martes, 9 de abril de 2019

Feminismo de clase

Isabel Valdés entrevista a Nancy Fraser

La explotación tiene muchas caras, pero en esta sociedad solo parece contar cuando la existencia de un salario (y la correspondiente plusvalía) la saca a la luz. Pero por debajo del trabajo asalariado ("productivo", al menos a veces) está el que reproduce la estructura social. Trabajo que no se limita a la gestación y crianza de la futura fuerza de trabajo, sino que en realidad mantiene y cohesiona, a través de los cuidados no remunerados, a toda la sociedad.

Entonces, la mujer puede considerarse de pleno derecho como una clase social explotada. Salvo que...

Salvo que una parte de las mujeres no pertenece a esa clase, y se permite derivar su trabajo de cuidados a otras personas, en su inmensa mayoría mujeres. Y estas mujeres, entonces, realizan además su correspondiente trabajo de cuidados no asalariados, en una doble explotación.

Nancy Fraser lo deja muy claro:

“Para mí, el feminismo no es simplemente un asunto de poner un puñado de mujeres individuales en puestos de poder y privilegio dentro de la actual jerarquía social. Es ir más allá y superar estas jerarquías. Esto requiere desafiar las fuentes estructurales de la dominación de género en la sociedad capitalista, sobre todo, la institucionalización de supuestamente dos tipos de trabajo: por un lado, aquella llamada trabajo productivo, históricamente asociado con hombres y remunerado a través de salarios; por el otro lado, las actividades de cuidar, habitualmente no remuneradas y aún ejecutadas principalmente por mujeres. Desde mi punto de vista esta división jerarquizada y generizada de la producción y la reproducción es una estructura que define la sociedad capitalista y una fuente profunda de asimetrías de género imbricada en ella. No puede haber emancipación de la mujer mientras estas estructuras se mantengan intactas"

El feminismo de clase tiene que deslindarse de ese feminismo formal que no tiene en cuenta la explotación, tantas veces doble, de muchas mujeres. El feminismo de las que trasladan a otras su cuota de explotación. No basta con que haya mujeres gobernantes ni en la presidencia de los grandes bancos. Mujeres que no sostienen las bases de la sociedad sino que apuntalan las estructuras que mantienen sometidas a sus compañeras.


Nancy Fraser en Madrid, el pasado viernes 22 de marzo.


“El feminismo es la respuesta a esta crisis del capitalismo”

La filósofa y teórica feminista Nancy Fraser habla sobre un cambio en el sistema político y económico a través de un movimiento feminista para el 99% de la población


