cuadragésimo aniversario del comienzo de la Revolución de los Claveles, Nuestro flamenco estuvo dedicado a la poesía de autor en el cante, y curiosamente incluía, junto a la de Antonio Machado, los versos del gran poeta portugués Fernando Pessoa. Me consta más el compromiso militante del primero, pero el segundo representó muy bien al país melancólico y sufriente cuyo desasosiego estalló en aquella fecha.

En la primera parte, Calixto Sánchez cantaba a Machado, y en la segunda fue Vicente Soto quien lo hacía con poemas de Pessoa.

De 2001 es el disco Antonio Machado, retrato flamenco, en el que Calixto Sánchez, acompañado por la guitarra de Manolo Franco, interpretaba:

-55:25 Dicen que nada se pierde, soleares.

-47:12 Yo voy soñando caminos, tientos, y

-42:10 Todo pasa y todo queda, tangos.

-37:34 Soria fría, Soria pura, romance.

-31:43 Señor, ya me arrancaste, milonga.

Y de 1997 es el libro Pessoa flamenco, publicado por Vicente Soto "Sordera" con la ayuda del escritor Pedro Atienza. Incluía un disco en que, con las guitarras de Enrique de Melchor y Tomatito, interpretaba algunas de las Quadras ao Gosto Popular de Pessoa, traducidas por Ángel Crespo y Luis Antonio de Villena. 

-24:50 Día por día y noche por noche, soleá.

-17:01 A la orilla de este río, malagueña.

-08:43 Paseé por el jardín, tientos y tangos.

Otras de estas coplas al gusto popular, como esta agua que pasa y canta, hallaréis en esta selección, coplas fáciles de ajustar a los estilos flamencos y al sentimiento andaluz.

Termina la audición con la sintonía acostumbrada, de la que ya hice algún comentario en otra ocasión. Esta vez se alarga un poco más de lo habitual, y para mí esto ha sido una bendición:

-03:57 Remache, seguiriya

Y nada más, amigos...


 

sábado, 4 de mayo de 2024

Ya ni les hace falta ocultar lo innegable

(Aunque casi todo sea susceptible de negacionismo).

Nunca ha habido una guerra en la que el 80% de un país haya sido bombardeado, el 90% de la población desplazada y el 40% de las muertes totales sean niños.

Aunque la Biblia, a otra escala, nos cuente el exterminio de poblaciones enteras. Pero entonces no había tanta capacidad para matar.

¿Será esta, sistemática y progresivamente, la forma de poner en práctica una solución (final) a una población mundial que no para de crecer mientras los recursos no paran de menguar?

Primero se trata de salvar a los pueblos elegidos por sí mismos. El racismo es eso.

Luego... ya veremos.

¿Cuándo te toca?

Solución final del problema judío
Solución final del problema palestino
Solución final del problema migratorio
Solución final del problema demográfico
.........

Solución final del problema mundial










De Electronic Intifada:

GAZA: macabro laboratorio

De Cubainformación:

EEUU: represión, golpes, arrestos y allanamiento de universidades por parte de la policía

miércoles, 1 de mayo de 2024

El espíritu y el tiempo

La conferencia así titulada clausuró la XL Semana de Filosofía de Pontevedra, estando a cargo del profesor Arturo Leyte, un estudioso del idealismo alemán.

Si después de la "historia de la filosofía", la filosofía pudiera decir algo sobre el tiempo, solo podría ser que no hay de él un significado natural; ni siquiera neutral: lo que sea el tiempo presupone en cada caso una comprensión previa y hasta una decisión sobre como entenderlo. Así las sucesivas concepciones del tiempo no dejaron de ser equivocaciones, aunque algunas resultaran tan magníficas y decisivas que sin ellas sería imposible interpretarnos. Hablar, en consecuencia, de la "verdad sobre el tiempo", lejos de acercarnos a él, se vuelve una figura reflexiva más, incluso cuando pretende no serlo.

La conferencia quiso mostrar la relación y el simultáneo conflicto entre dos concepciones extremas: la idealista de Hegel en su Fenomenología del espíritu y la de Heiddeger en Ser y Tiempo.

Abundando en su huidizo carácter, dice George Kubler en La configuración del tiempo:

El tiempo, como la mente, no es cognoscible como tal. Solamente conocemos el tiempo indirectamente por lo que sucede en él, por la observación del cambio y lo que permanece, por la señalización de la sucesión de acontecimientos entre marcos estables e indicando el contraste de varias clases de cambios. (...) En su mayoría el conocimiento de los tiempos antiguos se basa en la evidencia de la duración física y biológica. Las series tecnológicas de todas clases y las secuencias de obras de arte en cualquier grado de distinción proporcionan una escala temporal más precisa que la del testimonio escrito. (...) Así, pues, nuestra prueba operacional de la existencia de casi todos los pueblos antiguos se da en el orden visual, y existe en la materia y en el espacio más que en el tiempo y en el sonido.

Por eso la música del pasado, como arte en el tiempo, nos es inalcanzable si pretendemos ir más allá del momento en se la pudo fijar, más o menos perfectamente, en el espacio de la partitura. Y de aquellas viejas músicas solo podemos hacer conjeturas, comparando las influencias recíprocas de las melodías populares que conocemos ahora mismo. Es lo que intentaron los hermanos Pedro y Carlos Caba en su evocador libro Andalucía.

Esto me trae a la memoria aquellos nostálgicos versos de García Lorca en su Poema del Cante Jondo, evocando a Silverio Franconetti, una de las últimas leyendas del flamenco de que no hay registros sonoros:

Entre italiano
y flamenco,
¿cómo cantaría
aquel Silverio?
La densa miel de Italia
con el limón nuestro,
iba en el hondo llanto
del siguiriyero.
Su grito fue terrible.
Los viejos
dicen que se erizaban
los cabellos,
y se abría el azogue
de los espejos.
Pasaba por los tonos
sin romperlos.
Y fue un creador
y un jardinero.
Un creador de glorietas
para el silencio.
Ahora su melodía
duerme con los ecos.
Definitiva y pura
¡Con los últimos ecos!

Imposible saberlo, en un tiempo sin espacio. Por algo también la Historia comienza con la escritura.

Con esta última conferencia, que como remate no fue seguida de coloquio, culminaba una apasionante semana, de la que he dejado mis impresiones sobre otras dos conferencias.

La primera fue La noción de Tiempo en la Historia de la Filosofía. En ella, tras unas consideraciones sobre diferentes ciclos temporales, entre ellos ciclos vitales, se distinguía el tiempo ideal, continuo, uniforme e independiente de los fenómenos, y el tiempo finito de los procesos, el tiempo real que llena el tiempo de los sujetos que lo experimentan.

La segunda, Tiempo, muerte, abstracción, basándose en aquella finitud que atañe tanto a los procesos como a los sujetos que los experimentan o conocen, destruía la noción de futuro de la modernidad en este cibercapitalismo desbocado, cuando un ciberespacio sin límites choca con un limitado cibertiempo que acaba colapsando las capacidades mentales para abarcarlo.

Finalmente, esta conferencia de clausura, El espíritu y el tiempo, reafirmaba muchas de estas ideas, contrastando la visión idealista y esencialista de Hegel y la existencialista de Heiddeger, para quien un Ente, determinado por su existencia, solamente en su actuar y comportamiento nos lleva a la comprensión de su Ser. Es la que yo llamaría Filosofía del Estar, frente a la Filosofía del Ser: