lunes, 22 de junio de 2015

La economía del bien común

Enrique Javier Díez Gutiérrez, profesor de la Universidad de León, reflexiona sobre los mitos de la economía de mercado. El principal de ellos establece la supuesta superioridad de la competencia sobre la cooperación. En sociedades competitivas, el triunfo de unos se apoya necesariamente en el fracaso de otros, algo muy discutible y que conduce a callejones sin salida, especialmente cuando los sistemas llegan a sus límites. 

La cooperación, literalmente, no tiene buena prensa, ni puede tenerla, en un modelo social en que ascienden sobre todo personas antisociales, que resultan culturalmente “seleccionadas”. Los egoístas son los que pueden tener más éxito en este sistema capitalista. Los dueños egoístas tienen a su servicio a egoístas de menor cuantía, en cascada descendente.

Descendente... al abismo.


Rebelión

Acabo de leer el libro de La economía del bien común de Christian Felber, que me han pasado los compañeros de la biblioteca de la Facultad de Educación. Aunque no comparto el fondo de su planteamiento, anclado en un marco de una economía liberal y de un capitalismo de rostro humano, creo que hace aportaciones interesantes que debíamos tener en cuenta en el actual contexto político y económico que, a tenor de las predicciones, parece que va a cambiar radicalmente en este año.

La primera aportación interesante es recordarnos que uno de los mitos básicos de la economía de mercado que se enseña actualmente en la mayor parte de las Facultades de Economía, que “la competencia es el método más eficaz que conocemos”, consagrado por Friedrich August von Hayek, está basado en una creencia, es fruto de una ideología determinada. Es decir, que no hay ningún estudio empírico que haya demostrado jamás que la competencia sea el mejor método que conocemos. “Una de las piedras angulares fundamentales de las ciencias económicas es sólo una afirmación que cree la mayoría de los economistas. Y sobre esta afirmación se sustenta el capitalismo y la economía de mercado, que son los modelos económicos dominantes en el mundo desde hace doscientos cincuenta años”, constata Felber.

Lo sorprendente es que los estudios de psicología social, neurobiología o incluso de economía demuestran de forma contundente que la competencia no es el método más eficaz que conocemos sino la cooperación. Nadie discute que la competencia motive. Pero lo hace de manera más débil que la cooperación. Mientras la cooperación motiva basándose en las relaciones satisfactorias, el reconocimiento mutuo y la consecución de objetivos compartidos, la competencia lo hace basando el éxito de uno en el fracaso del otro. Es decir, motiva por una parte en función del miedo. Como refleja Felber “el miedo es un fenómeno muy extendido en las economías capitalistas de mercado: se teme perder el trabajo, los ingresos, el estatus, el reconocimiento social, la pertenencia. En la competición por escasos bienes hay en general muchos perdedores, y la mayoría tienen miedo de serlo”.

Por otra parte, la competencia motiva en función del deseo de triunfar, de ser mejor que los demás. Como este autor explica “desde un punto de vista psicológico se trata de un narcisismo patológico. Sentirse mejor porque los demás son peores es simplemente enfermizo”. Porque quien relaciona su propio valor con ser mejor que los demás, depende completamente de que los demás sean peores. La autoestima debería basarse en ser cada vez mejores y más capaces respecto a nosotros mismos, en aquellas acciones que nos gustara realizar. Nadie saldría perjudicado y no habría necesidad alguna de la existencia de perdedores. Si como efecto secundario y sin ser mi objetivo, explica Felber, resulta que soy mejor que otro en una actividad, no puedo valorarlo como una victoria, porque no estoy situándome en una situación de derrota-victoria hablando en términos competitivos. Si mi meta es hacer bien las cosas, entonces no es necesaria la competencia, que es justo el fundamento del mito: sin competencia no nos sentimos incentivados para ser eficientes. Además, psicológicamente, la motivación es mayor cuando es interna que cuando es externa.

El problema añadido de este modelo social basado en la competitividad es que en economía ascienden especialmente las personas antisociales. Son las que resultan culturalmente “seleccionadas”. Los egoístas son los que pueden tener más éxito en este sistema capitalista. Si en la economía y en la sociedad se recompensa sistemáticamente el egoísmo y las actitudes competitivas, si se tiene por personas exitosas a aquellas que progresan a base de emplear esta dinámica de incentivos, ese carácter capitalista es el que acaba configurando el carácter de la propia sociedad, como analiza Erich Fromm en Del Tener al Ser o Richard Sennett en su famosa obra La corrosión del carácter.

La segunda aportación interesante es la propuesta de redefinir el éxito económico, no como el resultado de las dos variables tradicionales habituales, el PIB en lo macroeconómico y el beneficio financiero de las empresas en el ámbito microeconómico. Sino como el balance del bien común conseguido. Al estilo de lo que hace Bután con su “felicidad nacional bruta”, en donde se pregunta a la población cómo ve su futuro y el de sus hijos e hijas, si confía en sus vecinos, si dispone diariamente de tiempo para hacer un descanso y meditar, etc. Felber propone aplicarlo también a las empresas preguntando si crea o destruye empleo, si la calidad de los puestos de trabajo aumenta o disminuye, si los beneficios se reparten de forma justa, si se trata y remunera igual a mujeres y hombres, si la empresa cuida o explota el medio ambiente, si produce armas o alimentos ecológicos locales, etc. “El beneficio financiero de una empresa sólo ofrece información de cómo se sirve a sí misma, pero no de cómo sirve a la sociedad”, explica.

Y la tercera propuesta que destaca es el cuestionamiento de la propiedad y la herencia. Como ha dicho Warren Buffet, uno de los más grandes especuladores financieros en el mundo, “¿encuentran eficiente que los miembros de la selección nacional de fútbol de mañana sean los hijos de los jugadores de hoy en día?, ¿lo encuentran justo?”. Por eso defiende que en una sociedad democrática toda persona debe encontrar iguales condiciones de inicio y conseguir su patrimonio a través de su propio esfuerzo e ingresos. Igualmente defiende que “ninguna persona tenga naturaleza en propiedad, sobre todo suelo”, teniendo sólo en uso aquello que vaya a trabajar sin coste alguno. Podemos usar la naturaleza, pero no la hemos creado ni tenemos derecho de propiedad sobre algo que es común. Además, alega, “la posición absoluta del derecho a la propiedad se ha convertido hoy en día en la mayor amenaza para la democracia. Gracias a la no limitación del derecho a la propiedad, algunas personas y empresas se han vuelto tan poderosas que controlan los medios y dirigen los procesos políticos hacia sus propios intereses”.

Este planteamiento le conduce a afirmar que la igualdad es un valor superior a la libertad, porque una libertad demasiado grande puede poner en riesgo la libertad del otro. La igualdad es por lo tanto un principio absoluto; la libertad, uno relativo. Existe un principio de limitación para la libertad, pero no para la igualdad. Respecto a la propiedad, esto significa que todas las personas deberían tener el mismo derecho a una propiedad limitada (lo necesario para el bienestar), pero nadie debería tener derecho a una propiedad ilimitada. Por esto, el derecho a la propiedad tiene que estar relativamente limitado, concluye.

Aportaciones interesantes, entre otras muchas, que nos ayudan a deconstruir mitos e ideologías asumidas con excesiva credulidad actualmente y que damos por asentadas, cuando sólo se basan en una colonización emocional de nuestro imaginario colectivo, mediante los medios masivos de comunicación, que nos enseñan sistemáticamente y constantemente a concebir el mundo desde el habitus capitalista, que diría Foucault. Cuando, como indica Felber, “no conozco ninguna corriente de pensamiento ni ninguna religión del mundo que pretenda educarnos en la competencia y el egoísmo. Tanto más sorprendente es que el sistema económico occidental esté basado en valores que no están respaldados por ninguna religión o ética. ¡El darwinismo social, ni la más mínima base científica, es la religión secreta de la economía!”.

viernes, 19 de junio de 2015

El pulso entre Grecia y la troika

El economista Costas Lapavitsas analiza las últimas propuestas y contrapropuestas de la negociación. Lo que revela es que Grecia no saldrá adelante con un acuerdo en los términos que le proponen. La finalidad no es cobrar una deuda incobrable, cosa que saben bien esas "instituciones", sino torcer el cuello a la esperanza, no ya de los griegos, sino de cualquier pueblo que quiera emanciparse del sistema de la usura.

La solución, pues, no es permanecer en la bodega de un barco que se hunde. Si rompe esa baraja trucada, seguramente Grecia lo pasará muy mal (peor aún que ahora) durante un cierto tiempo, pero con una política propia y libre podrá levantar cabeza. Seguramente antes de lo que imaginamos.

Y podrá salir adelante si cuenta con la solidaridad de los que ya han pasado por estos trances, de los que están pasando sin ser del todo conscientes y la de los que aún han de pasar por las horcas caudinas.

Solidaridad y cambio a tiempo. Si para cuando queramos cambiar nosotros Grecia está vencida, seguirán quebrando a los pueblos uno a uno.
 

Grecia

Jacobinmag


En los últimos días ha habido numerosas vicisitudes importantes en la negociación de la deuda entre Grecia y las instituciones europeas: la presentación de propuestas por parte del gobierno griego; filtraciones de supuestas contrapropuestas de los prestamistas; el rechazo de las mismas por el primer ministro griego, Alexis Tsipras; el debate previo en el parlamento griego, donde Tsipras repitió su rotundo rechazo de las contrapropuestas, y finalmente la negativa a pagar el vencimiento del 5 de junio del préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI). Nos hallamos sin duda en un momento crucial.

El único partido político capaz de hacer que Grecia avances en estos momentos es Syriza. Nueva Democracia se debate en disputas sobre el liderazgo y en el plano electoral está perdiendo apoyos. To Potami carece de toda credibilidad. El Pasok se halla en estado moribundo. Lo que proponen estos tres partidos es en lo esencial el retorno al régimen de los memorandos. El Partido Comunista Griego está empantanado en una ciénaga de turbio izquierdismo. El rumbo elegido por Amanecer Dorado, finalmente, no puede conducir más que a la ruina total del país, tanto en el aspecto social como nacional.

El pueblo griego sigue depositando sus esperanzas en Syriza y nadie más, como muestran los sondeos. Por tanto, es sumamente importante que el intento de Syriza sea un éxito. Los debates en el seno del partido, por esa misma razón, adquieren automáticamente una dimensión nacional. En este momento histórico crucial hace falta analizar con lupa las propuestas del gobierno griego y las contrapropuestas de los prestamistas para extraer algunas conclusiones sobre el curso de las negociaciones.

Las propuestas del gobierno griego

El texto presentado por el gobierno griego como base del acuerdo con los socios se resume en lo esencial en los siguientes puntos:
1. Fijar un superávit primario del 0,6 % en 2015, del 1,5 % en 2016, del 2,5 % en 2017 y del 3,5 % en los siguientes cinco años. Sin duda, estas proyecciones son más bajas que el utópico 3 % en 2015 y el 4,5 % en 2016 que establecen los memorandos. En cambio, el tipo de gestión que propone el gobierno es muy ajustado, como demuestra el abandono de la perspectiva de presupuestos equilibrados. En la práctica, habrá austeridad en 2015-2016 y sin duda a partir de 2017.
2. Con el fin de cumplir los superávit de 2015-2016, que son los únicos años para los que puede haber alguna predicción realista, el gobierno propone aumentar los impuestos. La medida principal en este terreno consiste en fijar tres tipos del impuesto sobre el valor añadido (IVA, del 6,5 %, 11 % y 23 %), aplicándose el más bajo a los medicamentos y el intermedio a los alimentos básicos, la energía y el agua. Los incrementos fiscales más importantes se dan en los impuestos indirectos, si bien hay algún intento de aplicar políticas redistributivas al mantener bajos los tipos fiscales aplicados a los bienes de consumo popular, como ejemplifica la reducción del impuesto sobre la electricidad (del 13 % al 11 %). Sin embargo, si se producen aumentos del IVA de una magnitud suficiente para alcanzar el superávit requerido, el aumento de la carga fiscal será inevitablemente importante.
3. El gobierno propone asimismo elevar la tasa de solidaridad (cuyo peso recae en los más ricos), una tasa especial sobre los beneficios de las grandes empresas, una tasa sobre los anuncios publicitarios en televisión, el pago de las licencias otorgadas a cadenas de televisión, un impuesto sobre el lujo y otras medidas fiscales. También propone una serie de medidas administrativas y legislativas para facilitar la represión de la evasión fiscal, minimizar el fraude fiscal y mejorar la recaudación.
4. Aparte de las medidas fiscales, el gobierno propone privatizaciones hasta un total de 3 200 millones de euros en 2015-2016, 2 100 millones en 2017-2019 y 10 800 millones para el periodo posterior a 2020. Se estipularán condiciones de inversión y protección de los derechos laborales en las empresas privatizadas, y los ingresos obtenidos se utilizarán para la seguridad social y el refuerzo del banco de inversiones que está previsto crear.
5. En lo que respecta a la seguridad social, las propuestas incluyen la abolición de la cláusula de déficit cero en 2015-2016 y el aumento gradual de la edad de jubilación anticipada hasta los 62 años. Asimismo se avanzan una serie de medidas específicas para limitar el empleo sumergido y el impago de las cotizaciones a la seguridad social.
6. En el ámbito de las relaciones laborales, el gobierno quiere reintroducir los convenios colectivos y restablecer a partir de finales de 2016 el salario mínimo en los niveles de 2010.
7. En cuanto a los “préstamos morosos”, hay una propuesta de que se forme un grupo de trabajo que esboce una serie de medidas para mitigar gradualmente la situación actual. Además se suspenderán temporalmente los desahucios de primeras residencias.
8. El gobierno está implantando además una serie de reformas del sistema judicial, del código concursal, del turismo, del comercio, de las telecomunicaciones, del trabajo por cuenta propia, del registro de la propiedad, de la administración pública y del sector energético.
9. Finalmente, el gobierno propone dos medidas encaminadas a reestructurar la deuda en 2015-2016. En primer lugar, en 2015 se amortizarán los bonos que están en manos del Banco Central Europeo (BCE) con fondos que facilitará el Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM). En segundo lugar, en 2015-2016 se devolverán los préstamos del FMI, también con fondos aportados por el ESM. No hay ninguna referencia al importe total de los nuevos préstamos, pero lógicamente rondará los 50 000 millones de euros. Sobre esta base se calcula que Grecia será capaz de volver a los mercados en marzo de 2016. El gobierno pide asimismo a las “instituciones” que se planteen conceder un programa de financiación del desarrollo durante el periodo 2016-2021. La magnitud y la naturaleza del programa, sin embargo, no se conocen.
Las propuestas del gobierno constituyen una solución de compromiso sumamente dolorosa y es preciso que el partido debata internamente sobre sus consecuencias en relación con la implementación de la plataforma electoral de Syriza, el programa de Salónica. Por ejemplo, no incluye ninguna mención sobre la quita de la deuda ni sobre exenciones fiscales, pero a cambio sí se habla de la imposición de un nuevo IVA y de otros impuestos, del aplazamiento de la quita de la deuda (seisachteia), y no se dice ni una palabra sobre la nacionalización de la banca, etc.

Recordemos que el programa de Salónica no es para nada una especie de bolchevismo, sino más bien keynesianismo moderado. La solución de compromiso que propone el gobierno a las “instituciones” plantea realmente dudas sobre el grado de aplicabilidad que tiene. Está claro que la estrategia de negociación del gobierno consiste en concluir el proceso de evaluación, asegurándose un periodo de liquidez y al mismo tiempo tratando de arrancar un acuerdo con los acreedores en torno al grado de endeudamiento y el desarrollo. Syriza está apartándose a todas luces del programa de Salónica, pero intenta mantener vivas las esperanzas de emprender un rumbo alternativo en el futuro.

Las propuestas de los prestamistas

¿Cuál ha sido la respuesta de los “socios”? A juzgar por el texto que se ha filtrado, la respuesta ha sido brutal.
1. Las “instituciones” reclaman unos superávit primarios del 1 % en 2015, del 2 % en 2016, del 3 % en 2017, del 3,5 % en 2018 y en cada uno de los años subsiguientes. Estos objetivos no son muy distintos de los que propone el lado griego, de manera que implícitamente se reconoce que los objetivos marcados con anterioridad eran inalcanzables. Ha habido una concesión por parte de los prestamistas, aunque la gestión fiscal sigue moviéndose en márgenes muy estrechos. Habrá un régimen de austeridad durante muchos años.

2. El problema es que las “instituciones” consideran que según las proyecciones actuales la economía griega tendrá este año un déficit primario del 0,66 %. También es evidente que no dan crédito a las previsiones del gobierno griego sobre la renta que se generaría gracias a las medidas que preconiza. Por tanto, las “instituciones” dicen que es preciso adoptar medidas “específicas y de alta calidad” para poder alcanzar los superávit de 2015-2016 de una manera que sea compatible con el Programa a Medio Plazo para 2016-2019. Esto implica…

3. Ante todo, un aumento del IVA que suponga un incremento de la recaudación tributaria de unos 2000 millones de euros. Habrá dos tipos del impuesto, del 23 % y del 11 %, aplicándose este último a los alimentos, las medicinas y los alojamientos hoteleros (mientras que la energía se gravará con el tipo más alto). Los descuentos que antes de aplicaban a las islas serán suprimidos.

4. Las “instituciones” reclaman muchas otras medidas fiscales draconianas, como la supresión de las rebajas fiscales –incluido el subsidio al gasóleo– para los agricultores y al gasóleo de calefacción. Asimismo exigen el ajuste de la valoración objetiva de los bienes inmuebles, de manera que el impuesto sobre el patrimonio genere los mismos ingresos en 2015 y en 2016, a saber, 2 650 millones de euros al año. Es más, insisten en la eventual supresión de las liquidaciones favorables de contribuciones en interés de la mitigación de deudas acumuladas.

5. Aparte de las medidas tributarias, las “instituciones” exigen la reforma del sistema de pensiones, concretamente reducciones del 0,25 al 0,5 % del PIB en 2015 y del 1 % en 2016. Esto supone introducir una serie de cambios, incluida la eliminación del subsidio de solidaridad social para los pensionistas y la jubilación a los 67 años para quienes se hayan jubilado después del 30 de enero.

6. Las “instituciones” proponen un montón de medidas suplementarias para la reforma de la administración pública y la justicia y preconizan la independencia de los mecanismos de recaudación fiscal, junto con la gestión privada independiente del sistema tributario.

7. En lo que respecta a las cuestiones laborales, proponen un proceso de consulta en torno a las cuestiones del salario mínimo, la negociación colectiva, los despidos masivos y las huelgas sobre la base de la “mejor práctica” europea.

8. Por otro lado, reclaman la desregulación de una serie de mercados, en especial el de la generación y distribución de energía eléctrica.

9. Asimismo exigen la continuación sistemática de amplias privatizaciones, entre otras de la compañía ferroviaria, los aeropuertos regionales, la autopista Εgnatia y los puertos de Pireo y Salónica.
10. Finalmente, las “instituciones” no hablan para nada de la reestructuración de la deuda ni de un programa de inversión para el desarrollo.
Del documento se desprende, así, que los prestamistas insisten en medidas fiscales duras y “de alta calidad” con el fin de asegurar unos superávit primarios “bajos”. Al mismo tiempo exigen medidas drásticas en materia de pensiones, dolorosas reformas laborales y toda una gama de políticas de desregulación. La idea es que de esta manera se llevará a cabo la evaluación y se concederá al país alguna inyección de liquidez en el futuro inmediato. Sin embargo, no proponen ninguna solución para la deuda ni ningún programa de inversiones. Solo nos queda suponer que esto vendrá más tarde, tal vez después de la “importante” negociación en torno al limbo fiscal en que se halla Grecia.

¿Adónde lleva esta ruta?

Saltan a la vista algunas conclusiones evidentes sobre el futuro que nos espera. Carece de fundamento la idea de que existen profundas diferencias entre los acreedores que pudieran aprovecharse en beneficio del lado griego. La élite europea sabe guardar las formas y se muestra cortés, pero no conoce a nadie a quien pudiera llamar amigo. A la hora de la verdad, los amables negociadores se tornan duros, intransigentes y cínicos. Así se construyeron los imperios en el pasado.

No existe ninguna “política de negociación” en el sentido que se suele dar a la expresión en Grecia, a saber, con acuerdos personales entre los dirigentes. En el contexto político europeo, las posiciones se expresan por mediación de instituciones y mecanismos –no solo del sector público– que obedecen a su propia lógica. La mediación es a menudo de carácter tecnocrático. Por ejemplo, no hay una gran diferencia entre los objetivos de superávit primario del gobierno griego y de los prestamistas, pero la naturaleza de las medidas que proponen unos y otros es muy distinta. La mediación tecnocrática de las posiciones políticas de los prestamistas es rígida; sigue la lógica del FMI y, en consecuencia, exige medidas drásticas.

No habrá ninguna propuesta de los prestamistas que no suponga un elevado coste político para Syriza y su dirección, pues este partido pone en peligro el status quo en Europa. Los prestamistas quieren demostrar que Syriza ha sido derrotada. No habrá ninguna propuesta de los prestamistas que permita a Syriza aplicar el programa de Salónica. El terreno al que están arrastrando los prestamistas a Syriza está cada vez más lejos de sus posiciones preelectorales. Parecen claras algunas conclusiones:

Si se firma un acuerdo en las condiciones impuestas por los prestamistas, Grecia volverá en lo esencial al régimen de los memorandos, lo que significa que no habrá desarrollo sistemático, el desempleo se mantendrá en cotas altas, aumentará la desigualdad, la población envejecerá y Grecia se convertirá en un paria insignificante en el escenario internacional. Si se firma un acuerdo como este, el tiempo correrá en contra de Syriza. No habrá margen para una “ruptura interna” con la corrupción y la intriga ni ninguna posibilidad de un cambio social. Será un desastre tanto para el país como para la izquierda.

Lo deseable en este momento no es hallar algún terreno común entre las propuestas del gobierno y las de los prestamistas por la razón evidente de que cualquier acuerdo en este sentido nos alejará todavía más del programa de Salónica. En lo esencial, los prestamistas habrán ganado. Apenas queda margen de maniobra en la continuación de las negociaciones. La prolongada ausencia de liquidez y de financiación orquestada por los prestamistas ha hecho caer la economía del país en recesión. El Estado suspende pagos y no puede funcionar debidamente.

La fuga de depósitos bancarios ha adquirido proporciones gigantescas: el sistema bancario está a punto de colapsar, mientras se acumulan los importes de la deuda morosa. El crédito comercial está congelado. En los últimos cuatro meses, el gobierno de Syriza ha gestionado la economía mejor que Nueva Democracia y el Pasok, pero a medida que los prestamistas aprietan la tuerca, se ensanchan las grietas. La estrategia de cambio radical en Grecia dentro del marco de la Unión Europea está en un callejón sin salida. Este es el mensaje crucial y básico que han transmitido los prestamistas con su táctica de apisonadora. Si Syriza quiere cambiar realmente la sociedad, evitar la ruina de la nación, devolver la economía a la senda del desarrollo, asegurar una nueva posición dinámica para Grecia en el mundo, es preciso buscar vías de avance alternativas. Los análisis y el conocimiento están ahí, ahora lo que falta introducir en la ecuación es la voluntad política y la firmeza.

jueves, 18 de junio de 2015

Si los tiburones fueran hombres

Magistral historia de Bertolt Brecht, publicada por Alianza, en 1975 en "Historias de Almanaque"  La encontré aquí.

No es teoría de la literatura sino un auténtico teorema.




-Si los tiburones fueran hombres -preguntó al señor K. la hija pequeña de su patrona-, ¿se portarían mejor con los pececitos?

-Claro que sí -respondió el señor K.-. Si los tiburones fueran hombres, harían construir en el mar cajas enormes para los pececitos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias animales. Se preocuparían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían todo tipo de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lastimase una aleta, en seguida se la vendarían de modo que el pececito no se les muriera prematuramente a los tiburones.

Para que los pececitos no se pusieran tristes habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes. También habría escuelas en el interior de las cajas. En esas escuelas se enseñaría a los pececitos a entrar en las fauces de los tiburones. Estos necesitarían tener nociones de geografía para mejor localizar a los grandes tiburones, que andan por ahí holgazaneando. Lo principal sería, naturalmente, la formación moral de los pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un pececito que sacrificarse con alegría; también se les enseñaría a tener fe en los tiburones, y a creerles cuando les dijesen que ellos ya se ocupan de forjarles un hermoso porvenir. Se les daría a entender que ese porvenir que se les auguraba sólo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Los pececillos deberían guardarse bien de las bajas pasiones, así como de cualquier inclinación materialista, egoísta o marxista. Si algún pececillo mostrase semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicarlo inmediatamente a los tiburones.

Si los tiburones fueran hombres, se harían naturalmente la guerra entre sí para conquistar cajas y pececillos ajenos. Además, cada tiburón obligaría a sus propios pececillos a combatir en esas guerras. Cada tiburón enseñaría a sus pececillos que entre ellos y los pececillos de otros tiburones existe una enorme diferencia. Si bien todos los pececillos son mudos, proclamarían, lo cierto es que callan en idiomas muy distintos y por eso jamás logran entenderse. A cada pececillo que matase en una guerra a un par de pececillos enemigos, de esos que callan en otro idioma, se les concedería una medalla al coraje y se le otorgaría además el titulo de héroe. Si los tiburones fueran hombres, tendrían también su arte. Habría hermosos cuadros en los que se representarían los dientes de los tiburones en colores maravillosos, y sus fauces como puros jardines de recreo en los que da gusto retozar. Los teatros del fondo del mar mostrarían a heroicos pececillos entrando entusiasmados en las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que, a sus sones, arrullados por los pensamientos más deliciosos, como en un ensueño, los pececillos se precipitarían en tropel, precedidos por la banda, dentro de esas fauces. Habría asimismo una religión, si los tiburones fueran hombres. Esa religión enseñaría que la verdadera vida comienza para los pececillos en el estómago de los tiburones. Además, si los tiburones fueran hombres, los pececillos dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos cargos, lo que los colocaría por encima de los demás. A aquellos pececillos que fueran un poco más grandes se les permitiría incluso tragarse a los más pequeños. Los tiburones verían esta práctica con agrado, pues les proporcionaría mayores bocados. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos puestos, se encargarían de mantener el orden entre los demás pececillos, y se harían maestros u oficiales, ingenieros especializados en la construcción de cajas, etc. En una palabra: habría por fin en el mar una cultura si los tiburones fueran hombres.

martes, 16 de junio de 2015

El neoliberalismo y los recursos naturales

La división del mundo en un centro demandante de energía y materiales y una periferia en que abundan exige al capital globalizado un acceso barato a esas riquezas.

Cuando se hace difícil la ganancia, que no puede incrementar infinitamente el capital, y se manifiesta esa secular tendencia a la baja de la tasa de ganancia, el capitalista inversor, siempre a la busca de la mayor ventaja, puede emplear su dinero, además de en su opulento tren de vida, en tres sectores fundamentales, que son la industria productiva, la especulación financiera y la adquisición de tierras.

La ganancia bruta se reparte entre fuerza de trabajo, beneficio del capital y renta de la tierra. A la pugna entre trabajo y capital hay que añadir la que se da entre los diversas componentes de la propiedad de los medios productivos. El capital industrial debe descontar de sus beneficios los intereses que debe al financiero prestamista y la renta debida a los propietarios del suelo.

La bajada de la tasa de ganancia viene ahora agravada por los límites físicos al crecimiento indefinido. Esto acentúa la explotación de la fuerza de trabajo y la de la naturaleza. Si tradicionalmente el capital pudo comprar tierras, esto se ha visto limitado por la propiedad pública, y en particular por el dominio público sobre el subsuelo. Así que los grandes defensores de la propiedad privada de la tierra pretenden ahora acabar con ella... si es propiedad pública.

Es un problema que no puede ser tratado en abstracto, y hay que denuciar que, tras las proclamas que tan bien suenan de la naturaleza como "patrimonio común de la humanidad" se oculta malamente la intención de abrir por completo la explotación de la naturaleza al capital trasnacional, dejando además como árbitros en cualquier disputa entre empresas y estados a organismos sobradamente conocidos por su parcialidad hacia las grandes empresas.

Los estados (entiéndase sobre todo los periféricos) quedarán así sometidos al gran capital. Basta ver lo que estipulan los tratados de libre comercio, que pretenden salvaguardar los derechos de las empresas frente a las inermes constituciones nacionales. Véase el TTIP.


Rebelión
 
En la séptima década de la pasada centuria, el sistema capitalista mundial, una vez más, fue atrapado por la crisis recurrente de sobreproducciòn, agravada por el alza astronómica de los precios petroleros originada por la revolución de la OPEP de estos años. La tasa media de ganancia de la acumulación descendió peligrosamente y se encendieron las alarmas del gobierno mundial del capital. Frente a esta eventualidad, los dirigentes mundiales de la economía de mercado (Comisión Trilateral/Grupo Bilderberg/Sociedad Mon Pelerin), decidieron apostar fuerte por un cambio radical en los mecanismos de la acumulación de capital que se había instaurado en la Segunda Posguerra. El resultado de dicha apuesta fue una revisión a fondo del proceso de subsunción del trabajo y de los recursos naturales al capital que había imperado hasta ese momento. La nueva política económica que emergió de este proceso, apuntalada por las directrices de la economía neoclásica, se denominó Neoliberalismo.

El neoliberalismo impuesto por los países hegemónicos del capital, fue una doble declaración de guerra, cuyo propósito fue por una parte, reducir a su mínima expresión, las grandes conquistas gremiales obtenidas por la clase obrera, durante los últimos doscientos años, y de la otra, acabar con el régimen propietal de los recursos naturales, el cual había reeditado en la periferia del sistema la categoría renta de la tierra, enemiga acérrima del capital. La renta de la tierra encontró su máxima expresión en los precios petroleros impuesto por la OPEP a los países consumidores, desde finales de los años sesenta.

En relación a la subsunción del trabajo al capital, el neoliberalismo ha obtenido un relativo éxito al llevarse por delante las bondades del ESTADO DE BIENESTAR en varias latitudes del planeta. Este último hasta ahora sobrevive con fuerza en la llamada Europa del norte. La clases trabajadora a nivel mundial en las últimas tres décadas, ha visto como ha ido perdiendo una a una, las conquistas logradas en los dos siglos precedentes de enfrentamiento al capital; fundamentalmente, ha experimentado una caída brutal de sus salarios.

En cuanto a la subsunción de la naturaleza al capital y aprovechando el descalabro de la URSS, el gobierno mundial del capital, comenzó a desmontar el RÉGIMEN PROPIETAL sobre los recursos naturales, que se había tejido laboriosamente desde la época de la Revolución francesa hasta la llamada Revolución de la OPEP de los años setenta. Las características más sobresalientes de este régimen fueron entre otras las siguientes:
1. Reconocimiento de la propiedad privada y/o pública sobre las minas.
2. Los propietarios podían exigir una renta del suelo tal alta como la la permitieran las condiciones económicas y políticas en el orden nacional e internacional.
3. Este régimen reposaba en la vigencia plena de las soberanías nacionales.
4. Todo conflicto se dirimía en tribunales nacionales.
5. El subsuelo fue declarado de utilidad pública.
6. Este régimen permitió la inserción en la división internacional del trabajo a muchos países de la periferia capitalista.
7. El conflicto por los recursos naturales en este régimen enfrentó a los países propietarios, ricos en naturaleza, y al capital monopolista internacional.
8. En muchos casos, el régimen propietal determinó un intercambio desigual a favor de los países primario-exportadores, que los impulsó a implementar una aluvional capitalismo rentístico: caso Venezuela petrolera.
Obviamente, la imposición del régimen propietal en los recursos naturales y específicamente en el petróleo –apuntalado por la existencia del Socialismo Real y el proceso de descolonización del mundo en la Segunda Posguerra-, significó una verdadera puñalada trapera para el proceso de acumulación mundial del capital. Con la elevación de los precios de las fuentes energéticas, se incrementaron los desembolsos en capital constante y capital variable, lo que llevó indispensablemente, a una caída tendencial de la tasa de ganancia del capital. Frente a tan demoledora eventualidad, el gobierno mundial del capital decretó la muerte del régimen propietal de los recursos naturales, y en su lugar comenzó su brega por imponer un nuevo régimen sobre la naturaleza que recompusiera su hegemonía a nivel mundial. Este nuevo régimen se denominó LIBERAL-NO PROPIETAL, y tiene entre sus principales atributos los siguientes:
1. Se declara a la naturaleza Patrimonio Común de la Humanidad.
2. Se pretende eliminar las soberanías nacionales sobre los recursos naturales.
3. Eliminación de la Renta del Suelo en los recursos naturales.
4. Reducción a su mínima expresión de las cargas impositivas sobre los recursos naturales.
5. Total apertura al capital transnacional en la explotación de la naturaleza.
6. Cuestionamiento al nacionalismo defensor de la valorización de los recursos naturales.
7. Eliminación de todas aquellas organizaciones internacionales que buscan la defensa de los recursos naturales, como la OPEP.
8. Arbitraje internacionales para dirimir los conflictos entre las transnacionales y los estados receptores de inversión extranjera.
9. El marco jurídico que ampara el régimen no propietal está compuesto por: El Tratado del La Carta Energética (TCE), Los Tratados Bilaterales de Inversión (TBI), el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) Y Los Tratados de Libre Comercio (TLC).
10. Los organismos proponentes del régimen no propietal son: ONU, OMC, BM, FMI, OCDE, COMISION TRILATERAL y AIE.
11. Los recursos naturales pasan a formar parte de la doctrina de la seguridad nacional de los países proponentes.
12. Se buscará utilizar empresas nacionales para imponer el régimen no propietal en la periferia del sistema.
13. Lo prioritario en la explotación de los recursos naturales, debe ser la tasa de ganancia del capital y no el valor de dichos recursos.
14. La “Enfermedad holandesa” y la “maldición de los recursos naturales”, han sido los argumentos que ha utilizado el capital, para quebrar el rentismo derivado del régimen propietal de los recursos naturales.
Los Estados Unidos como principales defensores del régimen No-Propietal, han diseñado toda una política para será aplicada en América Latina, buscando la instauración de esta normativa sobre la naturaleza de la región. Sus principales directrices son:
1. La estabilidad regional, donde países como Venezuela, Ecuador y Bolivia aparecen como desestabilizadores a los que hay que eliminar.
2. Abrir los recursos de la región a través del ALCA y los TBI.
3. El combate al terrorismo y las drogas como expediente para desplazar tropas hacia América Latina (Plan Colombia).
4. Asistencia Humanitaria, otro expediente para sembrar sus tropas en estos territorios.
5. Quiebra de las soberanías nacionales a través del ALCA, TBI, OMC y TLC.
Obviamente, los pueblos de América Latina se enfrentaron a ese desmadre neoliberal, y desde finales de la pasada centuria, fueron apareciendo gobiernos en la región que vienen intentando darle solución de continuidad, a la teología neoliberal que el imperio está decidido a imponer en estas latitudes. Al frente de estos gobiernos están líderes como Evo Morales, los esposos Kirchner, Rafael Correa y la dupla Chávez-Maduro. Estos gobernantes se han propuesto medidas anti neoliberales en materia de recursos naturales, que llevan a una nueva edición del antiguo régimen propietal, a saber:
1. Defensa a ultranza de las soberanías nacionales sobre los recursos naturales.
2. Control del Estado sobre la cadena productiva de los recursos naturales.
3. Garantizar la participación del Estado en los beneficios de explotación de la naturaleza.
4. Protección del conocimiento y propiedad intelectual sobre biodiversidad y medicina tradicional.
5. Promoción de la industrialización de los recursos naturales.
6. Garantizar y promover la gestión social de los recursos naturales.
Finalmente debemos declara que siendo Latinoamérica una región rica en recursos naturales, debe afincarse en estos, para implementar una política de desarrollo económico en beneficio de las grandes masas desposeídas de estos países. A tal efecto, uno de sus retos en esta materia debe ser:
1. Elaborar un inventario de todos los recursos naturales que posee la región, lo que supone trabajos de investigación a fondo.
2. Construir modelos analíticos sobre recursos naturales que den cuenta de su tasa de agotamiento, sus niveles de reserva, producción y tendencias de la demanda mundial, en consonancia con el ciclo de acumulación del capital.
3. Medir el impacto social y ambiental del llamado neoextractivismo.
4. Afincarse en los conceptos de independencia y soberanía para valorizar sus recursos naturales.
5. Formar economistas políticos de recursos naturales que se adueñen de la tradición clásica y del marxismo en el tratamiento de la subsunción de la naturaleza al capital.
Mientras exista el capitalismo, la renta del suelo será un arma poderosa en manos de los pueblos para enfrentar las miserias del capital.

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