Cuando Nancy Fraser (Baltimore, 1947) recuerda el pasado 8 de marzo, visualiza calles y plazas repletas en ciudades de todo el mundo, pero también una oportunidad para establecer una coordinación entre organizaciones de mujeres de diferentes países. Eso, apunta la filósofa y teórica feminista, es algo relativamente nuevo, “el comienzo de una base para internacionalizar el feminismo, desde abajo”. Alega que el movimiento está experimentando un renacimiento y es una alternativa a este capitalismo en crisis”. Pero no de cualquier forma. El pasado 5 de marzo, la editorial Herder publicó Feminismo para el 99%, que Fraser firma junto a Cinzia Arruzza y Tithi Bhattacharya y en el que repasan dos visiones del feminismo. Una liberal que ve “el feminismo como una criada del capitalismo”, encarnada por mujeres como Sheryl Sandberg [la número dos de Facebook] o Hillary Clinton. La otra apunta “a un mundo justo, cuya riqueza y cuyos recursos naturales sean compartidos por todos, en el que la igualdad y la libertad sean condiciones de vida reales, no solo aspiraciones”.
La profesora de Filosofía en The New School de Nueva York —que estuvo el pasado fin de semana en Madrid en una visita organizada por el Museo Reina Sofía y Medialab-Prado en coordinación con el Grupo de Estudios Críticoshabla sobre el momento "realmente extraordinario" para el feminismo y la política, sobre la necesaria ruptura con la corriente anterior, el neofeminismo liberal, y sobre los ingredientes de la reconversión del movimiento: anticapitalista, antirracista, ecologista, conectado con los derechos de la clase trabajadora y los emigrantes. Y que ha de poner fin a la jugada clave del capitalismo, una valoración perversa de la reproducción social: separar la producción de seres humanos de la producción de beneficios, asignando la primera tarea a las mujeres y subordinándolas a la segunda.
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Los dos últimos 8 de marzo han reflejado el crecimiento del feminismo, algo que no siempre se traduce en cambios en el sistema. ¿Cuál debería ser el siguiente paso del movimiento?
Este feminismo está intentando dibujar un nuevo camino, reconociendo que los modelos políticos establecidos no nos ayudarán, que han alcanzado ya un límite, que han llevado a un terrible deterioro de nuestras condiciones de vida. Se trata de superar el feminismo corporativo de élite hacia uno que habla por la mayoría abrumadora de mujeres, recogiendo las preocupaciones de los pobres, la clase trabajadora, las mujeres racializadas, queer, trans, lesbianas, trabajadoras sexuales, amas de casa, mujeres con trabajos precarios... Estamos hablando de grupos sociales mucho más amplios, con muchas más inquietudes que exceden a aquellas del feminismo liberal, por lo que se podría llamar a esto una forma de feminismo de las clases trabajadoras, siempre que se defina esta idea de una manera mucho más amplia.
¿Hará eso que nos enfrentemos por otro lado a un crecimiento de ese feminismo de élite?
Hemos pensado en la clase de una manera demasiado estrecha en el pasado, porque la hemos identificado con el trabajador varón blanco, que pertenece a una nacionalidad mayoritaria, con los trabajadores de las grandes fábricas industriales. Esa ha sido nuestra imagen de la clase trabajadora durante el siglo XX. Pero hay que entender la importancia vital de la reproducción social para el sistema capitalista. El capital se basa en la reproducción social del trabajo no asalariado, algo que realizan las mujeres: la crianza, la creación de lazos y vínculos sociales y afectivos, los cuidados, la educación de niños y niñas que sustentan la fuerza del trabajo. Así que las relaciones de clase no se forman solo en la fábrica, se forman en y a través de los espacios de este trabajo reproductivo social. Eso significa que las mujeres son parte integrante de lo que llamamos la clase trabajadora, que no reciban un salario por ello no significa que no estén trabajando. Están trabajando en lo absolutamente esencial, sin lo que no se puede pensar en la idea estándar del trabajador asalariado o el capitalismo. Hablando de la reproducción social desde el feminismo para el 99% estamos desarrollando una imagen más amplia de lo que significa ser parte de la clase trabajadora.
¿Cómo puede el feminismo lograr su objetivo en un mundo en el que las desigualdades no desaparecen?
Esas fuerzas del capitalismo financiarizado que destruyen las vidas de las mujeres, que promueven la violencia, el cambio climático o empobrecen con la austeridad no son realmente manejables a nivel nacional. Tienen que ser abordadas en última instancia a nivel transnacional e incluso global. Es obviamente el caso del cambio climático o la especulación financiera y el aumento de la deuda, que están engullendo la capacidad de los gobiernos para resolver los problemas de su propia ciudadanía.
¿Tiene el movimiento la oportunidad o la responsabilidad de luchar por la erradicación de todas las desigualdades?
Las luchas nos son impuestas por la situación en la que vivimos. No se eligen. Creo que el feminismo del 99% debe enfrentarse a las desigualdades actuales producidas por el neoliberalismo y la actual forma de capitalismo financiarizado mediante un proceso de aprendizaje a través de la experiencia de las nuevas luchas feministas para que lo que parece estar separado en la superficie se perciba como realmente conectado a través del sistema social capitalista y patriarcal en el que vivimos y, por consiguiente, se convierte en objeto de disputa política.
¿Cómo puede encajar el feminismo en este capitalismo?
El contexto en el que emerge es en el de una crisis de este capitalismo neoliberal, agresiva, que está agotando nuestras energías y nuestro tiempo para hacer el trabajo social reproductivo necesario, que está consumiendo y destruyendo sus propias condiciones de fondo, la naturaleza, la capacidad de nuestros gobiernos para defendernos, para resolver nuestros problemas; están quemados por la deuda, que utilizan como una excusa para decir que no se pueden implantar determinadas políticas sociales urgentes, para liberalizar la economía y detener el gasto social. La gente siente que los partidos y la narrativa política dominante les ha fallado y nos han traído esta situación. Este feminismo del 99% es la respuesta a esa crisis, su objetivo es identificar claramente quién es el enemigo —y es esta forma de capitalismo—, y es el movimiento más ambicioso, comprometido a reimaginar una nueva sociedad que se construirá sobre bases totalmente nuevas.
Que incluyan discursos y necesidades plurales...
Este feminismo tiene una agenda muy amplia, cubre todos estos temas de la reproducción social, la violencia contra las mujeres, la situación de las trabajadoras sexuales o el acoso, que se ha convertido en un tema candente en parte gracias al estallido del movimiento MeToo. Creo que la gente olvida que el MeToo es, en efecto, un movimiento de clase, una lucha por un lugar de trabajo libre de acoso, de agresión sexual, libre de coacción por parte de superiores a sus subordinados. Aunque los medios de comunicación ponen la atención sobre las actrices glamurosas de Hollywood, el problema que el movimiento aborda está muy extendido y es muy agudo entre las trabajadoras agrícolas, las de los hoteles o las empleadas domésticas en casas privadas donde nadie está mirando y los jefes pueden hacer lo que quieran e imponen relaciones abusivas de poder sobre sus trabajadoras. Todo esto está relacionado con problemas de clase, poder y capitalismo. Podríamos hablar del alquiler de vientres y también estaríamos hablando de mercantilización y trabajo sexual. Ambas historias se refieren a la ausencia de buenas opciones para las mujeres pobres de las clases trabajadoras que tienen que alimentar a sus familias y tienen pocas opciones y pocos recursos para hacerlo por otros medios. 
¿El movimiento es lo suficientemente fuerte como para luchar contra las adversidades externas y al mismo tiempo lidiar con las internas?
No tenemos más opción que atender a ambas. Aquí estamos, el momento de crisis que ha hecho posible nuestro propio crecimiento y nuestra propia radicalización, es el mismo que ha hecho posible el crecimiento y la radicalización de la derecha. Estamos ofreciendo nuestro movimiento como alternativa. Tenemos un vacío de liderazgo político, ya que los principales partidos están colapsando, la gente está buscando un cambio, hay muchos actores que saltan a este vacío y ofrecen diferentes propuestas. Estamos y debemos estar ahí, ofreciendo las nuestras. Por supuesto tendremos que luchar contra quienes tienen otras, pero somos fuertes y estamos creciendo. No veo por qué no deberíamos tener una buena oportunidad de prevalecer.
¿Cómo percibe la evolución política de esa derecha (y ultraderecha) y la composición social de la situación electoral del momento en España?
No debería hablar sobre Vox porque no lo conozco mucho. Pero podría decir mucho acerca de [Donald] Trump y lo que hizo posible su victoria: el neoliberalismo progresista. Es la alianza del capitalismo simbólico Wall Street, Silicon Valley y Hollywood—, con parte de los nuevos movimientos sociales y fuerzas progresistas, que ahora quieren afianzar de nuevo el proyecto neoliberal agitando el miedo ante un fascismo inminente y amenazador, que en sentido estricto no es todavía real. El capital financiero de esta unión precarizó el trabajo, destruyó los sindicatos y redujo los salarios, destruyendo los estándares de vida de la clase trabajadora. La gente dijo que no quería más ese modelo. En 2016, en Estados Unidos solo hubo dos opciones: eligieron a Trump. No fue una buena opción. Pero Hillary Clinton tampoco lo era, representaba la continuidad con las fuerzas neoliberales progresistas, las mismas que habían desencadenado el actual escenario de profunda crisis social.
La estrategia, ahora, es tratar de recuperar a estratos importantes de las clases trabajadoras que ahora se sienten atraídas por Trump en Estados Unidos o por Vox aquí en España, o cualquier otro partido de derecha o extrema derecha. No creo que debamos descartarlos y decir que se han perdido para siempre, tienen que ser parte de una masa antisistema, un movimiento anticapitalista que incluya al feminismo para el 99%, a los movimientos obreros, ecologistas, antirracistas, en defensa de los emigrantes, la reproducción social y las clases trabajadoras. Si no tenemos una alternativa por supuesto que parte de estos grupos sociales van a virar políticamente hacia la derecha, pero ¿por qué deberíamos ceder a la derecha el monopolio sobre las grandes ideas para el cambio?
¿Un movimiento feminista podría producir una ruptura en este panorama político?

