viernes, 27 de febrero de 2026

¿Éxito? ¿Qué éxito?

Asociamos el éxito con la expansión, el desarrollo, el despliegue de potencialidades. El éxito se asocia con el crecimiento. Pero todo tiene límites, y así, en la naturaleza, a periodos expansivos de una población animal sucede inevitablemente una contracción más o menos traumática.

Todas las sociedades humanas, para satisfacer sus necesidades, han desarrollado modos de producción de carácter social, con diferentes formas de asociarse para organizarla. Las fuerzas productivas se ponen en marcha gracias a las relaciones de producción. Claro que estas relaciones pueden tener características muy diferentes, desde la libre asociación a la esclavitud.

Todas las formas sociales han basado su eficacia en el desarrollo de las fuerzas productivas. Mientras estas crecen las relaciones de producción se mantienen, pero cuando se detiene el crecimiento las anteriores relaciones de producción ya no son eficaces, y de modo paulatino o traumático se establecen nuevas relaciones de producción.

Sería un error suponer que este proceso tiene un desarrollo lineal esquemáticamente trazado, porque dentro del abigarrado conjunto que constituye la humanidad persisten entremezcladas distintas estructuras, y se conservan parcialmente formas arcaicas incluso en el seno de las sociedades más evolucionadas. Pero a grandes rasgos se han sucedido varios modos de producción, que en Occidente pasan de la esclavitud a la servidumbre feudal, y sucesivamente al capitalismo, primero mercantil, luego industrial y como último paso, el financiero.

Las fuerzas productivas tienen un elemento pasivo, la naturaleza, y otro activo, el trabajo humano que la transforma. Ambos son la fuente de toda riqueza, y ambos tienen límites. El trabajo encuentra su límite en la jornada laboral, que ni remotamente puede acercarse a las 24 horas del día. Los límites de la naturaleza están claros, dado el carácter finito de la superficie terrestre para cualquier tipo de aprovechamiento.

Hace ya quince años, en la segunda entrada de este blog, reproduje el vídeo aritmética, población y energía. No descubría ningún mediterráneo al señalar la insostenibilidad del crecimiento exponencial, y cualquier crecimiento es exponencial, aunque su tasa se vaya reduciendo hasta el cese total.

A lo largo de años estas ideas han presidido mi blog. De 2019 es el artículo sostenibilidad, suelo y territorio, publicado antes en un destacado número de  Nuestra BanderaDe él es este párrafo:

Esta lógica de reproducción ampliada cristalizó en el concepto de “progreso”, que es hasta ahora mismo el soporte ideológico tanto del capitalismo como del socialismo. Esta metáfora de Campoamor lo define perfectamente:
–¡Alto el tren! 
–Parar no puede. 
–Ese tren ¿a dónde va? 
–Por el mundo caminando, 
en busca del ideal. 
–¿Cómo se llama? 
–Progreso. 
–¿Quién va en él? 
–La Humanidad. 
–¿Quién lo dirige? 
–Dios mismo. 
–¿Cuándo parará? 
–Jamás.

Ese “jamás” es hoy más problemático que nunca.

Los modos de producción que se han sucedido hasta hoy mismo han fomentado invariablemente la acumulación. No entra en las expectativas que cese, y de ahí la ceguera fomentada de los negacionismos. En los experimentos socialistas la competencia con el capitalismo ha impulsado el intento de crecer por encima de él. En el caso de la URSS esa competencia acabó por agotarla. El capitalismo aparentemente victorioso sigue considerando un éxito el crecimiento y continúa su viaje a ninguna parte.

El experimento del socialismo con características chinas merece un análisis detallado que habrá que hacer en otro momento.  En China el gobierno planifica la economía y los objetivos sociales, mientras que el mercado asigna los recursos y el Partido Comunista garantiza que el desarrollo sirva al interés nacional y social y no al capital especulativo. La clave de su éxito está en una planificación a largo plazo que el capitalismo es incapaz de hacer allí donde impone políticas inevitablemente cortoplacistas. 

La incógnita es si China logrará acompasar su propio decrecimiento, que se avista en el horizonte, con el de las potencias capitalistas, para no quedarse atrás como ocurrió a la URSS. Los tiempos son otros y ha llegado el momento de accionar el freno de emergencia. 


¿Dónde está el llamado ‘éxito’ del capitalismo?

24/02/2026

Si el capitalismo es un ‘éxito’, ¿por qué requiere una militarización permanente para reorganizarse periódicamente mediante la devastación?








Hubo una época en que el capitalismo podía presentarse plausiblemente como progreso.

En la era de las grandes revoluciones burguesas —la Revolución Francesa y la Revolución Americana— y durante las convulsiones de 1848, la burguesía en ascenso destruyó los vínculos feudales, disolvió los privilegios hereditarios y desmanteló las jerarquías arcaicas que durante mucho tiempo habían obstaculizado el desarrollo productivo. Frente al particularismo feudal y las relaciones sociales estáticas, el capitalismo fue históricamente revolucionario. Unificó los mercados nacionales, aceleró los descubrimientos científicos, expandió la industria y proclamó la igualdad ante la ley, por limitada y formal que esta resultara ser en última instancia.

Marx y Engels nunca negaron esto. En El Manifiesto Comunista, reconocieron abiertamente el inmenso dinamismo histórico de la burguesía. El materialismo histórico no idealiza el pasado ni condena mecánicamente cada etapa previa del desarrollo. Reconoce que cada modo de producción emerge como una fuerza histórica necesaria, desarrolla las fuerzas productivas y transforma la vida social a gran escala.

Pero el materialismo histórico también insiste en algo mucho más decisivo, y mucho más inquietante para los defensores del orden actual: ningún sistema social fundado en intereses de clase antagónicos permanece progresivo indefinidamente. Cuando las relaciones de producción que una vez impulsaron el desarrollo comienzan a restringirlo, cuando la expansión se transforma en dominación y el dinamismo en monopolio, un sistema entra en su época de decadencia.

La pregunta, por lo tanto, no es si el capitalismo desempeñó alguna vez un papel revolucionario. Lo desempeñó. La pregunta es: ¿qué papel desempeña ahora?

A finales del siglo XIX, el capitalismo ya había experimentado una transformación cualitativa. La competencia dio paso a la concentración. Los pequeños productores fueron absorbidos por trusts y cárteles. El capital industrial se fusionó con el capital bancario. Los mercados dejaron de ser escenarios de intercambio disperso y se convirtieron en territorios dominados por los monopolios y las finanzas. El capital no solo buscaba el lucro; buscaba el control global. La exportación de bienes se vio cada vez más eclipsada por la exportación del propio capital.

Esta transformación no fue teórica, sino histórica. La Primera Guerra Mundial no fue un trágico malentendido entre naciones; fue la violenta redistribución de un mundo ya dividido por las potencias imperialistas. La Segunda Guerra Mundial le siguió, aún más catastrófica, cuando bloques rivales lucharon por reorganizar los mercados y las esferas de influencia. Decenas de millones perecieron no porque la humanidad perdiera repentinamente la razón, sino porque la rivalidad interimperialista está arraigada en un sistema impulsado por la acumulación competitiva.

Después de 1945, esta lógica no desapareció. Se adaptó. Guerras por delegación, operaciones de cambio de régimen, sanciones, intervenciones camufladas en el lenguaje de la democracia y la seguridad: todas se convirtieron en instrumentos para mantener el dominio geopolítico y económico: Corea, Cuba, Vietnam, Irak, Yugoslavia, Afganistán, Libia, Siria, Ucrania y otros lugares. Si el capitalismo es un «éxito», ¿por qué requiere una militarización permanente para reorganizarse periódicamente mediante la devastación?

Las economías capitalistas más grandes del mundo siguen asignando recursos colosales a los presupuestos militares mientras declaran que las necesidades sociales son fiscalmente insostenibles. Esto no es una mala gestión accidental. Refleja prioridades estructurales.

Incapaces de ofrecer una explicación seria y no cínica al cambio de rumbo del sistema bárbaro, los defensores de esta apuntan a la innovación tecnológica, las redes digitales, la inteligencia artificial y una capacidad productiva sin precedentes. Y aquí hay que ser precisos: las fuerzas productivas que la humanidad ha desarrollado bajo el capitalismo son realmente extraordinarias. Pero la capacidad productiva no es sinónimo de una organización social racional.

Vivimos en un mundo que produce alimentos más que suficientes para eliminar el hambre, pero cientos de millones de personas siguen padeciendo inseguridad alimentaria. Vivimos en un mundo con millones de viviendas vacías y una creciente indigencia. El problema no es la escasez técnica, sino la subordinación de la necesidad a la rentabilidad. En el capitalismo, la distribución se basa en el poder adquisitivo, no en la necesidad humana. No se trata de una exageración ideológica. Es una realidad visible.

La crisis financiera de 2008 ofreció un momento de claridad. Las instituciones financieras inflaron burbujas especulativas, colapsaron bajo su propio apalancamiento y fueron rescatadas por una intervención pública sin precedentes. Se movilizaron billones de dólares en cuestión de días para estabilizar los bancos. Mientras tanto, los trabajadores perdieron sus hogares, pensiones y empleos. Las pérdidas se socializaron; las ganancias permanecieron privadas. Un sistema que se desestabiliza repetidamente y luego depende del rescate colectivo no puede afirmar con credibilidad su eficiencia estructural.

La pandemia de COVID-19 expuso fallas similares. Los sistemas de salud, debilitados por décadas de recortes de costos, tuvieron dificultades para responder. Las cadenas de suministro optimizadas para obtener ganancias resultaron frágiles. Las corporaciones farmacéuticas defendieron monopolios de patentes mientras vastas regiones del mundo esperaban el acceso a vacunas vitales. Los medios técnicos existían; la coordinación social, no. La lógica del lucro se impuso al acceso universal. Si esto es racionalidad, solo lo es dentro del estrecho cálculo de la acumulación.

Mientras tanto, la concentración de la riqueza ha alcanzado niveles históricamente sin precedentes en tiempos de paz. Una pequeña fracción de la población mundial controla recursos que superan la riqueza combinada de miles de millones. Esto no es la distorsión de un sistema por lo demás justo. Es el resultado de la acumulación misma. El capital se centraliza. La propiedad se reduce. El poder económico se traduce en influencia política. Los sistemas electorales se vuelven dependientes de los flujos de financiación. Los medios de comunicación se consolidan. La política gravita hacia quienes controlan la inversión y el crédito.

Los procedimientos democráticos formales persisten, pero el control sustancial se alinea cada vez más con el capital concentrado.

Al mismo tiempo, las finanzas se han expandido más allá de su función anterior de facilitar la producción. La especulación, los derivados, la recompra de acciones, los instrumentos de deuda y la extracción de rentas dominan las estrategias de lucro. La vivienda se convierte en un activo; la educación, en un pasivo; los datos, en una mercancía extraída de la vida cotidiana. Esto no es el capitalismo en su vigorosa adolescencia construyendo infraestructura e industria. Es el capitalismo en su madurez extrayendo valor dondequiera que pueda.

La crisis ecológica pone claramente de relieve la contradicción. El capitalismo exige un crecimiento perpetuo. El crecimiento no es una preferencia política, sino una necesidad sistémica. Sin embargo, la acumulación infinita se enfrenta a una biosfera finita. El cambio climático, la degradación ambiental, la pérdida de biodiversidad no son fallos incidentales de la regulación, sino consecuencias estructurales de la producción organizada para obtener beneficios competitivos. Incluso cuando existen alternativas tecnológicas, su despliegue se ve limitado por los cálculos del rendimiento de la inversión. Un sistema que no puede priorizar la estabilidad planetaria sobre las ganancias trimestrales no puede reivindicar su viabilidad histórica.

Nada de esto niega los logros históricos del capitalismo. Industrializó las sociedades y disolvió el estancamiento feudal. Pero el materialismo histórico no otorga mandatos eternos. Cuando las relaciones de producción se convierten en trabas para las fuerzas productivas, cuando la crisis recurre como patrón estructural en lugar de anomalía, cuando la desigualdad se acentúa a pesar de la abundancia, cuando la guerra sigue siendo una posibilidad constante en lugar de un recuerdo lejano, el veredicto se vuelve difícil de evadir.

Si el éxito significa una paz duradera, la historia de los siglos XX y XXI lo refuta.

Si el éxito significa la erradicación de la pobreza en un mundo de abundancia, la realidad vivida lo refuta.

Si el éxito significa el control democrático del destino colectivo, el poder económico concentrado lo refuta.

Si el éxito significa la coexistencia sostenible con la naturaleza, la emergencia climática que se acelera lo refuta.

El capitalismo rompió en su día las cadenas del feudalismo. Hoy preserva las suyas mediante la ideología, la normalización de la desigualdad y la aceptación silenciosa de las crisis recurrentes como inevitables. Los defensores del sistema confunden la capacidad creativa del trabajo humano con las relaciones sociales que se apropian de él. Confunden la brillantez tecnológica con la legitimidad moral.

Pero la contradicción central se hace cada vez más visible: la producción es social; la apropiación es privada. Millones de personas cooperan en todos los continentes para generar riqueza; una minoría la acumula. A medida que las fuerzas productivas se integran y globalizan, la tensión se intensifica.

Entonces, ¿dónde está el supuesto éxito del capitalismo?

Si existe, se refleja en los índices bursátiles y los balances corporativos, no en la seguridad y la dignidad de la mayoría. Es visible en la expansión de los arsenales militares, no en las garantías sociales universales. Se mide en concentración de riqueza, no en igualdad.

El capitalismo cumplió una función histórica. Revolucionó la producción y transformó el mundo. Pero las funciones históricas no son virtudes permanentes. Cuando las contradicciones internas de un sistema dejan de ser perturbaciones temporales y se convierten en rasgos definitorios, cuando la crisis, la desigualdad, la militarización y la tensión ecológica dejan de ser excepciones para convertirse en normas estructurales, la narrativa del «éxito» se vuelve ideológica en lugar de empírica.

A la luz de la realidad material y el sentido común, el mito se disuelve. Lo que queda es un sistema históricamente agotado, sostenido por el poder arraigado en lugar del beneficio universal.

Y ningún sistema en la historia cuyas contradicciones se hagan tan visibles ha demostrado ser inmune a la transformación.

lunes, 23 de febrero de 2026

Niños (explico algunas cosas)

El sufrimiento que la guerra causa a los niños, intencionado a veces, otras despreciándolos como "daño colateral", es la máxima expresión de la infamia. En las últimas entradas de este blog recogí dos poemas, uno sobre la vieja herida mal curada de España, otro sobre la persistente y ya casi tan vieja como aquella de Palestina. Poemas dirigidos a niños que no las han padecido con la intención de educar sus sentimientos, algo que debería importar mucho más que instruir en conocimiento utilitario. Pensad que a una especie solo la salva el amor a sus pequeños.

Pablo Neruda conocía el valor de la palabra, la fuerza que contiene cuando resuena en el cerebro. Sabía bien lo mucho que inmediatamente evoca la palabra 'amapola' o 'los dientes agudos del chacal'. Por eso la fuerza de su poema reside en la palabra 'niños'. Abandona lilas, amapolas, pájaros, lluvia, para que nada distraiga nuestra atención de la atrocidad que denuncia.

Este poema suyo, que comienza lleno del color y la vida del barrio, lo rompe bruscamente el terror de los bombardeos sobre Madrid, y todo su dolor se concentra en estos versos:

...venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños...

...Venid a ver la sangre por las calles...



 «…Hay una estrella más abierta
que la palabra amapola?

Hay dos colmillos más agudos
que las silabas de chacal?»

PN

PREGUNTARÉIS: Y dónde están las lilas?
Y la metafísica cubierta de amapolas?
Y la lluvia que a menudo golpeaba 
sus palabras llenándolas
de agujeros y pájaros?

Os voy a contar todo lo que me pasa.

Yo vivía en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con árboles.

Desde allí se veía
el rostro seco de Castilla
como un océano de cuero.
Mi casa era llamada
la casa de las flores, porque por todas partes
estallaban geranios: era
una bella casa
con perros y chiquillos.
Raúl, te acuerdas?
Te acuerdas, Rafael?
Federico, te acuerdas
debajo de la tierra,
te acuerdas de mi casa con balcones en donde
la luz de junio ahogaba flores en tu boca?
Hermano, hermano!
Todo
eran grandes voces, sal de mercaderías,
aglomeraciones de pan palpitante,
mercados de mi barrio de Argüelles con su estatua
como un tintero pálido entre las merluzas:
el aceite llegaba a las cucharas,
un profundo latido
de pies y manos llenaba las calles,
metros, litros, esencia
aguda de la vida,
pescados hacinados,
contextura de techos con sol frío en el cual
la flecha se fatiga,
delirante marfil fino de las patatas,
tomates repetidos hasta el mar.

Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
bandidos con frailes negros bendiciendo
venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños.

Chacales que el chacal rechazaría,
piedras que el cardo seco mordería escupiendo,
víboras que las víboras odiaran!

Frente a vosotros he visto la sangre
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!

Generales
traidores:
mirad mi casa muerta,
mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores,
pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón.

Preguntaréis por qué su poesía
no nos habla del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?

Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles!

Casa de las Flores


sábado, 21 de febrero de 2026

Niños del mundo, si cae Gaza...

El poeta Conrado Santamaría, en su blog Escombros con hoguera, re-publica (¡qué bien suena!) estos versos en los que resuenan los de César Vallejo. Recordarlos ha motivado la anterior entrada de este blog.

Que todos los niños del mundo sepan de los niños que sufren. Niños como ellos, que tampoco están libres de sufrir si la vesania los alcanza, como no lo está nadie; ni tú, ni yo.

Gaza. Los niños, las niñas

lunes, 16 de febrero de 2026

Ahmad Awad. Gaza, 2025












Niños del mundo,

si cae España digo, es un decir

(…)

¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto 

hasta la letra en que nació la pena!

César Vallejo


Niños del mundo

si cae Palestina –digo, es un decir

si cae

quién habitará los sueños imposibles,

quién alzará la voz como un presagio,

quién bañará en el mar el oleaje del desconsuelo.


