miércoles, 25 de noviembre de 2020

¿Unir o desunir?

 

Piden 4,5 años de cárcel por difundir fotos de un desahucio de una familia con un bebé










Ante los apoyos que ha recibido el gobierno para aprobar los presupuestos, cuando ya resultan insoportables los heredados de Cristóbal Montoro, han sonado las alarmas. Una parte de la sociedad ha puesto a todo volumen sus altavoces mediáticos. Porque entre esos apoyos aparecen dos formaciones nacionalistas de izquierdas, ERC y EH Bildu.

No son las formaciones nacionalistas tradicionales, el PNV de siempre y la travestida CiU. Con ellas pactaron todos los gobiernos anteriores cuando no tenían mayoría absoluta, para este y para otros muchos asuntos. Ni al patriótico Partido Popular le importó un ápice el solapado rechazo a su ideal de España ni al ex obrero PSOE la defensa a ultranza de los privilegios patronales.

Sin la menor duda lo hicieron para esquivar a quien estaba a su izquierda, porque se debían a sus patrocinadores, los que constituían su soporte económico y mediático.

La retórica empleada en esta ocasión pulsa las emociones que provoca el grito ¡España se rompe, la Patria está en peligro!

¿Acaso no se puede estar de acuerdo en otras cosas, como los compromisos en materia económica y social, con las izquierdas nacionalistas? ¿Cuántas veces se pusieron de acuerdo los separatistas declarados de Cataluña y los súper patriotas de Madrid? Casualmente, los gobiernos de ambas comunidades proponen ahora exactamente lo mismo para la celebración de las próximas fiestas: reuniones de hasta diez personas y media hora más de retraso del toque de queda en los días señalados.

Porque para ambas hay objetivos comunes. Tumbar al gobierno, desde luego, pero también, en el falso dilema entre salud y economía, poner la economía por encima de la vida de mucha gente.

En cambio, cuando temen que esté en riesgo esa economía al servicio de los privilegiados, lo más importante es la Patria.

Ah, claro, y me olvidaba, osan demonizar cualquier pacto con Bildu (con propuestas tan humanitarias como parar los desahucios, por ejemplo) los mismos que bendijeron negociaciones con ETA. Ahora que el PNV parece bascular, negociando con el gobierno su apoyo, lo denunciarán también, olvidando los muchos toma y daca que negociaron en el pasado…

Pero no es eso lo que más me importa destacar. Quiero dar la vuelta al argumento de que no se puede pactar con quienes quieren “romper España”.

Cuando dos comunidades tan conflictivas como la vasca y la catalana están divididas, profundizar en esa división imponiéndose a una de las partes por la fuerza es la mejor manera de propiciar la ruptura; o de perpetuar el problema. Porque les conviene que siga en primer plano a estos patriotas que aman tanto a su patria que la prefieren sometida.



“Mía o de nadie”, ese grito machista. En este Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer me parece oportuno recordar a los que dicen amar tanto a España que el sometimiento no es la mejor forma de provocar el amor.

Es mejor el acercamiento en temas concretos en los que ponerse de acuerdo.

Entonces puede descubrirse que la unidad abstracta de las patrias no es el tema realmente importante, sino que lo decisivo es la división concreta de las clases.

1 comentario:

  1. Esos que tanto vociferan sobre la ruptura de España, y que de tanto en tanto reclaman la devolución de Gibraltar (pero no de la finca del Duque de Wellington*), esos mismos que apoyan la permanencia de bases militares extranjeras en nuestro país. Porque, efectivamente, "lo decisivo es la división concreta de las clases".

    * "En el pueblo de Alomartes (Municipio de Íllora, Granada) , a 230 kilómetros de Gibraltar, también existe una verja que separa España del Reino Unido. La valla en cuestión está coronada por una W de Wellington, y una C y una R de Ciudad Rodrigo, los dos títulos más importantes del duque de Wellington, propietario de esos dominios. La finca se llama La Torre, pero los vecinos la han rebautizado como “la Gibraltar granadina”. Son unas 1.000 hectáreas con olivos, amapolas y un coto de caza de nivel internacional que ha servido de patio de juegos para 'royals' como el rey Juan Carlos, el príncipe Carlos de Inglaterra y la princesa Carolina de Mónaco."

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