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domingo, 6 de octubre de 2024

Una sabia conferencia

Dentro de los actos conmemorativos del quincuagésimo aniversario de la Escuela de Arquitectura de A Coruña, Celestino García Braña, que fue profesor en ella durante muchos años, fue invitado a pronunciar una conferencia en la que analizó la figura y la obra la del gran arquitecto finlandés Alvar Aalto, comentando una de sus obras más representativas: la Villa Mairea.

Hace casi seis décadas que conozco a Celestino. Estudiamos juntos la carrera, compartimos un estudio de estudiantes (valga la redundancia) y la militancia política en los estertores del franquismo, nos trasladamos casi a la vez a Pontevedra y allí compartimos trabajo varios años. Después la docencia nos alejó. Él fue a Coruña, yo a Vigo.

En la Escuela fue director del Departamento de Composición. Actualmente es vicepresidente de la Real Academia de Bellas Artes de Galicia y presidente del Docomomo Ibérico.

Varios puntos interesantes de la conferencia quiero señalar.

Es el primero su observación inicial, que comparto, como lo haría cualquier enseñante que ame su trabajo, de que el docente es quien más aprende. ¡Ya nos gustaría que todos los alumnos asimilaran lo que se les quiere enseñar con la riqueza y concreción que el buen profesor adquiere preparando una clase! Porque su mayor deseo no es aprender, sino que aprendan los demás.

Aunque centrada en una sola obra de un solo arquitecto, la elección del mismo no es casual.

Alvar Aalto es uno de los "cinco grandes" del movimiento moderno de los que nos hablaba en sus clases nuestro primer profesor de proyectos, Alejandro de la Sota. Aún con la dificultad de elegir entre tantos destacados arquitectos, se considera habitualmente como figuras canónicas a Le Corbusier, Ludwig Mies van der Rohe,  GropiusFrank Lloyd Wright Alvar Aalto.

La mayoría de ellos seguían cierta ortodoxia, sin que eso quisiera decir dogmatismo cerrado, porque en sus trayectorias se encuentran obras muy diversas y una evolución a lo largo del tiempo. Pero nuestro arquitecto fusionaba en una misma obra elementos muy diversos, formas y elementos tradicionales que no impedían su plena inmersión en la vanguardia. Podemos decir que era un arquitecto dialógico, cuyas obras son verdaderas síntesis dialécticas.

Hace Celestino una comparación entre su trayectoria y la de su país. Finlandia fue un cuerpo extraño entre los imperios sueco y ruso que al lograr por fin su independencia quiso insertarse de lleno en la modernidad, pero sin abandonar sus viejas tradiciones. Una difícil aventura que también pretendió, y logró ampliamente, nuestro arquitecto.

Dos grandes artistas finlandeses expresan perfectamente la idiosincrasia de su país. El otro es Jean Sibelius. Ambos comparten ese anhelo por avanzar sin perder sus raíces. 

La Villa Mairea que aquí se analiza es una de las mayores síntesis en cuanto a espacios, materiales y sistemas estructurales que proyectó y realizó nuestro arquitecto, en compañía de su esposa Aino Aalto, con la que siempre colaboró, aunque, como suele suceder, ella permaneciera un tanto en la sombra. La fructífera tensión entre sus diferentes temperamentos es otro buen ejemplo de síntesis dialéctica complementaria.

Visionad con calma este vídeo, que Celestino ameniza con numerosas imágenes y algo de música (de Sibelius, naturalmente).

Como curiosidad, hay parecidos sorprendentes entre la arquitectura tradicional de Finlandia y Japón que no pasaron inadvertidos para el arquitecto finlandés (ni para nuestro astur-leonés-galaico).

(Caray, Celes, ¡qué feo te han sacado en la carátula de este vídeo! Y la marquesina que parece coronarte ¿es un birrete o un tricornio?).

domingo, 10 de diciembre de 2023

Rupturas y roturas. De Pasolini a Gloria Fuertes, pasando por Murillo y Alejandro de la Sota

Las Conversaciones con Pier Paolo Pasolini de Jean Duflot recogen ideas nucleares que plasmó en sus obras el escritor y cineasta. Hablando del cine como un espejo que, reflejando la realidad, la hace consciente, lo compara con la escritura, sin la cual la lengua no habría adquirido conciencia clara de sí misma ni de la gramática que la estructura. El cine sería, análogamente, un texto en que la realidad se estructura y se hace consciente. Una escritura que emplea imágenes en lugar de signos.

El cine como lengua escrita de la realidad tiene probablemente (y esto se verá mejor en los años venideros) igual importancia revolucionaria que la invención de la «escritura». Ésta, ante todo, ha «revelado» al hombre lo que es su lengua oral. Fue, ciertamente, el primer salto hacia delante de la nueva conciencia cultural del hombre nacida de la invención del alfabeto: la conciencia de la lengua oral, o de la lengua a secas.

