domingo, 20 de marzo de 2016

El marxismo, ¿es un pensamiento del pasado?

Como recuerda el autor, la dialéctica no es un método de análisis de la realidad porque es la realidad misma. Las experiencias burocráticas y autoritarias no desacreditan el pensamiento marxista. Puede decirse que lo ratifican, pues un cambio genuino nunca termina. Lo humano es ese proceso de transformación perenne.

El marxismo está vigente porque los motivos que lo generaron siguen presentes.

La mejor prueba es el interés en desacreditarlo continuamente, con sorprendente tenacidad, que no tendría sentido para un pensamiento muerto.

¿Quién se ocupa hoy de desacreditar la mitología griega o asiria? Tampoco están presentes en la Europa de nuestros días debates religiosos que en otros tiempos causaron encarnizados enfrentamientos doctrinarios.

No dura mucho el interés por denostar a los enemigos muertos.

Marx no ha muerto. No es todavía el momento de enterrar a un fantasma que ahora recorre el mundo entero.



Rebelión


No se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva…. Nuestro grito de guerra ha de ser siempre: ¡La revolución permanente!

Carlos Marx, Mensaje a la Liga de los Comunistas, 1850.

I

El Amo tiembla aterrorizado delante del Esclavo porque sabe que, inexorablemente, tiene sus días contados. Esta frase, que no es exactamente de Hegel pero que lleva su cuño, es la fuente inspiradora del joven Marx. Las luchas de clases son el motor de la historia: la Dialéctica del Amo y del Esclavo que esbozara Hegel en su Fenomenología del Espíritu sigue siendo de una precisión meridiana. La simple constatación de nuestro mundo circundante nos pone en contacto con cotidianas luchas a muerte en torno al poder. La conclusión de Marx a partir de esa inspiración no podía ser otra: el mundo está injustamente estructurado, y el trabajo de las grandes mayorías sostiene los privilegios de unos pocos. Por tanto: es hora de transformar ese estado de cosas.

El materialismo histórico y el materialismo dialéctico, comúnmente conocidos como “marxismo” –término que el mismo Marx denostaba, por el culto a la personalidad que lleva aparejado– son una potentísima corriente de pensamiento crítico como pocas veces se encuentra en la historia. Su fuerza es conmovedora: las verdades que saca a luz, las miserias que denuncia, la propuesta transformadora que encarna, son todos elementos que tienen una vigencia plena más de siglo y medio después que fuera formulado.

¿Está muerto el marxismo, o es un pensamiento vigorosamente vigente? Si tantas críticas recibe, eso ya indica algo: “Ladran Sancho, señal que cabalgamos”, como dicen que dijo Cervantes en El Quijote. Ladran, y ladran estruendosamente los poderes, pues lo que instaura ese pensamiento y el llamado revolucionario que formula no han “pasado de moda”.

Sigmund Freud dijo en algún momento que tres son las grandes heridas que produjo al narcisismo el pensamiento crítico (pensando en grandes formulaciones occidentales): la revolución astronómica de Nicolás Copérnico –que sacó al planeta Tierra del sitial de honor en tanto centro del mundo, para convertirlo en un planeta más que gira en tono al sol–, la teoría de la evolución de Charles Darwin –por cuanto hace del ser humano un producto de procesos adaptativos al medio, descentrándolo de su categoría de ente supremo de una pretendida creación divina– y el psicoanálisis, que muestra que no somos solo conciencia racional, puesto que en muy buena medida estamos atados a determinaciones inconscientes no voluntarias (“No somos dueños en nuestra propia casa”). La subversión teórica que plantea el marxismo es similar, o incluso mayor.

Es mayor, por cuanto no solo rompe paradigmas sino que abre la posibilidad de una transformación social radical. El pensamiento marxista es una llave teórica para llevar a cabo grandes cambios en la estructura social.

El discurso de la derecha, obviamente conservador, intenta por todos los medios mantener el estado de cosas actual. Dicho en otros términos: intenta mantener sus privilegios. El marxismo es la denuncia volcánica de los mismos, conseguidos a partir de una injusticia de base. Tamaño pensamiento revolucionario no puede tener medias tintas. Lo que intenta cambiar es de una envergadura distinta a las heridas narcisistas que apuntaba Freud: aquí está en juego la roca viva del poder. Como dice el epígrafe que seleccionamos: “No se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva”. Eso, por supuesto, asusta, desespera a quienes lo detentan actualmente. Lo que está en juego es un cambio radical en la forma de establecer las relaciones entre los seres humanos. Por eso, quienes hoy ocupan el lugar de privilegio, harán lo imposible por evitar cualquier cambio. La crítica visceral al marxismo es vital para mantener el estado de cosas.

Esa crítica se dirige hacia la teoría, pero más aún, a su puesta en práctica. De hecho, las ideas marxistas ya cobraron vida en varios puntos del planeta a lo largo del siglo XX. Rusia, China, Cuba, entre los lugares más connotados, son la expresión patente de su viabilidad. ¿Qué pasó ahí? ¿Fracasaron las ideas revolucionarias? En todos los casos, países que transitaron por la senda del socialismo, es decir: que construyeron sus proyectos de sociedad a partir de los ideales marxistas, tuvieron enormes avances sociales. Nadie puede negar que del atraso comparativo, de la miseria y la super explotación que los caracterizaba, todos estos países mejoraron sustancialmente sus condiciones de vida, pasando a tener desarrollos que superaron en muchos casos a las potencias capitalistas. El hambre, la exclusión social, la ignorancia y las injusticias comenzaron a desaparecer.

El discurso de la derecha verá en todas estas experiencias “dictaduras sangrientas”, contrapuestas al pretendido reino de la libertad que prima en las democracias capitalistas. Sin dudas los primeros pasos dados por estas iniciales experiencias socialistas tuvieron, junto a los grandes éxitos, también grandes problemas, grandes falencias que deben ser revisadas críticamente. “El escándalo de la Inquisición no hizo que los cristianos abandonaran los valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el este europeo no debe inducir a descartar el socialismo del horizonte de la historia humana”, razonaba acertadamente Frei Betto. La burocracia, el afán de poderío, las diversas mezquindades humanas (machismo, racismo, autoritarismo, doble discurso) son la argamasa de la que estamos hechos todos: ¡también los socialistas! Las experiencias burocráticas y autoritarias del socialismo real, fundamentalmente de lo visto en el área soviética, no desacreditan el revolucionario y subversivo pensamiento marxista. Por el contrario, puede decirse que lo ratifica, pues un cambio genuino nunca termina, dado que lo humano es ese proceso de transformación perenne.

¿Por qué decir hoy, entrado el siglo XXI y con experiencias socialistas que se han revertido, que el marxismo sigue siendo vigente? Porque los motivos que lo generan siguen estando presentes.

II

No se trata de un mero capricho, de un fanatismo fundamentalista o de una cuestión de nostalgia reivindicar el marxismo. Las causas estructurales que provocan la injusticia de la sociedad global no han cambiado en lo sustancial. La explotación del hombre por el hombre, el trabajo alienado, el enfrentamiento a muerte de clases sociales, el saqueo y explotación inmisericorde de los más a manos de minorías privilegiadas, todo ello continúa siendo el motor de las sociedades. Las injusticias van cambiando a través del tiempo, toman nuevos rostros, se reciclan. Pero no han desaparecido.

Una inmensa mayoría planetaria no goza aún de los beneficios del portentoso desarrollo tecnológico que alcanzó nuestra especie. Pese al mismo, y disponiendo de la cantidad de comida necesaria para alimentar bien a toda la población mundial, el hambre sigue siendo un flagelo dramáticamente presente, provocando un muerto cada 4 segundos a escala planetaria. Del mismo modo, otras miserias son elemento cotidiano: el analfabetismo, la falta de acceso a servicios básicos, la ignorancia supersticiosa, el machismo patriarcal. En otros términos: la dialéctica del Amo y del Esclavo. Se llega al planeta Marte pero no se puede resolver el hambre… Evidentemente, algo anda mal en ese modelo. El marxismo es su denuncia radical. ¿Qué es lo que fracasa: el marxismo o el modelo social vigente?

Por supuesto que el Amo (la clase dominante) sabe que sus privilegios vienen de la explotación en juego. Lo sabe, y se prepara día a día, minuto a minuto para que eso no cambie. El marxismo, por el contrario, es el llamado a ese cambio. ¿Fracasó entonces como propuesta de transformación?

Resultaron cuestionables –cuestionables en parte, porque también hubo grandes logros– las primeras experiencias socialistas. Ello no significa que las causas de la injusticia, que son las que ponen en marcha el radical pensamiento revolucionario de Marx, hayan desaparecido. En ese sentido, el marxismo en tanto expresión de ese espíritu de cambio, sigue vigente, profundamente vigente. Si la derecha, en cualquiera de sus expresiones, ve en él un peligro, eso es altamente significativo. Significa, en concreto, que su denuncia y su apelación al cambio horrorizan a la clase dominante.

La horrorizaron en el momento en que aparece, digamos 1848 con el Manifiesto Comunista. Sigue horrorizándola ahora, pese al mal sabor que pueden haber dejado los primeros balbuceos del socialismo (que continuó aún con un perfil autoritario y no-crítico). En síntesis: a la clase dominante le hace recordar que las fuerzas de cambio siguen estando siempre esperando para levantar la voz. El Amo tiembla aterrorizado delante del Esclavo porque sabe que, inexorablemente, en algún momento este último abrirá los ojos. En tal sentido, sabe que tiene sus días contados, por eso hace lo imposible para extender sus privilegios. Todos los mecanismos de control (militares, culturales, político-ideológicos) no son sino formas de prolongar esa dominación.

A la luz de lo acontecido en estas últimas décadas, con la reversión de grandes experiencias socialistas como la rusa y la china, el discurso conservador canta victoria. De ahí que, inmediatamente después de la caída del Muro de Berlín, un ideólogo como Francis Fukuyama pudo proferir su grito triunfal: “La historia ha terminado”. Pero no hay falacia más grande que esa: la historia continúa su marcha –sin que se sepa bien hacia dónde va–. Continúa, y sigue moviéndose por la eterna, interminable lucha de contrarios. La dialéctica, en tanto incesante choque de opuestos, no es un método de análisis de la realidad, dirá Hegel, idea que retoma luego Marx. La realidad misma es dialéctica: cambia, se transforma continuamente.

Negar eso es querer desentenderse de la realidad. Pero la realidad es tozuda, obstinada, y siempre se nos impone. La realidad es cambio permanente, a partir del choque de contrarios que se patentiza en la lucha de clases y en otras luchas igualmente trascendentes: de género, étnicas, etáreas, culturales, etc.

A partir de la caída de las primigenias experiencias socialistas la derecha cantó exultante el fin del marxismo, la inviabilidad de las tesis que alientan el ideario socialista. Ahora bien: el marxismo no es sino la expresión teórica de esa lucha. ¿Se acabaron esas luchas? Obviamente no, aunque hoy esté en retroceso. A partir de eso, la “moda” dominante busca limar las luchas presentando la “civilizada” idea de “resolución pacífica de conflictos”. Así, de Marx pasamos a Marc’s: métodos alternativos de resolución de conflictos. Pero, con sinceridad: ¿se pueden resolver pacíficamente los conflictos sociales para lo que la derecha responde con bombas, aviones y misiles? ¿Qué será posible negociar ahí?

Las causas que generan las luchas de clases ahí siguen vigentes. ¿Terminó acaso la explotación? ¿Terminaron acaso la exclusión social de grandes mayorías, la propiedad privada de los medios de producción cuyos dueños los defienden a muerte, la explotación y la consecuente miseria de tantos y tantos? El marxismo es una chispa que busca el cambio de todo eso. ¿Cómo podría decirse que eso no sigue vigente?

En tal sentido, el marxismo sigue más vigente que nunca.

Federalismo, unionismo, secesionismo


Mi admirado y algo barroco amigo (amigo lo considero, aunque él no me conozca; de paso, yo también soy algo barroco, como hijo de Écija, y mucho más disperso), repito: mi amigo Salvador López Arnal, en una de sus crónicas sabatinas, recoge unas interesantes reflexiones de Miguel Candel, que paso a copiar.



[Crónicas sabatinas] Más acá y por debajo del soberanismo-secesionismo

Rebelión

(...)

La reflexión siguiente es del traductor de Gramsci y Aristóteles, Miguel Candel, también de Espai Marx y otra de las almas de estos textos:
*Aclarar conviene que "unionisno", siendo obviamente antitético con "secesionismo", no lo es con "federalismo". Cf. la federación conocida como Estados Unidos de América. Lógicamente, todo régimen político que se oponga a una secesión (como fue la de los Estados Confederados de América durante la guerra civil de 1861-1865) se llamará "Unión", tanto si se trata de un sistema centralista como de uno federal. En la mencionada guerra civil, el ejército leal al gobierno federal era conocido como "ejército de la Unión"”.
Añade Candel:
“Aprovechando que el Potomac pasa por Washington DC… La primera versión de la constitución de los Estados Unidos era de facto confederal (de su redacción se desprendía implícitamente la preeminencia, en caso de conflicto, de las leyes de los Estados sobre las de la Unión), pero tras un fuerte debate prevaleció el sector federalista encabezado, entre otros, por Alexander Hamilton, fundador del Partido Federalista. Como consecuencia de ello, en 1791 fue ratificada la X enmienda a la Constitución, que, bajo la apariencia de garantizar el poder de los Estados en unas materias, deja claro que hay poderes exclusivos de la Unión que la propia Constitución prohíbe ejercer a los Estados: "The powers not delegated to the United States by the Constitution, nor prohibited by it to the States, are reserved to the States, respectively, or to the people".

