miércoles, 4 de enero de 2012

"In Time", comunismo made in Hollywood

Reproduzco algunas ideas de un artículo de Jon Juanma leído en Rebelión y en su blog, en que realiza una crítica a mi parecer certera de la película de Andrew Niccol, Justin Timberlake y Amanda Seyfried In Time. 

El artículo debe ser leído en su totalidad, por lo que me limitaré a los aspectos que, con independencia de la calidad formal de la película, la hacen reveladora de una realidad habitualmente oculta; y no a todos los aspectos (*), sino a los que tienen que ver con el tiempo como moneda de cambio.

Este empleo del tiempo, que en la ficción se expone con tal evidencia, no es tanto una metáfora como la constatación de un hecho menos evidente. La "fuerza de trabajo" es una mercancía que se desarrolla en el tiempo. El valor añadido en los productos es tiempo restado a la vida de sus productores y congelado en ellos. El intercambio desigual deja parte del tiempo que el trabajador suma al producto (y resta a su vida) en manos de los dueños del capital. Así que parte de sus horas de vida son apropiadas por otro (**), que tendrá de más las que el tenga de menos.

Ese intercambio desigual queda enmascarado por la imposibilidad de conocer en cada momento el plus de tiempo que se apropia el comprador de la fuerza de trabajo. Sabemos que en toda empresa rentable el plusvalor se corresponde con un cierto tiempo de trabajo añadido a la jornada. Imposible de determinar en cada caso particular, es conocido globalmente a través de las cifras macroeconómicas. Una aproximación nos la daría la proporción entre las rentas del capital y las del trabajo. Como la mayor parte de lo percibido por la labor de los directivos se incluye en las primeras, hemos de suponer que las rentas del capital se identifican con ganancias que no son fruto del trabajo propio.

Pero el trabajador nunca sabe exactamente a partir de qué momento del día deja de trabajar para su sustento y comienza a hacerlo exclusivamente para el capital.

Sustituida la abstracción monetaria por la realidad temporal, nos encontramos con la misma incertidumbre. Nadie sabe el tiempo de vida que tiene por delante (su "capital"). Esta estimación siempre nebulosa impide saber en qué medida podemos valorar el presente que hipotecamos por un futuro desconocido. Siempre se trata de una apuesta.

La ficción de la película realiza una contabilidad exacta de esos tiempos, con lo que desnuda por completo la realidad oculta. Con las cuentas claras, el mecanismo se muestra en toda su crudeza. No otra cosa es lo que hizo Marx en su obra fundamental (iba a decir "tan despreciada como desconocida", pero parece que en los últimos tiempos de tribulación muchos ojos se ha vuelto hacia ella).
________________________________

(*) 
Aunque hay otro aspecto importante tratado en el artículo: el carácter tendencial de los fenómenos, incluídos los físicos, aplicable a la escala de los grandes movimientos y no a cada caso particular, y que no contradice en absoluto las tesis marxistas, salvo que erróneamente consideremos el materialismo como un determinismo (mecanicismo). Con esta idea errónea salimos de la ciencia y entramos de hoz y de coz en el jardín de las discusiones teológicas sobre la predestinación y el libre albedrío...


(**) 
O patrón está rico á miña conta,
     eu á súa estou vello...

Celso Emilio Ferreiro: "Monólogo do vello traballador"



(...)

Estamos en el año 2161, los humanos han sido modificados genéticamente de tal modo que al cumplir 25 años un temporizador vital visible en sus antebrazos comienza la cuenta atrás, si bien su apariencia física queda atrapada en la juventud a pesar de que puedan vivir longevamente. A partir de ese momento, deben conseguir tiempo si no quieren que el crono llegue a cero y mueran. El tiempo es el dinero del futuro, la nueva divisa que simboliza el valor de cambio. Se gana tiempo trabajando y se pagan los bienes y servicios de la misma forma. De este modo el cronómetro genético se va actualizando a medida que uno desembolsa o ingresa la nueva moneda temporal. En este futuro distópico la sociedad está dividida de manera brutal por tres clases: los super ricos (muy pocos), los acomodados (pocos) y los pobres (mayoría). Los pobres tienen poco tiempo y deben estar continuamente trabajando a gran velocidad si no quieren morir jóvenes (lo cual sucede frecuentemente). Los ricos pueden llegar a acumular cientos y hasta miles de años, siendo prácticamente inmortales y aprovechándose del excedente productivo que extraen a los pobres asalariados. 

(...)

El filme está repleto de enseñanzas revolucionarias, marxistas, obreristas e internacionalistas. Por ejemplo, al colocar el tiempo como Tiempo de Trabajo Socialmente Necesario para la generación de valor en las mercancías y la extracción de plusvalor por parte de los capitalistas, el filme destaca la importancia del espacio-tiempo como centralidad en la lucha de clases. La película también contiene una crítica explícita a la ideología neoliberal, que en un diálogo entre el protagonista con el magnate Weis, uno de los malos, éste defiende el sistema como “capitalismo darwinista” justificando y apoyando la conocida sentencia del darwinismo social de corte liberal que afirma que “sólo los más fuertes sobreviven”. Por otra parte el protagonista, en contraposición, sentencia en una escena: “Nadie debe ser inmortal si sólo una persona ha de morir”, ergo nadie debe ser rico materialmente si una sola persona no puede tener satisfechas sus necesidades vitales. Crítica definitiva a nuestro sistema.

