sábado, 15 de enero de 2022

Franco y los niños (II)

Parece que la dictadura argentina de Videla no inventó nada, en cuanto a la adopción de huérfanos por "familias correctas", que no hubiera practicado antes el fascio español.

En lo referente a la tutela institucional, la infancia en los hogares del Auxilio Social la recuerda el historietista Carlos Giménez en su obra Paracuellos, testimonio en gran parte autobiográfico de lo que más que centros de acogida podemos calificar de prisiones para niños.

Esta organización falangista facilitó el secuestro de niños de las mujeres republicanas encarceladas gracias a un decreto de junio de 1940 que le otorgaba la patria potestad de los niños cuyas familias tuvieran «malos antecedentes» y a otro decreto de 1941 que le permitía cambiar los apellidos de los niños acogidos en sus centros, lo que impedía que pudieran ser reclamados por sus verdaderos padres. Así se recoge en el auto de Baltasar Garzón, que, tras lo ya reseñado aquí, continúa:

NOVENO.- El Boletín Oficial del Estado de 16 de diciembre de 1941 publicó la Ley de 4 de diciembre del mismo año (Jefatura del Estado) sobre inscripción de niños repatriados y abandonados; en su preámbulo decía: «El Nuevo Estado, que con actuación tan tenaz procura por diferentes medios reintegrar física y espiritualmente dichos niños a la patria, debe adicionar las medidas de protección a los mismos con un procedimiento sencillo y rápido que facilite su inscripción en el Registro Civil.

A tan justa finalidad responde la presente ley, en cuyos preceptos se prescinde de ejecutorias y otros requisitos que no se reputan indispensables, exigidos en la Ley de Registro Civil y disposiciones complementarias, los cuales se suplen con la intervención, especialmente justificada en esos casos, de los Jueces de Menores y de los Presidentes de los Tribunales Tutelares de Menores.»

En su artículo primero utilizaba un concepto jurídico indeterminado que dejaba al arbitrio de la autoridad gubernativa cuales debían ser las pautas para imponer este tipo de inscripción extraordinaria: «Si después de las investigaciones necesarias no se pudiera averiguar el Registro Civil en que figuren inscritos los nacimientos de los niños que los rojos obligaron a salir de España y que han sido o sean repatriados, se procederá a inscribir su nacimiento en dicho Registro. Igual inscripción se hará respecto a los niños cuyos padres y demás familiares murieron o desaparecieron durante el Glorioso Movimiento Nacional» (nótese como se reconoce el hecho de la desaparición y como no se aprobaron normas que viabilizaran o posibilitaran la búsqueda o aparición de estas personas, sino otras, como ésta, que consumaron e hicieron desaparecer cualquier rastro de la familia originaria de miles de niños.

«En el caso de que no se sepan los verdaderos nombres y apellidos de los niños, se les impondrán de los usuales, y se expresará que la filiación es desconocida, sin que esto implique presunción de ilegitimidad». Ninguna investigación se inició para averiguar la identidad ni para recuperar los vínculos paterno filialesAntes al contrario, ser propició la desconexión con estos y así se ha mantenido hasta la actualidad en múltiples casos.

Así se había establecido claramente en el Decreto de 23 de Noviembre de 1940 (B.O.E. 1-12-1940) del Ministerio de la Gobernación, sobre Huérfanos, Protección a los de la Revolución y la Guerra.

«… De esta suerte, en defecto de familia propia, serán encomendados a personas dispuestas a mandar en ellos el fuego del afecto familiar y no siendo posible la aplicación de este sistema, se confiarán a la Organización benéfica con la que el Estado y el Movimiento prestigian como órgano militante de la idea de hermandad nacional…».

 «… La protección establecida por el Decreto se determina por una sola razón genérica, cual es la orfandad derivada de la Revolución Nacional y de la Guerra. En ningún caso será ampliada la investigación para esclarecer el motivo concreto desamparo ni el desigual grado de gloria o la simple carga de dolor que hacen necesario el remedio. Como desprovista de sentido hereditario, “la culpa de cualquier proceder antisocial cesa ante el huérfano precisado de ayuda común”, y no cabe, junto a él, otra medida que la abierta generosidad de asegurar, para el mejor servicio de la Nación, la promesa que su juventud encierra». Como se ha puesto de manifiesto tal aserto se compagina mal con la realidad a la que se aplicaba cuando se trataba de hijos de mujeres republicanas o no adictas al régimen.

Así, y previa deliberación del Consejo de Ministros, se dispuso que:

«Artículo 1.- Asume el Estado la protección de los menores de 18 años que, por causa directamente derivada de la “Revolución Nacional y de la Guerra” hayan perdido a sus padres o a las personas a cuyo cargo corría su subsistencia y cuidado, y, carezcan, al propio tiempo, de medios propios de fortuna o de parientes obligados a prestarles alimentos…».

«La guarda y custodia de los huérfanos será cumplida, luego de la madre o parientes, … confiándoles, en iguales circunstancias a personas de reconocida moralidad, adornados de garantías que aseguren la educación de los huérfanos en ambiente familiar irreprochable desde el triple punto de vista religioso, ético y nacional» (artículo 3 b).

«Artículo 4.- Será observada en todos los casos, la prelación que antecede, no debiendo prescindirse, por tanto, del régimen de guarda por la propia familia del menor, en tanto no existan fundadas razones para estimarle nocivo a éste en sus intereses de orden formativo y moral, ni procederá tampoco disponer su internamiento en instituciones de tipo benéfico, cuando existan personas que soliciten hacerse cargo de algún huérfano y garantice el perfecto cumplimiento de dicha misión.»

Es decir, aparentemente, se consumaba así todo un sistema de tutelas o adopciones encubiertas cuya procedencia quedaba en manos de las autoridades del nuevo régimen, lo cual unido a las percepciones y posicionamientos respecto de las mujeres presas republicanas podían dar como resultado inevitable la pérdida del menor.

Se estableció asimismo toda una trama burocrática de organizaciones: Auxilio Social, Entidades benéficas, con delegaciones locales, Delegaciones Locales del Patronato de Nuestra Señora de la Merced, que en el caso de madres reclusas elaboraba una selección sobre los casos más urgentes según las normas de preferencia que el mismo precepto establece, comenzando por los niños sin padre o parientes, miseria material, riesgo de contagio o «casos urgentes de miseria moral, producida por vida irregular de la madre, conducta inmoral o ideas perniciosas de las familias que aviven en los niños» (artículo 18 c) del Reglamento de las Delegaciones Locales del Patronato de Nuestra Señora de la Merced para la Redención de Penas por el trabajo).

Las cifras de niños y niñas, hijos de presas, tutelados por el Estado, según la memoria que el Patronato Central de Nuestra Señora de la Merced para la Redención de Penas elevó al Caudillo de España en 1944 ascendía a 12.042, la mayoría de los cuales, en especial los niños (7.538) estaban en centros religiosos, cifra que en la década 1944-1954, pasó a ser de 30.960 niños cuyo ingreso en centros religiosos y seminarios fue gestionado por el Patronato de San Pablo, dependiente del Ministerio de Justicia. La mayoría de esos niños eran huérfanos de guerra con padres muertos, presos, exiliados, clandestinos o desaparecidos, «o al menos eso se desprende de las listas de muchachos elaborados por el patronato de la Merced para ingresarlos en centros públicos o religiosos. Las largas listas oficiales señalan la situación del padre como fusilado o desaparecido, y en los impresos de solicitud de las Juntas Locales a la Junta Central del Patronato de la Merced aparecen muchos nombres de niños y niñas con una indicación sobre el paradero de sus padres verdaderamente inquietante: “Alemania”, “Auschwitz”, “Mauthausen” y, por supuesto, un abanico de todas las cárceles de España». *

El artículo 5 del Decreto de 23 de noviembre de 1940 establecía que el Auxilio Social y las Instituciones de beneficencia o las personas individuales, aunque no fueran familia, ostentarían, a todos los efectos jurídicos pertinentes el carácter de tutor legal, entendiéndose diferido el título por el “simple hecho de poner los menores bajo su cuidado directo”.

Para conseguir los ingresos, las Juntas Locales debían confeccionar unas listas en las que debían hacer constar una serie de datos personales (artículo 19) quedando los niños bajo la tutela de la Delegación Local del Patronato que los visitaba normalmente para constatar si realizaban «los debidos progresos en su espíritu religioso y en su educación cultural; en una palabra, si se cumplen perfectamente los fines que debe llenar un colegio católico» (artículo 21).

(continúa)

martes, 11 de enero de 2022

Franco y los niños (I)

Recordaba haber leído este emocionante y fervoroso poema en alguno de los libros de mi niñez. No es la única muestra del amor profesado por el Caudillo a los hijos de su idolatrada Patria:

Hallábase Franco un día
en una playa lejana.

Mientras las olas, tranquilas,
muerte en la arena buscaban,
él meditaba proyectos
de incalculable importancia.

Tendía de cuando en cuando
los ojos hacia su Patria.
Una vez se le nublaron
y le nacieron dos lágrimas
al pensar en tantos hijos
de su idolatrada España
que eran inocentes víctimas
de una educación malvada.

¡Pobres niños! –dijo Franco-;
niños hoy, hombres mañana:
¿qué españoles han de ser
si les mancillan el alma
con doctrinas pestilentes
y prácticas depravadas?,
¿si el manantial les cegaron
de divinas enseñanzas
y no hay una Cruz bendita
que dignifique las aulas?,
¿si a una siembra de virtudes
siembra de vicios reemplaza?

Nublan estas ideas
la limpísima mirada
de Franco, mientras las olas
muerte en la arena buscaban…

De súbito alza la frente;
ambos brazos adelanta
como queriendo abrazar
a los niños de su patria
y con acento rotundo
que pone Dios en su alma
dice:-¡No pereceréis,
flores del jardín de España,
lo mejor de su riqueza
su más risueña esperanza
pedazos del corazón
de patria madre abnegada!

Quiere el cielo que yo quiebre
las cadenas con que labran
vuestra eterna desventura
chacales de forma humana
¡Arriba España!, hijos míos,
rosas del jardín de España.

Desde las más altas nubes
una legión de querubes
bajó a llamar la cruzada,
mientras que un ángel guerrero
fulgor quitaba a un lucero
para dárselo a una espada…

En cuando tuvo ocasión, puso en marcha aquel proyecto de incalculable importancia, como  testimonia Baltasar Garzón en el sumario abierto en 2008 para enjuiciar los crímenes contra la humanidad durante la dictadura franquista.

En los razonamientos jurídicos de aquel auto judicial el dictador muestra su celo por arrancar de cuajo aquella educación malvada:



















SEPTIMO.- La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en su Declaración de condena de la Dictadura Franquista de fecha 17 de marzo de 2006 (Recomendación 1736) hace referencia a un punto fundamental y que tiene importante trascendencia en la investigación iniciada en esta causa. En sus puntos 72, 73, 74 y 75 afirma, respectivamente: 

«Los “niños perdidos” son también parte de las víctimas del franquismo: se trata de hijos de presos cuyos apellidos fueron modificados para permitir su adopción por familias adictas al régimen.»

«Varios miles de hijos de obreros fueron también enviados a instituciones del Estado porque el régimen consideraba su familia republicana como “inadecuada” para su formación.»

«Niños refugiados fueron también secuestrados en Francia por el servicio exterior de “repatriación” del régimen y situados posteriormente en instituciones franquistas del Estado.»

«El régimen franquista invocaba la “protección de menores” pero la idea que aplicaba de esta protección no se distinguía de un régimen punitivo. Los niños debían expiar activamente “los pecados de su padre” y se les repetía que ellos también eran irrecuperables. Frecuentemente eran separados de las demás categorías de niños internados en las Instituciones del Estado y sometidos a malos tratos físicos y psicológicos.»

Esta declaración nos pone ante hechos verdaderamente graves y que durante más de 60 años no han sido objeto de la más mínima investigación, específicamente tras la entrada en vigor de la Constitución (30 de diciembre de 1979) y después de haber desaparecido los obstáculos que durante toda la dictadura habrían impedido indagar esta peculiar forma española de desaparición “legal” de personas durante la guerra y más especialmente en la posguerra hasta la década de los años cincuenta, a través de una andamiaje pseudo jurídico que, presuntamente, dio cobertura a la sustracción sistemática de niños, hijos de presas republicanas por razones políticas y de republicanos exiliados que fueron a parar a campos de concentración nazis e hijos que legalmente, con amparo de la Cruz Roja y mediante métodos legales y humanitarios habían sido trasladados de España a otros países para evitar los rigores de la guerra, y, que posteriormente fueron repatriados, como se dirá, sin que, en múltiples casos, los hijos quedaran bajo la tutela o custodia de sus padres o familias originarias sino en instituciones públicas y en adopción, sin que el Estado y sus autoridades, en esa época, hicieran algo diferente a ofrecer cobertura legal para que esta sa segregación-desaparición y pérdida de identidad se consumara.

En estos casos, como en ningún otro, se perfila el plan sistemático e ideológico para la formación del nuevo Estado aplicado a quienes se consideraban contaminados o no aptos para asumir el cuidado y educación de los hijos, por sus ideas políticas, inspirado en la filosofía de pureza ideológica que a través de la doctrina pseudo científica mencionada en el Razonamiento Jurídico Tercero, había sido implantada con el auspicio y por orden del Jefe del Estado a partir de agosto de 1938 (telegrama nº 1565) y que tendría su máximo exponente en la ley de 4 de diciembre de 1941 (B.O.E. nº 350, de 16 de diciembre de 1941, pgs. 9819 y 9820) apenas unos días antes (7 de diciembre de 1941) de que el Mariscal Keitel promulgara el decreto Noche y Niebla (Nacht und Nebel Erlass) en Alemania y que inauguró, a nivel internacional, la desaparición forzada de personas como forma de crimen contra la humanidad, pero que, con similares ingredientes se había producido, se estaba produciendo y continuaría produciéndose, con características propias, a lo largo de la década en España.