Como en la escritura, también en el cine hay producciones instrumentales: informativas, documentales, didácticas... Dejándolas a un lado, el cine del que habla Pasolini es el que propiamente podemos llamar creativo, «poiético», y por eso mismo  «reflexivo»:

La poesía presenta analogías con cualquier disciplina de reflexión sobre el lenguaje, es el lenguaje reflexivo por excelencia.

Esta reflexión incesante es consustancial con la continua rebelión con que el arte verdadero destruye una y otra vez las propias normas que ha ido creando en su devenir:

La obra poética constituye siempre una empresa «contestadora» en la medida en que, infringiendo el código, innova en relación a él, y en relación al contexto social donde está en vigor ese código.

Así que la poesía, con la fuerza creadora del arte vivo, se revuelve continuamente contra la norma, rompe las reglas que antes le habían (se había) impuesto y muta en algo nuevo; a veces, reconozcámoslo, volviendo a utilizar cánones y recursos que en otro tiempo se consideraron definitivamente desgastados.

De ahí la valoración cambiante de estilos y autores. Es efectivamente el contexto social el que defenestra en un momento a Góngora y lo ensalza tiempo después. La fatiga de su grandilocuencia escandalizó a muchos contemporáneos de Echegaray cuando le concedieron el premio Nobel. A partir de ahí pocos han leído su obra. Yo tampoco. Pero tengo una duda: ¿Será de nuevo algún día rescatado como gran escritor? ¿Fue o no sobrevalorado Calderón en Alemania y Rusia? ¿Por qué?

En el arte de la pintura ocurre lo mismo. Murillo, ¿fue un gran artista o un pintor menor? A la viuda de Theo Van Gogh le costó colocar los más de 800 lienzos "invendibles" heredados de Vincent. Ella misma, aunque estaba convencida de la valía de su autor, tardó en apreciar plenamente La noche estrellada.

Lo mismo ocurre con el gusto arquitectónico, con resultados tan nefastos que a veces se ha consentido demoler, por mera especulación o pura ignorancia, obras como la Pagoda de Miguel Fisac o la Casa Guzmán de Alejandro de la Sota. Al valorar obras de arte debería tenerse en cuenta el principio de precaución. Sobre este punto recomendaré el libro de Jonathan Glancey ¿Qué hace tan extraordinaria la torre Eiffel? Hoy se agradece que siga en pie.

Esta digresión ha sido un paréntesis para cuestionar las doctrinas oficiales de cada tiempo y lugar. No debería parecer un pretexto para sobrevalorar la obra poética de Gloria Fuertes, después de haber recordado Ventanas pintadasuno de sus poemas, en la anterior entrada La poesía como impulso. Pero no se trata de eso.

Lo que quiero destacar de su obra es el carácter «contestatario» de que hablaba Pasolini, que infringe los códigos y los innova, irrumpiendo en el contexto social que los condiciona para ponerlo en solfa.

Son varias las rupturas de esos códigos, Una muy visible es la ironía gramatical, que la lleva a utilizar por sorpresa complementos verbales inesperados, posibles pero no previsibles en el contexto anterior, que cortan bruscamente el sentido de lo dicho hasta el momento. Nota humorística que elimina cualquier sospecha de solemnidad.

La ruptura no se produce únicamente a nivel gramatical inmediato, sino que suele aparecer en el tramo final del texto. Los cambios semánticos le sirven para dar un remate tierno a lo iniciado con otra apariencia. Este es el punto que, aplicado a la literatura infantil, explica su enorme sintonía con los niños, en los que ha volcado todo su amor y su humor.

No nos quedemos en que sus poemas sean solo eso. Hay mucha hondura dentro de su estilo coloquial, que como el cine de Pasolini rescata la vida de la calle, el habla del pueblo y sus giros, sus incongruencias muchas veces.

Además de Ventanas pintadas, en el disco Doce Poetas en sus Voces recita otros cuatro poemas de diferentes registros.

En el que sigue, tomado de Obras incompletas, evoca la charlatanería incansable del feriante que quiere vendernos cualquiera de los infinitos cachivaches acumulados en su tienda, entre cuyas baratijas ¿quién sabe? puede esconderse algo valioso.

