jueves, 10 de septiembre de 2015

Mitos fundacionales. Sobre religiones, lenguas, ideologías, pueblos, naciones...

Los mitos fundacionales, a veces, son inocentes falsificaciones para consumo interno de los que, asumiéndolos, se sienten unidos emocionalmente. Cuando no tiene otras consecuencias, el mito puede quedar en simpática farsa, como el de Teucro, mítico fundador de Pontevedra en que nadie cree, o el de Breogán, protogallego en que algunos llegaron a creer. El mito puede ser un personaje, fabuloso o real. Una victoria o una derrota, punto de arranque para la expansión del grupo, o al menos para frenar su retroceso.

Patrias, banderas, himnos, son medios para forjar la cohesión social de un grupo. Lo malo...

Lo malo es que, por regla general, la cohesión del grupo suele crearse contra otros grupos. No se distingue la cohesión defensiva de la claramente expansiva. Fácilmente se pasa de Covadonga a Clavijo y de ahí a la gesta del descubrimiento y conquista de América. O al "destino manifiesto" que envuelve en nobles ideales groseros propósitos.

Según José Antonio (Primo de Rivera, aclaración para jóvenes poco informados) la Patria es una "unidad de destino en lo universal", y el destino histórico de España algo tan etéreo como "defender la primacía de los valores espirituales". Antes de esto, Menéndez Pelayo había afirmado la catolicidad como el crisol de la unidad y la esencia de la grandeza de España.

La fortaleza sitiada y el pueblo mártir pueden con facilidad transmutarse en cohorte imperial.

En el texto que comento se analiza la ideología sionista, capaz de compartir un peculiar laicismo con los mitos bíblicos, mil veces desmontados por la crítica histórica, la investigación arqueológica y hasta la genética.

Los estudios del genetista Luigi Luca Cavalli-Sforza han desenredado la confusa maraña ideológica que apoyaba la imaginaria identificación entre genes, pueblos y lenguas. Y el profesor israelí Shlomo Sand desmonta en sus libros los mitos que están en la base, no sólo del sionismo, sino del conjunto de las religiones monoteístas.

De no tener en cuenta que la defensa de estos mitos es esencial para el mantenimiento de las estructuras que sustentan, nos costará trabajo entender que aún encuentren  defensores apasionados en quienes deberían tener clara su falsedad. Clamoroso es el caso de Israel, estado a un tiempo moderno y arcaico, laico y fundamentalista. Además de falsificar la historia, deben recurrir a malabarismos retóricos y falsedades conceptuales. Por eso, el autor del artículo que a continuación reproduzco casi entero deslinda con precisión estos conceptos que los sionistas enredan deliberadamente;
1) Judío – referencia única y exclusivamente religiosa.
2) Semita – referencia única y exclusivamente lingüística.
3) Sionista – referencia única y exclusivamente ideológica.
4) Israelí – referencia única y exclusivamente política.






















Rebelión


“En verdad, me atrevería a afirmar que el intelectual tiene que estar dispuesto a mantener una disputa que dura tanto como su vida con todos los guardianes de la visión o el texto sagrados, cuyas depredaciones han sido legión y cuya pesada mano no soporta la discrepancia y menos aún la diversidad. El principal bastión del intelectual laico es la libertad incondicional de pensamiento y expresión: abandonar su defensa o tolerar falsificaciones de cualquiera de sus fundamentos es de hecho traicionar la llamada del intelectual.” 

Edward W. Said 


1
Pero apégase de tal modo el hombre a su sistema y a su deducción abstracta, que capaz sería de alterar la verdad a sabiendas de fingirse sordo y ciego con la única mira de no invalidar su teoría.” 

Fiodor M. Dostoyevski 

“Cuando se producían hallazgos ocasionales que amenazaban el retrato de una historia judía ininterrumpida y lineal, raramente eran mencionados, y cuando salían a la superficie, desaparecían rápidamente enterrados en el olvido. Las exigencias nacionales crearon una mordaza de hierro que impedía cualquier desviación de las narrativas dominantes. Los particulares marcos dentro de los que se elaboran las informaciones sobre el pasado judío, sionista e israelí –en concreto los exclusivos Departamentos de Historia Judía, completamente separados de los departamentos de Historia General y de Oriente Medio— también han contribuido en gran medida a esta asombrosa parálisis y a la tenaz negativa a abrirse a una nueva historiografía que hubiera investigado con seriedad el origen y la identidad de los judíos. De cuando en cuando la pregunta “¿quién es judío?” ha agitado al público israelí, principalmente por los aspectos legales que conlleva. Pero no ha perturbado a sus historiadores. Ellos siempre han sabido la respuesta: un judío es un descendiente de la nación que fue enviada al exilio hace dos mil años.” 

Shlomo Sand 

En el Estado de Israel todas las formas de definir la judeidad son profundamente engañosas, impregnadas de mala fe y de arrogancia.

Shlomo Sand 


Dos hechos fundamentales ocurrieron luego de la visita del Papa Francisco a Palestina y del reconocimiento que hiciera del Estado Palestino. Lamentablemente, no sé si por ignorancia o por temor, la prensa mundial hizo que pasaran casi desapercibidos para el público en general. Hubo y sigue habiendo un silencio intencional de ambas partes involucradas: el Vaticano y el Estado de Israel.

Por un lado, el asesor del primer ministro israelí, Dror Eydar, señaló:

Sr. Papa, estableciendo un Estado Palestino sobre las colinas de Samaria (la Ribera Occidental) en el corazón de la histórica Tierra de Israel, es el último intento para clavar a todo el pueblo judío en la cruz. 
(...)

Y, por otro lado “el Sanedrín le envió una carta al Papa Francisco en reacción al reciente apoyo del Vaticano a la Autoridad Palestina”, informó la revista en hebreo Matzav Haruach, el 24 de junio.

(...)

(...) Ya hace casi 60 años atrás, E. O. James, profesor emérito de historia de las religiones en la Universidad de Londres, en su libro Los dioses del mundo antiguo, resumía:
"Los relatos (del Antiguo Testamento), en su mayor parte, han tomado la forma de mitos explicativos, destinados a aclarar o justificar sucesos descritos y separados de los hechos reales por no menos de 500 años, ya que los documentos en su forma actual fueron recopilados por primera vez entre el año 850 y el 750 a. de C."
.................

