lunes, 15 de julio de 2019

¡Que así no es!

No podemos saber con absoluta certeza lo que había en la cabeza de Felipe González cuando decidió saltar al ruedo como "el compañero Isidoro". Más probable es acertar sobre sus razones cuando elaboró (o le elaboraron) aquel equívoco juego de palabras "de entrada no". Lo cierto es que le bastó una holgada subida al gobierno para dar la vuelta y reconducir a la grey a un "no hay salida", mensaje cuyo sentido, también doble, anticipaba la célebre There Is No Alternative en la que Margarita la Tornera zambulló a su país.

Pasan los años y la horma va ahormando la blanda piel de los sufrientes. Así Zapatero, que inesperadamente se encontró a la cabeza de una protesta social no prevista, hubo luego de aplacar las iras imperiales tras la retirada de Irak, tragando sapos y culebras.

Tiempo después, tras una ducha de agua fría económica, recibió alguna conminativa orden de recortar lo que fuere, y decidió por la vía de urgencia bajar el sueldo a los funcionarios. A los tales se nos puso cara de zapato, pero nadie osó protestar más de lo políticamente correcto, es decir, en voz bajita. Casi a renglón seguido, otra llamada de la superioridad obligó a romper y zurcir el artículo 135 de la constitución.

Sigamos sin salir de este sufrido país de países. ¿Qué le dirían a Pedro Sánchez para que, presa del pánico, hiciera aquella ridícula oferta a Maduro para que convocara elecciones "en el plazo de ocho días"? En privado tal vez se sonroje. En público lo debe ocultar bajo una espesa capa de maquillaje.

Maquillaje electoral que, una vez más, lo llevó a proponer los consabidos "cambios" que ahora se quedan en papel mojado (¿con qué fluido?), luego de que el miedo al rampante cerbero tricípite de la derecha relanzara ese "voto útil" de tan escasa utilidad, que funciona sobre todo si una de las cabezas del perro amenaza con la vuelta a un negro pasado.

Y ahora, fracasado el asalto a los cielos, quiere un gobierno monocolor, de un color mono, alejado del rojo y del morado. Eso sí, exigiendo la cooperación en lo que a él le pete (o le peten) diseñar.

La historia se repite. Aún peor fue el viraje de Tsipras, otro asaltante a los cielos, que se mantuvo en sus trece durante mucho tiempo, hasta convocar un referéndum sobre las exigencias de la troika (otro can cerbero), para en pocas horas profanar los resultados del primero y plegarse a los dictados de la segunda.

De este modo, se van alternando gobiernos reformistas que reforman al revés y derechistas que consolidan lo reformado. Y los de la blanda piel van abandonando el interés por unas elecciones que en su opinión no sirven para nada.

Así no es...
...

Inmediatamente antes de las elecciones:


Después de tantos sacrificios y recortes, la deuda ha seguido aumentando sin parar
JOAQUÍN ESTEFANÍA


Protestas en 2009 en Atenas.


Inmediatamente después de las elecciones:


Nueva Democracia logra la primera mayoría absoluta de un partido griego desde 2009, cuando empezó la crisis
MARÍA ANTONIA SÁNCHEZ-VALLEJO


Resultado de imagen de mitsotakis


Unos días después:

Se mira uno en el espejo del país heleno y se dice: allá vamos sin remedio
JUAN JOSÉ MILLÁS


Kyriakos Mitsotakis junto a Alexis Tsipras, el pasado 8 de julio en Atenas.

Alexis Tsipras, que llegó a la política para salvar a Grecia del Gobierno conservador que la había arruinado, acaba de cederle el paso a Kyriakos Mitsotakis, representante de aquella derecha despilfarradora y corrupta. No se alternan en el ejercicio del poder, sino en el del salvamento de la patria. Mientras la salvan, sus habitantes se hunden en una miseria cada vez más profunda. Es posible que Yanis Varoufakis, pese a ir en moto y camiseta, tuviera más razón que un santo. Pero Tsipras decidió moderarse donde moderación significaba estrangular al contribuyente. Europa puede estar tranquila.

Y no solo por Grecia. Puede estar tranquila por España también, sumisa a la lógica ultracapitalista que reduce a las clases medias a la mínima expresión en beneficio de las altas, a las que seguimos realizando dócilmente transferencias de renta a través de los sueldos basura, de la subida de los alquileres de los pisos, del IVA, del IBI, de las facturas del gas o la electricidad y un largo etcétera de “medidas sociales” que durante estos años han aumentado la fortuna de los ricos a costa de la pérdida de bienestar material de los asalariados. Nos hallamos en la senda de hostigamiento contra la población trabajadora ensayada con éxito en Grecia. La gente prefiere suicidarse a manifestarse.

Se mira uno en el espejo del país heleno y se dice: allá vamos sin remedio. Y no lo dice por mera intuición, sino porque ha leído informes como el de Oxfam Intermón que parece una novela de terror. De esa novela de terror, cuyo tema es la desigualdad, ha venido a salvarnos Pedro Sánchez. Si fracasa, haremos lo que en Grecia: elegir de nuevo a los que nos hundieron en la corrupción y en la miseria. Votar se va pareciendo, cada vez más, a cambiar de canal.

martes, 9 de julio de 2019

Informe...

Parte final y recomendaciones del informe Marset al Parlamento Europeo, cuya publicación inicié aquí y proseguí aquí.

Se refleja en esta parte la queja por un modelo de construcción europea que atropella la sostenibilidad en aras a un imposible crecimiento económico eterno.

Se constata, a día de hoy, la persistencia en sostenella y no enmendalla.

Valga esta imagen como advertencia. Después del último estirón no hay nada.



4. EXPERIENCIA DEL PE Y DE LA UE EN TORNO A LA CONFIGURACIÓN DEL ACTUAL MODELO DE CRECIMIENTO ECONÓMICO. EL MODELO ECONÓMICO PREFIJADO EN MAASTRICHT COMO CONTRADICTORIO CON EL MODELO DE DS.


La experiencia de las instituciones europeas es positiva e insuficiente, contradictoria en este tema del DS (*). Por una parte, nos encontramos con que el Parlamento Europeo, con una gran cantidad de informes, resoluciones y opiniones, es totalmente favorable a las tesis del DS, pero, por otra, con que una buena cantidad de decisiones y propuestas de la Comisión y del Consejo abundan en el sentido contrario, el del crecimiento económico (CE), subordinando las consideraciones medioambientalistas a dicho crecimiento. Pero a la hora de la verdad lo que prima son las consideraciones desarrollistas desde la óptica del crecimiento cuantitativo.

El PE ha demostrado su sensibilidad manifiesta hacia la importancia de la I+D y el DS en muchos Documentos (*). Pero en todas las manifestaciones se observa que la I+D se convierte al final en aspecto subordinado de un proceso económico y técnico, el determinado por el proceso de Crecimiento Económico, que en la práctica es degradador del medio ambiente. La Comisión y el Consejo no han tenido la sensibilidad del PE en esta materia medioambiental. Es cierto que formalmente se aprecia la necesidad de respetar el Medio Ambiente, pero el Consejo es claramente más "desarrollista", aplicando la conocida fórmula de Keynes (*).

El Tratado de Maastricht sitúa claramente en qué se basará el modelo económico europeo al apostar sin ambages (los famosos criterios de convergencia, art. 109J) por el Crecimiento Económico (CE) frente al Desarrollo Sostenible (DS), convirtiendo en secundarios todos los demás aspectos, incluidos los medioambientalistas o sociales. No deja de ser contradictorio que exista un Título sobre Medio Ambiente, el XVI, y no aparezca una política energética, tan importante para llevar adelante una política de protección del medio ambiente. Asimismo el Título sobre I+D tiene como objetivo la competitividad y no aparece para nada la preocupación por el medio ambiente. Efectivamente los art. 130R y ss., presentan buenas intenciones basadas en cuatro principios, la cautela, la acción preventiva, la corrección de los atentados al medio ambiente, preferentemente en la fuente misma, y el de quien contamina paga. Sin embargo el principio de subsidiariedad y la inconcreción de objetivos, siempre a determinar posteriormente, la ausencia de política energética y seguidismo de la política de I+D del modelo de CE, contrastan con la obligatoriedad y concreción de las medidas de Convergencia, y dejan en papel mojado las buenas intenciones medioambientalistas. La Comisión es más sensible frente a los temas medioambientales y el DS. El Libro Blanco de Delors, intenta paliar el paro creciente con un ambicioso plan de infraestructuras dinamizadoras del crecimiento económico, y con la propuesta de tasas ecológicas. Pero al continuar con los mismos principios (Plan de Convergencia), con la consecuente persistencia y agudización de las desigualdades territoriales y sociales, lleva a la Europa de varias velocidades e incide negativamente en el medio ambiente. Hay que recordar a este respecto lo que afirmaba Carlo Ripa di Meana de que el crecimiento económico adicional impulsado por la creación del Mercado Único generaría un incremento de las emisiones de SO y NO, un tercio más de residuos sólidos por el mayor consumo, aumento del 50% del tráfico por carretera, incremento del parque automovilístico (17 millones más de automóviles), y mayor tráfico aéreo. Es decir, se dispara el consumo energético con todas sus consecuencias, como ya lo indicaba la European Round Table of Industrialist "El crecimiento económico debe tener prioridad sobre las consideraciones medioambientales, con el fin de permitir a la sociedad asumir los costes de reparar los impactos sobre el entorno".

La comunicación "Una política de competitividad industrial para la Unión Europea" deja claro, tras la mención a la preocupación medioambiental que los principios son: el fomento de la inversión inmaterial, el desarrollo de la cooperación industrial, el establecimiento de una competencia leal a escala interior e internacional y la modernización de la función de los poderes públicos. En definitiva se apuesta por la alta tecnología en el sentido del crecimiento económico competitivo y las fuerzas del mercado. Sólo existe una mención genérica, en medio de múltiples menciones de otra naturaleza, a "Intensificar y coordinar los esfuerzos en el sector de las tecnologías limpias y creación de incentivos económicos". Y la comunicación "Investigación y Desarrollo Tecnológico. La coordinación mediante la cooperación", de las ocho áreas especificadas ni una sola tiene que ver con los objetivos del DS.


5. CONDICIONES PARA QUE EL PE PUEDA RECOMENDAR ORIENTACIONES QUE PROMUEVAN UNA EFICAZ INCIDENCIA DE LA I+D EN LA CONFIGURACIÓN DELMODELO DE DS.


Por lo expuesto se desprende que el PE será eficaz y podrá ver plasmada su voluntad de avanzar hacia un modelo de DS si en la revisión del Tratado de Maastricht se adoptan modificaciones tendentes a:
A) dotar al PE de mayor capacidad en la toma de decisiones y en el seguimiento y control de las mismas. 
B) facilitar la función del PE en la representación y canalización de la inquietud de la ciudadanía europea en estas materias, así como la de iniciativa en el seno del tejido social con tales finalidades. 
B) modificar profundamente los criterios que priman el modelo de CE y especificar en su lugar los que deben dan lugar a uno de DS. 
C) modificar en tal sentido, de forma sustancial los Títulos XV y XVI. 
D) establecer una política energética que permita la real convergencia social y medioambiental congruente con el DS.





















sábado, 6 de julio de 2019

Informe desde el siglo XX

Tan importante como la resolución presentada por el ponente Pedro Marset, proponiendo al Parlamento Europeo una política comunitaria de investigación y desarrollo sostenible, es la exposición de motivos que la apoya y justifica.

Prosigo la publicación del documento completo con la primera parte de dicha exposición.
























EXPOSICIÓN DE MOTIVOS


1. LA CONTRIBUCIÓN DE LA I+D AL CRECIMIENTO ECONÓMICO.

A partir de la Segunda Guerra Mundial, la ciencia, bajo la forma de I+D, constituye un factor esencial en el crecimiento económico (Big Science (*), Revolución Científico-Técnica (*)), de forma que, en el proceso de la producción de mercancías, el período que transcurre entre que se concibe la idea de una nueva mercancía y aparece en el mercado de forma competitiva ha ido reduciéndose desde pocos años (unos 6) a meses (unos 3), gracias a la correspondiente innovación tecnológica que ahorra tiempo de trabajo y aporta valor añadido. La actividad científica nunca ha sido una tarea neutra social o políticamente, pero en estos momentos y circunstancias su responsabilidad alcanza dimensiones extraordinarias al prefigurar parte importante de la conducta y estructura de la futura sociedad. En la empresa de hacer realidad un modelo de Desarrollo Sostenible, diferente sustancialmente del actual, la actividad en I+D puede y debe desempeñar un papel de primera magnitud, aunque el impulso definitivo sea de naturaleza social, político.



El proceso actual de introducción creciente y acelerada de innovación tecnológica lleva a unos resultados paradójicos en dos esferas, la social y la de la naturaleza. En la social por coincidir el crecimiento económico exponencial en la producción de mercancías, y consecuentemente en el consumo de las mismas, con un aumento del PIB en los países OCDE entre 1973 y 1993 de un 2.5% anual, con la reducción de las horas de trabajo necesarias para tal producción, pues la hora trabajada cada vez es más eficaz merced a la innovación tecnológica, el paro pasó del 3% en 1970 al 11% en 1994, (crecimiento sin empleo (*)), y con la simplificación del uso de la fuerza de trabajo en las tareas productivas. Y en la esfera de la naturaleza por aumentar igualmente esta multiplicada eficacia y productividad la extracción y uso de los elementos de la Naturaleza (materia prima, agua, atmósfera) y la expulsión a la misma de desechos de todo tipo, altamente perjudiciales (Raubwirtschaft) (*), con las alteraciones irreversibles en los equilibrios y dinámicas naturales (*). El primer efecto mencionado, el socioeconómico, lleva, a causa del modelo de economía liberal en el que tiene lugar, por una parte a la reducción de la mano de obra, al paro estructural y a las consecuencias de ello derivadas (menor base recaudatoria, disminución proporcional de los ingresos públicos, reducción de la masa salarial global, recortes en las prestaciones sociales, justo cuando más se necesitan, crisis del Estado de Bienestar (*), etc.), y por otra, por la simplificación y automación tecnológica, favorece el trasladar a regiones de mano de obra muy barata los procesos productivos (nomadismo del capital o deslocalización de la industria), con el consecuente dumping social. La multiplicación y coincidencia de estas iniciativas tanto en Europa como en el resto del mundo obliga a que este proceso esté sometido a una continua aceleración en aras de la competitividad. El resultado último es aumentar la desigualdad entre unos países y otros, aumentando la diferencia Norte-Sur. El PIB global crece, coincidiendo con el incremento de la deuda nacional en los países del Tercer Mundo (*). El segundo efecto mencionado, el acaecido en la naturaleza, supone un deterioro de las condiciones medioambientales por la necesidad de acelerar la consecución de materia prima, el uso de la energía, la emisión de contaminantes, y el transporte de las mercancías. Hay que señalar a este respecto que no tenían por qué ser las tecnologías usadas duras, sino que podían ser "blandas", con menor ataque a la Naturaleza. Las modificaciones una vez desencadenadas devienen irreversibles y suponen tanto las conocidas, cambio climático y efecto invernadero, disminución de la capa de ozono, etc., como la eliminación de la biodiversidad, reducción de las masas forestales (*) y de suelo fértil y recursos vivos (desertificación), eliminación de recursos naturales, desregulación patógena de la biodiversidad, aumento de contaminantes potencialmente patógenos (cancerígenos) y residuos tóxicos, etc..

2. LA PROPUESTA DE DESARROLLO SOSTENIBLE FRENTE A LA DE CRECIMIENTO ECONÓMICO.

La dinámica del modelo económico actual, de crecimiento económico, fruto de la lógica de las fuerzas individuales del mercado en aras del máximo beneficio (políticas neoliberales), congruente con la interpretación kantiano-positivista de la creciente e ilimitada eficacia de la especialización científica (*), precisa, no solamente del consumo acelerado de mercancías cada vez más efímeras, sino de la reinversión creciente de los beneficios obtenidos. La concentración creciente del capital y del proceso de trabajo lleva al control mayoritario de grandes cuotas del mercado; la concentración en las autopistas de la información lleva a que un tercio de la sociedad controle a los otros dos tercios; asimismo a que la tecnología en lugar de ser instrumento para la emancipación humana sea un instrumento al servicio del mercado. Todo ello agrava las consecuencias descritas anteriormente de ataque al medio ambiente, paro creciente y nomadismo del capital (especulaciones financieras en los flujos internacionales) o deslocalización empresarial, con la consiguiente inestabilidad social, económica y política.

Ante tal panorama aparecen múltiples voces reclamando un cambio del rumbo socioeconómico, para oponer al actual modelo de crecimiento económico (CE) dominado por las fuerzas del mercado esquilmadoras de los recursos naturales, el de desarrollo sostenible (DS) guiado por dos principios, el de la solidaridad generacional con el futuro de la humanidad y el de respeto al medio ambiente, a la naturaleza. Esto ya no se puede hacer exclusivamente por el mero juego de las fuerzas del mercado (*) sino que hay que introducir cierto grado de intervención consciente, pública, democráticamente decidida y gestionada, y en este sentido el papel del Parlamento Europeo puede ser crucial y ejemplar. No se puede pensar en un crecimiento ilimitado, puesto que casi todos los componentes que intervienen en la producción y distribución de mercancías son limitados (*). También resulta claro que la alternativa no puede ser una brusca interrupción de la dinámica actual, inasumible por significar empobrecimiento e imposibilidad de satisfacer las necesidades sociales (individuales y colectivas) de la sociedad occidental y de parte de toda la humanidad.

Desde el punto de vista de la expresión global de la humanidad, la toma de conciencia sobre esta cuestión se ha traducido en exigencias de iniciar tales transformaciones para lograr un modelo de desarrollo sostenible. De esta forma es clásico el Informe Meadows (MIT) del Club de Roma sobre los Límites del Crecimiento de 1972, así como la llamada a la necesidad de iniciar la "Gran Transición" hacia un modelo Sostenible por Alexander King y Bertrand Schneider (*). De la misma forma se interpreta en el ámbito más oficial, institucional, el informe "Un programa para sobrevivir" de Willy Brandt (ONU, 1980), el Informe "Nuestro Futuro Común" de Gro Harlem Brundtland de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo (1987), que introduce oficialmente el concepto de Desarrollo Sostenible, aunque con sus dos acepciones contradictorias, la de crecimiento (económica) y la de desarrollo sostenible (ecológica), la Conferencia de Río de Janeiro (1992), que no pudo incluir decisiones globales sobre el Clima y sobre otras materias, la de El Cairo (1994), y la última de Copenhague (1995) sobre El Derecho a una Sociedad Sostenible.

Desde un punto de vista abstracto, se trataría de hacer compatible una visión del mundo y de la realidad como un conjunto íntimamente interrelacionado, en el que no se puede actuar sobre una de las partes sin que se vea afectada la totalidad. Es decir pasar de una visión kantiano-positivista de irreversible crecimiento del mercado con sus protagonistas individuales y de la eficacia de la especialización científica a una visión aristotélica, holística, de armonía y equilibrio social y científico y de participación y justicia sociales (*). Para este objetivo el esfuerzo en I+D puede y debe desempeñar un papel crucial. Ello es así por, 
1) la aceleración de los procesos de cambio y de reorganización social y ecológica, 
2) la creciente interconexión entre los sistemas sociales y ecológicos (a nivel local y global), 
3) el creciente impacto de las acciones humanas en los procesos sociales y ecológicos, 
4) la interdependencia mundial entre naciones y entre procesos locales y globales, 
5) la creciente complejidad de los sistemas sociales, económicos y políticos a nivel nacional e internacional.
Los puntos básicos del nuevo modelo serían:
a) sistema fiscal solidario y ecológico,
b) planificación democrática, participativa e integradora de recursos (vinculación territorial, local),
c) regulación socioambiental del mercado (reutilización),
d) reorientación del gasto público hacia actividades socialmente rentables,
e) reconversión ecológica de la política industrial (bienes robustos),
f) control democrático del sistema financiero,
g) política de defensa no agresiva,
h) política energética, de transportes y de infraestructura alternativa basada en la austeridad y eficiencia,
i) política exterior solidaria con el Sur.
Estos puntos básicos de la alternativa (DS) inciden en cada uno de los elementos cruciales del proceso, el productivo, consumo, distribución, los aspectos financieros, y de formación e información ciudadana (*).

En concreto la comunidad internacional en el informe citado de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo (1987) postuló 10 puntos estratégicos para la progresiva instauración del modelo de Desarrollo Sostenible (*). La propia Agencia Europea del Medio Ambiente también sugiere 12 iniciativas de envergadura para aplicar el nuevo modelo de DS (*).

Se puede resumir el papel inmediato de la I+D con vistas a la instauración de DS señalando que su contribución más importante será la de diseñar la etapa intermedia de tal proceso. Es decir, no resignarse a que la I+D aporte paulatinas mejoras tecnológicas, de eficacia y eficiencia en el respeto al medio ambiente, siendo esto importante, ni tampoco pensar que bastarán medidas disuasorias del tipo de las ecotasas o similares siendo también, claro está, importantes, sino llevar a cabo la configuración del proceso intermedio de paso del actual modelo al del futuro. En definitiva se trata de tener en cuenta los componentes que caracterizan la lógica del actual modelo de crecimiento económico (CE) y de tomar en consideración las que constituyen el objetivo del modelo de DS para proponer las transformaciones necesarias con el fin de que la evolución no sea ni traumática ni regresiva, sino beneficiosa.