Puesto del rastro

Hornillos eléctricos brocados bombillas
discos de Beethoven sifones de selt
tengo lamparitas de todos los precios,
ropa usada vendo en buen uso ropa
trajes de torero objetos de nácar,
miniaturas pieles libros y abanicos.
Braseros, navajas, morteros, pinturas.
Pienso para pájaros, huevos de avestruz.
Incunables tengo gusanos de seda
hay cunas de niño y gafas de sol.
Esta bicicleta aunque está oxidada es de buena marca.
Muchas tijeritas, cintas bastidor.
Entren a la tienda vean los armarios,
tresillos visillos mudas interiores,
hay camas cameras casi sin usar.
Artesas de pino forradas de estaño.
Güitos en conserva,
óleos de un discípulo que fue de Madrazo.
Corbatas muletas botas de montar.
Maniquíes tazones cables y tachuelas.
Zapatos en buen uso, santitos a elegir,
tengo santas Teresas, San Cosmes y un San Bruno,
palanganas alfombras relojes de pared.
Pitilleras gramófonos azulejos y estufas.
Monos amaestrados, puntillas y quinqués.
Y vean la sección de libros y novelas,
la revista francesa con tomos de Verlaine,
con figuras posturas y paisajes humanos.
Cervantes Calderón el Óscar y Papini
son muy buenos autores a duro nada más.
Estatuas de Cupido en todos los tamaños
y este velazqueño tapiz de salón,
vea qué espejito, mantas casi nuevas,
sellos importantes, joyas…

De La poesía no es un cuento es esta estampa clásica, la burla y persecución que sufre el diferente, el inadaptado que ni es capaz de defenderse y que acepta pasivamente su situación. Pero ¿sobre el río van andando, como Jesús?

LAS TRES TONTAS

Por el pueblo ceniza,
van las tres tontas.

La una lleva una piedra,
un jarro lleva la otra
y la tercera va a misa,
lleva un rosario de moscas.

—Ponerlas la zancadilla—,
los chicos les tiran cosas.

—¿Quieres ser mi novia, Elisa?,
se sonríe la más boba.

—Es mentira que me quieres,
dice la más habladora,
no podemos ir al baile,
somos tontas.

Van cogidas de la mano,
                            —a por conchas—
sobre el río van andando,
                        las tres tontas.

De Antología y poemas del suburbio. ¿Para qué decir más? El poema es un reflejo de la realidad que la dispara a la conciencia.

Ficha ingreso Hospital General

                                        'Nombre: Antonio Martín Cruz.
                                        Domicilio: Vivía en una alcantarilla.
                                        Profesión: Obrero sin trabajo.
                                        Observaciones: Le encontraron moribundo.
                                        Padecía: Hambre

"Poesía social", "de denuncia"... porque siempre nos quedará al menos la palabra mientras la explotación exista. De Poeta de guardia.

"Labrador"

Labrador,
ya eres más de la tierra que del pueblo.
Cuando pasas, tu espalda huele a campo.
Ya barruntas la lluvia y te esponjas,
ya eres casi de barro.
De tanto arar, ya tienes dos raíces
debajo de tus pies heridos y anchos.

Madrugas, labrador, y dejas tierra
de huella sobre el sitio de tu cama,
a tu mujer le duele la cintura
por la tierra que dejas derramada.
Labrador, tienes tierra en los oídos,
entre las uñas tierra, en las entrañas;
labrador, tienes chepa bajo el hombro,
y es tierra acumulada,
te vas hacia la tierra siendo tierra
los terrones te tiran de la barba.

Ya no quiere que siembre más semillas,
que quiere que te siembres y te vayas,
que el hijo te releve en la tarea;
ya estás mimetizado con la parva,
estás hecho ya polvo con el polvo
de la trilla y la tralla.

Te has ganado la tierra con la tierra,
no quiere verte viejo en la labranza,
te abre los brazos, bella por el surco,
échate en ella, labrador, descansa.

*****

Los quince poemas que siguen los he copiado de aquí, donde encontraréis también otros datos sobre la autora.

EN MI CARA REDONDITA

En mi cara redondita
tengo ojos y nariz,
y también una boquita
para hablar y para reír.

Con mis ojos veo todo,
con la nariz hago achís,
con mi boca como
palomitas de maíz.


EL RATONCITO Y EL ELEFANTE

Era en la selva,
y en un rincón,
el elefante
dice al ratón:

—La Naturaleza,
es belleza,
pero a veces
es injusta 
la Naturaleza.

Mira, hijo,
yo tan grande
y tú tan canijo. Yo con esta trompa,
tú con ese hociquito.

Yo tan gordo
tú tan delgadito.

Y dijo el ratoncito:
—Es que estoy malito.


EL RÍO

Serpiente de agua dulce
que se arrastra por la tierra
y cuando llega al mar se muere.


AL BORDE

Soy alta;
en la guerra
llegué a pesar cuarenta kilos.

He estado al borde de la tuberculosis,
al borde de la cárcel,
al borde de la amistad,
al borde del arte,
al borde del suicidio,
al borde de la misericordia,
al borde de la envidia,
al borde de la fama,
al borde del amor,
al borde de la playa,

y, poco a poco, me fue dando sueño,
y aquí estoy durmiendo al borde,
al borde de despertar.


LA RISA

¡Bienvenida sea la risa
que deja alegría por donde pisa!

¡Que venga la risa
y su prima la sonrisa!