"Por tanto, aunque bajo la tradición bíblica en su forma compleja hay una base de hechos históricos, la relación con los datos arqueológicos se encuentra con dificultades insuperables, debido a que el relato de los acontecimientos que condujeron a la invasión de Canaán y culminaron en ésta, fue radicalmente transformado y refundido para servir a las intenciones de una interpretación teológica posterior." 
(...)


Como Shlomo Sand vive en el Estado de Israel y conoce mejor que nadie la mentalidad de sus compatriotas, nadie con mayor aptitud que él para describirnos sus reacciones frente a los nuevos descubrimientos. El texto del epígrafe destaca exactamente la actitud de sus colegas universtiarios:
“Cuando se producían hallazgos ocasionales que amenazaban el retrato de una historia judía ininterrumpida y lineal, raramente eran mencionados, y cuando salían a la superficie, desaparecían rápidamente enterrados en el olvido.” 
Asimismo transcribiré algunos breves párrafos del libro de Israel Finkelstein y Neil Silberman titulado “La Biblia desenterrada. Una nueva visión arqueológica del antiguo Israel y de los orígines de sus textos sagrados.

Una síntesis de este libro podría resumirse así:

  • Los israelitas nunca estuvieron en Egipto en la cantidad y en la forma que lo narra la Torah, ni, por supuesto, fueron esclavos que ayudaron a construir las pirámides.

  • No existió el famoso Éxodo.
  • Por lo tanto no existió Moisés.
  • ¿Existió Jhvh?
  • No hubo invasión a Canaán.
  • El templo de Salomón no se encontró nunca porque no fue construido como narra la Torah, g) no hubo la tal monarquía unificada porque David y Salomón fueron tan solo dos caudillos de ignotas aldeas de Judá.

Tomaré sólo algunos párrafos esclarecedores que son los que me permiten afirmar la insensatez del asesor como de esos rabinos que pretenden juzgar al Papa Francisco basados en una interpretación literalista de narrativas ficcionales, como si hubieren sido acontecimientos históricos, o supuestas “revelaciones” de su deidad Jhvh.

Porque la realidad y la verdad que van surgiendo de los descubrimientos arqueológicos son muy distintas a los imaginarios creados por las fantasías voluntaristas, no sólo de aquel rey Josías, sino también de los redactores-autores de los textos del Tanaj, quienes seguramente expresaron en sus escritos con fidelidad los deseos y ambiciones del rey, y que los rabinos actuales asumen como hechos históricos y/o los atribuyen a su deidad Jhvh.

En el capítulo 4, dedicado a indagar el origen de los israelitas, Finkelstein y Silberman, luego de analizar los datos arqueológicos existentes hasta el momento llegaronn a esta conclusión, "ironía de ironías":
"El proceso descrito aquí es, en realidad, el contrario del que encontramos en la Biblia: la aparición del primitivo Israel fue el resultado del colapso de la cultura cananea, no su causa. Y la mayoría de los israelitas no llegó de fuera de Canaán, sino que surgió de su interior. No hubo un éxodo masivo de Egipto. No hubo una conquista violenta de Canaán. La mayoría de las personas que formaron el primitivo Israel eran gente del lugar --las mismas a las que vemos en las tierras altas a los largo de las edades del Bronce y del Hierro--. En origen, los primeros israelitas fueron también --ironía de ironías-- ¡cananeos!" (p. 133)
Y, en el capítulo 7, haciendo referencia al reino de Omrí (884-842), a quien Finkelstein y Silberman, reivindican por su habilidad y capacidad negociadora, señalan que:
"La nueva datación de esas ciudades que pasan de la época de Salomón al tiempo de los omritas, tiene consecuencias enormes para la arqueología y la historia. Da al traste con la única prueba arqueológica de la existencia de la monarquía unificada con su centro en Jerusalén e indica que, desde un punto de vista político, David y Salomón fueron poco más que caudillos tribales de la serranía cuyo alcance administrativo no superó un ámbito bastante local, limitado al territorio montañés. Y, lo que es más importante, la nueva datación demuestra que, a comienzos del siglo IX a. de C., surgió en el norte un reino de tipo absolutamente convencional en las tierras altas de oriente próximo, a pesar de la insistencia de la Biblia en la singularidad de Israel." (p. 211)
Y más adelante en el capítulo 9, agregan:
"A pesar de la afirmación mantenida durante largo tiempo de que la opulenta corte salomónica fue escenario de un florecimiento de la literatura, el pensamiento religioso y la historiografía, faltan en Judá testimonios de una alfabetización amplia en los tiempos de la monarquía dividida. No se ha hallado ni una sola huella de la supuesta actividad literaria judaíta en el siglo X.
De hecho, las inscripciones monumentales y los sellos personales --signos esenciales de un Estado plenamente desarrollado-- no aparecen en Judá hasta doscientos años después de Salomón, a finales del siglo VIII a. de C.
........


(...)

Transcribiré, asimismo, algunos párrafos de los libros publicados por el actual historiador israelí, Shlomo Sand, quien ha renunciado a su condición de judío, los que agregan mayores argumentos a los del libro de Finkelstein y Silberman. Sus títulos son suficientemente esclarecedores: La invención del pueblo judío por un lado, La invención de la tierra de Israel, por otro y su último Cómo dejé de ser judío.

Todos ellos publicados en el Estado de Israel en hebreo y luego traducidos a distintos idiomas europeos.

Las referencias que están en el epígrafe de este texto son la más clara demostración del modo de actuar de los rabinos, ideólogos, intelectuales y universitarios judíos cuando deben enfrentarse a la realidad que les demuestra la falsedad de sus afirmaciones, realizando un lectura literalista reitero, de narrativas ficcionales y ficticias, pero que ellos aún siguen citando como históricas y supuestas “revelaciones” de su deidad Jhwh.

