De nuevo una flotilla intenta llevar a Gaza lo indispensable para sobrevivir. De nuevo el sionismo sella la costa para matar de hambre a los palestinos. En épocas que consideramos bárbaras el hambre era un medio para rendir a poblaciones sitiadas. Con su repugnante sentido del humor, un dirigente israelita de cuyo nombre no suelo acordarme dijo hace tiempo que los gazatíes debían "adelgazar".
En los planes de Israel el hambre, más que como un medio de presión, funciona como un instrumento de exterminio programado. Su "prioridad nacional" es que en las tierras de que se ha ido apoderando desde hace un siglo no quede ni el recuerdo de la población palestina.
Dentro de la XLII Semana Galega de Filosofía dedicada en esta ocasión al alimento, Teresa Aranguren, cuya larga presencia en tierras bíblicas la hace experta en esta dramática historia, habló sobre el hambre como arma de guerra, que no es por desgracia cosa del pasado.
Hace un siglo, la población judía en Palestina no llegaba al 3% del total. Aquellos judíos arabizados convivían con cristianos y musulmanes, y la gran masa de los actuales israelíes procede de Europa, donde por una parte se los perseguía y por otro lado se les ponía un puente de plata, para utilizarlos como una cuña geopolítica con la que Francia, y sobre todo Inglaterra, se introdujeron en las ruinas de lo que había sido el Imperio Otomano.
El Fondo Nacional Judío se encargó durante todo el siglo XX de adquirir tierras en Palestina a los terratenientes árabes. De ellas se fue expulsando a los aparceros nativos para sustituirlos por inmigrantes europeos de religión hebraica. Lo que vino después, incluido el terrorismo de grupos como Irgún y Haganá, nos ha traído a la peligrosa situación actual, con Israel como instigador de las barbaridades que comete su tonto útil norteamericano y ante la estupefacta pasividad de gobiernos a los que la situación ya no es tan favorable. El terremoto geopolítico está servido; los palestinos lo sufren en primera línea.
La relatora desarrolló este tema que conoce de primera mano en el vídeo que sigue.
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