viernes, 9 de febrero de 2024

Los modernos israelitas. La historia completa.

Desconocer la Historia es la peor forma de afrontar los conflictos. No podemos ser ingenuos y pensar que la ignoran los que bien la conocen y la utilizan para sus fines, los que la ocultan y deforman y desde la cuna nos adormecen con cuentos, como amargamente denunció León Felipe. Son los mismos que sabiamente distribuyen y trocean los relatos desde los noticiarios de la televisión, trivializando las atrocidades, emparedándolas, siniestro bocadillo, entre héroes del deporte y festivales de la canción.

Hablando de festivales, ¿no os mosquea que el teóricamente no europeo Israel sea bienvenido al de Eurovisión mientras la mitad oriental de Europa es expulsada, supuestamente por razones parecidas? No seré yo quien bobaliconamente preste un minuto de atención a este espectáculo.

¿Por qué Putin puede ser detenido en muchos países como presunto culpable de otra nueva "deportación de niños de la guerra", y ni siquiera se plantea que pueda hacerse lo mismo con Netanyahu?

¿Por qué la Corte Penal Internacional necesita tiempo para investigar más a fondo los crímenes de guerra en Gaza, y basta la denuncia interesada y sospechosa de ese autodeclarado y excluyente Estado Judío (¡sólo judío!) de que una docena de trabajadores de ACNUR (¡entre cientos de miles!) "colaboraba" con Hamas para retirar inmediatamente la ayuda a este imprescindible organismo de la ONU?

Los muy modernos y civilizados israelitas (las palabras no son inocentes) hunden sus raíces (lo dicen ellos, y es su única justificación) en la remota existencia de algunos antepasados en el territorio palestino, al que por cierto llegaron también a través de una conquista bendecida por su Dios. Con parecidos argumentos podría Marruecos reivindicar, con antecedentes más cercanos, Andalucía, y aún todo el antiguo Al-Ándalus.

Conozcamos la Historia, con mayúscula, antes de dar por buenas tantas y tantas historietas.


El origen de la "solución de los dos Estados" en Palestina y por qué es colonial, injusta e inviable

JORGE RAMOS TOLOSA
Profesor de Historia Contemporánea de la Universitat de València
05/02/2024

Reunión en la Casa Blanca entre el primer ministro israelí Isaac Rabin (i) y el líder de la OLP Yasir Arafat (d) junto a Bill Clinton (c) en 1993.- La Casa Blanca













Hay que cambiar el diccionario: estamos ante un capítulo más –el más terrible– de una historia de colonización y descolonización

Todavía sigue eludiéndose en numerosos ámbitos. Cabe insistir en que hay que cambiar el diccionario. La clave para entender y abordar el actual genocidio israelí en Palestina es que se trata de un capítulo más –el más terrible– de una historia de colonización y descolonización. Una historia de colonización de asentamiento sionista-israelí que no representa al judaísmo ni a las comunidades judías y que pretende dominar el máximo territorio posible con el mínimo de población nativa palestina posible.

Este proyecto colonial sionista logró un gran triunfo en 1948 con la creación del Estado de Israel y la limpieza étnica de Palestina –la Nakba–, pero no terminó ese año. La colonización, la limpieza étnica y el apartheid prosiguen 76 años después. Como estamos viendo con el vigente episodio de genocidio, el mejor documentado audiovisualmente por sus víctimas y victimarios, la Nakba continúa. Y también los intentos del pueblo palestino de descolonizar su tierra. Y a pesar de todo el dolor, sacrificio y sufrimiento imaginable e inimaginable por parte del pueblo palestino, el proyecto colonial sionista-israelí, basado en proporcionar seguridad y estabilidad a sus colonos y a sus inversiones capitalistas, es cada día más inseguro, inestable e insostenible.


Para colonizar y cometer un genocidio hay que intentar deshumanizar al pueblo colonizado desde el principio hasta el final

Desde sus inicios a finales del siglo XIX hasta la actualidad, los líderes del movimiento sionista y del Estado de Israel, como proyecto vigente de colonialismo de asentamiento, emplearon y emplean el lenguaje racista común a otras expresiones coloniales europeas. Este suele presentar a las personas blancas como portadoras de la civilización y a las personas no blancas como representantes de la barbarie.

El padre del movimiento sionista, Theodor Herzl, escribió en 1896 que el futuro Estado sionista sería: "Una parte del muro defensivo europeo en Asia, un lugar avanzado de la civilización contra la barbarie". Varios años más tarde, Herzl quiso legitimar su proyecto colonial pintando una parte de Palestina de esta manera: "Los campos parecían estar quemados y los habitantes de las negruzcas aldeas árabes parecían bandidos". En 1914, el destacado sionista autodenominado "socialista" Moshe Smilansky manifestó: "Estamos tratando con gente semisalvaje que tiene conceptos sumamente primitivos. Y esta es su naturaleza. [...] Entre los árabes se han desarrollado valores de base [...] [tales como] mentir y engañar".

Asimismo, el que tres décadas más tarde sería el primer presidente del Estado de Israel, Chaim Weizmann, respondió ante la pregunta de qué pensaba hacer con la población palestina: "Los británicos nos dijeron que allí hay algunos cientos de miles de ‘kushim’ [‘negros’], y que ellos no tienen ningún valor". Weizmann también comentó que "el árabe es primitivo y se cree lo que le dicen". En este marco, aunque fue acuñado con anterioridad, se difundió el eslogan asociado al sionismo de "un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo".

En el penúltimo año de la Primera Guerra Mundial y tras haberse repartido en secreto con Francia gran parte de los dominios otomanos entre Persia y el Mediterráneo (Acuerdo Sykes-Picot de 1916), el Reino Unido incorporó la Palestina otomana al Imperio Británico y mostró su connivencia con el movimiento sionista, aunque de manera ambigua, en la Declaración Balfour de 1917. El poder imperial británico brindó un apoyo estructural fundamental a la colonización de asentamiento sionista y a la segregación (apartheid) de la población colona blanca respecto a la nativa palestina en el marco del Mandato Británico, que se prolongó hasta 1948. La causa sionista había quedado conectada con el imperialismo noratlántico, que, primero dirigido por el Reino Unido y después de la Segunda Guerra Mundial por Estados Unidos, utilizarían el territorio entre el río Jordán y el Mediterráneo como plataforma para su dominio y expansión en una región clave, encrucijada entre África, Asia y Europa.

En la actualidad, hasta el histórico pronunciamiento del Tribunal Internacional de Justicia de la ONU del 26 de enero de 2024 que aceptó la solicitud sudafricana, se declaró competente para investigar y exigió medidas concretas al Estado de Israel para evitar el genocidio, ha mencionado los discursos racistas de deshumanización que han utilizado autoridades israelíes. Como ha ocurrido en otros episodios históricos, la difusión de la deshumanización racista ha constituido un elemento imprescindible, tanto previamente como de manera coetánea, a la práctica genocida.

Entre otras innumerables afirmaciones similares, el 9 de octubre de 2023, el ministro israelí de Defensa, Yoav Gallant, ordenó cometer crímenes de guerra en Gaza y afirmó que "estamos luchando contra animales humanos". Semanas después, el ministro de Patrimonio y Asuntos de Jerusalén, Amihai Eliyahu, defendió la limpieza étnica de la población palestina de Gaza afirmando que "los monstruos de Gaza pueden ir a Irlanda o a los desiertos", y sostuvo que el uso israelí de armas nucleares en Gaza era "una de las posibilidades", algo que reiteró en enero de 2024.


El origen de la "solución de los dos Estados": colonial, injusta y cortina de humo para ocultar el máximo objetivo sionista-israelí de expansión territorial y expulsión de la población nativa

Fue en el contexto del Mandato Británico de Palestina entre 1917/1923 y 1948 cuando las resistencias palestinas se multiplicaron y se planteó por primera vez oficialmente lo que ahora se denomina la "solución de los dos Estados". Las primeras protestas anticoloniales palestinas se retrotraen a la década de 1880 y ya contaron con presencia femenina. Algunas de las primeras organizaciones sociales palestinas desde el inicio de la colonización fueron no mixtas de mujeres, como la Sociedad Ortodoxa de Ayuda, reunida en 1903 en Acre por primera vez.

En 1929, la creación de la Asociación de Mujeres Árabes supuso el establecimiento de un movimiento nacional, consolidado y estable de mujeres palestinas. Fue de la mano, en la década de 1930, de una gran efervescencia política palestina, que incluyó la formación de partidos de masas como Istiqlal e incontables protestas contra el colonialismo sionista y el británico. La movilización anticolonial y nacional alcanzó su cenit con la Gran Insurrección palestina de entre 1936 y 1939.

Este histórico episodio de resistencia palestina se vio precedido por la lucha guerrillera de la organización al-Kaff al-Aswad, liderada por Izz ad-Din al-Qassam, cuya muerte a manos británicas dio lugar al primer gran mártir de la resistencia palestina y más de medio siglo después inspiró el nombre del brazo armado de Hamás. La Gran Insurrección palestina, coordinada por el Comité Superior Árabe, se inició en la primavera de 1936 con una huelga general que se prolongó durante seis meses, llegándose a convertir en la huelga general más larga hasta ese momento en un territorio colonial. El objetivo palestino era que el Mandato Británico parase la colonización sionista y que se convocasen elecciones democráticas para la formación de un gobierno nacional que condujese a la independencia del país. Casi noventa años después, sigue negándose el derecho de autodeterminación del pueblo palestino.

Fue en este contexto, en el que las autoridades del Mandato Británico de Palestina no sólo rechazaron todas las reivindicaciones palestinas, sino que colaboraron con las organizaciones paramilitares sionistas para reprimir la Gran Insurrección, cuando el Reino Unido nombró una comisión que formuló oficialmente lo que después se denominaría la "solución de los dos Estados" o "partición" de Palestina. Como había ocurrido con la Declaración Balfour, no se contó con la opinión del pueblo directamente afectado. La Comisión Peel recomendó en 1937 dividir Palestina entre un Estado denominado "judío" y otro Estado "árabe", este último conectado a Transjordania, otra colonia británica cuya máxima autoridad era un títere del Reino Unido, el emir Abdalá.

También aconsejó que los británicos permaneciesen en varios lugares estratégicos y mencionó la posibilidad de un "intercambio de población", es decir, de expulsar a población palestina. A pesar de que no se puso en práctica, su propuesta de partición, también denominada posteriormente de los dos Estados, pasó a ocupar un lugar de primer orden en el ámbito internacional en el abanico de posibles soluciones a la colonización de Palestina.

Entonces, hábilmente, David Green (líder del movimiento sionista nacido en la ciudad polaca de Plonsk y que había cambiado su nombre por el de "David Ben Gurion" para "hebraizarlo"), aceptó discursivamente la partición; dos Estados como una estrategia del primer paso que nunca aceptaría en la práctica. Green/Ben Gurion manifestó que si aceptaba la partición era para conseguir legitimar un Estado a partir del cual, según sus palabras: "Cancelaremos la partición del país y nos expandiremos a través de la Tierra de Israel". Igualmente, en 1937, escribió: "Tenemos que expulsar a los árabes y ocupar su lugar [...] y si hay que usar la fuerza [...] contamos con la fuerza necesaria".

Para Vladimir Yevgenyevich Zhabotinsky (que también "hebraizó" su nombre para pasar a ser conocido como Ze’ev –"lobo"– Jabotinsky y lideró el sionismo revisionista –derechista-ultraderechista, la cultura política de la que procede el Likud de Benjamin Netanyahu–): "El alma islámica debe ser barrida de Eretz Israel. [Los árabes y los musulmanes] son una horda vociferante vestida con sucios harapos". El movimiento sionista se preparó para el momento clave, que llegaría con la intervención de la ONU a su favor en 1947 y con el fin del Mandato Británico en 1948.

Así pues, en 1947 el Reino Unido traspasó el problema de la colonización de Palestina a la recién creada ONU. El movimiento sionista había conseguido crear un pre-Estado o Estado paralelo colonial al del Mandato Británico y, a pesar del apoyo recibido, había atacado desde 1944 a tropas e infraestructuras del Reino Unido para que abandonasen Palestina. La partición/dos Estados seguía siendo la propuesta estratégica del sionismo autodenominado "socialista" dirigido por Green/Ben Gurion, mayoritario dentro del movimiento sionista. En 1947, la ONU tenía menos de dos años de vida y el escenario colonial en Palestina fue el primer gran problema internacional que afrontaba en toda su amplitud.

Detrás de la retórica internacionalista de libertad y de derechos de la organización, se escondía una alianza de los grandes poderes para perpetuar su dominio imperial, todo ello de una manera renovada y con una nueva retórica. Como sintetizó el intelectual afroamericano William E. B. Du Bois al marchar de la Conferencia de San Francisco en la que se fundó la ONU: "Hemos conquistado Alemania [...] pero no sus ideas [...] todavía creemos en la supremacía blanca, manteniendo a los negros ‘donde deben estar’ y mintiendo sobre la democracia cuando nos referimos al control imperial de 750.000.000 de personas en las colonias". La nueva institución internacional podía ser el mecanismo perfecto para adaptar el dominio mundial blanco. Había que reforzar la alianza entre las potencias del Atlántico Norte y prolongar el imperio transmutándolo a través de la "cooperación internacional".

En este contexto y con estos objetivos encubiertos, desde la primavera de 1947, la ONU acogió distintos desequilibrios que favorecieron al movimiento colonial sionista. Después de formar un comité (el UNSCOP) algunos de cuyos miembros "sabían muy poco sobre Palestina", como uno de ellos reconoció, se aprobó la partición de Palestina en dos Estados el 29 de noviembre de 1947 en la Resolución 181. Pero esta resolución quebrantó distintos elementos de la Carta de la ONU y vulneró la igualdad entre las partes implicadas. Al no consultarse ni tener en cuenta la voluntad de la población afectada, otra vez, se violó el principio de la libre determinación de los pueblos, contenido en el primer artículo del tratado constitutivo de las Naciones Unidas.