“Revelaciones” transmitidas por ignotos y desconocidos escribas, todos ellos a sueldo de reyes ambiciosos, y como bien lo describiera uno de los más destacados investigadores y especialista en estudios judaicos y literatura comparada, el doctor Richard Elliott Friedman en su libro ¿Quién escribió la Biblia?, en el que este autor, dice:
“Hace ya casi dos mil años que la gente lee la Biblia. Sus lectores la han aceptado literal, figurativa o simbólicamente. La han considerado como dictada, revelada o inspirada por Dios, o bien como una creación humana. Se han comprado más ejemplares de la Biblia que de cualquier otro libro. Se la ha citado (a veces erróneamente) con mucha mayor frecuencia que otros libros. Se la ha traducido (también, a veces, erróneamente) mucho más que a otros libros. La Biblia se encuentra en el núcleo del judaísmo y el cristianismo. Se ha dicho que de ella que es una gran obra de la literatura y la primera obra de historia. La predican los ministros, sacerdotes y rabinos. Los eruditos se pasan la vida estudiándola y enseñándola en universidades y seminarios. La gente la lee, la estudia, la admira, la desdeña, escribe o polemiza sobre ella y la quiere. La gente ha vivido y muerto por ella.
Y, sin embargo, no sabemos quién la escribió”. 
(...)

(La carta de los rabinos):
“Porque el Vaticano reconoció a la organización conocida como la Autoridad Palestina como una nación, y ha comenzado a referirse a ella como una nación en sus documentos….
Estas acciones, para nuestra gran consternación, son consistentes con una larga serie de acciones y posturas que son, como en los días de la Religión Católica Romana, las que juran perseguir a Israel porque hemos rechazado aceptar su mesías como el mesías de Israel, y renunciar a nuestra fe.
Los recientes anuncios y acciones del Vaticano son un reproche a la nación judía y a la Biblia, la cual ustedes usan para interpretar las profecías, como si Dios ha abandonado su original nación de Israel. La realidad ha probado que lo opuesto es la verdad.
Nosotros requerimos de usted una disculpa por su reconocimiento como nación a aquellos que robaron la tierra, aquellos que son conocidos como la Autoridad Palestina, y le informamos al Vaticano que el único Dios le otorgó los derechos de la tierra de Israel a la nación de Israel. 
Si Su Santidad el Papa, y el Vaticano, no piden disculpas en las próximas dos semanas de recibida esta carta, y si no modifican sus formas, nosotros juzgaremos estas acciones en la Corte del Monte Zion, en una corte de 71 ancianos judíos de Zion, y promulgaremos la profecía de “Los liberadores se levantarán hasta el Monte Zion, para juzgar la Montaña de Esaú y el reino será el de Dios (Obadiah 1:21). 
La corte juzgará al Vaticano en presencia o en ausencia, y es posible que el Vaticano será encontrado culpable de antisemitismo, como ha sido conocido muchas veces a través de la historia, y colocar la responsabilidad sobre el Vaticano por todas las consecuencias de sus acciones.”

Esta carta está firmada por el secretario de la Corte del Monte Zion. Los representantes autorizados de la Alta Corte son los rabino Yoel Schwartz, Dov Levanoni, Israel Airel, Daniel Stavsky, Yehuda Edri y Dov Meir Shtein. Y el autor de la nota aclara que el Sanedrín no tiene estatus político o legal y claramente no tiene autoridad sobre el Vaticano.

Y luego agregan otro texto que dice: “Las resoluciones de la Corte tienen la significación espiritual más alta. El mandamiento para designar a los jueces está tomado directamente de la Biblia (Exodus, 18:13) y el actual Sanedrín es un esfuerzo para restablecer una tradición que data de los tiempos de Moisés.”

(...)


2

“Cuando perdemos la base moral, dejamos de ser religiosos. La religión no puede cambiar ni suplantar a la moral. Por ejemplo, un hombre no puede vivir en la mentira, la crueldad y la lujuria y pretender, al mismo tiempo, tener a Dios consigo.”

Mahatma Gandhi

“Me atengo a la última expresión y pregunto si la Moral ha de ser interpretada según la Biblia o más bien la Biblia según la Moral.”

Immanuel Kant

“Supongo que mi idiosincrasia judía queda confirmada porque las iniquidades israelíes me duelen todavía más que las atrocidades cometidas por otros países.”

Zygmunt Bauman

“Debiendo soportar que las leyes israelíes me imponen la pertenencia a una etnia ficticia, y también tener que soportar el aparecer frente al resto del mundo como miembro de un club de elegidos, yo deseo renunciar y cesar de considerarme como judío.”

Shlomo Sand 

1) En primer término los firmantes de la carta al Papa Francisco no deben utilizar la palabra ‘Biblia’ ya que la misma corresponde a un texto del siglo IV de la E.C. y es un texto cristiano. Debieran los autores de la carta, para ser precisos y correctos, referirse a la Torah o al Tanaj, que pertencen a las narrativas judías, a las que debieran comprender que son sólo referenciadas hoy al 0,2% de la población mundial y que por ello mismo los demás habitantes de la Tierra, no tenemos por qué aceptar y mucho menos acatar sus normatividades.

Y qué decir con respecto a Francisco, el Papa del Catolicismo, que representa a no menos del 20% de la población mundial.

(...)

2) Otra errónea nominación es la utilización de la palabra ‘Dios’ o ‘God’ para referirse a Jhvh, su propia deidad y tan sólo aceptada por los rabinos y sus adeptos, pero que no pueden pretender que todos los demás habitantes de la Tierra, esto es el 98%, aceptemos que el único nombre con el que debamos mencionar a la Divinidad es el que han utilizado los rabinos, y pretenden imponernos como único nombre, y mucho menos podemos aceptar esa travestización que realizan al cambiarlo por el nombre con que los distintos pueblos de la Tierra nominan a sus propias deidades.

(...)

Es necesario recordar que el gran rabino Jacob Neusner en su libro Jews and Christians. The Myth of a Common Tradition, considera que
“Aunque en estos días cristianos y judíos intentan un diálogo religioso, no hay ahora ni ha habido nunca un diálogo entre las religiones, judaísmo y cristianismo.
La concepción de una tradición judeo-cristiana que el judaísmo y el cristianismo comparten es simplemente un mito en el viejo mal sentido: una falsedad.” 
Debo decirlo, con la misma sinceridad y franqueza del rabino Jacob Neusner, comparto su enfoque y, basado en múltiples lecturas de autores de los más diversos orígenes, que no voy a indicar aquí por no ser este el lugar apropiado.

