miércoles, 13 de junio de 2018

Cuenta atrás

Contado hacia adelante, el tiempo no encuentra un límite. Otro sentido (anticlockwise, antihorario) tiene countdown, cuenta atrás. Necesariamente llega al momento inicial, y allí está el acontecimiento. En el relato que sigue los momentos esperados son dos. El primero se nos describe, el segundo está en el horizonte cercano.

Este cuento de Sebastián C. Bascuñana publicado en The Oil Crash narra otra versión de la historia de amor que recogí aquí hace cinco años. 

La fascinación inicial de los colonizados ante la llegada de los colonizadores es un hecho históricamente comprobado. Primero llegan los exploradores, luego los misioneros, acompañados o seguidos, y a veces precedidos, por comerciantes. O llegan directamente los conquistadores e imponen su dominio a sangre y fuego. En todo caso, el colonizado siente que se encuentra ante una civilización superior, lo que facilita la invasión. A veces la visita estaba anunciada por algún mito y se veía como una promesa mesiánica o como una inevitable jugada del destino.

Advertiré que muy fácilmente podemos dar a esta historia una interpretación distinta. Los invasores serían ahora los colonizados, los que huyen de la miseria y vienen a arrebatarnos (¿"nuestras"?) riquezas.

En estos tiempos en que se alientan la xenofobia y el odio al pobre, los que llegan no están, como en el cuento, en condiciones más prósperas y avanzadas. Su intención no puede ser otra que salvarse de los horrores que les hemos dejado, y que les seguimos dejando cada día. La idea de la invasión alienta en la execrable conducta del gobierno italiano con los náufragos recogidos por el barco Open Arms (brazos abiertos), y por desgracia es compartida en Europa por mucha gente a la que nada importa el origen de su prosperidad.

Este mensaje xenófobo no sostiene (todavía) una teoría del "espacio vital" ni del exterminio más o menos programado de los sobrantes. Todavía está cercana la derrota del nazismo y la propaganda humanitarista que la siguió, para hacer ver las bondades de las democracias occidentales frente a la amenaza comunista. Pero en tiempos de regresión es posible que un sálvese el que pueda excluyente vaya calando, sobre todo, en las capas medias de sociedades antes relativamente prósperas y ahora súbitamente empobrecidas.

Los partidos de la derecha española han proclamado oficialmente estar de acuerdo con la acogida de los inmigrantes recatados en el Mediterráneo. Por debajo, entre sus bases electorales, cada día llegan mensajes a mi teléfono que nada tienen que envidiar a los del fascismo de otros tiempos.




Estimado lector, me he esforzado mucho para extraer estos datos del extraño dispositivo en el que los encontré; no obstante, me temo que ha habido algunas pérdidas de datos que ya se encontraban corruptos. He intentado la traducción más aproximada y precisa de la que he sido capaz, para preservar el contenido y las impresiones que se hallan en el texto que estáis a punto de leer
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Recuerdo con toda claridad el día que llegaron. ¡¿Quién podría olvidar una fecha tan memorable?!

Toda la zona estaba abarrotada, y los medios de comunicación estaban a cientos por todas partes. ¡Miles de nosotros reunidos para presenciar el evento; el gran, el extraordinario evento. Prácticamente no tengo palabras.

Tantos miles de años preguntándonos si estábamos solos... Y, si no, serían “ellos” inteligentes. Si eran inteligentes, ¿serían pacíficos? Si eran pacíficos, ¿nos encontrarían, o nosotros a ellos? ¿Cómo serían? ¿Tendrían una forma como la nuestra, o similar? ¿O tendrían unos cuerpos extraños y exóticos?... Todas esas habían sido, quién lo duda, preguntas que nos habían intrigado durante mucho, mucho, tiempo. ¡Y ahora por fin tenían una respuesta! Yo casi no podía creérmelo, nadie podía.

[...datos perdidos]

Los bosques habían sido explorados, las junglas, las montañas, los desiertos, a lo largo de nuestra no demasiado larga historia. En la actualidad ya todo había sido descubierto por todo el planeta; las tierras y los mares. Y, desafortunadamente —o no—, todos aquellos seres de las fábulas, que aparecían en nuestras leyendas y mitos y cuentos, y que se decía que vivían en zonas remotas y distantes, dejaron lógicamente de existir. Todos aquellos románticos folclores se habían esfumado. Definitivamente no había ninguna especie inteligente viviendo en nuestro mismo mundo (aparte de esas pocas que normalmente se consideran “inteligentes”, claro).

¡Y, de repente, ahí estaban ellos! «Caídos de los cielos», como había acuñado algún “ingenioso” periodista.

El nombre que daban a su propia especie resultó ser bastante difícil de pronunciar para nosotros, así que, simplemente, acabamos llamándolos los hun.

Al principio todo fue muy emocionante, pero ahora... Bueno, ahora nos hallábamos metidos en un gran problema.

[DD. pp. Datos perdidos]

A final, después de tanto tiempo, todo me viene a la cabeza: el descubrimiento de su nave espacial, desde más allá de del último planeta de nuestro sistema, las primeras comunicaciones entre ellos y nosotros, su aproximación a través de las órbitas de los planetas interiores, los últimos cientos de miles de kilómetros... Y, entretanto, toda la población en la superficie del planeta había estado terriblemente agitada —recuerdo—, desde el momento en que los alienígenas habían sido descubiertos en el espacio profundo, hasta el día en que por fin aterrizaron.

