domingo, 10 de diciembre de 2023

Rupturas y roturas. De Pasolini a Gloria Fuertes, pasando por Murillo y Alejandro de la Sota

Las Conversaciones con Pier Paolo Pasolini de Jean Duflot recogen ideas nucleares que plasmó en sus obras el escritor y cineasta. Hablando del cine como un espejo que, reflejando la realidad, la hace consciente, lo compara con la escritura, sin la cual la lengua no habría adquirido conciencia clara de sí misma ni de la gramática que la estructura. El cine sería, análogamente, un texto en que la realidad se estructura y se hace consciente. Una escritura que emplea imágenes en lugar de signos.

El cine como lengua escrita de la realidad tiene probablemente (y esto se verá mejor en los años venideros) igual importancia revolucionaria que la invención de la «escritura». Ésta, ante todo, ha «revelado» al hombre lo que es su lengua oral. Fue, ciertamente, el primer salto hacia delante de la nueva conciencia cultural del hombre nacida de la invención del alfabeto: la conciencia de la lengua oral, o de la lengua a secas.

Como en la escritura, también en el cine hay producciones instrumentales: informativas, documentales, didácticas... Dejándolas a un lado, el cine del que habla Pasolini es el que propiamente podemos llamar creativo, «poiético», y por eso mismo  «reflexivo»:

La poesía presenta analogías con cualquier disciplina de reflexión sobre el lenguaje, es el lenguaje reflexivo por excelencia.

Esta reflexión incesante es consustancial con la continua rebelión con que el arte verdadero destruye una y otra vez las propias normas que ha ido creando en su devenir:

La obra poética constituye siempre una empresa «contestadora» en la medida en que, infringiendo el código, innova en relación a él, y en relación al contexto social donde está en vigor ese código.

Así que la poesía, con la fuerza creadora del arte vivo, se revuelve continuamente contra la norma, rompe las reglas que antes le habían (se había) impuesto y muta en algo nuevo; a veces, reconozcámoslo, volviendo a utilizar cánones y recursos que en otro tiempo se consideraron definitivamente desgastados.

De ahí la valoración cambiante de estilos y autores. Es efectivamente el contexto social el que defenestra en un momento a Góngora y lo ensalza tiempo después. La fatiga de su grandilocuencia escandalizó a muchos contemporáneos de Echegaray cuando le concedieron el premio Nobel. A partir de ahí pocos han leído su obra. Yo tampoco. Pero tengo una duda: ¿Será de nuevo algún día rescatado como gran escritor? ¿Fue o no sobrevalorado Calderón en Alemania y Rusia? ¿Por qué?

En el arte de la pintura ocurre lo mismo. Murillo, ¿fue un gran artista o un pintor menor? A la viuda de Theo Van Gogh le costó colocar los más de 800 lienzos "invendibles" heredados de Vincent. Ella misma, aunque estaba convencida de la valía de su autor, tardó en apreciar plenamente La noche estrellada.

Lo mismo ocurre con el gusto arquitectónico, con resultados tan nefastos que a veces se ha consentido demoler, por mera especulación o pura ignorancia, obras como la Pagoda de Miguel Fisac o la Casa Guzmán de Alejandro de la Sota. Al valorar obras de arte debería tenerse en cuenta el principio de precaución. Sobre este punto recomendaré el libro de Jonathan Glancey ¿Qué hace tan extraordinaria la torre Eiffel? Hoy se agradece que siga en pie.

Esta digresión ha sido un paréntesis para cuestionar las doctrinas oficiales de cada tiempo y lugar. No debería parecer un pretexto para sobrevalorar la obra poética de Gloria Fuertes, después de haber recordado Ventanas pintadasuno de sus poemas, en la anterior entrada La poesía como impulso. Pero no se trata de eso.

Lo que quiero destacar de su obra es el carácter «contestatario» de que hablaba Pasolini, que infringe los códigos y los innova, irrumpiendo en el contexto social que los condiciona para ponerlo en solfa.

Son varias las rupturas de esos códigos, Una muy visible es la ironía gramatical, que la lleva a utilizar por sorpresa complementos verbales inesperados, posibles pero no previsibles en el contexto anterior, que cortan bruscamente el sentido de lo dicho hasta el momento. Nota humorística que elimina cualquier sospecha de solemnidad.

La ruptura no se produce únicamente a nivel gramatical inmediato, sino que suele aparecer en el tramo final del texto. Los cambios semánticos le sirven para dar un remate tierno a lo iniciado con otra apariencia. Este es el punto que, aplicado a la literatura infantil, explica su enorme sintonía con los niños, en los que ha volcado todo su amor y su humor.

No nos quedemos en que sus poemas sean solo eso. Hay mucha hondura dentro de su estilo coloquial, que como el cine de Pasolini rescata la vida de la calle, el habla del pueblo y sus giros, sus incongruencias muchas veces.

Además de Ventanas pintadas, en el disco Doce Poetas en sus Voces recita otros cuatro poemas de diferentes registros.

En el que sigue, tomado de Obras incompletas, evoca la charlatanería incansable del feriante que quiere vendernos cualquiera de los infinitos cachivaches acumulados en su tienda, entre cuyas baratijas ¿quién sabe? puede esconderse algo valioso.

Puesto del rastro

Hornillos eléctricos brocados bombillas
discos de Beethoven sifones de selt
tengo lamparitas de todos los precios,
ropa usada vendo en buen uso ropa
trajes de torero objetos de nácar,
miniaturas pieles libros y abanicos.
Braseros, navajas, morteros, pinturas.
Pienso para pájaros, huevos de avestruz.
Incunables tengo gusanos de seda
hay cunas de niño y gafas de sol.
Esta bicicleta aunque está oxidada es de buena marca.
Muchas tijeritas, cintas bastidor.
Entren a la tienda vean los armarios,
tresillos visillos mudas interiores,
hay camas cameras casi sin usar.
Artesas de pino forradas de estaño.
Güitos en conserva,
óleos de un discípulo que fue de Madrazo.
Corbatas muletas botas de montar.
Maniquíes tazones cables y tachuelas.
Zapatos en buen uso, santitos a elegir,
tengo santas Teresas, San Cosmes y un San Bruno,
palanganas alfombras relojes de pared.
Pitilleras gramófonos azulejos y estufas.
Monos amaestrados, puntillas y quinqués.
Y vean la sección de libros y novelas,
la revista francesa con tomos de Verlaine,
con figuras posturas y paisajes humanos.
Cervantes Calderón el Óscar y Papini
son muy buenos autores a duro nada más.
Estatuas de Cupido en todos los tamaños
y este velazqueño tapiz de salón,
vea qué espejito, mantas casi nuevas,
sellos importantes, joyas…

De La poesía no es un cuento es esta estampa clásica, la burla y persecución que sufre el diferente, el inadaptado que ni es capaz de defenderse y que acepta pasivamente su situación. Pero ¿sobre el río van andando, como Jesús?

LAS TRES TONTAS

Por el pueblo ceniza,
van las tres tontas.

La una lleva una piedra,
un jarro lleva la otra
y la tercera va a misa,
lleva un rosario de moscas.

—Ponerlas la zancadilla—,
los chicos les tiran cosas.

—¿Quieres ser mi novia, Elisa?,
se sonríe la más boba.

—Es mentira que me quieres,
dice la más habladora,
no podemos ir al baile,
somos tontas.

Van cogidas de la mano,
                            —a por conchas—
sobre el río van andando,
                        las tres tontas.

De Antología y poemas del suburbio. ¿Para qué decir más? El poema es un reflejo de la realidad que la dispara a la conciencia.

Ficha ingreso Hospital General

                                        'Nombre: Antonio Martín Cruz.
                                        Domicilio: Vivía en una alcantarilla.
                                        Profesión: Obrero sin trabajo.
                                        Observaciones: Le encontraron moribundo.
                                        Padecía: Hambre

"Poesía social", "de denuncia"... porque siempre nos quedará al menos la palabra mientras la explotación exista. De Poeta de guardia.

"Labrador"

Labrador,
ya eres más de la tierra que del pueblo.
Cuando pasas, tu espalda huele a campo.
Ya barruntas la lluvia y te esponjas,
ya eres casi de barro.
De tanto arar, ya tienes dos raíces
debajo de tus pies heridos y anchos.

Madrugas, labrador, y dejas tierra
de huella sobre el sitio de tu cama,
a tu mujer le duele la cintura
por la tierra que dejas derramada.
Labrador, tienes tierra en los oídos,
entre las uñas tierra, en las entrañas;
labrador, tienes chepa bajo el hombro,
y es tierra acumulada,
te vas hacia la tierra siendo tierra
los terrones te tiran de la barba.

Ya no quiere que siembre más semillas,
que quiere que te siembres y te vayas,
que el hijo te releve en la tarea;
ya estás mimetizado con la parva,
estás hecho ya polvo con el polvo
de la trilla y la tralla.

Te has ganado la tierra con la tierra,
no quiere verte viejo en la labranza,
te abre los brazos, bella por el surco,
échate en ella, labrador, descansa.

*****

Los quince poemas que siguen los he copiado de aquí, donde encontraréis también otros datos sobre la autora.

EN MI CARA REDONDITA

En mi cara redondita
tengo ojos y nariz,
y también una boquita
para hablar y para reír.

Con mis ojos veo todo,
con la nariz hago achís,
con mi boca como
palomitas de maíz.


EL RATONCITO Y EL ELEFANTE

Era en la selva,
y en un rincón,
el elefante
dice al ratón:

—La Naturaleza,
es belleza,
pero a veces
es injusta 
la Naturaleza.

Mira, hijo,
yo tan grande
y tú tan canijo. Yo con esta trompa,
tú con ese hociquito.

Yo tan gordo
tú tan delgadito.

Y dijo el ratoncito:
—Es que estoy malito.


EL RÍO

Serpiente de agua dulce
que se arrastra por la tierra
y cuando llega al mar se muere.


AL BORDE

Soy alta;
en la guerra
llegué a pesar cuarenta kilos.

He estado al borde de la tuberculosis,
al borde de la cárcel,
al borde de la amistad,
al borde del arte,
al borde del suicidio,
al borde de la misericordia,
al borde de la envidia,
al borde de la fama,
al borde del amor,
al borde de la playa,

y, poco a poco, me fue dando sueño,
y aquí estoy durmiendo al borde,
al borde de despertar.


LA RISA

¡Bienvenida sea la risa
que deja alegría por donde pisa!

¡Que venga la risa
y su prima la sonrisa!

Reír es como si como
(alimenta más que el lomo).

Hay que reír cada hora
(lo receta servidora).

¡Ay qué risa, tía Felisa,
se vuela la camisa!

(La risa es muy buena para el pecho.)
Quien va sonriendo, va mejor que en coche;
quien ríe de día, duerme bien de noche.


LA MUJER RANA

La mujer rana
y el hombre rana
se casaron
y en vez de tener perdices
tuvieron tres renacuajos.


TODOS CONTRA LA CONTAMINACIÓN

Que los hombres no manchen los ríos.
Que los hombres no manchen el mar.
Que los niños no maltraten los árboles.
Que los hombres no ensucien la ciudad.

(No quererse es lo que más contamina,
sobre el barco o bajo la mina.)

Que los tigres no tengan garras,
que los países no tengan guerras.

Que los niños no maten pájaros,
que los gatos no maten ratones,
y, sobre todo, que los hombres
no maten hombres.


PAREJAS

Cada abeja con su pareja.
Cada pato con su pata.

Cada loco con su tema.
Cada tomo con su tapa.

Cada tipo con su tipa.
Cada pito con su flauta.

Cada foco con su foca.
Cada plato con su taza.

Cada río con su ría.
Cada gato con su gata.

Cada lluvia con su nube.
Cada nube con su agua.

Cada niño con su niña.
Cada piñón con su piña.

Cada noche con su alba.


UN GLOBO, DOS GLOBOS, TRES GLOBOS

Un globo, dos globos, tres globos.
La luna es un globo que se me
escapó.

Un globo, dos globos, tres globos.
La tierra es el globo donde vivo yo.

Un globo, dos globos, tres globos,
mi casa es un globo grande de
color.


NACÍ PARA POETA O PARA MUERTO…

Nací para poeta o para muerto,
escogí lo difícil
—supervivo de todos los naufragios—,
y sigo con mis versos,
vivita y coleando.

Nací para puta o payaso,
escogí lo difícil
—hacer reír a los clientes desahuciados—,
y sigo con mis trucos,
sacando una paloma del refajo.

Nací para nada o soldado,
y escogí lo difícil
—no ser apenas nada en el tablado—,
y sigo entre fusiles y pistolas
sin mancharme las manos.


VIAJAR ES UN PLACER

Domitilo
llegó al río Nilo
montado en un cocodrilo.

Pelines llegó a la China
montado en una gallina.

Antón llegó a León
montado en un camaleón.

Ramona llegó a Barcelona
montada en una mona.

Marujilla llegó a Cercedilla
montada en una ardilla.

Simeona
llegó a Gerona
montada en una leona.

Enriqueta llegó a la meta
montada en una avioneta.

Y Gloria, la autora,
llegó al fin
montada en un delfín.


A VECES QUIERO PREGUNTARTE COSAS…

A veces quiero preguntarte cosas,
y me intimidas tú con la mirada,
y retorno al silencio contagiada
del tímido perfume de tus rosas.

A veces quise no soñar contigo,
y cuanto más quería más soñaba,
por tus versos que yo saboreaba,
tú el rico de poemas, yo el mendigo.

Pero yo no adivino lo que invento,
y nunca inventaré lo que adivino
del nombre esclavo de mi pensamiento.

Adivino que no soy tu contento,
que a veces me recuerdas, imagino,
y al írtelo a decir mi voz no siento.


EL REGALO DE LA ABUELA

Vino del pueblo la abuela.
Compró una planta
y la puso de adorno
sobre la alacena.

La planta era carnívora
y se nos comió la cena.
(¡Qué faena!)


EL GALLO DESPERTADOR

Kikirikí,
estoy aquí,
decía el gallo
Colibrí.

El gallo Colibrí
era pelirrojo,
y era su traje
de hermoso plumaje.

—Kikirikí.

levántate campesino,
que ya está el sol
de camino.

—Kikirikí.

levántate labrador,
despierta con alegría,
que viene el dia.

—Kikirikí.

Niños del pueblo
despertad con el ole,
que os esperan en el "cole'.
El pueblo no necesita reloj,
le vale el gallo despertador.


CÓMO SE DIBUJA A UN NIÑO

Para dibujar un niño hay que hacerlo con cariño.

Pintarle mucho flequillo,
que esté comiendo un barquillo;
muchas pecas en la cara que se note que es un pillo;

Continuemos el dibujo: redonda cara de queso.
Como es un niño de moda, bebe jarabe con soda.
Lleva pantalón vaquero con un hermoso agujero;
camiseta americana y una gorrita de pana.

Las botas de futbolista, porque chutando es artista.
Se ríe continuamente, porque es muy inteligente.
Debajo del brazo un cuento por eso está tan contento.
Para dibujar un niño hay que hacerlo con cariño.

martes, 5 de diciembre de 2023

La poesía como impulso

Malos tiempos para la lírica, escribió Bertolt Brecht, y lo repetía luego cantando el grupo vigués Golpes BajosLos malos tiempos es también el título de un reciente artículo de Baltasar Garzón. Impera en nuestro tiempo un nihilismo que duda sobre la existencia misma del bien y el mal. ¿Podemos luchar los que no nos da todo lo mismo para dejar atrás esos malos tiempos? Los pesimistas lo ven muy difícil, los optimistas se aferran a la posibilidad.

Pero, ¿qué es preferible, un optimismo tranquilizador que conduzca a la inacción o un pesimismo lo suficientemente activo que trabaje para mejorar este mundo? Quienes creen, como un Leibniz optimista (y con él los apologetas del capitalismo), que este es el mejor de los mundos posibles, porque un Dios bondadoso, que no puede desear el mal, así lo ha elegido, deducen que cualquier intento de mejorarlo alterará su equilibrio y llevará a otro peor. De este argumento contrarrevolucionario se sirven los defensores del actual y suicida statu quo. Si este optimismo de pocas luces en la mollera y muchas en las calles se impone, solamente los pesimistas activos podrán salvar a la humanidad.

La argumentación leibniziana no libra de la distinción entre el bien y el mal. Ni los más acérrimos nihilistas la niegan en la práctica, siendo ellos capaces de sentir placer y dolor, alegría y tristeza. Otra cosa es que prefieran no ver según qué cosas.

A nadie le es posible el solipsismo. La convivencia entre semejantes hace necesaria la idea de bondad.

Los valores, tan ensalzados retóricamente como obviados en muchas situaciones, precisan, como su propio nombre indica, una valoración que establezca prioridades entre ellos. Garzón reflexiona así sobre esta valoración:

...entre los valores más necesarios para nuestra convivencia feliz se encuentran la justicia, la bondad y alguna dosis de caridad para engrasar las costuras de lo indigno. Para Saramago este era un asunto claro y así lo dejó escrito en Los cuadernos de Lanzarote: 

“Si a mí me mandasen disponer por orden de precedencia la caridad, la justicia y la bondad, el primer lugar se lo daría a la bondad, el segundo a la justicia y el tercero a la caridad. Porque la bondad, por sí sola, ya dispensa la justicia y la caridad; porque la justicia justa ya contiene en sí caridad suficiente. La caridad es lo que resta cuando no hay bondad ni justicia”.

Desde estos tiempos malos para la lírica me vuelvo a la lírica. No como anestesia, sino como compendio y germen de sentimientos; de buenos sentimientos.

Doce Poetas en sus Voces fue un precioso disco, disponible en Internet. Son los autores quienes recitan. Nadie podría expresar mejor lo que transmiten.

Muchos de estos poemas podría evocar. Muchos son los que muestran la injusticia y el anhelo de búsqueda, en medio de la luminosa oscuridad que nos mantiene ciegos como en el Ensayo de Saramago. Elijo este de Gloria Fuertes:






Vivía en una casa
con dos ventanas de verdad y las otras dos pintadas
en la fachada. 
 
Aquellas ventanas pintadas fueron mi primer dolor. 
Palpaba las paredes del pasillo, 
intentando encontrar las ventanas por dentro. 
Toda mi infancia la pasé con el deseo 
de asomarme para ver lo que se veía 
desde aquellas ventanas que no existieron.

 

martes, 28 de noviembre de 2023

El Pueblo Elegido y el Destino Manifiesto

La tragedia de Oriente Próximo trae otra vez al primer plano este artículo publicado hace más de tres años. Su actualidad, por desgracia permanece.

Cada pueblo que ha fabricado un Dios a su medida ha sido luego elegido por Él para expansionarse a costa de sus vecinos, que si (ese) Dios no lo remedia puede ser cualquiera que se ponga a tiro.

Si hablamos de un Pueblo Elegido todos sabemos de lo que hablamos, aunque sean muchos los que así se han autoproclamado. Uno de ellos no lo dice expresamente así, pero su destino manifiesto ha sido sin duda señalado por el Divino Dedo.

Además de por su fervor bíblico, ambos comparten una Historia semejante. Llegados de otros lugares, han desplazado (¿okupas?) a quienes ya estaban antes en su nuevo hogar. Su éxito es la prueba de la protección divina.

Si los Estados Unidos lo hicieron una vez, la moderna colonización de Palestina es repetición de otra muy remota. Tienen buena memoria los israelíes, según para qué.

No podemos condenar colectivamente a todo un pueblo. Ni todos los norteamericanos son imperialistas, ni todos los judíos sionistas. Muchos no estarán precisamente orgullosos de su Historia, aunque muchos más se acomoden a una situación de privilegio de la que no se sienten personalmente responsables. Varias generaciones de israelíes y muchas más de estadounidenses han nacido y crecido en unas tierras inaceptablemente arrebatadas.

Según pasa el tiempo, las injustas conquistas van creando situaciones difícilmente reversibles. En nuestro país, judíos y moriscos fueron desterrados de forma que hoy podemos considerar infame. Ahora eso ya no tiene remedio. Ni siquiera podemos saber, tanto tiempo después, de quiénes descendemos nosotros mismos.

Pero el caso de Palestina sí está vivo. La solución de dos Estados, aunque basada en una paz abusiva y desigual, pudo haber sido un remedio parcial, aunque tenemos la experiencia de que casos semejantes han causado y siguen causando inhumanos desplazamientos de población. Fueron los sionistas los que se encargaron de hacer imposible esa solución, porque ¿quién puede expulsar ahora a los nuevos y violentos colonos de Cisjordania? Son ellos los que tratan de hacerles la vida insoportable a los palestinos para que emigren.

Hay tantos palestinos refugiados en otros países como dentro de la Palestina histórica, sobreviviendo en malas condiciones. También hay más judíos fuera que dentro de Israel, no tan mal tratados, y no parece que sean muchos los interesados en meterse en ese avispero. Ya no caben muchos más dentro del territorio, ni de unos ni de otros. Salvo algún tipo de "solución final" absolutamente indeseable, la única solución realista, a medio plazo, sería lograr una convivencia mínimamente soportable en un Estado único, que forzosamente tendría que apartar a un lado a ese Dios Bíblico que lo sustenta. Un Estado necesariamente laico.

El final del apartheid se logró en Sudáfrica, pero allí el problema no tenía esa componente religiosa, la hoja de parra que oculta y emponzoña la situación en Oriente Próximo.

Ni la posición geográfica era tan importante para el dominio mundial de los portadores del Destino Manifiesto.

El negocio de la guerra es una suculenta fuente de beneficios para la industria bélica de estos dos países. Aunque les falle la impostura del apoyo divino tienen la de su Único Dios Verdadero.

Volviendo a las siniestras contabilidades que denuncia el artículo, un solo muerto del lado de los "buenos" justifica la matanza de todos los "malos" que sea necesario liquidar. Película del Oeste de la época clásica. 

El día en que The New York Times reconoció entrega de información errónea sobre Irak














LAS MILES DE PAGINAS FUNEBRES QUE THE NEW YORK TIMES NUNCA PUBLICÓ (NI PUBLICARÁ)

Renán Vega Cantor

“Nunca he sabido de alguna agresión militar estadounidense que el New York Times no apoyara (…). Nunca he visto que el New York Times se ponga del lado de los trabajadores durante alguna huelga o paro laboral, ni he visto que abogara por aumento de salario para los trabajadores (…). Así que, ¿por qué la gente piensa que el New York Times es un periódico liberal y progresista”? 

John Hess (antiguo reportero del NYT), citado en Adalberto Pérez, Las mentiras del Tío Sam o los mitos del imperio, 2017, p. 21. 

1

En su edición dominical del 24 de mayo, The New York Times (NYT) presenta una portada inusual, nunca vista en sus 170 años de existencia, con el título “Cerca de 100 mil estadounidenses muertos. Una pérdida incalculable”. El periodista John Grippe explica que se decidió publicar una carátula impactante ya que los editores habían “estado pensando cómo conmemorar ese hito nefasto”. Simone Landon, editora asistente del departamento gráfico, pensó que no se diría mucho si se colocaban 100 mil puntos o palitos en la primera página, “acerca de quiénes eran esas personas, de las vidas que vivieron, de lo que todo esto significa para nosotros como país”. Por eso, “se le ocurrió la idea de compilar obituarios y esquelas de víctimas de la COVID-19 publicadas en periódicos grandes y pequeños de Estados Unidos, y seleccionar fragmentos vívidos de ellos”.

Un periodista recopiló mil nombres y varios editores leyeron y seleccionaron frases alusivas a “la singularidad de cada vida pérdida”. Entre algunos de los mil nombres seleccionados aparecen los siguientes: “Alan Lund, 81, Washington, director de orquesta con ‘el oído más increíble’…”; “Theresa Elloie, 63, Nueva Orleans, reconocida por su negocio de ramilletes y broches detallados…”; “Coby Adolph, 44, Chicago, emprendedor y aventurero…”.