Ah, sí, los niños,

las niñas,

siempre los niños.

Los que Norman Bethune recoge y lleva en su camión,

carretera de Málaga a Almería, febrero 1937,

niños descalzos, desharrapados, hambrientos,

bajo las bombas –crucero Canarias, Baleares,

aviación italiana, alemana- cientos de niños

Bethune, Hazen Sisey y Thomas Culbert Wosley,

los alzan, cogen en brazos, llevan a Almería,

día y noche, bajo las bombas, 30 o 40 niños

en cada viaje, tres días y tres noches.


Sí, las niñas,

los niños de Gaza,

los operados sin anestesia,

los prematuros sin derecho a incubadora,

los escuálidos niños de Gaza.

Hospitales Al Shifa, Mártires de Al Aqsa, Nasser, Al-Ahili, Kamal Adwan,

y de nuevo bajo las bombas, día y noche, exhaustos

Bethune, Size y Worsley, están. Permanecen.


Ah, los niños, las niñas, de Gaza,

los de Málaga, los hambrientos sin número,

los siempre extraviados –perros perdidos sin collar

en todas las guerras, en todas las huidas.

Ah, los niños de Gaza,

los del Madrid asediado del 37 y el 38 y el 39.


Si cae Gaza,

si cae –digo, es un decir

Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto

hasta la letra en que nació la pena.


Niños del mundo,

niñas del mundo,

si Palestina cae –digo, es un decir-

salid a buscarla.

Antonio Crespo Massieu

Poetry Planetariat. Kathmandu / Medellín. Vol. 11 World Poetry Movement.

Febrero, 2026.

viernes, 20 de febrero de 2026

Niños del mundo, si cae España...

César Vallejo fue uno de los grandes poetas del siglo XX en nuestra lengua. Como otro gigante, Pablo Neruda, estuvo en España en los trágicos años de la guerra que perdimos los españoles (¡no todos!) frente al fascismo. Perdida, aún hoy, hasta por los que nacimos después.

Poetas hispanos que con su presencia y su pluma combatieron a la bestia, como muchos otros intelectuales del mundo; entre los nuestros, Machado, Alberti, Miguel Hernández...

Las guerras las sufren más quienes no las causan, en especial los niños. Nos indigna su indefensión frente a la brutalidad, criaturas inocentes ante cuyo sufrimiento no se puede permanecer indiferente.

Vallejo escribió entonces el poemario España, aparta de mí este cáliz, que su viuda Georgette publicó póstumamente, como un mensaje dirigido a los niños del mundo. Niños a los que debemos enseñar algo más que números y letras.

Consta el poemario de 15 poemas:

  • I.-"Himno a los voluntarios de la República"
  • II.-“Batallas”
  • III.-[“Solía escribir con su dedo grande…”]
  • IV.-[“Los mendigos pelean por España”]
  • V.-"Imagen española de la muerte"
  • VI.-“Cortejo tras la toma de Bilbao”
  • VII.-[“Varios días al aire, compañeros”]
  • VIII.-[“Aquí”]
  • IX.-“Pequeño responso a un héroe de la República"
  • X.-"Invierno en la batalla de Teruel”
  • XI.-[“Miré el cadáver, su raudo orden visible"]
  • XII.-“Masa”
  • XIII.-“Redoble fúnebre a los escombros de Durango"
  • XIV.-“¡Cuídate, España, de tu propia España!”
  • XV.-“España, aparta de mí este cáliz".

España, aparta de mi este cáliz

Niños del mundo,
si cae España -digo, es un decir-
si cae
del cielo abajo su antebrazo que asen,
en cabestro, dos láminas terrestres;
niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!
¡qué temprano en el sol lo que os decía!
¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano!
¡qué viejo vuestro 2 en el cuaderno!

¡Niños del mundo, está
la madre España con su vientre a cuestas;
está nuestra maestra con sus férulas,
está madre y maestra,
cruz y madera, porque os dio la altura,
vértigo y división y suma, niños;
está con ella, padres procesales!

Si cae -digo, es un decir- si cae
España, de la tierra para abajo,
niños, ¡cómo vais a cesar de crecer!
¡cómo va a castigar el año al mes!
¡cómo van a quedarse en diez los dientes,
en palote el diptongo, la medalla en llanto!
¡Cómo va el corderillo a continuar
atado por la pata al gran tintero!
¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto
hasta la letra en que nació la pena!

Niños,
hijos de los guerreros, entre tanto,
bajad la voz, que España está ahora mismo repartiendo
la energía entre el reino animal,
las florecillas, los cometas y los hombres.
¡Bajad la voz, que esta
con su rigor, que es grande, sin saber
qué hacer, y está en su mano
la calavera hablando y habla y habla,
la calavera, aquélla de la trenza,
la calavera, aquélla de la vida!

¡Bajad la voz, os digo;
bajad la voz, el canto de las sílabas, el llanto
de la materia y el rumor menor de las pirámides, y aún
el de las sienes que andan con dos piedras!
¡Bajad el aliento, y si
el antebrazo baja,
si las férulas suenan, si es la noche,
si el cielo cabe en dos limbos terrestres,
si hay ruido en el sonido de las puertas,
si tardo,
si no veis a nadie, si os asustan
los lápices sin punta, si la madre
España cae -digo, es un decir-
salid, niños del mundo; id a buscarla!…

jueves, 19 de febrero de 2026

Juanito Varea

Así, aniñados y disminuidos, se presentaba a los artistas en aquel tiempo de juergas para señoritos: Antoñita Moreno, Juanito Valderrama, Juanita Reina, Juanito Varea...

A este último lo traía quien fue su amigo José María Velázquez-Gaztelu a su programa Nuestro Flamenco el 10 de octubre del año pasado. Recuerdo haber oído de niño la voz inconfundible de este castellonense que aprendió a cantar en Barcelona, condenado a muerte por combatir al lado de la república y que tal vez salvó la vida por la intercesión de algún aficionado influyente que lo había oído cantar.