Recuerdo las primeras noticias, las primeras reacciones, los primeros preparativos... ¡Y el comité de bienvenida! Líderes de todas partes, con expertos que les asesoraban, habían estado reuniéndose durante muchos días y en diversas ocasiones, para decidir cuál sería la mejor manera de relacionarse con los visitantes, y sobre dónde podría ser el encuentro, el primer contacto. Llegaron al acuerdo de que sería en tierra firme; adecuado para ambas partes, tanto para ellos como para nosotros.

[dd. perdidos]

Nuestra especie había estado soñando con esos seres que ahora se aproximaban «los seres de otro mundo» —otra “joya” de la expresión y de la originalidad del mismo periodista—, ya que transcurrió mucho tiempo desde el momento en que supimos de ellos, allá en el espacio profundo, hasta el momento en que nuestros invitados por fin pusieron sus pies en nuestro suelo. Sí, digamos que habíamos tenido tiempo de sobra para ocuparnos (y preocuparnos) del asunto; para especular sobre todo aquello, para discutirlo, debatirlo, comentarlo... No se podía ir a ninguna parte en que el tema no fuese otro que los hun. «Los hun esto», «los hun, lo otro»... «Deben de ser verdes», «No, deben de ser de color gris»; «deben de ser altos», «deben de ser bajitos»... ¡Nadie, ni jóvenes ni mayores, dejaba de hablar del tema! No se nos podía culpar; ¡no todos los días dos especies entran en contacto!

Y por fin llegó el gran día. Hacía calor, y era un día rojo y luminoso, recuerdo. Todo el mundo, con los ojos desencajados, sin apartar la vista de aquella nave espacial que acababa de posarse.

Se abrió la escotilla con un 'bang' y aquellos seres emergieron del interior. Eran tres, con sus extrañas formas y extremidades, y con aquellos extraños, bulbosos, trajes blancos. El primero de ellos se quitó una especie de casco, y lo mismo hicieron los otros dos (eran dos hembras y otro de sexo masculino, como supimos más tarde).

Entonces hubo una reacción al unísono de la masa allí congregada: un gran y general asombro expresado en una especie de grito contenido.

¡Las criaturas que aparecieron bajo los cascos, bajo los trajes espaciales, eran terriblemente horrendas! Aparecían como envueltas por una especie de pellejo de color rosáceo. ...Pero al menos no eran agresivas (si lo consideramos de modo amplio, por así decirlo). De todas formas, al cabo del tiempo, en nuestro planeta nos acabamos acostumbrando a su apariencia. ...Después de todo, nuestro aspecto debía de haberles resultado a ellos igual de repulsivo.

Su lenguaje fue casi del todo descodificado y comprendido con el tiempo; y hubo muchas reuniones y cónclaves. Y, al final, El Gran Tratado fue acordado entre ambas especies.

[dd. pp.]

En la actualidad ya quedamos muy pocos de nosotros. Cincuenta veces ha descrito ya nuestro planeta su órbita desde la primera vez que aterrizaron; y, en el presente, está todo hecho un desastre.

Aquellos tres primeros resultaron ser solo una partida de exploradores, y ya han llegado muchos más visitantes desde su planeta de origen (el cual tiene un nombre paradójico, si es verdad lo que ellos cuentan de su composición).

El Gran Tratado no consistía, básicamente, en otra cosa que recibir a cuantos de ellos fueran llegando. Se puede decir que, de alguna manera, nos la jugaron. Necesitaban algún lugar donde continuar su existencia, porque su planeta ya era prácticamente inhabitable. Ahora mismo hay más de 700.000 hun por todo nuestro planeta, casi una cuarta parte de la población total. Y siguen viniendo.

Cuando miro atrás y pienso en las enfermedades que trajeron los hun; la plaga de sus extraños animales, y sus parásitos y microorganismos... No fuimos capaces de resistir toda esa microvida alienigena que les acompañaba. Además nuestro planeta se ha convertido en prácticamente un basurero, y el clima ha resultado, también, finalmente dañado.

Arrogantes y en extremo orgullosos de su avanzada tecnología, los hun han llenado nuestro pequeño planeta (de apenas 8.000 km de diámetro) de cacharros y chismes; de sus vehículos y de sus máquinas extractoras; y, encima, las contaminantes fábricas, que han arruinado y esquilmado la belleza natural y casi virgen de nuestro mundo.

También, y para colmo de males, han empezado a llevársenos a muchos de nosotros a sus complejos industriales para servir casi de esclavos. ...Hoy nos damos perfecta cuenta de que esos seres son en realidad crueles e inmisericordes. ¿Empatía? Sí, pero solo para con ellos mismos (y no siempre, tampoco). Para nosotros ya es demasiado tarde.

El caso es que su antiguo planeta fue esquilmado, destruido, exterminado... Pues eso es lo que ellos hacen siempre en todos los planetas por los que se extienden. Y ahora le ha llegado el turno al nuestro. El desasosiego que siento es casi insoportable.

...Y ya apenas puedo seguir narrando todo esto ni un momento más, pues la sensación que me invade me hace sentir profundamente deprimido..., y creo que ya nada tiene mucho sentido.