Además, esta resolución contenía numerosos elementos que beneficiaban a la comunidad colonizadora (a pesar de que constituía 1/3 de la población y poseía entre un 6-11% de la propiedad de la tierra, el plan de partición recomendó que el Estado denominado "judío" se crease en un 55% del territorio). Por otro lado, la mayoría necesaria para aprobar el plan de partición se consiguió mediante amenazas estadounidenses a Liberia, Haití y Filipinas.

Por último, las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas de esta índole tienen el carácter de recomendaciones sin valor jurídico vinculante. No obstante, la Resolución 181 no se adoptó como una sugerencia o como base para una negociación, sino como un hecho consumado vinculante. Por tanto, la partición/dos Estados de la ONU de 1947 fue injusta, quebrantó la Carta de las Naciones Unidas, vulneró el principio de igualdad entre las partes y se aprobó mediante coacciones.

La aprobación del plan de partición fue celebrada como una victoria por la mayoría del movimiento sionista, que era lo que esperaba, y fue rechazada por el pueblo palestino. A los pocos días, se multiplicaron los episodios violentos en Palestina y este fue el contexto que las organizaciones paramilitares sionistas estaban esperando para conseguir el máximo territorio posible con el mínimo de población palestina. Es decir, la expulsión masiva de la población no judía, lo que el pueblo palestino conocería como la Nakba (la "catástrofe"). Obviamente, de los dos Estados proyectados sólo se creó uno en mayo de 1948, Israel. Y fue en medio de una limpieza étnica que supuso que unas 750.000 personas palestinas se convirtieran en refugiadas, que entre 418 y 615 localidades fuesen destruidas o desalojadas por las tropas sionistas-israelíes y que se desmembrase Palestina, abortando por todo ello cualquier posibilidad de un Estado palestino.

El nuevo Estado colonial israelí se construyó sobre el 78% de la Palestina histórica e instituyó un régimen de apartheid que privilegiaba jurídicamente a las personas judías e impedía regresar a las personas palestinas no judías, a pesar de ser un derecho reconocido hasta por la Asamblea General de la ONU en su Resolución 194. Al-Quds-Jerusalén Este y Cisjordania fueron anexionadas por Jordania, mientras que la Franja de Gaza, cuyos límites se crearon en este momento histórico mientras estaba atestada de personas refugiadas, quedó administrada por Egipto.

Y a su vez, la "solución de los dos Estados" continuó sólo en el papel. La Guerra de Junio o de los Seis Días de 1967, que supuso la ocupación militar sine die y la endocolonización israelí de ese 22% restante de Palestina (Al-Quds-Jerusalén Este, Cisjordania y la Franja de Gaza), volvió a mostrar, a pesar de la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU que exigía la retirada israelí, que la "solución de los dos Estados" era una invención, una fábula, a través de la que el apartheid israelí podía continuar avanzando en su proyecto de colonialismo de asentamiento impunemente mientras parecía que se hacían "esfuerzos" hacia ningún lugar.

En definitiva, la "solución de los dos Estados" se utilizó y se utiliza por los líderes sionistas y sus cómplices noratlánticos como cortina de humo para ocultar el máximo objetivo sionista-israelí de expansión territorial y expulsión de la población nativa. Este es el quid más determinante del movimiento sionista y de su creación hace 76 años, el Estado de Israel. El origen de la "solución de los dos Estados" era y es colonial e injusta. Además, desde Green/Ben Gurion hasta Netanyahu, la inmensa mayoría de los mandatarios israelíes se han negado a que pueda ser posible, y de hecho han intentado y han conseguido que sea una quimera. Asimismo, cualquier pueblo colonizado se negó y se niega a acatar que gran parte de sus tierras y sus hogares se asigne desde el poder imperial a un proyecto colonial que anhela expulsarlo y que no acepta que se escuchen sus voces. Y esto fue así en 1917 con la Declaración Balfour, en 1937 con la Comisión Peel, en 1947 con el Plan de Partición de la ONU y posteriormente... y sigue siendo así en 2024.


Esto ya lo hemos visto muchas veces y ha fracasado. Y, además, es inviable

El 13 de septiembre de 1993 tuvo lugar una pomposa ceremonia en la Casa Blanca de Washington. Auspiciada por el presidente estadounidense Bill Clinton, el protagonismo corrió a cargo de Yasir Arafat, presidente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) desde 1969, e Isaac Rabin, primer ministro israelí por segunda vez desde 1992. Un histórico apretón de manos representó la firma de la "Declaración de principios sobre las disposiciones relacionadas con un gobierno autónomo provisional", conocida como Acuerdo de Oslo I. Hasta 1995 (Acuerdo de Oslo II) se firmaron otros tres acuerdos específicos más. El optimismo se extendió sobre algunos sectores, que pensaban que iba llegar, por fin, una nueva etapa de convivencia y de paz que incluía la "solución de los dos Estados".

Sin embargo, como los mismos títulos de los documentos acordados demostraban, Oslo I e II eran solo "declaraciones de principios sobre disposiciones" o "preparatorios". En otras palabras, se dejaban para el futuro, en el mejor de los casos, las negociaciones importantes y definitivas. Esto se traducía en que las problemáticas más relevantes –el estatus de Al-Quds-Jerusalén, las colonias, las fronteras y el derecho al retorno de las personas palestinas refugiadas– se dejaron de lado. Los Acuerdos de Oslo ni siquiera reconocieron el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino.

Tampoco mencionaron la retirada israelí de todos los territorios ocupados en 1967. Se creaba un nuevo organismo "interino de cinco años" que teóricamente tenía que ser el germen de un futuro Estado palestino: la Autoridad Palestina (AP). Sin embargo, esta nueva "institución" fue impuesta por el tándem israelo-estadounidense como un proyecto cipayo carente de competencias. Década tras década, su prestigio y legitimidad entre el pueblo palestino ha ido cayendo en picado.

Además, con Oslo II Cisjordania quedó dividida en tres áreas: A, B y C, y únicamente la A estaría administrada completamente por la AP. Al contrario de lo que establecía el derecho internacional, con las zonas A, B y C, el Estado de Israel conseguía controlar la mayor parte de Cisjordania, que al mismo tiempo suponía en torno a un 20% de la Palestina del Mandato Británico. Esto implicaba que los signatarios palestinos habían aceptado que el régimen de apartheid israelí controlase en torno al 90% Palestina histórica no solo de facto, como ya ocurría como consecuencia de la conquista militar de 1967, sino esta vez con sus firmas. Varias organizaciones palestinas, como el FDLP, FPLP, Yihad Islámica, Hamás y figuras como Mahmoud Darwish y Edward Said, criticaron con contundencia la manera y el contenido de lo que Arafat había firmado. Según Said, estos acuerdos fueron "un Versalles palestino".