La editora gráfica ha dicho que el resultado es como un “rico tapiz”, en concordancia con el objetivo de los editores que querían “algo que la gente volteara a ver en cien años para comprender el número de pérdidas que estamos experimentando”. Se decidió presentar en la portada un concepto “todo tipográfico” que ocupó la página entera, porque esa presentación sería “enormemente dramática”. El diseño remite a la forma cómo eran los periódicos en el siglo XIX, sin fotografías ni ilustraciones, solo texto. En esa portada aparecen muchos nombres y continúan en las páginas interiores, renombrando muchas de las vidas que se han perdido por el Covid-19, únicamente en los Estados Unidos.










2

Para los habituales lectores del periódico, seguramente, la portada ha sido impactante porque comunica en forma directa, sin muchas mediaciones, la magnitud de la tragedia que asola a Estados Unidos, al alcanzar cien mil muertos por el Coronavirus. Está bien que el NYT quiera honrar y homenajear a los muertos por la epidemia, para que esa hecatombe quede además plasmada en un testimonio visual, que recuerde la magnitud de la mortandad en lo que va corrido del 2020, lo que es discutible, por su gran significado de exclusión, radica en honrar solo a los que están muriendo en Estados Unidos.

Esto remite a las dudas que nos asaltan sobre la honradez y moralidad del NYT, puesto que no es la primera vez en la historia de los últimos doscientos años, que los diversos gobiernos de los Estados Unidos han ocasionado miles o millones de muertos en múltiples guerras, invasiones, bombardeos, masacres, asesinados en masa y genocidios perpetrados por ellos mismos o por gobiernos títeres que les han sido incondicionales en varios continentes. ¿Por qué solo hasta ahora el NYT descubre los muertos? Seguramente que por un carácter nacional de reivindicar los fallecidos que se han producido internamente en Estados Unidos en poco tiempo. Pero, incluso a ese nivel, el asunto no es tan cierto, porque desde finales del siglo XVIII, cuando Estados Unidos era un país independiente, comenzó la masacre de comunidades indígenas y en el camino fueron asesinados miles de habitantes ancestrales del actual territorio de los Estados Unidos. Sobre esos muertos, ni el NYT ni otro periódico antes de 1851 (fecha de fundación de ese diario) hizo alguna esquela con los nombres de los niños, mujeres y hombres asesinados, como si nunca hubieran existido.

Ese mismo desconocimiento se ha presentado con respecto a la población negra, que fue esclavizada durante varios siglos y, cuando se rebelaba, era masacrada sin compasión. Después de la libertad de los esclavos, producto de una guerra civil, en varios Estados de la Unión Americana los afrodescendientes siguieron siendo perseguidos, segregados, y masacrados en linchamientos públicos, e incluso quemados vivos, una situación que existió hasta comienzos de la década de 1960. Y, nuevamente, NYT jamás publicó una primera página en homenaje a esa población negra, y a sus miles de muertos, entre los que también había poetas, músicos, cocineros, artesanos, juglares, bailarines…

3

El asunto es más grave si salimos de las actuales fronteras de los Estados Unidos y recordamos algunas de las más terribles agresiones llevadas a cabo por las tropas y personal civil de ese país. Habría que empezar con los muertos que produjo la guerra de conquista de los territorios mexicanos en las décadas de 1830 y 1840, cuando Estados Unidos llegó a invadir a ciudad de México, en donde permaneció varios meses. Ni un solo nombre de los mexicanos muertos por las tropas invasoras apareció jamás en la primera página de algún periódico de los Estados Unidos, cuando aún no había aparecido el primer número de NYT.

Cuando Estados Unidos se convirtió en un país imperialista inauguró su dominio con una guerra contra España, a la cual le arrebató sus dominios coloniales, Cuba, Puerto Rico y Filipinas. En este último territorio libró una brutal campaña de sometimiento de los rebeldes que se enfrentaron primero a España y luego al nuevo ocupante. Esa guerra de sometimiento duró varios años y al final fueron aniquilados entre 1.2 y 1.5 millones de filipinos, hombres, mujeres y niños, una cifra impresionante desde cualquier punto de vista histórico y actual, más si se tiene en cuenta que el total de población de la Filipinas ocupada era de 9 millones de habitantes, es decir, se aniquiló a una sexta parte de sus habitantes. Y el NYT jamás publicó una portada con los nombres de parte de los asesinados, ni se refirió a lo que hacían y pensaban, entre los cuales había artesanos, trabajadores, poetas, escritores… Sobre ellos no hubo ninguna mención, ni ninguna lágrima en las rotativas del NYT.

Después de 1898 Estados Unidos inició un proceso de expansión imperialista y consolidó su “patio trasero” en América Latina y el Caribe, efectuando paralela o sucesivamente invasiones, ocupaciones y agresiones a Cuba, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Panamá, países todos en los que fueron sometidos brutalmente millones de personas, a partir de sus concepciones de “Destino Manifiesto” y pretendida superioridad racial. En ese primer período de expansión y consolidación imperialista (1898-1934), las tropas de Estados Unidos efectúan asesinatos en forma directa y sus empresas patrocinan masacres laborales, siendo el caso más tristemente célebre el de la United Fruit Company con la matanza de las bananeras en Colombia (1928), con un saldo de más de mil trabajadores asesinados por las tropas del Ejército colombiano, siempre listas a servir al “oro yanqui”, como alguna vez lo dijera Jorge Eliecer Gaitán. Pues bien, en el NYT jamás se publicó una portada o una esquela fúnebre sobre esos miles de muertos, los que parecieron no haber existido. Antes, por el contrario, el NYT como buen vocero de los intereses imperialistas desde esa época aplaudía las acciones criminales de la Diplomacia del Dólar y de la Diplomacia de las Cañoneras, que causaban estragos en nuestra América. De los miles de muertos, torturados y desaparecidos que dejaron las dictaduras que patrocinó Estados Unidos desde la década de 1930 (Haití, República Dominicana, Nicaragua, Salvador, Honduras, Guatemala) durante la “buena vecindad”, tampoco el NYT publicó una portada con sus nombres, actividades y pensamientos.

4

Desde finales de la Segunda Guerra Mundial los crímenes imperialistas de los Estados Unidos (1945-hoy) han abarcado al mundo entero y han significado la muerte de millones de seres humanos, en un rosario interminable de sufrimiento, perpetrado a nombre de la defensa del “mundo libre”. Esas masacres comienzan el 6 de agosto de 1945 con el genocidio (uno de los peores crímenes contra la humanidad) en Hiroshima y a los dos días en Nagasaki, donde fueron calcinados un cuarto de millón de personas. De ellos tampoco el NYT hizo eco en su primera página con algún recordatorio especial y, por el contrario, avaló la acción genocida, reproduciendo el embuste oficial del gobierno de Estados Unidos, quien sostuvo que se usaron las dos bombas atómicas como un acto legítimo para salvar la vida de sus soldados.

Esa práctica genocida se generalizó en los últimos 75 años, dejando un reguero interminable de muertos en Asia, África, Latinoamérica, sobresaliendo por la crueldad e inhumanidad las guerras contra Corea (1950-1953) y contra Vietnam (1954-1975), el patrocinio a dictaduras anticomunistas de seguridad nacional en muchos países del mundo, como para dar un ejemplo la de Indonesia, donde en 1965-1966 fueron masacrados un millón de personas y se dio el apoyo al carnicero Mohamed Suharto, luego dictador de ese país por varias décadas. Durante ese periodo, bajo la tutela de Estados Unidos, se generalizó la tortura, la desaparición forzada, el asesinato de opositores a nombre de la defensa del “mundo libre” y de un visceral anticomunismo, que justificaba la destrucción de procesos democráticos, socialistas y de liberación nacional. Este período trágico de la historia mundial, que se extiende hasta 1989 y que se conoce como “Guerra Fría”, dejó la friolera de 42 millones de muertos, según confesión de un criminal de guerra nato, del estadounidense Robert McNamara en sus memorias. Y de esos muertos la mayor parte fue ocasionada por las fuerzas de Estados Unidos y sus lacayos a nivel mundial. De esos 42 millones de muertos, el NYT no hizo ninguna selección para publicar en su portada a los vietnamitas, coreanos, salvadoreños, nicaragüenses, argentinos, colombianos, chilenos, indonesios, cubanos, mozambiqueños, angolanos, guatemaltecos, timorenses… que fueron masacrados directa o indirectamente por el poder estadounidense. Nunca se nombró a los miles de intelectuales, escritores, pintores, científicos, campesinos, indígenas, mujeres, obreros… que fueron asesinados. Por el contrario, los que mojaban portada en forma cotidiana eran los asesinos, empezando por los presidentes de los Estados Unidos y los carniceros locales, sus incondicionales socios, que eran presentados como “campeones de la libertad”.

