No es un bello producto, no es un fruto perfecto...
pero alguna vez esto tenía que empezar. Todo corre prisa, el tiempo se encoge como la piel de zapa. Por eso lo importante se hace urgente y lo urgente cobra importancia.
Ahí va eso. Irá cambiando, se desarrollará, pero no se puede esperar más.
Época rara ésta. ¿Lo habrán sido todas? Posiblemente, pero no en tan alto grado. Ahora todo es apariencia. Intentemos descubrir juntos qué hay detrás del decorado.
NuestroFlamenco estuvo dedicado el pasado 8 de septiembre a un cantaor que no se menciona mucho en estos tiempos, Naranjito de Triana. Con este apodo era conocido José Sánchez Bernal. Ahora el nombre de Naranjito evoca más al muy posterior heredero futbolístico de la calabaza Ruperta.
En cualquier disciplina artística hay virtuosos de los que admiramos su arduo trabajo. Otros logran que nos parezca fácil, y en vez de hacernos sufrir con su esfuerzo nos hacen gozar relajados, ante el prodigio de su difícil facilidad.
Mi apreciación personal es que un maestro como Mairena pertenece al primer grupo. Naranjito sería del segundo. Cantar así parece fácil hasta que intentas hacerlo tú.
Comentarios aparte, estos fueron los cantes del programa:
03:33, petenera de la Niña de los Peines, caracoles de Chacón
12:58, seguiriyas, fandangos del Gloria
25:01, soleares del Zurraque, homenaje a la Niña de los Peines
Hace un año, el artículo que comento ahora avisaba de la futilidad de la estrategia petrolera de Trump cuando apenas empezaba su segundo y terrible mandato. No ha dejado desde entonces de sorprendernos con sus ¿imprevisibles? fechorías. La posible pérdida de control sobre la producción mundial de petróleo era una de sus obsesiones.
Encabezaba el artículo esta advertencia:
Donald Trump pretende promover la producción de petróleo, acabar con el impulso a las renovables y reducir la regulación ambiental. Sin embargo, las medidas afectarán a las energéticas si les implica vender más barato y a varios estados republicanos. También van a disparar la contaminación e incluso beneficiarían a China.
El petróleo de alta rentabilidad se acaba. Cada vez es más difícil y caro de extraer. Las compañías solo lo harán si pueden subir los precios, pero eso paraliza la demanda, y con ella el conjunto de la economía. La única posibilidad es subvencionarlas con recursos públicos, que se detraerán de otras partidas, lo que también perjudica la demanda.
Apoderarse del petróleo venezolano, aunque tenga también otras motivaciones estratégicas, no resuelve el problema. La producción tardará años en recuperarse, y además se trata de un petróleo no fluido que debe mezclarse para su manejo con otros ligeros que habría que importar.
Por eso las compañías que han acudido a negociar su explotación muestran poco entusiasmo para invertir si no son fuertemente subvencionadas.
Este problema financiero es el único freno real para alguien a quien le importa un bledo el medio ambiente y el futuro de la humanidad.
Lo dejó claro en campaña: “Drill, baby, drill” (‘perfora, cariño, perfora’). El objetivo de Donald Trump es reducir los precios de la energía a la mitad en doce meses y, con ello, reducir también la inflación. Para ello, el presidente estadounidense ha anunciado su intención de aprobar nuevas concesiones de perforación petrolera, detener los litigios ambientales, aliviar la presión fiscal sobre las energéticas y revertir las recientes regulaciones de emisiones.
Ya en su primer mandato, Trump apostó por alcanzar lo que llamó el “dominio energético estadounidense”. Para ello permitió la construcción del oleoducto Keystone XL y reinició el Dakota Access,revirtió la prohibición de perforar en el Ártico y el Atlántico y revocó el Plan de Energía Limpia de Barack Obama, que buscaba reducir las emisiones en el sector eléctrico. Como guinda del pastel, retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París, medida que ha replicado tras volver a tomar posesión.
