domingo, 11 de enero de 2026

¡Peligro: precipicio!

Del cuaderno de notas de Jorge Riechmann copio dos pinceladas, dos brochazos en plena cara para hacernos despertar.

La primera constata la apología de la razón de la fuerza y el desprecio hacia la menguada fuerza de la razón que se encarna en la figura de Donald Trump. Él no necesita, como Groucho, engañarnos con otros principios si no nos gustan los suyos. Recordemos el "quien pueda hacer que haga" de otro famoso sociópata que no se refería precisamente a "hacer el bien".

La santificación de la ley de la selva sigue una serie de pasos que llevan desde la justificación creíble basada en argumentos convincentes hasta la falaz que con argumentos falsos justifica lo injustificable. Después ya no importa que los argumentos sean increíbles. Por último, ¿para qué argumentar?

Las primeras etapas del proceso se dirigen a una sociedad a la que hay que engañar, porque opone resistencia seria. Cuando ya no hay que ocultar nada es porque se considera que la sociedad está vencida, o peor aún, que está lo suficientemente corrompida como para aceptar esta moral de canallas.

Es peligrosísimo que aceptemos como natural el argumento supremo de la fuerza como único derecho, porque anula la resistencia siempre posible y nos deja inermes a los pies de los caballos.

El fascismo sin careta está aquí. Que nadie se sienta seguro.

El último emperador


















La otra nota toma como punto de partida la polémica surgida tras la publicación de La vida cañón, un libro de Analía Plaza que en cierto modo culpabiliza a los menos jóvenes de la precariedad de los más jóvenes.

La nota de Jorge Riechmann culpabiliza a la anterior generación; pero no por esa "vida cañón" excluyente que los propagandistas del capitalismo traen al primer plano para dividir a sus víctimas, sino por el error cometido en el referéndum que nos encadenó la OTAN, cuando el PSOE "renovado" traicionaba sus anteriores proclamas e imponía sus políticas neoliberales.

Con un recuerdo al añorado Julio Anguita, entonces tachado de loco quijotesco y alabado, como tantos otros, cuando ya no era peligroso.

Siguen las dos notas:

9 de enero de 2026

Si algo han ido revelando los inenarrables meses de la segunda presidencia de Trump es la facilidad con que sociedades enteras, igual que individuos tomados de uno en uno, se dejan caer a lo peor de sí mismas.[1]

Si cada uno de los seres despreciables en que nos vamos convirtiendo tuviese que explicarle a su madre cómo se ha llegado a esto, ¿soportaríamos tanta miseria moral?

“Se veía venir”, decimos a veces. Pero si se veía venir el horror, es porque en realidad ya estaba ahí. Y nuestra falta fue apartar la mirada, y no combatir ese horror cuando aún era posible hacerlo.[2]

A las nuevas anormalidades se suman las nuevas subnormalidades y las nuevas normopatías, mientras seguimos cayendo, cayendo, cayendo… Pero a estas alturas (o más bien bajuras) deberíamos saberlo: debajo de cada círculo del infierno todavía se encuentra otro peor.

El mal empieza, y también acaba, en la crueldad.

__________

[1] Resumo (con la ayuda de Brenda Estefan) los principales puntos de la entrevista con Trump que el The New York Times ha publicado el 8 de enero de 2026, pocos días después del ataque militar contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa: 

  • Trump afirma que su poder como comandante en jefe está limitado únicamente por “su propia moral” y “su propia mente”.
  • Desestima el derecho internacional como un freno real: dice que no lo necesita y que él decide cuándo se aplica.
  • Sostiene que la fuerza nacional —y no las leyes, tratados o convenciones— debe ser el factor decisivo entre potencias.
  • Afirma que la OTAN es esencialmente inútil sin Estados Unidos y admite que podría tener que elegir entre preservar la alianza u obtener Groenlandia.
  • Califica las normas del orden posterior a la Segunda Guerra Mundial como cargas innecesarias para una superpotencia.
  • Deja claro que, en su visión, el poder de Estados Unidos es el factor determinante y que presidentes estadunidenses anteriores fueron demasiado cautelosos para utilizarlo con fines políticos o económicos.
  • Defiende la “propiedad” territorial —en particular sobre Groenlandia— como psicológicamente necesaria para el éxito, y sostiene que ofrece ventajas que no se obtienen mediante arrendamientos, tratados o la simple firma de documentos.
  • La conversación deja claro que, para Trump, la soberanía y las fronteras nacionales son secundarias frente al “papel de EE.UU. como protector de Occidente”. Entrevista:
Trump lays out a vision of power restrained only by ‘my own morality’The New York Times, el 8 de enero de 2026;

[2] En el caso de Trump: ¿cómo explicar que no fuese juzgado y encarcelado después del asalto al Capitolio, el 6 de enero de 2021?

***

Si han de hacerse (hacérsenos) reproches generacionales a los búmers/boomers, mucho antes de hablar de pensiones o vivienda —si atendemos a la gravedad de los asuntos, más allá de lo inmediato—, habría que preguntar: ¿por qué dejasteis al país dentro de la OTAN —referéndum de 1986—, y tolerasteis la desastrosa conducción de esta alianza militar por EEUU (desaprovechando el «momento Gorbachov» a finales de los ochenta)? ¿Por qué dejasteis al PSOE neoliberalizar nuestra sociedad? ¿Por qué no construisteis con la IU de Julio Anguita una izquierda a la altura de las circunstancias en los noventa? Y sobre todo ¿por qué habéis consentido, e incluso impulsado, la deriva ecocida que ahora pone en tela de juicio la habitabilidad de la Tierra?

martes, 6 de enero de 2026

Poemas de antes que son de ahora

A su blog Escombros con hoguera trae Conrado Santamaría dos poemas. Tan viejos, tan nuevos...

