jueves, 8 de septiembre de 2011

Crisis Ecológica y Multidimensional capitalista y Revolución

Largo artículo, este de Miguel Ángel Adame Cerón., Cátedra Marx, en Rebelión.

Debería leerse entero, incluyendo citas y notas. Intentaré reducirlo a lo que considero esencial.

Los que nos (pre)ocupamos por estos problemas (el "pre" alude a que todavía no están aquí en toda su crudeza) ya estamos al tanto. Sirva sobre todo para difundir ideas, que son prácticamente certezas.

Pero lo difícil no es entender: es actuar. Y actuar ante todo como seres sociales. La palabra y la idea sólo ayudan cuando se transmutan en actos.

El miedo puede paralizar. Malo es combatirlo ocultándolo. Ese negacionismo es suicida, aunque aplace el sufrimiento. El escepticismo (que puede hacernos menos infelices) es en el fondo una forma de cinismo, como ha dicho Emir Sader.

No es que seamos por naturaleza negacionistas o cínicos, pero como casi no practicamos otro modo de actuar que el trabajo enajenado, productivo o reproductivo, no solemos, en esta sociedad, dedicar más tiempo que el sobrante a otras actividades. Y solemos elegir las lúdicas, que nos ayudan a recuperarnos para las otras.

Y, además, el cortoplacismo nos mata.

Por esto mi monótona llamada, desde el que sufre ese mismo problema, a la acción. Y sobre todo a la acción colectiva.

Como dice la letra de la Internacional, "agrupémonos todos", porque la lucha necesaria puede ser, efectivamente, la final.


Crisis y límites del cuerpo planetario bajo el capitalismo.

Recientemente se ha definido la ecología como pensamiento que tiene uno de sus ejes centrales el analizar los límites y constricciones que para las acciones y proyectos humanos –que son neguentrópicos a un cierto nivel– se derivan:
  1. de la finitud y vulnerabilidad de la biosfera
  2. del carácter entrópico del universo
  3. de las características orgánicas, psíquicas y sociales del ser humano; asimismo tiene otro de sus ejes en denunciar los trastocamientos a dichos límites y constricciones
Jorge Riechmann hace referencia a los tres límites fundamentales siguientes:
  1. nuestra dependencia de procesos termodinámicos y fisiológicos emplazados bajo el signo del deterioro entrópico
  2. la finitud de las fuentes de recursos naturales y la limitada capacidad de los sumideros biosféricos para ‘reciclar’ la contaminación
  3. la irreversibilidad de la pérdida de biodiversidad y la destrucción de ecosistemas (dicho de otra forma, la limitada capacidad de la naturaleza para ‘autorrepararse’ después de agresiones graves)
Desde el punto de vista de Marx en los famosos Manuscritos de 1844 la biosfera se concibe como un cuerpo global que contiene tres cuerpos, a saber:
  1. El inorgánico, compuesto de toda la materialidad energética física y química no biótica.
  2. El orgánico, compuesto de la totalidad de la ecología biótica (seres vivientes).
  3. El social, compuesto de los cuerpos energético-materiales de los sapiens en interacción doble con los otros cuerpos y consigo mismos a través del proceso de trabajo y de la praxis en general.
En este sentido existe un metabolismo dialéctico integral entre todos ellos, que precisamente el proceso histórico y actual de subordinación formal y real del planeta y la humanidad al capitalismo ha venido deformando peligrosamente, de tal manera que existe ahora una situación real y una preocupación ecologista de y sobre el trastocamiento de los límites, tanto del funcionamiento de la ecósfera, como, y por tanto, del funcionamiento del propio sistema económico, ecológico y sociocultural bajo el dominio del capital.