3. CONDICIONES PARA QUE LA I+D PUEDA INCIDIR EFICAZMENTE EN LA CONFIGURACIÓN DE UN MODELO DE DS.

Se puede afirmar que, a la vista de la experiencia tenida hasta la fecha por la actividad de I+D en Europa, en Estados Unidos de Norteamérica y en Japón, por sólo mencionar los enclaves más significativos, el desarrollo de esta actividad, en sus componentes diversos, ya sobre la naturaleza de los temas o líneas de investigación, como sobre sus prioridades, prefigura, en sus grandes rasgos, lo que más tarde será realidad industrial y económica (*). Por ello, para una cuestión de tanta trascendencia como la de la contribución que puede aportar la I+D europea a la configuración de un modelo socioeconómico de DS, la respuesta ha de ser decidida y contundente. Decidida en cuanto que debe pretender ir a la raíz del modelo de DS a instaurar, y contundente por intentar al menos que de su intervención se deriven las consecuencias deseadas.

Hay que tomar en consideración las conclusiones que señalan en su estudio Christian Hey y Uwe Brendle del European Environment Bureau (1994) (*) sobre el retraso en la adopción de decisiones favorables a un modelo de DS: 
A) el bloqueo en el proceso de toma de decisiones por parte de los "perdedores", 
B) la falta de consideración sobre las dimensiones globales del tema
C) la interpretación del principio de subsidiariedad
D) la falta de atención a las dimensiones sociales del problema, 
E) la falta de apoyo a otros protagonistas sociales que no sean los representantes de la industria.
A la vista de las consideraciones anteriores se pueden formular como condiciones para que la I+D pueda incidir eficazmente en la configuración de un modelo de DS, yendo de las más globales a las más concretas, las siguientes:

1ª. Pacto social, o Consenso Social sobre la centralidad de la I+D en la transición de un modelo económico a otro.

Hay que recordar que la I+D no ocurre en una torre de marfil ni en un contexto neutral sino que se desenvuelve en medio de una determinada estructura institucional social y gracias a un conjunto de decisiones y normas que la condicionan, en donde han participado diversos agentes sociales. Por ello la primera cosa a dilucidar es si se reducirá la actuación para estos fines a la promoción e incentivación de iniciativas de equipos de investigación que traten de conseguir descubrimientos en los distintos aspectos de la producción, distribución y consumo económicos o se llevará a efecto una acción de envergadura, múltiple, coordinada, que afecte por igual a todos los países de la UE. Es decir, para una tarea tan importante no basta con la continuación de las políticas al uso de fomento de la I+D aplicadas hasta la actualidad, que han demostrado su limitada, escasa eficacia, sino que se precisa de un Pacto Social, de un consenso que garantice la voluntad y comprensión de la inmensa mayoría sobre lo que se desea, y en donde cobren sentido las actuaciones de I+D decididas. Habrá que averiguar si tal como está el Tratado de Maastricht permite tal intervención consciente de la UE o habrá que modificar dicho Tratado, en la oportuna revisión, en el sentido deseado.

Ello es así porque el modelo de DS implicará:
a) un uso diferente de la tecnología, con un reparto del trabajo y una disminución de la jornada laboral,
b) unas pautas de consumo totalmente diferentes, con menor ritmo del mismo, y con suministro de productos duraderos, robustos,
c) moderación, austeridad en el uso de la energía, independientemente de la mejora en su eficiencia,
d) ligazón del capital humano a los enclaves locales, naturales en los que radiquen las actividades económicas, con fomento en la participación y toma de decisiones de las entidades locales (municipios, regiones, gobiernos nacionales, entidades financieras públicas y privadas, etc.) y de los protagonistas sociales (sindicatos, ONGs, etc.),
e) igualmente modificación de las decisiones en relación a los productos a fabricar, los procesos a utilizar, las materias primas y procedimientos energéticos, etc.
Parece obvio que sin consenso o pacto social no hay posibilidad de avanzar en la dirección señalada.

2ª. Planes integrales de I+D por sectores de actividad económica.

Como consecuencia de lo indicado en el párrafo anterior, la plasmación de esa voluntad de avance se llevaría a cabo con la puesta a punto de planes de trabajo en I+D integrales, a gran escala, para cada uno de los sectores productivos, con abundantes recursos, y con la participación de equipos e instituciones de todos los países de la UE, así como de países terceros. El ejemplo pertinente del proyecto Manhattan, tan tristemente (*) de moda, demuestra cabalmente la eficacia de una tal acción para un fin considerado muy importante.

3ª. Centralidad de la conducta social en el paso de un modelo a otro.