En estos momentos de saña guerrera salta por los aires la cáscara hueca de unas relaciones internacionales basadas en reglas.

No es decir mucho hablar de reglas. Reglas feudales, reglas sangrientas, reglas del sátrapa que las maneja. Cada tirano tiene sus reglas.

Callados y obedientes los súbditos babean. El que tenga valor que salga a la palestra, que yo allí lo acribillo. Humíllate, venera mi culo pestilente y luego me lo besas.

(¿Qué más puedo deciros, prudente patulea?)

SON VENEZOLANO

Con mi tres o con su cuatro,
cante, Juan Bimba,
yo lo acompaño.

—Canto en Cuba y Venezuela,
y una canción se me sale:
¡qué petróleo tan amargo,
caramba,
ay, qué amargo este petróleo,
caramba,
que a azúcar cubano sabe!

¡Cante, Juan Bimba,
yo lo acompaño!

—La misma mano extranjera
que está sobre mi bandera,
la estoy mirando en La Habana:
¡pobre bandera cubana,
cubana o venezolana,
con esa mano extranjera,
inglesa o americana
mandándonos desde fuera!

¡Cante, Juan Bimba,
yo lo acompaño!

—Zamora, véngase acá,
tráigase sus huesos juntos,
y dejando a los difuntos
camine y despierte ya.
Aquí este bojote está
muy parecido al sesenta:
el que puede, se calienta,
el que no, se pone a enfriar,
y a la hora de contar
todos enredan la cuenta.

¡Cante, Juan Bimba,
yo lo acompaño!

—Ando a pie, bebo parado,
me buscan cuando hago falta,
y mi cobija es tan alta
que duermo sobre ella echado.
Éste es mi canto cerrado,
que en vez de cantar recito;
ahora lo digo pasito,
porque es cosa suya y mía,
pero así que llegue el día,
en vez de cantar, ¡lo grito!

¡Grite, Juan Bimba,
yo lo acompaño!

Nicolás Guillén. El son entero / Canto para soldados y sones para turistas. Losada, 2005.
Imagen: Monero Rapé

El Sur también existe

Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventas navideñas
su culto de dios padre
y de las charreteras
                            con sus llaves del reino
                            el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
el hambre disponible
recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohíbe
                    con su esperanza dura
                    el sur también existe

 con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
                    con sus gesta invasora
                    el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
                    con su fe veterana
                    el Sur también existe

con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos su misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
                        con todos sus laureles
                        el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
                    que todo el mundo sepa
                    que el Sur también existe

Mario Benedetti. Preguntas al azar, 1985-1986. En Antología poética. Introducción: Pedro Orgambide. Alianza, 2008.
Imagen: Carlos Cruz-Diez

lunes, 5 de enero de 2026

Salir de la ratonera

Los últimos acontecimientos (y los anteriores, desde luego) auguran un desenlace bastante funesto. ¿Quién y cómo podrá frenar el desastre que se acerca a toda velocidad?

Los que no fumamos los opiáceos religiosos sabemos que la vida de cada cual es un viaje a ninguna parte. También la vida humana en su conjunto, y la vida en su más amplio sentido, tienen su plazo, que suponemos lejano. Mientras tanto, esperamos que tarde mucho ese final, aunque desde que conocemos las leyes de la termodinámica somos conscientes de una muy lejana muerte térmica de nuestro universo. Más cercano está el agotamiento del combustible solar, apenas unos miles de millones de años. ¡Cuán largo me lo fiáis!

Nos preocupan nuestros hijos, nuestros nietos, y confiamos en que seguirán naciendo otros descendientes a los que nunca conoceremos. Pero, ¿y si hay un final más cercano de lo que queremos creer?

Lo que estamos viendo es que el agotamiento de los recursos energéticos y otros, en lugar de frenarse, se acelera, como lo hace el calentamiento global. Cuando más necesario es guardar lo que queda, más se gasta en fruslerías superfluas.

Pero mucho más en lo que mata. Guerras que destruyen aceleradamente lo que queda y acaban envenenándolo todo, por tierra, mar y aire.

Salvamento marítimo tiene previsto un detallado protocolo de abandono de buque en caso de naufragio como único modo de minimizar pérdidas humanas. Si esto falla el afán por escapar lleva a los náufragos aterrorizados a matarse entre sí, confiando cada uno en su propia salvación. Algo de esto está ocurriendo, y aún hay locos que confían en escapar del planeta de los simios.

¡Qué inteligente fue Berlusconi, qué clarividente Felipe González!