Detalles de su vida y trayectoria encontraréis en los comentarios del conductor del programa y en estos enlaces:

https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Varea

https://elartedevivirelflamenco.com/cantaores31.html

https://www.juntadeandalucia.es/cultura/flamenco/content/juan-varea

Minutado de los cantes reproducidos:

01:24
bulerías por soleá

06:39
malagueña y alegrías

14:44
seguiriya y soleares

25:36
cartagenera y 'el clavel de Granada' (petenera, zambra y fandangos de Frasquito Yerbabuena)

33:22
taranta y fandango

41:20
malagueña y petenera

50:06
soleares y fandangos

lunes, 16 de febrero de 2026

La democracia del Colt 45 en acción

Hace un par de días, unos amigos que estuvieron recientemente en Nueva York me mostraron una tarjeta. Roja.

Aunque más roja es la que muestran a los latinos para sacarlos del campo de juego y mandarlos al de concentración de Bukele.

Les pedí una foto de la misma y me la envían junto a esta información:

Hola Juanjo. Ahí te va. Es una nota que la distribuyen en muchos centros públicos, museos, escuelas, hospitales etc. sobre todo por los voluntarios que apoyaron a Zohran Mandani en la campaña. A nosotros nos la dieron cuando visitamos el Museo del Barrio, situado al final de la Quinta avenida, en el norte de Manhattan donde empieza el Harlem latino. Un abrazo.

Para facilitar la lectura, transcribo el texto:

    Usted tiene derechos constitucionales

  • NO ABRA LA PUERTA si un agente de inmigración está tocando la puerta
  • NO CONTESTE NINGUNA PREGUNTA de un agente de inmigración si trata de hablar con usted. Usted tiene el derecho a guardar silencio
  • NO FIRME NADA sin antes hablar con un abogado. Usted tiene el derecho de hablar con un abogado
  • Si usted está fuera de su casa, pregúntele al agente si tiene la libertad de irse y si le dice que sí váyase con tranquilidad
  • ENTRÉGUELE ESTA TARJETA AL AGENTE. Si usted está dentro de su casa, muestre la tarjeta por la ventana o pásela debajo de la puerta


domingo, 15 de febrero de 2026

CARTA ABIERTA AL MUNDO DESDE CUBA

Cada día y a cada minuto hay miles de millones de razones para denunciar iniquidades.

Cuando prestamos atención a una, tenemos la dolorosa sensación de abandonar las demás. 

De ahí la desazón que sentimos al pensar, pongo por caso, que al defender al pueblo cubano estamos dejando de lado la situación de Gaza, donde por cierto el "alto el fuego" es hoy la más macabra de las bromas.

Pero si bien se mira, TODAS ESAS LUCHAS SON LA MISMA.

Y toda la fuerza con que denunciemos una atrocidad es fuerza contra el monstruo sin cabeza, aunque se sirva de todas las cabezas de la hidra, que las dirige.

Unifiquemos todas las luchas, porque uno es el enemigo. Practiquemos. La denuncia es ya praxis, y la praxis también tiene muchas caras, incluida la electoral.

No olvidemos que Cuba resiste. Ayudemos a Cuba.


CARTA ABIERTA AL MUNDO DESDE CUBA


UNA MUJER DE A PIE
DENUNCIA EL CRIMEN QUE NO QUIEREN VER

Segunda Cita

SÁBADO 14 DE FEBRERO DE 2026


A la humanidad entera, a las madres del mundo, a los médicos sin fronteras, a los periodistas con dignidad, a los gobiernos que aún creen en la justicia:

Me llamo como millones. No tengo apellidos conocidos ni cargos importantes. Soy una cubana de a pie. Una hija, una hermana, una patriota. Y escribo esto con el alma desgarrada y las manos temblando, porque lo que hoy vive mi pueblo no es una crisis. Es un asesinato lento, calculado, fríamente ejecutado desde Washington.

Y el mundo mira hacia otro lado.

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DENUNCIA POR MIS ABUELOS:

Denuncio que en Cuba hay ancianos que mueren antes de tiempo porque el bloqueo impide que lleguen medicamentos para el corazón, la presión, la diabetes. No es falta de recursos. Es prohibición deliberada. Empresas que quieren venderle a Cuba son multadas, perseguidas, amenazadas. Sus gobiernos callan. Y mientras tanto, un abuelo cubano aprieta el pecho y espera. La muerte no avisa. El bloqueo sí.

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DENUNCIA POR MIS NIÑOS:

Denuncio que hay incubadoras en Cuba que han debido apagarse por falta de combustible. Que hay recién nacidos luchando por su vida mientras el gobierno de Estados Unidos decide qué países pueden vendernos petróleo y cuáles no. Que hay madres cubanas que han visto peligrar la vida de sus hijos porque una orden firmada en una oficina de Washington vale más que el llanto de un bebé a 90 millas de sus costas.

¿Dónde está la comunidad internacional? ¿Dónde están las organizaciones que tanto defienden la infancia? ¿O es que los niños cubanos no merecen vivir?

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● DENUNCIA POR EL HAMBRE INTENCIONAL:

Denuncio que el bloqueo es hambre programada. No es que falte comida porque sí. Es que nos impiden comprarla. Es que los barcos con alimentos son perseguidos. Es que las transacciones bancarias son bloqueadas. Es que las empresas que nos venden granos, pollo, leche, son sancionadas.

El hambre en Cuba no es un accidente. Es una política de Estado del gobierno de Estados Unidos, refinada durante 60 años, actualizada por cada administración, recrudecida por Donald Trump y ejecutada con saña por Marco Rubio.

Ellos llaman a esto "presión económica". Yo lo llamo terrorismo con hambre.

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DENUNCIA POR MIS MÉDICOS:

Denuncio que nuestros médicos, los mismos que salvaron vidas en la pandemia mientras el mundo entero colapsaba, hoy no tienen jeringas, ni anestesia, ni equipos de rayos X. No porque no sepamos producirlos. No porque no tengamos talento. Sino porque el bloqueo nos impide acceder a los insumos, a los repuestos, a la tecnología.

Nuestros científicos crearon cinco vacunas contra la COVID-19. Cinco. Sin ayuda de nadie. Contra viento y marea. Contra bloqueo y mentiras. Y aún así, el imperio nos castiga por haberlo logrado.

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AL MUNDO LE DIGO:

Cuba no les pide limosna.

Cuba no les pide soldados.

Cuba no les pide que nos quieran.

Cuba les pide justicia. Nada más. Nada menos.

Les pido que dejen de normalizar el sufrimiento de mi pueblo.

Les pido que llamen al bloqueo por su nombre: CRIMEN DE LESA HUMANIDAD.

Les pido que no se dejen engañar por el cuento del "diálogo" y la "democracia" mientras nos aprietan el cuello.


No queremos caridad. Queremos que nos DEJEN VIVIR.

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A los gobiernos cómplices que callan:

La historia les pasará factura.

 

A los medios que mienten:

La verdad siempre encuentra grietas.


A los verdugos que firman sanciones:

El pueblo cubano no olvida y no perdona.

 

A los que aún tienen humanidad en el pecho:

Miren a Cuba. Miren lo que le hacen. Y pregúntense: ¿De qué lado de la historia quiero estar?

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Desde esta isla pequeña, con un pueblo gigante, una cubana de a pie que se niega a rendirse.

SI ESTE TEXTO TE MOVIÓ POR DENTRO, COMPÁRTELO.


No me importa si tienes 10 amigos o 10 mil seguidores.

No me importa si tu muro es público o privado.

No me importa si nunca compartes nada.

Pero esto es diferente.

Esto no es una foto de un atardecer.

Esto no es una noticia de farándula.

Esto no es una opinión más.

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Ikay Romay

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viernes, 13 de febrero de 2026

Xesús Alonso Montero: "cando sexa maior serei comunista"

Esta frase suya que nos recuerda el camarada Rubén pone de relieve la difícil tarea de llegar a ser un buen comunista. 

Ayer falleció en la ciudad que lo vio nacer. Hoy es día de obituarios. Semblanzas y elogios más o menos protocolarios. Se prodigan cada vez que se nos va alguna persona de relieve. En el caso de Xesús son bien merecidos.

Aquí podéis leer el comunicado oficial del PCG.

El mejor apelativo que se le puede dedicar es el de Maestro. Quienes asistieron a sus amenísimas conferencias, al tiempo diáfanas e instructivas, pueden corroborar su labor de gran pedagogo. Maestro e incansable luchador.

"Eu son... un criticón"




















El 14 de marzo del año pasado el Ateneo de Pontevedra organizó la conferencia 'Castelao en los años de la Guerra Civil, viaje a la Unión Soviética, prosovietismo y filocomunismo', que impartida por él se celebró en el Espacio Nemonon.

Como buenos amigos que fuimos me eligió para presentarla. Esta fue mi intervención: 

Buenas tardes:

Bienvenidos al acto que tengo el honor de presentar. Bastarán unas breves palabras, porque las que importan las dirá enseguida el profesor Alonso Montero.

Conocida por todos es la trayectoria académica y política de Xesús Alonso Montero. Quiero sobre todo dar fe de su trayectoria humana. Xesús nació en Vigo pero creció en Ventosela, Ribadavia, la tierra de sus padres. Como para Castelao, del que nos hablará, la cercanía a la tierra y al paisanaje fue determinante para su trayectoria vital. Ver de cerca la vida de los pobres de Galicia afianzó en ambos la convicción de la necesidad de cambiar este estado de cosas.

Castelao vivió los años vertiginosos del final de la monarquía, la república, la guerra y la posguerra. Su implicación en tantas luchas explica su evolución ideológica, pasando de su inicial visión tradicionalista a otra mucho más progresista y revolucionaria. Pero en todo momento su trayectoria estuvo presidida por su profunda humanidad, su sentido de la justicia y su compromiso con ella.

También en Xesús el compromiso de luchar por un mundo más justo explica su vida y su obra. Pero a diferencia de quien, como Castelao, había vivido etapas de libertad, este amigo y camarada que hoy nos acompaña atravesó de cabo a rabo la longa noite de pedra y en ella desarrolló una lucha constante, jamás abandonada tras el final, nunca del todo concluso, de aquellos duros tiempos.

La coherencia de este profesor hace que siga en la brecha a día de hoy. Allí donde lo llaman acude para explicar con su verbo convincente y ameno la realidad que otros camuflan. Son muchos los que después de la dictadura han modulado su verbo para adaptarlo a la corriente dominante. Jamás lo ha hecho Xesús.

Alonso Montero ha recorrido toda la escala de la docencia. Profesor en Escuelas de Magisterio, institutos de Enseñanza Media y en la Universidad, en todos los casos se ha esforzado para transmitir ideas nobles y educar las conductas. Y ha dejado impresa su huella en discípulos como Rafael Bárez, Perfecto Conde Muruáis, Carlos Dafonte, Anxo Guerreiro “Geluco”, Miguel Anxo Murado, Arturo Reguera… Sin olvidar, en su etapa palentina, al inolvidable Paco Fernández Buey, que lo mencionaba con admiración y cariño.

Xesús recuerda con emoción su estancia en el Instituto de Lugo como una de las más gratas de su carrera; y Lugo también lo recuerda a día de hoy, nombrándolo hijo predilecto, mal que le pese, incomprensiblemente, a alguno.

En esa etapa lucense, en plena dictadura y desde su cátedra de literatura, su batalla ideológica se centró en cultivar sentimientos nobles e inculcar en las mentes de sus alumnos la lucha por la justicia, a través del análisis crítico de los autores, con especial dedicación a Cervantes y la figura de don Quijote. Este y su escudero representaban para él superar la especulación teórica, poniendo en práctica los valores a través de la lucha.

Esta es precisamente la razón última de la posterior valoración, que aún permanece viva, de este libro inmortal. Podemos ver en él un verdadero antecedente de la filosofía de la praxis, y así lo vieron los marxistas, empezando por el propio Marx.

Muy explícito en esta evocación fue Ernesto «Che» Guevara. En marzo de 1965, poco antes de partir hacia el Congo, Guevara escribió a sus padres: «Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante; vuelvo al camino con mi adarga al brazo». Y en su última carta desde Bolivia escribió: «Entre el polvo que levantan los cascos de Rocinante, con la lanza en ristre para alcanzar los brazos de los gigantescos enemigos que me enfrentan…».

