jueves, 3 de marzo de 2011

Acuerdo de pensiones

Historia, derrota de clase y perspectivas de futuro

Artículo de Pedro Mª De Palacio en Rebelión, con datos de mucho interés que no me resisto a trascribir


"La lucha de clases existe, de acuerdo; pero es mi clase, la de los ricos, la que da la batalla... y vamos ganando".
 Warren Buffet


España estaba y está a la cola de la media de la Unión Europea (UE) en materia de gasto y protección social: 
  1. La pensión media contributiva en España es el 68% de la pensión media contributiva de la Unión Europea de 15 países (UE-15), y la no contributiva el 46%.
  2. El gasto público en pensiones en el año 2007 (Último dato disponible) está 3 puntos por debajo (9% del PIB) del promedio de la UE-15 (12%). Países como Francia gasta el 13,3% del PIB.
  3. El gasto público en protección social es el 7% inferior a la media de la UE-15, lo que equivale alrededor de 70.000 millones de euros al año.
  4. El fondo de reserva de la Seguridad Social tiene un superávit de 62.500 millones. Incluso en el año 2010, con entre cuatro millones y medio y cinco millones de parados reales ha habido superávit. En Francia, por ejemplo, ni se dispone de un fondo de este tipo. Por otra parte, la viabilidad del sistema tal y como está en la actualidad está garantizado por lo menos hasta el año 2029, lo que evidencia que las intenciones de la reforma van en el sentido descrito en este artículo y no el que declaran sus impulsores. Y en cualquier caso las reformas necesarias son en el sentido contrario, y más en la crisis sistémica que vivimos que va a cambiar en gran medida el mapa social de Europa en el sentido negativo.
  5. Desde 1995 el PIB español se ha multiplicado 2,3 veces (Lo que, por cierto, anula los argumentos relativos al envejecimiento de la población, porque excluyen la productividad -Por ejemplo un 2% de la población produce hoy 10 veces más alimentos que el 18% hace cincuenta años-, el que mientras por ejemplo en los países nórdicos el porcentaje de la población activa es del 72% en España es del 52%, eliminan la posibilidad de una fiscalidad progresiva, etcétera.) mientras que el gasto en pensiones o no ha crecido o incluso ha descendido un punto porcentual.
  6. El 71,75% de los pensionistas tienen pensiones por debajo de los 1000 euros, y el 58% por debajo de los 600 euros. Datos que evidencian el grado de precariedad y precarización de nuestro sistema de pensiones. Simplemente elevar a 650 euros mensuales la pensión a los cuatro millones y medio de pensionistas que cobran por debajo de dicha cantidad supondría un gasto anual de poco más de 6.000 millones de euros, que por cierto es una cantidad similar a la que recibe del Estado la Iglesia entre exenciones fiscales, dinero de los fondos públicos, etc. Gastando la proporción del PIB que gastan países como Italia o Francia se podrían elevar de media las pensiones en alrededor de 500 euros mensuales.
  7. La presión fiscal en España tiene un diferencial con la UE-15 del 6% menos. Esta a su vez ha tenido la mayor caída de los países de la OCDE entre los años 2007 y 2009. España es un país en el que las rentas del trabajo soportan una gran carga fiscal y las rentas del capital una de las menores de la Ue-15. Por ejemplo el pasado año el Banco Santander Central Hispano tributó el 11.39% de impuestos sobre resultados del ejercicio, el BBVA el 19,9% o el Banco Sabadell el 7,88%. Según un informe reciente de la OCDE el peso de los impuestos y las cotizaciones sociales sobre el PIB bajó del 37% al 30,7% y no sólo por los efectos de la crisis (Que también padecen otros países) sino por los denominados planes de “estímulo” a la banca y empresas (Es decir, aumento de la tasa de extracción de las rentas del trabajo al capital), la eliminación del impuesto de Patrimonio y Sucesiones o la bajada de impuestos directos (Sociedades y IRPF). La presión fiscal de por ejemplo Francia está en el 41,9%.