OCTAVO.- Previamente a aquella ley, la Orden del Ministro de Justicia, Bilbao Eguía, de 30 de marzo de 1940 establecía cuales eran las normas sobre la permanencia en las prisiones de los hijos de las reclusas. En su preámbulo se lee:

«Ilustrísimo Sr. el artículo 81 del vigente Reglamento de prisiones dispone que, cuando las penadas ingresen llevando consigo hijos de pecho, habrán de ser admitidas en los  Establecimientos penitenciarios, norma que, por obedecer a la ley de naturaleza es necesario mantener; pero transcurrido un plazo que puede fijarse en la edad de los tres años, no existe en estos momentos justificación alguna para que en las Prisiones las reclusas tengan a sus hijos, por lo que este Ministerio se ha servido disponer:

Primero (…) las reclusas tendrán derecho a amamantar a sus hijos y a tenerlos en su compañía en las Prisiones hasta que cumplan la edad de tres años.»

En enero de 1940 el Ministerio de Justicia crea el Centro Penitenciario llamado Prisión de Madres Le Madres Lactantes en el número 5 de la Carrera de San Isidro, de Madrid.

Este centro obedecía al desarrollo de las ideas ya expuestas en 1938 y 1939 por el responsable del Gabinete de Investigaciones Psicológicas, en materia de género y segregación y específicamente en relación con mujeres presas, y, que como se indicaba e un informe de 1948 de la Oficina Informativa Española sobre la situación carcelaria española, tenían como intención última lograr su regeneración física y moral para devolverla a la sociedad sana de cuerpo y espíritu y pueda llenar su sagrado cometido: la maternidad.

La realidad de la Prisión de Madres Lactantes, según algunos testimonios, era terrible tanto para las madres como para  los hijos, que tan sólo estaban no más de una hora con sus madres, permaneciendo el resto del día separados y en condiciones muy precarias.

Muchos de aquellos hijos les fueron retirados a las madres y nunca fueron devueltos a sus familiares de origen, ni tampoco se intentó hacerlo.

El artículo segundo de la Orden de 30 de marzo de 1940 –B.O.E. de 6 de abril de 1940, establecía: “Una vez cumplidos los tres años, las Juntas Provinciales de Protección de la Infancia, se harán cargo de los niños para su manutención y asistencia, si los familiares de los mismos no tuvieran medios suficientes para alimentarles y educarles”.

La excarcelación, tras esta norma y otras que vendrían detrás, de niños de mujeres presas por razones políticas fue masiva, identificándose en diferentes operaciones oficiales bajo órdenes del Ministro de Justicia, entre 1940 y 1944, ocasionalmente (ya que la norma general era la invisibilidad oficial de los hijos en las prisiones) en los expedientes penitenciarios de las madres con la expresión. “Destacamento hospicio”.

«Desaparecían sin saber cómo. Desaparecen y tu no sabes, la madre desde la cárcel no puede saber porqué ha desaparecido su hijo, ni cómo, ni dónde. Se lo han llevado y se acabó. ¿Cuántas madres han tenido que estar buscando a sus  a sus hijos tiempo y tiempo y no los han encontrado?

En la prisión de Saturrarán, en 1944, funcionarios y religiosas ordenaron a las presas que entregaran a sus hijos y, tras los forcejeos y resistencias, fueron introducidos, en número indeterminado en un tren con destino desconocido: "Un tren de hierro y madera lleno de niños, que hacía chas, chas"*

Algunos de aquellos niños fueron recuperados pero otros muchos no «porque no tenían familia. La familia estaba toda en la cárcel. Se los llevaban ellos adonde fuera. Han ido de un sitio a otro. Han tenido distintos apellidos.»*

A Carmen Riera, según su propio testimonio, pretendieron sustraerle a su hija en Barcelona con idea de que ante el traslado inminente a la cárcel de Saturrarán (Vizcaya) la niña se quedara en aquella ciudad en la Maternidad. La madre se negó, ante el temor de perderla. Finalmente murió en la prisión vizcaína a donde había llegado procedente de la cárcel Les Corts.

Félix Espejo, antiguo minero asturiano que ha recogido datos de la represión en la zona del Concejo de Lena (Asturias), en sus investigaciones habla de unas vecinas del pueblo, Concepción y Ángeles Vázquez del Río, dos hermanas condenadas a muerte, pena que posteriormente les fue conmutada por la de treinta años de reclusión. Según los datos del Patronato Central de Nuestra Señora de la Merced, la primera permaneció en la prisión de Saturrarán hasta 1945. «… un día cuando las madres salieron al patio con sus hijos, las monjas les dijeron que los niños tenían que quedarse dentro, que iban a pasar un reconocimiento médico. Eran un centenar de niños. Cuando las madres volvieron los niños ya no estaban. Concepción que no tenía hijos quedó impresionada por las escenas de dolor y por los gritos de las madres que reclamaban a sus hijos. “Amenazaron a las madres diciéndoles que callaran si querían conservar la vida. Una mujer de Oviedo que salió poco después de estos hechos encontró a su hija en casa de unos militares en Valencia, pero no sabía si la pudo recuperar o no. Concepción paso toda su vida muerta de miedo, como les pasó a muchas personas que sufrieron la represión en estos pueblos pequeños de Asturias”.»*

(continúa)

lunes, 10 de enero de 2022

Antonio Turiel confirma a Alberto Garzón

Los ataques de la derecha y la prensa sumisa tienen graduado el calibre y el ritmo de su preparación artillera para ablandar las defensas del Gobierno. Un primer nivel es la coalición en bloque, le sigue su ala izquierda; pero los ataques de precisión van contra dos ministros, por su inequívoca pertenencia a la izquierda más organizada.

Sobre Yolanda Díaz, dados los éxitos de un ministerio que tanto trabajo le está dando, lo más que pueden decir es que su reforma laboral no era tal, que se ha plegado a la patronal. En realidad, lanzan un doble mensaje contradictorio: para los suyos, que es un gran peligro, pero lo han conjurado. Para los demás, que es una política fracasada.

En cambio, con Garzón lo tienen más fácil. Su doble mensaje pasa sin pudor alguno de decir que no hace nada a decir que hace mucho daño.

Los ataques comenzaron cuando durante lo peor de la pandemia dijo que había que centrarse en los servicios esenciales y trasformar el modelo productivo. Por ejemplo, dijo que el turismo era un sector de poco valor añadido, un producto que no añade valor material, con empleos precarios y sujeto a caídas desastrosas. Luego se le ocurrió decir que el consumo excesivo de carne es insostenible y dañino para la salud. Ahora, que la ganadería intensiva es un desastre medioambiental y que destruye más empleo del que crea.

Cuando los bulos sobre lo que realmente dice se deshacen como un azucarillo, queda hablar de que lo que dice "no es oportuno". Ahí es cuando la preparación artillera ha ablandado las poco sólidas defensas del ala derecha del gobierno, un partido que además tiene dentro otra ala aún más a la derecha. Léase al respecto este corto artículo: macromentiras en el corral ibérico.