(...)

Por otra parte, ahondando entre las similitudes flagrantes del mundo distópico de la película con el sistema capitalista, nos encontramos con las aduanas que separan los mundos de In Time donde para franquearlas se debe pagar un alto importe sólo accesible a los capitalistas. Este elemento es muy interesante, porque en la película se afirma que no hay una prohibición legal de cruzarlas “libremente” para nadie, pero cuando Will, un obrero, lo hace (con dinero), saltan todas las alarmas del sistema en la figura del guardián de tiempo (el cuerpo represor). O sea: no hay prohibición legal pero si imposibilidad real para la fuerza de trabajo = libertad casi total de movimientos para el capital, opresión y restricciones para la fuerza laboral (aduanas, permisos de residencia y laborales, ciudadanos de segunda con derechos amputados, etc). Otro momento importante de In Time acontece cuando se afirma que el problema no es que Will y Sylvia estén robando dinero, sino que el “crimen” radica en que lo están regalando, poniendo en peligro la viabilidad del sistema en su conjunto, permitiendo que los obreros, aunque sea momentáneamente tengan tiempo para algo más que producir. En otra vertiente, una parte muy humanista a destacar dentro del mensaje anticapitalista de la película que lima las interpretaciones marxistas más sectarias, sanguinarias y mecanicistas se produce cuando Will contesta a Sylvia sobre si él la odia por pertenecer a la clase explotadora que pertence y responde que no, que nadie tiene culpa de nacer donde nace. O sea, nadie elige desde que lugar comenzar “la partida”. Este mensaje es muy importante porque Marx apuntó muchas veces que cuando criticaba despiadadamente a los capitalistas, lo hacía como miembros abstractos de una clase, no como personas. Pueden existir algunos capitalistas que hagan más por la revolución que muchos obreros, como fue el caso de Engels, sin el que Marx no podría haber sido lo que fue y nosotros no podríamos disfrutar de su impresionante legado revolucionario. Por tanto, lo importante no es donde naces, sino qué haces con lo que te viene dado. Un mensaje profundamente emancipador.

(...)

Decía Marx que un revolucionario debe escuchar la hierba crecer, enfatizando la importancia del desarrollo de los sentidos, la virtud y la sutileza en el aprendizaje de la praxis revolucionaria. In Time es fruto de su contexto histórico. Es una película, una obra de arte, que no se hizo hace diez ni cinco años. Se ha realizado ahora, tras la acumulación de fuerzas de izquierdas en Latinoamérica, después de las revueltas en gran parte del mundo árabe, de las protestas en media Europa y en el corazón del imperio usamericano o de las luchas armadas comunistas en Oriente. In Time es hija de su tiempo, y los prados de mañana volverán a lucir verdes si sabemos localizar las semillas y regar la esperanza socialista. 

¿Seremos capaces de distinguir el canto del mañana en el lodo del presente o lo dejaremos ahogarse, una vez más, junto a la mil veces hundida utopía de lo posible? ¿Sabremos diferenciar la paja del grano?

Ojalá esta vez sí, lleguemos a tiempo. 

martes, 3 de enero de 2012

“Las crisis son necesarias en el capitalismo como una forma de reorganizar el sistema”

El gran geógrafo británico David Harvey ha desarrollado aspectos poco explorados anteriormente por la tradición marxista, como la influencia de los condicionantes geográficos en el desarrollo desigual del capitalismo. En esta entrevista con Bárbara Schijman explica en términos sencillos e incontestables la inviabilidad del capitalismo en un mundo definitivamente cerrado cuyo crecimiento se estanca. Reproduzco aquí parte de la misma, con los subrayados de rigor


¿Estas crisis son inherentes al capitalismo? 

El capitalismo fue siempre propenso a las crisis y, de hecho, las crisis son necesarias en la historia del capitalismo como una forma de reorganizar el sistema para que pueda sobrevivir.

En este sentido, ¿qué diría acerca de las alternativas al capitalismo? 

Habría que entender primero la necesidad de encontrar una alternativa. El capitalismo empezó siendo muy creativo y constructor. Podemos decir que lo queremos cambiar por las grandes desigualdades que provoca. Sin embargo, existieron períodos en la historia del capitalismo en los cuales la sociedad se volvió mucho más igualitaria. Así que no hay razón para pensar que el capitalismo no pueda ser más igualitario. De hecho, a nivel mundial lo es cada vez más.

¿Entonces? 

Entonces, ¿por qué queremos cambiar eso? ¿Por qué no proponer, simplemente, reformarlo? A este respecto, mi respuesta es que el capitalismo se trata de crecimiento, y siempre fue sobre crecimiento. Por lo tanto, cuando el crecimiento es bajo cero -y en este momento está cercano a cero en Europa y Estados Unidos-, la gente define la situación como crisis del sistema, porque no está creciendo como se supone que debe suceder con el capitalismo. La posibilidad de crecimiento real es cada vez más difícil de mantener y una de las consecuencias de ello es que se empiezan a crear estos mercados ficticios, con inversiones en renta, y con una creciente especulación. Empezamos a crear un mundo ficticio donde no hay crecimiento real en absoluto.