Las promesas de Trump se recogen en la llamada Agenda 47. Se trata de una lista de prioridades que comparte algunas ideas con el Proyecto 2025 creado por organizaciones conservadoras afines al republicano y que incluye medidas como acabar con todo tipo de protección climática. Sin embargo, Trump tendrá obstáculos a nivel nacional para sacarlas adelante y, en caso de conseguirlo, sus políticas perjudicarán no sólo al planeta, sino a Estados Unidos a nivel económico y geopolítico.
La agenda petrolera y energética de Trump
Trump ya ha empezado a poner en marcha sus iniciativas. Ha firmado una orden ejecutiva para sacar a Estados Unidos del Acuerdo de París, que además incluye una orden para retirar al país de cualquier acuerdo, pacto o similar bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Esto implica que Estados Unidos no presentará las “contribuciones nacionales determinadas”, los compromisos que adquiere cada país para reducir sus emisiones y colaborar al objetivo de limitar el calentamiento global...
Por si alguien tenía dudas sobre Venezuela, la convocatoria de una reunión de jerarcas del petróleo en la Casa Blanca sirve para aclararlas. Petróleo y guerras tienen una larga relación. El petróleo y el carbón son las energías básicas de las modernas economías capitalistas (ahora todas lo son). Y cómo los yacimientos de petróleo se reparten de forma desigual en el planeta, los territorios donde existen son objeto de una importante presión política. Unas veces en forma de guerras, otras de dictaduras insoportables, como las monarquías que controlan la Península Arábiga. Estados Unidos, el país que consume y derrocha más petróleo del mundo, ha sido especialmente activo en intervenciones armadas cuando ve sus intereses amenazados. Venezuela es sólo una más de una larga lista de tropelías cometidas con cualquier excusa, pero con el petróleo de argumento central (o cualquier otra materia prima interesante).
Hay en toda esta política trumpista un doble crimen.El primero es el obvio, el abuso de poder, el tomar los países como rehenes, el intervenir sin medida, sin respetar un atisbo de normas internacionales. Imponer la ley del más bruto.
Pero, aún siendo todo muy grave, se solapa con otra cuestión peor. Es el empeño en mantener, cueste lo que cueste, el uso intensivo de los combustibles fósiles, en seguir alimentando el calentamiento global generando toda una serie de graves consecuencias, desde las locales – como las danas, o las sequías- hasta sus efectos globales. Hace años que los científicos naturales vienen advirtiendo de estas amenazas, vienen constatando que sus previsiones se están cumpliendo. Y recuerdan que la crisis climática global sólo se podrá evitar con medidas drásticas de eliminación de los combustibles fósiles. De evitar extraerlos de forma más o menos rápida.
La corte de hombres trajeados que se reunieron con Trumpno sólo negociaban el reparto de un botín más o menos suculento (Venezuela es el país con más reservas petrolíferas del mundo, pero su petróleo es de una calidad inferior y requiere de innovaciones técnicas para hacerlo eficiente). Estaban también acordando perpetuar la extracción masiva de petróleo, profundizar la crisis climática. No es casualidad que esta misma semana Trump haya ordenado retirar al país de 66 organismos internacionales, incluyendo todos los que tienen que ver con cuestiones ecológicas. Empezando con el Panel Internacional sobre el Cambio Climático. No quieren que se siga aportando información veraz sobre los males que genera su negocio petrolífero.
El autoritarismo de Trump del que practican la mayoría de grandes líderes económicos. Su política energética y ambiental, está al servicio de esta fracción del gran capital empeñada en mantener sus negocios a costa de poner en peligro al conjunto de la humanidad y al ecosistema que ha hecho posible su existencia.
YMarcelí Peres Jovecomenta:
Hace ya un tiempo leí en la Vanguardia que Trump tenía un campo de golf en Irlanda y había pedido al gobierno irlandés que le dejara levantar un muro alrededor del campo para protegerlo cuando subiera el nivel del mar... El fascismo de Hitler tenía la mirada puesta en la revolución rusa. El enemigo principal que atenta hoy al capitalismo es la ciencia ecológica. El tecnofascismo es muy consciente de la crisis ecológica terminal que amenaza al capitalismo y su proyecto oculto es que sobra una gran parte de la humanidad:
A) Mantener el dólar como moneda de intercambio mundial.
B) Aislar China economicamente como principal enemigo.
C) Expoliar política y económicamente a los países americanos y Canadá (Un proyecto que hubiera sido la admiración del antiguo imperio romano).