Y con respecto al ‘monoteísmo’, nadie mejor que Alain Danielou nos ayuda a comprender lo que este concepto ha significado metafísica y políticamente:
“El monoteísmo es un error metafísico, ya que el principio del mundo, que está fuera del mundo, se halla más allá del número, es impersonal, indescriptible, incognoscible.
Sobre todo, el monoteísmo es peligroso por sus consecuencias, dado que se trata de una proyección del “yo” humano a la esfera divina, que reemplaza el amor, el respeto de la obra divina en su conjunto por el de un personaje ficticio, una especie de rey celestial que rige los asuntos humanos y al cual se le atribuyen los edictos más absurdos. Intolerante, el dios supuestamente único no es, al fin y al cabo, más que el de una tribu.
Las religiones monoteístas son las que sirven de excusa a las persecuciones, a las masacres, a los genocidios y las que combaten entre ellas con el fin de imponer a los otros el dominio de su tirano celeste.
El monoteísmo no es, en realidad, más que una ficción política. En el plano religioso no existe. Veneramos a la diosa-madre, la madre-tierra que aparece en las cavernas. Veneramos diversos símbolos, profetas, héroes, santos, lugares sagrados. En nuestro acercamiento a lo divino, la cuestión no es la imagen, el rostro que le atribuimos. Podemos perfectamente decirnos: “Yo veo a Dios en Jesús. Para mi representa la forma visible en la que mejor concibo el rostro de Dios”. 
Pero cuando decimos: “Baal no es dios, destruyamos esos ídolos, o bien, Apolo no es dios, Dios no reside en el árbol sagrado, el falo no es símbolo del Creador”, estamos negando la presencia de lo divino en la obra manifestada. Dios es todo. Está en todas partes, o no está en ninguna y no es nada.
Nosotros confundimos lo que los hindúes llaman el Ishta Devatâ, “el dios elegido”, el aspecto bajo el cual cada uno de nosotros elige representarse lo divino y venerarlo, con la realidad cosmogónica del Ser Universal. Nuestra devoción hacia nuestro dios favorito no debe convertirse en negación de los otros rostros de lo divino. 
En un razonamiento similar se basa el error del monoteísmo, que opone un dios favorito a los mil rostros a través de los cuales se transparenta la realidad divina. 
¿Quién puede saber a través de qué aspecto del mundo se nos manifestará un día la experiencia de lo divino?” 
3) Con respecto a la pretensión de ser “el pueblo elegido” al que le fue otorgada “una tierra prometida”, ya en 1955, el gran historiador inglés, Arnold J. Toynbee, realizó una de las críticas más demoledora a las pretensiones absurdas de los rabinos e ideólogos judíos de presentar sus libros, Tanaj y Torah, como “revelaciones”, en las que se autoconsideran “pueblo elegido” de Jhvh, a quien, como señalo antes transmutan en “God” o “Dios” en Europa y que, en las conquistas por los europeos de las poblaciones de los territorios de Africa, América y Asia, le impusieron esos nombres, con intención de borrar los nombres de las deidades de las propias culturas ancestrales de los pueblos sometidos. 

Decía sabiamente Arnold J. Toynbee: 
“El punto de vista del historiador no es incompatible con la creencia de que Dios se reveló al hombre con el fin de ayudarlo a conquistar la salvación espiritual que el ser humano no podría obtener liberado a sus solos esfuerzos, pero a priori al historiador le parecerá sospechosa toda exposición de esta tesis que afirme luego que Dios dio una revelación única y definitiva a mi pueblo en mi época, en mi satélite de mi sol, perteneciente a mi galaxia. 
En tal explicación egocéntrica de la tesis de que Dios se revela a sus criaturas, el historiador presentirá la presencia de la pata hendida del Diablo. Pues lógicamente no hay conexión necesaria alguna entre la creencia de que Dios se revela a sus criaturas y la creencia de que Dios eligió como recipiente de su revelación a una criatura, que resulta ser precisamente yo mismo, y de que esa revelación, dada exclusivamente a mi, es única y definitiva.”
Y a estas sabias reflexiones de Arnold J. Toynbee, agregaremos las también sabias reflexiones que Shlomo Sand nos entrega en su libro citado, referidas a la supuesta “tierra prometida”:
“¿Habría alguien que apoyaría una reclamación árabe para establecerse en la península ibérica y establecer un Estado musulmán simplemente porque sus antepasados fueron expulsados de la región durante la Reconquista? ¿Por qué los descendientes de los puritanos que siglos atrás fueron obligados a abandonar Inglaterra no intentan regresar en masa a la tierra de sus antepasados para establecer el reino celestial? ¿Apoyaría cualquier persona en su sano juicio las reclamaciones de los nativos americanos para asumir la posesión territorial de Manhattan y expulsar a sus habitantes blancos, negros, asiáticos y latinos? Y algo un tanto más reciente, ¿estamos obligados a ayudar a los serbios a regresar a Kosovo y recuperar el control sobre la región debido a la heroica batalla sagrad de 1389, o porque los cristianos ortodoxos que hablaban un dialecto serbio constituyeron una decisiva mayoría de la población local solamente hace doscientos años?  
Bajo esta óptica podemos imaginar fácilmente una marcha de locos iniciada por la afirmación y el reconocimiento de incontables ‘antiguos derechos’ que nos enviaría de vuelta a las profundidades de la historia y sembraría el caos generalizado. 
Nunca llegué a aceptar como evidente la idea de los derechos históricos de los judíos a la Tierra Prometida.” 
4) También los autores de la carta critican al Papa Francisco haberle reconocido al pueblo palestino el derecho a residir en Palestina, la supuesta tierra de Israel y haber desconocido que ese derecho le asiste sólo al pueblo o nación judía, y repiten la consabida letanía de la “tierra prometida” por su deidad Jhvh y sólo a ellos.