Honra y prez les dedica Jorge Riechmann:

Desmotivaciones

El 31 de diciembre de 2025 escribía esto en el cuaderno de notas de su blog:

sobre fascismo y televisión

Europa es la mejor idea del siglo pasado, ha dicho Olga Tokarczuk. Lo mejor para una mejor idea sería no quedarse en mera idea: pero no parece que eso, en el caso de Europa, esté a nuestro alcance. El neoliberalismo, y algunas otras catástrofes existenciales, se cruzaron en nuestro camino…

En 2002 Claudio Magris advertía: “Los italianos fuimos pioneros del fascismo en Europa. No quisiera que ahora, con Berlusconi, lo fuéramos de alguna otra perversión… Observo que están desapareciendo las antiguas convenciones sobre la decencia y emerge una nueva clase sin referencias morales de ningún tipo”.[1] Pero sucedió efectivamente lo temido: aquella clase de nihilismo infectó como un veneno a un país tras otro. Seguimos hoy en duelo por la Europa que podría haber sido.

Juan Gabriel Vásquez incurre en un considerable latinocentrismo cuando, evocando la novela de Mario Vargas Llosa Conversación en La Catedral, sentencia: “¿Qué es un latinoamericano? Es alguien que se pregunta, cada cierto tiempo, en qué momento se jodió su país. ¿Qué es un escritor latinoamericano? Es alguien que intenta contestar a esa pregunta mediante construcciones de palabras”.[2] Como si ese mal fuese exclusivo de América Latina… Pero no es así: también desde Italia o España nos hacemos la “pregunta J” de Vargas Llosa (de su personaje Zavala, en rigor): en qué momento se jodió Europa, o el conjunto de Occidente…

Quizás habría que verlo de esta forma: se permitió la degradación de la televisión pública, al mismo tiempo que irrumpían las privadas con su programa de enmerdamiento de la psique humana; por esa grieta se coló el resto de la debacle antropológica que hemos ido viviendo en los decenios últimos. Y aquí también Italia –la Italia de Berlusconi– resultó pionera.

_______________

[1] Claudio Magris, “Lo moral debe impregnar la vicisitud narrada” (entrevista), El País, 8 de noviembre de 2002.

[2] Juan Gabriel Vásquez, “Regreso a La Catedral”, El País, 8 de noviembre de 2025.

***

Y el 3 de enero añadía:

en qué momento se jodió Europa (o el conjunto de Occidente)

 …en qué momento se jodió Europa, o el conjunto de Occidente… Añado algo a las reflexiones de hace unos días:

Un momento clave fue cuando EEUU y Europa decidieron desaprovechar el «momento Gorbachov» (segunda mitad de los años ochenta), que hubiera permitido construir estructuras de paz y seguridad en buena parte del mundo, y en vez de ello apostar por la desintegración de la URSS y luego la expansión de la OTAN (años noventa). Ése fue uno de los vectores clave que ha conducido de forma bastante directa a la guerra en Ucrania, y empujado hacia el mundo brutalmente siniestro donde nos encontramos hoy.

Y en esa dinámica, como país, nos atañe también una parte de responsabilidad. Fue un error inmenso votar a favor de la permanencia de España en la OTAN en marzo de 1986 (el trabajo que desarrollamos desde los movimientos pacifistas en 1984-85 no fructificó lo suficiente), y lo ha sido permanecer después en esa agresiva alianza militar, haciendo seguidismo a unos EEUU imperialistas y después, con Trump, fascistas.

Hay un gobernante español especialmente culpable en esa desdichada secuencia de acontecimientos: Felipe González. La historia (si hay historiografía democrática en el futuro) le pedirá cuentas.

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lunes, 29 de diciembre de 2025

El flamenco y la lucha antifranquista

El documental Se prohibe el cante alude a la frase que en otros tiempos expulsaba el flamenco de los bares, aunque no de famosos cafés cantantes. Se quería evitar que el borracho de turno se pusiera pesado cantando de mala manera...

De niños cantábamos las coplas de moda siguiendo unos cancioneros de a perra gorda que vendían en los quioscos. ¿Cantan así los niños de ahora? Entonces se cantaba más aunque no hubiera karaokes. Hoy en la calle solo cantan los que ponen la gorra para pedir.

No fue Franco el que prohibió el cante, aunque eso sí, intentó ponerlo de su parte fomentando un nacional-flamenquismo que hizo de lo andaluz la quintaesencia de lo español. Una Andalucía de coros y danzas y de sentimentales 'canciones para después de una guerra'. Mucho utilizó esto el cine, antes de la memorable revisión crítica de Basilio Martín Patino, con películas folclóricas, españoladas, que crearon la caricatura tan del gusto de los turistas aún ahora.

Lo recuerda Paco Vargas en Ático Izquierda:

Durante los primeros años del franquismo se miró con recelo al mundo del flamenco; los nuevos gobernantes no tenían muy claro si esa manifestación cultural podría derivar en una conciencia nacionalista, aspecto este que tanto significaba para las autoridades del nuevo régimen. Con el tiempo se adoptó una actitud conciliada por la cual a la copla andaluza, género muy emparentado con el cante flamenco surgido a partir de la adopción y desarrollo de determinados estilos, se la acabó denominando copla española, y terminó por imponerse como género musical dominante en todo el país. De ahí, la visión estereotipada del llamado “nacional-flamenquismo” franquista, que en el mejor de los casos durante la postguerra y la mayor parte de la dictadura significó la exclusión y la escasez, cuando no la muerte y el exilio, para no pocos artistas flamencos. La depuración y la represión por parte del franquismo determinaron asimismo el punto de partida de un notable rechazo hacia el flamenco profesionalizado, que agravaría la crisis del género en la época, pues si exceptuamos a las grandes figuras la gran mayoría malvivía de las fiestas de los señoritos en las que cantaban por lo que les quisieran dar, generalmente tarde y mal.