5

Después de 1989-1991, cuando desaparece la Unión Soviética, y hasta el día de hoy, Estados Unidos ha seguido librando guerras, apoyando a dictadores, patrocinando la tortura y la desaparición forzada de los que considera sus contrincantes, a los que primero se bautizó de narcotraficantes y luego se les denominó “terroristas”. A nombre de esas dos banderas, en los últimos treinta años se invadieron países y se efectuaron guerras de exterminio, en Panamá, Haití, Irak, Afganistán, Libia, Yemen, la antigua Yugoslavia, Siria… y se han apoyado regímenes criminales e incondicionales con sus políticas de tierra arrasada, como acontece en Colombia. También se han realizado bloqueos económicos que producen dolor y muerte, en países como Cuba (iniciado hace 60 años), Irak, Irán, Venezuela, Corea del Norte. Como resultado de esta interminable cadena de muerte impulsada por los Estados Unidos, en el mundo han sido arrasados países enteros (a los cuales se ha hecho retroceder a la “Edad de Piedra”, como con regocijante sadismo lo dicen presidentes y altos funcionarios de los Estados Unidos) y sus sociedades se han hundido en el sufrimiento y la miseria.

Un solo caso basta para mostrar el genocidio en marcha propiciado por los Estados Unidos, el de Irak, un país arrasado y destruido, sus riquezas materiales y culturales saqueadas, y más de un millón de muertos desde la primera guerra del golfo (1990-1991), miles de heridos, lisiados e inválidos y, para completar el panorama de destrucción, contaminado con uranio empobrecido y otros materiales radioactivos, vertidos en forma premeditada por el poder imperialista de Estados Unidos.

Y sobre esos millones de muertos nunca dijo nada el NYT. Claro, cómo iba a nombrarlos, si lo que hizo fue apoyar la masacre imperialista, difundiendo mentiras que justificaban la guerra. Es decir, el NYT fue partidario de esa masacre a la que legitimó con mentiras y embustes, los mismos que utilizó el gobierno de los Estados Unidos, entre las que sobresalía la supuesta existencia de armas de destrucción masiva en Irak. Esto indica que el NYT ha sido coparticipe, agente activo de este genocidio (y muchos más, por supuesto) y como tal debería ser juzgado por participar en forma deliberada en crímenes de lesa humanidad. Hasta tal punto es clara esa participación que en 2004, luego de haber patrocinado la campaña de Estados Unidos en Irak, el NYT publicó una “autocrítica” reconociendo que había dicho mentiras, con lo cual desinformó y legitimó la acción criminal de los Estados Unidos.

La portada del 8 de septiembre de 2002, cuando el NYT difundía la noticia falsa sobre Irak, con el título: “EE.UU. dice que Hussein intensificó pruebas para partes de “A-Bombas A(tómicas)














Estas fueron típicas lágrimas de cocodrilo, puesto que no se escribió ni una palabra sobre los miles de muertos ocasionados, con complicidad del NTY, y de ellos, como es apenas obvio en un vocero del imperialismo, ni se dieron sus nombres, ni se mencionó lo que hacían y soñaban. No le importaron los poetas, pintores, trabajadores, niños, mujeres, masacrados de noche con las bombas de Estados Unidos y de día con las bombas de mentiras y desinformación del NYT. El sentido profundo de lo qué es y cómo actúa el NYT lo ha sintetizado Robert Fisk “El "terrible costo humano" de los meses de verano (una frase de un artículo del New York Times) se refería únicamente a los soldados occidentales. Lo que resulta evidente es que realmente no nos importan los iraquíes. Podemos pensar que les queremos llevar la democracia pero, a nivel individual, no nos preocupamos por ellos ni por sus vidas. Nosotros les liberamos. Nos deberían estar agradecidos”

6

NYT es un típico vocero del imperialismo corporativo de los Estados Unidos y como tal responsable, por acción y omisión, de esos crímenes, porque parte de la lógica simple que resume Noam Chomsky: “El periódico acríticamente acepta la doctrina aprobada: los EE.UU. somos los amos del mundo, y somos por derecho y por una buena razón.” En esta perspectiva, los crímenes están mas que justificados, dado que los comete el “país imprescindible” que se proclama como superior al resto del mundo.

Por eso, NYT también es un vocero del lobby judío que representa los intereses del Estado terrorista de Israel, al que reverencia y teme, como lo demostró hace poco tiempo, al decidir retirar de manera definitiva las caricaturas políticas de opinión de su sección internacional (en la nacional nunca las publica), luego de que una de las últimas viñetas que publicó fuera catalogada por los miembros de ese lobby y por el propio criminal de guerra Benjamín Netanyahu como “propaganda antisemita”. Esa caricatura es básica y elemental e indica el sentido de la libertad de prensa del NYT, partidario siempre de los sionistas de Israel y, por eso, tampoco en sus páginas aparecen los nombres de los palestinos que son masacrados por el Ejército de Israel, armado y financiado por los Estados Unidos. Al respecto ha dicho el escritor Jeet Heer: "Siguiendo esta lógica, ese periódico debería haber cerrado después de sus informaciones en 2002 y 2003 sobre las Armas de Destrucción Masiva", en las que inventó mentiras, esas sí de destrucción masiva, relacionadas con el asesinado de miles de seres humanos.

La caricatura supuestamente “antisemita” del NYT










De tal manera que, volviendo al punto de origen de este artículo, poco conmovedora por lo hipócrita y selectiva resulta la portada del NYT, si tenemos en cuenta que se necesitarían miles de ediciones similares publicadas durante décadas para presentar los nombres de los millones de seres humanos que han sido asesinados por los Estados Unidos, en el mundo entero y en su propio territorio. Para dar solo unas cifras ilustrativas a manera de ejemplo sobre las ediciones diarias que se necesitarían para nombrar a esos asesinados, digamos que, a un ritmo de mil nombres por edición, como aparecen en la portada del 24 de mayo de 2020, se requieren unos tres años, publicando todos los días en forma continua esa información, para cubrir a los muertos de un solo país, Irak. Y para visualizar la magnitud de los crímenes de Estados Unidos, imaginémonos al New York Times publicando durante quince años seguidos, todos los días, una edición fúnebre consagrada a recordar los nombres de los vietnamitas masacrados. De ese calado es la deuda informativa del NYT, que también puede considerarse como un crimen de lesa humanidad.

No sorprende esa “laguna informativa” si recordamos que en Estados Unidos a los muertos se les pone un precio diferencial, a partir de un vulgar economicismo mercantil, y en consecuencia un estadounidense se tasa a un precio elevadísimo, mientras que los muertos del resto del mundo valen menos que las balas que los asesinan, máxime si son pobres y pertenecen a los “paisitos de mierda”, como nos denominan los ideólogos y políticos imperialistas, Esa es la misma lógica criminal que predomina en la prensa de los Estados Unidos y por eso para el NYT algunos muertos son noticia de primera plana por un día, mientras que millones, masacrados por el criminal imperio yanqui, ni siquiera aparecen en las noticias, como si nunca hubieran existido.

Bogotá, agosto 28 de 2020

sábado, 18 de noviembre de 2023

El tiempo, la mirada y la palabra

Ese es el título de un libro de José Luis Outes que por invitación de su autor tuve el placer de presentar el pasado miércoles en la librería Metáfora de Pontevedra. Dejo al final mi discurso. Queriendo ser sintético dejé fuera muchas cosas, algunas de las cuales explicitó luego el autor en una exposición que fue grabada, aunque la calidad del sonido hace difícil la audición. Para oídos más finos que el mío dejo de todas formas el enlace.