Los irrefutables argumentos que ha empleado el ministro de consumo se centran sobre todo en la salud, la contaminación y el cambio climático. Pero hay otro argumento más convincente aún, del que se habla muy poco, porque no es popular.

Y no es popular por dos razones. En primer lugar porque a nadie le gusta que le agüen la fiesta; pero hay además otra razón muy poderosa: porque, como no crea "oportunidades de negocio", ya se ocupan de que no se hable de ello. Y aún más: en tiempos de elecciones siempre inminentes, los partidos que aspiran a tocar poder huyen de un tema que desmotiva a la mayoría de los electores.

Los negacionistas del cambio climático tienen cada vez menos razones ante lo que está a la vista de todos. Ante la evidencia, lo que hace el capital es moverse, invertir en transformaciones necesarias, siempre a su manera. Los cambios en la producción industrial, agrícola o ganadera mueven capital, y haciendo y deshaciendo se sigue llenando la bolsa.

En cambio, cuando se plantean los límites del crecimiento motivados por el agotamiento de materiales estratégicos y de las fuentes de energía no renovables (y ninguna energía es renovable más allá de su capacidad de renovación) el beneficio se reduce necesariamente. Decrecer es incompatible con el lucro ilimitado. Quedan en el aire soluciones ecofascistas.

De todo esto habló ayer Antonio Turiel. La agricultura y la ganadería intensivas no tienen futuro, porque dependen de unos activos energéticos y territoriales que se agotan.

Y por las mismas razones se agota el turismo masivo.

El físico Antonio Turiel protagoniza este domingo una charla online sobre el futuro de la energía

El experto abordará en su intervención problemas relacionados con los suministros energéticos, la crisis de los chips o la transición energética.

El doctor en Física Teórica, experto en recursos energéticos y matemático leonés Antonio Turiel protagoniza este domingo, a las 19.00 horas, la charla en línea que organiza el colectivo Decrecimiento León-Bierzo bajo el título 'El futuro de la energía. Los años decisivos' y a la que se puede acceder a través de Youtube en el enlace https://www.youtube.com/watch?v=x5Li3gUqveU. 
El ponente, conocido divulgador sobre el agotamiento de los combustibles fósiles, mediante el blog 'The Oil Crash'. hablará sobre la actual situación energética, los graves problemas de suministro de gas este invierno en Europa, los costes de la electricidad y el anuncio de posibles apagones en países europeos, los problemas de la cadena de suministros, la crisis de los chips, plásticos y minerales raros, así como de la caída de la producción de diésel y la crisis de producción de fertilizantes nitrogenados y su relación con la producción de alimentos. 
Los organizadores apuntan que "como no podía ser de otra forma" se abordará también el problema del déficit de materiales y combustibles "para la transición a una idílica economía verde, lo que choca con la realidad que nos aboca indiscutiblemente a un escenario de decrecimiento forzado ante el que deberíamos plantearnos ya la construcción de estructuras descentralizadas para gestionar localmente las necesidades básicas de la población".

domingo, 9 de enero de 2022

PLAN DE CHOQUE

Este documento hallado en arrezafe reúne propuestas de varios autores, reunidas en la revista para una nueva civilización 15 15 15.

Os propongo un ejercicio práctico que puede ser de interés. Por una parte, ordenar las propuestas por orden de importancia, hacerlo luego por orden de urgencia, y finalmente por su viabilidad, dadas las condiciones actuales. Puede que lleguemos a algunas conclusiones oportunas, de orden político y práctico.

Consideremos que no hay una salida fácil, sobre todo si persisten las informaciones falseadas hegemónicas y las malsanas emociones populares que inoculan quienes sólo aspiran a ser los últimos en caer.

Proponen estas medidas autores bien acreditados sus respectivos campos, buenos conocedores de esa realidad que aunque se intenta camuflar va saliendo a la luz: Manuel Casal LodeiroLuis González ReyesJoseba Azkarraga EtxagibelPedro PrietoCarlos de CastroVicent Cucarella Tormo y Antonio Turiel.

Próximamente traeré aquí una interesante videoconferencia de Antonio Turiel, que ha terminado hace unos minutos, sobre el futuro de la energía, que demuestra la pertinencia del plan de choque esbozado.

Damián Morassi


Plan de choque para una urgente reconstrucción de la resiliencia ecosocial en el Estado Español

Con contribuciones de Luis González Reyes, Joseba Azkarraga, Pedro Prieto, Carlos de Castro, Vicent Cucarella, Antonio Turiel, Antonio Aretxabala y Manuel Casal Lodeiro. También incorpora propuestas previamente publicadas por Jorge Riechmann.

I. ECONOMÍA:

  1. Sustitución del PIB como principal indicador. Nuevos indicadores físicos, de bienestar social (necesidades básicas de generación actual y futuras) y de distribución de la renta.
  2. Integración metabólica hacia la economía circular y adaptación a la biocapacidad del país.
  3. Reducción metabólica (adelgazamiento) hasta alcanzar como mínimo un -10% anual en las emisiones de Gases de Efecto Invernadero.
  4. Plan de diversificación económica y reconversión (industrial y laboral) de sectores no esenciales y no sostenibles hacia sectores esenciales que aporten resiliencia.
  5. Desmercantilización social.
  6. Fondos de reserva locales de bienes y servicios para la resiliencia.

II. ENERGÍA:

  1. Plan de seguridad y soberanía energética, incluyendo: socialización de empresas eléctricas (nacionalización, municipalización, etc.), expropiaciones necesarias, reconfiguración del sistema energético para descentralizarlo y basarlo en fuentes renovables y en comunidades energéticas locales, gestión y reducción de la demanda, aprovechamientos no eléctricos de fuentes renovables.

III. FISCALIDAD:

  1. Reforma fiscal fuertemente progresiva y otras medidas de distribución de la riqueza (incluyendo expropiaciones).
  2. Reorientación de los Presupuestos Generales del Estado hacia los servicios públicos.

IV. FINANZAS:

  1. Jubileo de deudas injustas o impagables.
  2. Socialización del sector bancario. Crédito público sin interés.
  3. Soberanía monetaria basada en monedas sociales orientadas a economías ecológicas/feministas/solidarias, locales y biorregionales, relocalizadas y resilientes.

V. HÁBITAT:

  1. Desmercantilización de la vivienda.
  2. Rerruralización. Impulso a la migración ordenada de las grandes áreas urbanas hacia áreas con menor densidad de población.
  3. Fomento del trabajo y teletrabajo en áreas rurales, con mejora de las comunicaciones y servicios en estas áreas.
  4. Relocalización socioeconómica: fomento de la vida local.
  5. Reforma subvencionada de viviendas orientada a reducir su consumo energético.

VI. INDUSTRIA:

  1. Reconversión industrial hacia bienes y servicios esenciales. Reingeniería de procesos para la resiliencia y autosuficiencia.
  2. Diversificación productiva y aumento de la independencia de suministros importados. Soberanía tecnológica.
  3. Mapeado exhaustivo de las producciones y necesidades locales. Corrección de vulnerabilidades y planes de contingencia y de resiliencia productiva.
  4. Reducción de la obsolescencia, fomento del alquiler frente a la compra y otras medidas que aseguren la máxima vida posible de los productos industriales y la reducción de costos de reciclaje. Fomento de la reparación y recuperación de dispositivos tecnológicos.
  5. Minimización del consumo energético industrial.
  6. Reducción de envases.