[dd. pp.]

Con sus cuatro extremidades huesudas, su pellejo rosado, sus feas cabezas redondas, sus dos únicos ojos, sus enormes bocas dentudas, y sus retorcidos y traicioneros cerebros...

...¡los H U ma N os están aquí!

martes, 12 de junio de 2018

Vargas Llosa y la violencia

Este buen hombre tiene, como Felipe González y tantos otros, y como los herbívoros, un ojo a cada lado de la cabeza. Un ojo mira hacia la derecha, pero ve poco; así, no percibe los horrores que otros ven en Colombia o en otras 'democracias' al uso. El ojo izquierdo, en cambio, ve de lejos el más mínimo detalle (feo) que ocurra en las 'dictaduras' que su verbo atildado tilda de tales. Entonces pontifica, y así dicta su docto dictamen el dictador-doctor Vargas.

También como el citado Felipe tiene un pasado en que pasaba por la izquierda a María Santísima. Pero para eso los ingenieros ferroviarios inventaron el salto de carnero.












Demostrando que los años lejos de tornarlo más sabio han potenciado su obcecación y su fanatismo Vargas Llosa declaró hace un par de días en Madrid que la elección de Gustavo Petro en la próxima elección presidencial de Colombia sería un grosero error. Según el novelista peruano Petro es “un candidato muy peligroso que puede empujar a Colombia cada vez más hacia soluciones de tipo colectivista y estatista, es decir, a un populismo.” Por supuesto, se trata de opiniones que carecen de fundamento. A esta altura de su vida Vargas Llosa no se preocupa por estudiar seriamente los temas sobre los cuales opina sino que emite despreocupadamente sus “ocurrencias”, productos cerebrales que no deben confundirse con las ideas, que son expresión de un razonamiento complejo por completo ausente en aquéllas. Quien quiera ver un completo catálogo de sus “ocurrencias” no tiene más que leer su último libro, La llamada de la tribu, para comprobarlo.

En el caso que nos ocupa no sólo el Nobel peruano no se tomó la molestia de estudiar la propuesta de Petro y de Colombia Humana, la coalición política que lo apoya, sino que además se permitió incurrir en un dislate mayúsculo al afirmar que Colombia “es una democracia que funciona; las instituciones en Colombia funcionan, hay una tradición institucional.” Una democracia que estuvo en guerra durante más de cincuenta años y que por la presión de una parte del Congreso y el Poder Judicial (no así la Corte Constitucional) ha incumplido y saboteado sistemáticamente el proceso de paz. Recordar también que, cuando consultada, la población rechazó los acuerdos de paz entre el gobierno y la guerrilla (50.2 % por el no, 49.8 % por el sí) y los medios de comunicación tuvieron mucho que ver con tan lamentable resultado que mostró, además, la profunda fractura que divide a la sociedad colombiana. Una democracia que, según cifras oficiales “desde el momento de la dejación de armas en junio de 2017, han sido asesinados 85 ex combatientes o sus familiares … y entre comienzos del año pasado y lo corrido de este, la violencia homicida ha recaído sobre 260 ‘líderes sociales’, entre los cuales cuentan parte de los 166 de Marcha Patriótica asesinados entre el 2011 y 2018”. [1] Seguramente cuando Vargas Llosa habla de “tradición institucional” estará pensando en la que instituyó el padrino del candidato que goza de su favor, Iván Duque. Hablamos, claro está, del narcopolítico Álvaro Uribe Vélez, denunciado como tal por el FBI y la DEA en 1991 y que desde entonces es un rehén de Washington, so pena que le pase lo que le ocurrió a otro narcopresidente, el panameño Manuel Antonio Noriega, que terminó purgando una condena de cuarenta años de cárcel. [2] En su condición de rehén de Estados Unidos Uribe -y por extensión su peón, Iván Duque- deberán hacer lo que Trump les ordene. Y si el rehén del rehén no obedece Uribe puede seguir los pasos de Noriega. Seguramente que para Vargas Llosa este es un detalle menor que para nada empaña la inmaculada tradición institucional de Colombia. Lo mismo que haya 13 estrechos colaboradores durante la presidencia de Uribe Vélez condenados o procesados por la justicia colombiana. [3] O que, cuando presidente, Uribe Vélez hubiera organizado el reclutamiento (o el secuestro) de miles de jóvenes colombianos de los pueblos más apartados del país engañándoselos con la promesa de un empleo, se les vistiera de guerrilleros y luego se los fusilara, para mejorar las estadísticas, presentando a esas víctimas como prueba de la “eficiencia” de la política de combate a la guerrilla que proponía el presidente. Hay que recordar que cómplice de estos crímenes fue el actual presidente Juan Manual Santos, que era su Ministro de Guerra. Las fosas comunes que se encuentran por todo el territorio colombiano son otro indicio de la calidad de la democracia de ese país, puesta en peligro ahora por la candidatura de Gustavo Petro lo mismo que los más de siete millones de desplazados por el paramilitarismo, el narcotráfico y el conflicto armado. [4]

En fin, las listas de las monstruosidades perpetradas por esta peculiar “democracia” colombiana sería interminable. Pero eso no arredra en lo más mínimo a Vargas Llosa, devenido en un killer literario fiel a sus reaccionarias obsesiones y leal con sus jefes políticos en Washington y Madrid. Por eso sale a matar con sus palabras a quienes, como Petro o López Obrador hoy, y antes Cristina Fernández, Dilma Rousseff, Lula, Chávez, Maduro, Correa, Evo, Kirchner, en suma, a todos los que tuvieron la osadía de negarse a ser sirvientes del imperio. ¿Cómo calificar la conducta del narrador peruano? Simple. Eso se llama “apología de la violencia”, y es una figura criminal. 