El libro se compone de veintiséis relatos de distinto carácter y extensión, muchos de ellos referidos a tiempos y espacios vividos por su autor, a veces presenciados directamente por él. Llenos de amorosa humanidad, con una visión frecuentemente triste de hechos que se repiten en tiempos distintos o lugares distantes, demostrando la persistencia constante y entrelazada del amor y el odio, en un mundo que se desliza con tanta facilidad hacia la barbarie.

¡Cuántas veces se ha dicho "nunca más" y luego hemos visto repetirse lo que se pretendía superado! Hay muchos paralelismos entre los que se consideran civilizados y otros a los que ellos tienen por bárbaros. Y entre períodos históricos alejados en el tiempo. La pena de muerte y el aparente contraste entre modos bestiales y otros pretendidamente "humanos" de ejecutarla; la cínica y ceremoniosa celebración de una boda en un campo de exterminio; el abandono de dos niños por padres indigentes, con varias décadas de diferencia (¿sería el que fue primero abandonado el que abandonó luego a su hijo?); el desprecio de la vida infantil en el gueto de Varsovia y en Palestina...

El caso de los niños abandonados en la ciudad de México y el asesinato de niños en circunstancias parecidas en guerras alejadas en el espacio y el tiempo da que pensar. Un niño maltratado puede ser más adelante un maltratador. Un pueblo oprimido puede engendrar una nación opresora.

En relación con esto José Luis hizo una reflexión que demuestra los sesgos al juzgar situaciones muy parecidas con ojos muy distintos. Si los encerrados en el gueto de Varsovia se sublevaron, derribaron sus muros y atacaron a quienes los mantenían en una situación insoportable ¿obraron bien?. Si los encerrados en el gueto mucho mayor de Gaza derribaron sus muros y atacaron a quienes los mantenían en situación insoportable ¿son terroristas?

¿Tenían derecho a "defenderse" los alemanes? ¿Lo tiene Israel?

¿Eran "terroristas" los nazis? ¿Lo es el Estado de Israel?


Presentación


Buenas tardes. Bienvenidos a la presentación de este libro, Espero que os resulte interesante, como lo es todo el libro y sin duda lo es su autor.

José Luis Outes, Pepe Outes para los amigos, es economista. No es un economista cualquiera, como algunos de esos que oímos pontificar en las tertulias bien alimentadas de la televisión. Presentemos, pues, al autor antes que al libro.

José Luis nació y creció en Santiago, pero sus estudios universitarios los hizo en Alemania. Primero en Maguncia, donde conoció a Betty Leon, la compañera de toda su vida, también presente aquí. Juntos se trasladaron luego a Aquisgrán, donde él se doctoró en economía, con una tesis que ahora mismo sería tan actual y atractiva como entonces: una comparación del desarrollo entre la India y China en los tiempos del colonialismo. En aquel momento ya se habían sacudido los dos países el yugo colonial y el sometimiento a las potencias occidentales. La India era independiente desde 1947 y en China había triunfado la revolución y gobernaba el PCCh desde 1949. Los paralelismos y divergencias de sus trayectorias siguen siendo aún tan actuales como atractivos.

De vuelta a España se dedicaron los dos a la docencia y la investigación. Los conocí en los años en que fui profesor de la Universidad de Vigo, donde ambos fueron catedráticos hasta su jubilación. Él de Teoría Económica, en la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Ella de Física Aplicada, en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial. Me consta su importante su labor, que en el caso de Betty seguí más de cerca. Puedo afirmar que es una trabajadora infatigable.

Hablemos de José Luis. Sus especialidades como investigador han sido desarrollo económico, crisis e integración, temas siempre de la máxima importancia social. Ahora lo son si cabe mucho más.

Formó a 32 generaciones de economistas en la Universidad, donde impartió Macroeconomía y Teoría del comercio internacional e Integración económica.

Tiene seis libros publicados de economía y numerosos artículos.

Fue durante 13 años el creador y único director del Observatorio Socioeconómico de Vigo y su área, hasta su desaparición con el comienzo de la crisis del 2008.

Tuvo estancias de investigación e impartió conferencias en diferentes países de Asia, Europa y Latinoamérica, lo que le permitió conocer otras culturas.

***

El libro que presentamos hoy aquí es una demostración de que jubilarse no tiene por qué suponer el abandono de la actividad. Nunca abandona quien ha puesto en acción la mente durante toda la vida, y muy activo ha estado José Luis durante estos años. Por eso mismo este libro recibió un fuerte impulso durante el forzoso confinamiento que ocasionó la ya no tan reciente (ni tan pasada) pandemia. Una parte del mismo fue escrita entonces, y le sirvió para convertir el aislamiento en trabajo intelectual; y la experiencia, una vez más, en enseñanza.

Oigamos a José Luis. En sus propias palabras:

“Un año antes de jubilarme, hace ahora 16 años, empecé a estudiar cello en una orquesta de cuerdas de Nigrán, basada en el método del musicólogo venezolano y parlamentario progresista José Antonio Abreu. Al mismo tiempo empecé a estudiar árabe y la egiptología con la que todavía sigo, no así con el cello que lo tuve que dejar, hace tres años, por un problema de artrosis y con gran pena lo dejé.

Actualmente disfruto de la lectura, de la música, del jardín y de la escritura.

Y de los nietos.”

Ha sido para mí gran sorpresa una vocación literaria que desconocía. Antes ya había publicado “Las cenizas del tiempo” en la editorial Atrapasueños. Ahora, en Medulia, nos regala un magnífico “El tiempo, la mirada y la palabra”. Este es el libro sorprendente que nos trae hoy aquí.

Debo destacar algo que me ha impactado: su capacidad para colocar al lector en la piel de otros. En un tiempo en que, ahora todavía más que antes, “voy de mi corazón a mis asuntos”, como escribió Miguel Hernández, la constante reflexión del autor sobre asuntos que aparentemente no me conciernen, por no ser “míos”, me hace, nos hace, mirar para adentro y volver otra vez “de mis asuntos a mi corazón”. Es esto lo que nos hace humanos, en el buen sentido de esa tan desgastada palabra.

Carmen Becerra, que ha prologado la obra, señala el certero significado del título, que podría traducirse como “experiencia, capacidad de observación y destreza retórica”. Un largo itinerario intelectual, y también físico, a través de un tiempo y unos espacios recorridos con lucidez le permite ver lo que se oculta detrás de muchas máscaras y mucho maquillaje. A través de sus relatos, su habilidad narrativa es capaz de traducir esa mirada crítica en palabras que siempre dejan algo bueno en quien lee.

***

El libro agrupa 26 relatos, algunos brevísimos, otros más largos. El más breve (con una excepción) es de apenas dos páginas, el más extenso de casi cien. Digo esto para lectores perezosos, que en estos tiempos vertiginosos somos casi todos. Lo que pase de ciento cuarenta caracteres nos echa instintivamente para atrás.

Se estructura en cuatro partes, cuyos títulos respectivos son:

I       Obertura giocosa

II      La mirada del viajero

III     Memorias de la pandemia

IV     Los disfraces del yo

La obertura es una sátira, un esperpento digno de Valle Inclán, cuyo protagonista es un anticuario anarquista, personaje histriónico al que quisieron llamar Bakunín y se quedó, por obra y gracia de la burocracia del registro civil, en Baco Aquilino: (¡hay que ser serios, aquí no se registran diminutivos!). Este comienzo humorístico, no exento de sentido crítico, es un aperitivo que deja muy buen sabor de boca y anima a proseguir la lectura.

