domingo, 27 de diciembre de 2020

Futuro imperfecto

Alejado de la primera línea de la política activa, Manolo Monereo, ha publicado recientemente Oligarquía o democracia. España, nuestro futuro. Reproduzco algunas de sus ideas, consonantes con el dilema que plantea el título del libro, extraídas de una conversación mantenida con Sato Díazcolaborador de cuarto poder. Su inquieta trayectoria queda atrás, pero no su sentido crítico y su visión a largo plazo de las consecuencias, buscadas o no, que implican los compromisos entre fuerzas distintas, con independencia de las intenciones de los pactos.

El debate sobre la república cobra fuerza ahora, cuando sale a la luz la corrupción descarada de la monarquía. Lacra común a muchas instituciones, esta es la única cuya impunidad está blindada en la constitución, en la que aparece como un auténtico parche, aunque en lo profundo es su fundamento. Es la única centrada en una sola persona, elegida por los cromosomas XY, aunque cuando hace falta vale también el par XX. Las fuerzas en que se apoya el sistema consideran con razón que es su clave de bóveda, pero suelen disimularlo diciendo que "en estos momentos de grave crisis no es lo más importante". Idea desviacionista que cala en gran parte de la población, acostumbrada a ignorar las relaciones profundas entre las causas que vienen de atrás y los efectos más inmediatos y visibles (basta ver de qué manera, en esta pandemia, muchos siguen sin ver que los efectos trágicos de los contagios solo se manifiestan semanas después, y en otro orden de cosas, cómo se culpabiliza a un gobierno de meses de lo causado por políticas de muchas décadas).

En este debate republicano, Monereo señala que “para Iglesias, la república es una identidad, no un proyecto”. Entiendo que con esto quiere denunciar un cierto presentismo, que aprovecha la "coyuntura regia" pero no profundiza en lo que debería significar la Tercera República, que va más allá de la memoria de la segunda, por muy necesario que sea rescatarla del olvido. Un proyecto implica unas metas y un proceso para alcanzarlas, y es difícil planteárselo cuando lo inmediato es la coyuntura, y la táctica se convierte en la única estrategia.

Entiendo también que estas dificultades no pueden ser una excusa para abandonar a este gobierno a su suerte. No deja de ser una barrera para la reacción del Gran Poder y sus más genuinos representantes, aunque dentro de él anide también buena parte de lo que se quiere cambiar.

Pero la mejor manera de apoyarlo no es un seguidismo ciego. La buena crítica es imprescindible, y la presión desde abajo no debe debilitar, sino fortalecer las buenas políticas.





(...)

Lo que realmente pactó Pablo Iglesias con Pedro Sánchez fue un programa socioeconómico y su modo de financiarse. Iglesias dejó a Sánchez la dirección política de temas claves, no se discute sobre política internacional, no se habla de la OTAN o del nuevo mundo que está surgiendo, no se habla para nada de Europa y sus políticas. Tampoco se habla de la cuestión territorial y de los problemas que hay, tampoco del tema judicial… Es decir, de todos estos temas no se tiene un programa alternativo.

Iglesias no firmó un programa de Gobierno, firmó un programa económico-social muy concreto y su modo de financiación, con lo cual, tres días después de llegar la pandemia el programa saltó por los aires. Ahora, lo que estamos viviendo es la lucha por las medidas políticas que no tienen detrás un programa, estamos luchando medida a medida y propuesta a propuesta para definir un perfil político. Iglesias ha ido aprendiendo que gobernar en alianza con el PSOE significa diferenciarse y, en segundo lugar, que el gobierno es un modo de organizar el conflicto. En esa tarea están.

Según parece en las encuestas, esa diferenciación no da votos, no ha sido capaz de articular una propuesta de izquierdas que sea capaz de ser una alternativa al PSOE. Lo que está haciendo Iglesias es muy inusual, definir una identidad gobernando, es curioso y singular. Además, está definiendo esta identidad medida a medida, como el Cholo Simeone. Yo creo que hemos llegado a un límite y que las propuestas que ahora Unidas Podemos engarce estarán sometidas al mandato de Sánchez. Da la sensación de que Pedro y Pablo se llevan bien, pero los límites que Pedro admite no son los límites que Pablo necesita. Veremos.

(...)

El capital, con el Gobierno de coalición, tiene miedo de que el Estado no les trasvase los fondos necesarios para el futuro. Necesitan esos fondos para poner en pie un poder económico que siga negociando con los poderes públicos, esta es la paradoja: levantamos un poder económico para que luego negocie con nosotros y salgamos perdiendo.

Los poderes económicos son también política, detrás de las derechas están los poderes económicos, Garamendi está detrás de las derechas. Son estos poderes los que están realzando la presencia de Vox, de Ciudadanos y del PP para que sean duros con el Gobierno, para doblegarlo. ¿Cuál es el mecanismo para doblegarlo? Deteriorar a Unidas Podemos, pero no porque sean rojos o comunistas, sino porque son moderadamente reformistas. No están dispuestos a aceptar una mínima reforma, quieren un trasvase de riqueza de lo público a lo privado y no se fían de este Gobierno que promete derechos y libertades que cuestan dinero. Saben, también, que tarde o temprano la Unión Europea rechazará estos derechos y libertades que propone el Gobierno.

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Alemania tiene en Europa su patio trasero, su mercado articulado y organizado, por eso han soltado dinero. Bueno, han emitido bonos que pagaremos dentro de 20 años. Según mis cálculos, lo único que ha llegado de Europa este año son unos 6.000 millones de euros, la parte fundamental no se espera que llegue hasta el segundo semestre del 2021.

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Unidas Podemos parece que cree en lo fácil, que Europa va a resolver nuestros problemas, que por primera vez coincide un gobierno reformista en España con una Europa reformista… Es una pena que hayan llegado a esa conclusión, pronto se darán cuenta, en el 2021, que por ahí no hay vía. Nos aplicarán los criterios de Maastricht y nos obligarán a un plan de austeridad en función de nuestra inmensa deuda pública, quien no vea eso está ciego o no quiere ver.

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Lo del Sáhara tiene dos caras, una marroquí y otra en la seguridad española. No quiero abrir nuevas batallas, pero es evidente que España, un país de la OTAN con bases importantísimas de Estados Unidos en Morón y Rota, tiene un problema no resuelto con los Estados Unidos. Si hay un conflicto entre Marruecos y España, nuestro aliado de la OTAN, Estados Unidos, no va a intervenir en nuestro favor. No es cosa menor esto. El artículo 5 de la OTAN no se aplicará. Estados Unidos considera a Marruecos aliado estratégico, Francia, también. Es más, el Reino de Marruecos es un aliado estratégico de la Unión Europea. Lo del Sáhara tiene consecuencias e implicaciones en la seguridad de España y en ese conflicto estaremos solos.

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Iglesias ha ganado la batalla de los presupuestos, al menos discursivamente, pues se ha opuesto con habilidad a la presencia de Ciudadanos en un acuerdo con el PSOE. Esa batalla es importante. Después, ha intentado reforzar su posición con la ayuda de ERC y EH Bildu, y los ha puesto en la dirección del Estado. Tiene mérito, es un término que no conocía yo hasta el presente.

Lo que ocurre es que estamos en un límite, las posibilidades de ir más allá de lo que Unidas Podemos está definiendo son pocas, parece que los límites están marcados. Una vez aprobados los presupuestos, el Gobierno de Sánchez tiene asegurados dos años más, ahora Unidas Podemos es más prescindible que antes. La jugada táctica es apoyarse en EH Bildu y ERC para reforzar su posición en el Gobierno. Ahora bien, EH Bildu y ERC tienen sus intereses propios, solo coyunturalmente están con Iglesias.

Por otro lado, hay un problema no menor en este republicanismo del que estábamos hablando. Está muy bien que se cuente con las izquierdas nacionalistas periféricas para llevarlas a la dirección del Estado, pero esto tiene, también, un problema: si el republicanismo de España se identifica con la república catalana y vasca, con el separatismo y la desintegración del país, la tercera vía republicana no tiene viabilidad, eso solo beneficia a la monarquía y Vox. Si te alías con ERC en Catalunya y con EH Bildu en el País Vasco, en Galicia somos ya poquita cosa para podernos aliar, mandas un mensaje al electorado vasco y catalán, no refuerzas Unidas Podemos en estos territorios, lo devalúas táctica y estratégicamente. Si el mensaje republicano para el español medio y las clases trabajadoras españolas en Catalunya, País Vasco y el resto del Estado es que la estrategia es pactar con los independentistas, el problema es serio. El mensaje republicano entra en contradicción con la política de alianzas.

El problema es que Unidas Podemos se quedará en la España chica, las Castillas, Extremadura, Andalucía… Bueno, Andalucía tampoco, allí vamos a por la república andaluza, tendremos el 6% de los votos pero seremos felices. Las tres grandes nacionalidades históricas desparecerían de nuestro horizonte, también desaparecerían Baleares y Valencia, que ya tienen sus nacionalistas. Para decirlo en plata, la táctica es táctica, hay que tener cuidado con ella porque a veces te hace incompatible con tus objetivos.

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Que haya complicidades entre las distintas izquierdas y los nacionalismos me parece que es normal. Es normal que las fuerzas progresistas tengan acuerdos en el plano táctico e, inclusive, en el plano de las alianzas estratégicas.

Ahora bien, yo planteo que no estamos en un momento normal, estamos en un momento excepcional donde las identidades se están definiendo. Pablo empieza a reivindicar su posición republicana prácticamente en función de la crisis del emérito y de su posición en el Gobierno. Para decirlo en plata, hay que definir con mucha seriedad y precisión qué se entiende por proyecto republicano. Y desde luego, si el proyecto republicano que Unidas Podemos defiende tiende a buscar una alianza con las fuerzas independentistas, tendrá una consecuencia inmediata: la república se identificará con el independentismo y la desintegración de España. Si eso se hace, eso solo beneficia a Vox y a las derechas.

Lo que tiene que hacer Unidas Podemos es definir con precisión qué país quiere, y no en abstracto. ¿Queremos la república federal y solidaria o no? Si eso no está claro, lo que ocurrirá es que desapareceremos en el País Vasco y Catalunya como fuerza efectiva y las derechas se quedarán con el proyecto unitario de España.

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Una reflexión: ¿Este periodo en el Gobierno nos ha dado más o menos votos? ¿Tenemos más o menos organización? ¿Más imbricación social o menos? Yo hago las preguntas retóricas y sé la conclusión: tenemos menos votos, menos organización, menos vínculos sociales y nuestras estructuras de base han ido desapareciendo. Yo creo que habría que hacer un balance colectivo, no solo de Unidas Podemos, sobre este primer año de Gobierno y compartirlo con la ciudadanía.

(...)

sábado, 26 de diciembre de 2020

Punto de fusión

Cuando empecé a escuchar el último programa de nuestro flamenco ya había comenzado y sonaba una guitarra a la que empezó a acompañar una voz que no pude identificar. Una voz "mu rara". No podía entender la letra, no parecía estar cantada en nuestro idioma. Sin embargo, los quiebros y melismas de la melodía eran absolutamente correctos.

Yo había oído cantar, muy bien por cierto, a un japonés. Otros extranjeros también han querido hacerlo, pero aquella voz no parecía de este planeta. De pronto caí en la cuenta: no cantaba un marciano, sino... ¡un saxofón!

Era, en efecto, el saxo de Pedro Iturralde. El programa era un homenaje a este gran artista navarro, enamorado del cante, fallecido no hace dos meses, en la víspera del día de los difuntos. Encontraba Iturralde una raíz común entre el jazz y el flamenco, originados ambos como expresión del dolor de oprimidos y marginados. "Duende y swing se abrazan mutuamente".

El de la guitarra era Paco de Lucía, que lo acompañaba en unas soleares, a partir del minuto 3:48 de la audición. Seguían luego, con la guitarra de Paco de Antequera, que se destaca entre otros instrumentos, Las Morillas de Jaén (minuto 11:00); sobre el zéjel teje Iturralde jazz y bulerías, y un instante asoma por allí la caña. Nuevamente con Paco de Lucía, hace una interpretación muy personal de En el Café de Chinitas (minuto 22:50); comenzando con una petenera, sigue por bulerías y remata la faena por soleá. Finaliza el homenaje con otras bulerías, también acompañado por Paco de Lucía, que podéis escuchar a partir del minuto 34:50.

La hibridación entre músicas diversas se ha llamado "fusión". Aunque realmente lo sea, no es suficiente hacer un batido de estilos para que la mezcla funcione. Iturralde apuntaba que un sentir común era la clave para la integración.

También comparte esta idea Laura Vital, la cantaora que completaba esta sesión. Profesora de Conservatorio, como lo fue Iturralde, su conocimiento de otras músicas la conduce a otra integración de sentimientos compartidos, y si el saxofonista miraba al otro lado del Atlántico, ella busca añoranzas flamencas en otras culturas mediterráneas. 

Dos piezas, para mí muy evocadoras, interpretaba, acompañada a la guitarra por Eduardo Rebollar. A partir del minuto 42:30, una canción romaní que enlaza con tangos granadinos, y en el minuto 49:14 termina el programa la Cantiña de la Rosa.

Cuelgo ahora por mi cuenta dos vídeos. El primero, ¡Anda jaleo!, jazz flamenco de Pedro Iturralde:

Y el segundo, del disco Tejiendo lunas, de Laura Vital:

viernes, 25 de diciembre de 2020

¿El problema de la vivienda (no) tiene enmienda?

¿Existen las necesidades? Existen en la medida en que existen las carencias. La amenaza de privación alimenta la búsqueda de lo necesario, que siempre lo es para la vida. Para todo viviente, la vida es el axioma. 

Mantener la vida orgánica requiere evitar carencias que matan. Las necesidades vitales pueden medirse en función de su urgencia, según lo que tardan en matar las carencias. Por este orden, son necesarios el aire, el agua, el alimento y el cobijo. Luego vienen otras muchas necesidades, cuando la vida es algo más que el metabolismo y entran en juego el placer y el dolor, los afectos y los deseos. Y la necesidad de vivir se conjuga indisolublemente con la de convivir.

¿Existen los derechos? Postulada la "necesidad de vivir", el viviente se concede a sí mismo el "derecho a la vida". Y la vida plena es mucho más que la vida vegetativa, por más que se empeñen en identificarlas los enemigos de la eutanasia.

Si las necesidades se desarrollan y despliegan, jerarquizándose, también los derechos se despliegan, desdoblan y jerarquizan. Se desdoblan doblemente, porque no podemos evitar que los de un individuo o un colectivo entren en conflicto con los de otros, pero a su vez  el conflicto puede darse no solo entre sociedades y dentro de cada sociedad, sino entre unas necesidades y otras. Por ejemplo, la necesidad de acumular que tiene el capital ("sostener la economía", salvar los negocios) está ahora mismo enfrentada a la de mantener la salud y la vida.

Surge la economía como un mecanismo de distribución de bienes escasos. Ya lo es el agua, aún no del todo el aire, aunque los bonos de carbono sean una realidad. Las necesidades en despliegue exponencial chocan con los límites naturales. Lo abundante se torna escaso. "De donde no hay no se puede sacar". Esta realidad seca los pozos (los acuíferos y los de petróleo), agota los "criaderos" de mineral, tala los bosques...

¿Es aplicable esto a la vivienda, al "derecho a la vivienda", esa necesidad insatisfecha para muchos de cobijo? Aquí chocan dos derechos, el de los capitalistas de mantener una tasa de ganancia que se desploma necesariamente y el de todos, incluidos ellos, de tener un techo. Como escribió Marx, "entre derechos iguales decide la fuerza".

Un artículo reciente del arquitecto y urbanista Jesús Gago, Madrid Nuevo Norte (Chamartín): un urbanismo depredador y contrario a la ley denuncia sin paliativos el negocio que estuvo en el origen de la caída de Manuela Carmena como alcaldesa de Madrid tras allanarle el camino a la derecha.

El negocio de la construcción es enorme, tanto en su escala física como económica, y lo defiende el capital financiero con uñas y dientes. Mantenerlo es una forma de aplazar, solo aplazar, el derrumbe del edificio económico del capitalismo actual. Así dice el artículo que expongo a continuación:

"En resumen, en la base del crecimiento general de los precios del suelo urbano, independientemente de las otras circunstancias que en cada ciudad o país inciden tanto en la renta como en el precio de la tierra, se encuentra el descenso de la tasa de ganancia, que ha llevado a nivel mundial a los actuales tipos de interés real muy cercanos a cero."

Parece evidente que, de momento y en nuestro país, la vivienda no debería considerarse un bien escaso, porque a la realidad de los desahucios y la cantidad de personas sin hogar se une la de cientos de miles de viviendas vacías. Solamente decide la fuerza entre los derechos en disputa. En este caso, literalmente, la fuerza económica de los capitales desemboca en la fuerza física de las "Fuerzas  de Orden Público" y la "Fuerza de la Ley" y de quienes la aplican.

La solución más ecológica (y más económica) no pasa por un nuevo impulso a la construcción, ahora de viviendas sociales, sino a una justa redistribución de las ya existentes que permanecen vacías en manos de grandes propietarios, atesoradas como un "valor expectante" a la espera de tiempos mejores. Estos son "la fuerza", no los que tienen un piso alquilado y a veces malviven con su renta, aunque se parapeten tras ellos los buitres.

La clase obrera y el problema de la vivienda

IKC

UNA SOLUCIÓN DEFINITIVA AL PROBLEMA DE LA VIVIENDA


CONTENIDO

1 La urbanización del mundo después de la 2ª guerra mundial.

2 La dimensión actual del problema de la vivienda.

2.1 La infravivienda en las ciudades del mundo.
2.2 El hacinamiento y la privación grave de vivienda en la UE.
2.3 Las viviendas sin ocupar y los edificios de uso parasitario.

3 La vivienda en la diana del capital ficticio del siglo XXI.

3.1 Las burbujas inmobiliarias en un contexto de incremento generalizado de los precios reales.
3.2 Los precios de la vivienda ya superan los máximos históricos del ciclo anterior.
3.3 “Para los precios inmobiliarios en Londres, consulte las cotizaciones en Tokio”.

4 La búsqueda de una solución efectiva exige romper con la burguesía.

4.1 Las políticas reformistas respetan el mantenimiento de los precios actuales.
4.2 Un programa de clase para solucionar el problema de la vivienda. 

CUANDO LA VIVIENDA OBRERA ES EL NICHO DE MERCADO DEL GRAN CAPITAL 

1 Los pisos procedentes de los desahucios bancarios ahora son...

2 …el negocio de los bancos y de los fondos buitres.

3 La burbuja de los precios de la vivienda alquilada.

4 De “No tendrás casa en tu puta vida” a la aparición de las PAH (Plataformas de Afectados por las Hipotecas)

5 La Propuesta de Ley de Vivienda de la PAH.

6 Ni una familia sin casa, ni una casa sin familia.

(...)

Las burbujas se caracterizan por una espiral de creciente producción alimentada por una demanda que parece no tener límite y que extiende su tensión inflacionista al conjunto de las construcciones existentes, primero en el mercado de la compraventa y inmediatamente del alquiler. Dicha demanda no nace de los ahorros de las clases trabajadoras cuyo límite es muy obvio. Su carburante proviene de la abundancia de capital que busca rentabilidades ante la disminución de la tasa de ganancia en la producción en general. La perspectiva de reventa de los inmuebles con grandes beneficios inicia el proceso de especulación y se alimenta del crédito fácil y barato de las entidades financieras, creando a su vez una burbuja de deuda. Cuando finalmente la tensión del mercado llega al límite y los inmuebles empiezan a no poder ser vendidos, los créditos dejan de poder ser amortizados y el propio sistema financiero peligra con la desvalorización de los inmuebles y el impago de la deuda hipotecaria.

(...)

Para la clase obrera mundial el problema de la vivienda es de naturaleza prioritaria. En sus manos está resolver la contradicción entre ser la productora de todos los inmuebles y no tener acceso de uso más que de los peores y cada vez con mayor dificultad.

Un programa de clase debe partir no de lo que la clase dirigente está dispuesta a ceder, sino de las necesidades reales de las masas trabajadoras en cada población y país. El nivel de desarrollo actual de las fuerzas productivas permitiría la desaparición de los problemas de vivienda si los recursos fueran planificados en función de su optimización social y no del beneficio del capital.

Eso significa que el problema de la vivienda de los trabajadores puede resolverse de manera efectiva y definitiva, pero a condición de partir de la visión simétrica a la que tienen la burguesía y sus acólitos reformistas: declarando la vivienda (incluidos los suministros básicos) un derecho básico real de responsabilidad y ejecución social, al igual que la sanidad, la educación y las pensiones. Y tomando las propias organizaciones de clase el control de la ejecución de ese derecho.

El principio es sencillo: en vez de dar buenos consejos a los capitales para que se porten mejor en el mercado de la vivienda para la clase obrera, hay que eliminar los capitales de ese mercado y el mercado mismo.

El programa a desarrollar ha de adaptarse a las realidades nacionales, pero en general habría de incluir las siguientes reivindicaciones:

Prohibición de todos los desahucios de familias trabajadoras.

Congelación de todos los alquileres al nivel más bajo de los últimos 20 años.

Municipalización de todo el suelo urbano.

Expropiación sin indemnización de todas la viviendas en manos de grandes propietariossu incorporación al parque público de alquiler social, a precios adaptados a la renta familiar.

Incorporación al parque público de toda vivienda vacía más de dos años.

• Plan urgente de construcción de vivienda pública en todas aquellas poblaciones donde las medidas anteriores no sean suficientes para garantizar vivienda digna a toda la población.

(...)



miércoles, 23 de diciembre de 2020

Primero, la monarquía; la constitución, después

Javier Pérez Royo, como catedrático de Derecho Constitucional, analiza aquí la relación invertida que el proceso de aprobación de la actual Constitución estableció y que constituye ahora el principal obstáculo para liberar al parlamento de la tutela real. Dice así: 

"La Monarquía es el problema. Con la subordinación del principio representativo al principio monárquico la capacidad de reforma y regeneración del sistema era y es nula."

Porque desde el primer momento esta constitución presenta las características de una carta otorgada surgida de un poder absolutista anterior. Franco, monarca absoluto, nombra un heredero, que es quien concede legitimidad al documento. De manera que aunque en el primer artículo se diga, por este orden:

1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.
2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.
3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.

La realidad es que primero fue la forma política y luego el reconocimiento de la soberanía nacional.

Y así sigue siendo. El reconocimiento es relativo, mientras no se toque la forma política. Se comprende que los "partidos del sistema" los llamados constitucionalistas, se opongan tajantemente a cualquier modificación de la forma de Estado.

El rey es en primer lugar el jefe de las fuerzas armadas, y como tal tiene la llave del poder militar. Juan Carlos lo dejó claro el 23 F. Y así como Franco había nombrado a su heredero, Juan Carlos nombró el suyo cuando, forzado por los escándalos, abdicó y se retiró a su exilio (sobre)dorado.

La prueba palpable la señala Pérez Royo, y es un detalle sobre el que se pasa de puntillas. El hecho es que hubo dos abdicaciones con un orden absolutamente lógico, que desnuda, para quien quiera verlo, las características fundamentales (fundacionales) del sistema.

Por la mañana el rey abdica el poder militar, en la Zarzuela, con su hijo, como si fuera (que tal es) un asunto de familia. Las cortes no estaban presentes, ¿qué tienen que ver con el ejército? El ejército es cosa nuestra.

Por la tarde su hijo, con uniforme de Capitán General, se presenta a las Cortes y formaliza la abdicación. ¿Quién estaba antes?

Cuando se promulgó la constitución el rey utilizó una fórmula exterior a ella. "Yo estoy antes de la constitución, la promulgo pero no me afecta". Y así es, porque su legitimidad venía de la dictadura. De hecho nunca juró cumplirla: solo había jurado las Leyes Fundamentales del Reino.


sábado, 19 de diciembre de 2020

Desde lo "políticamente incorrecto" hasta el feminismo, dando un rodeo

Con este año que se va se van también muchas personas irrepetibles (pero todos lo somos...) y algunos imprescindibles (aunque de todos se acaba forzosamente por prescindir). Ambos términos tienen un componente afectivo, ligado a los valores de quien los emplea. El que me autorizó para calificar con el segundo a Julio Anguita. Permitidme que considere irrepetible a Javier Krahe.

Krahe se equivocó al lamentar en Y todo es vanidad que no tendría estatua. Pues aunque aún no la tenga en su ciudad, ya tiene al menos dos en Galicia, una en Lugo y otra en Boiro. Tampoco esperaba conseguir el Nóbel, pero curiosamente se lo dieron a otro cantautor, Bob Dylan. 

Si juglares y trovadores arman la columna vertebral de la poesía medieval, me pregunto si en nuestros días no ocurre lo mismo. ¿Qué puede perder un poema para no entrar en la consideración de literatura, solo por haber sido compuesto para ser cantado? Para no agraviar a los muchísimos que dejaría de citar solo en nuestro país, no digamos fuera de él, prefiero no dar nombres. Decid un número y tratad de reunirlos hasta alcanzarlo.

Seguir la trayectoria de Javier es también seguir la evolución de cuarenta años del pensamiento inconformista. La historia de la España posterior a la dictadura ha pasado por fases que merece la pena recordar. La liberación de todo lo reprimido durante cuarenta años se manifestó en fenómenos como el destape y la movida. La explosión subcultural o contracultural fueron en parte consecuencia lógica de un desahogo necesario y también una forma de escape aprovechada por la élites para desviar la presión popular a territorios menos peligrosos. En todo caso fue un fenómeno sociológico que derivó en un desmadre generalizado pero controlable.

De aquella libertad de expresión incontrolada (aceptada socialmente, aunque en muchos casos con consecuencias penales, llevando a El Cabrero a la cárcel por blasfemia, y al propio Krahe ante un tribunal), se ha ido derivando a una corrección política que censura muchas cosas que entonces se dijeron bastante a lo loco. De la represión política se ha pasado a la represión social, si bien, como siempre, definida por la ideología de quienes la practican.

A pesar de su carácter satírico, hoy se objetaría mucho una canción como Villatripas. ¿Cómo reírse de algo tan vejatorio para la mujer, que sin duda sería un delito incluso entonces, no digamos ahora? Y alternativamente, considerada como una caricatura de comportamientos de la población rural ¿no es un insulto para las poblaciones aldeanas esa burla de su presunto atraso sociocultural? En nuestra época los chistes de Gila, y de tantos otros humoristas, sobre el comportamiento del cateto, serían rápidamente contestados con una ola de indignación.

Pero conviene (es imprescindible) considerar tanto aquel tiempo como este en su contexto, relativizando aquel clima social, y también el actual, tan crispado o más. Desde luego con claras motivaciones ideológicas, de género y de clase.

Una postura mucho más comprometida, tanto que condicionó para siempre su carrera, es la denuncia, me diréis si justificada, que realizó en Cuervo Ingenuo. Como dijo quien sabemos, "el que se mueve no sale en la foto". Eran otros tiempos ya, y el giro político desconcertó a unos y ablandó a otros. Indignó, desde luego, a nuestro cantautor.

Además de su vena erótica y sentimental, en canciones llenas de poesía, muestra su talante comprometido en otras. La crudeza descriptiva de La hoguera jamás podría considerarse un regodeo sádico. A contrario sensu, es uno de los mejores alegatos posibles contra la pena de muerte.

Si Señor juez es una crítica a los poderes del Estado, a través de la carta de un suicida, ¡Ay, democracia! es casi un punto final a la esperanza depositada en el sistema electoral. Nuestro autor se aleja explícitamente de las urnas, de las que no espera nada diferente de lo que ya hay.

Para completar el giro desde un machismo (¿o es también feminismo?) de caricatura hasta la caricatura cruel de un machista real, dejo a continuación la oligofrénica actuación de un marido insoportable.



Cuando pienso que son ya las once y pico,
yo, que ceno lo mas tarde a las diez,
¿Cómo diablos se fríe un huevo frito?
¿Dónde se habrá metido esta mujer?

La vecina me dice que no sabe
y mi suegra tampoco, desde ayer...
¡No son horas de que ande por las calles!
¿Dónde se habrá metido esta mujer?

Yo le iba a contar lo de García
y de cómo le he parado los pies,
lo del bulto que tengo en la rodilla...
¿Dónde se habrá metido esta mujer?

¿Qué hace aquí este montón de ropa sucia?
Le compré lavadora ¿para qué?
Estas cosas me irritan, no me gustan,
¿Dónde se habrá metido esta mujer?

Mi camisa aún está toda arrugada
y mañana me la tengo que poner.
Pues la plancha, aunque le den las tantas
¿Dónde se habrá metido esta mujer?

Va a haber bronca esta noche, va a haber bronca.
Me cabrea, hoy tenía ganas de...
Pues... ¡después de la bronca! pero, ¿dónde?
¿Dónde se habrá metido esta mujer?

¡Pero bueno! ¡si falta una maleta!
La de piel, para colmo la de la piel
¿Para que la querrá la imbécil esta?
¿Dónde se habrá metido esta mujer?


martes, 15 de diciembre de 2020

«¡Qué pena!»

Las viejas y recurrentes argumentaciones, las repetidas tomas de postura de los "poderes fácticos" que se recuerdan aquí, son de hace casi cien años, en ocasión del golpe de estado de Primo de Rivera. Ahora mismo no nos resultan extrañas, porque la historia se ha repetido una y otra vez.

Esa reiteración periódica de situaciones y discursos evoca el eterno retorno, esa teoría de lo fatal que postula que todas las situaciones se repetirán. El estoicamente pesimista Borges dice así en su cuento el inmortal:

Sabía [la república de hombres inmortales] que en un plazo infinito le ocurren a todo hombre todas las cosas. […] Encarados así, todos nuestros actos son justos, pero también son indiferentes. No hay méritos morales o intelectuales. Homero compuso la Odisea; postulado un plazo infinito, con infinitas circunstancias y cambios, lo imposible es no componer, siquiera una vez, la Odisea.
Esta es la versión que margina la ética. Ni siquiera cabe preguntarse si nos parece bien o mal. Como no hay solución, carece de importancia el juicio moral.

Diferente es el planteamiento optimista de la película el día de la marmota. En ella, la memoria (¡qué importante es la memoria!) permite al protagonista perfeccionar su conducta en cada una de las repeticiones, hasta alcanzar la salida del maleficio.

La teoría ha tenido una vertiente matemática, otra religiosa y otra ético-filosófica. A esta última, entreverada con la primera, se referían Nietzsche y, otra vez, Borges. La versión religiosa, con variantes, se parece más a la de la película. El perfeccionamiento logrado en las sucesivas reencarnaciones conduce al nirvanaque, como ocurre en las pesadillas, es un despertar (aunque para el pensamiento oriental sea un dormir) que pone límite al sufrimiento repetido.

El pensar humano, tan ligado al sentir, mantiene, salvo estados patológicos, una relativa alternancia de estados de ánimo. Ambas interpretaciones, la optimista y la pesimista, pueden conducir tanto a la parálisis (por exceso de confianza o abatimiento) como a la acción (entusiasmada o alarmada).

Poetas como Cernuda y León Felipe, impedidos de actuar en su desesperado exilio, escribieron versos como estos.

Pero, a diferencia de lo teorizado por el genio argentino, su amargura no conduce a la suspensión del juicio moral.



«Qué día
tan largo…
y qué camino
tan áspero…»

LF


¡QUÉ
pena
si este camino
fuera
de muchísimas
leguas
y siempre
se repitieran
las mismas
cuestas,
las mismas
praderas,
los mismos rebaños,
las mismas recuas
los mismos pueblos,
la mismas ventas!…

¡Qué
pena
si esta vida
tuviera
—esta vida
nuestra—
mil años
de existencia!…
¿Quién la haría hasta el fin
llevadera?
¿Quién la soportaría toda
sin protestas?…
¿Quién lee diez siglos en la Historia
y no la cierra
al ver las mismas cosas siempre
con distinta fecha?…
Los mismos hombres,
las mismas guerras,
los mismos tiranos,
las mismas cadenas,
los mismos esclavos
las mismas protestas
los mismos farsantes,
las mismas sectas
y los mismos poetas!…

¡Qué
pena,
qué
pena
que
sea
así todo siempre,
siempre de la misma manera!

León Felipe

De: «Versos y oraciones del caminante» – XXXI – 1920-1929

domingo, 13 de diciembre de 2020

El mal mayor del Mar Menor

El mal más aparente a vista de pájaro es la monstruosa urbanización de La Manga. El daño que causa la agroindustria es menos visible. Pero ambos son en realidad la misma cosa, la transformación de la Tierra en un erial, causada por la búsqueda incesante de lucro "cueste lo que cueste" (siempre a otros).

Pelotazos urbanísticos y negocios agroindustriales, ¿no podrían equipararse al genocidio, como crímenes de lesa humanidad? A fin de cuentas lo son contra la vida, y la humana está incluida.

El estrago visual del urbanismo de pasta y playa está bien a la vista. ¡Cosa más fea! Solo pueden superarla en daño para la naturaleza (y la vista) los sátrapas árabes del petróleo. ¿Qué hacemos con todo esto?

Vamos al agua. El agua es ahora una mercancía más. No nos engañemos, ya lo era, pero ahora cotiza en la bolsa. Lo llaman "mercado de futuros", cuando no hay futuro que valga. 

Consecuencias de que el agua cotice en el mercado de futuros





Lo que han hecho con el Mar Menor

PEDRO LUIS ANGOSTO

Murcia es una tierra extraña, como todas, llena de contrastes. Personas trabajadoras hasta la extenuación junto a otras que jamás han dado un palo al agua, se quejan de todo y viven como Dios; sabios humildes que predican en balde porque apenas hay auditorio y cretinos soberbios que sientan cátedra reaccionaria entre aplausos; tierras abandonadas pese a tener agua -los territorios del noroeste de la región- y desiertos -campo de Cartagena- convertidos en regadíos intensivos con el agua del Tajo, que ya no tiene agua.

Uno de los lugares más bellos de España, me atrevo a decir, es el nacimiento del Segura en tierras de Jaén. Desde Santiago-Pontones hasta La Toba, pasando por los Campos de Hernán Perea, Gontar, Nerpio, Miller, Huelga Utrera o Río Madera. Difícil ver tantas quebradas, tantas surgencias de agua a borbotones, tanto bosque, tantos cañones, tanto color y tanta vida natural. En estas tierras, incluso en los años más secos, fluye el agua con furia, como si quisiera abandonar sus depósitos cársticos por alguna extraña amenaza. Hay agua abundante, pero desde luego no para abastecer la constante ampliación de regadíos que se produce después, cuando el Segura atraviesa Cieza, se adentra en la Vega Baja o se pierde hacia los campos que rodean el Mar Menor. Ni la tiene el Segura, ni la posee el Tajo, sí el mar Mediterráneo, del que, dentro de no mucho, si las cabezas recuperan el sano juicio alguna vez, tendrán que bombear agua desalada hacia el interior.

Acabar con la vida en el Mar Menor es una vergüenza de tal calibre que es difícilmente asumible salvo para los salvajes que desprecian la belleza y el derecho a la vida de las demás especies que habitan el planeta, en este caso, la región de Murcia

Tuve la inmensa suerte de conocer el Mar Menor cuando era virgen, pueblecitos de pescadores, pequeños, bonitos, vivos con un diminuto mar cerrado al grande por un brazo de tierra en el que apenas había edificios. Comenzaba a manejarme dentro del agua. Fue allí donde aprendí a nadar de la mano de mi padre. Y me vicié. Durante muchos años me he preguntado si aquello que veía a todas horas en el Mar Menor fue verdad o una invención de mi memoria. Caballitos de mar se paraban delante de mis gafas de bucear, me miraban, daban un coletazo y desaparecían para luego regresar como si quisieran jugar al escondite; estrellas, esponjas, anguilas, chirlas y berberechos. Casi todos tenemos asociada la existencia de esos moluscos bivalvos al Norte, a las tierras gallegas, pero en el Mar Menor abundaban como la arena. Antes de meternos al agua, mi padre cogía una lata de tomate en conserva de cinco kilos vacía, le hacía unos agujeros en el culo y le ponía unas asas de alambre. Con el bote colgado del brazo buceábamos, poco porque no había profundidad, metíamos las manos en la arena y descargábamos. La arena se salía por los agujeros y quedaban las chirlas y los berberechos en la lata. Había tantos que nadie te decía nada:  Alguna mañana llegamos a coger más de diez kilos. No voy a decir que eran los mejores del mundo, ni mucho menos, entre otras cosas porque yo a esa edad no comía moluscos, pero sí que eran muchos y que después pasaban en agua, sal y vinagre varias horas hasta quedar completamente limpios de tierra. Correría el año del Señor de 1966, y alguno más. Poco después comenzó la furia edificadora en La Manga, más tarde en el interior, luego la conversión del desierto de Cartagena en regadío gracias a las aguas del Trasvase. Al final, la muerte del pequeño mar que fue una delicia y lo volverá a ser en cuanto los murcianos decidan expulsar de la vida pública a quienes tantísimo daño han causado.

No niego el derecho que tienen los terratenientes del Campo de Cartagena a reclamar riegos para el campo de Cartagena, pero sí que usen el agua para una agricultura intensiva que terminará por esquilmar la tierra, arrasar los acuíferos y agotar el agua de todos los embalses de Murcia, Albacete, Jaén, Cuenca y Guadalajara. Dado el cambio climático que estamos sufriendo, es cada día más necesario un uso racional del agua y una agricultura más respetuosa con el medio ambiente. No se puede demandar agua del río Tajo cuando está al límite y el caudal completamente estancado en buena parte de su curso medio. Si se quiere agua, si se quiere continuar con los cultivos en el Campo de Cartagena y otros lugares similares, será menester que inviertan en desaladoras y la extraigan del mar con todas las medidas ecológicas necesarias. Del mismo modo, la recuperación del Mar Menor será imposible si no se obliga a esos terratenientes a crear una red de canales de desagüe que vayan a parar a depuradoras y no al mar. La agricultura intensiva utiliza una enorme cantidad de abonos generales y oligoelementos como los nitratos, el hierro, el cobre, el potasio, el magnesio, el boro o el fósforo para tener más y mejores cosechas, pero esos oligoelementos filtrados o expulsados al Mar Menor no hacen que haya más cosechas de langostinos, doradas, lubinas o anguilas, sino que provocan la marea verde, la falta de oxígeno y la aniquilación de la flora y la fauna, transformando ese maravilloso espacio natural en un mar muerto.

Por otro lado, la brutal devastación urbanística de La Manga -hay trozos del cordón litoral que no sobrepasan los cien metros de anchura- ha causado un impacto ambiental tan catastrófico, que sólo podría ser aminorado mediante derribos, la plantación masiva de árboles, la depuración de todas las aguas residuales y la prohibición tajante de cualquier nueva edificación.

La Manga debió ser un paraje natural protegido, sin edificios privados, con no demasiados hoteles, con las infraestructuras necesarias que no perjudicasen al medio. Lo mismo debió suceder con los pueblos ribereños del Mar Menor, la mayoría de ellos compuestos por casas de planta baja o como mucho de una planta en altura. Se debió seguir el modelo tradicional, el de las casas de pescadores y de los primeros veraneantes como Emilio Castelar, continuando su crecimiento hacia el interior siguiendo las pautas marcadas por las ciudades-jardín de Howard y Arturo Soria. No se hizo y ahora toca transformarlo todo de un modo racional aunque los costes sean muy elevados. Ninguna generación tiene el derecho de privar a la siguiente de los paraísos que ella disfrutó. Además, acabar con la vida en el Mar Menor es una vergüenza de tal calibre que es difícilmente asumible salvo para los salvajes que desprecian la belleza y el derecho a la vida de las demás especies que habitan el planeta, en este caso, la región de Murcia.