No creo que el feminismo pueda hacerlo por sí mismo, pero creo que, por razones coyunturales, es la fuerza más visible, creciente y radical que vemos. Pero tiene que aliarse con las corrientes antisistema de otros movimientos sociales y con los partidos de izquierda que están en escena y abiertos a ampliar su idea de la lucha de la clase trabajadora, a rechazar el dogmatismo sectario y a poner a las mujeres en el centro.

sábado, 6 de abril de 2019

Deudocracia

Este articulo de hace siete años sigue siendo por desgracia muy actual. Su autor es el economista Joan Martínez Alier, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona que trabaja en el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de esa universidad.

La deuda aplaza el pago a un futuro en que se espera poder pagarla. Lo habitual es adquirirla por insolvencia temporal, aunque también puede contraerse para especular con ella; por ejemplo, pidiendo un préstamo a interés muy bajo para prestar luego a un interés mayor. En todo caso, supone un interés, y el interés supone crecimiento del capital que requiere acumulación de excedentes.

Si llegado el momento de devolver no se han cumplido las expectativas, la deuda no se puede pagar. Por eso suele establecerse una garantía material o el aval de una persona o entidad considerada solvente para que responda por ella. En todos los casos se pone la esperanza en el futuro.

Si para pagar una deuda en plazo hay que endeudarse más, crecerá exponencialmente. Esta espiral de la deuda solo puede sostenerse si la acompaña el crecimiento de la riqueza. En otro caso, la bancarrota es inevitable.

Los economistas keynesianos tienen razón cuando dicen que para poder pagar hay que crecer. Porque si no se crece no se puede pagar.

Los financieros defienden que para poder crecer hay que pagar primero las deudas, y así ellos podrán ofrecer créditos (crear nuevas deudas) para poder crecer para pagar.

Cuando la economía se estanca, esto es, cuando la producción no crece al ritmo de la deuda, esta es impagable. Por eso la Historia antigua y reciente está llena de bancarrotas, incumplimientos, moratorias, reestructuraciones, condonaciones...

Y de confiscaciones, esclavitud por deudas, pobreza.

Llegados a los límites del crecimiento, la deuda es impagable. Y hasta la fecha el prometido crecimiento inmaterial de la economía no se separa del muy real crecimiento material. A costa, como se ha dicho, de las dos fuentes de toda riqueza, ambas con límites muy claros: la naturaleza y el trabajo humano. "Estruja, que algo queda".

Por eso, y no solo ahora, lo más corriente es la acumulación por desposesión. Hasta donde sea posible.






Tanto el estado español como varias de sus regiones autónomas lanzan emisiones de deuda pública prometiendo intereses de no menos de cinco por ciento anual. Debería estar prohibido porque no hay garantía alguna que se puedan pagar esos intereses y devolver esos créditos.

Eso solo sería posible si hay bastante inflación (si el dinero vale menos) o si la economía crece. O si se aprieta más el cinturón a la gente, hasta que haya una revuelta.

En los debates sobre la crisis actual y las deudas financieras, hay tres posiciones distintas.

La primera posición es la de economistas keynesianos como Krugman y Stiglitz. Para poder pagar las enormes deudas creadas (en Estados Unidos, en Europa, en Japón), tanto públicas como privadas, hay que crecer.

La economía debe crecer, los bancos centrales deben impulsar el gasto, ha de haber crecimiento en términos nominales (es decir, un poco de inflación) y también en términos reales.

Debe crecer lo que llaman la economía productiva de fabricación de automóviles, de producción de cemento para infraestructuras, de producción de servicios de enseñanza y sanidad… Hemos de regresar al crecimiento, para así poder pagar las deudas.

La política de austeridad es suicida económica y socialmente. No les falta razón, excepto que ellos se olvidan de la economía real-real.

Más crecimiento implicará inmediatamente más demanda de petróleo y de gas, más producción de dióxido de carbono, en el caso que las economías ricas salgan de la crisis actual.

La segunda posición es la de los financieros acreedores, los bancos, los tenedores de bonos, la “Deudocracia”, quienes quieren a toda costa que se paguen todas las deudas pendientes.

El poder de la banca es grande en España y en el mundo. Del gobierno se pasa a dirigir el FMI y del FMI a la banca privada. O al revés. No hay misericordia con los desahuciados por deudas hipotecarias y no debe haberla con los estados manirrotos.

Una razón que se esgrime es que si no se pagan las deudas, la próxima vez nadie dará crédito a nadie al haber sido escarmentados los acreedores. Pero vemos en la historia que muchas empresas no pueden pagar, suspenden pagos, después vuelven a la carga. Lo mismo ha ocurrido con los estados.

El caso de Argentina en el 2000 está en el recuerdo de todos. Se endeudan, declaran moratorias o defaults parciales, la economía se recupera después (en el caso argentino, a costa de aumentar enormemente los pasivos ambientales de la minería, de la agricultura de soja y de la industria petrolera, sea dicho de paso).

La insistencia de la “Deudocracia” en que se paguen las deudas refleja los intereses del capitalismo financiero. Pero tal vez hay algo más detrás de eso.