Y ahí aparece otro problema, el de la especulación… 

Se especula con la propiedad; se les da dinero a los capitalistas, pero, ¿lo destinan a producir o compran tierras con ese dinero? Si se observa lo que estuvo ocurriendo en América Latina y África, muchos de los capitalistas están comprando tierras. Entonces, ¿qué está pasando con la crisis de la tierra? Ahora, ¿eso es productivo? Las cosas están yendo muy mal desde todas estas perspectivas. Por eso, quisiera tratar de diseñar una razón por la que tenemos que pensar en mudarnos a una economía de crecimiento cero. Y si se habla de una economía de crecimiento cero, eso significa que se trata de una economía no capitalista; no es posible tener capitalismo con un crecimiento cero, porque el capitalismo es crecimiento, y debe incrementarse para sobrevivir. Entonces, si no aumenta, hay crisis.

¿Y cuál podría ser esa alternativa? 

Hay que notar la gran diferencia entre crecimiento y desarrollo; distingo y separo ambas cuestiones. Creo que el desarrollo de las capacidades humanas no requiere crecimiento. Siempre se nos dijo que sí, pero no es cierto. Y creo que el proyecto global debe apuntar al desarrollo de las capacidades humanas sin crecimiento económico. Lo que vemos ahora es que en realidad el desarrollo de las capacidades y los poderes humanos -lo que Marx llamó la prosperidad humana-está siendo, en efecto, negado por el capitalismo, aunque parezca increíble. Esta es otra razón de peso para buscar alternativas. La dinámica del capital ignora estas cuestiones, aún cuando produce bienes y materiales ligados a la riqueza que bien podrían contribuir a ello. Y nos llevó a una posición en la que podríamos utilizar esas capacidades que el capital genera para promover y apoyar un proyecto global completamente diferente. Es muy importante tener un poco de imaginación acerca de lo que el mundo podría ser, y el desarrollo humano siempre tuvo que ver con un mundo imaginario.

Pensar sobre lo que no existe. 

Exacto. Creo que es elemental pensar sobre aquello que hoy no existe para trabajar en la creación de alternativas. La imaginación humana fue tremendamente significativa en esto. Sin ir más lejos, en la literatura suele aparecer una enorme galería acerca de los anhelos humanos de un mundo diferente. Si hicimos del mundo lo que es, hicimos de Buenos Aires lo que es, entonces podemos rehacerlo. Y rehacerlo en torno a un imaginario diferente, donde las relaciones sociales sean más igualitarias, más ecológicamente sensibles; podemos imaginar la reconstrucción de una ciudad, por ejemplo, como un proyecto político, en función de la creación de un mundo a partir de nuestros fuertes deseos.

Las medidas de austeridad. ¿Qué piensa de las medidas de austeridad que se están implementando en Estados Unidos y Europa? 

No creo que sean la salida a la crisis, al contrario, creo que la profundizan aún más. Si la crisis es fundamentalmente un problema derivado de la falta de demanda en el mercado afectado, la austeridad reduce la demanda efectiva, y ahonda la crisis. La dificultad radica en estimular la demanda efectiva sin aumentar la deuda. La austeridad no es una política sensata en estos momentos, a no ser desde la perspectiva excepcional de las clases altas. Es decir… En síntesis, la austeridad es una opción totalmente equivocada. Antes que nada, porque el impacto sobre las clases sociales es muy distinto. Las clases más vulnerables suelen ser las más perjudicadas, como en este caso. Pero más allá de esta última cuestión, lo cierto es que las clases más bajas gastan su dinero; y las clases altas, en cambio, lo utilizan para generar más dinero, y no siempre con fines productivos. A través de estas medidas los costos de la crisis se cargan, no sobre las clases altas, sino sobre quienes consumen servicios del Estado. Ocurre lo que siempre ocurrió, y de aquello sobre lo que se trata el FMI -y ha tratado siempre-, esto es, salvar a las instituciones financieras y destruir la calidad de vida de la gente.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Datos fríos, situación caliente

Extraídos los datos que siguen del artículo Viraje estratégico de Estados Unidos, la segunda guerra fría y América del Sur, de Raúl Zibechi.

 

Huelga comentarlos.

 

 

Pero la situación más grave es la interna. Un estadounidense de cada seis recibe bonos de alimentación así como uno de cada cuatro niños; el 57 por ciento de los niños vive en hogares pobres; el 48,5 por ciento vive en grupos familiares asistidos por el Estado, frente a un 30 por ciento en 1983 (The Economic Collpase, 16 de diciembre). Llama la atención el agravamiento de la situación social en pocos años: desde 2007 el ingreso familiar cayó un siete por ciento; en zonas de California el precio de la vivienda cayó un 63 por ciento, el precio promedio de una casa en Detroit es de 6.000 dólares y el 18 por ciento de las viviendas de Florida están vacías. Un niño de cada cinco experimenta episodios de vida en la calle.