La reforma de las pensiones, en términos generales, representa un recorte del 20% de la pensión media, llegando al 3% el recorte de gasto en pensiones públicas. El recorte se reparte de manera desigual, siendo el impacto más grave para las generaciones más jóvenes. 
  1. Generalización de la edad legal de jubilación a los 67 años . Sólo aquellos que acumulen 38,5 años cotizados podrán jubilarse a los 65 años o, en su caso, a los 66 años con el 100% de la pensión. Este es el colectivo que ya se está generalizando y que se generalizará en las próximas décadas. La situación se agrava si tenemos en cuenta que el paro juvenil en nuestro país es un elemento estructural y no coyuntural, ligado a nuestro modelo de desarrollo (900.000 jóvenes con menos de 25 años están desempleados en nuestro país), con lo que se condena a la mayoría de la población a no tener una pensión digna. El hecho de fijar en los 38,5 años la cotización exigida para cobrar el 100% de la pensión es el mecanismo que en la práctica fija para la mayoría de la población el alargamiento de la jubilación a los 67 años. El impacto de la reducción de la pensión por el retraso de la edad legal de jubilación se estima en más de un 14,4% de recorte. Así jubilarse a los 65 años será un hecho muy minoritario.
  2. El hecho de pasar de 35 años de cotización a 37 para jubilarse a los 67 años para obtener el 100% de la pensión implica un recorte del 4,56%. Además cada pensionista con menos años cotizados que los exigidos descenderá tantos escalones de su base reguladora como meses le falten para ese máximo –a un precio entre 0,21% y 0,18% cada mes-. Se estima que sólo el 20% de la población actual podrá jubilarse a los 65 años sin merma de pensión.
  3. El periodo de cómputo para el cálculo de la pensión pasa de 15 a 25 años, lo que supone un recorte del 7%.
  4. Se modifica la jubilación anticipada , pudiendo acceder a ella con 61 años pero con una sustancial penalización en la cuantía de la pensión. Será voluntaria a los 63 años (Hasta los 67, con 33 años cotizados) pero con una alta penalización al quedarse sólo con el 62% de la pensión.
  5. El reparto del recorte del que hablábamos según los colectivos se resume en que a unos se les limita la baja y a otros se aumenta el recorte previsto. Ponemos unos ejemplos concretos de Antonio Antón. “Asalariados con 65 años de edad y 35 de cotización antes percibían el 100%; con el acuerdo el 74% con un recorte de 26 puntos. Con 65 años de edad y 38,5 de cotización, antes el 100%, con el acuerdo el 93%, con 7 puntos de penalización. Con 63 años de edad y 33 años de cotización antes el 80%, y con el acuerdo el 62% con 18 puntos adicionales de penalización”.
  6. Como aspectos positivos mencionar el caso de los becarios con la obligatoriedad empresarial de aportar sus cotizaciones sociales, aunque hay que matizar que esto está supeditado a que se hagan cargo ellos mismos (No la institución en la que han trabajado) de las cotizaciones, vía convenio especial con la Seguridad Social. Otro elemento es el reconocimiento a la madre de nueve meses de cotización, hasta un límite de dos años, aunque sólo si está empleada en ese momento y pida excedencia para el cuidado del hijo, lo cual por una parte contribuye a profundizar el patriarcado en nuestra sociedad y a la vez teniendo en cuenta la realidad de nuestro mercado laboral es un riesgo para sus carreras laborales además de no percibir salario ni prestación de desempleo.
  7. Finalmente, como elemento especialmente peligroso para el futuro se incluye la revisión del sistema cada cinco años en función de la esperanza de vida, lo que está encaminado a futuros recortes porque se acepta en el acuerdo la variable de la esperanza de vida a los 37 años para adecuar los “parámetros fundamentales del sistema”, lo que ya incluye de por sí un recorte adicional del para el año 2027 del 2,5%.
Todo esto es, en definitiva el mayor ataque a los asalariados desde la Transición del régimen franquista a nuestro actual modelo de democracia capitalista.