Escuchando el intenso ruido de helicópteros de la policía en el cielo de Barcelona vigilando e intimidando a los manifestantes en los días en que el directorio del Banco Central Europeo se reunió en la ciudad, pensé en la doctrina del shock de Naomi Klein.

Ustedes han de pagar sin rechistar, les bajamos salarios, les negamos pagos a los desempleados, les obligamos a pagar medicinas, les bajamos pensiones y subimos impuestos, no solo para poder pagar deudas (que son impagables) sino para que aprendan.

No se les ocurra protestar. Den gracias por estar vivos. No reclamen derechos. La crisis de la deuda sirve para introducir miedo y rebajas sociales, para poder despedir a los trabajadores empleados con más facilidad, para culpabilizar a los ciudadanos de la crisis de un sistema. Bien decían los indignados del 15-M, “nosotros no somos anti-sistema, el sistema es anti-nosotros”.

La primera posición (de economistas keynesianos) es la de Crecer para pagar la Deuda. La segunda posición es primero Pagar la Deuda para después poder Crecer a base de endeudarse más, volver al 2007.

El triunfo de Hollande en Francia, reforzará un poco en Europa la primera posición. Pero para el Reino de España es ya demasiado tarde, la Deuda acumulada es tan grande (la privada y la pública), los intereses que hay que pagar para colocar emisiones son tan cuantiosos, que con razón las agencias de riesgo van bajando la clasificación de la deuda española, adivinando que no se podrá pagar en su integridad.

Hay una tercera posición, que apenas se oye ni se lee en los medios, una posición que el movimiento de los indignados pudiera haber expresado claramente hace ya un año. No se puede ni se debe pagar la deuda enteramente. Hace falta una moratoria, un default parcial, una reestructuración, una condonación. Hagamos un concurso para encontrar el eufemismo más agradable.

En primer lugar, una moratoria de la deuda privada de los que están a punto de ser desahuciados. Pero mucho más allá, una moratoria o default parcial de las deudas del estado español y de las regiones autónomas en apuros, como Cataluña y algunas otras.

Contra el poder de la Deudocracia y contra las ilusiones de los keynesianos. Aunque un default español lleve a la vergüenza del recuerdo de Felipe II.

Lo que le ocurrió a Alemania tras la segunda guerra mundial, cuando el banquero Herman Abs negoció en Londres pausados pagos parciales de la deuda externa alemana (tras una enorme tragedia auto-infligida), lo que le ha ocurrido el año pasado a Grecia que tuvo que dejar de pagar (con ribetes de farsa por el origen de las deudas pero también de tragedia social por las inmisercordes exigencias sociales de la Deudocracia), debe ocurrir ya ahora en España. Mejor pronto que tarde. Mejor en junio que en julio o agosto.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Imperialismo financiero

En el cuento de la bolsa mágica, su poseedor podía sacar dinero indefinidamente de ella sin vaciarla. Esto es lo que hace el dinero fiduciario, creado a voluntad del banco emisor. Claro que, cuando se fuerza la máquina impresora, el exceso de dinero, pero no de bienes en que emplearlo, termina devaluándolo: habrá más papel moneda, pero valdrá menos.

En todo caso, las pérdidas no las sufrirá el banco, sino los poseedores de ese dinero.

Si el banco emisor impone su moneda a escala global, podrá pagar todas sus deudas en esa falsa moneda, cargándolas por esta vía al resto del mundo.

Alexander Boos (Web alemana Sputnik) ha entrevistado a Michael Hudson. A este economista, historiador de la deuda, le debemos (no en sentido financiero, sino metafóricamente) ideas que ilustran muy bien el punto al que hemos llegado:
Toda la política exterior de los EE.UU. (Incluyendo las deudas) tiene como objetivo restringir el desarrollo económico de los países del tercer mundo en aquellos sectores de la economía en los que Estados Unidos teme la aparición de competencia. Al mismo tiempo, los Estados Unidos impusieron activamente políticas de libre comercio en los países en desarrollo, en otras palabras, una política que fue la inversa de la que llevó a su país a la prosperidad.  
El Consenso de Washington alentó al FMI y al Banco Mundial a imponer austeridades a las que Estados Unidos no está expuesto (gracias a la dominación del dólar) que someten a otros países a un comercio injusto que agota los recursos naturales y privatiza las infraestructuras, que utilizan técnicas de financiación parasitaria (incluidas exenciones tributarias al estilo occidental) para extraer la cantidad máxima del excedente del país en lugar de proporcionar un servicio competitivo. 
La ideología del libre mercado termina como un doble pensamiento político para contrarrestar cualquier libertad de pensamiento. Su notable éxito en los Estados Unidos y en otros lugares se ha logrado excluyendo la historia del pensamiento económico y la historia económica del currículo de economía.
Es tan reveladora esta entrevista que no me resisto a repetirla entera. Aunque el canto del grillo (¿Pepito Grillo?) pueda perderse, de tanto sonar... 