D) Armar a Israel como punta de lanza de su imperialismo en África...
Es una política de dominación que se sustenta en su superioridad armamentista y atómica. La diferencia con el fascismo del pasado es que el capitalismo ya dominó y sometió a todas las culturas y hoy está establecido en todo el mundo. La era colonial es cosa del pasado y no es fácil convertir a los otros países capitalistas en colonias extractivas como quiere hacer con Venezuela. El principal talón de Aquiles de Trump es su propio país: para una política colonial mundial, sin reglas entre países y donde la ley la marque USA, lo primero: es necesario dar un golpe de estado en su país y establecer una dictadura fascista. El nuevo capitalismo feudal de multimillonarios (por decirlo con Varoufakis) es más trasparente a los ojos de la gente: el rey está desnudo.. Trump tiene su principal talón de Aquiles en USA. Hoy por hoy no existe un movimiento de masas fascista en el mundo, como sí lo hubo en Alemania e Italia.
Del cuaderno denotas de Jorge Riechmann copio dos pinceladas, dos brochazos en plena cara para hacernos despertar.
La primera constata la apología de la razón de la fuerza y el desprecio hacia la menguada fuerza de la razón que se encarna en la figura de Donald Trump. Él no necesita, como Groucho, engañarnos con otros principios si no nos gustan los suyos. Recordemos el "quien pueda hacer que haga" de otro famoso sociópata que no se refería precisamente a "hacer el bien".
La santificación de la ley de la selva sigue una serie de pasos que llevan desde la justificación creíble basada en argumentos convincentes hasta la falaz que con argumentos falsos justifica lo injustificable. Después ya no importa que los argumentos sean increíbles. Por último, ¿para qué argumentar?
Las primeras etapas del proceso se dirigen a una sociedad a la que hay que engañar, porque opone resistencia seria. Cuando ya no hay que ocultar nada es porque se considera que la sociedad está vencida, o peor aún, que está lo suficientemente corrompida como para aceptar esta moral de canallas.
Es peligrosísimo que aceptemos como natural el argumento supremo de la fuerza como único derecho, porque anula la resistencia siempre posible y nos deja inermes a los pies de los caballos.
El fascismo sin careta está aquí. Que nadie se sienta seguro.
La otra nota toma como punto de partida la polémica surgida tras la publicación de La vida cañón, un libro de AnalíaPlaza que en cierto modo culpabiliza a los menos jóvenes de la precariedad de los más jóvenes.
La nota de Jorge Riechmann culpabiliza a la anterior generación; pero no por esa "vida cañón" excluyente que los propagandistas del capitalismo traen al primer plano para dividir a sus víctimas, sino por el error cometido en el referéndum que nos encadenó la OTAN, cuando elPSOE "renovado" traicionaba sus anteriores proclamas e imponía sus políticas neoliberales.
Con un recuerdo al añorado Julio Anguita, entonces tachado de loco quijotesco y alabado, como tantos otros, cuando ya no era peligroso.
Si algo han ido revelando los inenarrables meses de la segunda presidencia de Trump es la facilidad con que sociedades enteras, igual que individuos tomados de uno en uno, se dejan caer a lo peor de sí mismas.[1]
Si cada uno de los seres despreciables en que nos vamos convirtiendo tuviese que explicarle a su madre cómo se ha llegado a esto, ¿soportaríamos tanta miseria moral?
“Se veía venir”, decimos a veces. Pero si se veía venir el horror, es porque en realidad ya estaba ahí. Y nuestra falta fue apartar la mirada, y no combatir ese horror cuando aún era posible hacerlo.[2]
A las nuevas anormalidades se suman las nuevas subnormalidades y las nuevas normopatías, mientras seguimos cayendo, cayendo, cayendo… Pero a estas alturas (o más bien bajuras) deberíamos saberlo: debajo de cada círculo del infierno todavía se encuentra otro peor.
El mal empieza, y también acaba, en la crueldad.
__________
[1] Resumo (con la ayuda de Brenda Estefan) los principales puntos de la entrevista con Trump que el The New York Times ha publicado el 8 de enero de 2026, pocos días después del ataque militar contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa:
Trump afirma que su poder como comandante en jefe está limitado únicamente por “su propia moral” y “su propia mente”.
