lunes, 7 de julio de 2014

La salida republicana

Hay repúblicas dictatoriales, hay imperios republicanos. A cualquiera se le ocurren, a bote pronto, ejemplos varios. Pero cuando hablamos de República no podemos limitarnos a la caricatura que supone la simple elección de un jefe de estado.

Eso es lo que intentan hacernos creer, para que creamos impertinente la batalla actual por la República. Pero un verdadero republicano no puede limitarse a luchar por algo tan menor, si ese jefe de estado electo equivale punto por punto, en su comportamiento y atribuciones, a un rey como los que conocemos, colocado a la cabeza de un estado como el actual.

La República es un sistema de valores, además de un sistema de gobierno. Pero se trata de otro sistema de gobierno con otro sistema de valores.

Encaminados a otro modo de vida.




Rebelión

(...)

La formación de un bloque republicano depende de que la izquierda republicana en sus variadas manifestaciones pueda ponerse de acuerdo en un programa de mínimos. Para orientar ese programa de mínimos, expongo a continuación algunos principios básicos del republicanismo.

El primer rasgo característico de la República debe ser su pacifismo intrínseco –la República renuncia a la guerra en las relaciones internacionales-. Frente a la política imperialista que caracteriza al liberalismo de la OTAN, como expresión de la expansión capitalista.

En segundo lugar, la República, como democracia participativa, hace posible el acceso de la ciudadanía a las decisiones políticas; deben facilitarse los instrumentos para que la sociedad civil pueda tomar parte en el proceso legislativo que regula el orden social. Por tanto, se reconoce y se regula el derecho de autodeterminación, haciendo posible el entendimiento entre los pueblos y las naciones de la península ibérica. Frente al autoritarismo centralista del Estado español.

En tercer lugar, el Estado republicano tiene como objetivo promover la virtud ciudadana, única forma de alcanzar la felicidad para las personas; por lo cual la propia estructura política debe estar concebida para funcionar con vistas al bien común, y los miembros de la función pública actúan siempre atendiendo al deber prescrito por las leyes. Frente a la corrupción reinante en la presente monarquía constitucional.

En cuarto lugar, el ordenamiento de valores y derechos, que rige la práctica cultural, social, económica y política, de las instituciones y la ciudadanía, subordina los valores económicos monetarios a la utilidad pública; y esta utilidad tiene como supremo objetivo lograr la plena realización de los derechos humanos, sintetizados por la consigna, libertad, igualdad, fraternidad. Frente al predominio del mercado y el capital financiero en el orden social del capitalismo.

En quinto lugar, en el siglo XXI resulta acuciante el problema del medio ambiente y la sostenibilidad ecológica del modo de producción, lo que seguramente exige la superación del capitalismo y la evolución de la economía global hacia nuevas relaciones de producción no mercantiles. Frente a la industrialización contaminante y el consumo irresponsable de la civilización neoliberal posmoderna.

Esos rasgos básicos apuntan a la superación del capitalismo como modo de producción, haciendo necesario el tránsito al socialismo, lo que debe lograrse a través un proceso internacional de evolución humana que deje atrás los oscuros tiempos del capitalismo liberal. Sin embargo, la actual coyuntura no permite alcanzar esos objetivos inmediatamente. La actual fase del desarrollo humano, y la correlación de fuerzas políticas a nivel internacional, nos presentan la necesidad de apoyarse en las capas burguesas que quieran avanzar hacia formas sociales más democráticas.

La causa republicana requiere ganarse para sus fines a la burguesía catalana y vasca, agrupadas en los partidos demócrata-cristianos. Lo que significa que el programa que se desprende de las necesidades de las capas populares y trabajadoras, debe consensuarse con otras capas sociales, hasta llegar a un compromiso que permita liquidar el actual sistema político, corrompido hasta la médula.

No hay comentarios:

Publicar un comentario