El Imperio utiliza el dólar como su principal instrumento de dominación


Profesor Hudson, usted ha advertido sobre lo “peligroso” que es el imperialismo financiero estadounidense. ¿Puedes explicar esto brevemente?

Después de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos crearon el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Estos instrumentos fueron creados como mecanismos para controlar financieramente a otros países.

Esto se hizo evidente después de que EEUU aboliera su patrón oro en 1971. Desde entonces, siempre han tratado de obligar a otros estados a mantener sus reservas de divisas en dólares. Esto significa que los gobiernos deben obtener los dólares de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Para que quede claro: usted debe comprar bonos del gobierno de los EEUU, pues la mayoría de los bancos centrales no compran acciones de compañías, compran bonos del gobierno. Al menos así funciona el sistema.

Los dólares se han “bombeado” al ciclo económico mundial durante mucho tiempo. Lo han hecho  también para financiar el gasto militar de los Estados Unidos. Como resultado, el sector privado se encuentra en una posición dependiente y bastante difícil. Dicho brevemente: el gasto militar estadounidense está inyectando inmensas cantidades de dólares a las economías extranjeras.

La FED (Reserva Federal) obliga a los bancos centrales de otros países mantener reservas en dólares, incluidos los bancos centrales de Europa, los bancos centrales del Tercer Mundo, China y otros. Para comprar estos bonos los bancos centrales deben compran dólares a la Reserva Federal de EEUU. Esto significa, ni más ni menos, que estos países financian el presupuesto militar de los Estados Unidos. En esto  consiste la política unipolar de los Estados Unidos.


¿Por qué los Estados Unidos se han involucrado en guerras en todo el mundo?

Los Estados Unidos perdieron casi todo el stock de oro estatal durante la Guerra de Vietnam. Mantener una guerra es muy costoso. La clave es equilibrar los gastos. El límite es la balanza de pagos. Los gobiernos estadounidenses han financiado su aparato militar creando formidables déficit de su propia balanza de pagos.


¿De qué manera Estados Unidos sostienen su enorme aparato militar global?

Sólo pueden hacerlo si el valor del dólar no baja. Por eso siempre trata de evitar que otros países cambien sus dólares por oro. Por lo tanto, los Estados Unidos con el pretexto del comercio internacional exigen a todos los países: “mantener los dólares o invertir en los bonos del Tesoro ”.

En más de una oportunidad le ha dicho a la Unión Europea: “Ustedes no deben tener déficit en su balanza de pagos. No deben crear demasiados euros porque el euro no puede ser un rival del dólar. Los países europeos deben mantener el dólar como moneda reserva para mantener el comercio internacional”.

En realidad se trata de un tipo de tributo. Europa y el resto del mundo están financiando el déficit de la balanza de pagos de los Estados Unidos.


Usted ha escrito que está empezando una nueva “Guerra Fría” ¿Existe peligro de guerra en un futuro cercano?

Una guerra todavía no es un peligro de guerra real. Pero países, como China o Rusia, quieren ser  independientes del dólar. La posición de los EEUU es la siguiente : “Ustedes deben usar nuestro dólar y deben someterse a nuestras reglas”.

De esta manera, los bancos estadounidenses pueden imponer sanciones. Si no utilizan la moneda de EEUU simplemente congelan el dinero depositado en dólares. El principio de toda la política exterior de los Estados Unidos es controlar a todos los países a través del dólar. De esta manera aseguran sus intereses globales.

Este principio ha sido dejado muy claro por el presidente Trump. Hoy esta política imperial ha traído como consecuencia que Rusia y China se “desdolaricen” para protegerse contra la agresión de Estados Unidos y su “burbuja económica”. La Nueva Guerra Fría, que actualmente se está librando, es básicamente una guerra financiera.

Cada día más países tratarán de protegerse de las sanciones y de las fuerzas militares de los Estados Unidos. Piénselo por un momento: Cuando Washington coloca misiles en Europa lo que quiere es que Europa y Rusia se destruyan entre sí, por decirlo de alguna manera. La OTAN ya no defiende a la Unión Europea.