Desestima el derecho internacional como un freno real: dice que no lo necesita y que él decide cuándo se aplica.
Sostiene que la fuerza nacional —y no las leyes, tratados o convenciones— debe ser el factor decisivo entre potencias.
Afirma que la OTAN es esencialmente inútil sin Estados Unidos y admite que podría tener que elegir entre preservar la alianza u obtener Groenlandia.
Califica las normas del orden posterior a la Segunda Guerra Mundial como cargas innecesarias para una superpotencia.
Deja claro que, en su visión, el poder de Estados Unidos es el factor determinante y que presidentes estadunidenses anteriores fueron demasiado cautelosos para utilizarlo con fines políticos o económicos.
Defiende la “propiedad” territorial —en particular sobre Groenlandia— como psicológicamente necesaria para el éxito, y sostiene que ofrece ventajas que no se obtienen mediante arrendamientos, tratados o la simple firma de documentos.
La conversación deja claro que, para Trump, la soberanía y las fronteras nacionales son secundarias frente al “papel de EE.UU. como protector de Occidente”. Entrevista:
Si han de hacerse (hacérsenos) reproches generacionales a los búmers/boomers, mucho antes de hablar de pensiones o vivienda —si atendemos a la gravedad de los asuntos, más allá de lo inmediato—, habría que preguntar: ¿por qué dejasteis al país dentro de la OTAN —referéndum de 1986—, y tolerasteis la desastrosa conducción de esta alianza militar por EEUU (desaprovechando el «momento Gorbachov» a finales de los ochenta)? ¿Por qué dejasteis al PSOE neoliberalizar nuestra sociedad? ¿Por qué no construisteis con la IU de Julio Anguita una izquierda a la altura de las circunstancias en los noventa? Y sobre todo ¿por qué habéis consentido, e incluso impulsado, la deriva ecocida que ahora pone en tela de juicio la habitabilidad de la Tierra?
En estos momentos de saña guerrera salta por los aires la cáscara hueca de unas relaciones internacionales basadas en reglas.
No es decir mucho hablar de reglas. Reglas feudales, reglas sangrientas, reglas del sátrapa que las maneja. Cada tirano tiene sus reglas.
Callados y obedientes los súbditos babean. El que tenga valor que salga a la palestra, que yo allí lo acribillo. Humíllate, venera mi culo pestilente y luego me lo besas.
Los últimos acontecimientos (y los anteriores, desde luego) auguran un desenlace bastante funesto. ¿Quién y cómo podrá frenar el desastre que se acerca a toda velocidad?
Los que no fumamos los opiáceos religiosos sabemos que la vida de cada cual es un viaje a ninguna parte. También la vida humana en su conjunto, y la vida en su más amplio sentido, tienen su plazo, que suponemos lejano. Mientras tanto, esperamos que tarde mucho ese final, aunque desde que conocemos las leyes de la termodinámica somos conscientes de una muy lejana muerte térmica de nuestro universo. Más cercano está el agotamiento del combustible solar, apenas unos miles de millones de años. ¡Cuán largo me lo fiáis!
Nos preocupan nuestros hijos, nuestros nietos, y confiamos en que seguirán naciendo otros descendientes a los que nunca conoceremos. Pero, ¿y si hay un final más cercano de lo que queremos creer?
Lo que estamos viendo es que el agotamiento de los recursos energéticos y otros, en lugar de frenarse, se acelera, como lo hace el calentamiento global. Cuando más necesario es guardar lo que queda, más se gasta en fruslerías superfluas.
Pero mucho más en lo que mata. Guerras que destruyen aceleradamente lo que queda y acaban envenenándolo todo, por tierra, mar y aire.
Salvamento marítimo tiene previsto un detallado protocolo de abandono de buqueen caso de naufragio como único modo de minimizar pérdidas humanas. Si esto falla el afán por escapar lleva a los náufragos aterrorizados a matarse entre sí, confiando cada uno en su propia salvación. Algo de esto está ocurriendo, y aún hay locos que confían en escapar del planeta de los simios.
¡Qué inteligente fue Berlusconi, qué clarividente Felipe González!