Aquí también recurriré al historiador Shlomo Sand, quien en uno de sus libros hace la necesaria aclaración a esta absurda afirmación::

“Si queremos ser coherentes y lógicos con nuestro entendimiento del término ‘pueblo’ --como se utiliza en casos como el “pueblo francés”, el “pueblo estadounidense”, el “pueblo vietnamita”, o incluso el “pueblo israelí”--, entonces referirse a un “pueblo judío” es tan exraño como hablar de un “pueblo budista”, un “pueblo evangélico” o un “pueblo baha’i”. Un destino común de portadores de una creencia compartida unidos por una cierta solidaridad, no les convierte en un pueblo, o en una nación. 
Incluso aunque la sociedad humana esté formada por una colección de complejas experiencias multifacéticas vinculadas entre sí que desafían todos los intentos de formularla en términos matemáticos, no obstante debemos hacer cuanto esté a nuestro alcance por emplear mecanismos precisos de conceptualización. 
Desde los comienzos de la era moderna, los ‘pueblos’ han sido conceptualizados como grupos en posesión de una cultura unificadora (que incluye elementos como una gastronomía, un lenguaje hablado y una música). Sin embargo, a pesar de su gran singularidad a lo largo de toda la historia los judíos han estado caracterizados ‘solamente’ por una diferente cultura de la religión (que incluye elementos comunes como un lenguaje sagrado no hablado, rituales y ceremonias.” 
Con argumentaciones fundadas en hechos históricos, Shlomo Sand, demuestra cómo el proyecto sionista fue necesitando valerse de los textos de la Torah para justificar la conquista de Palestina, cambiando los nombres árabes de regiones, aldeas, ciudades, barrios, calles, bosques, ríos y montañas, hebraizándolos, para justificar su proyecto de dominio y el expansionismo del Estado de Israel.

En un texto por demás esclarecedor, Sand indica cuál fue el objetivo que lo llevó a escribir su libro: 

“Mi principal objetivo en este libro es desmontar el concepto del ‘derecho histórico’ judío sobre la Tierra de Israel y sus asociadas narrativas nacionalistas, cuyo único propósito era establecer la legitimidad moral para apropiarse del territorio. Desde esta perspectiva, el libro es un esfuerzo para criticar las historiografía oficial del establishment sionista israelí y, en el proceso, trazar las implicaciones de la influyente revolución paradigmática sionista dentro de un judaísmo que gradualmente se está atrofiando. Desde el principio, la rebelión del nacionalismo judío contra la religión judía imnplicó un constante aumento de la instrumentalización de las palabras, valores, símbolos, festividades y rituales de esta última. 
Desde el inicio de su empresa de asentamiento, el sionismo secular necesitaba una vestimenta formal religiosa, tanto para conservar y fortalecer las fronteras del ethnos como para situar e identificar las fronteras de su ‘tierra ancestral’. La expansión territorial de Israel, junto a la desaparición de la visión socialista sionistam, hicieron que esta vestimenta formal fuera todavía más esencial, reforzando hacia finales del siglo XX el estatus de los componente ideológicos etnorreligiosos de Israel dentro del gobierno y de los militares.” 
Agregaré, para terminar esta parte, un texto muy significativo porque en él se muestra fehacientemente lo que significó la “Biblia” para los pueblos conquistados.

Cuando el Papa Juan Pablo II visitó Perú, recibió una carta abierta de varios movimientos indígenas, en la que le decían:

“Juan Pablo II, nosotros indígenas andinos y americanos, hemos decidido aprovechar su visita para devolverle la Biblia, dado que en cinco siglos no nos ha dado ni amor ni justicia.
Por favor, tome la Biblia y devuélvasela a nuestros opresores, porque ellos necesitan sus enseñanzas morales más que nosotros. Desde la llegada de Cristóbal Colón una cultura, un lenguaje, religión y valores que pertenecen a Europa han sido impuestos en América latina por la fuerza. 
La Biblia vino a nosotros como parte de la impuesta transformación colonial. Fue el arma ideológica de su asalto colonialista. La espada española que atacó y asesinó los cuerpos de indígenas día y noche se volvió la cruz que atacó las almas indígenas.” 
No tengo ninguna duda que los textos de la Biblia a los que hacen referencia los que le escribieron esa carta al Papa Juan Pablo II, son los de la Torah, porque en el mensaje de Jesús no hay sino reglas morales de conducta en las que prima la idea del amor al prójimo.

Alguna vez los teólogos católicos deberán revisar si no es conveniente separar los dos llamados “testamentos”, porque, tal como lo señaló Jacob Neusner: “La concepción de una tradición judeo-cristiana que el judaísmo y el cristianismo comparten es simplemente un mito en el viejo mal sentido: una falsedad.”

Y, visto el rechazo de la persona de Jesús que destacan cuidadosamente los rabinos que escribieron la carta al Papa Francisco, habrá que pensar si no es llegada la hora de tomar esa decisión entre ambos, el Rabinato y el Vaticano.

Demás está decir que cuantas veces leo este texto de Pablo Richard me hace acordar a Theodor Herzl y su famosa frase con la cual quiso convencer a los europeos judíos ricos y también a los gobernantes de las potencias imperiales para que financiaran su proyecto de implantación de un Estado judío en Palestina:

“Para Europa formaríamos allí parte integrante del baluarte contra el Asia: constituiríamos la vanguardia de la cultura en su lucha contra la barbarie” 
Y en cuanto pudieran ocupar la tierra que obtendrían si su plan funcionaba, en su Diario, encontramos una frase muy reveladora de cómo había que actuar inmediatamente, y en particular con los pobres:
“Cuando ocupemos la tierra, traeremos beneficios inmediatos al Estado que nos reciba. Debemos expropiar cuidadosamente la propiedad privada en los Estados asignados a nosotros. Intentaremos animar a las poblaciones pobres a cruzar las fronteras procurándoles trabajo en los países de tránsito mientros les negaremos cualquier empleo en nuestro propio país. Los propietarios se pondrán de nuestro lado.  
Ambos procesos, el de expropiación y el de remoción de los pobres deben ser hechos discretamente y con circunspección.” 
Lo único que los dirigentes sionistas no tomaron de Theodor Herzl ni le hicieron caso, fueron la “expropiación y la remoción de los pobres deben ser hechos discretamente y con circunspección”.

Deir Yassin y las más de 600 aldeas destruídas y las matanzas indiscriminadas de hombres, mujeres y niños en esas aldeas, por las hordas de europeos judíos sionistas quedaron registradas por funcionarios de las Naciones Unidas que fueron testigos, y las describieron y publicaron, pero que lamentablemente el mundo no las conoció y, también lamentablemente, hasta hoy mismo, aunque ya no se puede ignorarlas, permanece silencioso y mudo.