A pesar de que, teóricamente, se tenía que llegar a una solución definitiva en un periodo de cinco años (1994-1999), en diferentes sectores israelíes tenían claro que esto no sólo no era deseable, sino que de ninguna manera iba a ocurrir. Seguían aspirando al máximo territorio posible con el mínimo de población palestina y lucharían contra todas sus fuerzas contra la idea de un Estado palestino, aunque fuese en un territorio de poco más de un 10% de la Palestina histórica y sin ni siquiera continuidad territorial.

Entre estos estaba Benjamin Netanyahu, que llegó al poder por primera vez en 1996, siete meses después del asesinato de Isaac Rabin a manos de un sionista israelí contrario a las negociaciones. Así pues, la "solución de los dos Estados" no sólo fracasó en 1937 y en los años clave de 1947-1948, sino también con los Acuerdos de Oslo y en los últimos tres decenios. Y no sólo por su contexto o formulación concreta, sino por su propia idiosincrasia colonial e injusta.

En la actualidad, hay aproximadamente 700.000 colonos israelíes en Cisjordania y 2023 fue el año que más ataques protagonizaron contra palestinas y palestinos. El 26 de febrero de 2023 llegaron a perpetrar –en palabras del general israelí Yehuda Fox– un "pogromo" en la localidad palestina de Huwara. Para Bezalel Smotrich, ministro israelí de Finanzas que el mes anterior se había definido públicamente como un "fascista homófobo", Huwara debía ser "borrada del mapa".

¿Qué van a hacer con todos estos colonos y ministros? En 2005 la sociedad judía israelí experimentó un gran enfrentamiento interno y un trauma nacional porque unos 8.000 colonos fueron reubicados –algunos por la fuerza durante días sucesivos– de colonias de Gaza a otras de Cisjordania. Así, el régimen de apartheid israelí podía mostrar que ya había cedido todo lo que podía ceder, podía declarar Gaza un "ente hostil" y podía bloquearlo y bombardearlo masivamente como efectivamente ocurrió en 2008-2009, 2012, 2014, 2018, 2021... Y como sucede ahora, con el genocidio en directo más escandaloso y con mayor complicidad de quienes más enarbolan la bandera de la democracia y de los Derechos Humanos.

Si en 2005 con 8.000 colonos (que, por cierto, recibieron unos 200.000 dólares de media por familia como compensación) sucedió lo que se ha mencionado, ahora ninguna autoridad israelí se plantea ni ideológicamente acepta reubicar a casi tres cuartos de millón de colonos de Cisjordania. Por tanto, ante esa realidad sobre el terreno, un "Estado palestino" es absolutamente inviable. 

Asimismo, es absurdo "imponer desde fuera" la "solución de los dos Estados", como ha argumentado Borrell, mientras se es cómplice tanto de quienes destruyen cualquier posibilidad de llevarla a cabo sobre el terreno como de sus políticas genocidas en curso. El 18 de enero de 2024, Netanyahu dejó claro nuevamente que "nunca aceptará un Estado palestino" y que "Israel tiene que controlar todo el territorio desde el río hasta el mar". Diez días más tarde, miles de israelíes, incluyendo a ministros, incitaron abiertamente a la limpieza étnica de la Franja de Gaza y celebraron su pretensión de una recolonización de asentamiento de este territorio palestino. Así pues, además de colonial e injusta, los dos Estados es una "solución" inviable, por lo que no es una solución. Y no se pueden derrochar energías ni tiempo en algo así.

De igual modo, propuestas como los 12 puntos del plan de Borrell ya las hemos visto muchas veces. Y han fracasado. Y no se aprende o no se quiere aprender del fiasco (y a su vez trampa neocolonial israelo-estadounidense) de Oslo. Sigue sin mencionar los aspectos clave: ¿Con qué fronteras? ¿Con las migajas de las migajas de Oslo? ¿Con menos de un 10% de la Palestina histórica y rodeados de colonias, muros, carreteras "Israelis-only" y secuestros de menores palestinos a diario? ¿Y qué ocurre con al-Quds-Jerusalén? ¿Y con el derecho al retorno de la población palestina refugiada, el más inalienable de sus derechos?

Borrell y el resto de mandatarios del Norte Global, si aún conservan algo de humanidad, saben perfectamente que lo más necesario y urgente es parar el genocidio israelí en Palestina. Y eso se consigue presionando a Israel a través del fin de la compraventa de armas, de todas las relaciones académicas, culturales, diplomáticas, económicas, institucionales y de seguridad, incluyendo el Acuerdo de Asociación UE-Israel, expulsando a Israel de Eurovisión como hicieron con Rusia en tan sólo un día, y apoyando la denuncia sudafricana por genocidio en el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU. Medidas similares fueron claves, junto a la resistencia interna, para conseguir el fin del apartheid sudafricano –con el que, por cierto, el apartheid israelí colaboró–.

Después, que se cumplan los tres puntos mínimos presentes en el derecho internacional y que reclama la campaña BDS: fin de la ocupación y desmantelamiento del muro, fin del apartheid y derecho al retorno de la población palestina refugiada. Y después, de una vez por todas, que se tenga en cuenta la opinión del pueblo colonizado palestino. Y que se entienda que el futuro debería pasar por una vía de descolonización que podría ser similar a la sudafricana.

El armario de la esperanza del pueblo palestino está lleno de discursos, palabras y resoluciones, pero vacío de hechos. Es ahora más que nunca. Como escribió el poeta palestino Mahmoud Darwish, no hay tiempo para el mañana. No hay tiempo para el tiempo. 

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lunes, 5 de febrero de 2024

El discurso del sistema

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empecemos por el principio:  ¿Cuál es el ‘discurso del sistema’? O siendo más modesto, cuál es mi (nuestra) visión sobre lo que nos están haciendo tragar. En este primer bloque o ‘temporada’, vamos a desarrollar la tesis que se nos explica, el mensaje más o menos público detallado en diferentes bloques. ñ

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Tesis
I - Energía (limpia) = electricidad.

II - Electricidad = Eficiencia.

https://crashoil.blogspot.com/2018/07/el-discurso-del-sistema-tesis-i.html

III - La electrónica es ‘verde’, ‘limpia’.
IV - Renovables = Sostenibles. http://crashoil.blogspot.com/2018/08/el-discurso-del-sistema-tesis-ii.html
V- Progreso = Electricidad. VI - Cambio climático = Emisiones de CO2. VII - La biomasa es ‘carbon neutral’. http://crashoil.blogspot.com/2018/08/el-discurso-del-sistema-tesis-iii.html
VIII - Autoconsumo = Independencia energética. IX - Smart grid, Smart city y gestión de la demanda.

http://crashoil.blogspot.com/2018/08/el-discurso-del-sistema-tesis-y-iv.html


Antítesis


I - EL DIÉSEL
II - El Peak Oil.


III - El agua.

http://crashoil.blogspot.com/2019/03/el-discurso-del-sistema-antitesis-parte.html

IV – Los recursos alimentarios.
http://crashoil.blogspot.com/2019/03/el-discurso-del-sistema-antitesis-iii.html
V - La insostenibilidad del extractivismo. VI - La revolución industrial 4.0. http://crashoil.blogspot.com/2019/03/el-discurso-del-sistema-antitesis-iv.html

VII - La esclavitud de la deuda. VIII - La Deuda Técnica. http://crashoil.blogspot.com/2019/03/el-discurso-del-sistema-antitesis-y-v.html


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sábado, 3 de febrero de 2024

Puntos de vista

En cuanto nacemos, descubrimos que hay algo fuera de nosotros. La vista y el tacto nos orientan para buscarlo. Primero aprendemos a apreciar las direcciones que enfocan nuestros ojos; luego las distancias que podemos abarcar con la mano. Cuando ya nos movemos, el mundo se ensancha. Ahora no hay un único sistema de referencia polar con el que apreciar ángulos y mínimas distancias. Éstas se alargan más y más; aparece la diferencia entre cerca y lejos. Además, un nuevo sistema cartesiano nos enseña que hay un arriba y un abajo, un delante y un detrás, la izquierda y la derecha, referencias todas basadas en nuestro propio cuerpo.

A partir de aquí nuestro punto de vista se mueve con nosotros. Pronto somos capaces de situarnos fuera de donde estamos, lo que es vital para conocer el mundo y aprender a vivir en él, recreándolo en mapas mentales de entornos cada vez más amplios. Entendemos que hay en ellos seres como nosotros, y otros que son más o menos parecidos, o muy diferentes.

Los seres vivos ocupan una parte fundamental de esa puesta en escena. Categorizamos en seguida a humanos y animales, aunque entendemos que el primer grupo se incluye en el segundo. Entre los humanos también distinguimos entre un "nosotros" de amplitud muy variable y un "ellos" que incluye a los demás. Nosotros somos los más parecidos, y compartimos experiencias, conductas y relaciones.

La identificación más cómoda e inmediata es la cultural. Facilita la comunicación, la cooperación y el tratamiento de las diferencias entre quienes comparten un ámbito. Ellos son nuestros prójimos, nuestros semejantes. Si no somos capaces de entender que hay otras identidades podemos pensar que la nuestra es la única que merece la pena conservar. De ahí al etnocentrismo y aún al racismo no hay más que un paso. Un paso muy peligroso hacia el fascismo, cuyas formas no nos son exclusivas. También desde otras culturas puede atentar contra la nuestra.

Conocer "lo que hay fuera" (de mí, pero también de "los míos"), es necesario para evitar encerrarse en una ignorancia ciega pero autocomplaciente.

No solo es importante poner en cuarentena muchas ideas comunes sobre los otros. También lo es saber cómo nos ven ellos. La dialéctica entre relaciones interculturales es básica para conocer el mundo, nuestro único hogar posible. Como dijo Unamuno, «el fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando».

Es muy conveniente estar dispuesto a cambiar el punto de vista para abordar los hechos desde otro ángulo. En diferentes campos científicos, la triangulación es una técnica y herramienta potente que facilita el uso de múltiples métodos para la articulación y validación de datos a través del cruce de dos o más fuentes.

Emplearé esta técnica para distanciarme de nuestro "nosotros" en tres etapas, cada una de ellas más alejada que la anterior de nuestro "aquí y ahora", un poco a la manera en que  Woody Allen se distanciaba del presente en la película Media noche en París, cuando a las doce en punto de la noche, un misterioso vehículo, cada vez más antiguo, lo recogía y transportaba mágicamente a épocas cada vez más remotas.

Distanciémonos pues, de nuestra corta visión del "aquí y ahora".

La primera etapa de este recorrido se sitúa en el campo antropológico, a través de la visión del jefe samoano Tuiavii de Tiuavea.

Tuiavii viajó a Europa a principios del siglo XX y allí descubrió un mundo incomprensible, que no tenia nada que ver con la vida sencilla y despreocupada de los isleños de Samoa. Los samoanos no conocían  ni tampoco necesitaban el dinero («el metal redondo»), ni los grandes edificios («canastas de piedra»), los cines («locales de pseudovida»), ni periódicos («los muchos papeles»). Tuiavii nunca entendió por qué «los Papalagi» (que significa «los hombres blancos») siempre tienen prisa; o por qué nunca disfrutan de lo que hacen y se pasan el día pensando en lo que harán después; o por qué, con todas las cosas que tienen, todavía quieren tener más.

Años después de su visita a Europa, Tuiavii, jefe de Tiavea, escribió estos discursos para convencer a su pueblo de que no se dejara llevar por las falsas comodidades del mundo occidental. Un amigo alemán, Eric Scheurmann, recopiló los textos y los publicó en Occidente. Desde entonces han sido traducidos a muchos idiomas. Tuiavii transmite a través de estos discursos su sencilla sabiduría, con unas descripciones que tienen la ventaja de contemplar desde fuera nuestra civilización.

Quizá fuera esta la primera vez que se hablaba de «antiglobalización». Además, la cultura occidental se convierte aquí en objeto de estudio por parte de un pueblo que no ha perdido el contacto con la naturaleza. Se trata pues de un documento inestimable, además de una obra enormemente divertida.

Tuiavii de Tiavea

La segunda etapa, fuera ya del testimonio real de un ser humano de otra cultura, es la  imaginativa, pero plausible, interpretación del punto de vista de un gato:

Vivimos en un planeta infestado de humanos: una especie hábil e inteligente, pero a menudo incomprensible. Sin embargo, nosotros, los felinos, sabemos cómo tratar a esas criaturas. Dormir sobre ellos, obligarlos a adoptar posturas incómodas, despertarlos a altas horas de la madrugada, guiarlos paso a paso hasta la despensa: detrás de cada una de estas acciones, en apariencia casuales, se esconden elaboradas técnicas de adiestramiento. Y, si uno tiene la suerte de adoptar a su ejemplar desde que es un cachorro, puede ganarse al mejor y más fiel compañero.

Esta divertida interpretación del "pensamiento gatuno" no se aleja de nuestra experiencia cotidiana, pertenezcamos o no a uno de los grupos, adoradores y aborrecedores de los gatos, en que al parecer se divide la humanidad.

La tercera etapa de este recorrido nos aleja ya del mundo humano para verlo definitivamente desde fuera. Es el testimonio basado en la historia real de un lobo salvaje llamado OR-7 cuyo largo viaje fue posible seguir:

El eco de un aullido resuena en las montañas de Wallowa. Solo y asustado, Wander, un lobo gris de poco más de un año, trata de encontrar a sus padres o a alguno de sus hermanos, de los que no sabe nada desde que una manada rival los atacara por sorpresa. Finalmente, decide alejarse del que hasta ahora había sido su hogar. Durante su viaje, deberá enfrentarse a cazadores, incendios, carreteras y a su enemigo más temible: la soledad. ¿Encontrará el valor para sobrevivir? ¿Será capaz de crear su propia familia?

De los tres libros citados, elegiré fragmentos significativos de las respectivas interpretaciones.  Si el primer relato, y también parcialmente el segundo, se sitúan en el terreno de la antropología, el tercero entra de lleno en el campo de la historia natural y de la conflictiva interacción del hombre con el resto de la naturaleza.