Reír es como si como
(alimenta más que el lomo).

Hay que reír cada hora
(lo receta servidora).

¡Ay qué risa, tía Felisa,
se vuela la camisa!

(La risa es muy buena para el pecho.)
Quien va sonriendo, va mejor que en coche;
quien ríe de día, duerme bien de noche.


LA MUJER RANA

La mujer rana
y el hombre rana
se casaron
y en vez de tener perdices
tuvieron tres renacuajos.


TODOS CONTRA LA CONTAMINACIÓN

Que los hombres no manchen los ríos.
Que los hombres no manchen el mar.
Que los niños no maltraten los árboles.
Que los hombres no ensucien la ciudad.

(No quererse es lo que más contamina,
sobre el barco o bajo la mina.)

Que los tigres no tengan garras,
que los países no tengan guerras.

Que los niños no maten pájaros,
que los gatos no maten ratones,
y, sobre todo, que los hombres
no maten hombres.


PAREJAS

Cada abeja con su pareja.
Cada pato con su pata.

Cada loco con su tema.
Cada tomo con su tapa.

Cada tipo con su tipa.
Cada pito con su flauta.

Cada foco con su foca.
Cada plato con su taza.

Cada río con su ría.
Cada gato con su gata.

Cada lluvia con su nube.
Cada nube con su agua.

Cada niño con su niña.
Cada piñón con su piña.

Cada noche con su alba.


UN GLOBO, DOS GLOBOS, TRES GLOBOS

Un globo, dos globos, tres globos.
La luna es un globo que se me
escapó.

Un globo, dos globos, tres globos.
La tierra es el globo donde vivo yo.

Un globo, dos globos, tres globos,
mi casa es un globo grande de
color.


NACÍ PARA POETA O PARA MUERTO…

Nací para poeta o para muerto,
escogí lo difícil
—supervivo de todos los naufragios—,
y sigo con mis versos,
vivita y coleando.

Nací para puta o payaso,
escogí lo difícil
—hacer reír a los clientes desahuciados—,
y sigo con mis trucos,
sacando una paloma del refajo.

Nací para nada o soldado,
y escogí lo difícil
—no ser apenas nada en el tablado—,
y sigo entre fusiles y pistolas
sin mancharme las manos.


VIAJAR ES UN PLACER

Domitilo
llegó al río Nilo
montado en un cocodrilo.

Pelines llegó a la China
montado en una gallina.

Antón llegó a León
montado en un camaleón.

Ramona llegó a Barcelona
montada en una mona.

Marujilla llegó a Cercedilla
montada en una ardilla.

Simeona
llegó a Gerona
montada en una leona.

Enriqueta llegó a la meta
montada en una avioneta.

Y Gloria, la autora,
llegó al fin
montada en un delfín.


A VECES QUIERO PREGUNTARTE COSAS…

A veces quiero preguntarte cosas,
y me intimidas tú con la mirada,
y retorno al silencio contagiada
del tímido perfume de tus rosas.

A veces quise no soñar contigo,
y cuanto más quería más soñaba,
por tus versos que yo saboreaba,
tú el rico de poemas, yo el mendigo.

Pero yo no adivino lo que invento,
y nunca inventaré lo que adivino
del nombre esclavo de mi pensamiento.

Adivino que no soy tu contento,
que a veces me recuerdas, imagino,
y al írtelo a decir mi voz no siento.


EL REGALO DE LA ABUELA

Vino del pueblo la abuela.
Compró una planta
y la puso de adorno
sobre la alacena.

La planta era carnívora
y se nos comió la cena.
(¡Qué faena!)


EL GALLO DESPERTADOR

Kikirikí,
estoy aquí,
decía el gallo
Colibrí.

El gallo Colibrí
era pelirrojo,
y era su traje
de hermoso plumaje.

—Kikirikí.

levántate campesino,
que ya está el sol
de camino.

—Kikirikí.

levántate labrador,
despierta con alegría,
que viene el dia.

—Kikirikí.

Niños del pueblo
despertad con el ole,
que os esperan en el "cole'.
El pueblo no necesita reloj,
le vale el gallo despertador.


CÓMO SE DIBUJA A UN NIÑO

Para dibujar un niño hay que hacerlo con cariño.

Pintarle mucho flequillo,
que esté comiendo un barquillo;
muchas pecas en la cara que se note que es un pillo;

Continuemos el dibujo: redonda cara de queso.
Como es un niño de moda, bebe jarabe con soda.
Lleva pantalón vaquero con un hermoso agujero;
camiseta americana y una gorrita de pana.

Las botas de futbolista, porque chutando es artista.
Se ríe continuamente, porque es muy inteligente.
Debajo del brazo un cuento por eso está tan contento.
Para dibujar un niño hay que hacerlo con cariño.

martes, 14 de marzo de 2023

¿Por qué fracasó la Ciudad Radiante de Le Corbusier?