Notas: 

[1] https://www.semana.com/opinion/articulo/proceso-de-paz-en-colombia-y-duque-columna-de-jorge-botero/569556 ) Los datos de Marcha Patriótica se encuentran en el Informe del Equipo Nacional de Garantías y Derechos Humanos de esa organización. 

[2] Sobre la relación de Uribe Vélez con el narcotráfico ver https://nsarchive.gwu.edu/briefing-book/colombia/2018-05-25/narcopols-medellin-cartel-financed-senate-campaign-former La información estaba disponible desde 1991, pero sólo fue hecha pública años después, lo que no impidió que Washington apoyara la candidatura presidencial de Uribe.

[3] Cf. “Las batallas perdidas del uribismo en la justicia”, El Tiempo, 18 de abril de 2015. Disponible en http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-15593157 Por si al escritor peruano le asaltan las dudas sobre este tema puede disiparlas leyendo otra nota de El Tiempo, 8 de abril del 2008: “Escándalo de la 'parapolítica' completó 51 congresistas involucrados y 29 presos”, en http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-4085772

[4] “Colombia abre la mayor fosa común de desaparecidos del mundo” en Público, 28 de julio de 2015, disponible en http://www.publico.es/internacional/colombia-abre-mayor-fosa-comun.html Según el periódico El Espectador el gobierno certificó que al 18 de Junio de 2017 había 7.400.000 desplazados internos en Colombia. Ver https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/colombia-sigue-siendo-el-pais-con-mas-desplazados-internos-74-millones-articulo-698945


sábado, 9 de junio de 2018

¿Qué cosa es el post-marxismo? (V)

Continúo ahora mi publicación desmenuzada del argumentario post-marxista y los comentarios correspondientes que hizo James Petras en este artículo. La tesis anterior la publiqué aquí, y en esta otra entrega inicié la exposición.

Toca ahora una muestra de impotencia que pone su esperanza en organizaciones de las que parece que podemos fiarnos, mientras que no nos fiamos de quien quiera tomar el poder. Esto me recuerda la utópica frase "cambiar el mundo sin tomar el poder". Pero los cambios en el mundo solo se hacen desde el poder, y un contrapoder que pueda anular el poder... ¡será también poder!

El que esto escribe, sin embargo, se confiesa donante de varias organizaciones no gubernamentales. Paradoja que he intentado justificar con este poema circular de Bertolt Brecht.

En todo caso, conviene mirar bien el ideario y las prácticas de estas organizaciones. Aunque casi todas ellas, como los partidos políticos y los sindicatos de este país, tienen un gran hándicap: se dicen no gubernamentales, pero dependen en gran parte de ayudas gubernamentales, cuando no de empresas que de modo "altruista" condicionan de hecho su funcionamiento.

Todas las  organizaciones, desde el Estado hasta las de base, entidades locales, empresas... tienen estructuras que pueden ser parasitadas por elementos contrarios a su idea fundacional, sea real o proclamada. Desde luego, más vale confiar en las organizaciones conociendo bien su ideario y sus fines declarados.

No hay que fiarse de cualquiera, pero el único antídoto consiste en transparencia y democracia a todos los niveles. La desconfianza absoluta hacia El Poder nos deja indefensos ante él.

Volvemos al mito de una "sociedad civil" incorrupta frente a poderes corruptos. O a un nihilismo que significa entronizar la impotencia.



5. La lucha de la izquierda tradicional por el poder estatal es corrupta y conlleva a regímenes autoritarios que entonces subordinan la sociedad civil a su control. Las luchas locales sobre asuntos locales por organizaciones locales son las únicas vías de cambio, conjuntamente con la petición/presión sobre las autoridades nacionales e internacionales.

Mucho parecen confiar en la presión popular sin otros medios que la petición/presión sobre poderes muy fuertes y manipuladores quienes paradójicamente desconfían de cualquier poder estatal. Leamos a Petras:

“El Poder Estatal Corrompe”: Los Políticos Locales se Someten

Una de las principales críticas del marxismo entre los post-marxistas es la noción que el poder estatal corrompe y que la lucha por conquistarlo es el pecado original. Utilizan el argumento de que esto es así porque el Estado está tan distante de los ciudadanos, que las autoridades se vuelven autónomas y arbitrarias, olvidando los objetivos originales y buscando su interés personal. No hay duda de que a través de la historia la gente que toma el poder se convierten en tiranos. Pero también es cierto que la llegada al poder de los individuos que conducen movimientos sociales han tenido un efecto emancipador. La abolición de la esclavitud y el derrocamiento de las monarquías absolutistas son dos ejemplos de ello. De manera que el “poder” en el Estado tiene un doble significado dependiendo del contexto histórico. De la misma forma, los movimientos locales han tenido éxitos al movilizar a las comunidades, mejorando las condiciones básicas, en algunos casos de forma significativa. Pero también es verdad que las decisiones económicas macro-políticas han minado los esfuerzos locales. Hoy en día las políticas de ajuste estructural a nivel nacional e internacional han generado pobreza y desempleo, agotando los recursos locales, forzando a las personas de la localidad a emigrar o a involucrarse en la violencia. La dialéctica entre el Estado y el poder local opera para minar o apoyar las iniciativas o cambios locales, dependiendo de la clase que está en el poder que se manifiesta en ambos niveles. Existen numerosos casos de gobiernos municipales progresistas que han sido minados porque el régimen nacional reaccionario les ha cortado su financiamiento. Por otra parte, los gobiernos municipales progresistas han sido una fuerza muy positiva al ayudar a organizaciones de la comunidad local, como ha sido el caso del alcalde socialista de Montevideo en Uruguay o el alcalde de izquierda en Porto Alegre, Brasil.

Los post-marxistas que contraponen ‘local’, a ‘poder estatal’ no están basando su discusión en la experiencia histórica, al menos no en América Latina. La antinomia es un resultado del intento de justificar el papel de las ONGs como mediadores entre las organizaciones locales y los donantes extranjeros neo-liberales (Banco Mundial, Europa o los EE.UU.) y los regímenes locales de libre mercado. A fin de “legitimar” su papel, los profesionales de las ONGs post-marxistas, como “agentes de las bases democráticas”, tienen que menospreciar la izquierda a nivel del poder estatal. En el proceso, ellos complementan la actividad de los neo-liberales cortando el vínculo entre las luchas locales y la organización de movimientos políticos nacionales o internacionales. El énfasis en la “actividad local” sirve adecuadamente a los regímenes neo-liberales, ya que le permite a sus partidarios nacionales o extranjeros dominar la política macroeconómica-social y canalizar la mayoría de los recursos del Estado en provecho de los exportadores capitalistas y los intereses financieros.

Los post-marxistas como dirigentes de las ONGs se han vuelto habilidosos en el diseño de proyectos y en transmitir la nueva “identidad” y la jerga “globalizadora” a los movimientos populares. Sus discursos y escritos acerca de la cooperación internacional, la autoayuda, las microempresas, crean lazos ideológicos con los neo-liberales mientras que forjan la dependencia con los donantes externos y su agenda socio-económica neo-liberal. No es una sorpresa que después de una década de actividad de las ONGs los profesionales post-marxistas hayan “despolitizado” y desradicalizado áreas completas de la vida social: la mujer, la comunidad, y las organizaciones juveniles. El caso de Perú y Chile es clásico: donde las ONGs se han establecido firmemente, los movimientos sociales radicales se han replegado.

Las luchas locales sobre temas comunes son el alimento y la substancia que nutre a los movimientos que surgen. La cuestión crucial trata acerca de su dirección y su dinámica: entre elevar los grandes temas del sistema social y vincularlos con fuerzas locales para enfrentarse al Estado y su apoyo imperial o mirar hacia adentro, buscando apoyo extranjero y fragmentándose en una serie de competidores que suplican por el subsidio externo. La ideología de los post-marxistas promueve lo segundo, los marxistas lo primero.


viernes, 8 de junio de 2018

Un poema de Curros Enríquez

En la celebración del pasado Día das Letras Galegas recordaba Xesús Alonso Montero que los pioneros que reivindicaron la dignificación de la lengua proletaria de su pueblo eran burgueses acomodados que no hablaban precisamente gallego en la intimidad (recordemos que así presumía de usar el catalán el ínclito José María Aznar).

Por eso no me sorprendió demasiado encontrar que Manuel Curros Enríquez tenía también, como Rosalía, una importante obra en castellano.

Pero es en gallego donde mejor aflora el sentimiento de estos poetas, que, tanto como María Victoria Moreno, fueron sobre todo gallegos por amor.

Volviendo a Curros, quiero traer aquí un poema lleno de piedad hacia los desamparados, los sin techo. Ahora que tantos desahuciados, desplazados (a los que llaman refugiados, pero muchas veces sin refugio) y otros muchos sufren cada noche el pavor de no tener donde guarecerse. Lo rutinario y abundante de este sufrimiento nos hace con frecuencia indiferentes.

La poesía, como el cine, tienen la virtud de permitirnos entrar por un momento en la piel del otro. Son momentos, no más. Porque, como dijo Maiakovski, la barca del amor se rompe contra la vida cotidiana, y entonces voy de mi corazón a mis asuntos.


Merece una glosa este poema.

El lugar y la hora. Anochece lejos de una aldea de cuya pobreza da muestra el humo de los hogares sin chimenea que se filtra por entre las tejas. Se recogen los rebaños. Las campanas tocan las ánimas. En esta soledad el viejo, abandonado de todo y de todos, se sienta en una piedra y comienza su triste monólogo.

Recuerda sus desgracias. El incendio de la casa en que lo perdió todo: su mujer, la yunta, la bestia; la mala cosecha y la ruina agravada por su endeudamiento con el fisco, que le arrebató la viña... y el tiempo. Su situación menesterosa lo hermana con un sapo, cuyo croar llama su atención.