Entonces,  ¿qué futuro tiene el dólar como moneda de reserva mundial?

El dólar en un corto plazo ya no será la moneda de reserva para aquellos países que quieran desarrollarse independientemente de los Estados Unidos. El dólar no será la futura moneda de reserva para Rusia, China y para muchos países en desarrollo.

En el futuro cercano los actores financieros empezarán a utilizar el dólar para operaciones mínimas: como moneda de cambio o para estabilizaciones de corto plazo. Pero eso sería todo. Creo que el mundo se está moviendo más y más hacia el patrón Oro. También a otro tipo de soluciones: como economías que hacen negocios en sus respectivas monedas nacionales, por lo tanto, dejarán de usar el dólar para los intercambios.

Quiero dejar claro este asunto: bajo las actuales regulaciones de EEUU un extranjero NO puede comprar compañías estadounidenses. Ni siquiera una estación de servicio, porque esto supuestamente pone en peligro la “seguridad nacional”. Por otro lado, los estadounidenses pueden comprar cualquier cosa fuera de los Estados Unidos con sus dólares. Por esto crean artificialmente tantos dólares, para comprar industrias e infraestructuras europeas.

Muchos países se están dando cuenta que es un sistema asimétrico y muy injusto. Ahora muchas naciones quieren terminar con este chantaje y la explotación que sufren por el uso del dólar estadounidense.


¿Cuál es la actual relación del oro con el dólar estadounidense?

El déficit de la balanza de pagos de las naciones está en sus presupuestos militares. Antes de 1971, cualquier país tenía la capacidad de convertir sus reservas en oro, minimizando de esta manera su déficit. Durante la Guerra de Corea, los Estados Unidos tenían alrededor de las tres cuartas partes del oro monetario del mundo. Utilizaron este metal precioso para instalar un sistema económico mundial basado en el patrón oro. Con la Guerra de Corea comenzó a reducirse su cuenta corriente pasando desde un superávit hasta un creciente déficit.

En 1971, Francia o Alemania, habían logrado recuperar sus tenencias de oro y generado excedentes. Pero los Estados Unidos tenían cada vez menos oro. Habían perdido su propio oro para financiar la guerra de Vietnam. En ese momento, muchos observadores pensaron que eso significaba el fin del gasto militar estadounidense. Sin embargo, el gobierno de los EEUU encontró una solución a través de su poder militar y la presión sobre los demás estados, imponiendo una nueva regla: “en lugar de mantener reservas en oro, solo las naciones deben mantenerse sus reservas para el comercio internacional en dólares estadounidenses ”.

Después de 1991, lograron convencer al gobierno ruso de Yeltsin para que mantuviera una gran cantidad de dólares “para cubrir los problemas financieros del rublo”. Entonces, Yeltsin en lugar de utilizar las finanzas estatales rusas para impulsar su economía hizo que Rusia destinara sus recursos a comprar dólares.

Este fue el paso definitivo que permitió a Estados Unidos transformarse en el centro financiero del mundo. De ahí en adelante otros estados empezaron a pagar por las aventuras militares de los Estados Unidos. Este mecanismo es una forma de tributo, muy similar a lo que alguna vez implantó el Imperio Romano. Roma también recibía el pago de tributos de sus provincias, incluyendo Asia Menor, Grecia y lo que hoy es Europa.


¿Qué papel juega Rusia en la política monetaria mundial ?  ¿Por qué los rusos están comprando mucho oro?

Sí, están tratando de deshacerse del dólar. Rusia ha entendido que: “si tengo dólares estadounidenses, cualquiera que sea su forma, –ya sea en bonos estadounidenses o deuda estadounidense el gobierno de Estados Unidos podrá sancionar al país en cualquier momento".

Como expliqué. Esto significa que Estados Unido hace un chantaje  a la Federación Rusa a través de los dólares que Rusia tiene de reserva. Y como Rusia no quiere apoyar la política exterior de Estados Unidos tiene que reorientar este aspecto de su economía .


¿Está China en camino de introducir un yuan respaldado por oro? ¿El yuan-oro podría convertirse en una especie de nueva moneda de reserva mundial?

China está siguiendo la misma estrategia política que una vez hizo ricos a los Estados Unidos en el siglo XIX. China es una economía mixta. Toda su economía estatal y centralizada es exitosa.

