sábado, 4 de febrero de 2017

El capital como proceso

Preparando para mis clases de diseño unos esquemas conceptuales para situar el lugar del dibujo en el seno de la ingeniería, quise dejar claro el papel del proyecto como parte del proceso productivo. El materialismo más vulgar reduce la realidad a las "cosas", dejando de lado el carácter dinámico de sustancias que no existen en el espacio sino en el tiempo. De ahí mi interés en considerar y explicar las realidades, objetos, sistemas y procesos, de que se ocupan el diseño, la ingeniería y la entera producción, material o ideal (o también "real" o "virtual"), como una dinámica creadora, un despliegue espacio-temporal.

Los procesos son
sustanciales en el sentido más literal, y no sólo en el más trivial de "importantes". Los seres vivos coinciden, más que con sus cuerpos, con sus procesos vitales. El pensamiento y el lenguaje, la naturaleza toda, solo existen como procesos en el tiempo. Desde luego que también es un proceso la economía.

En la entrada del blog a la que me refiero el concepto de "sistema" implica relaciones consideradas estáticamente, mientras el "proceso" las orienta en el tiempo, como causas y efectos. El proceso será determinista si los efectos siguen necesariamente a las causas. Pero si a su vez las modifican e influyen en ellas el determinismo cae y lo sustituye el despliegue dialéctico. Esto es lo que crea realidades complejas y nuevas estructuras con propiedades emergentes que no estaban presentes en las situaciones previas. Por eso, aunque subyazca en ella, la ciencia física no puede explicar la vida. Salvo como base necesaria, las interacciones a escala atómica no sirven para interpretar realidades sustantivas como las emociones o las sociedades.

Una de estas sustancias que sólo existen en movimiento es el dinero, y concretamente el dinero como capital. Porque no es lo mismo el dinero como intermediario entre mercancías que el dinero como principio y fin del proceso de valorización de sí mismo, en que las mercancías, incluyendo la fuerza de trabajo, que también se compra y se vende, son solamente un medio para que el dinero regrese a su estado permanente de capital con un nuevo valor, en un proceso que no se puede parar, porque, como la vida, muere al detenerse.

El Capital de Marx explica, y el artículo que sigue lo resume muy bien, la diferencia entre el ciclo de la mercancía, con el dinero como medio de pago entre bienes, y el ciclo del capital, en que el dinero es principio y fin y las mercancías son medios.

El valor es la sustancia de ese dinero que se realiza en la circulación. Circulación que por tener un carácter necesariamente social no determina el valor por el esfuerzo del trabajo realizado en un caso concreto, sino por el que es socialmente necesario. Y la medida universal que permite comparar ese esfuerzo con el de otros es el tiempo de trabajo (como magnitud física el trabajo equivale a una potencia aplicada durante un tiempo, y tampoco vayamos a pensar que el trabajo intelectual carece de valor energético, incluyendo el ingente de puesta a punto de la máquina pensante).

Repetiré que se trata del trabajo socialmente necesario. Por eso, si un artesano torpe necesita emplear un tiempo doble del "normal" en su creación, no por eso su producto valdrá el doble, supuesta una calidad equivalente.

Estas ideas resume el artículo que sigue. Y no es la menos interesante la que expone en la parte final. Pone el ejemplo de los extraordinariamente bien pagados deportistas de élite. ¿Son trabajadores o capitalistas?

¿Por qué no pueden ser ambas cosas a la vez? De hecho, si en su venta como mercancía la fuerza de trabajo excede con mucho a la cobertura de las necesidades de su misma reproducción será, de una u otra forma, empleada como capital.

Este carácter mixto, de trabajador y capitalista a la vez, se da en mayor o menor medida en todos los que tienen capacidad para ello e invierten sus ahorros con idea de acrecentarlos. En ese momento han ingresado en el ciclo capitalista de valorización del valor.

Este hecho, que se da en las clases medias, enmascara en ellas la idea de que el capital les extrae en su trabajo una plusvalía, porque, razonando como el capitalista, esperan recuperarlo como prestamistas de lo que les sobra.

De ahí la dificultad de desarrollar la conciencia de clase trabajadora, sobre todo en épocas de bonanza económica y en las capas medias de la sociedad.