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Encontré el testimonio del jefe samoano en el libro Las cosas del decir, manual de análisis del discurso, primera edición, 1999. pág. 290. Por su interés, diré que el libro está parcialmente recogido aquí, aunque esta edición en internet no llega hasta el párrafo que copio:

Hay descripciones de lugares y situaciones que nos dan una perspectiva diferente a la nuestra y permiten ver bajo otra mirada sorpresiva e hilarante, las más de las veces situaciones conocidas. Es el caso de este discurso de un jefe samoano, quien, a principios de siglo, fue invitado a visitar Europa. A su vuelta, a semejanza de los antropólogos que habían visitado su poblado, describe la vida de los hombres blancos a los miembros de su comunidad en Samoa. Veamos a continuación cómo describe el cine (mudo, en la época de su visita):

¡Los locales de la pseudovida! No es fácil describiros un sitio semejante, esa especie de lugar que el hombre blanco llama cine; describirlo de tal modo que os dé una imagen clara. En la comunidad de cada pueblo, por toda Europa, tienen como un misterioso lugar, un lugar que casi hace soñar a los niños y llena sus cabezas de deseos ardientes. 

El cine es una gran choza, mayor que la más enorme de las cabañas de un jefe de Upolu; sí, mucho, mucho más grande. Allí está oscuro, incluso de día, tan oscuro que nadie puede reconocer a su vecino. Cuando llegas te quedas cegado y cuando lo dejas lo estás aún más. La gente anda de puntillas en el interior, buscando, tanteando el camino a lo largo de la pared, hasta que una doncella viene con una centella de luz en su mano y les conduce a un lugar que está todavía sin ocupar. Hay allí un Papalagi estrechamente próximo a otro, sin verse los unos a los otros, en una habitación oscura del todo y llena de gente silenciosa. Los presentes se sientan en unos tablones estrechos que están frente a una singular pared. 

De la parte más baja de la pared se levantan un zumbido y un fragor fuerte, como si emergiera de un hondo barranco, y cuando vuestro ojos se han acostumbrado ya a la oscuridad, puedes ver un Papalagi luchando con una caja. Él golpea con sus manos, con los dedos extendidos sobre las numerosas, pequeñas lenguas blancas y negras, que gritan cuando son golpeadas, cada una con su propia voz, dando como resultado los salvajes y alborotadores ruidos de una riña de pueblo. 

Una confusión así tiene que narcotizar y engañar a nuestros sentidos, de modo que creamos las cosas que veamos y no dudemos de la realidad de las cosas que están sucediendo. Justo enfrente de nosotros un haz de luz golpea la pared como si la luna llena brillara sobre ella, y en ese resplandor va apareciendo gente; gente real, que se parece y viste como un Papalagi normal. Se mueven y caminan, se ríen y saltan exactamente igual a como lo hacen por toda Europa. Es como la luna reflejándose en una laguna. Podéis ver la luna, pero en realidad no está allí. Así es como sucede con esas imágenes. La gente mueve sus labios y juraríais que está hablando, pero no puedes oir ni una sílaba. No importa cuán atentamente escuches, y esto es horrible. No puedes oír ni una palabra. Es ésa probablemente la razón por la que el Papalagi golpea en la caja como lo hace. Por eso aparecen de vez en cuando letras en la pantalla, letras que enseñan lo que el Papalagi  acaba de decir o va a decir. 

Pero aún esa gente son pseudogente y no reales. Si intentarais agarrarlos comprobaríais que están completamente hechos de luz y es imposible ponerles la mano encima. La única razón para su existencia reside en que muestran al Papalagi su propia alegría y tristeza, su necesidad y su debilidad. De este modo el Papalagi puede ver de cerca a los más bellos hombres y mujeres. Pueden ser silenciosos, pero él todavía puede ver sus movimientos y la luz en sus ojos, puede imaginar que le miran y hablan con él (Tuiavii de Tiuea [jefe samoano], Los papalagi [los hombres blancos], Integral, 1981, editado por E. Scheuermann en 1929).

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Del libro Cómo domesticar a un humano tomo una simpática y sagaz observación. Como en la anterior cita (sin ánimo de deshumanizar al jefe samoano comparándolo con un gato) se observa la sorpresa del animal ante la cositis, ese afán por poseer y manipular cosas que caracteriza a nuestra civilización:


Los humanos son animales sociales y viven por lo general en grupos familiares.

Cuando las crías alcanzan la madurez sexual, a veces abandonan el núcleo de origen y se reúnen en pequeñas manadas de jóvenes que comparten la misma madriguera.

Con los años tienden a buscarse una pareja y a formar su propia familia, aunque no siempre. También existen individuos solitarios, y estos suelen ser los más predispuestos a dejarse domesticar.

Algunos ejemplares pasan la mayor parte de su vida dentro de las madrigueras, que son grandes, cómodas y más que deseables.

Otros pasan casi todo el tiempo fuera procurándose el alimento y regresan al caer la noche. De hecho, son sobre todo cazadores diurnos.

Se trata de criaturas inquietas y, una vez en la madriguera, están casi siempre en constante movimiento, realizando actividades que consisten precisamente en manipular y mirar cosas. Sin lugar a dudas podemos afirmar que la  vista y el tacto son los sentidos más importantes para estos mamíferos y hay quien considera que ese es uno de los motivos de nuestro éxito con ellos.

Según algunas teorías, los utensilios servían originariamente para facilitarles la existencia a los humanos. Existen tradiciones orales que se remontan a cuando estos primates habitaban en cavernas y un puñal de sílex y una lanza eran sus fieles aliados y podían salvarles la vida. Hoy los roles se han invertido, los hombres están al servicio de los objetos y se ocupan de cientos y miles de cosas.

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La última visión, tomada del libro Un lobo llamado Wander, es mucho más alarmante, como corresponde a una especie amenazada que evita en lo posible el contacto con la civilización. Su interpretación de los humanos, a diferencia de la del gato, es la de quien los ve como seres extraños a su mundo:



Mamá me enseñó una vez el terreno de un humano desde muy lejos. Estaba cubierto de unas artificiales líneas rectas de plantas que se alternaban con grandes parches de tierra pelada.

Los humanos hacen cosas sin sentido me dijo.

Un humano se sentó en un artefacto que hacía ruido y sin motivo alguno, arrastró la espalda de aquello en amplios círculos por la tierra. Tenía mucha agua un lado, y al otro, una hembra de ciervo y su cría se escondían bajo la sombra moteada de un álamo temblón.

Los humanos hacen muchas cosas con la tierra me explicó Mamá. Y pueden matar con la mirada y un ruido muy fuerte. Mantén la distancia. No intentes entenderlos.

Las hileras me ponen nervioso, erizo el pelaje de mis hombros para demostrarlo, pero eso no impide que el cuervo me arrastre hasta allí (*). Al menos encuentro agua en una zanja. Más cerca, veo un río negro. Un río negro como la noche y completamente inmóvil, congelado en pleno verano. Los humanos bajan montados en unas ruidosas máquinas por este río negro congelado más rápido de lo que yo correré jamás.