Me escribe Pedro Prieto comentando unas reflexiones acerca de por qué vivimos todos lejos. Con su permiso dejo aquí el mensaje, destacando los escandalosos datos sobre la huella ecológica en Japón y la negativa "patriótica" a publicarlos allí, aunque permitiendo que se hicieran públicos los referidos a otros países.

Para mover nuestro cuerpo serrano a una velocidad veinticinco veces mayor que la natural, movemos también un armatoste cuarenta veces más pesado que su carga humana. Mayor aún es la desproporción y el despropósito si comparamos el consumo energético de la marcha a pie con el del trayecto en automóvil. Y eso sin contar los otros gastos energéticos de la puesta a punto del trasto, "de la cuna a la tumba".  Los datos los puede comprobar cualquiera, Pedro solamente los refresca.

¿Por qué fracasó la Ciudad Radiante de Le Corbusier? ¡Menos mal! respondo parcialmente aliviado. Véase lo que pudo haber sido y afortunadamente no fue:

La Ville Radieuse















Muy bueno, Juanjo. Tu reflexión responde muy bien a la pregunta que me vengo haciendo desde hace años sobre lo insostenible de la gran urbe.

No importa cuándo exploten: explotarán. Un colega mío norteamericano, experto y pionero de la huella ecológica y de la capacidad de carga del planeta, nos decía al grupo en el que convivimos en virtualidad, que tuvo un alumno japonés de máster, que trabajaba en el Ministerio de Medio Ambiente japonés, al que dieron un año sabático para graduarse con él, que hizo un estudio muy completo sobre Japón y llegaron a la consecuencia de que aquello sería invivible, si no lo era ya. Su huella ecológica era de unas 5 veces la del planeta para su superficie. Solo el área de Tokio, con sus 38 millones de habitantes, ya sobrepasaba largamente la biocapacidad de todo su archipiélago. Llevó su estudio a Medio Ambiente japonés y recibieron el trabajo con entusiasmo, pero al llegar el borrador a las altas instancias, decidieron no publicarlo, porque podría resultar perjudicial para muchos japoneses. Sin embargo, les pidieron a ambos que por qué no hacían un estudio similar para otro país, de forma que pudieran presentar sus resultados, igualmente catastróficos, pero sin descubrir sus propias miserias, como primer paso para ir digiriendo el pastel.

Al hablar de crisis energética y últimamente del coche eléctrico, como el pasado sábado en Canal Sur Radio, se quedan muy descolocados cuando les hago una enmienda a la totalidad y les digo que el debate no es si coche de combustión interna o eléctrico, que es como todos plantean el dilema, sino si el coche es aceptable o no. Si mover 1.500-2.000 kilos de tara para llevar a un ser semoviente de unos 70 kilos cuando el INE dice que la ocupación promedio del coche es 1,9 pasajeros por coche (1,2 en EE.UU.) es o no una aberración. Esa relación carga/tara jamás había sido tan lamentable.

Todo para tener un monstruo parado el 97% del tiempo (unas  230 horas al año circulando) y para recorrer un promedio de 35 Km diarios, que sin esos engendros, las ciudades jamás hubiesen podido alcanzar las dimensiones actuales. EL desarrollo del vehículo privado condicionó el urbanismo y ahora no podemos volver atrás. Una trampa mortal. Para mi puede ser sencillo decir que a la mierda los coches privados y que vayamos al transporte público o que salgamos todos huyendo despavoridos de las grandes ciudades ya mismo, como familia de Lot en Sodoma y Gomorra, pero eso escandalizaría a muchos más que el estudio de aquel alumno a los japoneses.

¿Como volver atrás? Permíteme ser brutal. Quizá la respuesta esté en dejar las zonas urbanas como Bakhmut.

Sin embargo, el furor inmobiliario sigue impertérrito su camino hacia el crecimiento cancerígeno.

sábado, 11 de marzo de 2023

¿Por qué vivimos todos lejos?

Hasta que empecé a estudiar arquitectura, el biscúter era lo único que podía relacionar con Gabriel Voisin. Entonces supe del literalmente demoledor Plan Voisin, que habría podido poner París patas arriba. Con más éxito lo había hecho ya el barón Haussmann, y Le Corbusier no quiso quedarse atrás. 

Nuestro primer profesor de proyectos fue Alejandro de la Sota. A una de sus mejores obras, la que frecuento cada semana para mantenerme en forma, he dedicado dos páginas de este blog (se pueden ver aquí y aquí). Don Alejandro atrajo al movimiento moderno a toda una promoción.

Entre los que consideraba "los cinco grandes" no podía faltar el arquitecto suizo. Los otros eran Gropius, Mies, Aalto y Wright. Aunque no estén todos los que son, lo son desde luego todos los que están en la lista. No sólo nos entusiasmamos con el gran arquitecto que fue Le Corbusier, sino con el urbanista visionario cuyas propuestas no dejarían pasar de largo los genios de la especulación.