Todos los días aparecen datos nuevos que revelan el deterioro social y moral del país. La revista Pediatrics, de la Academia de Pediatras, reveló que a los 23 años uno de cada tres estadounidenses ha sido arrestado en algún momento. En 1965 sólo lo habían sido el 22 por ciento a esa edad (USA Today, 19 de diciembre). Según los autores del estudio, esos datos no significan que haya una mayor criminalidad juvenil, sino que “obedece a leyes más estrictas” ante situaciones de escándalo público o consumo de sustancias prohibidas. Concluyen que los arrestos de jóvenes tienen consecuencias nefastas para su desarrollo y alientan “comportamiento violento y conductas antisociales”. Si el estudio discriminara los arrestos que sufren negros e hispanos, los resultados hubieran sido escandalosos.

 

sábado, 10 de diciembre de 2011

Una política de austeridad

Aquí, recogidas por Miguel Manzanera, me encontré estas viejas palabras (¡de 1977!) de Enrico Berlinguer:
  • la austeridad no es compatible a medio y largo plazo con el modo de producción capitalista, porque éste se basa en el despilfarro de bienes escasos. La adopción coyuntural de una táctica de austeridad por los empresarios capitalistas es la manera de reducir el poder adquisitivo de los trabajadores.
  • la austeridad debe entenderse como un proyecto de transformación social para racionalizar la producción económica sobre la base del control estatal de la economía y la planificación, utilizando los recursos escasos para incrementar la eficiencia productiva: la austeridad es el medio de impugnar por la raíz y sentar las bases para la superación de un sistema que ha entrado en una crisis estructural… Puede y debe ser una de las formas en que el movimiento obrero se erige en portador de una organización diferente de la vida social…
  • la austeridad es solidaridad con los países del Tercer Mundo, a los que se esquilma sus riquezas sobre la base de una agresión continuada como está pasando en África. Por eso la salida capitalista de la crisis consiste en la militarización y la guerra cada vez más generalizada. Frente a ello, debemos abandonar la ilusión de que es posible perpetuar un tipo de desarrollo basado en la artificial expansión del consumo individual, que es fuente de derroche, de parasitismo, de privilegios, de dilapidación de recursos y de desequilibrio financiero.
  • la austeridad es también una forma cultural en un momento de crisis ecológica terminal, causada por el orden económico capitalista: salir de la lógica del capitalismo no es sólo una necesidad de la clase obrera o de los comunistas… Se podría observar que, de la misma manera que en las sociedades en decadencia van con frecuencia aparejadas e imperan las injusticias y el despilfarro, en las sociedades ascendentes se establece una vinculación entre justicia y frugalidad.
  • la austeridad es una opción forzosa: convirtámosla en ocasión para transformar la sociedad.
 En un momento de grave crisis ambiental, esa idea de Berlinguer es más actual que nunca. Desde hace 40 años, cuando el Club de Roma alertó sobre los problemas de desarrollo derivados del agotamiento de las riquezas del globo terrestre por la actividad humana, sabemos que no es posible continuar con la actual senda de crecimiento económica fundada en la sobreexplotación del trabajo y la tierra. En estos 40 años el capitalismo se ha mostrado incapaz de una reforma ecológica que resuelva esa problemática, y esto nos pone ante la necesidad de cambiar radicalmente el modo de producción o perecer en un caos sistémico de incalculables proporciones.


puigbono.blogspot.com

El nuevo panóptico y la revolución comunicacional

Demasiado larga para reproducirla aquí, la ponencia que ARGENPRESS presentó en el Taller Internacional “Los Medios Alternativos y las Redes Sociales”, celebrado recientemente en La Habana, contiene interesantes reflexiones.

Panóptico


El "abstract" de la ponencia:
Es necesario explorar y desentrañar la naturaleza política del poder comunicacional, su relación con la revolución científico-tecnológica y cibernética y sus implicancias jurídicas, políticas, sociales y culturales. Estudiar estas formas de coerción y dominación ayudarán a comprender el despliegue del poder comunicacional, probablemente el centro del poder político en el nuevo siglo. El desafío jurídico y político cultural es cómo lograr la democratización de ese poder y su resocialización en relación al Estado y la sociedad civil.
Comienza con esta cita premonitoria:
«Cuanto más se acrecienta la interactividad global, más se impone la exigencia de una visión panóptica y totalitaria. A la famosa “burbuja virtual” de la economía del mercado único le sucede esta burbuja visual donde la amplificación de las apariencias desempeñará muy pronto el mismo papel multiplicador que el de la especulación financiera».
Paul Virilio (“Televigilancia global”)