VII. TRABAJO:

  1. Reparto del trabajo con reducción regulada por ley de la jornada laboral. Trabajo comunitario garantizado, desalarización y Renta Básica Universal de la Tierra.
  2. Reconversión laboral hacia sectores esenciales y que aporten resiliencia.
  3. Reparto de tareas domésticas, de cuidados y comunitarias.

VIII. MOVILIDAD:

  1. Reducción drástica de la movilidad motorizada mediante medidas que minimicen la necesidad de desplazarse. Reordenación urbana en función de una movilidad reducida. Barrios multifuncionales (ciudades de 15 minutos).
  2. Fomento del teletrabajo con criterios de racionalidad energética.
  3. Aumento del transporte público de bajas emisiones paralelo a la desincentivación del vehículo privado.
  4. Reconversión del transporte marítimo.
  5. Supresión de ayudas al transporte aéreo y al coche eléctrico privado.

IX. AGRICULTURA:

  1. Reconversión del sistema agroalimentario hacia la agroecología, la agricultura familiar de proximidad, la permacultura, la agricultura regenerativa, etc. Subsidios desvinculados de la producción, como pago por mantenimiento de servicios ecosistémicos y contribución a la resiliencia alimentaria.
  2. Priorizar el sector primario agroecológico como medida hacia una economía circular, promoviendo el trasvase de recursos públicos y trabajadores hacia dicho sector.
  3. Soberanía alimentaria y resiliencia productiva agrícola.
  4. Plan de formación basado en la trasmisión de saberes tradicionales y cooperativas agrícolas.
  5. Expropiaciones para nutrir bancos de tierras públicos para asegurar el autoconsumo de la población.
  6. Protección y difusión de variedades locales de interés alimentario mediante bancos de semillas y genéticos.

X, EDUCACIÓN Y CULTURA:

  1. Alfabetización masiva sobre ecología. Formación ciudadana en prácticas sostenibles. Fomento de hábitos de vida más frugales. Promoción de dietas resilientes.
  2. Reorientación del sistema educativo hacia lo ecosocial y enfoque hacia la resiliencia colectiva. Extensión a la educación no formal, p.ej. mediante fuerte regulación ecosocial de la publicidad y contra el permanente crecimiento de pseudonecesidades. Introducción socio-educativa del concepto de Gaia y de los derechos de las generaciones futuras. Incorporación al curriculum de conocimientos y aptitudes básicos para la resiliencia: agroecología, reparaciones, cocina, cuidados/salud, etc.
  3. Moratoria a la actual digitalización masiva en la educación, para revisarla con criterios pedagógicos, de sostenibilidad y de salud.
  4. Preservación de la diversidad biocultural, propugnando p.ej. la igualdad de derechos entre las lenguas.
  5. Preservación del saber tradicional.
  6. Plan cultural para la concienciación sobre el cambio civilizatorio.
  7. Democratización directa de los medios de comunicación públicos y control democrático de los privados.

XI. OTRAS MEDIDAS PARA LA DEMOCRACIA:

  1. Reconfiguración del sistema democrático para incluir los derechos de quienes no pueden opinar: menores, generaciones futuras y otras especies.
  2. Subsidiariedad y soberanía local, a partir de las naciones históricas, regiones y comunidades autónomas, así como de las biorregiones, centrada en la resiliencia local coordinada confederalmente, fundada en la solidaridad y el derecho a decidir.
  3. Introducción de la democracia directa en todos los ámbitos de gobierno local. Presupuestos 100% participativos.
  4. Simplificación burocrática.

XII. OTRAS MEDIDAS DE ECOLOGÍA Y RESILIENCIA:

  1. Renaturalización extensa en áreas rurales y urbanas. Regeneración de los ecosistemas. Reforestación masiva con criterios de resiliencia climática y de multifuncionalidad socionatural.
  2. Riguroso control de acuíferos. Seguridad en el abastecimiento de agua para consumo humano.
  3. Prohibición de plaguicidas sintéticos, disruptores endocrinos y otros tóxicos industriales que afectan gravemente la salud humana y de los ecosistemas. Plan de retirada segura de amianto costeada por el Estado como responsable de su autorización.
  4. Protección de zonas costeras ante el caos climático.

XIII. INTERNACIONAL:

  1. Desmundialización ordenada y sustitución por redes de cooperación biorregional por la sostenibilidad y la resiliencia.
  2. Derogación de Tratados de Libre Comercio.
  3. Medidas de redistribución internacional de la riqueza, incluyendo pago de la deuda ecológica e histórica.
  4. Firma del protocolo de Uppsala-Rimini.





viernes, 7 de enero de 2022

Antonio Maíllo

Una grave enfermedad lo apartó de la política activa. Tras decir esto tan a la ligera, debo corregir que lo apartó del primer plano de la política, porque como animales sociales que somos nadie está fuera de ella, lo quiera o no, por activa o por pasiva.

Y este maestro, profesor de lenguas clásicas, sigue haciendo política activa, ahora desde la educación, porque como él mismo recuerda a quienes piensan poco y mal, el conocimiento es una herramienta para crear defensas sociales ante la vida.

Pocas intervenciones públicas ha tenido desde su dimisión como coordinador de IU en Andalucía y como diputado en el parlamento andaluz. Ahora, Juan Velasco lo ha entrevistado para Cordópolis.

Sus reflexiones van en ese sentido de ligar conocimiento y cambio social. Cuando el neoliberalismo ha impregnado los valores de la izquierda, hay que desmantelar la idea de que el individuo es lo más importante, y en la defensa del 'nosotros' frente al 'yo' está el eje de la nueva batalla cultural y social.

Claro que para ganar la batalla cultural hay que mejorar las condiciones materiales de la gente, porque no hay mejor extirpación del populismo que la mejora de las condiciones materiales.

Desde la miseria no se hacen revoluciones, únicamente se lucha por sobrevivir, y sin ideas claras y sumergidos en la ignorancia es fácil que los más desgraciados se arrojen en brazos del populismo de la extrema derecha.

Por eso no hay que menospreciar los avances sociales, por limitados que sean, dadas las circunstancias, sino aprovecharlos para que sirvan de palanca en la lucha por los inexcusables cambios. Los que hay que exigir, ahora mismo, por una elemental lógica de supervivencia.

La exigencia material y la mejora cultural son inseparables.



Antonio Maíllo: “La desconfianza sí que mata a la izquierda”

El excoordinador de IU en Andalucía analiza en una entrevista su vuelta a la pedagogía y la actualidad política: "El acuerdo para la reforma laboral ha alejado a la CEOE del bloque reaccionario".

"Yolanda Díaz acierta al plantear un proyecto que tenga voluntad de construir un país justo”, afirma sobre la vicepresidenta.