Jacques de Reynier, oficial francés que formaba parte de la Misión del Comité Internacional de la Cruz Roja, y que casualmente se encontraba en el lugar, en su entrada en la aldea de Deir Yassin, describe en su libro, un instante, como una fotografía: 

“Entre la tropa había algunos muy jóvenes, casi adolescentes, todos con vestimenta militar y con cascos, hombres y mujeres armados hasta los dientes con pistolas, metralletas, granadas y también grandes cuchillos, la mayoría aún ensangrentados.  
Una joven, muy bella, pero con los ojos de una criminal, me mostró el suyo, todavía goteando sangre, que ella levantaba como un trofeo. 
Es el equipo de limpieza que cumplía ciertamente muy conscientemente su trabajo.” 



3
“En los cataclismos, la pupila del hombre ha vuelto a ver a Dios y, de reflejo, ha vuelto a divisarse a sí mismo. Si debemos predicar y realizar un evangelio de justicia y de progreso, es preciso que fundemos su verificación en la superación individual como premisa de la superación colectiva. 

Los rencores y los odios que hoy soplan en el mundo, desatados entre los pueblos y entre los hermanos, son el resultado lógico, no de un itinerario cósmico de carácter fatal, sino de una larga prédica contra el amor. Ese amor que procede del conocimiento de sí mismo e, inmediatamente, de la comprensión y la aceptación de los motivos ajenos.”

Juan Domingo Perón

“Sólo una sociedad que deliberadamente se dedique a crear personalidades que se sientan lo suficientemente seguras como para asumir los riesgos de perjudicarse ellas mismas, será capaz de regeneración en el proceso de socialización.
.
La idea dinámica de la socialización, por tanto, no está basada estrictamente en una conformidad y una rutina estricta, tal como ocurría en las sociedades tribales, sino en la búsqueda contínua de la nueva verdad que nazca en el proceso de la cooperación para el bien común.”

Karl Mannheim

“El sionismo me ha parecido siempre un credo político perverso, insostenible para cualquier ciudadano patriota del Reino Unido.


Yo voluntariamente privaría de los derechos de ciudadanía a todos los sionistas y estaría también tentado de proscribir a la Organización sionista como ilegal y por estar en contra del interés nacional.”

Edwin S. Montagu

(...)

Albert Einstein predijo la catástrofe que ocurriría en Palestina y luego dejó escrito un texto revelador de su posición ante el judaísmo que no fueron considerados para reflexionar sobre ellos, por quienes produjeron la catástrofe y ahora quieren juzgar y condenar al Papa Francisco.

El 10 de abril de 1948, Albert Einstein en una carta dirigida al director ejecutivo del grupo terrorista, conocido como la Banda Stern, Shepard Rifkin, denunciaba la responsabilidad de quienes ocasionarían la catástrofe que sobrevino al pueblo palestino y consecuentemente también, predijo, a los judíos: 

“Estimado señor:
Cuando una real y final catástrofe caiga sobre nosotros en Palestina, el primer responsable de ello serán los ingleses y el segundo responsable por ello la organización terrorista forjada desde nuestras filas.
Yo no estoy dispuesto a ver a ninguno asociado con esas personas confundidas y criminales.
Sinceramente suyo,
Albert Einstein.” 
En una carta descubierta recientemente, Einstein escribió, un año antes de su muerte: 
“Para mi, la palabra ‘Dios’ no es otra cosa que la expresión y el producto de la debilidad humana, y la Biblia una colección de leyendas honorables todavía primitivas, que resultan muy pueriles! (…) El judaismo es la encarnación de las supersticiones más pueriles (…) Yo no veo nada de ‘elegidos’ en los judíos.” 
Seguramente cuando Einstein usa la palabra ‘Dios’ su referencia es a Jhvh, la deidad de los judíos, y no a Zeus (del cual es la única traducción al castellano) o un concepto genérico. Y cuando menciona a la “Biblia”, también seguramente sus referencias son a la Torah y al Tanaj, y no a los Evangelios, ya que sus señalamientos son al judaísmo.

(...)

También un gran historiador de la ciencia, Joseph Needham, en su libro Dentro de los cuatro mares, continuando en esta línea de pensamiento que creemos esclarecedoramente comprensiva para analizar la concepción del “pueblo elegido”, en su análisis de la polémica entre Umberto Campagnolo y Alioune Diop, sobre la civilización universal, en la que el primero ve solamente a la civilización occidental y el segundo replica argumentando algo con lo que Needham está totalmente de acuerdo y lo describe así:
“La civilización de lo universal no puede confundirse ni por un momento con la civilización de Occidente, sino que debe necesariamente surgir de las contribuciones de todos los pueblos; y el hecho de que no conozcamos aún sus rasgos no es un argumento para negar su advenimiento. Ni que decir tiene que estoy totalmente de acuerdo con Diop. 
La calificación de “pueblo elegido”, el escogido de Dios, que europeos y estadounidenses se han otorgado a sí mismo considerándose herederos del antiguo Israel, a través del vínculo entre puritanismo y capitalismo en las primeras fases del desarrollo tecnológico occidental, causa aún muchos estragos en el mundo.”
(...) 

martes, 8 de septiembre de 2015

El sistema se ha vuelto inestable. Reiniciar.

"El sistema se ha vuelto inestable", es un aviso, por desgracia relativamente frecuente, en las pantallas de ordenador. A veces, pero no siempre, el remedio consiste en reiniciar.

"Reiniciar" es la panacea tranquilizadora cuando algo va mal. Refundar el sistema, se dijo, y luego se desdijo en los hechos. Se volvió a lo malo conocido: que las crisis se resuelven cuando se ha destruido suficiente riqueza acumulada como para requerir la reconstrucción. Hasta que definitivamente falten materiales.

Capitalismo, de victoria en victoria hasta la derrota final.

El sistema ha dejado de ser estable (si alguna vez lo fue).





Rebelión

Actualmente nos encontramos en un periodo de entreguerras, más que de guerra fría (aunque en los dos existe tensión entre países). Después de la II Guerra Mundial, la tercera como conflicto real será más sofisticada y silenciosa; se libra en ese espacio indeterminado llamado mercado (en la segunda fase de la tercera guerra sí se producirá un enfrentamiento físico como ya conocemos), pero con igual número de pérdidas demográficas que las anteriores debido a la pobreza, enfermedades, hambre, codicia,... La paz mundial, aunque muchos digamos lo contrario, conlleva muchos problemas económicos, políticos y sociales para el sistema establecido, siendo inviable de mantener para algunos/as (ideologías) en el conjunto de la humanidad.