Rebelión


Al igual que el saber humano no se reduce al saber de las ciencias estatuidas como tales, del mismo modo la lógica matemática o lógica formal no abarca todas las formas lógicas del mundo. Sin embargo, hay especialistas en lógica matemática que quieren razonar e interpretar la historia o las relaciones económicas con esas herramientas, y en consecuencia no dicen grandes cosas, o dicen cosas superficiales, o le niegan la certeza al saber construidos a lo largo de la historia sobre dichas dimensiones del ser humano: la historia o las relaciones económicas. Cuando yo critico a la lógica formal, no la critico por aquella parte de la realidad –ciertas formas del pensamiento– que representa de forma acertada, sino porque pretende someter a sus formalismos partes de la realidad de las que no puede dar cuenta de forma científica. Así que las formas lógicas del pensamiento y de la realidad representan un mundo mucho más grande que el que nos proporciona la lógica matemática.
 
Lo que expongo a continuación trata sobre la lógica dialéctica del valor. Independientemente de si la lógica dialéctica exista como cuerpo teórico o esté formalizada, lo cierto es que está presente en la construcción teórica de El Capital. Sin duda que esta lógica dialéctica es una herencia hegeliana. Pero advierto que Hegel no es un pensador oscuro, como muchos piensan, sino un pensador complejo. La oscuridad se le produce al lector poco preparado o al lector que quiere entender el pensamiento de Hegel con los esquemas de la lógica matemática. Hegel es uno de los grandes colosos del pensamiento universal. Lo que sucede es que la filosofía dominante, muy acorde con el capitalismo, es el empirismo y el neopositivismo: una filosofía que hace de la física y de la lógica matemática las dos grandes paradigmas de la ciencia. Cuando lo cierto es que son las dos esferas de saber más abstractas que existen. Dicho de otro modo: en el saber de esas ciencias el ser humano prácticamente no existe o es reducido a un sujeto puramente abstracto.

Si hay un objeto que está presente en nuestras vidas de forma absoluta, que nos domina y nos enajena, este no es otro que el dinero. Pero hoy no vamos hablar del dinero en su función de medio de compra, esto es, del dinero como simple dinero, sino del dinero como capital. Y el dinero como capital, sobre todo en su forma más cosificada, esto es, el dinero productor de interés, está en el centro de la crisis económica que nos asola desde el año 2008. Y sobre este respecto nada nos puede decir la lógica formal, sin embargo, la lógica dialéctica sí puede decirnos cosas muy interesantes. En el capítulo dedicado a la transformación del dinero en capital, Marx se expresa en los siguientes términos: “Por tanto, lo primero que hay que hacer es analizar las diferencias de forma entre los ciclos D-M-D y M-D-M. Con ello se tendrá al mismo tiempo la diferencia de contenido que se oculta tras estas diferencias de forma”. La lógica formal se caracteriza por vaciar de contenido el pensamiento, por el contrario, la lógica dialéctica se caracteriza por descubrir las diferencias de contenido a través del análisis de las formas económicas. Una diferencia sustancial que no se debe echar en saco roto.

El producto final de la circulación de mercancías, que tiene su apogeo en el siglo XVI con la creación del mercado mundial, es el dinero. Y el dinero es la primera forma de manifestación del capital. Pero el dinero tiene dos formas de circular: uno viene representado por la fórmula M-D-M (Mercancía-Dinero-Mercancía), vender para comprar; y el otro viene representado por la fórmula D-M-D (Dinero-Mercancía-Dinero), comprar para vender. De la primera forma participan todos los trabajadores: venden su fuerza de trabajo a cambio de dinero y con este dinero compran todos los medios de subsistencia que necesitan y pueden. Y de la segunda forma participan todos los capitalistas: compran fuerza de trabajo y mercancías, después elaboran un producto con estos dos factores, y luego lo venden para obtener más dinero. Las formas económicas que nos encontramos aquí son: la mercancía, el dinero, los ciclos M-D-M y D-M-D, y las dos fases que constituyen estos ciclos: M-D y D-M. En total nos encontramos aquí con seis formas económicas.