    Preservativo para practicar el coito mediático

    Si intimas con los medios, toma "las debidas precauciones":

    miércoles, 2 de marzo de 2011

    Bush en Irak era formidable ¿Repetirán ustedes lo mismo en Libia?

    Michel Collon en rebelión. org

    La OTAN ha declarado que está lista para intervenir en Libia. 

    Hemos enmudecido. De modo que los que bombardean civiles en Afganistán quieren protegerlos al contrario que en Libia. Los que no levantaron ni el meñique cuando Israel masacraba Gaza de repente sienten un inmenso amor por los árabes.

    Con lágrimas en los ojos Bernard-Henri Lévy llama de nuevo a la guerra como hizo con Irak. Pero la guerra humanitaria no existe, la guerra por el petróleo sí. Henry Kissinger, (jefe de la diplomacia estadounidense con Nixon) exclamó un día con franqueza: “Las grandes potencias no tienen principios, solamente intereses” 

    Aún queriendo que cese la actual situación, los libios no sufrirán menos bajo una ocupación de los EE.UU. Bush lo demostró en Irak. Obama en Afganistán. Drogas, violencia, terror… 

    Aun apoyando las legítimas reivindicaciones de los pueblos y rechazando toda violencia dictatorial, recordemos que todas las guerras de los EE.UU. se construyeron sobre mentiras mediáticas. Cada información o pretendida información deberá analizarse con la emoción de la solidaridad pero también con la razón de la experiencia… 

    Si existiera la guerra humanitaria los EE.UU. y Europa habrían intervenido para salvar a Gaza.

    Rebeliones populares frente al neoliberalismo. De Egipto a Wisconsin

    Artículo de Vicenç Navarro en rebelion.org
    Subrayados míos

    Una de las causas de las movilizaciones en el mundo árabe fue la aplicación, por parte de las élites gobernantes, de políticas neoliberales que afectaron negativamente a las clases populares. Estas movilizaciones se habían ya iniciado meses y años antes, resultado de las medidas de austeridad (que incluyeron reducción de programas de protección social y disminución de salarios, eliminación de subsidios a los alimentos y desregulación de los precios de productos básicos), que crearon un gran malestar y que fueron las causas de que en estos países (en Túnez primero y en Egipto después) fuera la clase trabajadora, junto con sectores de las clases medias, las que protagonizaran tales movilizaciones. Estas movilizaciones de protesta frente al neoliberalismo imperante están ocurriendo no sólo en países árabes, sino también en muchos otros países, incluyendo EEUU.

    El último caso de estas protestas obreras ha ocurrido en el estado de Wisconsin, EEUU. El nuevo gobernador de tal estado, el republicano Scott Walker (de la corriente Tea Party) intentó aprobar una ley en el parlamento del estado que reduciría el sueldo de los funcionarios públicos un 7%, disminuyendo también sus pensiones, y obstaculizando además la sindicalización de los trabajadores en el sector público. Tal como indicó la Federación de los Sindicatos Estadounidenses (AFL-CIO) esta ley –de ser aprobada- sería un ataque frontal a los sindicatos de aquel país. La justificación que el gobernador Scott Walker dio para tomar tales medidas era que el presupuesto del estado tenía 137 millones de dólares de déficit.

    La respuesta de los sindicatos en Wisconsin fue inmediata. A los pocos días, Madison, la ciudad más importante de aquel estado vio la manifestación más grande que nunca existiera en aquella ciudad. Los sindicatos se manifestaron frente al Parlamento (y frente al domicilio particular del gobernador Walker), exigiendo la retirada de la propuesta de ley. Lo que es interesante es que los manifestantes no eran sólo sindicalistas, sino también usuarios de los servicios públicos conscientes de que estos recortes iban a afectar a la calidad de sus servicios. Muy llamativa fue la cantidad de niños y sus padres que acompañaron a los maestros en su protesta, hecho remarcado por los medios de información. Las encuestas mostraban también que la mayoría de la ciudadanía de Wisconsin se oponía a las propuestas del gobernador Walker y apoyaban las movilizaciones en contra de ellas. Entre los que apoyan tales movilizaciones, adhiriéndose a ellas, estaban, por cierto, los policías y bomberos que el gobernador Walker había excluido de sus medidas de recortes salariales, dándoles un trato favorable. Los policías y bomberos expresaron, sin embargo, su solidaridad con los otros empleados públicos saliendo a la calle con ellos. Estos hechos están siendo seguidos por todo EEUU.

    Las derechas, lideradas por el Tea Party, están deseando que el gobernador Walker pueda llevar a cabo tales medidas, una vez hayan sido aprobadas por el Parlamento del Estado de Wisconsin, donde el Partido Republicano tiene mayoría. Aunque el argumento que se utiliza para defender estas medidas es la necesidad de cubrir el déficit del Estado de Wisconsin, la causa real de que se esté presionando, por parte del Partido Republicano, para que tales medidas se aprueben en el parlamento de Wisconsin es una causa política: la de debilitar a los sindicatos, los mayores adversarios que tiene el Partido Republicano, que consideran a AFL-CIO como uno de los mayores pilares del Partido Demócrata.