Precisamente, el que se trate en realidad del paso de un modelo económico a otro, le confiere relevancia a las cuestiones relativas a las conductas sociales implicadas. Ello es así por entrar en colisión las dos dimensiones del desarrollo económico (la economicista y la ecológica (*)) y al no poder simultanear en todas sus acepciones el crecimiento económico con los actuales ritmos, con la configuración de un modelo de DS (*). Es decir, la transición de un modelo de desarrollo económico cuantitativo a otro de desarrollo sostenible, caracterizado por la mejora cualitativa (condiciones de vida, extensión a toda la población y a toda la humanidad, responsabilidad intergeneracional con el respeto a la naturaleza, austeridad en el consumismo, dimensión colectiva de algunas conductas como la del transporte, adaptación a las condiciones naturales del medio ambiente local y comarcal, etc.) sitúa en el centro las pautas de conducta de consumo y de trabajo que tenemos ahora en Europa. De ahí que en los temas de I+D de la transición de un modelo de CE a otro de DS deban incluirse no solamente los aspectos tecnológicos, sino que deben tener un lugar central los sociales, relativos a la transición del modelo de consumismo de productos cada vez más efímeros a otro de austeridad y consumo de productos robustos, duraderos, de un modelo de individualidad pretendidamente autosuficiente a partir de obtener del mercado la satisfacción de todas las necesidades a otro de complementación del mercado con otras fórmulas de colaboración social en la satisfacción de dichas necesidades, de un modelo de trabajo competitivo individualista a otro de menor duración de la jornada, de trabajo en equipo y coparticipación en las decisiones (y beneficios) y mayor tiempo libre en la comunidad donde se reside. No será resultado la instauración de un nuevo modelo económico de DS de un descubrimiento tecnológico "maravilloso", "definitivo", sino de un convencimiento individual y colectivo de los beneficios "cualitativos" del nuevo modelo.

4ª. Análisis de los grandes problemas medioambientales europeos y mundiales.

La necesidad de concienciación sobre lo que supone el actual modelo de "Raubwirtschaft" es imprescindible si se desea favorecer la conveniencia del nuevo modelo de DS. Para ello se precisa un esfuerzo sostenido, superior al actual en medios y perspectivas, y centrado en los grandes temas, tanto desde un punto de vista científico y técnico como desde el social y jurídico: 
a) cambio climático (sequía, inundaciones, crecimiento de la temperatura media, etc.), 
b) situación de contaminación y degradación en los mares, en concreto el Mediterráneo y el Báltico, 
c) deforestación, lluvias ácidas, 
d) desertificación, pérdida de suelo fértil, 
e) agotamiento de recursos pesqueros, 
f) aspectos jurídicos y fiscales de cada proceso productivo, 
g) subsidiariedad, tasas ecológicas, 
h) análisis económico del DS, acepción de capital humano, capital natural, flujos y movimientos de capitales financieros, actuaciones especulativas, competitividad, formas de participación de los agentes sociales en cada una de las fases del proceso productivo, capital local frente a capital transnacional.

5ª. Análisis de los aspectos tecnológicos de los procesos productivos con vistas a la adopción de un modelo de DS.

La actividad productiva requiere un esfuerzo mantenido encaminado a introducir en cada uno de los componentes del proceso productivo modificaciones que eviten el deterioro de la naturaleza y promuevan la implicación social en el nuevo modelo. De esta forma hay que recordar que mientras una opción por la energía nuclear supone una sociedad centralizada y jerarquizada, con menor democracia, debido a la naturaleza de la fuente, su escasez y su control, una decisión a favor de las energías renovables significa, al ser fuentes difusas, casi omnipresentes, el optar por una sociedad descentralizada, plural y participativa, con mayor democracia, con profundización de la misma. Se vislumbra un nuevo papel para la ciudadanía, los municipios, los poderes locales. En este sentido son pertinentes, de acuerdo con los principios del DS, las investigaciones relativas a: 
a) la mejora en la eficacia y eficiencia en la extracción de materiales, 
b) el uso de la energía, las energías renovables, la eficiencia energética, 
c) la producción de mercancías según unas características determinadas (durabilidad, resistencia, reúso, aditamentos, emisiones, etc.), 
d) la distribución y comercialización de las mismas, 
e) agricultura de bajos insumos, no intensiva, ecológica, 
f) materiales duraderos (robustos), 
g) reducción de contaminantes
h) las tecnologías blandas.

jueves, 4 de julio de 2019

Informe llegado desde el lejano siglo XX

Pedro Marset Campos, además de haber sido catedrático de Historia de la Medicina y decano en la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia, es miembro destacado del Partido Comunista de España y de Izquierda Unida. Ha sido hasta hace poco tiempo director de Nuestra Bandera.

Diputado en el Parlamento Europeo, integrado en el Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea / Izquierda Verde Nórdica, desempeñó allí un importante papel como miembro de las comisiones de Asuntos Exteriores, Derechos Humanos, Seguridad Común y Política de Defensa. Fue vicepresidente de la Delegación para las Relaciones con los Países de Sudamérica y MERCOSUR. Continuó después su labor política como responsable de Europa dentro de la dirección del Partido Comunista y como miembro del Partido de la Izquierda Europea.

También tuvo Marset un importante papel en la Comisión de Investigación, Desarrollo Tecnológico y Energía, destacando este informe sobre política comunitaria de investigación y desarrollo sostenible.

Los partidos de la izquierda autodenominada transformadora están inmersos en mil y un conflictos diarios, más o menos importantes pero siempre urgentes. Constantemente amenazados por la inmediatez de futuras elecciones. Ninguneados en esta selva mediática, no estar en las instituciones pulveriza su influencia, su visibilidad y su mera supervivencia.