Recuerdo haber hecho por entonces un trabajo sobre este plan para una ciudad de tres millones de habitantes. Algunos cursos más adelante su influencia sobre mí seguía intacta, y junto a otros dos colegas presenté un proyecto (recuerdo la maqueta, con rascacielos de tiza puestos de pie) a otro profesor, Julio Cano Lasso, que tímidamente nos dejó caer que este tipo de urbanismo empezaba a ser puesto en cuestión. Nos parecía a muchos un reaccionario porque había osado escribir El ladrillo, material moderno. 


Por entonces lo que se llevaba era la prefabricación, cuanto más pesada mejor, que tan eficazmente había permitido dotar de vivienda a tanta gente en los países socialistas, pero también en otros occidentales con políticas socialdemócratas, tras las destrucciones de la segunda guerra mundial.

Algún otro profesor de urbanismo nos hizo leer a Jane Jacobs y su gran obra Muerte y vida de las grandes ciudades. Por aquel entonces esto iba en contra de mis principios, y recuerdo haber criticado el libro con cierta acidez. Los planteamientos chocaban frontalmente con las ideas de planificación y zonificación. Aún éramos desarrollistas y crecentistas; la "otra visión" del marxismo ecologista chocaba de frente con la emulación en marcha entre la URSS y Occidente, antes de que primero una y luego el otro se fueran desinflando. Tiempos vendrían para otros análisis más acordes con la realidad.

Como suele ocurrir, cuando algo se hace evidente te das cuenta de que ya tenías los datos para descubrir ese punto ciego que no suele faltar en los análisis y que antes no podías ver. Había estudiado termodinámica, incluso en el bachillerato me deprimía pensar en la muerte térmica del universoTampoco podía ignorar los límites planetarios, y conocía cómo se dispara el crecimiento exponencial. Pero el "pensamiento práctico" aplicado a temas concretos e inmediatos impide con frecuencia situar correctamente los problemas.

Ya en estos otros tiempos que no queríamos ver venir colgué en el blog los artículos Por arriba y por abajo y Urbanismo ecosistémico. Revisionismo del bueno.

Ahora, el artículo de José María Ariza de la Cruz, doctorando en Sociología Urbana en la Universidad Complutense de Madrid, que copio y subrayo a continuación, relaciona también el urbanismo de la velocidad con el individualismo y la insolidaridad que nos atrapa.


Fotografía de Los Ángeles. Daniel Lee / Unsplash







“Una ciudad hecha para la velocidad es una ciudad hecha para el éxito”. Esta frase, atribuida a Le Corbusier, uno de los urbanistas más influyentes del siglo XX, condensa uno de los procesos sociales más importantes vividos en ese periodo.

La movilidad es un aspecto central en la configuración del tejido social. Para el catedrático de Sociología de la Universidad de Sevilla Eduardo Bericat, toda forma de sociedad lleva aparejada un sistema de movilidad. Por tanto, sus transformaciones suponen cambios antropológicos de enorme importancia.

El autor categorizó la época actual como el sedentarismo nómada. La mayoría de las personas vivimos en viviendas fijas, característica propia del sedentarismo. Pero nuestras vidas están en constante movimiento. No es una cuestión de cantidad exclusivamente, también de tiempo y distancia. Aquí es donde entran en juego los avances tecnológicos, y, concretamente, el coche.

Su generalización ha permitido algo anómalo en la historia de la humanidad: recorrer grandes distancias en un tiempo muy escaso. Esto ensancha notablemente nuestro espacio vital. Podemos estar en multitud de lugares en un solo día –lugares radicalmente diferentes entre sí–, lo que conlleva que se multiplique el número de interacciones sociales que tenemos a diario. Pero también, que, necesariamente, la mayoría de ellas sean efímeras. Precisamente para Bericat el sedentarismo nómada se basa en la sociabilidad efímera.

La velocidad y las distancias

Y eso es consecuencia de la velocidad, aquella que Le Corbusier asociaba al éxito. Este era el signo de su tiempo. Cada vez eran más las personas que vivían en ciudades y estas cada vez eran más grandes. Recorrer su creciente extensión requería determinadas infraestructuras, especialmente carreteras. La ciudad estaba obsoleta. Su trazado irregular y de calles estrechas no era funcional, debía adaptarse a la velocidad. En este marco cultural se encuadra el Plan Voisin de 1925.

Maqueta del Plan Voisin (1925) Siefkin DR / Wikimedia Commons, CC BY-SA







El objetivo de este proyecto urbanístico era destruir el centro de París para sustituirlo por los edificios que se ven en la imagen. El nombre viene de Gabriel Voisin, un fabricante de vehículos y aviones que patrocinó el proyecto. La trama urbana se componía de torres en forma de cruz, y, como se puede observar, era perfecta para la circulación del vehículo privado: rectilínea y con amplios espacios entre edificios para construir calles lo suficientemente anchas.