    En realidad, el déficit del presupuesto del Estado podría resolverse fácilmente aumentando los impuestos sobre la propiedad (entre otros), que el parlamento de Wisconsin, controlado por los republicanos, había reducido considerablemente durante los años de bonanza económica. Como siempre ocurre, el discurso económico, oculta en realidad, los argumentos políticos. El establishment económico y financiero del estado de Wisconsin, que se benefició enormemente de las políticas neoliberales de reducción de impuestos a las rentas superiores se resiste a que se reduzcan sus enormes ingresos (el 1% de la población estadounidense que tenía el 7% de la renta de todo el país en 1997, al principio de la “revolución neoliberal”, ha pasado a tener el 20% de tal renta) mediante el incremento de estos impuestos. De ahí que prefieran resolver el problema del déficit del estado de Wisconsin a base de reducir los servicios públicos a las clases populares en lugar de que suban sus impuestos. Los republicanos tienen a su lado a gran parte de los medios de información que intentan desacreditar al sector público indicando que los empleados públicos son unos “privilegiados”, que son unos “ineficaces”, y otro tipo de acusaciones previsibles a fin de conseguir el apoyo popular a aquellas medidas represivas. Hasta ahora tal campaña no ha sido exitosa y el 62% de la población estadounidense apoya a los empleados públicos.

    ¿QUIÉNES SON LOS JÓVENES?
    Una última observación. Gran número de articulistas como Josep Ramoneda en EL PAÍS (“Un nuevo sujeto político”. EL PAÍS, 20.02.11) están enfatizando mucho el rol de los jóvenes en estas movilizaciones (desde Egipto, hasta Wisconsin), presentándolos como los nuevos agentes de cambio, sustituyendo con ello a otros agentes, como a la clase trabajadora a la cual, por lo visto, consideran inexistente o desaparecida. Ignoran o desconocen que la mayoría de estos jóvenes son y pertenecen a la clase trabajadora. Si se analizan las revoluciones que han existido en el siglo XX, se verá que en su mayoría, fueron los jóvenes los que lideraron estas rebeliones. No es, pues, una situación nueva. Lo que es nuevo es que se vea como una cosa nueva y ello es consecuencia del olvido de las categorías de análisis como clase social y lucha de clases, categorías que se consideran transcendidas y “anticuadas”, redefiniendo estas movilizaciones populares como movimientos estudiantiles con Internet y Facebook, categorías que son enormemente insuficientes para entender la realidad de los tiempos en que vivimos. La pregunta que no se hacen es a qué clase pertenece la mayoría de estos jóvenes. Ni que decir tiene que tanto la composición como la dinámica de clases varía con el tiempo. Pero de esta realidad no se puede ignorar su existencia, pues continúa siendo fundamental para entender nuestro entorno.

    El espacio dentro del tiempo (IX)

    SOBRE LA SAGA/FUGA DE J.B.

    Los dos ríos son descritos como dos esencias antitéticas. Uno de aguas lentas, densas y profundas; atractivo y siniestro, invita al suicidio; su niebla es espesa y gris. El otro rápido y alborotado, de aguas transparentes y ligeras; invita a la aventura; su niebla es ocre y húmeda.

    Baralla abajo marcharán los J.B. hacia el mar, hasta un mítico Lugar Más Allá de las Islas, donde el Círculo de las Aguas Oscuras y Tranquilas los acogerá hasta su vuelta redentora.

    La ciudad, por lo tanto, nos es presentada como un lugar relacionado con el mar, pero se trata de una relación ilusoria y soñada. Es una ciudad ensimismada, para la que toda relación real con el exterior es dolorosa. De la ciudad rival, enemigo sempiterno, Villasanta de la Estrella, llega siempre la represión, motivada en el fondo por su oscuro interés en controlar el comercio de las exquisitas lampreas del Mendo. De un lejano Madrid viene la Administración, representada por los godos, con el Poncio como su máxima figura. Pero en el mismo Madrid todos ignoran la existencia de Castroforte, salvo en una covachuela administrativa, la Sección de Dispersos Centralizados, que con toda precisión se sitúa en la calle de Fomento 11 de la capital, y que filtra toda la relación de la ciudad con el exterior.

    En cambio, las relaciones lejanas y soñadas, en el espacio y en el tiempo, nutren la esperanza de los castrofortinos. París es su referente actual, del que le llegan libros y revistas y en definitiva el deseo imaginario de modernidad, y desde la remota Éfeso llegó un día Argimiro, mítico fundador de la ciudad, con el ara de Diana y la compañía de las lampreas, y más adelante el Santo Cuerpo Iluminado, la reliquia de Santa Lilaila que anima al pueblo, y que congregó aquí por segunda vez a las lampreas benefactoras.

    Pese a sus diferencias, la continuada y forzosa convivencia entre castrofortinos y godos ha hecho que todos los habitantes tengan en común el mismo carácter cerrado a lo exterior, y cuando un problema compartido por todos los ensimisma, la ciudad se aísla tanto que se eleva por los aires, separándose por completo del mundo real.

    Está claro que las características físicas y las relaciones topológicas con las que es descrito el lugar simbolizan, y con ello las refuerzan, otras características y relaciones.

    Dentro de la ciudad, los lugares localizados se reducen a lo mínimo necesario para la acción: la Rúa Sacra, por la que se sube a la Colegiata; la Casa del Barco, con su bajada al Baralla y su pasadizo que la comunica también con la Colegiata; la Plaza de los Marinos Efesios, donde se alza la gran estatua del Almirante Ballantyne, que desde allí, por encima de los magnolios, otea el horizonte más allá de la ría, y seguramente Más Allá de las Islas; y, allí mismo, la pensión del Espiritista y sus distintas plantas jerarquizadas, cuyo ínfimo peldaño, aunque es el más distante del suelo, ocupa Bastida; la Alameda, con la plazoleta que alberga el busto del Vate Barrantes, en un rincón de la rosaleda, y con la barandilla que protege de la caída al abismo del río; los claustros de Santa Clara, y poco más.

    Y el Pazo de Bendaña, ajeno a la ciudad, simbólicamente enfrentado a ella, y en especial a la Casa del Barco, como lo están las familias y las sociedades a las que representan.

    Se trata en todos los casos de lo que al hablar de paisajes urbanos se conoce como hitos, y cumplen la función orientadora que éstos tienen en una ciudad. Los hitos urbanos poseen además muchas veces un valor simbólico añadido, porque encarnan valores apreciados colectivamente. Así ocurre en nuestra novela, explícitamente con las estatuas de los héroes locales, implícitamente con el enfrentamiento de los dos pazos.

    Esto es así tanto para los espacios urbanos como para los privados. Continuamente se relacionan unos con otros y con los caracteres y circunstancias de los personajes. Sirva de ejemplo, muy al principio del libro, la presentación de José Bastida, contrapuesto en figura y suerte al seminarista don Manolito; antes de que nos sea descrita la habitación del primero sabemos, por contraste con la del segundo, mucho sobre ella:
    ...el cuarto de don Manolito (...) estaba en el primer piso, era claro y espacioso, no olía a letrina, tenía buenos muebles anticuados y un mirador que daba a la Plaza de los Marinos Efesios. Sus ventanas caían justamente encima de las copas de los magnolios, y, cuando los podaban, emergía en el centro, como un susto, la cabezota del Almirante, la cabezota de la estatua, quiero decir, con el bicornio puesto y la mano sujetándolo, más o menos verde según que el tiempo fuese seco o lluvioso.
    Y en este breve párrafo nos ha situado ya la pensión en la ciudad, y nos presenta, siquiera en efigie, a uno de los héroes fundamentales.

    Las orillas neoliberales

    María Toledano en Rebelión:


    “¿Queremos una cultura donde nadie sepa nada?”
    Giovanni Sartori, Homo videns (1997)


    La implantación del modelo neoliberal es, en nuestro territorio común, variada y extensa. Su defensa, matizada según convenga, engloba diferentes posiciones políticas que van desde la izquierda moderada, por utilizar un término comprensible, intuitivo, a la derecha más tradicional y católica, pasando por las diversas formas del nacionalismo rústico y montaraz. El modelo es, según parece, incuestionable. La inmensa mayoría del arco parlamentario ha mostrado, a partir de la muerte del Caudillo, su inclinación, tácita o abierta, al sistema capitalista. Con más o menos matices, y tras haber destinado una gran cantidad de dinero público para proteger la estabilidad de la banca privada, nadie -salvo la gauche transformadora- ha reclamado la titularidad pública para esos bancos que han recibido fondos debido a la gestión especuladora de sus dirigentes. Tiene razón el intrépido Esteban Glez. Pons del PP: aquí hay mucha medida soviética y mucho rojo suelto disfrazado con piel de cordero. Zapatero: rojazo!! Ya que no puede pasar ni un instante más por dirigente del socialismo, de la tradición del tipógrafo Iglesias, el presidente ajusta el país al esquema neoliberal (recorte de gasto) impuesto por Alemania y las grandes multinacionales. Socialismo o barbarie, era leimotiv clásico. Ahora ha cambiado: el socialismo del PSOE es ya la misma barbarie. 

    El capitalismo del siglo XXI, acelerado y financiero, domina el pensamiento y la acción universal: Hasta las mercancías, antaño esenciales, se han vuelto una molestia: especialistas y opinión pública coinciden. Sus reglas de actuación, afinándose tras años de prueba y error sobre la cabeza de desfavorecidos, han permitido alcanzar este nivel de neurosis colectiva que preside nuestra relaciones. Hasta las mercancías, antaño esenciales, se han vuelto una molestia: stocks en el almacén. El capitalismo de producción ha quedado relegado a los países emergentes donde la mano de obra sigue con niveles salariales bajos y ausencia notoria de derechos laborales. En nuestras economías post-industriales (es un decir, ya que Alemania y Francia siguen produciendo bienes), el consumo ha suplantado cualquier otra forma de socialización siendo además, garantía de equilibrio democrático: todo el mundo puede consumir y no hay prohibiciones al respecto. El que no consuma será porque no puede o no quiere. Si puede y no quiere, acabará por querer; si no puede: caso perdido. Será un parado. 

    En breve afrontaremos elecciones. En ese momento, y como sostiene George Lakoff (“No pienses en un elefante” y “Puntos de reflexión”), sólo distinguiremos colores y razones del corazón, ya que se vota por imperativos morales, históricos, familiares, sensitivos, etc., y nunca por cuestiones programáticas y/o pensando en castigos electorales. Llegados a ese momento, y lanzados en campaña mediática, el PSOE desempolvará su frasco de olor, su aroma del siglo XIX, y serán más rojos que nadie: lo llevan haciendo más de tres décadas. Pese a estar agarrados por el pescuezo de lo sentimental, ¿cómo es posible que las buenas gentes del PSOE, militantes de base y simpatizantes, votantes todos, olviden que bajo este gobierno se ha producido el recorte de derechos y libertades -que afecta, lógico, en primer lugar, a los que menos tienen- más importante de la democracia? Si la majadería colectiva, grado supino de la alienación, no se adueña de todos los votantes del PSOE, IU debería crecer electoralmente. Si esta fuerza transformadora no consigue, con estas “condiciones objetivas de posibilidad”, un notable incremento electoral, debería cambiar de negocio: cultivar ajos en Canfranc, por ejemplo. ¿Dudas entre votar al PSOE o al PP? Resuelva el votante como quiera. Poco importará en los reajustes que vienen. ¿Dudas entre votar a IU o al PSOE? Vote el ciudadano, si todavía recuerda lo que era eso, pensando en sus intereses (de clase). La cultura es también cultura política.

    martes, 1 de marzo de 2011

    El ecocomunismo de Manuel Sacristán

    A través de este texto de Salvador López Arnal, leído en un Seminario de la FIM sobre Ecología y Marxismo en el Ateneo de Madrid el pasado 17 de febrero, y del que reproduzco algún párrafo, quiero llamar la atención, para los que todavía no lo conocen, sobre la figura de Sacristán, que en un momento en que los modelos de socialismo desarrollista aparecían agotados, supo ver y hacernos ver que amar a los seres humanos era lo mismo que amar a la que Walter Martínez llama "nuestra querida, contaminada y única nave espacial".