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(*) El cuervo guía al lobo hacia sus presas para aprovechar los restos del festín.

jueves, 18 de enero de 2024

La zona muerta

En la Casa das Campás, sede del vicerrectorado del campus de Pontevedra de la Universidad de Vigo, se proyectan películas los viernes dentro de unos en un ciclos que programa y presenta Suso Novás, que es también director del Festival Internacional de Cinema de Pontevedra.

Este curso comenzó con el ciclo Limítrofes, una selección de películas de diferentes épocas en las que "o que teoricamente non pertence ao noso mundo" se conecta "co universo sensible que habitamos ou percibimos".

El 12 de enero se proyectó La zona muerta, dirigida en 1983 por David Cronenberg y que versiona la novela que Stephen King publicara en 1979.

Libro y película cuentan la historia de Johnny Smith, un joven profesor que resulta herido en un accidente automovilístico y permanece en coma durante casi cinco años. En este tiempo, su novia se ha casado y tiene un hijo.

El neurólogo Weizak que lo atiende descubre con sorpresa que el contacto físico le permite conocer acontecimientos del su propio pasado en la Alemania nazi. Pero su mente puede conocer también el presente, y así logra salvar de un incendio a la hija pequeña de su enfermera.

La capacidad para "presenciar" acontecimientos pasados le permite descubrir a un asesino en serie. A partir de ahí, agobiado por su nueva facultad, se muda a otra ciudad y decide recluirse, aunque sigue su labor docente sin salir de su domicilio, orientando a niños problemáticos. Un día lo visita un prominente político y lo convence para que atienda a su hijo, que se ha aislado también en su casa.

Allí es donde descubre que puede adivinar también acontecimientos futuros: se le presenta la imagen del niño ahogándose al romperse el hielo donde iba a patinar, y así lo salva del accidente, que efectivamente ocurre pero sin su presencia.

A partir de este hecho se enfrenta a situaciones traumáticas y profundos dilemas éticos y morales: si es capaz de prever lo que puede llegar a suceder, con sus acciones puede intervenir para cambiar el futuro.

El marido de su aún enamorada Sarah es Greg Stillson, un político sin escrúpulos que mediante diversas artimañas alcanzará la Presidencia de los Estados Unidos. Smith descubre que las acciones de Stillson en la presidencia desencadenarán una guerra nuclear. Por esa razón está decidido a detenerlo antes de que eso llegue a ocurrir.

Pregunta a Weizak si de haber conocido el futuro y tenido la oportunidad de eliminar a Hitler lo habría hecho. La respuesta afirmativa lo decide a actuar. Durante un mitin electoral del político, en el que lo acompañan Sarah y su hijo, dispara sobre él. Cuando falla el primer tiro, Stillson agarra al niño y lo utiliza como escudo, convencido de que no disparará contra él. Smith vacila y es entonces abatido por la fuerza de seguridad. Stillson está a salvo, pero su carrera política ha acabado. Como nunca será presidente, también el mundo se salvará.

La película plantea varias cuestiones de interés, comenzando por su descarnada denuncia de la corrupción que domina la política estadounidense, con la venalidad siempre presente, donde el poder económico mueve los hilos de las campañas electorales. La imagen del demagogo populista que se presenta como salvador inmaculado es hoy más actual que nunca. Trump, Bolsonaro, Milei y tantos otros son unos cuantos, entre muchos más.

"De haber sabido lo que vino después, ¿habrías matado a Hitler, o a Franco?" La película parece responder afirmativamente a estos otros casos hipotéticos. Y aquí es donde se manifiesta tanto lo irreal de la adivinación del futuro y las contradicciones que acarrea como la estéril hipótesis "salvadora" de eliminar preventivamente al futuro tirano.

La respuesta correcta a la pregunta la daba un guerrillero al que conocí, superviviente del maquis; una persona cuya fortaleza física y mental le permitió vivir luego muchos años. Estando en la cárcel, por alguna razón tuvo que hacer un trabajo fuera de la prisión. Lo acompañaba un guardia armado.

Medio bromeando, el guardia le preguntó: si el arma la tuvieras tú, ¿me dispararías? A lo que contestó: si supiera que con eso iba a corregir el curso de la Historia, lo haría sin vacilar, pero como eso no iba a cambiar nada, sería solamente un crimen que no estaría dispuesto a cometer.

Con ocasión del aniversario del atentado de ETA que acabó con la vida de Carrero Blanco, se planteó en el programa de TVE La noche en 24 horas cómo pudo influir este magnicidio en el proceso de cambios que ocurrieron tras la muerte de Franco. El mismo día del hecho se celebraba el Proceso 1001. Presente en el programa estuvo Nicolás Sartorius, uno de los dirigentes de Comisiones Obreras allí condenados.

Para el histórico dirigente, como para la práctica totalidad de los allí presentes, el atentado no mejoró en nada la lucha por la democracia. Porque la presidencia la ocupó inmediatamente un personaje todavía más represor que Carrero, Carlos Arias Navarro. Su dureza quedó demostrada en los años siguientes. La Transición no comenzó entonces, y no fue hasta tiempo después cuando la presión popular, que no el Espíritu del 12 de Febrero, obligó a una transacción pactada entre el Régimen y quienes se le habían opuesto.

Pero otro efecto muy negativo fue el impulso que recibió ETA para continuar su política de atentados, la que aún hoy sirve a la derecha extrema para mantener vivo el Espíritu de Franco.

De la misma manera, las muertes de Calvo Sotelo y Sanjurjoprincipales impulsores del golpe militar, y más adelante la de Mola que dejó a Franco como el único líder indiscutible de los militares golpistas, no impidieron en modo alguno que se produjera el alzamiento ni alteraron su trayectoria. Es muy improbable que eliminar al caudillo hubiera resuelto los problemas que causaría luego su supervivencia.

Viajar al futuro entraña la contradicción de cambiar lo que no existirá. ¿Cómo es que Johny Smith "ve", no ya lo que pasará, sino incluso lo que no pasará? La posibilidad, aunque es digna de análisis, no pasa de ser un divertimento.

Incluso admitiendo la posibilidad de adivinar el pasado y el presente, lo más problemático es adivinar el futuro, porque no hay uno solo posible. Un hipotético viaje al pasado puede servir para especular sobre historias alternativas a lo que realmente sucedió a partir de entonces. Pero en cualquier momento, pasado o presente, son tantas las circunstancias con las que no podemos contar que el futuro nunca está escrito. De las infinitas posibilidades que parten del presente, ¿por qué el vidente ha presenciado con tanta claridad una que ya no se podrá producir?

Al futuro nunca se va con certeza. Los profetas visionarios que ciegamente lo apuestan todo a una carta son potencialmente peligrosos.

El comportamiento de Stillson arruina su futuro. El político que antepone su vida a la de su propio hijo pondrá lo personal por delante de lo que supuestamente debería importarle más.

¿Es quizá este el caso de Podemos, que desde el principio frenó la ilusión de un proyecto único de la izquierda porque no se contaba suficientemente con ellos?