Vidas paralelas. O no tanto. Mientras a él le cierran las puertas y le azuzan los perros, el sapo encuentra un agujero en que guarecerse de los vientos de la sierra que a él le roen las entrañas. El sapo, nacido en los montes, espera en ellos, cantando, su final; el viejo, nacido entre los hombres, duerme entre las fieras, y ni siquiera puede morir aunque lo desee.

Oyendo dar las ánimas, reza, por si hay Dios. El sapo le contesta cantando...
Cierra la noche. La luna aparece sobre las cumbres. Un viento frío que entumece brama en las ramas de los árboles; aúlla el lobo a lo lejos. El viejo cargado de años se levanta de la piedra, recoge su báculo, levanta al cielo el puño cerrado y marcha refunfuñando hacia la maleza.

El sapo lo sigue con los ojos, mientras se pierde en la sombra, y prosigue su eterna canción.


Luis Emilio Batallán le puso música y lo cantó maravillosamente.





Manuel Curros Enríquez 


Da aldea lexana fumegan as tellas;
detrás dos petoutos vai póndose o sol;
retornan prós eidos coa noite as ovellas
tiscando nas beiras o céspede mol.
 
Un vello, arrimado nun pau de sanguiño,
o monte atravesa de cara ó piñar.
Vai canso; unha pedra topou no camiño
e nela sentouse pra folgos tomar.
 
-¡Ai! –dixo-, ¡que triste!
¡que triste eu estou!
I on sapo, que oía,
repuxo: -¡Cro, cro!
 
¡As ánemas tocan!... Tal noite como esta
queimóuseme a casa, morreume a muller;
ardeume a xugada na corte, i a besta,
na terra a semente botouse a perder.
 
Vendín prós trabucos bacelos e horas
e vou polo mundo de entón a pedir;
mais cando non topo pechadas as portas
os cans sáienme a elas e fanme fuxir.
 
-Canta, sapo, canta;
ti i eu ¡somos dous!...
I o sapo, choroso,
cantaba: -¡Cro, cro!
 
Soliños estamos entrambos na terra,
mais nela un buraco ti alcontras i eu non;
a ti non te morden os ventos da serra,
i a min as entranas i os ósos me ron.
 
Ti, nado nos montes, nos montes esperas,
decote cantando, teu térmeno ver;
eu, nado entre os homes, dormendo entre as feras,
e morte non acho, si quero morrer.
 
-Xa tocan… Recemos

que dicen q' hay Dios!...
El reza y-o sapo
cantaba:—¡Cró, cró!


A noite cerraba, y-o rayo d'a lua
n'as lívidas cumes comenza á brilar;
curisco que tolle n 'os álbores brua
y-escóitase ó lexos o lobo ouvear.
   
O probe d'o vello, c'os anos cangado,
erguéuse d'a pedra y-o pau recadou;
viróu par'os ceos o puño pechado
e car' ós touzáles rosmando marchóu...
            
C'os ollos seguíndo-o
n'a escura extensión,
o sapo quedóuse

cantando:—¡Cró, cró!

sábado, 2 de junio de 2018

Marx cumple doscientos años


Solo hace tres días que se publicó esta Crónica de la Razón Práctica en el blog Materia Crítica. Es buen momento para recordar que el cinco de mayo se cumplieron doscientos años del nacimiento de Karl Marx.

Es buen momento para precisar lo que se entiende por marxismo y por comunismo. Los términos han sido tan manoseados (¡hay razones para ello!) que conviene deslindar lo que se dice (¿quién lo dice?) y lo que se desprende de los textos que los opinantes no han leído, o no han leído bien.

Marx recargado empleando la terminología de los sistemas informáticos. Podría decirse reiniciado, vuelto a las condiciones iniciales, como se hace con un sistema operativo descompuesto, si esto no tuviera un matiz inmovilista, "reaccionario". Pero es todo lo contrario, porque las condiciones iniciales consisten precisamente en la idea original de una continua puesta al día de la teoría y de la práctica, en función de las condiciones siempre cambiantes de tiempo y lugar.

Recarguemos, pues, los conceptos.

Marxismo es un término que han contaminado tanto antimarxistas como depositarios de la pureza. Conviene por eso redefinirlo, como el despliegue dialéctico (e histórico, naturalmente) de las ideas de Marx, partiendo de esa declaración de intenciones que constituyen las dos últimas Tesis sobre Feuerbach.

La adopción deliberada y consciente del término comunismo es consecuente con esta ideas. En modo alguno era un vocablo o un concepto novedoso, pero sintetizaba perfectamente la meta perseguida, aunque también fue definido como el movimiento real, el camino que conduciría a ella. Como ocurre tantas veces, los obstáculos que aparecen en ruta pueden emborronar la meta. Por eso conviene limpiar el término de adherencias que no están en su esencia.

Y como a una meta puede llegarse desde diferentes lugares, sería un error considerar que desde todos ellos hay que recorrer el mismo camino.



Marx Reloaded (En el 200 aniversario del nacimiento del filósofo alemán)

Resulta habitual comprobar cómo el marxismo es asimilado, cuando no identificado, con la vertebración o traducción histórica o positiva del comunismo a lo largo del siglo XX.