Andalucía se utilizaba como encarnación de España, pero rara vez las coplas exultaban ese ardor patriótico reflejado en las canciones falangistas. Era siempre una España abstracta la que cabía en la copla, sin concretar mucho ese idealizado sentimiento identitario.

Andando el tiempo afloraron otros cantes, que venían de lejos y que habían sido proscritos, como ocurría con el cante de las minas. Eran cantes más de denuncia que proclamas revolucionarias, pero reflejaban realidades que solo el terror había podido ocultar:

De la entraña de la mina
sube el rico mineral
para que tengan berlina
los hijos de don Pascual.

Minero, ¿pa’ qué trabajas
si pa’ ti no es el producto?
Pa’ el patrón son las alhajas,
para tu familia el luto
y para ti la mortaja.

En el tardofranquismo renace el flamenco como arma de lucha. Se recupera su carácter de clase, con una expresión más combativa como correspondía al momento histórico.

Un reciente libro de Tyler Barbour hace historia de este momento en el que la queja tan característica del cante de todos los tiempos se convertía en llamada a la acción.

Tyler Barbour explora las intersecciones entre la palabra escrita, el flamenco y la resistencia durante el tardofranquismo y la transición. En aquellos años, los colegios mayores madrileños, como el mítico San Juan Evangelista, «el Johnny», se convirtieron en el principal punto de encuentro entre literatos subversivos y cantaores rebeldes. En estos espacios se representaron obras de la compañía de teatro La Cuadra, dirigida por Salvador Távora. Del mismo modo, jóvenes cantaores como Enrique Morente, José Menese o Diego Clavel pusieron voz a las letras de poetas como Miguel Hernández, Alberti, Moreno Galván o Caballero Bonald. Eran tiempos convulsos, marcados por la represión y la censura, como lo demuestra el hecho de que varios de los escritores analizados acabaran en la cárcel de Carabanchel. Para la elaboración de este libro, el autor se ha nutrido tanto de fuentes orales como escritas. Ha realizado entrevistas a protagonistas directos de la época como José Luis Ortiz Nuevo, Manuel Gerena, Diego Clavel, Lola Hisado y Paco Moyano. Además, ha analizado textos teatrales y artículos periodísticos de la época, en especial de la revista Triunfo, donde publicaron destacados periodistas como Paco Almazán, Antonio Burgos, José Monleón o Ramón Chao. También se incluyen intercambios epistolares entre Caballero Bonald y Diego Clavel, y entre Andrés Raya y José Luis Ortiz Nuevo. Como complemento, el libro incorpora un anexo con documentos históricos y la transcripción de las entrevistas realizadas por el autor.

Sobre este libro versó la entrevista que desde el minuto 24 de su programa Nuestro Flamenco dedicaba hace unos días José María Velázquez Gaztelu a su autor, acompañado de algunas muestras significativas de aquellos cantes comprometidos.

Minuto a minuto:

Prólogo guitarrístico:

Paco Cepero

02:20, soleares 'Castillo de Alcalá'

07:48, bulería 'Sueños de Jerez'

11:20, taranta 'Castillete minero'

14:42, zapateado 'Caireles'

Cantes y entrevista:

18:29, Manuel Gerena, taranto

29:08, Enrique Morente, romance 'Sentado entre los muertos'

39:31, José Menese, martinete 'Romance de Juan García'

43:08, Manuel Moneo, seguiriyas

Manuel Gerena sigue en la brecha:

sábado, 27 de diciembre de 2025

Un ejemplo revelador, negro sobre blanco

Aunque algo antiguo, de un tiempo en que esto se camuflaba. Hoy el negocio no se oculta. A la vista está lo que mueve al  Emperador en Pelota en sus decisiones políticas, sean agresivas (Venezuela, Colombia, Groenlandia...) o "pacificadoras" (Gaza, Ucrania...). Por estas últimas aspiraba al Premio Nobel de la Guerra (¿o se dice "de la Paz"?). Otra Corina le ganó la apuesta.

El botón de muestra que traigo procede de la Primera Guerra Mundial. Lo encontré estos días leyendo El libro negro del capitalismo, en la página 49.

Más escuetamente, el valor de la vida humana en la contabilidad de pérdidas y ganancias de una empresa lo relata en un vídeo muy breve Néstor Kohan.







(...)

Ésta es sólo la parte visible de las operaciones, cuyas características han sido el apetito de conquista, la sed de beneficio, los objetivos de guerra secretos y los manejos entre bastidores. Pero bajo los arrebatos patrióticos se esconde una realidad más sórdida, la de la encarnizada defensa de los intereses particulares. Un solo ejemplo entre otros muchos permite ilustrar la sórdida realidad: las vicisitudes de la cuenca de Briey-Thionville.