El segundo apartado agrupa doce relatos evocadores de situaciones injustas o momentos de gozosa solidaridad humana, en momentos y lugares diversos, muchos de los cuales ha conocido este viajero. Así, por ejemplo, en “La calle es de ellas” el motivo es la gozosa confraternización dominical de las sirvientas filipinas que toman por unas horas la ciudad de Hong Kong. “De Santo Domingo a Niños Héroes” es un testimonio desgarrador del abandono de un niño pequeño, arrojado a la nada por un padre incapaz de mantenerlo, en la ciudad de México. “De Ohio a Mogadiscio, barbarie sin fronteras” compara dos escalofriantes ejecuciones de la pena de muerte, en países teóricamente muy distintos pero que en este caso coinciden punto por punto en aspectos particularmente repugnantes, desde el ceremonial que las rodea hasta los detalles de venganza social, cuando los familiares de las víctimas de un asesinato participan activa o pasivamente en la ejecución.

Esto me trae otros recuerdos de cruel refinamiento, supuestamente “humanitarios”, como la costumbre de ofrecer el cumplimiento de últimas voluntades, incluyendo la oferta de un desayuno a la carta que el condenado jamás podrá digerir.

La comparación de los casos aquí descritos le recordaba al autor una cáustica frase de El Roto:

─Si ellos nos ven como demonios, y nosotros a ellos como diablos. ¡Igual es que nos parecemos!

El tercer apartado, “Memorias de la pandemia”, recoge en seis relatos situaciones, experiencias y perspectivas sugeridas por ese virus que iba a cambiarlo todo y que en definitiva no ha cambiado las mentes ni las conciencias, por lo menos de forma significativa.

El primero de ellos, que dedica a los profesionales de la salud, es un “Microrrelato” tan breve que lo puedo traer aquí entero:

Privatizaban, privatizaban y privatizaban… llegó el virus… ¡y mandó parar!

Ni por esas. En los relatos siguientes se comprueba cómo algunos (algunos muchos) aprovecharon la tragedia para seguir haciendo lo mismo: llenar la saca. No hará falta recordar ahora la gestión siniestra y cervecera de las autoridades madrileñas.

Algunas de estas escenificaciones abundan en ironía y humor macabro, como los titulados “El orador no tiene quien le escuche” o “¡Que hablen los muertos!”. Nuevamente reaparece el Outes sarcástico de la Obertura.

La triste conclusión de lo pasado durante la pandemia es que tenemos una memoria muy frágil. ¿Quién recuerda ahora aquellos propósitos de enmienda que parecían profetizar un cambio de rumbo civilizatorio? Una vez más, el título del libro es un grito que nos exige cultivar la memoria histórica, sin la que estaremos condenados a repetir el pasado, de forma cada vez peor.

La última parte, significativamente titulada “Los disfraces del yo”, recoge historias reales que, salvo algún narrador imaginario exigido por la forma de contarlas, pueden ser rigurosamente documentadas.

Si hablamos de un “País sin himno” todos sabemos cuál es, cada vez que vemos a los deportistas de otras patrias cantar cuando en una competición deportiva o entrega de trofeos lo hacen a voz en grito. De nuevo brota la ironía de nuestro amigo Pepe…

Algunos intentos infructuosos han intentado dotarlo de letra. De mi infancia extraigo el recuerdo de una muy al estilo de la época que comenzaba:

¡Viva España! Del grito de la Patria la explosión triunfal…

Afortunadamente no recuerdo nada más. Si sentís curiosidad, podéis encontrarla, entre otras, en internet, en las páginas https://www.xn--himnoespaa-19a.es/  y https://es.wikipedia.org/wiki/Marcha_Real. (*)

“Pesadilla de justicia” denuncia la arbitrariedad de algunas sentencias. Especialmente repugnante es la descrita en un caso de violación (y hubo otras muchas semejantes), en que se exculpa al delincuente porque la víctima iba provocativamente vestida…

“La huelga de las sábanas” cuenta la dura lucha mantenida por las valientes mujeres de los mineros en una de sus muchas batallas, una más, libradas para mejorar sus condiciones de trabajo y de vida.

“El amor en los tiempos del odio” cuenta las trágicas historias de Boota Singh y Rudolf Friemel. Transcurre la primera en medio de las limpiezas étnicas que dividieron a hindúes y musulmanes tras la independencia de la India. El amor entre Boota y Zeinab, frustrado por la presión familiar sobre ella, acaba con la vida de él. El honor de las familias, aún hoy, vale más que la vida en las tradiciones de muchas sociedades.

La otra historia, la de de Rudi y Margarita, comienza cuando él se alista en las Brigadas Internacionales y termina al ser ejecutado en Auschwitz. En un alarde de cínica benevolencia, las autoridades del campo habían permitido que ella acudiera al campo para casarse, ceremonia delicadamente cruel, con los hornos crematorios ya a pleno rendimiento…

Escribe José Luis: Boota Singh y Rudolf Friemel, encarnan un deseo ancestral del ser humano, el deseo de amar y ser correspondido; este deseo no siempre está solo, en ocasiones se ve rodeado y amenazado por el odio y el rencor en sus más diversas formas y manifestaciones. Por eso los mensajes que transmiten a las personas que aman son tan parecidos.

Dos niños y dos cometas, en escenarios distantes geográficamente y cercanos en la barbarie, son los protagonistas de las historias paralelas de Itzack y Noor en “Las cometas no son para los niños”. El gueto de Varsovia y Palestina son los escenarios. Podéis imaginar el resto.

“Las palabras perdidas” es otra historia de amor, ahora en la Guatemala arrasada una y otra vez por los golpes de militares corruptos y los genocidios propiciados por el Departamento de Estado.

***

El relato que cierra el libro es el más largo y elaborado. Contiene vivencias de los años que el autor pasó en Alemania, y algunas referencias son seguramente autobiográficas. El personaje de Fermín ha sido creado con recuerdos personales de aquella etapa.

No es casual que este último relato cierre el libro. Si hasta ahora todas las experiencias relatadas han tenido una fuerte componente emocional, acercándonos a personas concretas, ahora nos encontramos con una apretada síntesis histórica, una visión que abarca mucho tiempo y que es fruto de un trabajo de investigación muy riguroso.

Las cuarenta páginas que constituyen la conferencia de Fermín son de lo más revelador que he leído nunca. La presentación es un buen resumen, la sintética exposición de alguien que conoce a la perfección el mundo académico y lo que debe ser la introducción de una ponencia:

─El tema que voy a exponer tiene por título: “La contribución de la triada compuesta por las grandes empresas industriales, el capital financiero y las iglesias a la destrucción de la democracia en la República de Weimar. Una primera aproximación a una problemática compleja”.

Todo lo que sigue es rigurosamente histórico. Puede probarse documentalmente. La hagiografía política que ha deformado muchas mentes, la misma que presenta a los Estados Unidos como el paladín que liberó a Europa de la barbarie nazi, intenta hacernos creer que estos agentes (el capital encarnado en las grandes empresas y las iglesias que se dicen cristianas) eran ajenos a la gestación de lo que vino después. Esta conferencia debería convencer al más renuente de que el capitalismo solo es liberal cuando y en lo que le conviene, y que adopta y adapta a las necesidades del momento las más heterogéneas máscaras políticas e ideológicas.

Las grandes empresas industriales se beneficiaron del trabajo esclavo de los campos de exterminio. Nadie les pidió luego responsabilidades. No solo fueron empresas alemanas. También grandes empresas norteamericanas participaron en sucios negocios desde el principio del nazismo, y siguieron haciéndolo durante la guerra, colaborando con el supuesto enemigo. Sin que nadie les pidiera luego cuentas.

De los tejemanejes y declaraciones oportunistas de las autoridades eclesiásticas, tanto católicas como protestantes, también se da cumplida cuenta en el libro.

¿No habéis observado la capacidad de las confesiones religiosas para seguir las corrientes del momento y adaptarse al soplo de la brisa?

No me extenderé más en ello. Leed el libro y a lo largo de todo él podéis comprobarlo. El rigor histórico lo preside. Salvo algún personaje ficticio que da consistencia a la fórmula narrativa se corresponde con hechos reales y personas reales, incluso con sus nombres propios.