El analista mexicano Jorge Veraza ha planteado claramente cada uno de los 5 límites con los que se enfrenta el capitalismo y su sociedad en la actualidad; cabe advertir que todos tienen como parámetro y escenario global, regional y local: el planeta tierra y su territorialidad biosférica. Veamos un enlistado de este planteo:
  1. El límite geográfico: éste se ha alcanzado pero no de modo absoluto.
  2. El límite tecnológico: se ha avanzado enormemente la automatización tecnológica, pero tampoco de manera absoluta, pues ésta es el límite objetivo económico y técnico del sistema.
  3. El límite poblacional: ha avanzado, pero el sistema lo ha hecho flexible tanto en términos ecológicos como de gobernabilidad por la intervención de las biotecnologías.
  4. El límite energético: se avecina peligrosamente y el futuro es incierto, es uno de los más amenazadores aunque no de forma inmediata.
  5. El límite ecológico general: es el más vulnerable tanto en general como en sus componentes como agua, territorio, alimentos, el sobrecalentamiento de la atmósfera, es el efecto antiecológico general que engloba a sus componentes, pues el sistema capitalista al estar basado hasta ahora en el uso de combustibles fósiles (petróleo principalmente) para el funcionamiento de la industria, genera la polución y el cambio climático.
De esta manera, la destrucción ecológica forma parte del uso capitalista de la tecnología y sobre todo del funcionamiento de la tecnología propiamente capitalista. Dicho de otra manera, la lógica explotadora e insaciable de plusvalía y de ganancias a corto plazo del funcionamiento estructural del capitalismo es expoliadora de personas y de naturaleza inorgánica y orgánica, esto es, el cuerpo integral o global de la humanidad; produciendo constantemente desequilibrios, degradaciones y productos nocivos y dañinos: ¡el capitalismo es antiecológico per se! 
 
Y, precisamente, hoy día tiene en jaque a los límites del ecosistema y de la especie humana bajo la figura de sus propios límites sistémicos. Por ello unas de las tareas prioritarias y constantes del sistema capitalista en actitudes de sus personeros más reaccionarios en la actualidad es acallar, distorsionar, atenuar y confundir a las informaciones, denuncias y luchas pro ecología, tanto las locales como las regionales y mundiales; así como en los últimos años, manipular de múltiples maneras las llamadas “cumbres climáticas” (léase Copenhague 2009 y Cancún 2010).

O sea, insistimos, se activan en apuntalar los montajes y simulacros aquieta conciencias, o sea los siguientes postulados ideológicos capitalistas, de que:
  1. La actual crisis climática y desastre ecológico no es producto y consecuencia del sistema capitalista sino que es algo “natural”.
  2. El capitalismo se regula a sí mismo, de que es un sistema racional (sapiencial) y no irracional (demente).
  3. El sistema capitalista por si solo, es decir, con sus propias medidas paliadoras e inmediatistas (léase “adaptadoras” y “mitigantes”) que siguen su lógica productivista-polucionadora, sabrá salir de la situación proto cataclismática en que tiene a la Tierra y las especies, incluida la sapiens, sapiens.
  4. En resumen, de que el modo capitalista de producción-reproducción por sí mismo, por su propia lógica plusvalórica y expoliadora, superará sus límites y sus crisis (o, mejor dicho, como veremos enseguida, su Gran Crisis). De que es un modo o sistema natural, adecuado, normal, esencial a la vida y a la vida humana; es decir, humano y prohumano, sólo con algunas “imperfecciones” que las medidas tecnológicas, burocráticas y mercantilizantes ambientales resolverán. Cuando, en realidad no lo es y tampoco sus medidas, sino –por el contrario– es profundamente despilfarrador, expoliador, destructor; vale decir, de nuevo, antihumano y antiecológico per se, y sus propuestas de solución son igualmente insuficientes, peligrosas y contraproducentes (mercados de bosques, de carbono y financiamientos de lógica bancaria) .
Por otra parte también tratan de encubrir la magnitud de la crisis civilizatoria dentro del modo de producción capitalista que se ha puesto en terrible evidencia económica a partir de 2007 y que en 2009-2010-2011 se vive en su casi total plenitud como crisis económica planetaria.