Un santuario del capital internacional: la cuenca de Briey-Thionville

Los fabricantes de armas, entre los que destacaban Schneider en Francia y Krupp en Alemania, estaban estrechamente unidos en una especie de trust internacional cuyo secreto objetivo era acrecentar la inmensa fortuna de sus miembros, aumentando la producción de guerra, de una parte y otra de la frontera. Con estos fines, disponían de potentes medios para sembrar el pánico entre la población de los dos países, con el fin de persuadirlas de que la otra parte sólo tenía un objetivo, atacarles. Gran número de periodistas, de parlamentarios, eran generosamente retribuidos para desempeñar ese papel. Por otra parte, un importante proveedor francés, De Wendel, por añadidura diputado, tenía como primo a otro proveedor alemán, Von Wendel, que ocupaba un escaño en el Reichstag. Se encontraban en primera fila, cada cual en su país, para comprar las conciencias y hacer escuchar sus gritos de alarma patrióticos.

Todo este mundo tan especial —fabricantes de armas, periodistas, parlamentarios— consiguió fácilmente lanzar a los dos pueblos a una loca carrera de armamentos que ya no debía frenarse hasta la guerra. Sus jefes de Estado respectivos, lejos de frenarles, los alentaban. Y especialmente el presidente de la República francesa, Raymond Poincaré, de Lorena, educado en la idea de revancha y dispuesto a cualquier falsedad, a cualquier fechoría, para reconquistar Alsacia y Lorena. Los soldados alemanes y franceses iban a degollarse entre sí por estos diferentes motivos. Se les había enseñado a odiarse, mientras los fabricantes de armas y los estados mayores, estrechamente unidos, seguían con satisfacción, en la retaguardia, el desarrollo del drama que habían desencadenado conjuntamente.

Para profundizar más en la causa de esta inmensa engañifa y en que esta defensa del territorio no fue más que palabras huecas que sólo sirvieron para encubrir los más abominables chanchullos, conviene contar la historia de la cuenca de Briey, pues resulta característica, sintomática.

Las minas de hierro de Briey-Thionville están a caballo entre las fronteras de Luxemburgo, Francia y Alemania. Sus propietarios eran la familia franco-alemana De Wendel. Esta cuenca era de una importancia capital en el desarrollo de la guerra. M. Engerand, en un discurso pronunciado en la Cámara de diputados después del conflicto, el 31 de enero de 1919, dirá: "En 1914, la región de Briey suministraba ella sola el 90% de toda nuestra producción de mineral de hierro".

El propio Poincaré escribió en otra ocasión: "La ocupación por los alemanes de la cuenca de Briey supuso un auténtico desastre, puesto que puso en sus manos incomparables riquezas metalúrgicas y mineras de una utilidad inmensa para el beligerante que las detentara". Ahora bien, ocurrió un hecho extraordinario: el 6 de agosto, la cuenca fue ocupada por los alemanes sin encontrar ninguna resistencia. Más extraordinario todavía. El general de división encargado de la defensa de esta región, el general Verraux, reveló posteriormente que su consigna (contenida en un sobre que debía abrirse en caso de movilización) le prescribía formalmente abandonar Briey sin combate.

La verdad, conocida mucho tiempo después, era la siguiente: se había alcanzado un acuerdo entre algunos miembros del estado mayor y fabricantes de armas franceses para dejar la cuenca en manos de los alemanes, con el fin de que la guerra se prolongase (los alemanes no habrían podido proseguirla sin el mineral de hierro) y que los beneficios de los fabricantes de armas se vieran acrecentados.

¡Que viva la legítima defensa en cuyo nombre se destripaba a lo largo y ancho de los campos de batalla! Pero esta historia —¡verdaderamente edificante!— no termina aquí. Durante todo el conflicto, ¡no hubo una sola ofensiva francesa contra Briey! No fue sin embargo por falta de advertencias.

En efecto, en plena guerra, el director de las minas envió el siguiente mensaje al senador Bérenger: "Si la región de Thionville (Briey) fuera ocupada por nuestras tropas, Alemania vería reducida (su producción) a los aproximadamente siete millones de toneladas de minerales pobres que extrae en Prusia oriental y en varios estados más. Todas sus producciones quedarían paralizadas. Nos parece entonces que es posible afirmar que la ocupación de la región de Thionville pondría fin de forma inmediata a la guerra, porque privaría a Alemania de la casi totalidad del metal que necesita para sus armamentos".

El estado mayor francés y el presidente de la República fueron ampliamente advertidos de estos hechos. Incluso le fueron suministrados a Poincaré dossiers completos sobre este asunto por el diputado Engerand. Poincaré se negó a intervenir. El estado mayor rechazó realizar ninguna ofensiva cerca de Briey. A falta de ofensiva, de reconquista del terreno, se hubiera podido bombardear Briey para inutilizar las instalaciones. Por el contrario, se aprobaron acuerdos secretos entre los estados mayores francés y alemán a fin de que los trenes repletos de mineral que se dirigían hacia Alemania no fuesen bombardeados en ninguna circunstancia. Digamos de pasada que, claro está, estos mismos estados mayores habían decidido igualmente no destruir sus respectivos cuarteles generales... Estas dos bandas de gángsteres eran "regulares". Algunos aviadores franceses, no obstante, desobedecieron las órdenes recibidas y lanzaron algunas bombas sobre las instalaciones de Briey. Fueron castigados severamente.

¿Por medio de quién fueron enviadas las prohibiciones de bombardear? Por medio de un cierto teniente Lejeune –muy poderoso, a pesar de ser un simple teniente– que en la vida civil era ingeniero agregado en las minas de Joeuf y empleado de M. De Wendel.

