La Europa que de Gaulle soñaba unida "del Atlántico a los Urales" no pudo ser. La creación de la OTAN, siempre dependiente del dominio aplastante de Estados Unidos, sometió a los países de Europa Occidental a los designios imperiales. El "peligro soviético" fue la excusa, pero una vez creada esta gigantesca estructura militar era ingenuo pensar que, desaparecida la URSS, iba a disolverse junto al Pacto de Varsovia. Antes al contrario, se tragó a la mayor parte de los miembros del equipo contrario, pese a promesas verbales de mutuo desmantelamiento. Verbales, sí, pero ¿acaso no habrían roto igualmente un tratado formal?
A esta estructura militar se habían sometido los países que fueron configurando la Union Europea, confiando en el paraguas de la gran potencia. Gran potencia hegemónica dentro de una alianza hegemónica. El objetivo compartido que garantizaba su cohesión era la defensa del capitalismo occidental más allá de cualquier límite geográfico.
En su versión actual neoliberal, el proteccionismo arancelario dio paso a la libre circulación de capitales hacia lugares donde podía obtener mayores beneficios, superando barreras arancelarias. Pero con ello los países hegemónicos vieron marchar su industria hacia el "tercer mundo" (llamado así aunque ya no hay segundo). El dominio financiero condujo a la pérdida progresiva del dominio industrial y tecnocientífico, socavando su propia base. Y resurge el proteccionismo justamente en el país más poderoso, confiado en su fuerza, que sigue siendo, sobre todo, militar.
La irrupción del magnate de Mar-a-Lago no hace más que acelerar un proceso de enfrentamiento entre potencias que ven disminuir su poder económico (a causa del movimiento de capitales que sus dueños financieros impulsaron). El imprevisible jugador de póquer, maestro del regateo y el farol, produce con sus cambios de humor incertidumbre en la Unión Europea, a la que declara enfáticamente como enemiga. Los países de esta orilla buscan a toda prisa nuevas alianzas económicas para hacer frente a los temidos aranceles, que cambia de un día para otro.
Pretende apoderarse de las riquezas de América con amenazas y agresiones, pero para explotar Groenlandia no necesitaba el gesto megalómano de hacerse con ella "por las buenas o por las malas". Con esto ataca sin necesidad a un país de la UE que sin embargo no puede zafarse de la OTAN. La unidad de Europa es frágil, y se sostiene mejor sometida que independiente. Por eso no es fácil que la gran alianza se escinda aunque se ponga en cuestión la soberanía de los europeos.
Groenlandia cobra importancia cuando el Ártico se está convirtiendo en vía de comunicación y sus recursos se vuelven más fáciles de explotar. Trump tiene un motivo geoestratégico para hacerse con ella, pues pasa de barrera helada a frontera caliente frente a Eurasia.
| Groenlandia no es tan enorme |
No es Groenlandia tan grande como parece. Tampoco es tan extensa la costa siberiana como la vemos en la habitual proyección de Mercator. Un Ártico descongelado y empequeñecido por la nueva perspectiva pasa a ser el menor de los tres océanos que convierten a los "Grandes Estados Unidos" en una isla. Hasta ahora también eran virtualmente una isla: dos océanos los protegen por el este y el oeste (al norte y al sur no tienen enemigos preocupantes). Ahora descubren enemigos potenciales a su nuevo norte.
Estados Unidos, que ya se enfrenta a Rusia en Alaska, tiene a Noruega frente a "su" Groenlandia. Si en algún momento se deshace la OTAN, ¿por qué no considerar que Islandia o Noruega puedan amenazar a un Imperio que iría desde Canadá a la Tierra del Fuego?
Estas ensoñaciones han conformado siempre la obsesión expansionista de los imperios. Ahora mismo otras dos visiones imperiales amenazan a sus vecinos: el "Gran Israel" y el "Gran Marruecos".
No por casualidad estos tres aspirantes a la expansión están hoy alineados estratégicamente. Israel es el aliado indispensable en Oriente Próximo, Marruecos lo es para desembarcar en África.
Europa, si es que esta entelequia mercantil no se desmorona en una confrontación interna que viene de siglos y está hoy larvada, tendría también amenazas por el este, por el oeste... y por el sur. La Internacional Fascista, que funciona muy unida con el propósito paradójico de propiciar futuros enfrentamientos entre sus actuales miembros, puede debilitar aún más a la UE.
El chantaje permanente de la monarquía alauita ya ha doblegado a nuestro presidente, que abandona al pueblo saharaui en tan malas manos. Pero esta presión cuenta con dos objetivos más, y no dejará de utilizarlos. Además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, no será de extrañar que también ponga los ojos en Canarias.
Al tiempo. Si el "lazo transatlántico" se rompe, ¿qué mejor aliado que Marruecos, tanto para presionar a Europa como para desembarcar en África? ¿Qué mejor plataforma militar que una base en el archipiélago?
Dinamarca o Islandia enfrentan la amenaza por el oeste, España tiene al sur el potencial enemigo.
Nos presentan la "amenaza rusa" como única. Argumentación falaz. Los gastos militares de Europa Occidental triplican a los de Rusia. Su población es también tres veces superior. A su vez, los gastos europeos son inferiores a los de Estados Unidos, que encima quiere hacer caja alimentando su industria bélica a costa de nuestro mermado y cacareado "estado de bienestar".
Geoestrategia a largo plazo, me diréis. ¿O no tan largo, vista la prisa del okupante actual de una Casa no tan Blanca?
![]() |
Polo Norte Magnético, Geomagnético y Geográfico |

No hay comentarios:
Publicar un comentario