Europa es la mejor idea del siglo pasado, ha dicho Olga Tokarczuk. Lo mejor para una mejor idea sería no quedarse en mera idea: pero no parece que eso, en el caso de Europa, esté a nuestro alcance. El neoliberalismo, y algunas otras catástrofes existenciales, se cruzaron en nuestro camino…
En 2002 Claudio Magris advertía: “Los italianos fuimos pioneros del fascismo en Europa. No quisiera que ahora, con Berlusconi, lo fuéramos de alguna otra perversión… Observo que están desapareciendo las antiguas convenciones sobre la decencia y emerge una nueva clase sin referencias morales de ningún tipo”.[1]Pero sucedió efectivamente lo temido: aquella clase de nihilismo infectó como un veneno a un país tras otro. Seguimos hoy en duelo por la Europa que podría haber sido.
Juan Gabriel Vásquez incurre en un considerable latinocentrismo cuando, evocando la novela de Mario Vargas LlosaConversación en La Catedral, sentencia: “¿Qué es un latinoamericano? Es alguien que se pregunta, cada cierto tiempo, en qué momento se jodió su país. ¿Qué es un escritor latinoamericano? Es alguien que intenta contestar a esa pregunta mediante construcciones de palabras”.[2] Como si ese mal fuese exclusivo de América Latina… Pero no es así: también desde Italia o España nos hacemos la “pregunta J” de Vargas Llosa (de su personaje Zavala, en rigor): en qué momento se jodió Europa, o el conjunto de Occidente…
Quizás habría que verlo de esta forma: se permitió la degradación de la televisión pública, al mismo tiempo que irrumpían las privadas con su programa de enmerdamiento de la psique humana; por esa grieta se coló el resto de la debacle antropológica que hemos ido viviendo en los decenios últimos. Y aquí también Italia –la Italia de Berlusconi– resultó pionera.
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[1]Claudio Magris,“Lo moral debe impregnar la vicisitud narrada” (entrevista), El País, 8 de noviembre de 2002.
[2]Juan Gabriel Vásquez, “Regreso a La Catedral”, El País, 8 de noviembre de 2025.
…en qué momento se jodió Europa, o el conjunto de Occidente… Añado algo a las reflexiones de hace unos días:
Un momento clave fue cuando EEUU y Europa decidieron desaprovechar el «momento Gorbachov»(segunda mitad de los años ochenta), que hubiera permitido construir estructuras de paz y seguridad en buena parte del mundo, y en vez de ello apostar por la desintegración de la URSS y luego la expansión de la OTAN (años noventa). Ése fue uno de los vectores clave que ha conducido de forma bastante directa a la guerra en Ucrania, y empujado hacia el mundo brutalmente siniestro donde nos encontramos hoy.
Y en esa dinámica, como país, nos atañe también una parte de responsabilidad. Fue un error inmenso votar a favor de la permanencia de España en la OTAN en marzo de 1986 (el trabajo que desarrollamos desde los movimientos pacifistas en 1984-85 no fructificó lo suficiente), y lo ha sido permanecer después en esa agresiva alianza militar, haciendo seguidismo a unos EEUU imperialistas y después, con Trump, fascistas.
Hay un gobernante español especialmente culpable en esa desdichada secuencia de acontecimientos: Felipe González. La historia (si hay historiografía democrática en el futuro) le pedirá cuentas.
El documental Se prohibe el cante alude a la frase que en otros tiempos expulsaba el flamenco de los bares, aunque no de famosos cafés cantantes. Se quería evitar que el borracho de turno se pusiera pesado cantando de mala manera...
De niños cantábamos las coplas de moda siguiendo unos cancioneros de a perra gorda que vendían en los quioscos. ¿Cantan así los niños de ahora? Entonces se cantaba más aunque no hubiera karaokes. Hoy en la calle solo cantan los que ponen la gorra para pedir.
No fue Franco el que prohibió el cante, aunque eso sí, intentó ponerlo de su parte fomentando un nacional-flamenquismo que hizo de lo andaluz la quintaesencia de lo español. Una Andalucía de coros y danzas y de sentimentales 'canciones para después de una guerra'. Mucho utilizó esto el cine, antes de la memorable revisión crítica de BasilioMartín Patino, con películas folclóricas, españoladas, que crearon la caricatura tan del gusto de los turistas aún ahora.