Pero como lo ha argumentado Armando Bartra, en realidad se trata de una «Gran Crisis pluridimensional, sistémica y no coyuntural». Que –según este autor– consta de seis dimensiones. A saber:
  1. Crisis medioambiental, patente en el cambio climático de origen antropogénico, específicamente debido al patrón de biocombustibles fósiles impulsado y usado por el capitalismo industrializador y postindustrializador.
  2. Crisis energética evidenciada en patrones de consumo insostenibles, pues durante la última centuria se ha empleado más energía que durante toda la historia anterior, pero visible igualmente en el progresivo agotamiento de los combustibles fósiles y en la paulatina reducción de su eficiencia energética.
  3. Crisis alimentaria manifiesta en hambrunas y carestía causadas por el creciente uso no directamente alimentario de algunas cosechas (empleo en forrajes y biocombustibles), por el estancamiento de la productividad cerealera que por casi cinco décadas dinamizó la llamada “revolución verde” y por la especulación resultante del oligopolio trasnacional que domina en la rama.
  4. Crisis migratoria, documentada por el éxodo hasta ahora de más de 200 millones de personas viviendo fuera de su país natal, pero también por la criminalización que los transterrados sin documentos padecen en los lugares de destino y por la erosión de las comunidades de origen y la desarticulación de sus estrategias productivas de solidaridad intergeneracional.
  5. Crisis bélica dramatizada por las prolongadas y cruentas guerras “coloniales” de ocupación y resistencia; motivadas por la pretensión de controlar espacios y recursos estratégicos por parte de las potencias globales y de algunas regionales.
  6. Crisis económica, desatada por la debacle de un sistema financiero desenfrenado que mediante apalancamientos sin sustento pospuso la larvada crisis de sobreproducción; descalabro que se ha extendido a la economía material ocasionando masiva destrucción de capital “redundante” y de ahí a la vida real donde arrasa con el patrimonio de las personas.
  7. Cabría agregar –por nuestra parte– una séptima crisis también importante, se trata de la crisis de los derechos humanos, allí donde la crisis económica intensifica la inestabilidad política y la violencia “sobre un polvorín de desigualdad, injusticia e inseguridad que está a punto de estallar” se desarrolla un oscuro panorama de abusos de los derechos humanos en el mundo (Amnistía Internacional).
(...)

En una ruptura propiamente revolucionaria, el futuro utópico ni está simplemente realizado por completo, presente, ni es meramente evocado como una promesa distante que justificaría la violencia actual. Es más bien como sí, en una suspensión única de la temporalidad, en el cortocircuito entre el presente y el futuro, nos fuera permitido por un instante –como por acto de gracia- actuar como si el futuro utópico estuviera no completamente aquí pero sí en nuestra mano, a punto de ser agarrado. La revolución no tiene que ser experimentada como la serie de penalidades que tenemos que sufrir para la felicidad y la libertad de las generaciones futuras, sino precisamente como esas penalidades presentes sobre las que la felicidad y libertad futuras proyectan ya su sombra. En ellas, ya somos libres cuando estamos luchando por la libertad y ya somos felices mientras luchamos por la felicidad, por difíciles que sean las circunstancias. La revolución no es […] un acto suspendido en un futuro anterior que tendrá que ser legitimado por el resultado a largo término de los actos presentes. Ella es su propia prueba ontológica, el índice inmediato de su verdad.

Dicho con otras palabras de lo que se trata es de que todas las luchas y transformaciones ecológico-socioeconómicas y político-culturales que emprendamos contra el capitalismo derrochador, explotador y antihumano y a favor de los explotados, marginados, oprimidos y a favor de la humanidad y la salud del planeta se enmarquen en el escenario-perspectiva revolucionaria, conectando todos los planos micros-mesos-macros de las praxis y todos los ámbitos corporales y del ser social-natural humanos para responder revolucionaria-multidimensionalmente con actos cotidianos e históricos las enajenaciones de la crisis mundial multidimensional del capital: la revolución con actos del aquí y ahora, y construyendo la revolución ecocomunista total.


(No te asusten las palabras: atiende a los significados)

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