Galtier-Boissiére: "Para no lesionar intereses privados muy poderosos, y para evitar infringir los acuerdos secretos concluidos entre metalúrgicos franceses y alemanes, se han sacrificado, en ineficaces empresas militares, cientos de miles de vidas humanas, salvo en un lugar: Briey-Thionville, donde durante cuatro años Alemania ha extraído con toda tranquilidad los recursos para continuar la guerra". ¡Pero mientras tanto la familia franco-alemana De Wendel obtenía beneficios!

Éste no es más que un ejemplo, entre otros muchos, de los acuerdos de los proveedores y de los gobiernos de los países en guerra. El balance humano sin embargo fue muy duro.

A la vista de estas cifras sobran los comentarios. Esto representa más de 5.000 muertos diarios en todos los frentes durante toda la duración de la guerra.

(...)

El vídeo completo:

viernes, 26 de diciembre de 2025

Negro sobre negro

Tras la disolución de la URSS, el capitalismo se había convertido en el único sistema realmente existente, porque incluso los enclaves considerados aún como "comunistas" sobrevivían dentro de la universalizada globalización del capital. Cinco años después, en plena apoteosis de la ideología neoliberal tras la caída del "último muro", se publicaba El libro negro del comunismo.

Todos los males sufridos en casi un siglo de desastres se atribuían a este sistema totalitario y perverso. Haciendo abstracción de la diversidad de situaciones geopolíticas y de circunstancias históricas, se hacía una contabilidad macabra atribuida exclusivamente a uno de los bandos enfrentados en una lucha secular. No solo se inflaban cifras, sino que todas las muertes las causaban los mismos. Tiene algo de lógica, porque si te matan en un atraco la culpa es tuya por intentar defenderte: "más vale vivir de rodillas que morir de pie" (¿o se dice al revés?). Lógica "trumpista", diríamos hoy.

Un año después se publicaba El libro negro del capitalismo.

Tras un cuarto de siglo este libro resiste y nuevos datos lo hacen todavía más actual. Ya es innegable el mal sistémico. Es un análisis histórico riguroso y merece la pena leer esta Historia detallada de lo ocurrido en los últimos siglos.

Los que tratan de disculpar al capitalismo separan de él los sistemas esclavista y feudal, como si no fuera su evolución la que nos ha traído hasta aquí. Es más: en su seno se perfeccionaron la esclavitud y el feudalismo colonial. Y no solo eso, sino que sin estas prácticas no se habría producido la acumulación a que debe su espectacular despliegue.

Por eso recomiendo encarecidamente la lectura de este riguroso libro. De cómoda lectura en la página archive, podéis también descargarlo en PDF de abertzalekomunista, de donde copio el índice y la paginación para que podáis centraros en aspectos concretos que ayudan a entender el conjunto.

¡No os lo perdáis, que hay mucho por aprender!

INDICE

1. Por qué un libro sobre el capitalismo - Gilles Perrault (pág. 3)

2. El liberalismo totalitario - Maurice Cury (pág. 5)

3. Los orígenes del capitalismo: siglos XV-XIX - Jean Suret-Canale (pág. 11)

-El mercado y las formas "antediluvianas" del capital
-La "liberación" de la mano de obra: pauperización y explotación del campesinado
-La colonización esclavista y mercantil
-La trata de negros
-La sangría humana de la trata y el trato a los esclavos
-La trata y la esclavitud en el siglo XIX
-La ruta de las Indias y la colonización asiática
-¿Qué consecuencias para los pueblos?
-Europa del Este y la "segunda servidumbre"
-Capital comercial y capital financiero (usurario). Del mercantilismo al liberalismo

4. Economía servil y capitalismo: un balance cuantificable - Philippe Paraire (pág. 30)

-El desmoronamiento de África
-La cuota de la economía servil en la "acumulación primitiva"

5. Primera Guerra Mundial: 11.500 muertos y 13.000 heridos diarios durante tres años y medio - Jean-Pierre Fléchard (pág. 39)

-La influencia del lobby militar-industrial, el cártel internacional de la pólvora
-El litigio de Marruecos provoca un violento conflicto franco-alemán (1905- 1906)
-El antagonismo austro-ruso se encona en los Balcanes (1908-1909)
-Para establecerse en Marruecos, Francia debe ceder una parte del Congo (1911)
-La crisis se extiende de Marruecos a Tripolitania, y después a los Balcanes (1911- 1913)
-Tras el atentado de Sarajevo, la guerra austro-serbia provoca la intervención rusa y la guerra general
-La gran carnicería
-Alemania intenta aplastar a Francia y está a punto de conseguirlo
-El plan alemán fracasa en el Marne, y más tarde en el Isar
-A la guerra de movimiento le sucede la guerra de trincheras
-La guerra se prolonga en 1915 y 1916 sin resultados decisivos
-En 1917, la guerra submarina y la Revolución rusa ponen en peligro la causa de los aliados
-En 1918, la gran batalla de Francia finaliza con la derrota de Alemania
-Un santuario del capital internacional: la cuenca de Briey-Thionville
-La derrotada Alemania firma el Tratado de Versalles
-Austria-Hungría y el imperio turco son desmembrados