El marxismo es por un lado una ciencia social –materialismo histórico–, pero es, además, una filosofía –materialismo dialéctico– y en ambos casos, su concepción dinámica lleva consigo distintas aplicaciones y su enriquecimiento hacia formas más evolucionadas. Al igual que la física, la biología o el psicoanálisis no son lo mismo ahora que hace un siglo, la esencia del marxismo es su dialéctica. Hoy, la ciencia marxista o materialismo histórico es refrendada en la práctica social del día a día: el capitalismo como paradigma de la injusticia o las grandes desigualdades sociales en las sociedades desarrolladas. Respecto al materialismo dialéctico, la superación de la filosofía tradicional, no se logra mediante lo que podemos denominar, la especulación o contemplación filosófica –idealismo–, sino en la definición de una filosofía práctica, real, comprometida –materialismo– que denuncie el carácter aparentemente neutral de las ideologías.

De todo ello puede concluirse que sólo desde el desconocimiento o la mala fe, se puede fosilizar el marxismo. Se puede ser marxista en cualquier país del mundo, pero naturalmente, la elaboración de un programa político marxista no puede ser idéntico por ejemplo en la China milenaria, feudal y esclavista, donde hace sesenta años arranca la Revolución, en la desarrollada y próspera Suecia, o en España. Nadie se atrevería a decir que el socialismo nórdico, con el mayor nivel de vida del planeta, fuera comunista durante la segunda mitad del siglo XX y, sin embargo, sí fue definido por todos los teóricos (marxistas y liberales) como objetivamente marxista. Olof Palme fue asesinado por liderar con éxito políticas marxistas en la democracia más rica y desarrollada del mundo. Salvador Allende murió también por marxista y, sin embargo, sus políticas económicas ­–que EEUU se encargaría de reventar antes de imponer a Pinochet–, nada tuvieron que ver con las de la rica Suecia.

La praxis, entendida como interpretación o aplicación efectiva del método, depende de cada realidad social. El marxismo en Cuba –que no puede entenderse sin un bloqueo comercial que ha buscado estrangular a la isla durante medio siglodebe juzgarse en contraposición al nivel de vida de sus vecinos Haití o República Dominicana; el de la actual China, por ejemplo, respecto a su antagónico liberal que arranca en igualdad de condiciones, La India. El socialismo nórdico y su resultado final: Suecia, Dinamarca o Noruega, sí resultaría pertinente compararlo con su antagonista liberal, los EEUU. El marxismo viene así condicionado por la realidad y las condiciones de existencia concretas de cada país. Los medios para alcanzar progresivamente mayores cotas de libertad –ausencia de dependencia económica–, no son los mismos en un país asolado por el hambre y la miseria, que en otro con abundancia de recursos económicos. En cualquier caso, la característica fundamental de un partido o una persona que se reclame marxista,  no puede ser otra que la de analizar, diagnosticar e intentar transformar las grandes fallas sociales, buscando un mayor bienestar para la mayoría de sus ciudadanos.

Cuando una sociedad discute el desmantelamiento de sus servicios públicos o la desigual redistribución de la riqueza; cuando se reclama una Europa social, se denuncian paraísos fiscales, blanqueo de capitales o la prescripción de los delitos; cuando se exige un espíritu honesto de la Ley o se protesta por detalles aparentemente menores como la dificultad para darse de baja respecto a ciertas relaciones contractuales, la sociedad no hace otra cosa que demandar –incluso sin saberlo– una interpretación marxista de la política. La creciente conciencia social respecto a la urgencia de una respuesta política, conlleva, en este sentido, una indiscutible vocación marxista cuya definición concreta es lo que está aún por determinar.

¿Qué cosa es el post-marxismo? (IV)

Cuarta entrega de argumentos y contraargumentos contenidos en el artículo de James Petras que publicó en su blog Antonio Olivé. La anterior fue esta y la primera esta otra.

Es por lo menos una ironía, más bien un sarcasmo, criticar la planificación en un momento en que grandes empresas, mayores que muchos estados, planifican a tope todos los aspectos de su producción. Planificación además muy centralizada. La mayor diferencia con la planificación socialista es que la única variable que rige sus planes es el beneficio económico del grupo.

No hay que olvidar que la planificación soviética se hizo en un tiempo muy difícil, con el mundo entero en contra. Si la NEP fue en su momento una tabla de salvación para un país exhausto por la guerra, al primar la economía de mercado para los bienes de primera necesidad fomentó desigualdades que no estaban en el programa bolchevique. El bandazo de los planes quinquenales hacia la industrialización acelerada no se hizo sin el sacrificio de la agricultura y una colectivización forzada de la misma, pero los hechos que siguieron mostraron que la industrialización era una necesidad. Si el primer plan quinquenal se centró en la industria pesada, el segundo tuvo que primar a toda prisa la industria de guerra. El resto de la historia está ahí.

No se trata de disculpar los fallos de aquella planificación, que también tuvo grandes éxitos, sino de rechazar la idea de que planificar la economía es un error. Si el autoritarismo en que desembocó el sistema derivó más tarde en una vuelta hacia el capitalismo más despiadado, este regreso produjo estragos y una sociedad más injusta.

Hay un notable paralelismo entre la formación del complejo militar-industrial en los Estados Unidos y la de su equivalente soviético. Los fines declarados son muy diferentes, pero en ambos casos el fallo no es de la planificación, sino de su carácter no democrático.

La planificación es una necesidad, más aún cuando la economía mundial está llegando a su definitivo agotamiento. Si no planificamos el futuro lo harán los grandes capitales para su beneficio inmediato, a costa de él.