    Sacristán insistía ya entonces, a quien quisiera oírle, que existía razonamiento ecologista de calidad científica, que no todo, ni mucho menos, era ecologismo ingenuo “que contrapone producción a necesidad o que quiere que se recicle todo sin pensar a costa de cuántos megavatios”. Existía ecologismo bien razonado desde hacía años, con buena categorización económico-social, y hasta, en algunos casos, con aceptación excesiva de los datos de partida que promovía la propia cultura del despilfarro y del consumismo insaciable. Al autor de Pacifismo, ecologismo y política alternativa le gustaba citar este paso de Ciencia y supervivencia de Barry Commoner, muy del gusto también de su discípulo Jorge Riechmann, otro brechtiano imprescindible. “Como biólogo”, señalaba Commoner, “he llegado a esta conclusión: hemos alcanzado un punto crítico en la ocupación humana de este planeta. El medio ambiente es un sistema complejo, delicadamente equilibrado, y este conjunto íntegro recibe el impacto de todas las agresiones infligidas separadamente por los agentes contaminadores. Jamás, en la historia de la Tierra, se ha sometido su tenue superficie sustentadora de vida a unos agentes tan activos, variados y asombrosos. Creo que los efectos acumulativos de esos contaminadores, sus acciones interdependientes y su amplificación, pueden ser fatales para la compleja trama de la biosfera. Y como el hombre es, en definitiva, una parte dependiente de ese sistema, pienso que la contaminación persistente del orbe -si no se impone una supervisión rigurosa- destruirá la adaptabilidad de este planeta para la vida humana”. El texto, déjenme que lo recuerde con la boca abierta fruto de mi máxima admiración, es de 1966.

    Sacristán recordaba que se solía afirmar que la tradición marxista no había conocido los problemas apuntados por la ecología política o, acaso, que los había conocido muy insuficientemente. Sin embargo, en su opinión, muchos años antes de los análisis de John Bellamy Foster, en la obra de los clásicos, particularmente en la de Marx y, en menor medida, en la de Engels, existían elementos interesantes al respecto. Esos atisbos habían sido tenidos en cuenta de manera muy diversa durante los años de existencia y evolución de la tradición marxista. No se podía hablar de pensamiento ecologista de Marx, propiamente, señaló en 1983, pero existía en su obra unas pocas ideas que hoy se llamarían de “política ecológica”. Escasas, pero de interés. Algunas bien conocidas, las que se refieren a las condiciones de vida de las clases trabajadoras; otras, mucho menos, las que se referían a lo que Marx llamaba la depredación del trabajador y el terreno en la economía capitalista. 

    (...)

    Una política socialista respecto de las fuerzas productivo-destructivas contemporáneas tenía que ser bastante compleja y proceder con lo que él llamaba “moderación dialéctica”, empujando y frenando selectivamente, con los valores socialistas presentes en todo momento, de modo que pudiera calcular con precisión los eventuales “costes socialistas” de cada desarrollo. Esa política tenía que estar alejada de líneas simplistas aparentemente radicales, “como la simpleza progresista del desarrollo sin freno y la simpleza romántica del puro y simple bloqueo”. La primera línea no ofrecía ninguna seguridad socialista y sí, en cambio, muy alta probabilidad de suicidio; la segunda, era para empezar, impracticable. 

    (...)

    Sacristán no fue, propiamente, sin más matices, un pensador ecologista ni siquiera un ecosocialista hoy al uso, o un dirigente político sensible, preocupado por un desarrollo sostenible de la economía. No, Sacristán, fue un ecocomunista, alguien que no idealizó, desde luego, la arista ecologista a los países del socialismo (ir)real, como sí haría –o jugara a hacer- el que fuera su amigo y compañero en este ámbito, Wolfgang Harich, de cuyos análisis Sacristán bebió críticamente, alguien, Sacristán, para quien el socialismo no consistía en hacer lo mismo que el capitalismo aunque mejor, más eficazmente, y con un poquito más de humanidad, sino, esencialmente, construir algo nuevo, una nueva cultura, una nueva forma de relacionarnos con la Naturaleza y entre nosotros a través de nuevos procedimientos democráticos participativos, evitando que la Tierra se convirtiera en un estercolero. En el editorial del número 1 de mientras tanto, él mismo señaló la urgencia de la tarea que habría que proponerse “para que tras esta noche oscura de la crisis de una civilización despuntara una humanidad más justa en una Tierra habitable, en vez de un inmenso rebaño de atontados ruidosos en un estercolero químico, farmacéutico y radiactivo”.

    A muchos de nosotros, ese programa nos siguen pareciendo una aspiración necesaria, urgente, razonable y sin duda justa.

    Dubai (National Geographic))