Por eso no han prestado más atención a estos temas ecológicos y ambientales, hasta que el cambio climático en curso los ha traído al primer plano (y aún les cuesta bastante publicitar y afrontar debidamente el inminente agotamiento de recursos no renovables, en particular los energéticos, tema impopular por afectar seriamente a la vida de los ciudadanos).

Pero en el seno de esta izquierda no simplemente reformista hace ya muchos años que estos temas se debatían y muchos los tomaban en consideración.

Fue muy importante que se tratara el tema en el Parlamento Europeo, aunque dentro de esta Unión que nos encadena a la moneda única su influencia sea casi testimonial, frente a una Comisión Europea férreamente sometida al poder financiero.


Desarrollo sostenible




















Mediante carta de 3 de marzo de 1995, la Comisión de Investigación, Desarrollo Tecnológico y Energía solicitó autorización para elaborar un informe sobre la política comunitaria de investigación y desarrollo sostenible.

En la sesión del 13 de junio de 1995, el Presidente del Parlamento Europeo anunció que la Conferencia de Presidentes de Comisión había autorizado a la comisión a que elaborara un informe sobre este tema.

En la reunión del 20 de junio de 1995, la Comisión de Investigación, Desarrollo Tecnológico y Energía designó ponente al Sr. Marset Campos.

En las reuniones de los días 2 y 3 de septiembre de 1996, 9 y 10 de octubre de 1996 y 18 y 19 de noviembre de 1996, la comisión examinó el proyecto de informe.

En la última de estas reuniones, la comisión aprobó la propuesta de resolución por unanimidad.

El informe fue presentado el 20 de noviembre de 1996 (A4-0382/96).

En la sesión del 29 de enero de 1997, el informe fue devuelto a comisión, de conformidad con el apartado 1 del artículo 129 del Reglamento.

En las reuniones de los días 8 de abril de 1997 y 12 de mayo de 1997, la comisión examinó el segundo proyecto de informe.

En la última de estas reuniones, la comisión aprobó la propuesta de resolución por 14 votos a favor y 11 en contra.

El segundo informe se presentó el 20 de mayo de 1997.

Abreviaturas empleadas en el informe:
  • CE Crecimiento Económico
  • CIG Conferencia Intergubernamental
  • DS Desarrollo Sostenible
  • I+D Investigación y Desarrollo
  • I+DT Investigación y Desarrollo Tecnológico
  • TUE Tratado de la Unión Europea
  • UE Unión Europea
  • UEM Unión Económica y Monetaria
Sigue la parte resolutiva:

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN

Resolución sobre la política comunitaria de investigación y el desarrollo sostenible



El Parlamento Europeo,
Vistas sus Resoluciones
(sigue un listado de 16 resoluciones anteriores)

Visto el artículo 148 de su Reglamento,

Visto el informe de su Comisión de Investigación, Desarrollo Tecnológico y Energía (A4-0382/96),

Visto el segundo informe de su Comisión de Investigación, Desarrollo Tecnológico y Energía (A4-0170/97),

A. Considerando que, a partir de la segunda guerra mundial, la ciencia, dentro del marco de la I+D, ha constituido un factor esencial en el crecimiento económico (CE) al reducir el período que transcurre entre la concepción de una nueva mercancía y su aparición en el mercado, 
B. Considerando que efectos adversos de las nuevas tecnologías favorecen el nomadismo del capital y el traslado de los procesos productivos a regiones de mano de obra muy barata, lo que conlleva la deslocalización de la industria y "dumping" social consecuente, 
C. Considerando que para resolver los problemas ocasionados por el actual modelo de CE, dominado por fuerzas de mercado que consumen intensivamente recursos naturales, es necesaria la adopción de un modelo de desarrollo sostenible (DS) guiado por los principios de la solidaridad generacional y el respeto a la naturaleza, que se apoye en el papel crucial de la I+D, 
D. Considerando que sin un consenso ni el concurso de un cierto grado de intervención directa, pública, decidida y gestionada democráticamente, no se conseguirá avanzar hacia un modelo de DS, 
E. Considerando fracasada la conocida expresión de Keynes: "La avaricia y la usura deben ser nuestros dioses durante un poco más de tiempo aún, puesto que sólo ellos nos pueden hacer salir del túnel de la necesidad económica", 
F. Deplorando que el Tratado de la UE regule el ámbito del medio ambiente sin establecer una muy necesaria política comunitaria de energía; y que, asimismo, en el objetivo de la política de I+D se enuncia la competitividad internacional sin suficiente preocupación por el medio ambiente,
1. Constata que el modelo actual de CE repercute negativamente en las esferas social y ambiental, ya que por aumentar la eficacia y modificar el uso del trabajo existe el peligro del aumento de paro estructural; cuanto porque amenaza acelerar el consumo de materias primas y energía, la emisión de contaminantes y el transporte de productos;

2. Opina que la innovación tecnológica puede contribuir a la solución de los problemas medioambientales a través de un uso más eficaz de las materias primas y la energía y evitando la emisión de materias contaminantes;

3. Estima que ha de superarse la orientación unilateral de CE cuantitativo en la que el mercado se convierte en instrumento regulador de un desarrollo que se postula sin límite, y que consume mercancías cada vez más efímeras;


Transición al modelo de Desarrollo Sostenible

4. Considera que en la transición hacia un modelo de DS es deseable plantear un consenso o acuerdo social basado en una visión del mundo como un conjunto complejo de elementos íntimamente interrelacionados, en el que la actuación aislada sobre uno de ellos afecta a la totalidad, y de modo que los aspectos sociales, científicos y técnicos revistan un carácter central para la concepción del modelo de DS;

