lunes, 30 de marzo de 2020

Idiotas

Assholes: a theory, es un documental que pudimos ver el miércoles pasado en el canal televisivo Odisea. El expresivo término se ha traducido en nuestra lengua como "gilipollas". Su director John Walker define a los “gilipollas” como ese tipo de personas que ignoran o tratan con indiferencia a las demás. Para explicarlo mejor, utiliza la metáfora del cumpleaños: “En nuestro cumpleaños todos tenemos un sentimiento de ‘privilegio’ y nos sentimos más importantes que los demás. Para los gilipollas, cada día es su cumpleaños”.

Mucho antes, los griegos habían acuñado el término idiota. Lo aplicaban a quienes se abstenían de participar en los asuntos públicos, porque ἴδιος [⁠ˈ⁠idios] en griego significaba ‘lo privado, lo particular, lo personal‘.

Creo que puedo permitirme llamar idiotas a los individuos o colectivos que se sienten únicos, superiores a los demás y cuyo máximo interés se centra en ellos mismos. Busco una imagen en Google para ilustrar el término y, sin esperarlo, la primera que encuentro es ésta:



Pero no es mi intención centrarme en este personaje. Simplemente me ha sorprendido el hecho y lo constato.

Porque lo que quiero denunciar es el comportamiento insolidario que muestran colectivos y gobiernos que no son capaces de ver en una situación crítica, como es esta pandemia, un problema global que supera con mucho en importancia, incluso para ellos mismos, sus intereses particulares. Por eso creo que es un comportamiento idiota, tanto en el sentido clásico como en el moderno.

Ayer mismo presenciamos cómo en una rueda de prensa la ministra María Jesús Montero, ignorando un hecho incontestable, defendía la vuelta al crecimiento (creo que dijo sostenido, tal vez dijera sostenible, no recuerdo muy bien) cuando todo esto pase. Dicho así en general, parece un empecinamiento en no reconocer lo ya evidente.


Muchos sectores de la economía tendrían que crecer, y mucho, pero se trataría de un crecimiento muy selectivo, dirigido a sectores y actividades que no tengo que repetir, porque están en la mente de todos. El conjunto de la economía, basada en lo fiduciario, debe decrecer mucho, y mejor que lo haga pronto. Los economistas al uso no están preparados para entenderlo.

Mucho peor es el comportamiento de los gobiernos centroeuropeos y los bancos a los que se deben, destinado a mantener su hegemonía financiera a toda costa. Porque es una defensa consciente de algo tan indecoroso como la rapiña especulativa que los mantiene como "países ricos". Véanse en este enlace sus argumentos.

Desde luego, son idiotas en el sentido antiguo, ocupados solamente por sus negocios privados. Pero también en el más moderno, con esa falta de visión comunitaria. Porque no están libres de que les alcance el daño que hacen. Ahora es un virus que igual mata a un mendigo que a un presidente de banco. Algunos pueden incluso sentirse "altruistas": capaces de arriesgar vidas, incluida la suya, por "salvar la economía". Esa economía que es su religión. La imagen que me viene a la cabeza es la de un empresario de pompas fúnebres calculando qué ganancia va a producirle su propio entierro.

"Arrieros somos", y no piensen que se salvarán de esta otra subida del nivel del mar. Como cantaba Alfredo Zitarrosa "pa'l que se va":

No te olvides del pago
si te vas pa' la ciudad
...
no te olvides que el camino
es pa'l que viene y pa'l que va...

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