Para tener una visión de conjunto:
Las cinco grandes revoluciones comunicacionales:
  1. La imprenta, el invento de Gutenberg logrado en 1445, que impulsó la Reforma protestante y un cambio total en las costumbres y en la sociedad
  2. La radio, que desde la década del veinte del siglo XX impulsó la cultura auditiva de masas
  3. La revolución icónica o de la imagen, con la incorporación del cine y la televisión
  4. La computadora y su uso masivo a partir de los años ochenta del pasado siglo 
  5. La multimedia y el internet, que ha reunido la telefonía, la televisión y la computadora, marcando en este momento la pauta de la nueva cultura comunicacional
A propósito del “modo de comunicación”:
Mark Poster sostuvo que “en esta esfera ya no hay actos puros; sólo hay representaciones lingüísticamente transformadas que son los actos mismos. Estos conceptos muestran el carácter totalmente nuevo de la experiencia lingüística, un carácter que tiene un alcance inestimable para reconstruir el mundo social incluso estructuras de dominación enteramente nuevas. Los historiadores empeñados en el proyecto de emancipación, ya sea en una óptica liberal, ya sea en una óptica marxista o de otra índole, deben preocuparse por analizar el modo de información, proyecto en el cual la teoría del modo de producción no les servirá de gran ayuda”.
Medios electrónicos e imprenta:
Lo que diferencia a los medios electrónicos de la imprenta es su múltiple capacidad de dirección, que es muy compleja. La imprenta emite significantes partiendo de una fuente, la computadora recoge significantes que le llegan de todas partes; mientras la imprenta extiende la “influencia” del sujeto comunicante o del texto que comunica, la computadora autoriza al receptor de los significantes a controlar el emisor. Los centros de poder se convierten en destinatarios panópticos cuya “memoria” es una nueva estructura de dominación. Un banquero almacena por computadora el comportamiento económico y personal de sus clientes y los comunica a otros banqueros o empresarios por un precio. La experiencia comunicativa se ha modificado. Los medios electrónicos fomentan la dispersión de la comunidad, pero facilitan al mismo tiempo su vigilancia. Lo del banquero u otro agente es la “datavigilancia”, denominada así por Roger Clarke en 1994: “El uso sistemático de bases de datos personales en la investigación o monitoreo de las acciones o comunicaciones de una o más personas”.
(...)
¿Cómo enfrenta el humanismo de la libertad esta situación? ¿Cómo advertir los aspectos totalitarios encubiertos en un manejo no democrático de los nuevos avances científico-tecnológicos y la imposición de una nueva ideología “única”? ¿Cómo democratizar y resocializar los avances científicos, que corresponden a toda la humanidad, y no solo a grupos económicos, sociales o políticos? Tal es el interrogante que los científicos del derecho y los investigadores sociales deben responder, en el cual la teoría del modo de producción aislada no les servirá de ayuda. La respuesta debe ser superadora y no caer en la nostalgia luddista.
Las nuevas formas de dominación:
Utilizamos aquí la palabra “panóptico” que sintetiza los poderes de dominación sobre las personas, los individuos y la sociedad. Michel Foucault fue el primero que advirtió sobre el significado del término debido a Jeremías Bentham, quien editó a fines del siglo XVIII un libro con ese nombre. En Vigilar y castigar, Foucault describe al jurista inglés como un “Fourier de una sociedad policial” y dice que su libro El Panóptico, constituyó “un acontecimiento en la historia del espíritu humano” y fue “una especie de huevo de Colón en el campo de la política”. El pensador francés descubrió la obra de Bentham estudiando los orígenes de la medicina clínica, la construcción y arquitectura de los hospitales. Bentham creó el panóptico, un edificio que en su periferia era circular; en el centro había una torre; ésta aparecía atravesada por amplios ventanales que se abrían sobre la cara interior del círculo. El edificio periférico estaba dividido en celdas, cada uno de los cuales ocupaba todo el espesor del edificio. Estas celdas tenían dos ventanas: una abierta hacia el interior que se corresponde con las ventanas de la torre; y otra hacia el exterior que dejaba pasar la luz de un lado al otro de la celda. Basta pues situar un vigilante en la torre central y encerrar en cada celda un loco, un enfermo, un condenado, un obrero o un alumno. Mediante el efecto de contra-luz se pueden captar desde la torre las siluetas prisioneras en las celdas de la periferia proyectadas y recortadas en la luz. En suma, se invertía el principio de la mazmorra clásica. La plena luz y la mirada de un vigilante captaban mejor que la sombra, que en último término cumplía una función protectora. (...)

Foucault explicó el rol moderno coercitivo de la arquitectura, salvo constructores humanistas como el finlandés Alvar Aalto y el holandés Peter Oud. En la Argentina, las construcciones de edificios para el funcionamiento de universidades -tal el caso de la de Mar del Plata- fueron ideados durante la última dictadura militar constituyendo un claro ejemplo de edificio-cárcel, donde no existen espacios para realizar manifestaciones o actos en el interior del establecimiento, y las escalinatas, breves, en diversos desniveles, que interconectan los pasillos interiores, impiden el recorrido de una expresión masiva de estudiantes. “Desde finales del siglo XVIII -decía Foucault-, la arquitectura comienza a estar ligada a los problemas de la población, de salud, de urbanismo. Antes, el arte de construir respondía, sobre todo a la necesidad de manifestar el poder, la divinidad, la fuerza. El palacio y la iglesia constituían las grandes formas, a las que hay que añadir las plazas fuertes; se manifestaba el poderío, se manifestaba el soberano, se manifestaba Dios. La arquitectura se ha desarrollado durante mucho tiempo alrededor de estas exigencias. Pero, a finales del siglo XVIII, aparecen nuevos problemas: se trata de servirse de la organización del espacio para fines económico-políticos”. La idea fundamental es la siguiente: en el Panóptico, cada uno, según su puesto, está vigilado por todos los demás, o al menos por alguno de ellos; se está en presencia de un aparato de desconfianza total y circulante porque carece de un punto absoluto. El poder ya no se identifica sustancialmente con un individuo, como ocurría con el monarca absoluto o el dictador clásico, se convierte en una maquinaria de la que nadie es titular. “En esta máquina -explicaba Foucault- nadie ocupa el mismo puesto, sin duda ciertos puestos son preponderantes y permiten la producción de efectos de supremacía. De esta forma, estos puestos pueden asegurar una dominación de clase en la misma medida en que disocian el poder de la potestad individual”.
Privacidad versus opacidad del poder:
El rescate de la privacidad conjuntamente con la defensa del “espacio público” son algunas de las armas con las que enfrentar la opacidad de un nuevo poder totalitario, basado en la dictadura de las trasnacionales, la pretensión hegemónica de un pensamiento único, la irracionalidad de las tendencias “posmodernas” y la privatización de “lo público” a manos de intereses de los conglomerados económicos.
Gary Marx, en su libro Undercover: Police Surveillance In América (1988) y especialmente en su ensayo “Technology and Privacy” (1990), publicado en The World and I, propone un catálogo sobre las “falacias” ideológicas que es necesario desenmascarar. Esas falacias son las siguientes:

  • La falacia de pensar que el significado de una tecnología se apoya solamente sobre sus aspectos prácticos o materiales y no sobre su simbolismo social y sus referentes históricos.
  • La falacia “frankesteiniana” de que la tecnología siempre será la solución y nunca el problema.
  • La falacia de que la tecnología es neutra.
  • La falacia de que el consenso y la homogeneidad sociales hacen inexistentes los conflictos y divisiones y que lo bueno para quienes tienen el poder económico, político y militar es bueno para todo el mundo.
  • La falacia del consentimiento implícito y la libre elección.
  • La falacia legalista de que sólo porque uno tiene derecho legal a hacer algo entonces es correcto hacerlo.
  • La falacia de suponer que sólo los culpables tienen algo que temer del desarrollo de la tecnología invasiva (o, si uno no hizo nada malo, entonces no tiene nada que esconder).
  • La falacia de creer que la información personal de clientes y casos en posesión de una compañía es sólo una clase más de propiedad para ser comprada y vendida del mismo modo que los muebles de oficina o los insumos.
  • La falacia de no ver factores sociales y políticos involucrados en la recolección y construción de los datos.
  • La falacia de suponer que, dado que nuestras expectativas sobre la privacidad están históricamente determinadas y son relativas, entonces se harán necesariamente cada vez más débiles a medida que la tecnología se vuelva más poderosa.
Defender la intimidad, los derechos personalísimos de la persona, no es una muestra de individualismo. Es la defensa de la libertad personal. Ese derecho debe compatibilizarse con el derecho al “espacio público”, hoy agredido por la expropiación privada de intereses ajenos al interés social.
Ejes temáticos:
1. Las nuevas modalidades de comunicación en la red y las batallas políticas.
Hoy por hoy las nuevas tecnologías digitales de la información y la comunicación parecen haber llegado para quedarse. No hay marcha atrás. Ya constituyen un hecho cultural, civilizatorio en el sentido más amplio. Según lo que vamos empezando a ver, una considerable cantidad de personas en todo el mundo, jóvenes fundamentalmente, en países ricos del Norte o pobres del Sur, y entre los diferentes estratos socioeconómicos, ya no conciben la vida sin estas tecnologías. Sin dudas, están cambiando el modo de relacionarnos, de resolver las cosas de la cotidianeidad, de pensar, ¡de vivir!
(...)
La respuesta no está en las tecnologías propiamente dichas, por supuesto. Las tecnologías, como siempre ha sido a través de la historia, no dejan de tener un valor puramente instrumental. Lo importante es el proyecto humano en que se inscriben, el objetivo al servicio del que actúan. En ese sentido, para romper un planteo simplista y maniqueo: no hay técnicas “buenas” y técnicas “malas” en términos éticos. “Más allá de las conexiones, son los usos concretos y efectivos los que pueden llevar o no a mantener o profundizar las brechas que de hecho existen en el mundo real. Con lo cual la apertura infinita que supone el mero acceso formal a la red no necesariamente alcanza para hablar de una democratización de la sociedad o incluso del acceso a la información. Mucho menos si se trata de información de relevancia para el proceso de toma de decisiones o de participación en el ingreso socialmente producido. Con internet se abren ciertos accesos, pero no se democratiza la sociedad ni la cultura”.
2. Ciberguerra.
La guerra, al igual que otras actividades humanas, ha evolucionado a lo largo del tiempo, se ha perfeccionado, ha ido haciendo uso de las tecnologías más avanzadas de su momento. En ese sentido pude decirse que recorrió un camino desde las confrontaciones cuerpo a cuerpo, en igualdad de condiciones y con armas equivalentes (garrote-garrote, arco-arco, fusil-fusil), hasta la que hoy es llamada guerra moderna, guerra total, consistente en un enfrentamiento asimétrico y no de equivalencias o, como la consideran actualmente algunos teóricos del arte militar: guerra de cuarta generación.
(...)
Hoy por hoy, la lucha de clases a escala internacional tiene cada vez más la forma de guerra de cuarta generación, es decir: guerras no convencionales, guerras psicológicas, guerras donde el objetivo es la población civil no combatiente a la que se le llega por medios tecnológicamente cada vez más refinados. En otros términos: sutiles acciones de desinformación, de propaganda, donde el elemento dominante es la supremacía tecnológica en la informática y en las comunicaciones globalizadas, guerra donde no hay armas de fuego sino que el elemento preponderante es la colonización mental del enemigo. Como acertadamente lo dice Manuel Freytas: “Los bombardeos mediáticos no operan sobre su inteligencia, sino sobre su psicología: no manipulan su conciencia sino sus deseos y temores inconscientes. Todos los días, durante las 24 horas, hay un ejército invisible que apunta a su cabeza: no utiliza tanques, aviones ni submarinos, sino información direccionada y manipulada por medio de imágenes y titulares”.
 (...)
3. Retos de los países del Tercer Mundo ante el nuevo escenario de la comunicación digital.
(...)
Si acceder a las TICs es un puente al desarrollo, la “brecha digital” (mejor dicho: abismo digital, ¿precipicio quizá?) que crea esta sociedad de la información, contraria a la “inclusión digital” global que debería promover una solidaridad universal, indica que los sectores más opulentos aumentan su distancia respecto de los excluidos de siempre. A nivel internacional ello es por demás de elocuente: “Actualmente, de las computadoras conectadas con la Internet, el 93% están en los países de más altos ingresos, donde reside sólo un 16% de la población mundial. Hay en Finlandia más computadoras conectadas a la Internet que en toda la región de América Latina y el Caribe; hay más en la ciudad de Nueva York que en todo el continente de África”. (IDH, 2001. PNUD)
(...)