La tendencia a pasar de un sistema confederal a otro federal no se ha dado sólo en los Estados Unidos: Suiza, a partir de la Constitución de 1848, dejó de ser confederación (pese a mantener el nombre oficial de Confederación Helvética) para convertirse en una federación. Eso sí, en ningún sitio está definido con carácter universal cuántas y cuáles han de ser las competencias de cada nivel, el federal y el estatal: eso será siempre fruto de una negociación (que puede implicar episodios de tensión como los que estamos viviendo)”.
Conclusión: 
“En cualquier caso, la razón subyacente a esa tendencia a pasar de un régimen confederal a otro federal es que el primero es intrínsecamente inestable, pudiendo producirse en cualquier momento la disgregación del Estado, con el consiguiente quebranto de la seguridad jurídica de sus miembros, de la que tanto se habla hoy día y que es la base de cualquier pacto social (en sentido rousseauniano). El rollito de que lo bueno es la "continua renovación" de dicho pacto a mí me suena muy parecido a lo del despido libre disimulado bajo la fórmula del “contrato fijo discontinuo"...
(...)

Alonso Quijano y Don Quijote. Percepción y representación.

La obra de Cervantes inició un largo camino en la literatura universal, inaugurando el moderno concepto de novela, que autores posteriores han seguido y enriquecido progresivamente. Una vía que se ha extendido y ensanchado, como se propagan las ondas en el agua, y ello obedece a muchas razones. A su manejo del tiempo y del espacio, tanto en el plano de la realidad como en el imaginario. Un espacio con referencias reales, pero itinerarios inciertos, un tiempo a la vez actual y remoto. El punto de vista cambiante y el uso del flashback que detiene el tiempo en momentos clave son precedentes del arte cinematográfico.

Otra innovación es la interacción dialogada de los personajes, que como ocurre en el mundo verdadero se mueve entre los planos real e imaginario, y esa otra interacción que ocasionalmente mantienen con el autor. Un autor incierto y legendario que no es el narrador, porque hay una sutil y velada distinción entre autor y narrador. El narrador no es omnisciente, no lo sabe todo sobre el personaje y va descubriendo muchas cosas con el lector.

Su aguda penetración en la psicología del personaje ha ido siendo más y más valorada con el paso de los siglos. Hay en Alonso-Quijote una separación desgarradora entre la percepción y la representación, de la que deriva su fracaso. Y esa es para Marx una gran lección cervantina. Porque su imaginativa representación niega la realidad percibida del modo más ineficaz. Esa es su tragedia.

Jorge Luis Borges ha señalado esa dualidad, la distinción "elemental pero fundamental entre Alonso Quijano y Don Quijote".

La distinción borgiana entre la realidad percibida y su representación imaginada es en cierto modo semejante a la gramsciana que contrapone el pesimismo de la inteligencia al optimismo de la voluntad. Con una notable diferencia, fundamental (en el básico y fundamental sentido del término): este optimismo está condenado al fracaso sin un firme apoyo en aquel análisis pesimista, en la representación correcta de la realidad.

Don Quijote, enfrentado a un mundo que detesta, carece para juzgarlo del criterio de la práctica, y lo sustituye por la negación de lo real.

No todos los autores conceptualizan. En la obra de Cervantes sí hallamos conceptos, señala Umpiérrez. En esa riqueza conceptual está esa disociación señalada, enajenación en el sentido de locura, pero también en el filosófico que desarrollaron luego Rousseau, Hegel, Feuerbach y Marx.

Precisamente el Quijote fue una de las lecturas preferidas de Marx e influyó en su visión crítica del socialismo utópico, que se alejaba del mundo real por la vía de imaginar sociedades soñadas, sin ser capaz se apoyar sólidamente el proceso conducente a una sociedad mejor.

Amemos el optimismo de la voluntad de Don Quijote, pero habremos de acompañarlo de una fuerte dosis de pesimismo de la inteligencia.






Rebelión

Con este trabajo rindo un pequeño homenaje a Cervantes. El 22 de abril se cumplirán 400 años de su muerte. Soy un estudioso de los grandes clásicos de la literatura, de la filosofía y de la ciencia. Incluyo a los poetas. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha es una de las grandes obras universales de la literatura. Se aprecia su enorme riqueza léxica y su artística y compleja sintaxis. Pero en esa obra encontramos además conceptos. No todos los literatos escriben conceptualmente. Cervantes sí lo hace. Me confieso: empecé a estudiar en profundidad El Ingenioso Hidalgo a partir de Marx. En su tratado filosófico La Ideología Alemana, que escribió con Engels, la obra cumbre de Cervantes desempeña un papel filosófico decisivo. Debo a Borges la distinción elemental pero fundamental entre Alonso Quijano y Don Quijote. No se trata en este caso de discernir sobre el verdadero nombre del personaje, sino de distinguir entre el nombre real del hidalgo y el nombre que en su enajenación él mismo se puso cuando se autoproclamó caballero. Para expresarnos en términos filosóficos: se trata de distinguir con claridad el nombre del objeto percibido del nombre del objeto representado. Si pensamos con el nombre del objeto representado, somos cómplices de la enajenación de la percepción por medio de la representación fantástica.

La esencia psicológica de Alonso Quijano la describe perfectamente Cervantes en el segundo capítulo, Que trata de la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso Don Quijote: “luego que vio la venta se le representó que era un castillo con sus cuatro torres y chapiteles de luciente plata, sin faltarle su puente levadiza y honda cava, con todos aquellos adherentes que semejantes castillos se pintan”. Ahí está la esencia psicológica de Alonso Quijano transfigurado en Don Quijote: ver una cosa y representarse otra. La representación se imponía sobre la percepción. El imperio de la representación sobre la percepción llegaba hasta tal punto que no solo una cosa se le asemejaba a su representación, sino que además añadía cosas que de ningún modo tenían paralelismo con la realidad. Digamos que a partir de la percepción visual, en la cabeza de Alonso Quijano la representación se disparaba y crecía hasta extremos inusitados. La representación proviene de la percepción y se asemeja a ella, así que una representación alejada de la percepción presupone un sujeto que se aleja de la realidad.