La argumentación de los post-marxistas:
4. La planificación central lleva a y es un producto de la burocracia que impide el intercambio de bienes entre los productores. Los mercados y los intercambios del mercado, quizás con regulaciones limitadas, permiten un mayor consumo y una distribución más eficiente.
La contraargumentación de Petras:

La Planificación, la Burocracia y el Mercado

No hay duda de que la planificación centralizada en los antiguos países comunistas era ‘burocrático’-autoritaria en su concepción y centralizada en su ejecución. Desde esta observación empírica, los post-marxistas argumentan que la “planificación” (centralizada o no) es por naturaleza contradictoria a las necesidades de una economía moderna compleja con sus múltiples demandas, millones de consumidores y flujos masivos de información. Sólo el mercado puede realizar esta tarea. La democracia y el mercado van aparejados: otro punto de convergencia entre los “post-marxistas” y los neoliberales. El problema con este concepto es que la mayoría de las principales instituciones en una economía capitalista están involucradas en la planificación central.

La General Motors, Wal-Mart, Microsoft, todas ellas programan y planifican centralmente las inversiones directas y los gastos para obtener mayores producciones y mercadeo. Pocos post-marxistas, si es que algunos lo hacen, enfocan su atención críticamente hacia estas empresas. Los post-marxistas no se cuestionan la eficiencia de la planificación centralizada en las corporaciones multinacionales o su compatibilidad con los sistemas electorales competitivos característicos de las democracias capitalistas.

El problema teórico es la confusión de los post-marxistas entre la planificación centralizada y una variante histórico-política particular de ella. Si aceptamos que los sistemas planificados pueden estar incluidos en una variedad de sistemas políticos (autoritarios o democráticos), entonces es lógico que la habilidad contable y el grado de respuesta del sistema de planificación puede variar.

Hoy en la sociedades capitalistas, el presupuesto militar es parte de la planificación y los gastos estatales basados en “órdenes” a los productores (y dueños de capital) que responden en su propia forma ineficiente produciendo y beneficiándose de ello durante más de cincuenta años. Al no haber ‘modelo de planificación’, el punto que necesita recalcarse es que la planificación central estatal no es un fenómeno confinado a los “sistemas comunistas”. Los defectos se han generalizado y también se hallan en las economías capitalistas. El problema en ambas instancias (Pentágono y comunismo) es la falta de una contabilidad democrática: la élite del complejo militar-industrial fija la producción, los costos, la demanda y los abastecimientos.

La ubicación centralizada de los recursos del Estado es imprescindible en muchos países a causa de las desigualdades regionales existentes entre la dotación de recursos, la inmigración, la productividad, la demanda de productos o por abundantes razones históricas. Sólo una decisión centralizada puede redistribuir los recursos para compensar a aquellas  regiones, clases, géneros y grupos raciales menos desarrollados afectados en forma adversa por los factores anteriores. De otra manera, el “mercado” tiende a favorecer aquellos con ventajas históricas que estén favorablemente dotados creando patrones de polos de desarrollo o incluso estimulando la explotación inter-regional/de clases y los conflictos étnicos.

El problema fundamental de la planificación es la estructura política que informa al proceso de planificación. Los cargos de planificación elegidos y sujetos a las comunidades organizadas o grupos sociales (productores, consumidores, jóvenes, mujeres, minorías raciales) ubicarán los recursos entre la producción, el consumo y la reinversión en forma diferente de aquellos que están vinculados a las élites relacionadas con el complejo militar-industrial.

En segundo lugar, la planificación no significa una especificación detallada. El monto de los presupuestos sociales puede ser decidido nacionalmente por representantes electos y ser ubicados por acuerdos de asambleas públicas donde los ciudadanos puedan votar por sus prioridades locales. Esta práctica ha tenido éxito en Porto Alegre, Brasil durante algunos años bajo un gobierno municipal conducido por el Partido de los Trabajadores. La relación entre la planificación general y local no está escrita en forma definitiva, ni tampoco los niveles de especificación de los gastos y las inversiones que deben determinar los “altos niveles”. Las asignaciones generales para promover objetivos específicos que beneficien al país entero (en infraestructura, alta tecnología, educación, etc.) son complementadas por decisiones locales para el subsidio de escuelas, hospitales y centros culturales.

La planificación es un instrumento clave en la economía capitalista actual. El eliminar la planificación socialista es desaprovechar una importante herramienta para organizar el cambio social. Para revertir las vastas desigualdades, la concentración de la pobreza, y la ubicación de presupuestos injustos se requiere un plan general con una autoridad democrática con poder para implementarla. Conjuntamente con las empresas públicas y los consejos autodirigidos de productores y consumidores, la planificación centralizada es el tercer pilar para una transformación democrática.

Para terminar, la planificación centralizada no es incompatible con actividades productivas y de servicios de propiedad local (restaurantes, cafés, talleres de reparación, fincas familiares, etc.). Obviamente, las autoridades públicas estarán ocupadas manejando las macroestructuras de la sociedad.

Las decisiones complejas y los flujos de información son más fáciles de manejar actualmente con las computadoras procesadoras de mega-información. La fórmula de: representación democrática más computadoras más planificación central es igual a eficiencia y una producción y distribución social equitativa.