4. Incidencia de los medios alternativos y las redes sociales en la opinión pública y en el hacer de la política internacional. 
Tal como expresan los lineamientos generales del este Congreso: “La evolución de la Web, el surgimiento de los medios alternativos, las redes sociales de Internet, así como los blogs y wikis, crean nuevas posibilidades para la comunicación social y política. Este nuevo escenario comunicativo a nivel internacional demanda cada vez más la creación de condiciones para maximizar su aprovechamiento”. Sin caer en empobrecedores maniqueísmos ni valoraciones moralizantes, ni tampoco en triunfalismos exagerados que pierden la verdadera dimensión de las cosas, digamos que toda esta amplia batería de nuevas tecnologías ofrece interesantes posibilidades si lo pensamos desde una perspectiva revolucionaria, al mismo tiempo que no se pueden desconocer sus peligros latentes. El reto está en ver cómo se navega en esas aguas y se puede llegar a buen puerto.

martes, 6 de diciembre de 2011

¿Desacoplar el PIB del consumo de energía?

El pasado sábado 3 de diciembre, Daniel Gómez Cañete publicó una nota en Crisis Energética titulada ¿Está mejorando la intensidad energética mundial?

Remitía al documentado artículo del 15 de noviembre de Gail Tverberg

El propio traductor publicó ayer, lunes 5 de diciembre, en el mismo medio, un interesante comentario que reproduzco (y subrayo) a continuación:

Huida hacia adelante

...estamos de acuerdo, creo que casi todos nosotros, en que el PIB nada tiene que ver con el bienestar. Cada índice es los que es, y mide lo que mide. Igual que el peso ideal no mide la salud de un individuo, el PIB no mide el bienestar ni la felicidad de una nación.

El PIB mide, de manera un tanto insatisfactoria, la PRODUCCION INDUSTRIAL (el término industrial debe interpretarse como cualquier actividad económica, esto es, que se comercializa o se distribuye en los mercados) BRUTA de un territorio (ciudad, región, país, continente o mundo).

A la mayoría de los mortales el PIB no les importa un pimiento, porque lo que les importa, lo que nos importa, no es el PIB de todos, sino nuestra renta (¡así somos de solidarios!).

Pero a quienes dirigen el sistema y se benefician del mismo, esto es, a las minorías dirigentes de verdad, a quienes poseen el poder fáctico, esto es el económico, les importa, ¡y mucho!, pues mide exactamente lo que a ellos les interesa: el crecimiento de sus ingresos brutos, y consiguientemente, una vez deducidos los costes, entre los que se incluyen, como no, las migajas que tienen que pagar a quienes realmente son los artífices de esa riqueza, los asalariados, sus ingresos netos, sus BENEFICIOS.

Y a ellos les da lo mismo que dichas actividades sean beneficiosas para la humanidad, como lo son la educación, la enseñanza, la alimentación, como que sean absolutamente nocivas, como las guerras, los gastos e inversiones en anticontaminación, el esquilmado de los bosques del Amazonas, la producción de productos cancerígenos, como el tabaco, …

Porque lo importante es obtener de dicha actividad el máximo provecho para unos pocos.

Y por eso nos hacen creer que el problema de nuestras sociedades, de nuestras economías es que no crecemos, que para poder solucionar el gravísimo problema del paro, y poder repartir unas migajas más entre los desheredados de la humanidad, es imprescindible que crezcamos a tasas superiores al 3%, para que ellos puedan seguir incrementando sus riquezas.

Aunque todos nosotros sabemos (y es nuestra obligación el divulgarlo en todo momento, con el gasolinero, la verdulera, nuestros amigos, el carnicero, la peluquera, el taxista (ese colectivo es muy importante, pues después de internet, o quizás, antes que, son uno de los mejores instrumentos de comunicación, en las aulas, ya sea como estudiantes o como profesores, en los mítines, en las asambleas, en las comunidades de vecinos, en resumen, en cualquier sitio, lugar y hora…), que el crecimiento del PIB, junto con el crecimiento de la población, son las dos causas que van a conducir a nuestra civilización, al menos que seamos capaces de impedirlo (y eso será necesariamente, a las bravas), al colapso. Y cuando me refiero y nos referimos al colapso, todos sabemos de lo que estamos hablando (unos 5.000.000.000 de seres humanos de los que habitan actualmente el planeta simplemente desaparecerán)...

El único país del mundo, que yo sepa, en el que sus dirigentes han optado por otro enfoque, es Bhutan, cuyo propósito constitucional es mejorar la felicidad de sus habitantes, para lo que han implantado el INDICE DE FELICIDAD, que todos conocemos y del que se ha tratado ampliamente en esta web.

A nadie más en el mundo, me refiero, por supuesto a sus dirigentes, le importa un pimiento la felicidad de sus ciudadanos.

Y así nos va.

Lo que hay que hacer es obvio: SUBVERTIR EL ACTUAL ESTADO DE COSAS. Cosa que se producirá sí o sí en los próximos años. Y no habrá que esperar mucho. Sólo hay que esperar a que la presión social llegue a su punto crítico, y añadir los catalizadores conceptuales, parte de los cuales se está, consciente o inconscientemente, elaborando en esta web y en otras muchas webs y blogs hermanos por todo lo ancho de la red.

Pero mientras no llegué la ansiada REVOLUCIÓN MUNDIAL, que yo hace muchos años, por razones meramente estéticas situaba en 2018, y que ahora, con muchos más elementos de juicio, especialmente los que he mamado en esta web y en otras similares, la sitúo entre 2017 y 2019, quienes rigen nuestros destinos seguirán empecinados en CRECER A LO BESTIA, para seguir haciéndose la ilusión de que cada día son más ricos, y por lo tanto seguirán tratando, creo que infructuosamente, de que el PIB siga creciendo, y con ello el consumo de energía, porque eso de la eficiencia energética, no son más que juegos florales, para tranquilizar sus conciencias, o mejor para seguir embaucando a gente de buena fe, que siguen profesando la fe del carbonero unamuniana. Y el CO2 en la atmósfera seguirá aumentando, y mal que les pese a los negacionistas, la temperatura del planeta seguirá su exponencial marcha ascendente de forma imparable, y los polos se derretirán, y muchas islas y tierras fértiles serán sepultadas por las aguas, y los cambios climáticos serán de tal envergadura que no habrá hijo de vecino que reconozca a este pobre planeta. De hecho mi tío, que ahora tiene 92 años, hace 40 que me advirtió que el campo se estaba muriendo, y sus únicos conocimientos, eran los que le habían proporcionado 45 años de accionar las layas, la azada y el trillo, ayudado alguna que otra vez por el Rubio, que así se llamaba el caballo de mi abuelo, y que él utilizaba en ocasiones, y el mirar todos los días y todas las noches a su alrededor, y contemplar cómo iban paulatinamente desapareciendo de su mundo una y otra especie de planta o animal y de cómo cada vez el ruido y la mierda de los coches y de las fábricas se iba adueñando de su realidad.

O sea que no nos creamos el mensaje de que gracias al crecimiento de la eficiencia energética vamos a ser capaces de hacer frente al peak-oil, porque eso es un solemne embuste.

Y ahí están los datos analizados fría y minuciosamente por Gail, que con ese hablar y razonar pausado, con un tono de voz nada estridente, con un lenguaje educado y sereno, es capaz de poner ante nosotros, sin que seamos capaces de refutarlo, por su razonada y documentada coherencia, un mensaje auténticamente REVOLUCIONARIO.

Así me lo pareció cuando la escuché en directo por primera vez en Barbastro, y así me lo sigue pareciendo cada vez que leo algún artículo suyo.

Solidaridad. Salud y Salu2,

AMADEUS

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P.D.:  prometo seguir traduciendo artículos de Gail, por dos razones: para entenderlos mejor, y para que aquellos que no dominan el ingés, aunque sean pocos, puedan beneficiarse de sus análisis...

lunes, 5 de diciembre de 2011

Si llevaras el uniforme del proletario que eres, no te verías a ti mismo como el burgués que no eres



Del apunte "Cuidado con los que promueven la austeridad", en El blog de Paul Krugman, extraigo esta foto: 

Besitos, rey mío

Y una pincelada:

En este momento, la campaña contra Ocupemos Wall Street básicamente intenta lograr que la clase trabajadora estadounidense dé la espalda al movimiento, pese a que la mayoría de la gente apoya sus metas, intentando aparentar que los manifestantes no son como ellos, mientras que los plutócratas sí lo son. ¡Vamos! Esto ha funcionado muchas veces en la historia. Y puede operar en muchas direcciones: Ocupemos Wall Street debe rechazarse porque son hippies sucios; Elizabeth Warren, candidata a senadora por el estado de Massachusetts, no es como usted porque, Dios mío, es catedrática de Harvard.