sábado, 30 de abril de 2022

Contra la anemia, tiritas y analgésicos

La chacha, Rodríguez y su padre fue una revista musical de los "felices años 50". De ella era una pegadiza y alegre canción, El Sabio Salomón, que sonaba mucho en la radio para animar al personal. Trataba de convencernos de que "las cosas se arreglan solas".

Este parece ser el estribillo adoptado por los gobiernos y sus anestesistas oficiales, esos que recomiendan "bajar la calefacción" para hacer frente a los problemas de suministro de gas.

Os dejo con Antonio Turiel:

Escasez del diésel si no hay alternativas al fracking ni al petróleo ruso

Impacto inminente

Queridos lectores:

Hace unos días, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunció una lista de 10 medidas de emergencia para reducir rápidamente el consumo de petróleo del mundo en aproximadamente 2,7 millones de barriles diarios (Mb/d), cantidad a comparar con los alrededor de 100 Mb/d que se consumen hoy en día en el mundo. (...)

La realidad a la que nos enfrentamos es mucho peor de lo que la AIE quiere reconocer, aunque sin duda en esa venerable institución deben comprender muy bien su verdadera naturaleza. La primera cuestión a resaltar es que la caída de la disponibilidad de petróleo no viene principalmente de las posibles sanciones a Rusia. Rusia ya se ha buscado compradores alternativos a los que vender su petróleo, con cierto descuento respecto al barril de Brent pero, como éste está muy caro, en realidad el precio es muy ventajoso. Lo hemos comentado muchas veces: el petróleo es muy fungible y si dejas de comprar a un proveedor éste se busca nuevos compradores y tú acabas comprándole el petróleo a los antiguos proveedores de éstos, y en la práctica nada cambia; como mucho, importar petróleo se vuelve más caro, si viene de más lejos. Sancionar a Rusia con no comprarle petróleo es por tanto un gesto bastante inútil si lo que se quiere es estrangular la economía rusa, aunque esta vez sí que ha tenido consecuencias negativas, pero para los sancionadores:  la India se está planteando pagar el petróleo ruso en yuans chinos, lo que pondría en jaque la hegemonía del petrodólar, la cual es básica para que el resto del mundo financiemos el déficit comercial de los EE.UU. y que así la primera potencia mundial pueda mantener su insostenible tren de vida. 

En cualquier caso, la razón por la que va a faltar petróleo no es por las sanciones a Rusia, sino, simplemente, porque la producción de petróleo está en caída libre. El pico de todos los líquidos del petróleo fue en diciembre de 2018,debido al fuerte clima de desinversión de las compañías petroleras, lo que hasta la propia AIE prevé es diversos picos de precio del petróleo hasta 2025. Acabamos el año pasado con un déficit de oferta de petróleo con respecto a demanda del 3%, y todo indica que al final de este año el déficit podría ampliarse hasta el 10%. Éste, y no otro, es el motivo de las actuales prisas.

(...) Echemos un vistazo a las medidas y analicemos por qué en general no son positivas:

  1.  Reducir los límites de velocidad en las carreteras en al menos 10 km/h...
  2.  Teletrabajar desde casa 3 días a la semana...
  3.  Domingos sin coches...
  4.  Transporte público más barato y micromovilidad...
  5.  Acceso alternativo a las grandes ciudades...
  6.  Aumentar el uso del coche compartido...
  7.  Conducción eficiente de mercancías...
  8.  Uso de trenes nocturnos y de alta velocidad en vez de aviones...
  9.  Evite los viajes aéreos de negocios... 
  10.  Adopción de la electricidad y vehículos más eficientes...

(...) Limitadas y parcheantes como son, lo peor de estas medidas es que de momento ningún gobierno ha mostrado ninguna intención de adoptar como mínimo alguna de estas recomendaciones. Todos están a la expectativa, a ver si el problema se resuelve solo, a ver si bajan los carburantes, a ver si la grave crisis alimentaria ya en ciernes acaba por desaparecer ella solita.

Mientras tanto, la crisis del diésel es inminente. Los medios económicos empiezan a hablar de ello con insistencia. Ya viene. Y ésta no es una crisis de encarecimiento (que ya está siendo problemático para múltiples sectores, desde la agricultura hasta la pesca, pasando por el transporte): ésta es una crisis de escasez. De desabastecimiento. De no tener suficiente. Algunos países ya lo están sufriendo. Falta diésel en Paquistán. En Sudáfrica se habla de racionamiento. En Francia, como en España, el precio del diésel supera ya al de la gasolina. En Alemania, BP y Shell ya no venden diésel al contado. En un extraño movimiento, Arabia Saudita (país productor de petróleo) coloca una orden masiva de compra de diésel. Mientras tanto, China suspende las exportaciones de combustible de las refinerías estatales a partir del 1 de abril. Esta próxima crisis no es como las anteriores: no es un shock de precios, es un shock de suministro. Una crisis que anticipamos aquí, producida por la escasez de petróleo de calidad. Cuando llegue, las medidas de la AIE serán insuficientes y tendremos que pasar al siguiente nivel. No estamos preparados psicológicamente ni para una crisis más suave que la que se nos tira encima. Impacto inminente.

Salu2.
AMT

1 comentario:

  1. Y sin diésel ni alternativa al mismo, las cadenas de distribución quiebran, y si estas quiebran la globalización mercantil finaliza. Yo ya estoy ampliando mi huerto.

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