Barcelona también tuvo un proyecto parecido, Plan Macià, de 1934, en el que participó directamente Le Corbusier. Su nombre se debía a Francesc Macià, por entonces presidente de la Generalitat, lo que muestra la importancia que se le dio en la época.

Ninguno de los dos planes fue llevado a cabo finalmente. No obstante, las ideas que los configuraban han seguido teniendo éxito hasta nuestros días.

Las autopistas a las afueras en EE. UU.

La construcción de autopistas urbanas en Estados Unidos es un buen ejemplo de ello. Según el Departamento de Transporte estadounidense, de 1957 a 1977 fueron desplazadas más de un millón de personas de sus casas por este motivo. La mayoría de las autopistas atravesaron barrios de población negra, los dividieron en dos y acabaron con buena parte de su comercio, con profundas consecuencias negativas también en su tejido social.

El objetivo de estas carreteras era precisamente conectar los suburbios que estaban proliferando en aquella época en el país. En muchas ocasiones estos barrios excluían a la población negra, fomentado de facto la segregación racial. Es lo que ha sido categorizado como “la huida blanca”.

En realidad, se estaba poniendo en práctica la teoría del sedentarismo nómada. Se sacrificaban barrios con una intensa vida social y comunitaria en nombre de la velocidad, necesaria para desplazarse entre núcleos urbanos cada vez más dispersos con una vida cada vez más individualista. A esto último contribuía el tejido urbano propio del suburbio, de baja densidad y formado por largas hileras de chalés unifamiliares.

Las ideas de Jacobs frente a Moses

La famosa lucha entre Jane Jacobs y Robert Moses encarna a la perfección los conflictos generados por los cambios sociales derivados de este nuevo paradigma de movilidad.

Jacobs, activista y una de las urbanistas más influyentes del siglo pasado, se opuso junto a su vecindario a la construcción de una autopista que atravesaría su barrio en Manhattan: el Greenwich Village. Esta construcción había sido planificada por Moses, un alto funcionario del Estado de Nueva York con gran poder en la obra pública, en 1955. La autopista no fue levantada finalmente gracias a la lucha vecinal, aunque muchas otras sí lo fueron.

Autopista que cruzaría el bajo Manhattan. Library of Congress / Wikimedia Commons






Jacobs, como intelectual, defendía una ciudad compleja y diversa en la que los usos del suelo se mezclaran. Proponía que compartieran espacio en los barrios las viviendas, el comercio y el trabajo, que hubiera una densidad suficiente para que aflorara la vida social en el espacio público, imprescindible para el desarrollo de una sociabilidad comunitaria.

Este era el motor ideológico de su lucha contra Moses –por supuesto, también evitar la destrucción del Village–. Tenía la firme creencia de que la ciudad construida en torno al coche iba a acabar con todo ello.

El presente es distante, ¿y el futuro?

En cambio, las ideas que se impusieron mayoritariamente a lo largo del mundo –en retroalimentación con las transformaciones tecnológicas en el ámbito del transporte– fueron las de personas como Le Corbusier o Moses. Las ciudades que surgieron de ellas durante el siglo XX estaban diseñadas en torno a la velocidad del desplazamiento, y, por tanto, para el vehículo privado. Pero su propio diseño lo hacía cada vez más necesario en un ciclo sin fin de retroalimentación. Ciudades cada vez menos densas y más dispersas, divididas por zonas según su función, con las viviendas, el trabajo y el ocio cada vez más distanciados.

Fotografía de Dubái. David Rodrigo  / Unsplash











Ya adentrados en pleno siglo XXI, ¿es posible que esté regresando el péndulo de la movilidad? Cada vez hay más voces que reclaman orientar las ciudades a la movilidad de proximidad. Que podamos satisfacer nuestras necesidades vitales en nuestro entorno cercano. La urgencia del cambio climático lo requiere, dado que el vehículo privado es un gran emisor de gases de efecto invernadero.

Pero esta reclamación también surge de la pulsión social por recuperar los vínculos comunitarios, los cuidados, el apoyo mutuo. Aquello que el individualismo propio de sedentarismo nómada lleva décadas debilitando.

lunes, 12 de julio de 2021

Recuerdos de la ETSAM (ETS de Arquitectura de Madrid)

Antón Capitel, el autor de "mis memorias de la Escuela de Arquitectura", y el que esto escribe entramos a la vez en ella, pero nunca coincidimos. Él inauguraba el llamado plan "ye-ye" de cinco años. Yo, que había cursado el Selectivo en la Facultad de Ciencias el curso anterior, enganchaba en la promoción escoba del "plan antiguo", la 122 de la Escuela, la última con siete cursos.

