lunes, 1 de agosto de 2022

Un placentero suicidio

El 28 de julio se han agotado los recursos naturales disponibles para todo 2022. Ha sido el Día de Sobrecapacidad de la Tierra. Como avisa WWF, "hemos entrado en números rojos". Para todo el año serían necesarios los recursos que pueden ofrecer 1,75 Tierras. En  209 días los humanos han terminado con el capital natural disponible para los 365 del año, lo que supera en un 74 por ciento la capacidad de los ecosistemas para regenerarse.


Como muchos países tienen dificultades para participar en esta orgía destructiva, es evidente que los más desarrollados dejan una huella ecológica mucho mayor. Y este es el caso de nuestro país, que consumió su parte dos meses y medio antes, en 132 días. Superamos la capacidad en el 177 %.


Noticia del 15 de mayo de este año:

España ha agotado este jueves, 12 de mayo, todos sus recursos naturales disponibles para usar a lo largo de 2022, por lo que ha entrado en números rojos al acabar con su presupuesto ecológico, según el informe de Red de Huella Global, que señala que ese es el día de 'sobrecapacidad' de la Tierra en España.


Así, WWF estima que a partir de este informe España necesitaría 2,8 planetas para afrontar su demanda de recursos naturales, tras agotarlos todos antes de llegar a la mitad de mayo. El ritmo de consumo de un español medio ha generado un déficit ecológico de -2,8 hectáreas globales por persona (hag).


El déficit se produce porque la biocapacidad por persona está en torno a 1,5 hag y España presenta una huella ecológica total de 4,3 hag (nuestra demanda de recursos individual, de empresas y gobiernos). Esto significa que España ha agotado su presupuesto ecológico anual en el quinto mes y ya ha gastado más recursos naturales de los que la Tierra es capaz de volver a generar en un año.

Es notable la despreocupación de la mayoría sobre el tema, a pesar de la machacona retórica sobre sostenibilidad que nos rodea, como un mantra de la religión publicitaria. El "todavía hay mucho tiempo" y el "ya es tarde" se unen en una sola voz para no hacer nada. ¿Para qué amargarse, procrastinadores?


El placer hedónico antepuesto a la eudaimonia.


Agotamos los recursos a pasos agigantados. (iStock)


Fernando Valladares es uno de los científicos españoles más volcados en divulgar sobre los efectos del cambio climático. Su implicación le ha llevado a ser una de las caras visibles de la lucha y parte de su esfuerzo se dedica a encontrar puntos de encuentro y un lenguaje que hable sobre cómo combatir la crisis climática sin que el miedo al desastre o la sensación de inevitabilidad paralice a la ciudadanía.


José Carmona lo entrevista para Público. Denuncia el lenguaje hipócrita de los llamados 'conservadores', para nada dispuestos a conservar la naturaleza.

Algunas de sus respuestas:

¿Y a qué valores hay que apelar?

A la felicidad y a la satisfacción de hacer lo que tienes que hacer. Cuando lo haces te sientes bien y ese sentirse bien tiene que ver con formas de felicidad que se llaman eudaimónicas y que le dan sentido a la vida. Es lo que lo que te da una estabilidad emocional a largo plazo. Hemos confundido placer por felicidad y eso lo han acaparado los economistas. Cuando tú te das cuenta de que la felicidad hedónica es un concepto económico... La felicidad hedónica funciona con pulsos breves e intensos y cortos de placer. Y como son cortos quieres más y más; entonces te conviertes en parte activa de la economía. 

Es la economía la que dicta tu felicidad, por eso tenemos mucha gente infeliz y constantemente insatisfecha, y es una parte del sistema que hay que cambiar. Hay que cambiarlo porque la gente así no es feliz, porque está persiguiendo una felicidad que no alcanza, cuando ya tiene acceso a una felicidad que tiene ver con esos valores.

(...)

¿Ve cercana una desobediencia civil multitudinaria que demande medidas contra el cambio climático?

No lo veo. Me gustaría porque creo que hace falta. No una desobediencia violenta, no tanto como los chalecos amarillos que pueden ser más regionales. Me encantaría que eso ocurra, pero lo veo lejano porque la gente se mueve por móviles más tangibles y más próximos a su día a día. 

Quizá nuestro éxito podría ser aproximar a la vida de la gente la realidad climática. El sistema económico que está detrás del cambio climático, este uso intensivo de los combustible fósiles y el constante crecimiento y sobreexplotación... Todo esto es un sistema económico que genera mucha tristeza, pobreza, sufrimiento e injusticia. Si establecemos esas conexiones entre lo uno y lo otro y vemos cómo mitigar el cambio climático requiere el cambio socioeconómico... Por ahí le veo más salida que solamente hablar del cambio climático como una bandera. A la mayoría de la población pagar las facturas y las cosas del día a día es lo que le va a mover.

2 comentarios:

  1. "Es la economía, imbécil", dijo Mr. Clinton.
    "Es el capitalismo, Mr. Clinton, imbécil", le respondo yo.

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