Veamos las diferencias entre el ciclo M-D-M (circulación simple de mercancías) y D-M-D (circulación del dinero como capital). En el primer ciclo se vende para comprar, el punto de partida y el punto final es la mercancía, y el dinero es el punto intermedio. Por el contrario, en el segundo ciclo se compra para vender, el punto de partida y el punto final es el dinero, y el punto intermedio es la mercancía. En el primer ciclo el dinero se transforma en mercancía que sirve de valor de uso. Por lo tanto, el dinero se ha gastado definitivamente. Mientras que en la circulación del dinero como capital el capitalismo lanza dinero al mercado para poderlo retirar con un incremento. Por lo tanto, el dinero no se gasta, sino que se conserva. Y no solo se conserva, sino que se multiplica. Ahondemos más en la diferencia entre los dos ciclos: en la circulación simple de mercancías la renovación de la venta para comprar tiene su meta en un fin exterior a él, en el consumo, en la satisfacción de las necesidades. Es lo que hace el trabajador. Mientras que en la circulación del dinero como capital, comprar para vender, principio y fin son lo mismo, dinero. Por lo tanto, el movimiento es ya infinito. Este aspecto es importante y definitivo: Si con 100 euros obtengo 110 euros, con 110 euros obtengo 120, y así sin parar. Este es el aparente secreto de esos capitalistas que dicen que han partido de “la nada” y terminan siendo inmensamente ricos, porque el ciclo económico del que participan constituye un movimiento del valor infinito. Este hecho económico, el enriquecimiento sin límite que observamos en los capitalistas, Marx lo expresa en los siguientes términos: “La circulación del dinero como capital es fin absoluto, pues la valorización del valor solo existe dentro de este movimiento constantemente renovado. De ahí que el movimiento del capital sea ilimitado”.

Antes de seguir hablemos del valor para distinguirlo de la mercancía y del dinero. Supongamos que un agricultor produce 100 kilos de naranja que los cambia por 30 euros y que luego con estos 30 euros se compra una camisa. Los 100 kilos de naranja, los 30 euros y la camisa tienen el mismo valor. O mejor: una determinada cantidad de valor existe primero como 100 kilos de naranja, después como 30 euros, y por último como una camisa. El valor carece de existencia inmediata. Solo existe como mercancías particulares, las naranjas y la camisa, o como la mercancía general: el dinero. Pasa como en el tiempo y con el significado: carecen de existencia inmediata. Pero a lo que carece de existencia inmediata no se le niega la existencia. Y si no consideráramos la existencia del valor, sería imposible explicar el intercambio de naranjas por dinero y del dinero por camisas. Igual que si le negáramos la existencia al significado, sería imposible explicar la comunicación lingüística.

Sigamos ahondando en las diferencias entre los dos ciclos. El dinero es la forma autónoma de existencia del valor. Entre dos mercancías diferentes, entre naranjas y camisas, hay diferencias cualitativas: tienen propiedades diferentes y satisfacen necesidades diferentes. Pero entre 100 euros y 120 euros no hay diferencias cualitativas, solo hay diferencias cuantitativas. 100 euros y un millón de euros son bajo el punto de vista de la cualidad lo mismo. De este modo reconocemos que el dinero es la forma autónoma del valor. Volvamos a fijarnos en el ciclo de la circulación simple de mercancías, M1-D-M2: La forma autónoma del valor, esto es el dinero, que adopta el valor de la primera mercancía actúa solamente de mediadora del intercambio. Al final de este ciclo el dinero desaparece. Mientras que en el caso del ciclo D-M-D, la circulación del dinero como capital, el valor pasa constantemente de la forma del dinero a la forma de la mercancía y de este de nuevo a la forma del dinero sin perderse en este movimiento, convirtiéndose así en un sujeto automático. Así lo expresa Marx: “El valor deviene aquí el sujeto de un proceso en el que, bajo el continuo cambio de las formas del dinero y mercancía, varía su propia magnitud.

Hablemos ahora de la sustancia. El significado de las palabras es una sustancia social. Las palabras no significan lo que yo quiero que signifiquen, sino lo que la sociedad en un momento determinado de su desarrollo social establece. Los significados son una obra de la sociedad. Sucede después que grandes figuras de la literatura, como es el caso de Cervantes, cristaliza en una obra literaria, como es el caso de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, los significados de una comunidad de hablantes. Lo mismo ocurre con el valor económico: es una sustancia social. El valor de la mesa que yo construyo no viene constituida por la cantidad de horas de trabajo que yo empleo, sino por la cantidad de horas de trabajo social media que cuesta a la sociedad producirla, de acuerdo con la productividad y las condiciones técnicas de trabajo predominantes. De manera que aunque yo haya empleado 8 horas de trabajo pero el trabajo social medio es de 4 horas, mi mesa tendrá un valor de 4 horas y no de 8 horas. De ahí que el valor, como el significado, sea una sustancia social.

A este respecto Marx se expresa en los siguientes términos: “Si en el circulación simple el valor de las mercancías reviste a la sumo, frente a su valor de uso, la forma autónoma del dinero, aquí –en la circulación del dinero como capital– se presenta de momento como una sustancia en proceso, con movimiento propio, para la que mercancía y dinero no son más que meras formas”. Así es: en la circulación del dinero como capital el valor se presenta como una sustancia en proceso que no cesa de crecer. Hay personas que me dicen que participando jugadores como Messi y Cristiano de la circulación simple de mercancía, puesto que venden su fuerza de trabajo a cambio de dinero, por qué los presento yo como capitalistas. La explicación es sencilla: El dinero que gana un trabajador medio en concepto de salario lo gasta por completo. Mientras que Messi y Cristiano ganan tanto dinero que después de comprar los medios de satisfacción de las necesidades de ellos y sus familias, les sobra muchísimo dinero. Y este dinero lo ponen luego a circular como capital y no como medio de compra. Y el contenido objetivo de esta circulación, la valorización del valor, es el fin subjetivo de ambos. Y como agentes conscientes de este proceso son presas del apetitivo insaciable de ganar como cualquier otro capitalista. Y tratan de engañar a Hacienda, por medios legales e ilegales, porque se apodera de ellos el afán absoluto de enriquecimiento.

Solo me resta decir que esta exposición que habla del dinero como capital, que presenta el ciclo del capital como valor que se valoriza, como sujeto automático y como sustancia en proceso, solo es posible gracias a la lógica dialéctica. Y en este sentido los marxistas, con Marx a la cabeza, debemos sentirnos deudores eternos del pensamiento de Hegel. 

jueves, 2 de febrero de 2017

Perspectiva unificada X


Capítulo VIII

Perspectiva práctica

El principio de la serie está aquí.

El capítulo anterior, aquí.

Y el enlace para descargar en PDF, aquí.

Mostraré ahora una forma de pasar de vistas diédricas (planta y alzado) a cualquier perspectiva, comparando los vectores unitarios en las tres direcciones del espacio (altura, anchura y profundidad) representados en el mentado sistema diédrico, con vectores unitarios proyectados sobre el cuadro, de cualquier modo que se haya hecho, y con cualquier representación plana de los mismos, incluso arbitrariamente dibujados. A cada punto de la representación diédrica, dada por sus coordenadas, corresponde siempre otro en la representación perspectiva.


En efecto, si tres ejes y tres escalas sirven para situar según ellas cualquier punto del espacio, localizar las coordenadas correspondientes en cualquier sistema de representación servirá para, al hacerlo en dos de estas representaciones planas, pasar de las coordenadas definidas en una a las de la otra.

Proyectivamente esto se puede hacer. Paso crucial es establecer la correspondencia entre las unidades definidas en los dos sistemas a comparar.

En las vistas diédricas, la anchura se mide con un vector horizontal, y la altura y profundidad con vectores verticales con el mismo origen. En cualquier otra representación, esas dimensiones se medirán proyectivamente con tres vectores, en principio arbitrariamente elegidos, definidos sobre tres rectas concurrentes por sus puntos origen, común a las tres, y unidad e infinito (punto límite), propios de cada una (entiéndase que se trata de tres puntos proyectados, correspondientes a verdaderas posiciones sobre rectas del espacio).

En la figura 292 se han superpuesto los dos sistemas de medida, el diédrico y el arbitrario, que en este caso, por haber desplazado al infinito sus puntos límite, va a servir para construir una perspectiva paralela, en principio oblicua.

En la figura siguiente se han hecho coincidir los ejes horizontales y su unidad, con lo que las medidas sobre él serán reales,

Y en la tercera únicamente la profundidad difiere entre los dos sistemas. Son reales las medidas sobre el plano frontal. Se trata de una perspectiva caballera.

En los tres casos se ha representado, con línea de trazos, el paralelepípedo que es la caja que traslada las coordenadas de un punto cualquiera hasta los ejes coordenados.


El que sigue es el caso más general de una perspectiva, con tres ejes de origen común, y sobre ellos tres unidades y tres puntos límite ("del infinito") que definen tres horizontes. Para una mejor comprensión, se han separado los orígenes comunes, diédrico y perspectivo, desplazando este último.


Manteniendo común el eje que mide la anchura, la perspectiva mantiene dos puntos de fuga propios, y desplaza el tercero al infinito. En el caso representado, la perspectiva, de dos puntos de fuga, será euclídea, no cartesiana, y representará un espacio deformado, al no ser rectos los ángulos que forman los horizontes. Pero ahora no me preocupa esto, sino tan sólo mostrar que con la idea de definir tres ejes, tres unidades y tres puntos límite, y trasladar proyectivamente las medidas, podemos llevar cualquier objeto definido punto a punto de un par de vistas en planta y alzado a cualquier otra forma de representación perspectiva.


Finalmente, si llevo al infinito dos puntos límite y mantengo el ángulo recto entre los horizontes, obtendré una perspectiva frontal de un solo punto de fuga. Solamente necesitaré entonces trasladar proyectivamente una de las dimensiones, la profundidad. Y esta perspectiva será siempre cartesiana.


Debo reconocer que el procedimiento punto a punto puede resultar muy laborioso. Lo que más me ha determinado a exponerlo es su sencillez teórica. Y el hecho de que el método, convenientemente informatizado, sí resulta cómodo para los programas de informática gráfica. La computación ha hecho milagros en tal sentido para resolver muchos problemas impracticables (e insoportables) para un cerebro humano.

Poco le queda ya a estos comentarios sobre la unidad esencial de todos los procedimientos perspectivos de representación del espacio.


lunes, 30 de enero de 2017

La democracia cubana

Dos conceptos de democracia y dos prácticas democráticas bien diferentes nos separan.

¿Habrá que repetir que la democracia, como la amistad, sólo se da entre iguales? Cuanta más desigualdad, menos democracia real, aunque la rodeemos de formalidades y garantías, que muchas veces no salen del papel.

Un ejemplo de manual: cuando un patrono y un trabajador acuerdan unas condiciones laborales y unos salarios ¿lo hacen en igualdad de condiciones? Solamente en unas raras circunstancias de pleno empleo, urgencia patronal y fáciles alternativas laborales podemos aproximarnos a esa situación. Y tampoco, porque con un trato absolutamente equitativo no se generaría plusvalía para el dueño del negocio.

Bien que se cuidan de que esas raras circunstancias no duren mucho tiempo: les va la vida (la buena vida).

Los sindicatos, precisamente, surgieron para igualar un poco las condiciones de contratación. Y para intentar volver al productivo desequilibrio anterior se crearon las organizaciones patronales, esas que cuando pueden imponen su norma de "hay que trabajar más y ganar menos".

En nuestras democracias vemos que los partidos que se alternan en los gobiernos no presentan verdaderas alternativas a políticas que les dictan los más poderosos. Casualmente son los mismos que reducen la libertad de trabajo a un "lo tomas o lo dejas, y decide pronto, porque hay cola esperando ahí fuera".







Investig' Action
(...)
No se vota tanto por una gestión o un programa político ya que los diferentes programas apenas difieren entre sí. Lo que nosotros elegimos es el personal político que implementará la política preprogramada por el 1 %. Como dice muy acertadamente el profesor Jan Blommaert, “con nuestras ‘elecciones libres’ no tenemos un Estado con un partido único, no. Pero quizá sí un ‘Estado con un régimen único’, en el que se elija lo que se elija en las elecciones, el resultado será el mismo a grandes líneas. Personas diferentes, una política idéntica”.

En Cuba las decisiones políticas están dirigidas, demasiado según nuestros criterios. No es en absoluto un gobierno donde todos riñen, todo lo contrario. Pero lo que es menos sabido, lo que callan completamente los medios occidentales, es que los cubanos han elaborado un sistema de consultas populares único, además de elecciones legislativas cada cinco años. Se consulta ampliamente a la población sobre todas las decisiones importantes en busca de un consenso. Este consenso es lo que determina si una medida se aplica o no.

Así, en la década de 1990 se consultó durante meses a la población en los “parlamentos obreros” respecto a importantes reformas económicas: autorizar o no el turismo masivo, legalizar el dólar, introducir impuestos, reducir el déficit público, reformar la agricultura en profundidad, etc. Lo mismo ha ocurrido en estos últimos años con ocasión de “la actualización de la economía”. En Cuba no se toma ninguna medida sin una amplia base favorable. Esto es lo que explica que el gobierno cubano pueda contar con un amplio apoyo de la población a pesar de unas circunstancias que a veces son muy difíciles.
(...)

domingo, 29 de enero de 2017

ENCE, de nuevo

La que fue Empresa Nacional de Celulosa, luego de pasar de completamente pública a totalmente privada, cambió su nombre por Energía y Celulosa, para conservar sus siglas ENCE.

En este blog he dedicado entradas a esta empresa, al calor de las polémicas desatadas, más antes que ahora, sobre su permanencia o no en la Ría de Pontevedra. Nunca ha estado en mi ánimo la defensa a ultranza de esta factoría, y menos aún desde que no es una empresa pública. Que la defiendan sus accionistas y su consejo de administración. Los argumentos que empleé pueden verse en los ya no muy recientes comentarios La pata del mono y Sobre ENCE y sus repercusiones.

Poco puedo añadir a lo que allí dije. Los verdaderos argumentos ecológicos son inseparables de los económicos. A largo plazo (mucho me temo que menos largo de lo que desearíamos) todo el tinglado industrial basado en la energía no será sostenible, pero debo recordar dos axiomas leninistas de la entrada anterior: La imaginativa fórmula, que me es tan cara, "el Tiempo (devenir) es a la Política lo que el Espacio es a la Física", y la necesidad de hacer siempre "el análisis concreto de la situación concreta". Utilizando una frase algo manida que oímos a Aznar (sobre una frustrada visita del rey a Cuba) y que luego han dicho otros habrá que preguntarse ¿Qué toca ahora?

Desde luego una cosa que no tocaba era la delirante prórroga (¡sesenta años, y tal vez setenta y cinco!) que concedió el pasado gobierno en funciones (mucho menos tambaleante de lo que parecía, visto lo visto) para que la empresa permanezca en su ubicación un número de años disparatado, con la más que alta probabilidad de que para esas fechas todo se haya ido al cuerno. Había que oponerse a este ukase y me pareció bien que se opusieran los protagonistas de la "nueva política".

Creo que la empresa está asentada por unos cuantos años (no tantos, claro) con toda la firmeza que puede conceder la oportunista competitividad que abre, cierra y traslada empresas según los intereses instantáneos del capital golondrino.

Hace ya mucho tiempo que los enemigos de su permanencia, como la Asociación Pola Defensa da Ría y el gobierno municipal del BNG (este último con evidentes contradicciones entre el dicho y el hecho, como señalé en su momento) apostaron por el cierre o por el traslado. Oposición frontal, utilizando todos los argumentos contrarios, sin referirse nunca a otras consideraciones.

Sin embargo, esta política produjo efectos beneficiosos, como la eliminación, nunca completa, de los efectos más perniciosos y desagradables del proceso industrial, aunque más que la presión local pudo influir en ello la acción de organizaciones como Greenpeace.

En esta batalla, la empresa siguió otra estrategia. Por una parte, su publicidad en los medios locales era una fuerte baza para poner sordina a lo desfavorable y promover noticias favorables, como sus esfuerzos medioambientales. También su promoción del deporte pontevedrés ayudó a desviar las posibles críticas de los favorecidos por sus ayudas.

Dos noticias de hace pocos meses me traen a la memoria otra estrategia que habría podido utilizar el concello para obtener beneficios tangibles para la ciudad y comarca: si la empresa obtenía grandes beneficios a costa de los daños ocasionados al ambiente y a la población ¿por qué no obligarla a reinvertir buena parte de sus pingües ganancias en acciones compensatorias, además, desde luego de extremar el cuidado al medio ambiente? Eso último siempre es relativo, porque toda intervención sobre el medio natural (y la industria siempre lo es) lo altera y perjudica.

Es la propia empresa la que ahora ofrece compensaciones, mayores o menores, a sus desaguisados, que lo fueron sobre todo de las autoridades de los nefastos años del desarrollo. Porque fue el INI quien creó el problema, con el entusiasmo y las bendiciones del ayuntamiento de la época y de la misma población, que se sumó con bandera y banda de música.

Dos noticias de hace pocos meses van en esta dirección de apoyo a la ciudad, y de paso, al gobierno del Partido Popular.

Pazo de Lourizán


















Rueda desveló que están negociando esta posibilidad con la pastera y que la empresa "estaría en disposición de hacerlo" -Esperan que la Diputación, propietaria del inmueble, se muestre de acuerdo con este proyecto
Segunda parte de la noticia, en forma de órdago ("lo tomas o lo dejas")

La pastera quiere decidir este año la ubicación del centro de investigación comprometido dentro del pacto ambiental
Más madera (y nunca mejor dicho). Con algunas aportaciones, interesadas pero  interesantes:

Una sentencia europea ratifica la deficiente depuración en la zona
(con azúcar está peor: los colorines sobran en la casi siempre digna arquitectura industrial)

















Ence corre con un tercio del coste del Plan de Saneamiento de la Ría de Pontevedra, evaluado por el Gobierno gallego en más de 45 millones de euros, como parte de un plan de inversión de la empresa de 200 millones en la zona durante los próximos cuatro años.
 
A la fábrica de celulosa de Ence en Pontevedra se le achaca buena parte de la mala calidad de las aguas de la Ría, que, entre otros impactos negativos, perjudica su pesca y su marisco. No obstante, el grueso de la contaminación no procede de la fábrica, sino de la insuficiente infraestructura de depuración de las aguas residuales de las poblaciones de la zona. Además, en los frecuentes episodios de lluvia, las alcantarillas son incapaces de canalizar el incremento del caudal y los vertidos directos a la Ría son frecuentes.
 
Una sentencia del pasado 10 de marzo del Tribunal de Justicia de la UE ratificó el escaso tratamiento de las aguas residuales de la Ría. La sentencia respondía a una denuncia de la Comisión Europea de noviembre de 2014 en la que se señalaba el "indudable riesgo para la salud pública" por el incumplimiento de la normativa europea de depuración, aprobada en 1991, es decir, hace 25 años.
 
La Xunta ya trabajaba en la ejecución de un Plan Hidrológico con un presupuesto de 1.000 millones que contempla la mejora del saneamiento de la Ría y la sentencia incrementó la presión para acelerar su ejecución.
 
Pacto ambiental

La Xunta encontró un aliado en Ence, que en enero había conseguido que el Consejo de Ministros prorrogase la licencia de la fábrica de celulosa de Pontevedra durante 60 años, hasta 2073. Pocos meses después, en julio, la empresa presidida por Juan Luis Arregui llegó a un acuerdo con el Ejecutivo de Alberto Núñez Feijoó para invertir unos 200 millones en la zona durante los próximos cuatro años.

Buena parte de ese capital se destinará a la factoría de Pontevedra -allí levantará una planta eléctrica de biomasa por 73 millones-, pero 15 millones acabarán en manos de la Xunta, que los destinará a a la ampliación de la depuradora de Praceres.

La depuradora de Praceres -origen de buena parte de la mala fama de la fábrica de Ence en la zona- está diseñada para cubrir las necesidades de 100.000 habitantes equivalentes, pero tiene la misión imposible de prestar servicio a más de 120.000 habitantes, a los que se suma un polígono industrial en Ponte Caldelas. Si se quiere mejorar la calidad de las aguas de la Ría es básico incrementar su capacidad.

Y así lo ha entendido la Xunta, como ha declarado la conselleira de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Beatriz Mato, tras mantener el martes una reunión con los ayuntamientos de Poio, Maríni y Pontevedra, y con las cofradías de pescadores y mariscadores de la Ría de Pontevedra.

En la actualidad ya están en marcha los trabajos de topografía, batimetría y modelización de las obras, de modo que la redacción del proyecto de ampliación de la depuradora esté concluido en marzo del año que viene. Contando con otras actuaciones previstas para mejorar la calidad del agua de la Ría, como una nueva planta de depuración en Poio, la Xunta calcula que invertirá más de 45 millones.

Ence, además de destinar los 15 millones a la depuradora de Praceres, es decir, un tercio de todo el Plan, dedicará otros 15 millones a la mejora del tratamiento del agua efluida de la fábrica.