Hay que aparentar que todo marcha bien intentando inaugurar con regularidad un periodo de convivencia internacional, con la propaganda constante del aumento de la producción nacional como si en la más pura realidad no existiera más crisis económica y política, pero esto es falso. Los países desarrollados han comenzado una vez más con el silencioso rearme; nacionalismos, fragmentaciones políticas, falso crecimiento económico, cierre de fronteras, crisis social, nacionalizaciones, aranceles, colonialismos, enfrentamientos, guerras, tratados, nuevas tecnologías, materias primas, desarrollo energético, etc., y los árbitros mundiales han sido y son pasivos frente a ello (no quiere decir que no exista la intención de buscar soluciones) debido a que ser árbitro implica renunciar en algunos ámbitos a la autoridad absoluta de los estados. Por tanto, no todos los países desarrollados están dispuestos realmente a renunciar en estos ámbitos estatales de autoridad, sino más bien a firmar acuerdos o simples pactos en busca de intereses particulares; en cambio, los países subdesarrollados o países del sur buscan en ellos una manera de tener presencia a nivel mundial. Instituciones arbitrarias como la Sociedad de Naciones en 1919 (países africanos y asiáticos no tenían voz, eran colonias) y países como EEUU o después de la II Guerra Mundial a partir de 1945: la ONU, OTAN, Tribunal Internacional de Justicia de la Haya, UNESCO, etc. serán las mediadoras en los conflictos mundiales.

La lucha por la supremacía económica es continua y hace que se rompa la solidaridad entre países, algo contradictorio, ya que el ideal (o propósito) en el periodo de entreguerras (1919/1939) y postguerra (1945 en adelante) era luchar por una nueva y prometedora concepción de democracia (es un discurso constante y actual), donde la soberanía esta en manos del pueblo (occidentales o blancos), pero además debe de existir la libertad de prensa y medios de comunicación, libertad de pensamiento y religión, igualdad de derechos, erradicación de las desigualdades, libre circulación de personas por el mundo…nada de esto se cumplió, ni se cumple (hay sólo aproximaciones a estos ideales procedentes del proletariado), ya que volvemos a cometer los mismos errores y tropezamos en las mismas piedras que “hacen el mundo, incluso el mundo físico, gradualmente más malo, hasta procurarle lo triste de su actual forma”(Schopenhauer. A.  1 )

Los países del norte a nivel planetario, evitando prejuicios anteriores, han comenzado a encerrarse en sí mismos para diferenciarse de los demás, ya que no quieren una homogenización estatal total en materia identitaria/autoridad para no diluirse en el caos que conlleva un conflicto bélico, con la intención de acumular su “yo Estado” frente a la globalización política como instrumento de poder, mediante la utilización de campañas nacionalistas “suaves”. Además se encierran en sí, debido a que las industrias capitalistas (aquí si es necesaria la homogeneización económica; mismo campo de batalla; mismas armas) en crisis no pueden absorber más mano de obra exterior debido al final de un ciclo económico del sistema. Estas cuestiones o guerras económicas, además de castigar la democracia sacrificando al pueblo por el mercado, hacen que aumenten las desigualdades sociales y se paralice la emigración intercontinental e internacional, que es una acción natural o válvula de escape para la población mundial en periodos difíciles. Las fórmulas que utilizan los países para detener la emigración son levantar muros (frontera entre México y EEUU) y vallas (Ceuta en España; Calais en Francia; etc.), o endurecer las políticas migratorias para realizar una selección de mano de obra específica, dejando al resto como criminales o simples indocumentados, siendo la norma los inmigrantes de países del sur o subdesarrollados. Mientras tanto, en los países desarrollados se tiene que mermar a la población nacional existente, para buscar la justificación de las decisiones políticas que se toman en beneficio del conjunto de la población y el país.

Hoy en día con mayor visibilidad, los estados occidentales desarrollados que luchan por la supremacía económica, se oponen a recibir bocas extras que alimentar y escuchar de extranjeros o inmigrantes como Alemania (fundadora UE), Italia (fundadora UE), EE.UU, Inglaterra o Finlandia entre otros. Resulta muy complicado, atendiendo a las experiencias anteriores, que se dé un progreso real en materia social/integradora si el primer paso va dirigido exclusivamente a tener un mercado común (OECE, OCDE, CECA, etc.). “Por otro lado, es inconcebible un equilibrio político si el Mercado Común, en el campo que le es propio se tradujera en la hegemonía de un Estado o la destrucción de otro (J-F., Deniau.) 2 .” Por tanto, vemos como hoy en día estas políticas integradoras que buscaban sobrepasar fronteras, las culpables de todos los conflictos, vuelven a implantarlas progresivamente debido a las ambiciones hegemónicas de los países, aunque mantengan en sus discursos propagandísticos que luchan por un orden político, económico y social equilibrado sin hegemonías mundiales. En estos ambientes predatorios comenzaría la expulsión de los judíos de Alemania en 1933, crueles guerras, segregación racial en EE.UU, matanzas indígenas en América del Sur, guerras en África, dictaduras mundiales, movimientos racistas, naufragios y muerte en el Mediterráneo y Atlántico, muerte de personas en los muros y vallas fronterizas, “programas sociales de deportación suaves”, hambre a nivel global, pobreza extrema,…y un sin fin de acciones/efectos sin sentido, nada nuevos, pero con claros intereses misantrópicos y económicos, que siguen atentando impunes en contra de la humanidad y la esperanza de que de una vez por todas vivamos en un mundo nuevo de conciencias sensatas.
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Referencias:

Schopenhauer, A. Los Dolores del Mundo.

Deniau, J-F. El Mercado Común.

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Notas:

1  Arthur Schopenhauer. Los dolores del mundo (página 16; Biblioteca pensamiento crítico).

2  El Mercado Común. J-F.,Deniau.

Un prólogo

Es uno de los prólogos más citados, interpretados y simplificados, para bien y para mal. Reflexión y confesión (y confusión añadida por los exégetas) se mezclan en esta mirada a una trayectoria rememorada "nel mezzo del cammin di nostra vita" (que no de la suya, más trabajada y corta).