En la vida real, en la vida práctica, la percepción predomina sobre la representación. Aunque la representación sea también necesaria en la vida psicológica, siempre gravita en torno a la percepción. En el caso de Alonso Quijano sucedía lo contrario: la percepción gravitaba sobre sus fantásticas representaciones extraídas de los libros de caballería. Su vida como Don Quijote transcurría fundamentalmente en sus representaciones y de vez en vez daba hueco a la percepción, y producía la apariencia que volvía a recuperar el tino. El cine ha intentado en varias ocasiones narrar la historia de Don Quijote. Pero ha cometido el error de no dar por dominante la representación metamorfoseada que tenía Alonso Quijano del mundo. En las películas solo vemos el mundo real al que se enfrenta, por lo demás pobre y desolador, y no su mundo interior. Solo hay que pensar que cuando Alonso Quijano vio a su rocín, que era solo piel y huesos, “le pareció que ni el Bucéfalo de Alejandro ni Babieca el del Cid con él se igualaban”. Luego el cine para ser fiel a la esencia de la obra de Cervantes, donde la representación sepulta una y otra vez a la percepción, debería poner no un rocín maltrecho, que era el objeto que daba la percepción, sino un hermoso caballo, que era el objeto que daba la representación fantástica de Alonso Quijano. O poner primero el rocín maltrecho y luego un hermoso caballo. Así la película ganaría en luz y en verdad literaria.

En el mismo pasaje referido, antes de concluir que viendo una cosa se representaba otra, Cervantes entra en detalles sobre el conflicto que se daba en la cabeza de Alonso Quijano entre esas dos funciones psicológicas: “Estaban acaso a la puerta dos mujeres mozas, destas que llaman del partido, las cuales iban a Sevilla con unos arrieros que en la venta aquella noche acertaron a hacer jornada, y como a nuestro aventurero todo cuanto pensaba, veía o imaginaba le parecía ser hecho y pasar al modo de lo que había leído,…”. Aquí descubrimos otra esencia de la psicología del enajenado Alonso Quijano: todo lo que pensaba, veía o imaginaba le parecía ser hecho y pasar al modo de lo que había leído. Cuando leemos, el movimiento mental va de la significación a la representación. No vemos lo que nos cuenta el autor de la obra literaria, sino que nos lo representamos. Los contadores de historia alimentan continuamente nuestras representaciones. Pero también lo hace el científico y el filósofo. En el caso de filósofos de pensamiento tan abstracto como Hegel nos resulta a veces imposible representarnos lo que nos dicen. En estos casos la representación queda vacía y la intención significativa queda sin cumplimiento.

Pero ¿cómo pudo Alonso Quijano llegar a estos extremos? ¿Cómo fue posible que en su cabeza la representación se impusiera sobre la percepción? ¿Cómo explicar que todo lo que veía e imaginaba le parecía estar hecho y pasar al modo de lo que había leído? Lo explica muy bien Cervantes en el capítulo primero, Que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo Don Quijote de la Mancha: “Es, pues, de saber, que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso –que eran los más del año– se daba a leer libros de caballerías con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza, y aun la administración de su hacienda;…”. Aspecto sociológico clave para explicar cómo llego Alonso Quijano a su extrema enajenación: abandonó la práctica, abandonó la cacería y la administración de su hacienda, aumentando así su distanciamiento de la realidad. Pero la cosa no quedó ahí: Llego “a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballería que leer, y así, llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos”. Enajenó gran parte de sus medios de vida por libros. Seguía cortando los lazos que le unían con la realidad y así perdía el sentido histórico de la época que le había tocado vivir. Pero el punto culminante de su enajenación lo describe Cervantes en el mismo capítulo en los siguientes términos: “En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el celebro, de manera que vino a perder el juicio”. Alonso Quijano abandonó la práctica, enajenó parte de sus medios de vida por libros, dormía poco y leía mucho, así que perdió el juicio. Pero no leía libros cualesquiera, no leía libros de ciencia o libros de historia, no leía libros que reflejaran la realidad, sino que leía libros fantásticos, libros que narraban historias y situaciones que solo tenían un parecido remoto con la realidad. Y así lo atestigua Cervantes: “Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamentos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas sonadas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo”. Aquí está otra de las claves que explica la extrema enajenación que padecía Alonso Quijano: en la imaginación se le asentó como verdades invenciones soñadas y disparates imposibles. Así que redujo al mínimo el contacto con la realidad. Quería vivir en un mundo, el de los caballeros, que ya había pasado a la historia; pero quería vivirlo no en su dura y cruda realidad, sino en su expresión fantástica.

Hay personas que presentan a Alonso Quijano como una persona que tomó la determinación de salir a los campos de la Mancha a hacer el bien. Pero no es así, todo lo confundía y hacía el mal. Sucede que Cervantes nos dibujó un hombre tan enajenado de la realidad que nos mueve a la risa y a la compasión, pero no nos engañemos. Después de rodar por los suelos tras el encontronazo con los molinos de vientos y de los que Sancho le había advertido que no eran gigantes, Alonso Quijano se revolvió y le respondió que las cosas de la guerra estaban sujetas a continua mudanza, que había sido el sabio Frestón quien había mudado en el último momento los gigantes por molinos de viento para quitarle la gloria. Es evidente hasta qué punto llegaba la enajenación de Alonso Quijano, que tomaba su fantasía como verdad y la realidad como una mutación de su fantasía. Su enajenación era tal que por muchos golpes que se diera contra la realidad seguía pensando que lo que ocurría en su cabeza era la verdad. Los quijotes no son buenos para el mundo. Perder el sentido de la realidad, perder el sentido histórico de la época en la que se vive, solo puede causar sufrimientos.

Estos son los rasgos que Marx descubrió en la obra de Cervantes y que tan bien caracterizan al socialismo reaccionario: vivir en el mundo actual y pensar como si se viviera en un mundo ya caduco; tomar el mundo por la representación del mundo; partir en el conocimiento del mundo de los libros y no de la realidad; pensar que todo lo que ocurre en la realidad parece estar hecho y pasar al modo de lo que se lee en los libros; y a pesar que la realidad desmiente una y otra vez la falsedad de sus representaciones, toman a estas como la verdad. Bajo una aparente percepción nueva del mundo, se oculta una representación de un mundo ya caduco. Sucede que la realidad en sus momentos de dura crisis tiene estos signos extraños y produce personajes que son mitad verdad y mitad falsedad. Y es la práctica social, el contacto de estos personajes con la realidad, como le sucedió a Alonso Quijano transfigurado en Don Quijote, quien hace trizas su falsedad. Sobreviniendo entre sus seguidores la desesperanza y el escepticismo sobre la posibilidad de un mundo mejor.

sábado, 19 de marzo de 2016

Las imposibles soluciones. Agotamiento de los factores de acumulación (I)

Continuando con lo que inicié aquíreproduzco el análisis que hace Rodolfo Crespo del primer factor enunciado.

La prioridad absoluta del capitalismo es la acumulación de capital. Quienes más acumulen serán recompensados, quienes queden atrás serán apartados. Esta ley inexorable lleva a buscar siempre el máximo beneficio. El modo más simple es la explotación del trabajo ajeno. Esto se hace dentro de cada empresa, empresa a empresa, país a país, y entre países. A escala global condujo al colonialismo y al imperialismo. Mientras hubo una frontera que extender, el centro se desarrolló a costa de la periferia en que el capitalismo no reinaba, o no lo hacía en la misma medida. Ocupado el planeta y extendido universalmente, la periferia rebota hacia el interior, como una onda que llega al borde de la vasija. Si en una parte de la periferia surgen nuevos centros, una parte del centro deviene periferia. Pero ya no hay "nuevas fronteras", y el sistema está realmente devorando partes de sí mismo.

Para un crecimiento sólo aparente en conjunto, pero muy real para los sectores más voraces. Por algún tiempo nada más.



1. El agotamiento del espacio geográfico y los sectores económicos que garantizan la incesante acumulación de capital.

El capitalismo como modo de producción, o el sistema-mundo capitalista, para emplear la definición proveniente del aparato categorial de la “perspectiva de sistemas-mundo” de Immanuel Wallerstein, es un “sistema que da prioridad a la incesante acumulación de capital” 2 ; eso no significa que no haya una predilección a la obtención de ganancias, y que ello no constituya algo imperioso (Marx decía que el objetivo supremo de la producción capitalista era la obtención de plusvalía), lo que ocurre es que la condición sine qua non para obtener de manera sostenida y exitosa la misma es que los productores tienen que conferirle prioridad a la acumulación incesante y sin parar de capital, y sólo los que no cejen en ese empeño son sostenidos por el sistema. En otras palabras, sólo aquellos sujetos económicos que privilegien la inversión constante e ilimitada de capital se verán recompensados, mientras que los que no lo hagan serán castigados, y de continuar en esa dirección finalmente terminarían en la ruina.

Pero es que a esa orientación extensiva del capitalismo que hace del crecimiento constante, ininterrumpido y sin fin de capital un imperativo categórico, en el que crecer crecer es la única manera de no perecer, se suma el hecho de que el capitalismo “…resuelve muchas de sus contradicciones, trasladándolas fuera de su propio marco y creciendo en el espacio”.

En cuanto desciende la norma mundial de las ganancias, el capitalismo coge, arranca un trozo de la zona no capitalista y lo convierte en la periferia capitalista – fuente de mano de obra barata y mercado para sus mercancías. Y así hasta el siguiente descenso serio en la norma del beneficio; de ahí el colonialismo, la expansión colonial que no transcurría paulatinamente, sino a saltos. Subrayemos: para funcionar con normalidad el capitalismo necesita la zona no capitalista, que convierte en la periferia capitalista y sin la cual tampoco puede existir – al igual que ocurría con el sistema esclavista de la Antigüedad” 3 .

Sin embargo, ¿qué le ocurre al capitalismo contemporáneo en la actualidad?. Que ha ocupado todos los sitios de la tierra, sometiéndolo todo a un intenso proceso de mercantilización acabando con los espacios necesarios para ulteriores expansiones, que por imperativo sistémico, está obligado a seguir incorporando como única alternativa de seguir existiendo.

Pero se agotan los recursos naturales, las áreas todavía no mercantilizadas, aunque susceptibles aún de ello, y las bolsas de población rural dispuestas a aceptar una oferta económica inferior por la fabricación de las producciones deslocalizadas provenientes de zonas salariales de alto poder adquisitivo 4 .

Ese proceso de ocupación total del planeta, concluido a fines del siglo XIX, mostró signos de saturación en la primera mitad del siglo XX, pero vino la segunda guerra mundial en la salvación del capital, destruyendo primero para reconstruir después, abrió entonces la etapa expansiva más grande que ha conocido el sistema capitalista hasta nuestros días, mas ésta también terminó por extinguirse hacia 1968. Aquí acudieron al rescate del capital varios factores:
- Uno, la reincorporación de China (a partir de las reformas de 1978) y Rusia junto con Europa del Este (a partir del derrumbe del socialismo en 1989/1991) nuevamente a la órbita del capitalismo, de la que se habían desgajado parcialmente 5 , brindando al capital un territorio virtualmente virgen, equivalente a un tercio de la superficie terrestre, y una población de más de mil millones de personas que “…alteró el equilibrio de poder entre trabajo y capital en los mercados, en contra del primero y favor del segundo” 6 . 
- El otro, ha sido una orgía de expansión financiera y monetaria sin precedentes, que arrancó desde los años 70 del siglo XX, sobre todo a partir del abandono por EE. UU. de sus compromisos en los acuerdos contraídos en la conferencia de Bretton Woods, proceso que con sus altas y bajas se ha mantenido constante durante más de cuatro décadas, y que aún no ha concluido, continúa, alcanzando niveles de saturación de deuda claramente insostenibles. Solo el endeudamiento creciente años tras año ha podido evitar que la maquinaria capitalista se detenga, pero eso no es eterno, el colapso es inevitable cuando esa pirámide invertida de deudas ya no sea posible continuarla, y actualmente ese gigantesco esquema ‘ponzi’ es bastante improbable que pueda seguirse ampliando aún más, está llegando al extremo, al borde del abismo. Todo eso hace que estemos delante de una economía de magia. Pero de una magia envenenada, pues aboca en breve a estallidos financieros sin precedentes” como dicen Wim Dierckxsens y Andrés Piqueras, habiendo llegado al extremo hoy que dinero equivale a deuda, o sea, habiendo tanta deuda, dinero es deuda hoy” 7 . 
- Y por último, el espejismo postrero que ha ayudado a socorrer al capital, y que tanto ha obnubilado a buena parte de la izquierda mundial, y son los llamados BRICS, también llamados de forma periodística emergentes 8 (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica que se sumó posteriormente) el último gran nicho de acumulación y esperanza de salvación del capital.
Sobre este tema, por el gran poder ilusionante que ha causado entre personas de buena fe, no podemos andar con tibiezas. En primer lugar, el propio origen del acrónimo BRIC, que data de 2001, y que debe su autoría al economista Jim O'Neill, de la correduría neoyorquina de Goldman Sachs, el poderosísimo banco de inversión norteamericano, es un término cuya conceptualización es una creación de los dueños del sistema-mundo capitalista.

Ya desde el ¡2009! el querido profesor Jorge Beinstein nos alertaba del tamaño espejismo que se tejía alrededor de dicho grupo, pero sobre todo de su miembro más importante China: “Lo de la ‘superpotencia capitalista china en el siglo XXI’ [decía] no ha sido más que una intoxicación mediática que reiteró la vieja y siempre fracasada ilusión de la reconversión del subdesarrollo en desarrollo gracias a la intensificación de las transformaciones de tipo burgués. El crecimiento chino subordinado a la dinámica del capitalismo global, estrechamente dependiente de la evolución consumista del Imperio ha ingresado a su etapa de agotamiento” 9 , hoy tal aseveración si escuchamos las noticias provenientes del gigante asiático casi ni se discute.

Y en 2014, el mismo profesor argentino manifestaba lo siguiente, en un artículo que debiera ser de obligado estudio para aquella izquierda que quiera transformar el capitalismo y no simplemente reformarlo: “Por su parte potencias periféricas como Rusia y China no están en condiciones de reordenar, en el sentido burgués del término, el desorden causado por la decadencia occidental desarrollando nuevos espacios capitalistas jerarquizados en remplazo de los viejos espacios agonizantes, no son fuerzas negentrópicas del sistema sino zonas capitalistas resistentes sumergidas también ellas en la decadencia global. Intentan frenar los manotazos que contra sus intereses lanza el imperio pero al resistir, contragolpear o avanzar sobre los flancos débiles del adversario contribuyen al “desorden” general, bloquean las tentativas de recomposición del dominio occidental del mundo y de ese modo agravan la degeneración global capitalismo 10 , para finalizar con una advertencia: “la ‘apropiación periférica de la modernidad’ es un anzuelo envenenado, es la ilusión de reproducir los supuestos logros culturales de la civilización burguesa de manera independiente o enfrentando a Occidente, cuando el esclavo imita al amo o pretende regenerar a su comunidad adoptando-adaptando sus fundamentos ideológicos lo que consigue es bloquear la creatividad revolucionaria de su base social (así lo demuestra la experiencia histórica del siglo XX), cree haber encontrado el hilo de Ariadna que le permitirá salir del laberinto, se aferra al mismo y marcha triunfalmente hacia la salida... en realidad se ha aferrado a la cola del diablo quien astutamente lo deriva hacia pasadizos aún más siniestros.

Pero la modernidad ha ingresado al estado de decrepitud y la liberación de sus víctimas centrales y periféricas solo puede ser lograda por medio de la negación absoluta del capitalismo, su completa destrucción, para desde sus cenizas construir un mundo nuevo”  11 .

Para culminar sobre las vanas ilusiones que algunos cifraron en los llamados BRICS, como joven motor del capitalismo capaz de rejuvenecerlo y potenciarlo, no estarían mal aquellas palabras del lúcido periodista catalán Rafael Poch-de-Feliú, estampadas en su libro La actualidad de China. Un mundo en crisis, una sociedad en gestación, resumen de sus años al frente de la corresponsalía del diario catalán La Vanguardia en Pekín: “en la admiración del actual desarrollismo chino hay algo muy iluso, algo que no entiende el drama de quien llega tarde a un modelo ya caduco” 12 . Con lo cual, dichos Estados, quedarían a lo sumo enmarcados en lo que sería un “capitalismo resistente”, nada más que eso.

Aunque hay que destacar que las ensoñaciones sobre los BRICS como último sostén del capitalismo contemporáneo, solo parece haber alucinado a una trasnochada y deslumbrada izquierda; la oligarquía financiera mundial, la misma que creó el término, nunca ha estado engañada de los flojos fundamentos que se esconden detrás de la supuesta fortaleza de esas economías, también conocidas como emergentes en los medios de comunicación y académicos. El Laboratorio Económico de Anticipación Política (LEAP/2020), un centro económico de pensamiento burgués con sede en París, en el artículo El fin del consumidor que conocimos durante más de 30 años del 16 de noviembre de 2009 publicado en su boletín GEAB Nº 39 planteaba:

Si el consumidor estadounidense, personificación del Sueño Americano a partir de Henry Ford, está indiscutiblemente muerto, por su parte el consumidor occidental (externo de EE.UU.) tal como fuera conocido durante los últimos treinta años ha llegado al final de la carrera. Y, sería erróneo pensar que los asiáticos y los hispanos [léase países emergentes] sustituirán a estos «animales del consumo» para que las «ganancias planetarias» continúen imperturbables…”.

Entonces el capitalismo se queda sin la fuerza motriz que lo ha expandido, sus motores propulsores se detienen, pero no sólo eso, el sistema-mundo capitalista ha crecido tanto y ha tenido tanto éxito que cada vez le resulta más difícil moverse hacia adelante. Sí como dicen los profesores Piqueras y Dierckxsens “El crecimiento capitalista está basado en la reinversión del capital excedente de cada momento [y] Para que el capitalismo funcione hay que conseguir oportunidades de reinversión rentable para una parte del excedente producido. Al menos para el 3% aproximadamente, si nos atenemos a la tasa de crecimiento medio del capitalismo histórico. (…) esto se va haciendo crecientemente difícil según aumenta exponencialmente el excedente y a la vez que se agota el espacio de expansión y los recursos. Así, si en 1950 esa expansión suponía reinvertir con esperanzas de rentabilidad unos 150.000 millones de dólares, y unos 420 millardos en 1973, encontrar oportunidades rentables de inversión global para algo más de 2 billones de dólares en la actualidad es tarea mucho más difícil. Es decir, que cuanto más se crece más difícil es seguir creciendo, especialmente cuando el crecimiento tiende a ser exponencial. Pero un capitalismo sin crecimiento es un oxímoron. Dejaría de ser capitalismo” 13 .

_______________
Notas


 2 . Wallerstein, Immanuel. Análisis de sistemas-mundo. Una introducción.

 3 . Fúrsov, Andrei. Desmontaje del capitalismo y el fin de la Época de las Pirámides. Rebelión 24 abril 2013. Disponible en: 
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=167278

 4 . Para una compresión didáctica de este proceso recomendamos el artículo de Immanuel Wallerstein ¿El final del camino para las fábricas deslocalizadas?. Comentario Nº 351, 15 abril 2013. Centro Fernand Braudel de la Universidad de Binghamton de New York. Disponible en el periódico mexicano La Jornada en su edición del 21 de abril 2013. Disponible en: 
http://www.jornada.unam.mx/2013/04/21/opinion/022a1mun

 5 . Al ser preguntado por Salvador López Arnal, para el sitio web por excelencia de la izquierda: Rebelión, el compañero profesor español Andrés Piqueras, respondió a la pregunta de, si él en su momento denominado socialismo real, era Socialismo o Capitalismo de Estado, o qué era realmente, con una brillantez teórica sin límites:

Ni una cosa ni la otra. Fue uno de los nombres dados al conjunto de sociedades que en el siglo XX comenzaron un proceso de desconexión con el capitalismo y de construcción de una vía socialista que se vio truncada más o menos pronto según los casos, y que quizás, como dice Erik Olin Wright, se convirtió en una suerte de “estatismo”. Recordemos que el modelo típico de transición en el siglo XX se caracterizó porque en él no había propiedad privada de los medios de producción, no existía compra-venta de la fuerza de trabajo, los productos perdieron parte de su calidad de mercancías en virtud de sus valores de uso (distribuidos o subsidiados), no había producción regida por el valor (tasa de ganancia), ni reinversión acumulativa de parte de la plusvalía social, y la acumulación estuvo en su mayor parte acotada a ciertos privilegios de consumo (nunca provenientes de la plusvalía directamente extraída a costa del trabajo ajeno). Esto muy difícilmente podría ser llamado “capitalismo”, ni de Estado ni de nada. Otra cosa es que fuera “socialismo”. Más bien se quedó como un engendro (“estatismo”) a medio camino: no desligado del todo de la ley del valor capitalista pero dotado de una economía planificada, sin propiedad privada de los medios de vida, pero sin socialización de los mismos. A la postre, la estatalización de la acumulación dio paso a un modelo de regulación burocrático”Rebelión 26 mayo 2015. Disponible en: 
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=199293

 6 . Poch-de-Feliú, Rafael. La actualidad de China. Un mundo en crisis, una sociedad en gestación. Editorial Crítica. Barcelona. 2009. Pág 91. Allí mismo Poch-de-Feliú afirma: “En los últimos veinte años , el mundo asistió a una gran transformación en el ámbito laboral. En los años ochenta y noventa del siglo pasado, China, India y Rusia y el bloque del Este se integraron en la economía global. En conjunto aportaron 1470 millones de nuevos obreros. Eso significa que el sistema económico dobló la fuerza de trabajo disponible, que hasta entonces era (excluyendo esos países y en el año 2000) de 1460 millones… Actualmente, muchos más trabajadores compiten por trabajar con el mismo capital”.

 7 . Wim Dierckxsens y Andrés Piqueras. ¿Qué nos depara 2016?. Rebelión 30 diciembre 2015. Disponible en: 
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=207282.  

 8 . “el concepto de “emergencia” está impregnado de un fuerte contenido ideológico burgués, dando a entender una cierta linealidad en el desarrollo económico que permitiría avanzar a los países de carácter semicolonial a un estado de emergencia y posteriormente alcanzar el nivel de los grandes países capitalistas. Esta hipótesis olvida que desde fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX la existencia del imperialismo a nivel mundial impide que los países de desarrollo burgués atrasado, incluido en esto todos los países semicoloniales que constituyen hoy día los más numerosos a nivel mundial, puedan repetir el modelo de desarrollo de los primeros. El término “países emergentes” que surgió a comienzos del neoliberalismo vino a reemplazar al caído en desgracia “países en desarrollo”, que se generalizó después de la Segunda Guerra Mundial. A diferencia del concepto “países en desarrollo”, la denominación de “países emergentes” es menos abarcativa y da cuenta, en términos de la jerga financiera, del carácter más restringido del crecimiento económico dentro de los países semicoloniales y dependientes donde innumerables países son dejados de lado de los circuitos de las cadenas de valor del capital internacional, concentrándose las inversiones en algunos pocos. Una muestra del carácter mucho más desigual de la acumulación capitalista después de la crisis de 1970”. Chingo, Juan. A ocho años del comienzo de la crisis mundial. Revista Estrategia Internacional Nº 29. Enero 2016. Disponible en: 
http://www.ft-ci.org/A-ocho-anos-del-comienzo-de-la-crisis-mundial?lang=es

 9 . Beinstein, Jorge. Esta crisis es mucho más grave que la de 1929. Una conversación con Jorge Beinstein sobre la “crisis general de la civilización burguesa. Rebelión 14 abril 2009 disponible en: 
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=83757

 10 . Beinstein, Jorge. Del fin del comienzo al comienzo del fin. Rebelión, 25 junio 2014 disponible en: 
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=186493

 11 . Beinstein, Jorge. Del fin del comienzo al comienzo del fin. Rebelión, 25 junio 2014 disponible en: 
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=186493

 12 . Poch-de-Feliú, Rafael. La actualidad de China. Un mundo en crisis, una sociedad en gestación. Editorial Crítica. Barcelona. 2009. Pág 145.


 13 . Wim Dierckxsens y Andrés Piqueras. ¿Qué nos depara 2016?. Rebelión 30 diciembre 2015. Disponible en: 
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=207282.  
El mismo cálculo hacía Decio Machado para China, la locomotora capitalista mundial por excelencia de los últimos tiempos, lo que acaba con las esperanzas en la continuación de éste país y región como el centro más dinámico de acumulación y crecimiento de capital del sistema-mundo capitalista en su conjunto; comparando lo que necesitaba deglutir en 1998 y 2011 para sostener tasas de crecimiento del 10 %, hecho que demuestra el agotamiento estructural de la economía-mundo capitalista, el avezado intelectual ecuatoriano planteaba: “Cuanto más rico es un país, más duro es el reto de crecer y es posible que en el marco del capitalismo global, hasta haya demasiados países grandes para hacerlo. En 1998 China, para que su economía de un billón de dólares creciera en un 10%, tuvo que expandir sus actividades económicas en 100.000 millones de dólares y consumir sólo el 10% de las materias primas industriales mundiales. Ya en 2011, para que su economía de seis billones de dólares creciera igual de rápido, necesitó expandirse en 600.000 millones de dólares al año y absorber más del 30% de la producción global de materias primas. Evidentemente China ahora está sufriendo el problema de insostenibilidad en su modelo de crecimiento económico”. Machado, Decio.China: del comunismo rural al capitalismo salvaje. Rebelión, 9 septiembre 2015. Disponible en: 


miércoles, 16 de marzo de 2016

La cruda realidad que afronta Podemos

Hay en el artículo la cruda denuncia de una cruda realidad. Quienes auparon a Podemos lo atacan ahora duramente. ¿Podía esperarse otra cosa?

Los medios son propiedad de unos amos a los que se deben, y bailan al son que les tocan. Te ayudarán si consideran que les beneficia, pero tratarán de hundirte cuando estorbes sus planes. Harán lo que esté en sus manos para neutralizarte. Y los hace muy poderosos la seducción que su opio cotidiano ejerce sobre la mayoría.

Analicemos el caso Podemos. impulsados como fueron para cerrar el paso a Izquierda Unida, son denigrados ahora, cuando los amos consideran, no tanto que sean una oposición radical, sino que quizás podrían llegar a serlo. Ahora toca practicar el acoso y derribo par dejarlos en sus justos límites. De nada les valdrán los cambios de discurso ni la poda de sus propuestas más contundentes. Si son vistos como una izquierda fuera de sus planes, los amos favorecerán otras alternativas, sobre todo si lo que permanece más a la izquierda no lo juzgan significativo y ellos pasan a la primera línea del frente.

Daban cancha a Podemos cuando denunciaba a la casta y ahora le dan leña pese a aparcar su oposición a la OTAN. Parece una paradoja que antes alabaran a su enemigo y lo ataquen ahora que se acomoda a sus intereses. No hay tal: una vez reducido a un partido más del sistema, es interesante que figure como "extrema izquierda" del mismo, pero reducido a la mínima expresión posible. Y desde luego, prefieren que a su izquierda no quede nada.

Algo haría bien Izquierda Unida (no todo, desde luego) cuando los medios aupaban a Podemos. Algo, aunque no sea mucho, harán bien los de Podemos cuando los quieren reducir a la inoperancia. En todo caso, pensemos siempre en qué lugar estamos y "a quien beneficia" el discurso oficioso.

Ese principio, "cui prodest" o "cui bono", es clave para interpretar los juicios de los nuevos perros guardianes. Pero no puede aplicarse mecánicamente. A veces, como en el billar, se apunta a una bola para dar a otra.


El oso de la fábula de Iriarte reflexionaba sobre los criterios dispares de la mona que lo desalababa y el cerdo que lo alababa. Si era malo que lo criticara la sabia mona era peor que lo alabara el cerdo de mal gusto. Este puede valer para la televisión basura en general, pero cuando entra en juego la política hay que ser más sutil.

En un programa del corazón, el cerdo de mal gusto puede indicarnos lo que no hay que hacer (no abundan allí las monas sabias). En las tertulias políticas más toscas puede ocurrir lo mismo. Pero muchas veces, la mona sabia no es bien intencionada, y modula su discurso según sus intereses. O los del organillero.

Claro que también el oso puede bailar a las órdenes del piamontés.



Rebelión


En el verano de 2013, en plena crisis económica, los sondeos situaban a IU por encima del 17% en intención de voto, en un escenario en el que se preparaba una importante movilización social que concluiría con la gran manifestación de la Marcha de la Dignidad, que el 22 de marzo de 2014 reunía en Madrid más de un millón y medio de personas; una movilización que fue posible, especialmente, gracias a que las organizaciones locales de IU pusieron a disposición de la misma infraestructura, recursos económicos y militancia política. Éste fue el momento en el que la situación de coincidencia de las dos claves para el cambio de ciclo político, movilización social y una fuerza política de izquierdas organizada en disposición de recoger el descontento ciudadano con las políticas de ajuste duro, de recorte de derechos y conquistas sociales, puestas en marcha por el PP y con un PSOE en 'caída libre' desde que en mayo de 2010 el Gobierno Zapatero las iniciara al dictado de la Troica, encendieron las 'luces rojas' del sistema que puso en marcha tres movimientos que, a la postre, le resultaron acertados:
  • cambio del sistema de las empresas demoscópicas, encabezadas por Metroscopia, la encuestadora de cabecera de El País, para pronosticar la intención de voto con el claro propósito de generar opinión negativa sobre IU
  • “movilización” de determinados medios de comunicación "progresistas" en la tarea de contribuir a crear una nueva fuerza política que con un discurso cargado de significantes vacíos de contenido recogiera el voto que, hasta ese momento, se situaba en la cesta de la fuerza política que hoy lidera Alberto Garzón; y
  • lavado de cara de una monarquía desprestigiada con la abdicación del rey Juan Carlos y coronación de su hijo Felipe, joven y sin pasado
La operación, dio los resultados realmente pretendidos por sus diseñadores: 
  • 'sacar' a la gente de la calle y ‘recluirla’ en su casa ante el televisor, pasado de ser actores del cambio a clientes de un gran supermercado que le ofrece los 'únicos' productos políticos a adquirir, y 
  • reducir al mínimo la influencia de una fuerza política que, con sus errores y aciertos, con sus sombras y luces, tenía organización y cuadros políticos para amenazar el sistema
una operación que no era la primera vez que se ponía en marcha y respondía al mismo patrón que la llevada a cabo con el acoso y derribo contra Julio Anguita e IU a mediados de los 90, cuando los sondeos le llegaban a dar el 16% de intención de voto y su líder figuraba como el mejor valorado.

Este recordatorio viene a cuento por el desconcierto que muestran quienes se sorprenden ante el ataque iniciado por la "Brunete mediática", encabezada por el grupo empresarial que mejores servicios ha prestado en estos años al régimen y su buque insignia, El País, contra Podemos, la amenaza actual; partido al que "machacarán" si no sirve a sus propósitos de facilitar una nueva versión de Gran Coalición, posibilitando y sustentando por activa o por pasiva un gobierno PSOE-Ciudadanos que sustituya a un amortizado y desprestigiado PP en la tarea de "rematar" las conquistas sociales y reducir a los ciudadanos a la categoría de súbditos, llevando a cabo la triple devaluación que precisa el país, en opinión de los diseñadores del nuevo estado de las cosas: 
  • devaluación directa, con una alta tasa de paro, precarización del empleo y bajos salarios
  • devaluación indirecta, mediante el recorte y privatización de los servicios públicos de educación y sanidad y de las prestaciones sociales; y 
  • devaluación diferida, con una drástica disminución de las pensiones públicas, "lanzando" a los ciudadanos a suscribir un plan de pensiones privado, objetivo clave del poder financiero para poder negociar durante décadas con el dinero ajeno sin control alguno.

En este escenario, no puede extrañar que se magnifiquen los errores políticos de un Pablo Iglesias que, con su partido, ha pasado de ser "gente" a formar parte de "la casta", que es lo que ellos mismos han proclamado cuando se pasa de la calle a las instituciones, y que no alcanza a ajustar su discurso al enorme cambio que se ha producido en su situación, ya que ha pasado de ser útil para el sistema –aún en contra de su voluntad y la finalidad para la que nació- como fuerza política con una débil organización y menos cuadros -se tiene una presencia real o eres una hoja movida por el viento, aquí no cabe lo virtual- a ser un incordio, que obedece a los planes del sistema o será reducida a la mínima expresión.

Hasta ahora, la respuesta política del “partido de los círculos”, cuyas ideas y propuestas han sido magnificadas durante año y medio por determinados medios de comunicación y opinadores interesados como "genialidades", viene dejando en evidencia que su fulgurante apoyo electoral no solo se debía a su acertado análisis de la realidad política y a su estrategia –que con toda probabilidad lo era-, sino especialmente a que los mismo medios que hoy los publicitan para resaltar sus errores, hasta su negativa a apoyar a Pedro Sánchez, ensalzaban sus ideas. Queda por ver si el “partido de los universitarios”, que comenzó por darle la palabra y el protagonismo a la ciudadanía en las plazas, para posteriormente transformarse en una “maquinaria electoral” para "asaltar los cielos", tiene "fondo político" para salir de una encrucijada que le puede conducir a liderar el cambio en el país o ser fruto del "sueño de una noche de verano", terminada la etapa del tacticismo político y de su utilidad para quien gobierna sin presentarse a las elecciones. En cualquier caso, hay un hecho palpable, la nueva situación de Podemos ante la cruda realidad.