Durante los primeros años del franquismo se miró con recelo al mundo del flamenco; los nuevos gobernantes no tenían muy claro si esa manifestación cultural podría derivar en una conciencia nacionalista, aspecto este que tanto significaba para las autoridades del nuevo régimen. Con el tiempo se adoptó una actitud conciliada por la cual a la copla andaluza, género muy emparentado con el cante flamenco surgido a partir de la adopción y desarrollo de determinados estilos, se la acabó denominando copla española, y terminó por imponerse como género musical dominante en todo el país. De ahí, la visión estereotipada del llamado “nacional-flamenquismo” franquista, que en el mejor de los casos durante la postguerra y la mayor parte de la dictadura significó la exclusión y la escasez, cuando no la muerte y el exilio, para no pocos artistas flamencos. La depuración y la represión por parte del franquismo determinaron asimismo el punto de partida de un notable rechazo hacia el flamenco profesionalizado, que agravaría la crisis del género en la época, pues si exceptuamos a las grandes figuras la gran mayoría malvivía de las fiestas de los señoritos en las que cantaban por lo que les quisieran dar, generalmente tarde y mal.
Andalucía se utilizaba como encarnación de España, pero rara vez las coplas exultaban ese ardor patriótico reflejado en las canciones falangistas. Era siempre una España abstracta la que cabía en la copla, sin concretar mucho ese idealizado sentimiento identitario.
Andando el tiempo afloraron otros cantes, que venían de lejos y que habían sido proscritos, como ocurría con el cante de las minas. Eran cantes más de denuncia que proclamas revolucionarias, pero reflejaban realidades que solo el terror había podido ocultar:
De la entraña de la mina
sube el rico mineral
para que tengan berlina
los hijos de don Pascual.
Minero, ¿pa’ qué trabajas
si pa’ ti no es el producto?
Pa’ el patrón son las alhajas,
para tu familia el luto
y para ti la mortaja.
En el tardofranquismo renace el flamenco como arma de lucha. Se recupera su carácter de clase, con una expresión más combativa como correspondía al momento histórico.
Un reciente libro de Tyler Barbour hace historia de este momento en el que la queja tan característica del cante de todos los tiempos se convertía en llamada a la acción.
Tyler Barbour explora las intersecciones entre la palabra escrita, el flamenco y la resistencia durante el tardofranquismo y la transición. En aquellos años, los colegios mayores madrileños, como el mítico San Juan Evangelista, «el Johnny», se convirtieron en el principal punto de encuentro entre literatos subversivos y cantaores rebeldes. En estos espacios se representaron obras de la compañía de teatro La Cuadra, dirigida por Salvador Távora. Del mismo modo, jóvenes cantaores como Enrique Morente, José Menese o Diego Clavel pusieron voz a las letras de poetas como Miguel Hernández, Alberti, Moreno Galván o Caballero Bonald. Eran tiempos convulsos, marcados por la represión y la censura, como lo demuestra el hecho de que varios de los escritores analizados acabaran en la cárcel de Carabanchel.
Para la elaboración de este libro, el autor se ha nutrido tanto de fuentes orales como escritas. Ha realizado entrevistas a protagonistas directos de la época como José Luis Ortiz Nuevo, Manuel Gerena, Diego Clavel, Lola Hisado y Paco Moyano. Además, ha analizado textos teatrales y artículos periodísticos de la época, en especial de la revista Triunfo, donde publicaron destacados periodistas como Paco Almazán, Antonio Burgos, José Monleón o Ramón Chao. También se incluyen intercambios epistolares entre Caballero Bonald y Diego Clavel, y entre Andrés Raya y José Luis Ortiz Nuevo. Como complemento, el libro incorpora un anexo con documentos históricos y la transcripción de las entrevistas realizadas por el autor.
Sobre este libro versó la entrevista que desde el minuto 24 de su programa NuestroFlamenco dedicaba hace unos días José María Velázquez Gaztelu a su autor, acompañado de algunas muestras significativas de aquellos cantes comprometidos.