***

Amor y lucha de clases, podría haber sido otro título de este libro. La lucha de clases no existiría en un mundo gobernado exclusivamente por el individualismo más atroz. No hay lucha de clases sin conciencia de clase, y no hay conciencia de clase sin amor entre sus miembros. La solidaridad no es ni puede ser un aglomerante sin el afecto entre los que la practican. En palabras del autor en una reciente entrevista:

Al final siempre surge algo que nos permite sobrevivir y que es algo tan sencillo como el amor, el respeto al otro. Marx decía que lo que mueve el mundo es la lucha de clases. Y el personaje Fermín dice que es la lucha de clases y el amor. Lo uno sin lo otro no es posible. Cuando se pide la jornada de ocho horas, lo que se está pidiendo es que el trabajador, hombre o mujer, tenga más tiempo para estar con sus hijos, con su familia, con sus seres queridos, disfrutando en su casa o de la naturaleza.

Y nada más. Muchas gracias por vuestra asistencia y vuestra paciencia al haber resistido mi charla hasta el final.

Buenas tardes.

________________

(*) Como curiosidad añadida al margen de lo dicho en la librería dejo este enlace. ¿Serían granadinos los granaderos?

miércoles, 8 de noviembre de 2023

Un niño malcriado

En la entrada anterior sobre psicopatías colectivas expuse la idea de que, si el psicópata individual carece de toda empatía hacia los demás, y eso lo define, también podemos llamar psicópata a un grupo humano para el que todo sentimiento de afecto o compasión desaparece al salir del mismo. Es en el seno del grupo donde se cultiva esta idea, que aceptan mayoritariamente sus miembros, como demuestra el comportamiento de Israel con los palestinos.

El testimonio que sigue procede de un valiente ciudadano israelí. Y habría que añadir que si no fuera un "ciudadano de primera" (esto es, de etnia judía) no podría permitirse esta libertad de expresión. Lo cual no resta un ápice a su valor ético.

Los judíos, pueblo elegido por Dios, son sus hijos predilectos. Esta deidad caprichosa los trata, o así lo viven ellos, como unos niños mimados a los que se les permite todo (haciendo la salvedad de que en este caso se trata de "todo lo que le parezca bien a papá", ¡y menudo padre que se han echado encima!).

El niño mimado al que no se le han enseñado reglas de comportamiento social se convierte en un adulto muy peligroso, porque carecerá de criterio moral. Al provecho individual hay que limitarlo con barreras colectivas. También en la sociedad de sociedades que es nuestro mundo. 

El Padre de los judíos queda muy lejos, pero los cuida de cerca un Poderoso Padrino que ampara sus fechorías desde su nacimiento como Estado. Los ha malcriado y parece contento de la no-educación impartida.

Transcribo a continuación el comienzo de la conferencia de Gideon Levy que podéis ver más abajo:

La sociedad israelí se ha rodeado a sí misma con escudos, con paredes. No solo paredes físicas, sino también paredes mentales. No quiero meterme en esto porque es para otra conferencia, pero les voy a dar los tres principios que nos capacitan a los israelíes para vivir tan fácilmente con esta realidad brutal.

A. La mayoría de los israelíes, por no decir todos ellos, creen profundamente que nosotros somos los escogidos. y si somos los escogidos tenemos derecho a hacer todo lo que queramos.

B. Hubo ocupaciones más brutales en la historia, incluso hubo ocupaciones más largas en la historia, a pesar de que la ocupación israelí ya tiene un muy buen record, ¡pero en la historia nunca hubo una ocupación donde el ocupante se presentó a sí mismo como la víctima! Y no solo como la víctima, sino como la única víctima del entorno. Esto también permite que cada israelí viva en paz, porque nosotros somos las víctimas. El otro día el profesor Falk habló sobre esto. Debido a la estrategia de Israel de ser la víctima por un lado y la de manipular por el otro lado. 

Después de lo que sucedió en París y en Copenhague con los ataques terroristas, Benjamin Netanyahu sacó la conclusión de que todos los israelíes deben venir a Israel, ya que es el lugar más seguro en el mundo para los judíos. Es un refugio para los judíos en el mundo (lo que está mal, porque hoy Israel es el lugar más peligroso de la tierra para los judíos, pero dejemos eso a un lado) ¡y apenas 24 horas después dice que para Israel representa una amenaza existencial la bomba iraní!

Y me pregunto, ¿cómo se atreve a decirles a los judíos que vengan y que se unan a este proyecto suicida cuando los iraníes nos van a bombardear? Pero en Israel todo vale y ambas declaraciones fueron aceptadas como las únicas verdades.

Y aquí voy al tercer conjunto de valores que nos permiten a los israelíes vivir en paz con la ocupación y quizás esto es lo más crucial y lo peor.

Dijimos victimización, dijimos los escogidos, cuando digo victimización está de más mencionar el holocausto y la inolvidable señora Golda Meir que el jurado norteamericano había exportado a Israel. Ella dijo una vez, esta inolvidable mujer, que después del holocausto los judíos tiene el derecho de hacer lo que quieran.

Sin embargo, el tercer conjunto de valores es el más peligroso, y es la deshumanización sistemática  de los palestinos, que nos permite a los israelíes sentirnos en paz con todo. Porque si no son seres humanos como nosotros, entonces no es realmente un tema de derechos humanos. Y si les raspan la piel a casi todos los israelíes se encontrarán con eso. Casi nadie tratará a los palestinos como seres humanos iguales a nosotros.

Una vez escribí que tratamos a los palestinos como animales y recibí muchas cartas de protesta de las organizaciones de los derechos humanos. Y con razón...

Pero al final del día ¿cuántos israelíes intentaron alguna vez, por un momento, ponerse en el lugar de los palestinos, por un momento, por un día? Y les quiero dar dos ejemplos que lo demostrarán.

Hace varios años entrevisté al candidato, en ese entonces, al primer ministro Ehud Barak, y le hice una pregunta que siempre quise hacer. Señor Barak ¿qué hubiera sucedido si hubiera nacido en Palestina? Entonces Barak me dio la única respuesta honesta que podía darme: "me hubiera unido a una organización terrorista", dijo. ¿Qué más habría hecho? ¿Hubiera llegado a ser poeta? Él no sabe escribir poemas. ¿Hubiera llegado a ser pianista? Es un pianista bastante malo y dudo que hubiera llegado a ser colaborador porque él es un combatiente. Y esto fue un escándalo, porque ¡cómo se te ocurre hacerle pensar a Barak sobre lo que hubiera sucedido si hubiera sido palestino!

Y el segundo incidente, brevemente. Segunda intifada. La ciudad de Yenín, la ciudad más cercana a Cisjordania, completamente sitiada. Salgo de Yenín, voy al control fronterizo. La ambulancia palestina está estacionada ahí con las luces rojas. Estoy parado detrás, ningún vehículo puede salir de la ciudad en esos días, tampoco pueden entrar vehículos y yo espero. Los soldados están jugando backgammon en los puestos.

Generalmente, como me conozco, es mejor que no me enfrente con los soldados, porque eso siempre termina muy mal, así que permanecí en el auto. Pero después de cuarenta minutos ya no lo soporté y salí del auto.  Primero me dirigí al conductor de la ambulancia palestina y le pregunté. Le pregunté, ¿qué sucede? "Esta es la rutina", me dijo. "Me hacen esperar una hora hasta que vienen y revisan la ambulancia". Ya no pude soportarlo más y fui hacia donde estaban los soldados. Se convirtió en un enfrentamiento.

Pero la pregunta que realmente los llevó a apuntarme fue: "¿Qué hubiera sucedido si el padre de uno de ustedes estuviera en esa ambulancia?" Esto los puso furiosos, les hizo perder el control. ¡Cómo me atrevo a comparar a sus padres con el palestino que estaba en la ambulancia!

Y este conjunto de creencias, donde ellos no son seres humanos como nosotros, nos permite a los israelíes convivir en demasiada tranquilidad con esos delitos, continuos delitos por tantos años, perdiendo todo tipo de humanidad, de humanidad, valores...

Hoy escuché a la gente hablando sobre los valores judíos, debo ser sincero con ustedes, no sé cuales son los valores judíos, yo sé cuales son los valores universales. Pero no vamos a hablar realmente de eso...

Este es el vídeo: