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lunes, 6 de julio de 2026

Archivo del Cante Flamenco

Este año habría cumplido cien el escritor José Manuel Caballero Bonald, fallecido hace cinco. A una importante obra literaria, y también dentro de ella, se une su labor por la conservación y dignificación del arte flamenco, no solo en su obra escrita, sino también en la tarea discográfica.

En esta faceta fue clave la edición de su Archivo del Cante Flamenco, publicado en 1968. Es una importantísima antología, una selección de lo que su buen juicio consideró joyas dignas de pasar a la posteridad. Magníficamente clasificados, los diversos cantes, en versiones antológicas, forman un cánon muy difícil de mejorar.

Seleccionando entre lo selecto, Nuestro Flamenco dedicó la pasada semana un programa a este completo archivo. Por su calidad indiscutible, y por pertenecer estas versiones a la que a mi juicio es una época dorada del cante, dejo aquí el enlace a estos cantes, con un minutado para aficionados perezosos o inquietos, aunque recomiendo encarecidamente los comentarios de José María Velázquez-Gaztelu:

04:18, Tomás Torre, seguiriyas de su tío abuelo Manuel Torre

13:38, Manolito de María, soleares de Joaquín el de la Paula

21:12, Fernanda de Utrera, soleares

30:56, Joselero de Morón, tangos

37:22, Manolito de María, bulerías

41:29, Antonio Mairena, seguiriyas

TVE incluyó al escritor jerezano entre sus Imprescindibles.

jueves, 2 de julio de 2026

Viento del Pueblo. Desde el pueblo y para el pueblo

Leo en la revista literaria Zenda tres poemas de Miguel Hernández. Un acierto la elección, así como el orden en que se presentan, porque del dolor personal e individualizado por un crimen alevoso asciende al más general causado por la injusta guerra, transformando ambos luego en un llamamiento a la rebeldía.

La corta vida de nuestro poeta también fue una evolución hacia la toma de conciencia proletaria. Gran lector desde la niñez, fascinado por la mística barroca, entra luego en contacto, en los convulsos tiempos de la República, con otros poetas y otras líneas de pensamiento. Y se hace la luz. Se le hace evidente la explotación del trabajo que él mismo ha vivido. La guerra lo pone en marcha como poeta y como combatiente. Y escribe lo mejor de su poesía.

Me vienen a la memoria unas canciones de Ana Belén y Víctor Manuel que el PCE divulgó en tiempos de la Junta Democrática, porque una de ellas estaba dedicada a nuestro poeta combatiente. Busco las grabaciones en la red y no encuentro rastro de ellas, pero sí una referencia en un recital poético que tuvo lugar en dos institutos de enseñanza secundaria de Ribadeo.

Entre sus actividades literarias, el recital dedicado al poeta en él se incluía esta canción, que se atribuye a Rosa León. A falta de más datos dejo aquí la letra.





El último de sus libros escritos durante la guerra, El hombre acecha, más trágico y ya consciente de la derrota, fue destruido por la inquisición fascista. De sus 50.000 ejemplares pudieron salvarse dos, y por ello podemos leerlo aquí y ahora.

Oprobio eterno a los iconoclastas dispuestos a destruir la belleza por razones políticas, y que luego, a veces, se escudan para ocultarse en su "Derecho al Honor".


3 poemas de Viento del Pueblo

05 jul 2026


Este fue un libro escrito desde el corazón, un libro casi profético, lleno de entusiasmo por la Victoria popular y, en cierto sentido, más positivo que el posterior El hombre acecha. En ambos, sin embargo, late una misma temática: el patriotismo y el tema de España, lo popular y la sangre, la muerte y el sufrimiento.

*** 

ELEGÍA PRIMERA

A Federico García Lorca, poeta

Atraviesa la muerte con herrumbrosas lanzas,
y en traje de cañón, las parameras
donde cultiva el hombre raíces y esperanzas,
y llueve sal, y esparce calaveras.

Verdura de las eras,
¿qué tiempo prevalece la alegría?
El sol pudre la sangre, la cubre de asechanzas
y hace brotar la sombra más sombría.

El dolor y su manto
vienen una vez más a nuestro encuentro.
Y una vez más al callejón del llanto
lluviosamente entro.

Siempre me veo dentro
de esta sombra de acíbar revocada,
amasada con ojos y bordones,
que un candil de agonía tiene puesto a la entrada
y un rabioso collar de corazones.

Llorar dentro de un pozo,
en la misma raíz desconsolada
del agua, del sollozo,
del corazón quisiera:
donde nadie me viera la voz ni la mirada,
ni restos de mis lágrimas me viera.

Entro despacio, se me cae la frente
despacio, el corazón se me desgarra
despacio, y despaciosa y negramente
vuelvo a llorar al pie de una guitarra.

Entre todos los muertos de elegía,
sin olvidar el eco de ninguno,
por haber resonado más en el alma mía,
la mano de mi llanto escoge uno.

Federico García
hasta ayer se llamó: polvo se llama.
Ayer tuvo un espacio bajo el día
que hoy el hoyo le da bajo la grama. 

¡Tanto fue! ¡Tanto fuiste y ya no eres!
Tu agitada alegría,
que agitaba columnas y alfileres,
de tus dientes arrancas y sacudes,
y ya te pones triste, y solo quieres
ya el paraíso de los ataúdes.

Vestido de esqueleto,
durmiéndote de plomo,
de indiferencia armado y de respeto,
te veo entre tus cejas si me asomo.

Se ha llevado tu vida de palomo,
que ceñía de espuma
y de arrullos el cielo y las ventanas,
como un raudal de pluma
el viento que se lleva las semanas.

Primo de las manzanas,
no podrá con tu savia la carcoma,
no podrá con tu muerte la lengua del gusano,
y para dar salud fiera a su poma
elegirá tus huesos el manzano.

Cegado el manantial de tu saliva,
hijo de la paloma,
nieto del ruiseñor y de la oliva:
serás, mientras la tierra vaya y vuelva,
esposo siempre de la siempreviva,
estiércol padre de la madreselva. 

Qué sencilla es la muerte: qué sencilla,
pero qué injustamente arrebatada!
No sabe andar despacio, y acuchilla
cuando menos se espera su turbia cuchillada.

Tú, el más firme edificio, destruido,
tú, el gavilán más alto, desplomado,
tú, el más grande rugido,
callado, y más callado, y más callado.

Caiga tu alegre sangre de granado,
como un derrumbamiento de martillos feroces,
sobre quien te detuvo mortalmente.
Salivazos y hoces
caigan sobre la mancha de su frente.

Muere un poeta y la creación se siente
herida y moribunda en las entrañas.
Un cósmico temblor de escalofríos
mueve temiblemente las montañas,
un resplandor de muerte la matriz de los ríos.

Oigo pueblos de ayes y valles de lamentos,
veo un bosque de ojos nunca enjutos,
avenidas de lágrimas y mantos:
y en torbellinos de hojas y de vientos,
lutos tras otros lutos y otros lutos,
llantos tras otros llantos y otros llantos.

No aventarán, no arrastrarán tus huesos,
volcán de arrope, trueno de panales,
poeta entretejido, dulce, amargo,
que el calor de los besos
sentiste, entre dos largas hileras de puñales,
largo amor, muerte larga, fuego largo.

Por hacer a tu muerte compañía,
vienen poblando todos los rincones
del cielo y de la tierra bandadas de armonía,
relámpagos de azules vibraciones.
Crótalos granizados a montones,
batallones de flautas, panderos y gitanos,
ráfagas de abejorros y violines,
tormentas de guitarras y pianos,
irrupciones de trompas y clarines.

Pero el silencio puede más que tanto instrumento.

Silencioso, desierto, polvoriento
en la muerte desierta,
parece que tu lengua, que tu aliento,
los ha cerrado el golpe de una puerta.

Como si paseara con tu sombra,
paseo con la mía
por una tierra que el silencio alfombra,
que el ciprés apetece más sombría.

Rodea mi garganta tu agonía
como un hierro de horca
y pruebo una bebida funeraria.
Tú sabes, Federico García Lorca,
que soy de los que gozan una muerte diaria.

*** 

SENTADO SOBRE LOS MUERTOS

Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo mantiene.

Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.

Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles.

Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.

Ayer amaneció el pueblo
desnudo y sin qué ponerse,
hambriento y sin qué comer,
y el día de hoy amanece
justamente aborrascado
y sangriento justamente.
En su mano los fusiles
leones quieren volverse
para acabar con las fieras
que lo han sido tantas veces.

Aunque te falten las armas,
pueblo de cien mil poderes,
no desfallezcan tus huesos,
castiga a quien te malhiere
mientras que te queden puños,
uñas, saliva, y te queden
corazón, entrañas, tripas,
cosas de varón y dientes.
Bravo como el viento bravo,
leve como el aire leve,
asesina al que asesina,
aborrece al que aborrece
la paz de tu corazón
y el vientre de tus mujeres.
No te hieran por la espalda,
vive cara a cara y muere
con el pecho ante las balas,
ancho como las paredes.

Canto con la voz de luto,
pueblo de mí, por tus héroes:
tus ansias como las mías,
tus desventuras que tienen
del mismo metal el llanto,
las penas del mismo temple,
y de la misma madera
tu pensamiento y mi frente,
tu corazón y mi sangre,
tu dolor y mis laureles.
Antemuro de la nada
esta vida me parece.

Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.

***

VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.

La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

viernes, 15 de mayo de 2026

Un recuerdo para El Cabrero

"Verba volant, scripta manent". Desde que la voz se escribe también "verba manent".

Gracias a esto, aunque se haya apagado la vida de El Cabrero, nos queda su voz. Es raro que se aúnen en un intérprete conocimiento, habilidad, sentimiento y un timbre tan claro y potente. La capacidad de muchos artistas no los libra siempre de exageraciones o alardes innecesarios. Esto no iba con él.

Porque su sentir no era apariencia. Siempre consecuente, sus letras se reflejaban en una vida de trabajo que nunca abandonó. "Predica, Fray Ejemplo". Letras que en tiempos duros pero esperanzados fueron armas obreras cargadas de futuro que sustituían en muchos cantaores el lamento triste por el grito rebelde. Entre ellos destaca El Cabrero por su singular estilo de vida. Por eso le ha rendido homenaje el poeta Conrado Santamaría recordando esta emblemática letra:

Nos enseñan a matar
mucho más que a sembrar un árbol,
nos enseñan a matar,
y a los que nos rebelamos
solo nos queda gritar:

¡Ni guerras ni Dios ni amo!




Apoyo constante fue su compañera Elena Bermúdez. Hijo de ambos, El Crespo Zapata continúa su trayectoria.

Del obituario publicado en El Salto:

Muere El Cabrero, el cantaor al que el miedo hizo rebelde y no borrego

El cantaor flamenco El Cabrero ha fallecido en Aznalcóllar a los 81 años de edad. Cabrero de profesión y anarquista de filiación, llegó a convertirse en el cantaor con más proyección internacional pero nunca dejó de sacar a sus cabras.

Así proclama en este vídeo:

Esta fue una de sus últimas actuaciones en la Fiesta del PCE:

Documental Mi patria es la Libertad:

martes, 12 de mayo de 2026

El cante y sus primeras grabaciones

La pasada semana, desde Écija, su pueblo y el mío, hablaba en el programa de RTVE nuestro flamenco el musicólogo José Manuel López Gutiérrez, "Chemi López", que acaba de publicar el libro El Cante después del cante. La era acústica, 1878-1926. El autor es también un activo editor musical a través de la marca La Droguería Music.


















Me intrigó el tiempo histórico elegido. Es anterior a la utilización de medios electrónicos, de ahí el nombre de "era acústica": las vibraciones de la voz y el instrumento se transmitían mecánicamente a unos cilindros de cera, situándose cantante y guitarrista muy cerca de una campana que las recogía.

Como resultado, las condiciones de la grabación eran muy diferentes de las de los cafés cantantes de la época, así que lo que conservamos no es exactamente lo que escuchaban los asistentes al espectáculo. Pero esta versión grabada en condiciones poco naturales es sin embargo la que influyó en el cante que se hizo después.

La Historia humana más fiel comienza con la escritura; lo anterior es incierta Prehistoria, reconstruida y poco precisa. Lo mismo pasa con la música. Si la música culta quedó fijada con el pentagrama, de la evolución de la música popular sabemos mucho menos. Cada generación aprendía de la anterior, y los únicos testimonios directos del flamenco proceden de esta "era acústica".

La comparación con el folklore actual de otras culturas que pudieran influir en el cante andaluz permite hacer conjeturas sobre sus formas previas. También hay ecos de formas populares en la música culta escrita. Pero la influencia directa superior a una generación comienza con estas primeras grabaciones. A partir de ellas empieza para nosotros la Historia del Flamenco, que hoy abarca al menos cuatro generaciones.

En su evolución, por lo tanto, ha influido mucho este conocimiento. A lo largo del siglo XX se consolida un arte que, lejos de lo que imaginaban los organizadores del concurso de Cante Jondo de Granada de 1922, no era un objeto puro y consolidado, ajeno al folklore tradicional, sino un arte mestizo, que en expresión de mi paisano, que no había oído desde hace tiempo, estaba todavía "entenguerengue".

La relación dialéctica entre el observador y lo observado no solo se da en la Física, donde a partir de ciertas escalas cobra mucha importancia. También en las ciencias sociales la presencia del observador influye en el comportamiento de los sujetos y en la interpretación que hacemos del mismo.

De manera que, aunque no sepamos como sería el cante si no conociéramos su evolución reciente, podemos suponer que no sería el mismo. Es mucho lo que han podido estudiar a fondo cantaores y guitarristas a fuerza de oír y comparar una y otra vez las grabaciones que se han sucedido a lo largo de un siglo y medio. El gusto en continua evolución hace fluctuar el aprecio a lo largo del tiempo de las formas que se han conservado, desde los cilindros de cera y los discos de pizarra al microsurco, la cinta magnetofónica, el disco compacto, y más allá...

Aprecio y menosprecio se suceden, pese al prestigio legendario de algunos precursores. Tal vez si apareciese hoy una grabación de Silverio nos decepcionaría. ¿O quizá no...? ¿Por qué será que a veces prefiero alguna interpretación posterior de la malagueña de Chacón o de la rondeña de Montoya?

Del programa radiofónico mentado dejo aquí el minutado, aunque os recomiendo la audición entera:

Guitarristas:

03:16, Miguel Borrull, variaciones de granaína

06:51, Luis Yance, zambra gitana

10:48, Ramón Montoya, rondeña

Cantaores:

15:20, Antonio Pozo, "El Mochuelo", petenera

24:44, Paca Aguilera, guajira

34:35, María Valencia, "La Serrana", seguiriya

36:52, D. Antonio Chacón, malagueña

45:10, Cayetano Muriel, "Niño de Cabra", cartagenera

53:53, Pastora Pavón, "Niña de los Peines", soleares

Aquí va otra entrevista en que Chemi señala otra variable que experimentamos todos: oír la propia voz nos hacer sentirla extraña e intentamos modificarla. Surge esa posibilidad con la era acústica; antes nadie podía ser consciente de que los demás no nos oyen como nos oímos "desde dentro".

Se cierra la entrevista con esta soleá. Canta Luis Moneo:

¡Mal fin tengas! ¿qué me has dao
pa que yo tanto te quiera,
que me has hecho aborrecer
a quien quería de veras?

viernes, 17 de abril de 2026

El cante de La Puebla de Cazalla

Nuestro flamenco dedicaba hace poco una sesión al cante de La Puebla de Cazalla. De muy atrás viene la afición de este pueblo sevillano al arte flamenco, con figuras tan populares como La Niña de La Puebla. Recibió un nuevo impulso a partir del empeño de los hermanos Moreno Galván. El pintor y poeta Francisco Moreno Galván compuso memorables letras cantadas por sus paisanos José Menese, Diego Clavel o Miguel Vargas, moriscos como él mismo.

En las postrimerías de la dictadura el espíritu rebelde tanto tiempo sofocado resurgía con fuerza y estos artistas de La Puebla fueron acogidos con entusiasmo. El flamenco, nacido en el seno de grupos sociales marginados, pasaba ahora del lamento resignado a la rebeldía contra la explotación y a la lucha por las libertades secuestradas.

Además de los citados, otro cantaor de La Puebla, Manuel Gerena, componía sus propias letras igualmente rebeldes, Hasta edad avanzada ha seguido participando en la fiesta del PCE.

Ignoraba que también la Niña de La Puebla tuvo un pasado de lucha por los trabajadores durante la guerra civil. Ella misma reconoció que por menos fusilaron los fascistas a mucha gente. Salvó la vida por su gran popularidad y porque el régimen veía ya en la copla una de sus bazas propagandísticas. De hace pocos días es una noticia sobre el documental Acuérdate de mí, estrenado el mes pasado, que desvela esta faceta desconocida de la gran artista.

Durante los años de lucha antifranquista recuerdo que algún crítico atribuía el éxito de los flamencos de izquierdas a su oposición al régimen. ¿Acaso tendría razón? Llegué a dudar de su calidad. Al oírlos ahora, tras años de experiencia flamenca, se esfuman las dudas. Pocas voces se igualan a las suyas.

El impulso que ha dado este pueblo al cante sigue dando frutos, como demuestran los nuevos valores que les siguen en la programación cuyo minutado dejo aquí:

03:40, José Menese, "Fuente de Piyaya", soleá de Juaniqui 

15:25, Diego Clavel, seguiriya de Manuel Molina 

28:30, Miguel Vargas, "Entorna la puerta", mariana 

36:18, Manuel Gerena, alboreá 

40:03, Raúl Montesinos, rondeña del Negro con final de jabera 

45:18, Rubito Hijo, "Mucho ruido y pocas nueces", romera 

49:50, La Yiya, malagueña 

53:17, María Jesús Bernal, bulería
 

domingo, 1 de marzo de 2026

El cante de las minas

El 21 de octubre del año pasado, en el programa nuestro flamenco, el profesor José Francisco Ortega Castejón presentaba el libro Coplas y discografía del cante minero-levantino. Su intervención la acompañaron algunos de estos cantes, y antes unas tarantas a la guitarra de Paco Cepero, Carlos Piñana y Pepe Habichuela.

De la malagueña, la granaína y el taranto, palos herederos del fandango, traídos por los mineros andaluces, y su contacto con los fandangos locales, surgieron los denominados Cantes de Levante. Del sufrimiento vivido en las minas de Almería, Jaén y Murcia nacen letras que lo reflejan, inseparablemente ligadas a sentimientos humanos universales.

Las minas de La Unión se cerraron definitivamente en 1991. Treinta años antes comenzaba el Festival Internacional del Cante de las Minas, que ha seguido celebrándose hasta el día de hoy.


































A continuación, el contenido musical del programa minuto a minuto.

A la guitarra:

02:24, Paco Cepero, taranta 'Castillete minero'

07:25, Carlos Piñana, tarantilla minera

12:04, Pepe Habichuela, taranta 'Hondo'

Cantes:

19:32, Antonio Piñana, taranta piñanera y levantina

31:40, Pancho Cros, minera y taranta

41:43, Encarnación Fernández, cartagenera grande y levantina

52:20, Curro Piñana, taranta y murciana

lunes, 23 de febrero de 2026

Niños (explico algunas cosas)

El sufrimiento que la guerra causa a los niños, intencionado a veces, otras despreciándolos como "daño colateral", es la máxima expresión de la infamia. En las últimas entradas de este blog recogí dos poemas, uno sobre la vieja herida mal curada de España, otro sobre la persistente y ya casi tan vieja como aquella de Palestina. Poemas dirigidos a niños que no las han padecido con la intención de educar sus sentimientos, algo que debería importar mucho más que instruir en conocimiento utilitario. Pensad que a una especie solo la salva el amor a sus pequeños.

Pablo Neruda conocía el valor de la palabra, la fuerza que contiene cuando resuena en el cerebro. Sabía bien lo mucho que inmediatamente evoca la palabra 'amapola' o 'los dientes agudos del chacal'. Por eso la fuerza de su poema reside en la palabra 'niños'. Abandona lilas, amapolas, pájaros, lluvia, para que nada distraiga nuestra atención de la atrocidad que denuncia.

Este poema suyo, que comienza lleno del color y la vida del barrio, lo rompe bruscamente el terror de los bombardeos sobre Madrid, y todo su dolor se concentra en estos versos:

...venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños...

...Venid a ver la sangre por las calles...



 «…Hay una estrella más abierta
que la palabra amapola?

Hay dos colmillos más agudos
que las silabas de chacal?»

PN

PREGUNTARÉIS: Y dónde están las lilas?
Y la metafísica cubierta de amapolas?
Y la lluvia que a menudo golpeaba 
sus palabras llenándolas
de agujeros y pájaros?

Os voy a contar todo lo que me pasa.

Yo vivía en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con árboles.

Desde allí se veía
el rostro seco de Castilla
como un océano de cuero.
Mi casa era llamada
la casa de las flores, porque por todas partes
estallaban geranios: era
una bella casa
con perros y chiquillos.
Raúl, te acuerdas?
Te acuerdas, Rafael?
Federico, te acuerdas
debajo de la tierra,
te acuerdas de mi casa con balcones en donde
la luz de junio ahogaba flores en tu boca?
Hermano, hermano!
Todo
eran grandes voces, sal de mercaderías,
aglomeraciones de pan palpitante,
mercados de mi barrio de Argüelles con su estatua
como un tintero pálido entre las merluzas:
el aceite llegaba a las cucharas,
un profundo latido
de pies y manos llenaba las calles,
metros, litros, esencia
aguda de la vida,
pescados hacinados,
contextura de techos con sol frío en el cual
la flecha se fatiga,
delirante marfil fino de las patatas,
tomates repetidos hasta el mar.

Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
bandidos con frailes negros bendiciendo
venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños.

Chacales que el chacal rechazaría,
piedras que el cardo seco mordería escupiendo,
víboras que las víboras odiaran!

Frente a vosotros he visto la sangre
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!

Generales
traidores:
mirad mi casa muerta,
mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores,
pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón.

Preguntaréis por qué su poesía
no nos habla del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?

Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles!

Casa de las Flores