Minuto a minuto:
Prólogo guitarrístico:
Paco Cepero
02:20,soleares 'Castillo de Alcalá'
07:48,bulería 'Sueños de Jerez'
11:20,taranta 'Castillete minero'
14:42,zapateado 'Caireles'
Cantes y entrevista:
18:29,Manuel Gerena,taranto
29:08, Enrique Morente, romance 'Sentado entre los muertos'
39:31, José Menese,martinete 'Romance de Juan García'
Aunque algo antiguo, de un tiempo en que esto se camuflaba. Hoy el negocio no se oculta. A la vista está lo que mueve al Emperador en Pelota en sus decisiones políticas, sean agresivas (Venezuela, Colombia, Groenlandia...) o "pacificadoras" (Gaza, Ucrania...). Por estas últimas aspiraba al Premio Nobel de la Guerra (¿o se dice "de la Paz"?). Otra Corina le ganó la apuesta.
El botón de muestra que traigo procede de la Primera Guerra Mundial. Lo encontré estos días leyendo El libro negro del capitalismo, en la página 49.
Más escuetamente, el valor de la vida humana en la contabilidad de pérdidas y ganancias de una empresa lo relata en un vídeo muy breve Néstor Kohan.
(...)
Ésta es sólo la parte visible de las operaciones, cuyas características han sido el
apetito de conquista, la sed de beneficio, los objetivos de guerra secretos y los
manejos entre bastidores. Pero bajo los arrebatos patrióticos se esconde una
realidad más sórdida, la de la encarnizada defensa de los intereses particulares.
Un solo ejemplo entre otros muchos permite ilustrar la sórdida realidad: las
vicisitudes de la cuenca de Briey-Thionville.
Un santuario del capital internacional: la cuenca de Briey-Thionville
Los fabricantes de armas, entre los que destacaban Schneider en Francia y Krupp
en Alemania, estaban estrechamente unidos en una especie de trust internacional
cuyo secreto objetivo era acrecentar la inmensa fortuna de sus miembros,
aumentando la producción de guerra, de una parte y otra de la frontera. Con estos
fines, disponían de potentes medios para sembrar el pánico entre la población de
los dos países, con el fin de persuadirlas de que la otra parte sólo tenía un objetivo,
atacarles. Gran número de periodistas, de parlamentarios, eran generosamente
retribuidos para desempeñar ese papel. Por otra parte, un importante proveedor
francés, De Wendel, por añadidura diputado, tenía como primo a otro proveedor
alemán, Von Wendel, que ocupaba un escaño en el Reichstag. Se encontraban en primera fila, cada cual en su país, para comprar las conciencias y hacer escuchar
sus gritos de alarma patrióticos.
Todo este mundo tan especial —fabricantes de armas, periodistas,
parlamentarios— consiguió fácilmente lanzar a los dos pueblos a una loca carrera
de armamentos que ya no debía frenarse hasta la guerra. Sus jefes de Estado
respectivos, lejos de frenarles, los alentaban. Y especialmente el presidente de la
República francesa, Raymond Poincaré, de Lorena, educado en la idea de revancha
y dispuesto a cualquier falsedad, a cualquier fechoría, para reconquistar Alsacia y
Lorena. Los soldados alemanes y franceses iban a degollarse entre sí por estos
diferentes motivos.
Se les había enseñado a odiarse, mientras los fabricantes de armas y los estados
mayores, estrechamente unidos, seguían con satisfacción, en la retaguardia, el
desarrollo del drama que habían desencadenado conjuntamente.
Para profundizar más en la causa de esta inmensa engañifa y en que esta defensa
del territorio no fue más que palabras huecas que sólo sirvieron para encubrir los
más abominables chanchullos, conviene contar la historia de la cuenca de Briey,
pues resulta característica, sintomática.
Las minas de hierro de Briey-Thionville están a caballo entre las fronteras de
Luxemburgo, Francia y Alemania. Sus propietarios eran la familia franco-alemana
De Wendel. Esta cuenca era de una importancia capital en el desarrollo de la
guerra. M. Engerand, en un discurso pronunciado en la Cámara de diputados
después del conflicto, el 31 de enero de 1919, dirá: "En 1914, la región de Briey
suministraba ella sola el 90% de toda nuestra producción de mineral de hierro".
El propio Poincaré escribió en otra ocasión: "La ocupación por los alemanes de la
cuenca de Briey supuso un auténtico desastre, puesto que puso en sus manos
incomparables riquezas metalúrgicas y mineras de una utilidad inmensa para el
beligerante que las detentara". Ahora bien, ocurrió un hecho extraordinario: el 6
de agosto, la cuenca fue ocupada por los alemanes sin encontrar ninguna
resistencia. Más extraordinario todavía. El general de división encargado de la
defensa de esta región, el general Verraux,reveló posteriormente que su consigna
(contenida en un sobre que debía abrirse en caso de movilización) le prescribía
formalmente abandonar Briey sin combate.
La verdad, conocida mucho tiempo después, era la siguiente: se había alcanzado un
acuerdo entre algunos miembros del estado mayor y fabricantes de armas
franceses para dejar la cuenca en manos de los alemanes, con el fin de que la
guerra se prolongase (los alemanes no habrían podido proseguirla sin el mineral
de hierro) y que los beneficios de los fabricantes de armas se vieran acrecentados.
¡Que viva la legítima defensa en cuyo nombre se destripaba a lo largo y ancho de
los campos de batalla! Pero esta historia —¡verdaderamente edificante!— no
termina aquí. Durante todo el conflicto, ¡no hubo una sola ofensiva francesa contra
Briey! No fue sin embargo por falta de advertencias.
En efecto, en plena guerra, el director de las minas envió el siguiente mensaje al
senador Bérenger:"Si la región de Thionville (Briey) fuera ocupada por nuestras
tropas, Alemania vería reducida (su producción) a los aproximadamente siete
millones de toneladas de minerales pobres que extrae en Prusia oriental y en
varios estados más. Todas sus producciones quedarían paralizadas. Nos parece entonces que es posible afirmar que la ocupación de la región de Thionville
pondría fin de forma inmediata a la guerra, porque privaría a Alemania de la casi
totalidad del metal que necesita para sus armamentos".
El estado mayor francés y el presidente de la República fueron ampliamente
advertidos de estos hechos. Incluso le fueron suministrados a Poincaré dossiers
completos sobre este asunto por el diputado Engerand. Poincaré se negó a
intervenir. El estado mayor rechazó realizar ninguna ofensiva cerca de Briey. A
falta de ofensiva, de reconquista del terreno, se hubiera podido bombardear Briey
para inutilizar las instalaciones. Por el contrario, se aprobaron acuerdos secretos
entre los estados mayores francés y alemán a fin de que los trenes repletos de
mineral que se dirigían hacia Alemania no fuesen bombardeados en ninguna
circunstancia. Digamos de pasada que, claro está, estos mismos estados mayores
habían decidido igualmente no destruir sus respectivos cuarteles generales...
Estas dos bandas de gángsteres eran "regulares". Algunos aviadores franceses, no
obstante, desobedecieron las órdenes recibidas y lanzaron algunas bombas sobre
las instalaciones de Briey. Fueron castigados severamente.
¿Por medio de quién fueron enviadas las prohibiciones de bombardear? Por medio
de un cierto teniente Lejeune –muy poderoso, a pesar de ser un simple teniente–
que en la vida civil era ingeniero agregado en las minas de Joeuf y empleado de M.
De Wendel.
Galtier-Boissiére:"Para no lesionar intereses privados muy poderosos, y para
evitar infringir los acuerdos secretos concluidos entre metalúrgicos franceses y
alemanes, se han sacrificado, en ineficaces empresas militares, cientos de miles de
vidas humanas, salvo en un lugar: Briey-Thionville, donde durante cuatro años
Alemania ha extraído con toda tranquilidad los recursos para continuar la guerra".
¡Pero mientras tanto la familia franco-alemana De Wendel obtenía beneficios!
Éste no es más que un ejemplo, entre otros muchos, de los acuerdos de los
proveedores y de los gobiernos de los países en guerra. El balance humano sin
embargo fue muy duro.
A la vista de estas cifras sobran los comentarios. Esto representa más de 5.000
muertos diarios en todos los frentes durante toda la duración de la guerra.