La clave del éxito de China es porque el sistema financiero está controlado por el gobierno central. Para entenderlo, si el banco central de China presta dinero a una compañía china que es insolvente, el banco central puede decidir: “solo resolveremos la deuda de tal manera que beneficie a la población “.

China puede evitar que una empresa en ruinas sea aprovechada por los intereses financieros de EEUU o de los fondos buitres. Las compañías chinas no pueden ser compradas por extranjeros. China es independiente de los Estados Unidos y del dólar. El país utiliza su superávit de comercio exterior para impulsar su propio desarrollo, en lugar de subsidiar indirectamente a la economía estadounidense. Por supuesto, esto preocupa y mucho a los políticos en Washington.

Ante esta nueva situación Estados Unidos ha respondido: “intentaremos frenar la economía china lo mejor que podamos” Pero China, y también Rusia, se mantienen imperturbables y firmes. Estamos retornando a la época anterior a 1971, en el momento de la Guerra de Vietnam. El objetivo de los chinos y de los rusos es  volver al antiguo patrón oro.

Si el patrón oro fuera introducido, los Estados Unidos estarían acabados en poco tiempo. Especialmente el imperio militar estadounidense. Por supuesto, Rusia y China están buscando alternativas al dólar como medio de pago mundial.


La UE seguirá dependiendo de los Estados Unidos o Europa realizará cambios en su política dependiente?

Lo que aprendí mientras trabaje en la Reserva del Tesoro de los Estados Unidos es esto: los Estados Unidos simplemente pagan a los políticos y congresistas europeos. Así que los Estados Unidos no tienen necesidad de iniciar una guerra con Europa, sencillamente sobornan a los políticos en la Unión Europea. En el FED me dijeron que los políticos alemanes y franceses son los más fáciles de sobornar.

Hay libros sobre ese tema, también sobre política italiana. Por este motivo los servicios secretos de EEUU vigilaban el teléfono móvil de Ángela Merkel.  Estos servicios de inteligencia deben garantizar que ningún político alemán haga algo que viole los intereses de los EEUU.

Estados Unidos no controlan la Unión Europea a través de las grandes corporaciones , sino a través del control directo de los políticos de la UE. También a través de los medios de comunicación que manipulan la opinión pública. Por ejemplo, las acciones contra el gasoducto Nord Stream 2 de Estados Unidos ha molestado mucho a los industriales alemanes. La explicación económica es clara.  El mercado natural de  gas para Alemania es Rusia. Ambas economías se complementan perfectamente. Este sería el paso lógico para el crecimiento económico de ambas economías. Pero Estados Unidos está tratando de evitarlo, por eso mantiene una campaña mediática para aislar a Rusia.


¿Por qué los estudiosos afirman que su libro “El imperialismo financiero” es una análisis actualizado de este momento económico?

Porque ilustra el cambio histórico del sistema monetario mundial y muestra cómo el fin del patrón oro ayudó a construir un sistema de control global sin ninguna justificación real. He demostrado que el FMI y el Banco Mundial han sido desde entonces, de facto, brazos del Pentágono. Pero, la mayoría de los libros se vendieron en China. En Alemania sólo se publicó el año pasado. El libro describe cómo la UE, Rusia y China, terminaron en la “trampa económica” tendida por los Estados Unidos. También trata de encontrar salidas y soluciones.


He leído que el Pentágono y la CIA también han demostrado un gran interés en su libro.

Cuando se publicó la primera edición de “El súper imperialismo” a principios de los años 70, el pedido más grande más de 2.000 ejemplares vino de Washington. Más específicamente: del Pentágono y del Departamento de Estado.


Estas instituciones me pidieron que les explicara porque el fin del patrón oro no fue un desastre. Les demostré que esa medida permitió a EEUU desarrollar sus estrategias globales. Escribí el libro con el objetivo de informar a otros países sobre cómo romper con las políticas de los Estados Unidos. En cambio, el aparato estatal de los Estados Unidos fue una parte importante de mis lectores. La CIA y los diplomáticos estadounidenses querían usar mi libro como una guía sobre cómo controlar el mundo a través del dólar estadounidense.


¿Por qué el libro no recibió la atención de la izquierda de EEUU?

Creo que hoy en día los partidos de izquierda apenas si hablan de economía y de contextos económicos. Esto tiene que ver con la penetración de las ideas del neoliberalismo. Los partidos socialdemócratas en Europa ya no luchan por la justicia social. Tampoco se preocupan por el bienestar de los trabajadores. Realmente es necesaria una Nueva Izquierda, que se concentre, entre otras cosas, en la lógica de la economía.