6. Contrarrevolución e intervenciones extranjeras en Rusia (1917-1921) - Pierre Durand (pág. 54)

-¿Quién es el culpable, sino el capitalismo?
-1918
-1919
-1920

7. Un inmenso Gernika - Iñaki Egaña (pág. 58)

La punta del iceberg
La base del iceberg

8. La Segunda Guerra Mundial - François Delpla (pág. 68)

-1919-1929: el rechazo de una seguridad colectiva
-1929-1933: "Cada uno para sí" frente a la crisis
-1933-1939: el espejismo de la debilidad hitleriana
-¿Quién es responsable del pacto germano-soviético?
-La llamada Guerra Boba
-La caída de Francia y el derrotismo general
-El viraje nazi contra la URSS
-El juego americano
-Pearl Harbour: ¿cómo y por qué?
-Conclusión

9. Sobre el origen de las guerras y de una forma paroxística de capitalismo - Pierre Durand (pág. 89)

10. Imperialismo, sionismo y Palestina - Maurice Buttin (pág. 93)

-El fin del Imperio otomano
-Las promesas hechas a los árabes
-El reparto imperialista anglo-francés
-La alianza del imperialismo británico y del sionismo
-¡Qué premonición!
-Violación de las promesas hechas a los árabes
-Reacciones árabes. Nueva política británica
-Dos nuevos imperialismos entran en escena

11. Guerra y represión: la hecatombe vietnamita - François Derivery (pág. 99)

-Las operaciones sobre el terreno
-La represión interna
-Los instrumentos
-El marco legal
-La prisión en espera de juicio
-La justicia
-Los centros de interrogatorio
-Las prisiones
-Las jaulas de tigre

12. Anexión fascista de Timor oriental - Jacques Jurquet (pág. 111)

13. El África negra bajo colonización francesa - Jean Suret-Canale (pág. 125)

-La conquista colonial
-Métodos de guerra
-El sistema colonial
-Existen otras formas de trabajo forzoso
-El ejercicio de la "autoridad francesa"
-De la leyenda colonial a la realidad
-¿Qué ocurría en realidad?
-Datos demográficos

14. El África de las independencias y el "comunismo" (1960-1998) - Francis Arzalier (pág. 140)

-El capitalismo y África desde los años sesenta

15. Intervenciones norteamericanas en América Latina - Paco Peña (pág. 149)

-La desmembración de México
-El Anschluss de Nuevo México y California
-La expedición a Paraguay
-Los filibusteros
-Cuba bajo la bota norteamericana
-La Doctrina Drago y los Corolarios Roosevelt de la Doctrina Monroe
-La secesión de Panamá
-Intervencionismo en el Caribe
-Las intervenciones en Veracruz y Tampico
-La intervención en Haití
-La tercera intervención en Nicaragua
-La Guerra del Chaco: expresión de las rivalidades imperialistas
-Los Estados Unidos y Perón
-El guatemalazo
-Bahía de Cochinos
-Golpe de estado en Brasil
-La intervención en Santo Domingo
-Los mil días de la Unidad Popular
-La intervención en Nicaragua
-La invasión de Granada
-La operación Causa Justa
-La intervención humanitaria en Haití

16. Estados Unidos: el sueño inacabado, la larga marcha de los afroamericanos - Robert Pac (pág. 182)

-Una victoria puesta nuevamente en tela de juicio
-Una política de genocidio
-Los guetos: un apartheid a la americana
-La droga
-Los bebés-cocaína
-El genocidio
-Brutalidades policiales
-La justicia y las prisiones
-El Crimen Bill Béisbol y justicia
-Condiciones carcelarias
-La pena de muerte
-Ejecución de menores
-Ejecución de personas que sufren trastornos mentales y retraso mental
-Las unidades de control
-Los presos políticos
-Elmer Gerónimo Pratt
-Leonard Peltier
-Mumia Abu Jamal

17. Centenario de un genocidio en Cuba. La reconcentración de Weyler - Jean Laille (pág.209)

-Una colonia con las horas contadas
-El último episodio
-Un verdadero genocidio
-Y los Estados Unidos ganan la apuesta

18. El genocidio indio - Robert Pac (pág. 221)

-Brasil
-México y Guatemala
-Estados Unidos

19. El capitalismo al asalto de Asia - Yves Grenet (pág. 226)

-Asia colonizada por el capitalismo occidental
-Nacimiento y desarrollo de un capitalismo asiático
-Rivalidades entre capitalismos en Asia
-Imperialismo japonés, movimientos de liberación y fin de la colonización en Asia
-Las economías capitalistas del Asia de posguerra
-¿Cuál es el porvenir del capitalismo en Asia?