Por su proverbial prudencia, y sabedor del eco de sus palabras, desde que abandonó la política, Maíllo apenas ha concedido entrevistas. La que sigue se ha ido gestando entre llamadas y whatsapps durante varios meses, siempre bajo el pacto de que, más que un análisis de la actualidad, se buscara una conversación que rompiera el ritmo de lo urgente para centrarse en la pausa de lo imprescindible.

(...)

En educación está habiendo lo que yo llamo una neoindustrialización de los procesos educativos. El modelo de educación nos está invitando a que los profesores estemos procesando datos permanentemente. O sea, nos han pegado una paliza quienes anteponen los procesos administrativos a la cultura y la labor docente. Y eso sí que es verdad que es un cambio a peor en el sistema. Y todo esto está generando una ausencia del debate educativo, una carencia de la reflexión necesaria para tomar decisiones colectivas que viren hacia una mejor calidad de los procesos educativos. Y eso viene de arriba.

¿Eso pasa en la educación solamente? No. Eso pasa también en la salud, donde tú percibes que un médico pasa más tiempo de la consulta metiendo datos en el sistema que a la atención real del paciente. Y no es culpa de los médicos, sino de un sistema que los obliga a eso. Y pasa en cualquier ámbito del trabajo. Vosotros, los periodistas, estáis hiperacelerados y eso tiene un precio, que es una pérdida de la calidad en el producto final y también en una carencia de reflexión necesaria para mejorar estratégicamente tu función.

En esta nueva etapa del capitalismo se identifica el trabajo con la hiperproducción, ya sea de datos, de documentos, de elaboración de noticias, de cualquiera que sea la naturaleza laboral. Y, al mismo tiempo, una minoración de la reflexión, que ya dicen que no es ni necesaria porque para la reflexión ya están ellos. Entonces, ese nuevo modelo, está mermando elementos emocionales que son esenciales.

(...)

Mira, voy a contar una cosa que no he contado nunca pero que me llamó mucho la atención. Cuando yo estaba en el postoperatorio de la intervención que me hicieron –me hicieron una gastrectomía, me extirparon totalmente el estómago, que yo creo que fue la base de mi salvación y superación del cáncer–, recuerdo que uno de los cirujanos que me intervino, que es una persona extraordinaria –y además se llama Salvador, nunca mejor nombre, un salvavidas–, escuchaba los datos de su equipo, de analíticas, de cómo estaba yo de constantes vitales. Y, al final, hizo una pregunta, dirigiéndose a mí: “¿Pero tú cómo estás?”. Porque él y yo nos dimos cuenta que en esa especie de datos que se acumulaban sobre el paciente, que era yo, no intervenía el paciente. Y él tuvo la agudeza, producto de su excelencia, de preguntarme cómo estaba. Bueno, pues deberíamos volver otra vez a esa raíz y a decir al alumno: ¿Cómo te encuentras? ¿Has aprendido? Creo que hay que volver a ese origen.

Estamos inmersos en unos modelos y unos procesos que esconden la pregunta directa al alumno. Y eso dificulta saber si al final el alumno ha aprendido y si sabe afrontar dificultades, resolver dudas o sentirse feliz. Una de las cosas que más me ha llamado la atención a mi vuelta a la educación ha sido que en los claustros ya no se habla de docencia. Y no es culpa de los equipos directivos, sino del sistema del que te he hablado. Y luego, también me ha llamado mucho la atención que el alumnado tiene una obsesión casi enfermiza por las notas, en vez de si se ha aprendido o no. Hay una cultura que le estamos imbuyendo desde el propio sistema de que lo importante es sacar nota alta, no ya si se aprende de determinada materia o si se aprende a estudiar mejor.

Pero creo que lo que más me ha sorprendido en esta etapa es el grado de ansiedad que hay en el alumnado de Segundo de Bachillerato respecto a la Pevau. Un grado de ansiedad que objetivamente no está justificado, porque la Pevau la supera a partir del 90% del alumnado. Bueno, pues el grado de ansiedad es brutal. Creo que se establece una comercialización con las notas brutal y es una de las cosas que me parecen más negativas. Hay una mercantilización de la educación que me parece muy preocupante. El sistema está empujando a que las familias, el alumnado, incluso nosotros el profesorado, nos incorporemos al valor de mercado de las notas. Y no a lograr que esa nota sea producto de algo previo, que es la pasión por el conocimiento. Porque el conocimiento es una herramienta para crear defensas sociales ante la vida. Y hay que entender que, como consecuencia de ese placer por el conocimiento, vienen después unas notas buenas. Pero no el fin casi único en que se ha convertido.

Hay una mercantilización clara del proceso educativo. Lo importante es sacar un 9 o sacar un 10, no si se ha aprobado. Y hay otro elemento: ante la saturación de la información, el conocimiento enciclopédico no vale. Cuando tú hoy puedes acceder con un móvil o a través de las redes. Es que nosotros tenemos el libro aquí (levanta el teléfono). Eso lo explica muy bien Irene Vallejo en El infinito y el junco: aquello por lo que la gente mató y la gente murió, ya lo tenemos todo el mundo en una terminal de móvil. Por tanto, quizá el reto educativo tiene que ser desbrozar la información. El saber identificar que toda palabra escrita, que ha sido sagrada para las sociedades como fuente de conocimiento, ahora resulta que no lo es. Entonces, el gran reto es saber distinguir lo que es información buena de lo que no lo es. Y no estamos enseñando esto porque estamos en un momento de aprendizaje casi de la prehistoria digital. Dentro de cuarenta o cincuenta años nos verán como rudimentarios en el proceso de digresión entre la información y lo que no lo es. Pero ahora mismo todavía prevalece esa trascendencia de miles de años de sacralización de la palabra escrita. 

(...)

El desmantelamiento de la sanidad pública en Andalucía ha hecho trizas la Atención Primaria. Es una cosa brutal el hecho de que, ni con una pandemia, han modificado su ideal de transferencia a lo privado de un servicio sanitario que tenía que ser público. Esto se ha evidenciado en ese ejemplo de un consejero de Salud inaugurando clínicas privadas. Es una fórmula obscena de poner el foco en cómo se asume que el deterioro de la sanidad pública es una fase que ellos tienen estudiada hasta lograr la privatización y la transferencia masiva de lo público a las clínicas privadas. Clínicas y hospitales que, por cierto, no tienen capacidad para afrontar los retos y las demandas sanitarias…

(...)

Se está produciendo ese fenómeno por el cual no hay que dejar que la realidad te estropee un titular, ese principio cínico del periodismo. Y hay gente que no quiere que una noticia le estropee sus gafas ideológicas. Estamos muy instalados en nuestras gafas ideológicas y, en ese prejuicio, la gente busca el relato que mejor se amolde a su cosmovisión de la vida. Pero hay una realidad material, que es el deterioro de la sanidad y que es universal. Es decir, cuando se produce un deterioro en la educación, afecta a las familias que tienen hijos en el proceso educativo, pero la sanidad tiene un deterioro universal. No hay familia que escape a una cita médica de atención primaria de un mes, de analíticas para el próximo mes. Esto se da hasta en centros de salud rurales y de eso no hay familia que escape. Esa cotidianidad puede tener repercusión en lo político. Otra cosa es que haya respuesta en forma de atractivos proyectos políticos en los que la gente se sienta identificada.