Puede rastrearse aquí la noción de ideología en su sentido moderno. Concepto polisémico y autoinclusivo, y como tal imperfecto, tiene varios sentidos que Manuel Sacristán analizó bien. Tal vez Gonzalo Fernández de la Mora creyó cerrar el ciclo ideológico con su ideología de El Crepúsculo de las Ideologías.

Ideología y ciencia, que inexactamente se contraponen, son conceptos absolutos que carecen de sentido como categorías separadas. No hay ciencia posible sin componentes ideológicos, pero tampoco ideologías que no contengan, como elementos sobre los que se apoyan, realidades concretas de un tiempo y un espacio, y desde luego del conocimiento, más o menos "científico", de su época. Sólo en su despliegue dialéctico se modifican, evolucionan y se revolucionan las ideas, sean vulgares o científicas.

Dos verbos ("condiciona" y "determina") han dado origen a interpretaciones contrapuestas e interesadas sobre el determinismo de Marx, Ignoro el texto original y los matices que ambos verbos admiten en alemán, pero por más que el autor lo desmintiera, quedó la idea de que este prólogo era, para unos, la prueba de un pensamiento rígido y anquilosado ("anticuado", según algunas flores de un día). Para otros, ellos también de pensamiento rígido y anquilosado, el no va más que recetaba la fórmula del bálsamo de Fierabrás.

Para interpretar con honesto criterio su significado e importancia, valen los versos de la Divina Comedia que evoca al final:

Déjese aquí cuanto sea recelo;
Mátese aquí cuanto sea vileza.

El prólogo entero puede verse aquí y bajarse en PDF aquí.


(...)

Mi investigación me llevó a la conclusión de que, tanto las relaciones jurídicas como las formas de Estado no pueden comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución general del espíritu humano, sino que, por el contrario, radican en las condiciones materiales de vida cuyo conjunto resume Hegel siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el nombre de “sociedad civil”, y que la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política. En Bruselas a donde me trasladé a consecuencia de una orden de destierro dictada por el señor Guizot proseguí mis estudios de economía política comenzados en París. El resultado general al que llegué y que una vez obtenido sirvió de hilo conductor a mis estudios puede resumirse así: en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.


(...)

Al cambiar la base económica se transforma, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas transformaciones hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones económicas de producción y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de transformación por su conciencia, sino que, por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción.


(...)

Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción; antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vida de los individuos.


(...)

El enorme material sobre la historia de la economía política acumulado en el British Museum, la posición tan favorable que brinda Londres para la observación de la sociedad burguesa y, finalmente, la nueva etapa de desarrollo en que parecía entrar ésta con el descubrimiento del oro en California y en Australia, me impulsaron a volver a empezar desde el principio, abriéndome paso, de un modo crítico, a través de los nuevos materiales. Estos estudios a veces me llevaban por sí mismos a campos aparentemente alejados y en los que tenía que detenerme durante más o menos tiempo. Pero lo que sobre todo reducía el tiempo de que disponía era la necesidad imperiosa de trabajar para vivir. Mi colaboración desde hace ya ocho años en el primer periódico anglo‑americano, el New York Daily Tribune, me obligaba a desperdigar extraordinariamente mis estudios, ya que sólo en casos excepcionales me dedico a escribir para la prensa correspondencias propiamente dichas. Sin embargo, los artículos sobre los acontecimientos económicos más salientes de Inglaterra y del continente formaba una parte tan importante de mi colaboración, que esto me obligaba a familiarizarme con una serie de detalles de carácter práctico situados fuera de la órbita de la verdadera ciencia de la economía política.

Este esbozo sobre la trayectoria de mis estudios en el campo de la economía política tiende simplemente a demostrar que mis ideas, cualquiera que sea el juicio que merezcan, y por mucho que choquen con los prejuicios interesados de las clases dominantes, son el fruto de largos años de concienzuda investigación. Pero en la puerta de la ciencia, como en la del infierno, debiera estamparse esta consigna:


Qui si convien lasciare ogni sospetto;
Ogni viltá convien che qui sia morta

Londres, enero de 1859.


viernes, 4 de septiembre de 2015

Ideas

¿Ideas falsas? ¿ideas verdaderas? ¿buenas o malas ideas? Sin que ello signifique comulgar con el relativismo posmoderno, la bondad, la verdad y la oportunidad de las ideas no pueden establecerse de manera absoluta y permanente, porque están siempre en relación con el contexto de cada época y surgen en un medio social que evoluciona. En cierto sentido, nadie tiene "ideas propias".

Pero como el lenguaje, y el pensamiento con él, funciona por oposiciones, nos fuerza a situarlas a uno u otro lado de dos polos opuestos. Así y todo, a la realidad hemos de acercarnos por aproximaciones sucesivas. Sólo mediante un proceso reiterado e inacabable de idas y venidas nos acercaremos al conocimiento de las "totalidades concretas".

Pongamos en cuarentena cualquier idea antes de darla por buena. Toda certeza es provisional, ¡pero hasta un punto es socialmente necesaria! Y así hemos llegado hasta aquí...


La ideología como "falsa conciencia":

Hasta ahora los hombres se han formado siempre ideas falsas acerca de sí mismos, acerca de lo que son o deberían de ser. Han ajustado sus relaciones a sus ideas acerca de Dios, del hombre normal, etc. Los frutos de su cabeza han acabado por imponerse a su cabeza. Ellos, los creadores, se han rendido ante sus criaturas.
(El libro completo, en este enlace)
(Y aquíel primer capítulo)



La difícil admisión de lo desconocido y la búsqueda de explicaciones tranquilizadoras:

Mientras tanto

(Sobre el accidente aéreo de Germanwings)
Somos pequeños mamíferos sobre los que ha irrumpido la catástrofe de la conciencia, y como tales nos cuesta resignarnos al tormento de un estado de incertidumbre con demasiadas incógnitas, e intentamos satisfacer nuestra necesidad de causalidad reduciendo lo desconocido y amenazador a lo medianamente conocido, que se ajusta a nuestra rutina de asimilación.