Muchos recuerdos comunes, sin embargo, hemos compartido, de aquellos "tiempos interesantes". Estas memorias abarcan mucho más tiempo del que viví en ella, y completan mi experiencia con la evolución posterior a mi mutis por el foro (o más bien "del Foro").

No se muerde la lengua el autor al juzgar a profesores y compañeros, con juicios tajantes que en muchos casos (naturalmente no en todos) comparto. Las arbitrariedades, intrigas, camarillas y conflictos, la endogamia y el nepotismo, se palpan en su narración, y las he vivido también como alumno y como profesor. A fin de cuentas, es el mismo país y el mismo medio, con la misma Historia.

La distancia en el tiempo te hace ver lo efímeras que pueden ser las modas. Lo que en un momento se considera "la última palabra" o "la voz autorizada" puede ser desacreditado después. Opiniones petulantes, cargadas de suficiencia, las desnuda luego el devenir. No escapa a esto la política, pero tampoco la ideología arquitectónica o las teorías sobre docencia.

Los estudiantes creen que saben más de lo que saben. Me lo han recordado nuestras exigencias, muy acentuadas (justamente) en aquellas postrimerías del fascismo en plena decadencia. Se mezclaban con planteamientos sobre lo que se debía enseñar y cómo hacerlo. En aquella coyuntura, llegábamos a exigir que se nos mostrara "el método" para proyectar, o a una superficial crítica sobre la arquitectura del régimen, en general deleznable, pero de la que no salvábamos a nadie. Pero incluso el pensamiento crítico puede y debe ser sometido a crítica permanente. También envejece y se renueva. Recordemos aquella sarcástica "crítica de la crítica crítica"...

Los desarrollos paralelos, pero no coincidentes, de ambas carreras, contaron con profesores decisivos por su influencia en cada promoción. Mientras para ellos lo fue Antonio Fernández Alba, para muchos de nosotros el referente era Alejandro de la Sota. Y los dos compartimos provechosamente el magisterio sabio y algo engreído (con razón) de Rafael Moneo.

De la aguda percepción de Capitel recojo esta semblanza sobre otro grande de la arquitectura española: Francisco Javier Sáenz de Oiza.

 

"Sáenz de Oíza (don Paco) era un hombre calvo, de figura muy enhiesta, con grandes gafas de concha que se ponía en la frente a la manera de Le Corbusier (se parecía algo) cuando la presbicia le contrarrestó la miopía, de nariz aguileña y de cara muy interesante y expresiva. Extraordinariamente inteligente, era el mejor charlista del mundo. En aquellos martes, cuando le tocaba dar clase, no llevaba diapositivas, no le hacía falta, o aparecía con unos planos en fotocopias ennegrecidas, malísimas, para proyectar en opacos. Llevaba muy mal que los demás pusieran diapositivas. Un día, después de una clase de Alfonso Valdés con muchísimas diapositivas, Oíza le dijo: “Desde luego, has puesto diapositivas como quien dispara con una ametralladora, tatatata, tatatata, tatatata…”. Era enormemente ingenioso y ocurrente, muy simpático cuando quería y extraordinariamente antipático cuando le daba la gana. Cuando venía alguien famoso a dar una conferencia y tenía mucha afluencia de público, él se celaba y montaba un corrillo propio de comentario, muy concurrido, al acabar la charla del otro. Había chistes, anécdotas y ejemplos o consejos que siempre contaba. Un día, en clase, después de contar algo de su repertorio, un estudiante dijo: “Don Paco, usted se repite”. Él se volvió con cara de desprecio y le dijo: “Creo que se equivoca, el que repite es usted”. Otro día ocurrió que vino un padre de un alumno a verle, sin duda porque su hijo suspendía, y él le dijo: “¡Ah! ¿Es usted el padre de Fulano? Un momento que le doy el teléfono de mi padre…” Tenía mucha fama de buen profesor, aunque la verdad es que casi nunca preparaba nada y lo fiaba todo a su capacidad de improvisación y de mantener una charla ingeniosa. Era un gran arquitecto, como su obra prueba, aunque quizá fuera demasiado inteligente para ser arquitecto, como De la Sota –su gran rival, en el fondo- decía. Lo cierto es que, como veía las contradicciones de todo y que la arquitectura era una convención, a veces se quedaba perplejo, sin saber por donde tirar. Pero su arquitectura, aunque de fortuna desigual, siempre era empeñada, siempre tenía intenciones intensas; puede que hiciera obras y proyectos flojos, pero nunca descuidados o para salir del paso, siempre con mucho empeño. Y construyó las dos torres mejores de la ciudad de Madrid, que no serán nunca superadas. Yo le recuerdo con mucho afecto por lo que aprendí de él, por lo que me reí con sus salidas y porque tuve el honor de que me apreciara y me considerara un amigo."