(...)

Con el fomento del individualismo es que llevamos ya cuarenta años, y eso explica mucho el comportamiento irracional que hay ahora. Es que llevan diciéndonos desde hace cuarenta años que el individuo es lo más importante. Y claro, ahora llega una pandemia cuando el concepto de salud no es el individual sino el de salud pública. Pues, cuando uno se extraña ante los negacionistas y la gente que no se quiere vacunar, tiene que entender que se nos ha estado diciendo desde hace cuarenta años, desde la revolución neoconservadora de Thatcher y Ronald Reagan, que el individuo es lo más importante. Hay que desmantelar la idea de que el individuo es lo más importante. Y sólo se puede hacer a través de conceptos comunitarios que, a medio plazo, creo que van a prevalecer –yo soy optimista en este sentido–. Pero, evidentemente, en las salidas individuales, las salidas negacionistas e incluso la aparición de ciertos sectores que se llaman a sí mismos progresistas pero se niegan a vacunarse, hay un triunfo del neoliberalismo. Fíjate, hasta en las organizaciones políticas y en ciertos comportamientos de hiperliderazgo y desprecio a las organizaciones sociales hay un triunfo del neoliberalismo.

La lucha de clases no es que haya que recuperarla, es que existe. Otra cosa es que la estén ganando los ricos (Se ríe). En estos momentos… La lucha de clases no ha dejado de existir, pero lo que me preocupa es cómo se ha instalado la idea de la secundarización de la importancia de las organizaciones sociales. Hay una especie casi de desprecio implícito hacia aquellos que se organizan. Aquellos que dan su patrimonio personal a un proyecto colectivo, llámese sindicato, llámese partido político o llámese comunidad de vecinos. Eso me preocupa. A mí, cuando se configuran proyectos en los que dicen “vamos a hablar con la sociedad civil”… Perdona, la gente que decide afiliarse a un sindicato, estar en un partido o en una asociación son sociedad civil. ¿O es que la sociedad civil es el tipo que se ha hecho líder en Twitter, en Tik Tok o Telegram? Cuidado con eso.

Lo que pasa es que los líderes sociales son hegemónicos. Es decir, puede que no sean mayoritarios, pero marcan tendencia. A mí lo que me preocupa es, por poner un ejemplo, el carmenismo. A mí me llama la atención la idealización que se ha hecho de la ex alcaldesa de Madrid, que me parece que ha tenido una trayectoria por lo demás muy interesante, tanto como juez como jurista. Pero se convierte en una especie de líder de ética política a una persona que ha denostado formas de organización que son muy legítimas. Y que tienen sus defectos, que los partidos políticos tienen muchos defectos...

Los tiene cualquier colectivo social. Entonces, me preocupa la construcción de una vinculación de la sociedad civil como si fuera ajena a lo organizado. Porque lo organizado es la sociedad civil y la sociedad civil tiene mecanismos de contrapoder interno que, con todos sus defectos, no dejan de ser parte de un termómetro social. Vincular una especie de proyecto inmaculado a la suma de líderes súper guay me parece una perversión preocupante. Y, sobre todo, me parece, en términos ideológicos, un triunfo del neoliberalismo. El triunfo del neoliberalismo es haber penetrado en espacios que lo niegan. Incluso allí donde hay personas que están luchando supuestamente contra sus valores.

Los hiperliderazgos son producto del individualismo. Y me preocupa, en esa falta de reflexión que hay colectiva, una cierta epidermis dentro de la izquierda. Nos conformamos con poco. Nos conformamos con algo en lo que creer, con un enganche, sin una visión a largo plazo. Hay muchas prisas. En los combates sociales, en las batallas culturales y en la lucha por la mejora de las condiciones materiales no se puede tener prisa. Lo importante es que la dirección en la que se tomen determinadas decisiones sea la dirección correcta. O la dirección que vaya consiguiendo pequeñas batallas. 

(...)

Hay que asumir que hay mucha gente que se considera de izquierdas y está en posiciones absolutamente contradictorias. Y, en segundo lugar, también creo que hay un sector de la izquierda cuyo programa electoral y social son dos huevos duros. Es decir, la eterna insatisfacción. Lo dice Marga Ferrer, que dice que la izquierda tiene la insatisfacción como método. Es que hay gente que nunca está satisfecha y hay que saber que eso existe pero no hacerle el más mínimo caso. Porque no pueden convertir grandes victorias en derrotas.

Esa es una reflexión muy oportuna. Eso y que no hay que tener prisa, que hay que tener humildad y reconocer que el neoliberalismo ha impregnado los valores de la izquierda y que, por eso mismo, hay que empujar a un proyecto que sea capaz de disponer esa batalla cultural. Porque, para ganar la batalla cultural hay que mejorar las condiciones materiales de la gente. La extrema derecha se instala en un empeoramiento de las condiciones materiales y es porque ellos saben que no tienen mejor caldo de cultivo que un desistimiento de las capas populares, si se convencen de que no sirve de nada un gobierno progresista. Ellos saben que la mejora de las condiciones materiales sólo pueden lograr que triunfen los proyectos transformadores.

Para mí hay un punto de inflexión, que son las elecciones andaluzas de hace tres años, que es la entrada y el desembarco del trumpismo español a través de Vox en el Parlamento de Andalucía. A partir de ahí se tiene que reforzar un bloque democrático en el que hay que convencer a cuanta más gente de que no se incorpore al bloque reaccionario, que surgió como una amenaza real, no solo de gobierno sino como una amenaza de pérdida de derechos. Desde esa inflexión, ¿qué ocurre? Quizá una de las cosas que tiene el surgimiento de Vox es que se ha llegado a un momento en el que no se pueden pedir máximos, sino alcanzar acuerdos lo más amplios posibles, que alejen a gente que pueda estar en la frontera del bloque reaccionario.

No me refiero a los equidistantes, sino a gente que tenemos que incorporarlos para alcanzar acuerdos. Vuelvo a la reforma laboral. ¿Por qué es tan importante que haya sido un acuerdo con la CEOE? Porque, en el fondo el acuerdo con la CEOE para la reforma laboral ha alejado a la CEOE del bloque reaccionario. Objetivamente, el logro de Yolanda Díaz va más allá de la reforma, porque consigue una quiebra sobre el bloque reaccionario que se está compactando. Y prueba de ello es la desesperación del PP en los últimos tiempos, con una batalla electoral con Vox, una batalla ideológica y, sobre todo, porque ellos, que se autoproclaman de manera natural para dirigir este país, están viendo que cada vez se aleja más ese puerto. Entonces, ¿vale la pena incorporar a la CEOE para conseguir que la reforma laboral dure mucho tiempo aunque no consigamos el 100% de nuestros objetivos? Vale la pena. ¿Que los puros de izquierdas no conseguimos todas las condiciones? Es verdad.