Otro de los ejemplos, y hay muchos, de la admiración de nuestro profesor por quienes abrazan causas nobles y lejos de quedarse en frases vacuas se comprometen para llevarlas a la práctica es Antonio Machado, a cuya figura ha dedicado un hermoso libro.

A su firmeza en mantener sus ideales contra viento y marea une Xesús un discurso llano y ameno que le da una enorme capacidad de convicción, por lo que entre sus muchos títulos me atrevo a darle el aparentemente humilde, pero que considero más valioso que todos los títulos académicos, de Maestro.

Maestro: ilústranos y revélanos esta faz del mejor Castelao que algunos, reputados “dueños del adjetivo”, dejan de lado.

La matanza de Atocha y otros crímenes de Estado

Este es el título de un libro del concienzudo investigador Carlos Portomeñe que ahora se trasladará a las pantallas con el título El Hilo Negro. Para financiar el documental se ha abierto una campaña de crowdfunding en

https://www.verkami.com/.

Hoy es evidente la conexión entre las extremas derechas de todo el mundo, pero esta relación que ya no se oculta viene de muy atrás, cuando los servicios secretos eran secretos (a voces). Ahora van a por todas "sin complejos", como hace ya mucho recomendaba Aznar.

Los sucesos de Montejurra, el asesinato de un juez italiano, la matanza de Atocha o el asesinato de Arturo Ruiz son parte de un todo y están unidos por un hilo común, de ahí el título de «El hilo negro». Como documenta Portomeñe, «en España y en Italia el imperialismo se sirvió del neofascismo internacional para cometer atentados terroristas»

La trayectoria del autor del libro la resumía la COPE, con motivo de las elecciones municipales de 2019. Que no os sorprenda la fuente, porque dentro del ceremonial de la "Gran Fiesta de la Democracia" hay siempre un encuentro anecdótico con el cabeza de cada lista. También lo he vivido...

Carlos Portomeñe, escultor de profesión y comunista de corazón

Lugo, 22 de mayo. Carlos Portomeñe vuelve a ser el candidato de ACE-Esquerda Unida a la Alcaldía de Lugo, después de media vida metido en política y de cuatro años como único concejal de su partido en la corporación local, un mandato en el que situó la crítica al urbanismo “a la carta”, la lucha contra la corrupción y el feminismo en el eje de su actividad municipal. 
A sus cincuenta años, este artesano y escultor de profesión especialista en escenografía y atrezzo teatral, que estudió Ciencias Políticas en Santiago de Compostela, lleva media vida de militancia en el Partido Comunista y en Esquerda Unida. 
Forma parte del Consejo Político Federal de Izquierda Unida desde el año 2000 y del Comité Federal del Partido Comunista desde 2002. 
Además, fue secretario general del Partido Comunista de Galicia, entre los años 2002 y 2014, y coordinador local de Esquerda Unida en Lugo hasta 2012. 
Desde hace treinta años es pareja de hecho de su “compañera”, con la que tiene un hijo de diez años, a quien le pusieron de nombre Olmo, en homenaje al personaje de la película 'Novecento', de Bernardo Bertolucci. 
Entre sus múltiples aficiones figura la música, la lectura, la fotografía, el cine, el teatro y el deporte, dado que es socio de los dos clubes locales de fútbol y baloncesto, el Breogán y el Clube Deportivo Lugo, pero asegura que nunca ve la televisión, porque ni siquiera tiene un televisor en su casa.

Gema Delgado lo entrevistaba el pasado 18 de enero de Mundo Obrero:

ESCRITOR, INVESTIGADOR Y ARTISTA PLÁSTICO

Carlos Portomeñe (Lugo, 1968) fue secretario general del Partido Comunista de España en Galicia, concejal de IU en la capital lucense, además de haber asumido diversas responsabilidades en Izquierda Unida. Estudió ciencias políticas, trabaja como artesano y escribe. Desde Mundo Obrero disecciona el mundo cada mes y desde sus libros bucea en la historia oculta de este país, donde las tramas de la realidad superan con creces los guiones de ficción.

Hace tres años de la publicación de su segundo libro, La Matanza de Atocha y otros crímenes de Estado. Un valiente trabajo de diez años de ardua investigación sobre las tramas entrecruzadas de la ultraderecha, el Estado español, los servicios secretos de Estados Unidos y la Internacional Negra. Una investigación que desvela asuntos siniestros, que protegidos por leyes franquistas de secretos oficiales de Estado, nos ocultan cómo se forjaron capítulos determinantes para la construcción de la democracia en este país, intervenciones maquiavélicas para reconducir la democracia que emanaba de las luchas y demandas del pueblo.

GEMA DELGADO: Imagino que tu libro ha escocido a aquellos que se ven reflejados en estos crímenes de Estado. Después de 3 años de la publicación, ¿cuáles han sido las respuestas que te han llegado en este tiempo? ¿Has recibido amenazas, pistas para seguir tirando del hilo algún otro tipo de información que te haya ayudado a ampliar la investigación?

CARLOS PORTOMEÑE: En realidad estoy muy satisfecho por la acogida que ha tenido el libro. He recibido muchas felicitaciones y críticas positivas, especialmente provenientes del movimiento memorialista. Cuando lo presenté por primera vez en en la Fiesta del PCE 2022, comenté que aspiraba a ser un libro de lucha, que pretendía conseguir efectos prácticos. En ese sentido, la investigación me ha permitido presentar el libro por buena parte del Estado, localizar al asesino de Arturo Ruiz o declarar en el marco de la Querella Argentina. Pero, sobre todo, lo más gratificante han sido los agradecimientos de los familiares de las víctimas. Además, he continuado la investigación en estos tres años, cuyo contenido será la base de una película documental.

G.D.: Dedicamos este número de Mundo Obrero a la intervención encubierta de Estados Unidos en los gobiernos y democracias en el mundo. Lo que tu defines como “la estrategia de la tensión” para desestabilizar el Estado por la vía de la violencia. ¿puedes resumirnos brevemente cómo actuó en Italia y en España?

C.P.: Es preciso analizar el terrorismo y la violencia de la extrema derecha durante los años 70 y 80 en el marco de la Guerra Fría y, concretamente, dentro de la obsesiva lucha de EE.UU. en impedir el auge del movimiento comunista a nivel internacional. En Italia y España, el imperialismo se sirvió del neofascismo internacional, cuyos máximos exponentes eran fundamentalmente italianos, para organizar grupos violentos de extrema derecha, cuerpos parapoliciales y cometer atentados terroristas, pero también lo hicieron en otros países de Europa, América Latina y África, utilizando muchas veces España como punto de apoyo para sus actividades. Siempre actuaron con la estrategia común del anticomunismo, pero aplicando diferentes tácticas según el contexto nacional en el que operaban.

G.D.: ¿Podemos pensar que esa intervención encubierta continúa? y ¿en qué forma actúa hoy?

C.P.: Más de treinta años después del derrumbe soviético y el final de la Guerra Fría, EE.UU. continúa con el mismo modus operandi en la actualidad. Ucrania, Venezuela o Siria, sin ir más lejos, son claros ejemplos. EE.UU. nunca ha abandonado sus prácticas injerencistas, tratando de imponer a toda costa su hegemonía política y económica. Cuando encuentra dificultades para conseguir ese objetivo no duda en recurrir a las acciones militares o incluso al terrorismo; todo es válido para EE.UU. con tal de dominar las materias primas y los recursos naturales del planeta.

En este momento, los países del este europeo, especialmente los bálticos, están amparando el resurgimiento de grupos neonazis y practican el revisionismo histórico; los partidos comunistas continúan siendo ilegalizados, como ha sucedido recientemente en Polonia. El propio sionismo es la versión en el mundo judío de la extrema derecha más violenta e irracional. Y detrás de todo ello está, sin duda, la sombra alargada de EE.UU. Como en la ley de «descomunización» ucraniana tras el golpe de Estado del Maidán, en el salvaje asesinato de los sindicalistas en Odessa o en la resolución del parlamento europeo que compara el comunismo con el fascismo. Aunque el espectro ya no recorre Europa, parafraseando al Manifiesto, el imperio y sus acólitos siguen conjurados contra él.

La matanza de Atocha y otros crímenes de Estado. Carlos Portomeñe. Ed. Atrapasueños, 2022






















G.D.: ¿Habrá una segunda parte o una reedición ampliada de tu libro?

C.P.: Siempre estaré enormemente agradecido a la cooperativa Atrapasueños por la publicación del libro en su conjunto, sin «tijera». De esa manera dimos luz al trabajo más completo que existe hasta la fecha sobre la matanza de los abogados de Atocha, que no se queda en una mera descripción de sucesos sino que indaga en las raíces del atentado desde una amplia y necesaria visión de conjunto.

Ahora estoy trabajando en una versión resumida y actualizada, que incluirá nuevas investigaciones y permitirá añadir partes que quedaron pendientes, como un apartado fotográfico, un índice onomástico y un capítulo de conclusiones.

G.D.: Ahora la historia del libro se llevará a un documental si se consigue recaudar suficiente dinero en la campaña de crowdfunding lanzada para su realización. ¿Por qué convertirla en documental?

C.P.: Creemos que el formato audiovisual tiene la ventaja de llegar a un público más amplio, permitiendo una mayor difusión. Es un formato diferente al editorial, pero complementario, que permite incorporar testimonios, imágenes y pruebas gráficas difíciles de recoger en un libro.

Siguiendo el enfoque internacional de la investigación, pretendemos llevar adelante rodajes en España, Italia, Portugal y Argentina. Además de usar como localizaciones ciudades importantes para entender la trama negra, incorporaremos testimonios de víctimas y expertos residentes en estos países. Para ello necesitamos financiación y consideramos que el micromecenazgo es el método más adecuado para que participen más personas en el proyecto. También pueden realizarse aportaciones directas a través de la productora Atrapasueños SCA. (Enlace: https://vkm.is/elhilonego)

G.D.: ¿Cuál va a ser el enfoque del documental y a quién irá dirigido?

C.P.: Queremos arrojar luz sobre crímenes cuyo análisis consideramos fundamental para entender nuestro presente, especialmente en el contexto actual, cuando asoman de nuevo los fantasmas del pasado. Es tan importante entender lo sucedido durante el período de la Transición que el rey emérito escribe sus memorias para intentar dotarse de legitimidad en un contexto donde poco a poco van saliendo a la luz las partes más ocultas del proceso. Como dice el refrán, «de aquellos polvos estos lodos».

Al igual que en el libro, el documental analizará por primera vez los hechos desde una visión de conjunto que le hace muy diferente de otros trabajos anteriores. Los sucesos de Montejurra, el asesinato de un juez italiano, la matanza de Atocha o el asesinato de Arturo Ruiz son parte de un todo y están unidos por un hilo común, de ahí el título de «El hilo negro».

Por supuesto, el documental irá dirigido a la sociedad en general, pero aspiramos a conseguir un resultado atractivo para la gente joven.

G.D.: ¿Cuál es el equipo que trabajará en el documental?

C.P.: A la cabeza del proyecto, como productor, está Joaquín Recio, que desde Atrapasueños aporta la experiencia contrastada en la producción de documentales. Durante meses hemos estado trabajando en la elaboración de un guion y hemos hecho una clara apuesta intergeneracional. El director del proyecto será JAC López, y aunque este será su primer largometraje documental, cuenta con una amplia experiencia como fotógrafo, editor y videógrafo.

Será un equipo de profesionales compuesto por colabores habituales de la productora y nuevas incorporaciones del mundo audiovisual, al que se unirá un elenco de personalidades del mundo del arte y la cultura. En este sentido, ya está confirmada la participación en el proyecto del actor Carlos Bardem, lo cual supone un espaldarazo importante para aportar calidad al documental y ampliar su difusión.

G.D.: ¿Cuándo se estrenaría la película?

C.P.: En enero de 2027, coincidiendo con los cincuenta años de la matanza de Atocha y los sucesos de la llamada “semana negra”, un momento histórico que supuso un punto de inflexión en el tránsito a la democracia. De hecho, pretendemos que sirva como homenaje a las víctimas y sus familiares.

Carlos Portomeñe, autor de la escultura que recordará a Dolores Ibárruri en la sede del PCE en Madrid