domingo, 6 de julio de 2014

Memoria y desmemoria

El dueño de todo es también dueño de la memoria. La Historia, escrita por el vencedor, es siempre un acertijo y exige un minucioso análisis para entenderla. Matrix es más que una metáfora.

El espectador fatigado y adormecido no se percibe de nada hasta que le duele. Entonces intenta saber qué le pasa. Y no dispone de memoria propia para averiguarlo.

Sin embargo, siempre hay indicios racionales. A falta de pruebas, siempre ocultadas y muchas veces destruidas por quien se preocupó de "borrar todas las huellas", pueden bastar los indicios racionales de criminalidad, que una vez identificados, son apabullantes.

"El bloque dominante tiene memoria, el bloque popular no". Recreémosla.

España

Rebelión

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Desde 2007, desde que estallara la crisis, la realidad está dando la razón a quienes analizan la crisis como una crisis irreversible, frente a quienes hablan de una crisis más, una crisis de subconsumo o una crisis bancaria, por ejemplo.

Si fuese una crisis de falta de consumo, esto es, si el problema fuese que la clase trabajadora no tiene dinero para comprar productos y fruto de ello se quedan en las tiendas sin vender y se acumulan la solución a la crisis hubiera sido fácil: se hubiera podido incentivar la demanda de múltiples maneras. Y de hecho el gobierno del PSOE lo intentó de distintas maneras cuando estalló la crisis. Sin embargo, no era un problema de demanda, por ello para lo único que han servido las distintas medidas ha sido para vaciar las arcas del Estado y, muy coyunturalmente, mientras se vaciaban, limitar la caída de la economía, algo que, bajo el gobierno del PP se ha transformado en la negación radical de la crisis -situándola como algo coyuntural y heredado de una mala gestión-, y en el intento de mantener la tasa de beneficio del capital mediante un trasvase de las rentas del trabajo al capital.

Pero esta tampoco es una crisis bancaria. A la banca se le han destinado muchos cientos de millones de euros. Habría salido más barato hacer una nueva. Mientras la banca ganó ingentes fortunas, éstas fueron privadas, y las repartió entre los accionistas y las juntas directivas. En el momento de la crisis las pérdidas se han socializado. La clase trabajadora española ha pagado el rescate a la banca, el regalo de dinero público que han hecho los políticos a la banca –unos 1,4 billones de euros-. Una gran banca que, fruto de la tendencia a la centralización y concentración del capital –tendencias que se agudizan en periodos de crisis- ha multiplicado por cuatro sus beneficios de 2012 a 2013: Santander, BBVA, Caixabank, Popular y Sabadell obtuvieron 7674 millones de euros netos el año pasado.

En cualquier caso, si donde estalla la crisis de forma perceptible es en el mercado de la vivienda, esto es porque, como hemos señalado, ahí está el capital especulativo y no productivo. Al producirse la crisis orgánica el primer elemento que entra en quiebra es el especulativo, el más frágil, mientras el capital productivo todavía es capaz de reproducirse, pues es socialmente más necesario.

La realidad es aplastante. Más allá de la capacidad para hacer análisis. El proceso histórico comenzado hace ya casi siete años comienza a tener consecuencias. El poder económico ha intentado que la clase trabajadora y los sectores populares, el Bloque Popular, no se diese cuenta de qué era lo que ocurría. Entonces se inventaron una “crisis ninja”, unos “brotes verdes”… y ese Bloque Popular se creía el mensaje que el poder económico transmitía a través de los políticos y los medios de comunicación.

Desde la crisis de los años treinta no se vivía una situación parecida. La burguesía, como Bloque Dominante, lo recuerda. La burguesía construye la Historia, y tiene muy presente lo que significó aquella crisis, porque como clase dominante transmite de generación a generación su conocimiento y experiencia.

Sin embargo, el Bloque Popular, en la medida en que es un bloque subordinado, no tiene memoria. Su historia, conocimiento y experiencia están moldeadas cuando no abiertamente falseadas por la burguesía, que como clase dominante transmite su ideología a través del cine, la cultura, los medios de comunicación, la educación… la reciente transición española es muy ejemplificadora a este respecto: los abuelos de los rojos están en cunetas y fosas comunes, y no se ha recuperado ni su historia ni su memoria. Y lo que se ha recuperado ha sido a pesar del Estado, a pesar de la las leyes, a pesar de la Ley para la recuperación de la memoria histórica, a pesar de los jueces y a pesar de todo el entramado institucional, radicalmente opuesto a la recuperación de la memoria democrática, y, también, lo que se ha recuperado ha sido a pesar del mensaje de la burguesía: recuperar la memoria era remover, era reabrir heridas… y demás. Quienes perdieron la guerra fueron sometidos ideológicamente incluso generaciones después.

De esta forma el Bloque Dominante mantiene el conocimiento y un hilo histórico, que no se corresponde con la realidad sino con sus intereses de clase, mientras la clase trabajadora y los sectores subalternos, en tanto en cuanto están subordinados, no pueden mantener sus conocimientos. Así, la burguesía, como bloque histórico hegemónico mantiene el recuerdo de la anterior crisis, pero no así la clase trabajadora y los sectores populares. 

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