Pero el barco ha virado y es la primera vez que se hace una reforma que aumenta derechos. El Estatuto de los Trabajadores ha tenido 30 cambios, 30 modificaciones, y todas han tenido una tendencia a restringir derechos. Joder, es la primera reforma que lo que hace es virar estratégicamente esa tendencia. ¿De verdad alguien cree que un acuerdo con partes contradictorias puede conseguir el 100% de los supuestos que uno tiene como parte? No es posible. Por eso creo que en esto tenemos que aprender de las derechas a no tener prisa. Sobre todo de la Iglesia Católica que esa sí que sabe. Debemos aprender a tener una visión estratégica de los objetivos que queremos conseguir. Y, en esa clave, a mí lo que me importa es, primero, incorporar a la mayor parte posible en el bloque democrático.

(...)

Yo veo la necesidad de crear un bloque que tenga como aspiración ser mayoría. Y, por tanto, asumir y definirlo espacialmente a la izquierda del PSOE tiene un factor limitante que contraviene la aspiración de ser un proyecto de mayoría. Y ahí yo creo que Yolanda Díaz acierta al plantear un proyecto que tenga voluntad de construir un país justo. Ahí no debemos poner límites. En lo que yo discrepo, y lo que percibo desde fuera, es que diga que hay que incorporar a más gente de la sociedad civil pero sin los partidos organizados. Porque no se puede penetrar en la batalla por abajo en el territorio sin los partidos. Y ahí, yo creo que debería armonizar la aportación patrimonial de los partidos organizados y la sociedad civil. No debería ser incompatible. 

Creo que de la experiencia de Adelante Andalucía se pueden extraer muchas enseñanzas. Una de ellas es: si se está de acuerdo con todo, ¿por qué se fracasa? Pues yo creo que hay varios factores. Uno, que aparte de los elementos programáticos, hay una clave que es la política de alianzas. En la política de alianzas sí se producen divergencias. Y, en segundo lugar, creo que lo importante es que se llegue a un acuerdo y se sea leal a ese acuerdo. Pero, créeme que lo determinante está en la política de alianzas. Y, después, bueno, ahí está el elemento subjetivo. Como te decía antes, el neoliberalismo ha impregnado los valores de gente que se proclama anticapitalista. Ese es el triunfo de un modelo político cuando se hace hegemónico: que sin darse cuenta, lo tienen en su individualismo, en sus ambiciones personales, en su ego y en elementos que son absolutamente contrarios a los valores tradicionales de la izquierda.

Creo que falta mucha humildad en el campo de la izquierda. Es que, cuando tú construyes algo con alguien, tienes que construirlo desde la confianza. Ese es otro elemento que ha desaparecido. La gente desconfiada no es gente crítica. A mí, cuando la gente me dice: “Yo es que soy muy crítico”. No, mira, tú lo que eres es desconfiado. Y la desconfianza es también un triunfo del neoliberalismo cultural y una respuesta de ese individualismo del que hablábamos. Yo reivindico que, cuando alguien que tiene un puesto de responsabilidad toma una decisión, se parta de la base de la confianza. Yo parto de la base de la confianza y de que hace todos los esfuerzos posibles por dar lo mejor de sí mismo.

La desconfianza por sistema es producto del individualismo que ha impregnado las organizaciones de izquierdas. Y hay mucho izquierdista que en el fondo es un desconfiado y que no es más que un producto de una época en la que se nos ha dicho que, como yo soy lo más importante del mundo, los demás son una pandilla de traidores. La desconfianza sí que mata a la izquierda. Las cosas hay que construirlas desde la confianza. Es fundamental. Si no hay confianza, ha triunfado el neoliberalismo, por muchos votos que tengamos. Por muchos escaños que tengamos en el congreso, culturalmente nos han ganado.  

(...)

Son minoritarios pero han salido del armario. Hay una ostentación de esa ideología y eso claro que me preocupa. Porque se normaliza además. Frente a la grosería del Congreso, donde los diputados de Vox son groseros, maleducados, macarras, a mí me sobrecoge la normalización de determinadas tesis. Los chavales no lo hacen de manera violenta, ni chulesca, no. Normalizan determinadas tesis. Hablo del machismo, la intransigencia con quienes piensan de otra forma –digo a través del desprecio de la opinión–, en la construcción del rechazo a los inmigrantes, sin ninguna consistencia… No te lo dicen con gritos, sino desde unas tesis que ellos interpretan que es sentido común. Y eso sí que me sobrecoge. Ahí sí que veo que hay una batalla por librar.

En Andalucía la gente asume una compatibilidad de identidades entre ser andaluz y ser español. Y, por tanto, es un elemento que está ahí. Otra cosa es la construcción más o menos impostora de quienes creen que hay ahí un nicho de mercado electoral. Esa es otra historia y, por cierto, eso entra dentro de lo que yo hablo de la penetración del neoliberalismo en el supuesto izquierdista. Es decir, operar desde mecanismos absolutamente capitalistas para lograr el mantenimiento electoral. Eso es otra cosa.

Yo temo a una pérdida de la conciencia del valor de lo público, de lo comunitario. Temo a la insolidaridad en lo cotidiano, a la insensibilidad del vecino de al lado. A la normalización de la pobreza, la expresa, la que se ve, y a la vergonzante o pudorosa. Temo a la insensibilidad social y la pérdida de lo comunitario. Ese es mi mayor temor.

Hay una normalización y una insensibilización. Y los últimos diez años de crisis y la pandemia… Ahí es donde yo veo que hay una batalla donde tenemos que construir comunidad. La lucha por lo común va a ser determinante. La conciencia y la vinculación intelectual de que lo común se adquiere por la potenciación de los servicios públicos y no del individualismo. En la defensa del nosotros frente al yo está el eje de la nueva batalla cultural y social. Habrá que luchar contra la normalización de la desigualdad social y contra la falta de rebeldía frente a la instauración de una pobreza endémica que se instale en lo exterior, creando un nuevo lumpen que se visualice en la sociedad como algo normal; y en lo interior, como una pobreza pudorosa de quien se bloquea por el deterioro de sus condiciones materiales de vida.

Y después hay otra cosa, que es una ola de pensamiento irracional. Y a ver cómo lo combatimos. Porque esa ola se ha instalado a nivel mundial y se percibe muy bien en las redes sociales a las que tú aludías. Porque hay gente que, aunque no sea mayoritaria, generan tendencia.

Es que, cuando a la gente le das datos y te sigue negando la evidencia, estamos ante un problema que habrá que solventar. Entre otras cosas con mucha más educación. Ojalá hubiera en España una ley de educación consensuada. Pero ahí hay un obstáculo enorme que se llama Iglesia Católica, que va a imposibilitar algo así porque entiende que cada reforma educativa es en menoscabo de su poder e influencia. Y, ese obstáculo explica por qué se puede llegar a niveles de consensos amplios en muchas reformas y no se llega en la educativa. Eso es un drama que tenemos en nuestro país.

Cuando yo hablo de Iglesia Católica no hablo ni mucho menos del Papa, sino de una institución que piensa por decenios. Ellos no piensan por años. Estamos hablando de dominio de educación y, por tanto, de poder social.

(...)