Por mucho que hayan querido explicar por qué han tumbado, junto a PP y Vox, el decreto que reformaba el subsidio de paro, a falta de una demostración rigurosa de que los inconvenientes superaban a las ventajas, y aún en ese caso, siempre quedará la sospecha de que ha sido una decisión personal y vengativa.

Como en la película, la sospecha puede arruinar su trayectoria futura.

sábado, 13 de enero de 2024

Papelitos de colores

El pico del diésel es actualmente una de las mayores preocupaciones, porque de este derivado del petróleo depende la mayor parte del transporte terrestre y marítimo. No es fácil sustituirlo, y no es posible extraerlo en grandes cantidades de todos los tipos de crudo.

Por esta razón su creciente escasez ha sido motivo de seguimiento desde hace años. En el blog The Oil Crash pueden encontrarse análisis anteriores, correspondientes a los años 2012, 2015, 2018, 2019 y 2021.

Este combustible no es importante únicamente para el transporte, sino para la agricultura y para la minería que busca desesperadamente extraer materiales, también cada vez más escasos, indispensables para las comunicaciones y la microelectrónica en general.

La escasez que en tantos campos se deriva de la falta de energía se traduce en encarecimiento generalizado de todos los bienes cuya oferta no es capaz de satisfacer la demanda. En la práctica, "crear" dinero no resuelve nada. Cantidades nominalmente crecientes de una moneda que cada vez vale menos no significa que haya más capital real disponible.

El dinero fiduciario no se traduce en riqueza real. Únicamente puede apoyarse en la fe de quienes lo usan para las transacciones o en la capacidad para obligar a su uso por la fuerza. Dentro de cada Estado o unión de Estados puede imponerse como única forma legal de comerciar, pero la desconfianza acaba creando un mercado negro paralelo, que usa otras monedas o directamente el trueque.

Entre Estados ocurre algo parecido. Cuando no haya fuerza suficiente para imponer las monedas que no tienen respaldo en la economía real, su valor decaerá y dejarán de utilizarse en el comercio internacional.

Europa (y Occidente en general) ha agotado la mayor parte de sus recursos propios, y ha de buscarlos en otras partes. Si deja de ser capaz de imponer sus monedas, sea por la fe o por la razón (de la fuerza, claro), está abocada a la decadencia.

Pero dentro de ese Occidente hay otra nación que en tanto llega la escasez generalizada no dudará en sacrificar a esta Europa con la que también está en inevitable competición.

Harto os he dicho, miradlo:

(...)

Europa, que fue el motor del mundo industrial en el siglo XIX y principios del XX hasta la llegada de las guerras mundiales, hace décadas que ha consumido sus recursos energéticos y minerales. Tanto en esas fechas como en las posteriores, lo que hemos necesitado lo hemos ido obteniendo del comercio, o eso nos contaban, aunque la realidad es que siempre los obtuvo gracias a la explotación de los países colonizados en su día, en África principalmente aunque no sólo en este continente, o presionando políticamente otros países con recursos en otras zonas planetarias. Por si fuera poco, desde la década de los 90 del siglo pasado, Europa se ha ido desindustrializando en pos de la Globalización relocalizando su capacidad productiva hacia Asia y también ha ido perdiendo su conocimiento técnico por simple envejecimiento poblacional y por su especialización en el sector terciario.

Hoy en día tenemos una Europa sin recursos y con su industria en declive. Su último y, en cierta manera, único recurso ha sido la impresión de moneda fiduciaria con la que comprar lo que necesita en el exterior. Pero el sistema monetario que ha imperado hasta ahora también está en declive. Los BRICS están cambiando las reglas de juego mundiales y han comenzado a comerciar con sus monedas mientras que el dólar y el euro comienzan a perder peso a un ritmo muy acelerado. Hasta incluso Arabia Saudí está virando hacia los BRICS y sus reglas. La diferencia entre los dos sistemas radica en lo que sustenta las monedas. En Oriente el respaldo viene dado por los recursos, mientras que en Occidente, el respaldo viene de la confianza, puesto que son monedas fiduciarias, o dicho de otra forma más directa, el respaldo se consigue por el miedo que ha provocado el temible y grande ejército estadounidense y sus políticas. En un mundo con recursos menguantes, aquellos que los tienen, sobreviven. Sin entrar en muchos detalles que en este artículo no vienen al caso ¿Qué haremos los europeos cuando los que tienen recursos no quieran nuestras monedas porque, en el fondo, no se sustentan en nada más que la confianza o el miedo? ¿Vamos a poder comprar petróleo como hasta ahora, privando a otros países con monedas más débiles? Mucho me temo que no.

Pero volvamos a la energía en Europa porque es la clave para entender los acontecimientos mundiales de estos últimos dos años. Durante las últimas décadas Europa ha usado el gas natural ruso como fuente de energía constante y barata, pero no sólo de gas, sino también de petróleo, diésel, uranio enriquecido, fertilizantes y un sinfín de materias primas vitales. La reacción europea, que ha sido condicionada por los EUA, al conflicto entre Ucrania y Rusia se ha basado en instaurar sanciones económicas contra este último, cada vez más severas, con un impacto real sobre la economía rusa más bien escaso, mientras que esas misma sanciones han provocado efectos devastadores en la propia Europa.

Para asegurarse que Europa no cambiaba su política sancionadora ni de bloque de poder, alguien decidió destruir los gasoductos que comunicaban directamente Rusia y Alemania, conocidos como los Nord Stream, asegurando así la carestía energética en el corazón de Europa y la imposibilidad para Rusia de comerciar esta materia prima de forma directa. Este evento ha impulsado los precios al alza del gas al añadir intermediarios y está destruyendo el complejo y fuerte tejido industrial que quedaba después de la intensa deslocalización de las últimas dos décadas. Este proceso de desindustrialización forzada, que justo comenzó en la segunda mitad del 2022, ya se conoce como la gran desindustrialización de Europa y nos llevará, más pronto que tarde, a niveles de ruina y miseria que no somos capaces de imaginar. No hay que ser muy hábil para encontrar un país que tenga suficientes razones para destruir el Nord Stream y provocar con ello una debacle en Europa ganando mucho en el proceso puesto que elimina un competidor industrial, atrae parte de las industrias europeas a su propio territorio gracias a políticas de ayudas específicas creadas para este menester, consigue vender su gas que obtiene profusamente de sus pozos de de shale y que suministra a Europa mediante barcos metaneros ya que ahora Europa no lo puede comprar directamente a Rusia, ayuda a su propia economía interna y su propia población que está comenzando a sufrir intensamente la decadencia de su país, etc. Seguro que todos saben a qué país me estoy refiriendo.

Una Europa agotada en recursos energéticos y minerales, sin capacidad industrial, con los suelos agrarios agotados y que necesita grandes insumos en fertilizantes químicos derivados directa o indirectamente del petróleo, y que importa una grandísima parte de lo que necesita está abocada a la irrelevancia y, quien sabe, al colapso, tal y como lo han sufrido otros países. Sólo nos quedan los papelitos de colores que imprimimos en los Bancos Centrales y que los países con recursos van aceptando, de momento.

(...)