5. Juzga pertinente establecer como orientaciones básicas del modelo de DS: 

a) políticas de energía, de transportes y de redes de infraestructuras frugales y eficientes; 
b) sistema fiscal solidario y ecológico;
c) planificación de recursos democrática, participativa, e integradora con vinculaciones territoriales y locales; 
d) regulación socio-ambiental del mercado que prevea el reciclado
e) reorientación del gasto público hacia actividades socialmente rentables
f) reconversión eco-eficiente de la política industrial; 
g) control democrático del sistema financiero; 
h) política de defensa no agresiva; 
i) transferencia paritaria de tecnología con los países del Sur;

6. Considera que para realizar este objetivo de DS el esfuerzo en I+D debe dirigirse, entre otros:
a) al análisis de la creciente interconexión entre los procesos sociales y económicos y la naturaleza; 
b) a la concepción de nuevos procesos de utilización de materias primas y energía, producción de bienes y reciclado de productos que limiten los efectos adversos del actual CE;

7. Considera que el ambiente sociocultural ejerce una influencia fundamental para la transición del modelo de consumismo de productos cada vez más efímeros a otro de frugalidad y uso de productos duraderos, robustos, reciclables y biodegradables; de un modelo de individualidad autosuficiente a otro de complementación del mercado con otras fórmulas de colaboración social en la satisfacción de necesidades;



Revisión del Tratado de la Unión Europea (TUE)


8. Se muestra convencido de que, sin la incorporación de los objetivos de un modelo de DS en los criterios de convergencia para la UEM, se llegará irreversiblemente a una Europa de varias velocidades y desigualdades;

9. Considera que su labor en relación con la consecución del modelo de DS sólo podrá ser eficaz si en la revisión del TUE se adoptan modificaciones tendentes a dotarlo de capacidad para la toma, seguimiento y control de decisiones; y a facilitarle su función de representación y canalización de la inquietud de los ciudadanos en estas materias, así como la de iniciativa en el seno del tejido social con tales finalidades;

10. Pide que, con motivo de la CIG de revisión del TUE, se sienten las bases para un pacto social sobre un modelo de DS, a través, entre otros medios, de la especificación de criterios de DS en los títulos VI (Política económica y monetaria), XV (Investigación y desarrollo tecnológico) y XVI (Medio ambiente); y del establecimiento de una política energética que permita una convergencia social y medioambiental al DS;

Política e Instrumentos de Investigación y Desarrollo Tecnológico (I+DT)

11. Considera que la política actual de I+DT resulta insuficiente para el DS, que la UE debe asumir como tarea prioritaria, porque la subsidiariedad en este campo da lugar a resultados parciales, al convertir la I+DT en aspecto subordinado de procesos económicos y técnicos;

12. Pide a la Comisión que en todos los programas financiados por la UE, especialmente, el V Programa Marco, incorpore los criterios de DS como referencias de guía para las acciones de I+DT, y las oriente, además, hacia la exploración de la medida en que los procesos de producción y de crecimiento se hacen social, ambiental y territorialmente compatibles, proponiendo casos de estudio o programas piloto que sirvan de ensayo del modelo de DS, seleccionados entre la industria química, la agricultura, el transporte, la energía, y el sector servicios, incluido el turismo;

13. Pide a la Comisión que formule propuestas para la promoción e incentivación de equipos de investigación en las áreas de la producción, distribución y consumo eco-eficientes para un DS; o que lleve a efecto la propuesta de una acción de envergadura, múltiple, coordinada, que afecte por igual a todos los países de la UE bajo los imperativos del modelo de DS;

14. Pide a la Comisión que la acción específica de la I+DT se centre en grandes temas científicos y sociales relativos al modelo de DS, como son los materiales duraderos y biodegradables; el cambio climático (sequía, efecto invernadero, ordenación del territorio, etc.); la contaminación y degradación marina (Mediterráneo y Báltico) y el agotamiento de recursos pesqueros; la deforestación, erosión y desertificación; o el análisis socioeconómico del DS (subsidiariedad, ecotasas, capital humano, capital natural y transnacional, flujos financieros, especulación, competitividad, participación social en la producción, papel de las Pymes, ...);

15. Vislumbra el nuevo papel que la I+DT, inspirada en los criterios de DS, reserva para los ciudadanos, los municipios, y los poderes locales cuando plantee nuevas y deseables perspectivas, por ejemplo, para la mejora de la eficacia en la extracción de materias primas; la eficiencia energética y el recurso a fuentes renovables; la producción de mercancías de baja contaminación e intensidad energética, duraderas, resistentes y reciclables; la optimización de sistemas de distribución y comercialización; la agricultura no intensiva y sus insumos; así como la reducción de contaminantes;

16. Afirma que un elemento esencial del modelo de DS deberá provenir de las opciones globales que la sociedad escoja en lo que a energía se refiere; que, en este sentido, la opción de la energía nuclear presupone un esquema de sociedad organizada más rígidamente, debido a la naturaleza y al especial control de la fuente; mientras que el fomento de las energías renovables significa, al ser fuentes difusas, casi omnipresentes, optar por una sociedad descentralizada, plural y más dialogante;

17. Encarga a su presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión.

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A continuación, la primera parte del texto completo de la propuesta. Las notas (*) aparecían encriptadas en el documento al que he tenido acceso.