20. Las migraciones en los siglos XIX y XX: contribución a la historia del capitalismo - Caroline Andréani (pág. 244)

-Migraciones de carácter colonial
-Migraciones de carácter económico
-Migraciones de carácter político
-Situación actual

21. Capitalismo, carrera de armamentos y comercio de armas - Ives Grenet (pág. 255)

-Ascenso del capitalismo y primera carrera armamentista
-Desarrollo del capitalismo y de los armamentos durante el siglo XIX
-Imperialismo, carrera armamentista y Primera Guerra Mundial
-Nueva carrera armamentista y Segunda Guerra Mundial
-La carrera armamentista de la Guerra Fría
-Final de la Guerra Fría y mantenimiento de los complejos militares industriales
-Capitalismo y comercio de armas

22. Los muertos-vivientes de la mundialización - Philippe Paraire (pág. 280)

-1945-1990: la recolonización, preludio de la globalización
-Crisis ecológica, beneficio privado y éxodo rural forzoso
-El ajuste estructural hace la guerra a los pobres

23. Los banqueros suizos matan sin metralletas - Jean Ziegler (pág. 295)

-Los filipinos
-Los haitianos
-Los zaireños, ahora congoleses
-Conclusión

24. Un anuncio vale mil bombas... los crímenes publicitarios en la guerra moderna - Yves Frémion (pág. 308)

-La enseñanza
-La cultura y los medios de comunicación
-El deporte
-El medio ambiente y la solidaridad
-La política
-La ideología
-Cifras
-Crimen contra los espíritus

25. Cuando la abolición del capitalismo no sea suficiente - Monique y Roland Weyl (pág. 318)

26. Capitalismo y barbarie: cuadro negro de las masacres y guerras del siglo XX (pág. 323)

27. Biografías de los autores (pág. 328)

sábado, 6 de diciembre de 2025

La cara invisible del capital

Un modo muy eficaz de crear un enemigo al que odiar y ponerlo en el punto de mira para destruirlo más fácilmente es ponerle cara. Así proceden ahora en este país los que hablan continuamente del "sanchismo". También desde posiciones de izquierda hablamos de "franquismo", aunque el régimen fue mucho más que el dictador y en buena parte le sobrevive.

Pero ¿qué cara podemos poner al capitalismo?

Cualquiera de los figurantes, incluso los peores que hoy lo representan, es apenas un servidor de ese mecanismo anónimo para el que trabajan millones de agentes y en cuya fiesta participamos todos. Ese carácter de fenómeno cósmico, como si fuera una fuerza de la naturaleza, hace a Gilles Perrault plantearse al comienzo del Libro negro del capitalismo la necesidad de descubrir su velado rostro y sus crímenes disfrazados de catástrofes naturales:

Bienaventurado capitalismo. Nunca anuncia ni promete nada. Ningún manifiesto ni declaración en veinte puntos que programe la felicidad llave en mano. Aplasta, destripa, humilla, martiriza, sí; pero, ¿decepciona? Usted tiene el derecho a sentirse desdichado, pero no decepcionado, pues la decepción presupone un compromiso traicionado. Los que anuncian un futuro más justo se exponen a ser acusados de mentirosos cuando su intento resulte un rotundo fracaso. Y el capitalismo se conjuga sabiamente en presente. Existe. ¿Y el futuro? Es abandonado voluntariamente a los soñadores, a los ideólogos y a los ecologistas. Además, sus crímenes son casi perfectos. Ningún rastro escrito que demuestre premeditación. Es fácil para los enemigos de las revoluciones señalar los responsables del Terror de 1793: los ilustrados y la irracional voluntad de ordenar la sociedad según la razón racionalista. Las bibliotecas se hunden bajo el peso de los libros que incriminan al comunismo. Nada parecido ocurre con el capitalismo. No se le puede reprochar que provoque infelicidad al pretender aportar la felicidad. Únicamente acepta ser juzgado sobre aquello que ha sido desde siempre su motivación: la búsqueda del máximo beneficio en el mínimo tiempo. Los demás se interesan por el hombre, él se ocupa de la mercancía. ¿Alguien ha visto alguna vez mercancías felices o desdichadas? Los únicos balances válidos son los contables.

Sigue luego el texto que tomo del blog arrezafe y que dejo a continuación. Podéis descargar el libro completo en PDF en este enlace.


¿A quién dirigir las citaciones para comparecer ante un eventual tribunal de Nuremberg?




«No es pertinente hablar de sus crímenes. Hablemos mejor de catástrofes naturales. Se lo repiten machaconamente: el capitalismo es el estado natural de la humanidad. Pero la humanidad se encuentra en el capitalismo como un pez fuera del agua. Es necesaria la arrogancia fútil de los ideólogos para querer cambiar el orden establecido, con las descorazonadoras consecuencias cíclicas ya conocidas: revolución, represión, decepción, arrepentimiento. Ese es el verdadero pecado original del hombre: esa perpetua inquietud que le empuja a sacudirse el yugo, la ilusión lírica de un futuro libre de explotación, la pretensión de cambiar el orden natural. No se mueva, el capitalismo lo hace por usted. Claro, la naturaleza conoce sus catástrofes, y el capitalismo también. ¿Buscaría usted los responsables de un terremoto, de un maremoto? El crimen implica la existencia de criminales. En el caso del comunismo, las fichas antropométricas son fáciles de establecer: dos barbudos, un bigotudo, aquel que atraviesa a nado el Yang-Tseu-Kiang, un fumador de puros, etc. Esos rostros se pueden odiar, son de carne y hueso. Tratándose del capitalismo, sólo existen índices: Dow Jones, CAC 40, Nikkei, etc. Pruebe, por ver, a odiar un índice. El "Imperio del Mal" tiene siempre un marco geográfico, tiene sus capitales. Se puede localizar. El capitalismo está en todos lados y en ninguna parte. ¿A quién dirigir las citaciones para comparecer ante un eventual tribunal de Nuremberg?»

Gilles Perrault, El libro negro del capitalismo (1998)